Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto, solo lo he tomado prestado para escribir esta historia.

Advertencias: YAOI (Relación Hombre•X•Hombre), Lemon, Incesto, OOC en Sasuke y MPREG.

Relaciones: Sasuke/Naruto, Itachi/Deidara, Sai/Gaara y Minato/Kushina


Capítulo veintisiete: Vida


Naruto gimió abriendo los ojos lentamente, el techo sobre su cabeza era blanco y muy luminoso, eso solo podía significar una cosa; estaba en el hospital.

–¿Naruto?–. El rubio giró la cabeza al oír la pregunta y sonrío suavemente al ver a Sasuke. –¿Estás despierto?–susurro avanzando hacía la camilla en la que estaba para colocar su mano sobre su mejilla.

–S–sí…–balbuceo el rubio, su garganta se sentía rara y dolía un poco.

–Espera un segundo–. Sasuke desapareció de su vista unos instantes, y después volvió con un vaso de agua y una pajita. Él se la acercó a la boca y Naruto bebió, el agua fría alivio su dolor de garganta casi al instante.

–¿La bebé?–fue lo primero que preguntó en cuánto Sasuke alejo el vaso. El Uchiha frunció el ceño.

–¿Cómo sabes que es una niña?–preguntó sentándose en el sillón que había junto a la cama del rubio.

–Yo…tuve un sueño ¿Acerté?

–Lo hiciste–respondió Sasuke tomando su mano.

–¿Ella va a estar bien?–preguntó el rubio ansioso. Sasuke suspiró antes de responderle.

–Llevas tres días durmiendo–dijo acariciando su mano son su pulgar. –Tuviste una hemorragia interna, me echaron del quirófano, pensé que…

Sasuke se detuvo, sus ojos negros se llenaron de lágrimas, él no quería pensar en lo que había sucedido, casi había perdido su razón de vivir, Naruto casi había muerto.

Naruto alzó su mano y la colocó sobre la de Sasuke, él nunca antes lo había visto llorar.

–Estoy bien…–susurro el rubio. Sasuke suspiró, se inclinó hacia adelante sobre Naruto y conectó sus labios en un beso.

–Me asustaste

–Lo siento…

Sasuke volvió a suspirar y se sentó una vez más. Naruto no le soltó la mano.

–Al principio los médicos dijeron que la bebé no iba a sobrevivir. –El corazón de Naruto se encogió ante sus palabras. –Era demasiado pequeña y muchos de sus órganos aún no estaban completamente desarrollados, le dieron dos días de vida como máximo

–¿E–ella?–balbuceo Naruto incapaz de hacer la pregunta, sus ojos azules se llenaron de lágrimas.

–Ella está bien–declaró Sasuke. Cuando los médicos le habían dicho que su hija iba a morir él se había quedado con ella porque no quería que estuviese sola y porqué quería verla, quería conocerla y quería que ella lo conociera. Los médicos habían dicho que, con el paso del tiempo, su hija se iría deteriorando hasta finalmente morir, pero eso no había sucedido, de hecho había sucedido todo lo contrario, su hija se había vuelto más fuerte. Su color de piel se había oscurecido y sus mejillas habían tomado un saludable sonrojo, sus labios blancos también se habían coloreado, ella cada día se hacía más fuerte y más saludable, los médicos estaban asombrados, decían que era un milagro. –Los médicos dijeron que era un milagro

–¿P–puedo verla?–pregunto el rubio ansioso, necesitaba ver a su pequeño milagro.

–Está en cuidados intensivos, aún no puede respirar por si misma

–Quiero verla–insistió Naruto.

–La verás, pero ahora no, tienes que hacer reposo…–le dijo el Uchiha con el ceño fruncido.

–¿Más? Estuve tres días durmiendo–se quejó el rubio.

–Estuviste a punto de morir Naruto, vas a hacer reposo y punto

Naruto suspiró, él solo quería ver a su hija… ¿Era eso mucho pedir? Él casi la había perdido, solo quería…tenerla en sus brazos ¿Otra vez? El sueño que había tenido era tan extraño, pero se había sentido tan real a la vez.

–Creo que soñé con tu madre–declaró el rubio de repente.

–¿Con mi madre?–preguntó sorprendido el Uchiha, él no esperaba eso para nada.

–Fue muy extraño

–¿Qué te dij–

–¡NARUTO ESTÁS DESPIERTO!–. Antes de que el nombrado pudiera reaccionar, su portador estaba sobre él, abrazándolo.

–Dei…–susurro, a pesar de todo él aún no podía llamarlo Papá, aún se le hacía extraño…

–Estaba tan preocupado, estuviste tres días durmiendo–le dijo el rubio apartándose un poco para poder verle la cara.

–Sasuke me lo dijo

–¿Y por qué no dijiste que estaba despierto?–le preguntó Deidara al azabache con el ceño fruncido. –Tenemos que avisarle al médico

–Naruto solo quería saber sobre nuestra hija–le dijo Sasuke. El ceño de Deidara se frunció aún más al oír "nuestra hija".

–Naruto, tú novio no nos dejó ver a la bebé, él es muy cruel–se quejó el rubio mayor. Naruto miró a Sasuke pidiendo una explicación con la mirada.

–Tú deberías ser el primero en verla después de mí y los médicos–. El rubio sonrío ante sus palabras, sí…quizá era un poco egoísta, pero él quería ser una de las primera personas en verla, era su hija después de todo.

–Gracias–artículo con sus labios, aun así Deidara lo vio y sonrío…le había costado, pero finalmente había aceptado la relación de Naruto con Sasuke, después de todo había visto al azabache llorar por Naruto e incluso por su hija, él no podía negar que el Uchiha los amara a ambos.

Verlos juntos era un poco agridulce…le recordaban a él mismo y a Itachi y a lo que podrían haber sido si las cosas hubiesen sido diferentes.

::::

Después de dos largos días de ruegos y súplicas a Naruto se le permitió ver a su hija.

El rubio estaba extasiado mientras Sasuke lo arrastraba en una silla de ruedas hacía la sala de maternidad, tenía tantas ganas de verla…

Sasuke se había estado turnando con su familia para pasar la mitad del día tanto con Naruto como con su hija a la que no quería dejar sola. Cada vez que el azabache volvía con una sonrisa, Naruto le recriminaba y le suplicaba a todo el mundo que lo dejaran verla, los médicos se habían cansado de él y le habían dado el visto bueno.

–¿Ya llegamos?–preguntó el rubio.

–Casi, es en la siguiente puerta

En cuánto llegaron a la habitación correcta, Naruto estaba preparado para levantarse de la silla y correr hacía la incubadora en donde estaba su bebé, pero Sasuke no se lo permitió. El azabache, después de señalarle un lavamanos donde se desinfectaron las manos, lo arrastro – a lo que Naruto consideraba paso lento – por toda la sala hasta llegar al final de la misma.

Un nudo se formó en la garganta del rubio y sus ojos se llenaron de lágrimas al contemplar a su bebé en la distancia, ella parecía tan pequeña y frágil como la había visto en sus sueños, pero su piel ya no era tan pálida, tenía un saludable color rosa.

Sasuke lo acercó y Naruto prácticamente se derritió ante su bebé, ella era hermosa y tan pequeña, tenía la piel pálida, pero sus mejillas estaban sonrojadas, sus ojitos estaban cerrados y su pequeño pecho subía y bajaba lentamente.

Lo único que a Naruto no le gustó fue la multitud de cables que tenía enganchados tanto en sus bracitos como en su pecho, pero él no dijo nada, sabía que esos cables y máquinas la mantenían con vida.

–Puedes tocarla…–le dijo Sasuke, el azabache estaba de pie a su lado observándolos a ambos.

Naruto no necesitó que se lo dijera dos veces, él alzó su mano y con cuidado atravesó uno de los agujeros de la incubadora para después posar su mano suavemente en el estómago de la bebé, era tan suave y tan pequeña…

La bebé se retorció, sus pequeñas manos se movieron para envolver uno de sus dedos y acurrucarse junto a el. Naruto no supo por qué, pero de repente las lágrimas inundaron sus ojos.

–Dobe ¿Estás llorando?–le preguntó Sasuke con una sonrisa.

–Cállate Teme, son…las hormonas–contestó sin siquiera mirar al azabache, sus ojos azules estaban centrados en su bebé, quién – ante el asombro de sus padres – abrió sus ojos tan solo unos segundos antes de volver a cerrarlos.

–Mikoto–dijo Naruto.

–¿Eh?–cuestionó Sasuke sin entender por qué Naruto mencionaba el nombre de su madre de repente.

–T–te dije que soñé con tu madre y…creo que ella me ayudó a salvar a nuestra hija–susurró Naruto acariciando con sumo cuidado la piel de su bebé. –Por eso quiero llamarla así: Mikoto

–¿E–estás seguro?–preguntó Sasuke sin dejar de mirarlos a ambos. A pesar de no haber conocido a su madre en vida, ella siempre había estado allí para él, tanto con los consejos que le había dejado en su diario como en las cosas que le había legado, como la casa y el dinero que había utilizado para huir. Sasuke estaba seguro de que a ella le hubiese encantado que su nieta tuviese su nombre.

–Sí–dijo Naruto con seguridad, entonces el rubio giró la cabeza para mirarlo. –¿Está bien?–preguntó. Sasuke le sonrío y se acercó un poco más a la incubadora para introducir su propia mano y colocarla muy suavemente en la cabecita de su hija.

–Estoy seguro de que a ella le habría encantado…

–Ella tiene sus ojos…tiene los ojos de tu madre–susurro Naruto con una sonrisa, todo iba a estar bien, su bebé iba a vivir y ellos serían una familia.

–Mm mm–. Naruto y Sasuke se giraron ante el carraspeo, Sasuke gruño y Naruto sonrío con cariño al ver a Deidara, Kushina, Itachi y Minato detrás de ellos.

–Entonces ¿Ya podemos verla, verdad?–preguntó Kushina acercándose con Minato, ambos parecían muy ansiosos.

–Sí–les dijo Naruto limpiándose las lágrimas de los ojos.

Kushina y Minato rápidamente se acercaron a la incubadora con Deidara justo detrás de ellos. Los tres se inclinaron hacia adelante y se quedaron paralizados viendo a la pequeña bebé.

Itachi se acercó a su hermano con una sonrisa y colocó una mano sobre su hombro.

–Mamá estaría muy feliz–le dijo a Sasuke.

–Lo sé

–¿Así que Uzumaki Mikoto, eh?–murmuro Deidara.

–Dirás Uchiha Mikoto–lo corrigió Sasuke. Deidara alzó la cabeza.

–¡Ninguna sobrina mía será una Uchiha!–exclamó en voz baja.

–Puedes estar tranquilo porque es tu nieta–dijo Naruto.

–¡Soy muy joven para ser abuelo!


N/A: Bueno, este sería el final de esta historia, pero aún queda el epílogo y un cortísimo extra que salió de la nada. Espero que hayáis disfrutado de esta historia, en su tiempo disfruté mucho escribiéndola

Muchísimas gracias por leer

Que tengáis un estupendo día.

Saludos, Arisa