Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto, solo lo he tomado prestado para escribir esta historia.

Advertencias: YAOI (Relación Hombre•X•Hombre), Lemon, Incesto, OOC en Sasuke y MPREG.

Relaciones: Sasuke/Naruto, Itachi/Deidara, Sai/Gaara y Minato/Kushina


Capítulo veintiséis: Nacimiento


Kushina y Deidara caminaban de un lado a otro de la sala de emergencias. Minato e Itachi los observaban, la pierna de Minato temblaba y el Uchiha se mordía el labio inferior.

–¿Por qué no nos dicen nada?–preguntó Deidara sin dejar de caminar en círculos.

–Estarán ocupados–contestó Kushina.

–¿Qué dices tú, viejo? Eres médico–preguntó Deidara a su padre no reconocido. Minato suspiró ante el "viejo", pero contestó.

–Si la placenta terminó de desprenderse deben realizarle una cesárea de urgencia para poder sacar al bebé antes de que…

–¡¿De qué?!

–Antes de que ambos mueran–contestó Minato con un suspiro cansado. Apenas habían pasado dos meses desde que las cosas se habían resuelto, las relaciones aún seguían tensas entre él y Deidara, y entre Deidara e Itachi, aunque mejoraban por momentos. Deidara había dejado de poner una mueca cada vez que veía a Minato, y había pasado de llamarlo "hijo de puta" a "estúpido crédulo" y de "estúpido crédulo" a "viejo", las cosas entre Kushina y Minato habían sido un poco tensas al principio, pero después de hablarlo todo habían decidido darse una segunda oportunidad.

Desgraciadamente, las cosas entre Itachi y Deidara no iban tan bien, ellos no se hablaban a no ser que fuera estrictamente necesario y quién solía iniciar las conversaciones era Itachi aunque ambos lo estaban intentando por el bien de Naruto quién, después de oír toda la historia, había decidido darles una segunda oportunidad, la relación era tensa con Itachi porque él era un desconocido, pero con Deidara mejoraba cada día.

–¿Mo–morir?–farfullo Deidara dejándose caer en una de las sillas de la sala de espera junto a Itachi.

–Esa es una posibilidad

Silencio invadió la sala, ni Kushina ni Deidara habían pensado en la posibilidad de perder a su hijo.

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Naruto estaba muy asustado, pero no por él sino por su bebé, quien ni siquiera había tenido la oportunidad de respirar. Su bebé no podía morir, no antes de haber respirado por primera vez, no antes de haber hablado o caminado, no antes de haber vivido, él no podía irse.

–No voy a mentirte Naruto, esto podría salir bien o podría salir mal, haré todo lo posible para que el resultado sea bueno, pero tú debes ayudarme…

–¿Cómo podría? Estoy en sus manos–susurro Naruto en voz baja ante las palabras del médico, se estaba durmiendo, ya lo habían anestesiado.

–Debes tener esperanza, debes creer que todo saldrá bien–. Después de decir esto el médico se apartó para dejarle paso a Sasuke quien seguía apretando su mano. El Uchiha alzo su otra mano para acariciar su mejilla y limpiar las lágrimas que caían.

–Te amo–susurro acercándose para besar la frente del rubio, hubiera deseado decirle que todo estaría bien, pero ni él mismo lo creía, quería, pero la situación estaba tan mal.

–Yo…–. Los ojos de Naruto se cerraron, la anestesia había hecho efecto.

Sasuke cerró los ojos por un segundo y, por primera vez en su vida, oró, le pidió a Dios que salvara a la única persona que él sería capaz de amar por el resto de su vida.

Había sido un camino difícil, pero después del incidente en el aeropuerto y de la recuperación de Deidara todo parecía ir tan bien, al principio fue un poco difícil ya que no sabían lo que iban a hacer con sus vidas ni con sus arreglos de vivienda. Finalmente, y después de una gran confrontación con Kushina y Deidara, Sasuke y Naruto decidieron que vivirían juntos en la casa de huéspedes adjunta a la mansión Uchiha con la condición de que no abandonarían sus estudios – cosa que no iban a hacer en un primer momento –, ambos decidieron que estudiarían en casa cuando el bebé naciera para no perder años de estudio.

Tanto Itachi como Deidara acordaron mantenerlos hasta que pudieran sustentarse ellos mismos con sus propios trabajos. Ellos ya habían comenzado a vivir juntos hace apenas cinco semanas, después de haber arreglado su nuevo hogar.

Las cosas no podían terminar, no ahora que iban tan bien. Si a Naruto o a su hijo les ocurría algo, él se convertiría en un homicida porque mataría a Haruno Sakura y a todos los que habían apedreado su casa y disfrutaría haciéndolo…

Sasuke negó con la cabeza, no era momento de pensar en eso, él miró al médico, tenía un bisturí en la mano. Él podía oírlos hablar, podía ver sus bocas moverse, pero no podía entender las palabras que decían, Sasuke solo podía mirar como el médico posaba el bisturí sobre el vientre abultado de Naruto y lo presionaba contra su piel para cortarlo.

La sangre comenzó a fluir a borbotones, las enfermeras se apresuraron a limpiarla mientras el médico estiraba el corte que había hecho separando la grasa con sus manos, entonces alzó el bisturí nuevamente y comenzó a cortar otra capa de piel.

Sasuke no supo exactamente cuánto tiempo pasó, pero parecieron años cuando el médico metió su mano en el corte que había hecho y extrajo al bebé sujetándolo por la cabeza y el cuello. Él nunca había visto a un bebé tan pequeño y tan delicado, su piel estaba azul y tan translucida que se podían apreciar sus venas, pero lo más preocupante era que no estaba llorando, ni siquiera se movía.

–¿Por qué no llora?–preguntó sin siquiera darse cuenta observando como el médico cortaba el cordón umbilical rápidamente y le pasaba el bebé a la enfermera, quién se lo llevó rápidamente a una camilla más pequeña. La mujer de mediana edad metió sus dedos en la boca del bebé y extrajo un líquido pegajoso, entonces acomodo su pequeña cabeza hacia atrás y se inclinó hacia adelante para después soplar dentro de su boca y en su nariz ¿Le estaba haciendo RCP? El médico alzó la cabeza para mirarlo un momento antes de volver a bajarla.

–Cuando la placenta se desprendió completamente el bebé se quedó sin oxígeno, en ese momento comenzó a luchar con todas sus fuerzas provocando que la bolsa se rompiera–explicó el hombre con calma mientras extraía la placenta del vientre del rubio, quien seguía inconsciente y con sus signos vitales funcionando correctamente–no sabemos cuándo exactamente se desprendió la placenta por completo, no sabemos cuánto tiempo estuvo sin recibir oxígeno en sus pulmones y en su cerebro…

Sasuke no podía hablar, no sabía que decir, esto tenía que ser una pesadilla…una terrible pesadilla. Él no podía dejar que esto ocurriera, su hijo no podía morir tan prematuramente, ni siquiera había vivido, él no podía morir.

–¿V–va a morir?–preguntó titubeante. El médico abrió la boca para contestar, pero entonces un débil y corto llanto inundo la habitación.

–Ahí tienes tu respuesta–.

–Doctor su respiración es débil, su frecuencia respiratoria es demasiado rápida y su temperatura es baja–informó la enfermera envolviendo al bebé en una manta.

–Llévala a la UCIN

–Sí

La enfermera envolvió al bebé en una manta rosa y lo metió en una incubadora de plástico antes de marcharse rápidamente arrastrando la incubadora.

El médico suspiró, él esperaba que todo estuviese bien, que el bebé de su paciente sobreviviera.

De repente, un pitido agudo inundo la sala del quirófano.

–Doctor hay demasiada sangre–informó una de las enfermeras poniendo gasas sobre la incisión abierta.

–Sigue aspirándola–ordenó el médico intentando mantener la calma.

–¡¿Qué está pasando?!–exigió saber Sasuke con pánico apretando la mano de Naruto con fuerza.

–¡Mierda!–maldijo el médico–¡Necesitamos espacio! ¡Sáquenlo de aquí!

–¡No voy a ir a ningún sitio!–gritó Sasuke.

–¡Sáquenlo!–exigió el médico. Una enfermera se adelantó para intentar sacarlo, pero Sasuke ni siquiera la miró, él estaba ocupado contemplando el rostro dormido de su novio, parecía tan tranquilo y relajado ¡Se estaba muriendo! Y ni siquiera se notaba…

–Por favor señor, tiene que acompañarme

–No voy a irme

–Señor–

–No–la interrumpió Sasuke tercamente.

–¡FUERA!–gritó el médico haciéndose oír por encima de los agudos pitidos de las máquinas.

La enfermera tomo al Uchiha del brazo y lo obligó a abandonar el quirófano separando las manos unidas de Naruto y Sasuke en el proceso.

–No, no, esto no tenía que pasar, Naruto no puede morir…

–Debería seguir los consejos del médico–habló la enfermera ante su pánico– tenga esperanza

Sasuke no dijo nada ante sus palabras, él solo se apoyó junto a la puerta del quirófano y se quedó mirando un solo punto en la pared, aturdido.

–Esto no puede estar pasando…

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La enfermera acomodo al bebé en la incubadora con mucho cuidado, asegurándose de que los cables y tubos colocados en su pequeño cuerpo no lo molestarán. Ella realmente odiaba ver a los bebés así, pero ella sabía mejor que nadie que esos cables podrían salvarle la vida, más a un bebé prematuro de apenas cinco meses de gestación.

–Aguanta pequeña, tienes que vivir…

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Deidara fue el primero en ver a Sasuke fuera del quirófano, la recepcionista les había dicho que Naruto había sido trasladado allí hace tan solo unos segundos. El rubio de cabello largo se acercó corriendo al Uchiha y prácticamente se abalanzó sobre él.

–¿Qué pasó?–preguntó desesperadamente. Itachi, Minato y Kushina también esperaban una respuesta, habían llegado corriendo detrás del rubio.

Sasuke no fue capaz de responder, él seguía aturdido, su mirada seguía perdida en la nada. Deidara coloco sus manos en los hombros del Uchiha y lo zarandeo intentando hacerlo reaccionar, pero no funcionó.

–¡Basta Deidara!–exclamó Kushina deteniendo a su hijo.

Itachi se acercó a su hermano menor y colocó una mano sobre su hombro suavemente.

–¿Sasuke?–preguntó. La mirada de su hermano lo atravesó. –¿Qué ocurrió ahí dentro?

–T–tuvieron que hacer una cesárea de urgencia–dijo Sasuke finalmente tartamudeando solo un poco, sus manos temblaban, el aún no podía creer lo que estaba sucediendo, él no podía perder a Naruto, no sobreviviría sin él.

–¿Y qué pasó? ¿Na–Naruto está bien, verdad?–preguntó Kushina, el terror que sentía ante la sola idea de perder a su hijo/nieto provocó que su voz temblara. Minato coloco una mano sobre su hombro intentando consolarla, ella parecía a punto de llorar.

–Estaba bien, pero de repente había mucha sangre…

–Una hemorragia…–murmuro Minato, todas las cabezas se giraron para mirarlo, él era el médico después de todo. –Si logran detenerla a tiempo él estará bien

–¡¿Y si no?!–exclamó Sasuke. –¡Había demasiada sangre! Y–yo… ¡No puedo perderlo!

Ante las palabras de su hermano, y al ver las lágrimas contenidas en sus ojos negros, Itachi lo envolvió en un abrazo, esta era la primera vez en diez años que su hermano lloraba.

–L–lo lograrán…–susurro Deidara temblorosamente intentando contener sus propias lágrimas. –Naruto es fuerte, él no se rendirá

Sasuke, Itachi, Kushina y Minato querían creer en sus palabras, sabían que si Naruto moría nada volvería a ser igual porque él era el pegamento que mantenía unida a esta familia. Naruto era el hijo de Deidara e Itachi, era el nieto de Kushina y Minato, y también era el novio de Sasuke, él lo era todo para ellos.

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Naruto no sabía en dónde estaba, a su alrededor todo era oscuridad, él no podía ver, estaba perdido…perdido en la nada.

El rubio dio un par de pasos, pero no avanzó en absoluto ¿Dónde estaba él? ¿Por qué no podía ver nada? ¿Por qué no podía avanzar?

–Naruto…–. El nombrado se giró, pero detrás de él no había nadie ¿Quién lo había llamado?

De repente una luz brillante iluminó la oscuridad que lo rodeaba, aun así el rubio no fue capaz de ver nada porque no había nada a su alrededor, solo un gran espacio vació.

–¿D–dónde estoy?–preguntó sin moverse. Hace tan solo unos segundos él había estado en el funeral del abuelo de Sasuke, pero entonces había sentido un terrible dolor en su vientre.

¡Su bebé!

Hace tan solo unos minutos le estaban haciendo una cesárea, él… ¿Había muerto?

–No estás muerto, aún no…–. Naruto volvió a girarse ante la voz y finalmente pudo ver a quién le había hablado, era una mujer con el cabello y los ojos negros, llevaba un hermoso vestido blanco de gasa. Naruto sentía que la había visto antes, pero no recordaba en dónde.

–Entonces… ¿Dónde estoy? ¿Q–qué me pasó?–preguntó.

–Eso no es importante

La mujer avanzó hasta que estuvo justo frente a él, entonces ella colocó sus manos sobre sus mejillas y lo miró directamente a los ojos. Naruto se quedó paralizado, él había visto esos ojos antes…él los veía cada mañana al despertar, la mujer tenía los ojos de Sasuke.

–¿E–eres la madre de Sasuke?–preguntó vacilante. La mujer le sonrío.

–Sí, lo soy

–¿P–por qué estás aquí? ¿Estoy muerto?–volvió a preguntar el rubio, sus ojos se llenaron de lágrimas, él no quería estar muerto, él…quería vivir, quería ver a su bebé y a Sasuke, quería crecer con ellos y amarlos por el resto de su vida ¡Él no podía estar muerto!

–No lo estás–susurro la mujer acariciando su mejilla. –Pero mi nieta…a ella no le queda mucho tiempo

–¡No!–exclamó Naruto alejándose de la mujer, las lágrimas finalmente cayeron por sus mejillas ¡Su bebé no podía morir! ¡Ella tenía que vivir! –¡Ella no puede morir!

–Ella está muy débil, es demasiado prematura y estuvo mucho tiempo sin oxigeno

–P–por favor…ella no puede morir, haré cualquier cosa–rogó el rubio.

–Lo sé…sé qué harás cualquier cosa–susurro la madre de Sasuke. Naruto la miró limpiándose las lágrimas de los ojos sin éxito. –También soy madre, amo a mis hijos y haría cualquier cosa por ellos

–¿Q–qué puedo hacer?–preguntó Naruto. La mujer de cabello negro desapareció por unos segundos, por un momento Naruto entró en pánico pensando que esta lo había abandonado, pero se tranquilizó cuando ella volvió, sin embargo no volvió sola…había un bebé en sus brazos.

La mujer caminó hacia él y le extendió al bebé, era tan pequeño y frágil, su piel estaba tan pálida, Naruto incluso podía ver los vasos sanguíneos que se arremolinaban debajo de esta.

–Tómala–susurro. Naruto no dudó, simplemente extendió sus propios brazos y tomó a la bebé.

En cuánto la tuvo entre sus brazos, Naruto sintió algo que jamás había sentido antes…una sensación de calidez que rápidamente recorrió todo su cuerpo. La bebé se retorció en sus brazos y se aferró a su pecho con todas sus fuerzas. Naruto la sostuvo contra su pecho, él no la dejaría ir.

–Ahora ve hacia la luz y no la sueltes por nada–le dijo la mujer.

–Gracias–susurro Naruto antes de dar un paso, por alguna extraña razón, él era capaz de avanzar.

–Dile a mis hijos que los amaré por siempre…

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Sasuke, Deidara, Itachi, Kushina y Minato prácticamente se abalanzaron sobre el médico cuando este salió del quirófano. Dicho médico suspiró, parecía muy cansado, su uniforme estaba lleno de sangre. Sasuke se enderezo completamente, estaba preparándose para el golpe, no le gustaba la mirada en la cara del médico.

–¿Q–qué sucedió?–. Deidara fue el único que se atrevió a hablar, ninguno quería escuchar la mala noticia. El médico volvió a suspirar.

–Tuvo una hemorragia interna, por ahora está estable–declaró el médico haciendo que todos suspiraran de alivio. –Pero necesitará mucho descanso. Casi lo perdemos

El corazón de Sasuke se encogió ante esas palabras, él había estado a punto de perder a Naruto…ni siquiera podía empezar a imaginar su vida sin él y sin su bebé.

–¿Y el bebé?–preguntó el Uchiha menor mirando al médico, quién volvió a suspirar tristemente antes de contestar.

–Ella es muy prematura…algunos de sus órganos no se han desarrollado por completo

–¿V–va a morir?–cuestiono casi sin aliento. Los ojos de Kushina y Deidara se habían llenado de lágrimas.

–Es solo cuestión de tiempo

Sasuke se quedó paralizado ante sus crudas palabras, su hija no podía morir, habían luchado tanto por ella…no podía desaparecer así como así, ella tenía que vivir…

–Q–quiero verla–susurro, él no la dejaría sola, no durante sus primeras y, al parecer, últimas horas de vida. Sasuke estaba seguro de que si Naruto estuviera despierto no se despegaría de su lado. Él necesitaba verla, necesitaba tocarla, olerla y memorizar por completo su pequeño cuerpecito, si ella iba a morir…él no la dejaría sola.

–Está bien. –El médico le pidió que lo siguiera, Sasuke lo hizo sin decir nada.

Deidara se volvió a dejar caer en uno de los asientos de la sala de espera, Kushina cayó a su lado con la mirada pérdida, ambos sabían que si la bebé moría Naruto jamás volvería a ser el mismo.


N/A: Muchísimas gracias por leer.

Que tengáis un estupendo día.

Saludos, Arisa