Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto, solo lo he tomado prestado para escribir esta historia.

Advertencias: YAOI (Relación Hombre•X•Hombre), Lemon, Incesto, OOC en Sasuke y MPREG.

Relaciones: Sasuke/Naruto, Itachi/Deidara, Sai/Gaara y Minato/Kushina


Capítulo veinticinco: Funeral II


Las horas pasaban una detrás de la otra, alentadas por el constante tic tac del reloj. Naruto no había soltado la mano de Deidara en toda la noche, él seguía aferrándose a ella con todas sus fuerzas con la esperanza de que despertara.

Él apoyo su cabeza en el borde de la cama y siguió observando a su portador hasta que de repente ya no estaba, por un momento entro en pánico, pero poco después se dio cuenta de que se había dormido, esto era un sueño…

Un buen sueño, alguien acariciaba sus cabellos con tanta suavidad pasando su mano arriba y abajo sin detenerse, se sentía tan bien. Él ya había sentido esto antes, cuando era un niño…le asustaban tanto los rayos impactando contra la tierra cuando era pequeño que él siempre abandonaba su habitación y corría hacía el cuarto de su hermano y, sin siquiera pedir permiso, se acurrucaba a su lado bajo las mantas, Deidara no le decía nada, él solo lo abrazaba con fuerza y le acariciaba la cabeza con suavidad hasta que se dormía.

Deidara.

Su hermano, la persona con la que se había criado, la persona que lo había enseñado a caminar, quién le había enseñado a leer, le ayudaba a hacer sus tareas y jugaba con él cuando estaba aburrido. Deidara, quien siempre había estado con él en las buenas y en las malas pasara lo que pasara… ¿Cómo había podido ser tan estúpido?

Naruto abrió sus ojos y sonrío con suavidad al ver a su hermano despierto, acariciando su pelo con una suave sonrisa.

Lo siento–susurro mirándolo a los ojos. Deidara negó con la cabeza conteniendo las lágrimas.

Yo lo siento más–contestó.

Pero yo debería haber reaccionado de otra forma

No–lo interrumpió Deidara–tú hiciste lo que debiste, nunca debería haberte mentido…

Yo…–. Naruto intentaba hablar correctamente, pero el nudo en su garganta y las lágrimas en sus ojos no se lo permitían–fui tan estúpido. Cuando te oí hablando con Mamá me sentí tan mal, fui una carga desde que nací ¡Arruiné tu vida! ¡Arruine la vida de Mamá! No hice más que complicar la ya complicada situación, deberías haberte desecho de mí, deberías haber ab–

¡NO!–gritó Deidara interrumpiendo a su hijo. Naruto lo miró. –No te atrevas a pronunciar esas palabras nunca, yo fui el estúpido, y–yo arruine mi propia vida Naruto. T–tú no hiciste nada, te amo, eres mi bebé, eres lo único que he hecho bien en toda mi vida así que por favor nunca, nunca pienses que no deberías haber nacido porque tú eres lo único, lo único por lo que he seguido adelante todos estos años. Sin ti…no estaría aquí hoy Naruto, te quiero, te amo tanto y lo siento tanto, de lo único que me arrepiento contigo es de haberte mentido, lamento haber dejado que Mamá te criara como si fueras su hijo, lamento haber sido tan estúpido, lamento haber tenido tanto miedo y sobretodo lamento haber tomado tantas decisiones precipitadas…

Naruto lloraba, las lágrimas manchaban todo su rostro, ni siquiera se había dado cuenta de que estaba llorando, él solo podía observar a Deidara, él solo podía oír sus palabras, sus sinceras palabras…

Deidara lo amaba, él no era un error, él no había arruinado su vida, su Papá lo amaba.

Naruto se abalanzo sobre Deidara envolviendo sus brazos alrededor de su pecho y lloro, ambos lloraron aferrándose al otro con todas sus fuerzas.

En ese momento, mientras lloraban en brazos del otro, ambos se dieron cuenta de que los dos habían sido tan estúpidos y de que siempre amarían con todas sus fuerzas al otro sin importar el daño que mutuamente se habían causado.

Supongo que este es un buen momento para decirte que me duele el pecho–murmuro Deidara. Naruto aflojo su agarre sobre su Papá y se limpió las lágrimas.

Lo siento–se disculpó el rubio menor apartándose del mayor. Deidara observo como su pequeño e inocente hijo se alejaba para sentarse en el sillón con una mano sobre su vientre…abultado.

Así que es verdad–susurro en voz baja con tristeza, él realmente no quería que Naruto tuviera un hijo tan pronto en la vida ¡Solo tenía quince años!

Sí–respondió Naruto acariciando su vientre. –Vas a ser abuelo…

:::

A la mañana siguiente Minato, Kushina, Sasuke e Itachi se acercaron a la recepción del hospital.

Hola, queríamos saber cuándo podremos visitar a Uzumaki Deidara–preguntó Kushina a la recepcionista. La mujer de mediana edad, de ojos marrones y cabello negro, tecleo unas palabras en su ordenador y asintió para sí misma al encontrar lo que buscaba.

Sí, parece que ya pueden visitarlo hasta las seis de la tarde

Muchas gracias ¿Cuál es el número de su habitación?

¿Usted es un familiar?–cuestiono la mujer.

Sí, soy su madre Uzumaki Kushina–respondió con impaciencia dando golpecitos contra el suelo con su pie.

Piso 2, habitación 102–infromó la mujer. Kushina le agradeció una vez más antes de dirigirse al ascensor junto con Minato, Sasuke e Itachi.

El rato en el ascensor fue incómodo, nadie dijo una sola palabra. Sasuke no podía mirar a nadie a los ojos, él solo quería encontrarse con Naruto, realmente no quería enfrentar ni a su madre ni a su hermano–portador ni a su propio hermano, no quería que nadie le gritara ni le recriminara por haber "embarazado a su hijo", él solo quería a Naruto.

Caminaron por el pasillo hacía la habitación 102 y golpearon la puerta antes de entrar, pero nadie contesto. Kushina frunció el ceño con preocupación y se apresuró a abrir la puerta, la escena que se encontró dentro la hizo sonreír.

Deidara estaba sentado contra el respaldo de la cama con unas almohadas detrás de su espalda con el ceño fruncido, Naruto sonreía con una mano en su vientre y la otra estrujando con fuerza la de Deidara.

¿Qué está pasando aquí?–preguntó adentrándose en la habitación. Ambos rubios sonrieron al verla.

Soy demasiado joven para ser abuelo Mamá–se quejó Deidara haciendo un puchero. Kushina miró a Naruto, quién seguía sonriendo, ya sabía que realmente estaba embarazado, ayer cuando se habían abrazado había podido sentir su vientre abultado, no le gustaba, pero respetaba la decisión de Naruto, ella no iba a decirle nada al respecto, no sería justo.

Ahora que lo pienso…también soy demasiado joven para ser bisabuela–murmuro en broma acariciándose la barbilla.

Pues se aguantan–dijo Naruto airadamente–tienen cinco meses más para asimilarlo

Kushina negó con la cabeza con diversión antes de acercarse a la cama y sentarse en el sillón libre al otro lado, ella tomó la mano izquierda de su hijo y la apretó.

¿Cómo estás?–preguntó con preocupación.

Estoy bien, me duele un poco, pero estaré bien–respondió Deidara con sinceridad. Él realmente se sentía mejor teniendo a su familia al completo cerca.

Sasuke respiro hondo para tomar algo de valor antes de adentrarse en la habitación, él ignoro las miradas de Uzumaki Deidara y Uzumaki Kushina y caminó hacía Naruto para pararse detrás del sofá en dónde estaba sentado y colocar una mano sobre su hombro.

Dobe–murmuro con absoluta seriedad. Naruto alzo la cabeza hacia atrás para mirarlo.

Sasuke–respondió el rubio con una brillante sonrisa.

Hn–. Naruto siguió sonriendo ante su seca respuesta, él sabía que a su novio no le gustaba relacionarse con personas a las que no conocía bien.

¿Así que tú eres Uchiha Sasuke?–preguntó Deidara.

Hn–respondió Sasuke. Una vena creció en la frente del rubio de pelo largo.

Tú corrompiste la inocencia de mi bebé

¡Dei!–exclamó Naruto con el rostro rojo de la vergüenza. Kushina sonreía con diversión.

Hn–. Otra vena creció.

¿Qué pasa? ¿Te comió la lengua un gato?

Hn–. Deidara apretó los puños aferrándose a la fina sabana que lo cubría y apretando los dientes con fuerza, otra vena saltó en su frente.

No me caes bien–decidió.

Hn–fue la sencilla respuesta de Sasuke junto con un encogimiento de hombros. Deidara contó hasta cien intentando respirar en cada número.

Tienes un gusto muy extraño para los hombres Naruto–comentó, Naruto alzó una ceja.

Mira quién habla–susurro Kushina en voz baja. Su nieto y su hijo la miraron.

Sí, mira quién habla–dijeron al unisonó.

Minato e Itachi observaron todo desde la puerta con una triste sonrisa en sus rostros, esa era su familia, pero ellos solos las habían arruinado creyendo mentiras y mintiéndose a sí mismos.

:::

Cuando el horario de visitas terminó todos se fueron, todos excepto su acompañante de la noche, Uchiha Itachi.

Deidara le había pedido que se quedara porque sabía que necesitaban hablar, necesitaban aclarar todo de una vez por todas para así poder seguir adelante con sus vidas.

Itachi se sentó en el sillón a su derecha junto a la ventana.

¿Sabes?–susurro el Uchiha mirando el cielo nocturno a través de la ventana–no me di cuenta de cuánto te amaba hasta que casi te pierdo–confesó girando el rostro para mirarlo.

Deidara se aferró a la fina sábana blanca sobre su cintura.

Itachi…

No digas nada–lo interrumpió el Uchiha. –Sé lo que vas a decir así que por favor no lo digas. Sé que he sido un hijo de puta todo este tiempo, sé que no merezco tu perdón y no te lo voy a pedir, pero…quiero que sepas el porqué de todo. Sé que lo que hice fue imperdonable y que lo que te voy a decir no lo justificará, pero debes saberlo así que por favor escúchame hasta el final

Deidara suspiró, él realmente no quería oír las razones de Itachi, no quería que esas razones le hicieran dudar de su decisión ya tomada, pero…

El día en que me dijiste que íbamos a tener un bebé fue el mismo día en que mis padres murieron ¡Sé que sabes eso!–exclamó Itachi al ver la mirada de Deidara–y esa no es la razón, ese día también fue el día en que se leyó el testamento de mis padres, yo…yo no sabía que mi padre había agregado una nueva clausula al testamento, una cláusula que me impedía salir con personas menores a mi estatus social y económico ¡No fue por dinero!–volvió a exclamar el Uchiha–fue por…sí yo renunciaba a mi herencia también debía renunciar a mi familia, a Sasuke. Yo…no pude hacerlo, Sasuke solo me tenía a mí y a mi abuelo, a quién solo le importaba el dinero y el futuro de la empresa, pero esa no fue la única razón, no fue culpa de Sasuke, fui yo el que tomo el camino más fácil, el camino más cobarde…

Deidara no dijo nada, pero por dentro se sintió aliviado porque había una razón, aunque no lo justificara, aunque no fuera suficiente, había una razón por la que Itachi hizo lo que hizo.

¿Me amas?–preguntó Deidara alzando la mirada para observar los ojos de Itachi atentamente. El Uchiha ni siquiera dudo.

Más que nada…–respondió, sus ojos negros brillaban con sinceridad. Deidara suspiró.

Yo…yo también te amo Itachi, nunca he podido olvidar el amor que siento por ti por mucho que lo intenté–. Ante sus palabras, Itachi parecía esperanzado. Deidara continúo hablando–pero…tú y yo no podemos estar juntos

Dei–

Nos hemos hecho tanto daño el uno al otro–lo interrumpió el rubio–tanto que yo…no puedo olvidarlo, no puedo hacer como si nada hubiese ocurrido, no puedo eliminar el dolor que siento fingiendo que nunca existió. Te amo, de verdad te amo, pero…no es suficiente, el amor no es suficiente…

Después de eso ninguno de los dos dijo nada, la noche transcurrió en silencio.

Deidara volvió a suspirar al recordar su conversación con Itachi, eso no había ido muy bien, pero al menos él había sido capaz de confesar todo lo que sentía sin decir una sola mentira, sin precipitarse, y pensando antes de hablar.

No podía volver con Itachi, no ahora cuando su resentimiento por él estaba a flor de piel. Lo mejor para los dos era distanciarse, distanciarse para superar el daño que se habían hecho mutuamente, aunque eso sería un poco difícil teniendo en cuenta que Naruto, su hijo en común, tenía una relación con Uchiha Sasuke, el hermano de Itachi, una relación y un hijo en camino.

Deidara no había cambiado de opinión con respecto a su hijo, no quería que fuera padre tan temprano en la vida ¡Solo tenía 15 años! Pero él lo aceptó porque sería un hipócrita si no lo hiciera. No le gustaba Uchiha Sasuke, él era grosero, malhumorado y antipático, pero hacia feliz a Naruto y eso era lo único que importaba.

–¿Ocurre algo Dei? Llevas unos cinco suspiros seguidos–. Deidara alzo la cabeza y sonrío ante la pregunta de su hijo.

–Todo está bien

Naruto asintió ante su respuesta y volvió la cabeza hacia adelante, ya podía verse en la distancia el hueco vacío en la tierra y el montón de tierra a su lado, ya casi llegaban a su destino: el lugar de descanso de Uchiha Madara.

Ni Sasuke ni Itachi soltaron una sola lágrima, sí, estaban tristes por la muerte de su abuelo, pero no tanto, amaban a su abuelo, pero el hombre había sido un insensible toda su vida que nunca les había dicho ni siquiera una sola vez un "Te quiero". Sabían que su abuelo los había amado, o al menos eso creían, y con eso bastaba.

Los hombres con el ataúd a cuestas bajaron el féretro con cuidado y los depositaron a un lado del hoyo cavado, junto al dispositivo que utilizarían para bajarlo a su eterno lugar de descanso.

Los más allegados del fallecido se sentaron en las sillas blancas de madera repartidas alrededor del ataúd.

Naruto se dejó caer con un suspiro sobre una de las sillas, Sasuke se sentó a su lado. Itachi ocupó el lugar junto a Sasuke, y Deidara se quedó parado detrás de la silla de Naruto. La verdad es que ninguno de los dos rubios debería haber asistido al funeral, pero Naruto había insistido en acompañar a Sasuke, y Deidara lo había seguido preocupado por su salud.

Itachi se levantó de la silla y se paró junto al ataúd de su abuelo, su rostro mostraba mucha seriedad.

–Gracias por venir–dijo haciendo una pequeña reverencia, los asistentes al funeral imitaron su reverencia. –¿Qué decir sobre Uchiha Madara? Ustedes son las personas más cercanas a él, ustedes sabían cómo era–muchos asintieron ante sus palabras. – Un hombre frío y antipático con muchos defectos y muy pocas virtudes. –Algunos se escandalizaron por sus duras palabras. Itachi siguió hablando como si no estuvieran allí. –Un jefe despiadado para ustedes, pero un abuelo para mí, no les voy a mentir, no voy a endulzar mis palabras, él también era frío conmigo, incluso más que con ustedes. Él era muy duro y exigente, era un hombre que sabía lo que quería, pero también era solo eso: un hombre. Un hombre que sentía y padecía tanto como nosotros, nunca me lo dijo, pero sé que él me quería, sé que era tan exigente conmigo y con mi hermano porque quería que fuéramos mejores que él para no cometer sus mismos errores…

Sasuke oía a su hermano con atención asintiendo ante sus certeras palabras, él estaba tan concentrado en ellas que no se dio cuenta de la cara de sufrimiento de su novio hasta que oyó un gemido y luego una pregunta.

–¿Estás bien, Naruto?–preguntó Deidara al oír el gemido proferido por Naruto inclinándose hacia adelante para poder susurrar su pregunta directamente a su oído.

–S–sí–respondió Naruto temblorosamente colocando sus manos sobre su vientre, él no quería interrumpir el funeral.

–¿Naruto?–cuestiono Sasuke colocando una de sus manos sobre el vientre del rubio con preocupación. Naruto intentó sonreír para tranquilizar a Sasuke y a su hermano, pero no le salió, una mueca de dolor ocupó el lugar de su sonrisa.

–V–voy a estar bi–bien–aseguro Naruto intentando aparentar tranquilidad, pero, de repente se dobló hacia delante y apretó sus manos sobre su vientre ahogando un gemido de dolor.

–Debemos llevarlo a un hospital–informó Sasuke a Deidara con seriedad. El rubio mayor asintió y se adelantó para poder tomar el brazo derecho de su hijo para ayudarlo a levantarse, pero entonces Naruto soltó un grito irguiéndose hacia atrás en la silla.

–Ugh…duele–susurro el rubio aferrándose a su vientre mientras respiraba agitadamente. Él bajo la mirada, sus ojos azules se abrieron con terror al ver un líquido rojo medio transparente goteando de la silla al suelo a través de su pantalón ¿Qué estaba pasando?– ¿Qu–qué está pasando?–preguntó aterrorizado, su anterior grito había provocado que Itachi se callara y que todos los asistentes al funeral le miraran.

–Naruto tú…

–¡¿Qué?! ¡¿Qué está pasando?!–exclamó el rubio lleno de pánico. Sasuke estaba parado a su lado, inmóvil. Él sabía lo que estaba pasando, pero no podía creerlo, era imposible ¡Naruto solo tenía cinco meses!

–¡Hay que llevarte al hospital! ¡Vas a tener al bebé!–exclamó Deidara en respuesta apresurándose a tomar el brazo del rubio para pararlo.– ¡No te quedes ahí parado!–le gritó a Sasuke– ¡Ayúdame!

No hicieron falta más palabras, Sasuke tomo el otro brazo de Naruto, e Itachi se apresuró a ayudarlos espantando a la gente con sus gritos demandantes.

Entre los tres lograron llevar a Naruto, quién estaba en shock, al coche para poder llevarlo al hospital.

Itachi conducía, Deidara estaba sentado a su lado en el asiento del copiloto hablando por el móvil al hospital mientras Sasuke tranquilizaba a Naruto quién comenzaba a salir del shock a causa de los dolores erráticos.

–No, no puede ser Sasuke, el bebé no puede salir aún…–hablaba el rubio intentando respirar con normalidad, aplastando la mano de Sasuke en el proceso.

–Shh…todo va a estar bien–decía Sasuke intentando convencer no solo a Naruto sino también a sí mismo de que todo estaría bien.

–No, no va a estar bien…el bebé, el bebé no puede…Agh–. Naruto presiono la mano de Sasuke con más fuerza apretando los ojos cerrados mientras utilizaba su otra mano para frotar su vientre.

Entre gritos, gemidos y jadeos lograron llegar a la sala de emergencias del hospital de Konoha. Su médico personal y un equipo de tres enfermeras los recibieron. Kushina y Minato también estaban allí hablando a gritos con el médico, Deidara los había llamado después de avisar al hospital.

–¡Está bien!–exclamó el médico–Naruto y Sasuke son los únicos que pueden estar aquí, el resto a la sala de espera ¡Ya!–exclamó el médico echando a Minato, Kushina, Itachi y Deidara de la sala, los cuatro marcharon reticentes acompañados por la recepcionista y uno de los guardias de seguridad. El médico suspiró y cerró los ojos un par de segundos antes de abrirlos –debemos hacer una ecografía

Una de las enfermeras salió corriendo de inmediato en busca del ecógrafo mientras las otras dos ayudaban a Naruto a vestirse con una bata de hospital y después a acostarlo en una camilla. Sasuke estaba a su lado hablándole al oído suavemente para distraerlo aunque no estaba funcionando.

La enfermera llegó con el ecógrafo quince minutos después, el médico la miró mal mientras colocaba la crema fría sobre el vientre abultado del rubio.

–Estaba ocupado–se excusó la enfermera. El médico ignoro lo dicho, él estaba ocupado presionando el ecógrafo sobre el vientre del rubio, quién gemía de dolor ante la presión.

–¡¿Que está pasando?! Solo tiene cinco meses ¡No debería estar teniendo contracciones!–exclamo Sasuke apretando la mano de Naruto.

–Parece que la placenta terminó de desprenderse, hay que sacar al bebe–contesto el médico con urgencia mirándolos en busca de una respuesta.

–No, no, no, no–negó Naruto con las manos sobre su vientre, lágrimas manchaban sus mejillas–solo tengo cinco meses, si lo sacan no sobrevivirá

–Si no lo sacamos ahora los dos morirán–objeto el médico intentando convencer al rubio, pero Naruto continuo negando, él no dejaría que su bebe muriera y si tenía que dar su vida para salvarlo, entonces él lo haría, salvaría a su bebé.

–Hágalo–la respuesta de Sasuke hizo eco en toda la habitación.

–No, no Sasuke, por favor...–rogo Naruto con desesperación apretando la mano de su novio. Sasuke le dio un suave apretón a su mano y miro al médico.

–Sáquelo–. El médico miro la cara de desesperación de Naruto, miro la cara decidida de Sasuke y entonces asintió.

–¡Llévenlo al quirófano 2! Haremos una cesárea de emergencia…


N/A: ¿Qué pensáis? ¿Sobrevivirá el bebé siendo tan prematuro?

Muchísimas gracias por leer.

Que tengáis un estupendo día.

Saludos, Arisa