ARMIN

Ƹ̴Ӂ̴Ʒ

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Despertó en su caliente nido de mantas, una ligera montaña de cobijas y almohadas multicolor que aliviaban el punzón de sus caderas. Su semana de calor ya había terminado y todo lo que quería ahora era poder silenciar a su hambriento estómago rugiente.

Los omegas no comían nada mientras estuvieran en celo. Y Levi era un omega.

Pasó saliva, con su lengua, por sus labios secos. Apartando un par de colchas, pudo estirar la mano lo suficiente para llegar a la jarrita de vidrio que reposaba sobre la mesa de noche, se sirvió un poco y bebió pausadamente. Su durmiente y fatigado alfa roncaba junto a él, medio muerto por el cansancio. Lo arropó como si de un bebé se tratara, aunque Eren estaba creciendo a pasos de gigante y ya no podía acurrucarlo entre sus brazos como en el pasado. Pasó una mano por su frente para quitarle el sudor y lo contempló por unos segundos, antes de levantarse y dirigirse al baño.

El ambiente olía a sexo, su piel estaba cubierta de semen seco y sudor, cualquier omega con sentido común de por medio tomaría una larga y reconfortante ducha caliente.

Levi dejó que el agua corriera sobre su cuerpo desnudo y se sintió feliz.

Desde la última visita a sus padres, Eren y él habían tratado de conocerse un poco más a fondo. Ya no como amigos o pareja destinada, sino que, de manera romántica tuvieron citas que terminaban en noches de sexo que aliviaban la llegada de la pubertad de su mocoso. El sexo, hacer el amor, fuera de la época de celo era algo bastante inusual. Como el instinto dejaba de dominarlo, podía ver las cosas con más claridad e incluso recordar todo lo que pasara esa noche. Era algo mucho más íntimo, privado, lleno de emociones que solo ellos podían compartir. Juntos.

Levi dedicaba gran parte de su tiempo a complacer y conocer a Eren, no como el niño mugriento de lodo y travesuras que veía, sino como el futuro hombre que se convertiría en el padre de sus hijos.

Las cosas estaban relativamente bien entre ellos.

Ahora solo llamaba a Kushel una vez al mes, las visitas quedaron vetadas por completo y no volvió a saber nada del detestable River, excepto por el par de tarjetas de cumpleaños que le envió en navidad.

Sin embargo, los amiguitos de Eren lo evadían como la peste. Incluso el alfa con pecas que parecía ser el más sensato del grupo y, cuando venían de visita, se quedaban quietos como piedras sin atreverse a ensuciar nada. Al menos Eren ya había superado la etapa de la infancia, aunque seguía siendo un alfa mimado e inmaduro, sus discusiones podían ser largas y tediosas pero terminaban pronto. Desde lo sucedido en aquel entonces, cuando lo hirió al darle una bofetada, ninguno de los dos dejaba que su enfado continuara por más de un día.

Diez o quince minutos más tarde, Levi salió totalmente fresco con una toalla envuelta en la cadera.

Hoy era día de descanso, así que se puso una holgada camisa y pantalones cortos.

Eren seguía durmiendo, con el cabello castaño deshecho y un hilo de baba cayendo por la comisura de sus labios. Los catorce años le sentaban bien, la carita de bebé había pasado a tomar facciones un poco más maduras y sus cejas se espesaron para darle un atractivo más grave a su rostro. Incluso había crecido diez centímetros. Bendita pubertad, sería un alfa atractivo.

Sin intenciones de despertarlo, Levi recogió algunas mantas y almohadones que rodearan la cama y las puso en la cesta de ropa sucia.

Con pasos lentos, se dirigió a la cocina, tomando una manzana al azar para darle una mordida y calmar los rugidos que su estómago se empeñaba en generar.

Una gran caja blanca, pegada al extremo de la pared de la sala, tintineó dos veces cuando Levi introdujo el dedo pulgar en el orificio de en medio. Un leve pinchazo y dos gotas de sangre salieron de su cuerpo. La máquina zumbó mostrando una pantalla de color verde, cinco segundos después nada había cambiado.

Se trataba de una prueba de embarazo omega, si la pantalla se tornaba roja entonces el apareamiento había sido efectivo y pronto tendría familia, pero si continuaba verde significaba que debería seguir intentando. Los betas utilizaban algo mucho más accesible, Levi no recordaba el nombre pero una vez vio el aparato en la televisión.

Cansado de esperar, revisó el plato de comida del gato y cambió su bol de agua fresca, JJ dormitaba la madurez sobre su acolchado cojín de retazos de tela. El gato se lamió una pata y olfateó el aire lleno de feromonas omega, Levi le dio una patadita de bienvenida con el pie antes de tirar el corazón de su manzana al cubo de basura y abrir la despensa para buscar los ingredientes de la cena.

Siendo interrumpido por los dos suaves golpes de la puerta.

Abandonó la estufa para ver de quien se trataba.

La vecina omega, mucho más alta que él, le dedicó un feliz saludo y comenzó a hablar acerca de cierta colecta que estaba haciendo.

—Acabo de terminar mi semana de calor —explicó Levi, con la esperanza de que lo dejaran en paz.

—Pobrecito, debes estar fatigado —la omega se compadeció de él— ¿Qué tu alfa no era una cría?

—Cumplió los catorce años.

—Entonces pronto tendrán niños.

—No —el omega de pelo negro miró de reojo la máquina pegada en la pared, la pantalla continuaba verde—, no este año.

—Lastima —ella abrazo su paquete de panes con fuerza—. Supongo que tendrás tiempo para ayudarnos a preparar la bienvenida.

Levi se sintió un poco perdido y enfadado. ¿Qué no podía descansar en paz, al menos hoy? Si, era un omega ¿Y qué? Solo tenía que comportarse como uno con su alfa.

—¿Bienvenida?

—El señor y señora Arlet recibirán a su nieto omega esta tarde, quedó huérfano luego de que una enfermedad se llevara a sus padres —contó ella, satisfecha por ser la primera en llevar el chisme hasta su puerta—. Queremos darle una cena de bienvenida a la comunidad.

Levi recreó la imagen mental de un par de ancianos que vivieran por ahí, no recordaba a nadie que tuviera el apellido Arlet y tampoco tenía ganas de averiguarlo.

—No creo que pueda…

—Estaremos todos en su casa a las ocho y media —interrumpió la omega.

—Suena a una visita forzada, no una bienvenida.

La omega hizo oídos sordos y se despidió con una sonrisa reluciente.

—Te esperamos.

La odio, la odio con toda su alma durante unos segundos.

A ella y al mocosito huérfano que arruinaría su hora de autocompasión por no haber quedado preñado luego de cinco emparejamiento.

¿Qué tenía que hace un omega para poder tener un día en paz?

Entró a la habitación, fundido en pensamientos asesinos, viendo como su alfa dormía plácidamente a sus espaldas.

—Eren —le lanzó una almohada en la cara, con la intención de despertarlo— levántate. Saldremos en diez minutos.

—No quiero —respondió fatigado. Estirando las manos para protegerse de la lluvia de proyectiles que caería sobre su cuerpo.

Conocía muy bien a Levi y sus violentas formas de levantar de la cama a la gente.

Esta vez, una manta azotó su trasero y Eren gimoteó, adormilado, enroscándose como un caracol herido. Levi le dio unos minutos de tregua, cruzó la habitación en busca de unos pantalones ajustados y su remera blanca. Como hacia frio, escogió una muda mucho más abrigada para su alfa, tirando las prendas dentro del cuarto de baño y levantando a Eren por un brazo para arrastrarlo y encender la alcachofa de agua fría sobre su cara.

Eren grito, shockeado. Despabilándose por completo y prometiendo estar listo.

Satisfecho, Levi lo dejó solo y fue a preparar algún bocadillo rápido para comer en el camino.

Amaba ser la cabeza de familia en momentos trascendentales y estúpidos como este. Su alfa era un perrito faldero que seguía sus órdenes y un lobo feroz, cuando intentaba contentarlo, para ganarse alguna caricia o un halago.

Pasos rápidos se aproximaron al comedor, la mata de cabellos deshechos se asomó por la puerta y los fulgurantes ojos verdes lo miraron con fervor.

—¿A dónde vamos? —preguntó el menor, robando algunas migajas que cayeron de la bandeja y metiéndoselas a la boca con rapidez.

Todos los alfas eran torpes por naturaleza, Levi arrugó el entrecejo y lo forzó a cooperar con la elaboración del desayuno.

—A casa de los Arlet —respondió con naturalidad.

Eren tragó la comida y fue a servir un vaso de leche.

—¿Visita social?

—Al parecer.

Se sentaron juntos, Levi acariciando el muslo de Eren con un claro deje de confianza. El pequeño le correspondió soltando feromonas que aliviarían a cualquier omega preocupado Se complementaban de la mejor manera posible, cada uno dando lo suyo para satisfacer al otro.

Definitivamente, no quería que ese sentimiento acabe.

Terminaron de comer el cereal en silencio, siendo interrumpidos por el ronroneo de JJ que luchaba para atravesar la ventana.

Levi lavó los platos mientras que Eren sacaba al gato y se ponía las zapatillas de correr.

Más tarde llamaría a la escuela para informar que su alfa retornaría a clase con normalidad.

El cielo estaba lleno de nubes, el camino silencioso y las casas desoladas. El ladrido de un perro jugando, hizo eco a lo lejos. La familiaridad con la que se complementaba el entorno era genial, realmente, era un buen precio a pagar por la felicidad.

Levi cargó su bolso al hombro y trató de recordar donde se encontraba la bendita casa de los Arlet. Un grupo de omegas le dio la respuesta, caminaban en dirección a la antigua casona que se hallaba en el otro extremo del barrio. Solo tuvo que seguirlas, no planeaba entablar una conversación con nadie, y llegaron a la vivienda.

La omega salió a recibirlos.

—Viniste —saludo con alegría, recordándole a una loca doctora beta que había conocido en algún tiempo pasado.

Sí, me obligaste.

—Lo hice —dijo, colocando una mano sobre la espalda de Eren para empujarlo dentro.

Ella les abrió el paso hacia el interior.

—Y trajiste a tu alfa.

—¿Ustedes no hicieron lo mismo?

La madre de Jean se acercó a ellos, arruinando su planes de dejar la tarta que hizo e irse con rapidez, su hijo trataba de seguirles el paso.

Otros niños alfas también estaban ahí, ninguno se animó a acercarse lo suficiente a Eren. No cuando Levi estaba tan cerca, los rumores de su ataque de enojo habían calado hondo en la población infantil.

Levi le dio un beso en la boca a Eren, para saciar sus instintos maternales, y lo dejo ir a jugar con sus amigos.

—Ambos huelen bien —mencionó Nanaba, la promotora de toda esa colecta.

—Nos llevamos bien —Levi sacó su reluciente tarta dejándola en la gran mesa de madera pulida, junto a las cosas de comer que otras omegas curiosas habían traído.

El salón de la familia Arlet era gigantesco, su casa no se comparaba con aquella tapicería y muebles antiguos pero Levi no sentía envidia.

Se aseguró de que Eren estuviera afuera de la casa, junto a otros alfas, y fue en busca de su objetivo: conocer al mocosito que lo sacó de su hogar, darle las condolencias a los Arlet y largarse de ahí. La espalda le dolía un poco y la idea de recostarse con JJ ovillado sobre su vientre toda la tarde, era demasiado atractiva como para no tomarla en cuenta.

Entonces lo vio, un omega de no más de doce años, con el pelo dorado cortado en forma de hongo y los ojos azules como los de Erwin.

Las omegas adultas charlaban entre sí, con el señor Arlet en medio de ellas. En cambio, el pequeño, siendo exhibido como un perro de feria. Acurrucado encima del sofá con las piernas dobladas y abrazadas a su pecho. Vestido de negro, sin poder olvidar la repentina muerte de sus padres.

Se parecía a Eren.

Levi no pudo sentir lastima. Sus fosas nasales captaron un olor extraño, ajeno al resto de olores a los cuales ya estaba acostumbrado.

Algo vibró en su interior, algo parecido a la aversión y de repente todo lo que quería era salir de ahí.

—Hey, Armin —una chiquilla pasó corriendo a su lado, empujándolo sin querer, para tomar la mano del omega rubio— ven a jugar con nosotros.

—Pero ustedes son niñas —replicó el de pelo dorado, sin percatarse de que él lo observaba sigilosamente.

—También somos omegas —bufó la chiquilla—. No puedes jugar con los alfas, está prohibido.

Los ojos azules del omega se abrieron, sorprendidos. Levi fingió ordenar la mesa, sin embargo, escuchaba todo con excesiva atención.

—¿Eso es normal aquí?

—Si lo es —afirmó la omega—. ¿Por qué?

—De donde yo vengo… —comenzó Armin, dispuesto a dar un gran discurso— todos podemos jugar juntos. Sin betas por supuesto.

Otra cría omega se coló a la conversación. En su inocencia, parecían sorprendidos por todo lo que escuchaban.

—Mamá me golpearía si yo le hablara a algún alfa —comentó la chiquilla.

Lo suponía.

De donde quiera que viniera, ese omega era diferente. Y lo diferente significaba peligro. Al menos en su territorio. Los Ackerman se caracterizaban por ser unos puritanos con las reglas del mundo, y él no era la excepción.

Con decoro, y sin llamar la atención, giró una ensaladera hasta ponerla en el centro exacto de la mesa. Alejándose del sitio donde Armin Arlet contaba excentricidades a los omega.

Sus ojos buscaron a Eren, que discutía algo con el alfa cara de caballo sobre que merienda era más apetitosa.

—Nos vamos —le dijo, con calma y cuidado. Interrumpiendo a Jean.

—Pero… —contradijo Eren, callándose al percibir las inquietas feromonas de su omega— entiendo.

Sin despedirse de nadie.

—No me gusta ese omega —comentó, tomado dela mano del de ojos verdes. Caminando por la calle.

—A mí me parece lindo.

—¿Ya lo conociste?

—Sí —afirmó el niño alfa—, la madre de Jean nos permitió verlo y darle la bienvenida, pero Armin se atrevió a hablarnos —Eren se mantuvo pensativo antes de continuar—. Dijo que viajó con un beta y su tía por todo el exterior, cuenta cosas muy interesantes.

Un gruñido de molestia escapó de los labios de Levi.

—Sera el centro de atención por días.

—No parece alguien engreído.

—Aléjate de él —advirtió Levi, bajando la vista para ver a su alfa.

—Es un omega —Eren juntó las cejas de manera molesta— ¿Por qué querría esta junto a él?

Levi le revolvió el cabello, repartiendo ligeras caricias y palmaditas por su cabeza.

—No eres tonto, buen chico —Eren cerró los ojos, complacido—mañana volverás a la escuela.

Caminaron en silencio, Eren mordisqueando su pan integral con mantequilla. Mas absorto en la comida que en la masa de sentimientos que se agolpaba en el pecho de su omega. Per se detuvo cuando estaban por llegar a casa.

—Levi —llamó.

—¿Si?

Pasaron diez segundos y el pequeño alfa pareció conseguir el valor suficiente para preguntar, casi en un susurro, aquello que cualquiera consideraría un tabú.

—¿Por qué no podemos llamar "hijos" a nuestros "cachorros" —titubeó, esperando alguna reacción—. Quiero decir, cuando tú y yo hacemos eso…—tanteando terreno, decidió poner toda su confianza en él— puedes quedar preñado, pero Armin dijo que los humanos quedan "en cinta" y la palabra "preñado", solo sirve para diferenciar para los animales.

—Sirve para marcar diferencias, los betas utilizan esa expresión —aleccionó Levi—. Y nosotros —lo tomó por la barbilla, sin quitarle la vista, forzándolo a prestar atención— no somos como los betas.

—Entiendo —sus manitos arrugaron la bolsa de papel—. Y, Levi, tú estás…ya sabes… —se sonrojó— ¿Tendremos cachorros?

—No. Aún no.

—¿Te enojaste? —dos brazos rodearon su cintura—. Pronto seré tan grande como tú —una cabeza sobresalió debajo de su hombro, aspirando el dulce aroma de su omega.

A veces, Eren se comportaba como un empalagoso pulpo lleno de amor. Nunca lo confesaría pero a Levi eso le gustaba mucho. Es por eso que no volteó el rostro, para que el pequeño alfa no viera el ligerísimo rubor en sus mejillas.

—Más te vale retirar lo dicho, mocoso —le dijo él, con extrema suavidad.

Una dulzura innecesaria, desde su punto de vista, y tierna; brotaba desde lo más profundo de su corazón omega. Oh, ese era su instinto. Vivo, real. Desde hace tanto tiempo que no lo percibía en la superficie. Siempre suprimiéndolo, negándose a sacarlo de órbita.

Él era Levi Ackerman, el menor de dos hermanos. El omega que alguna vez quiso salir al exterior junto con un alfa que nunca fue pareja destinada suya. Y nunca olvidó su lugar en el reducido mundo de Alfas y Omegas, seres superiores a los betas.

Pero ¿Alguna vez necesitaría sacar todo el potencial de su instinto para mantener a salvo a su familia?

Eren, su alfa, mostraba cierta curiosidad hacia lo diferente. Sin embargo, en su pequeño y feliz mundo donde los prejuicios se convertían en la base de la enseñanza, él protegería a Eren. A cualquier precio.

Todo lo que sea diferente, debe ser exterminado.

—…Y podré llevarte en brazos —Eren ronroneó con satisfacción, contento, bullendo de felicidad al igual que un caldero hirviente.

Levi trató de mantener el hilo dela conversación.

Su niño estaba contento, enamorado.

—Antes de eso suceda —le dijo con seriedad, suprimiendo a su omega interior—, te cortaré las piernas.

—¡Pero las necesito! —chilló el pequeño, de manera dramática.

—Sigues siendo un mocoso.

—Te quiero mucho, Levi.

Algunas veces, se preguntaba que sería de Farlan.

La imagen mental de una hermosa omega llegaba a su mente, una omega junto a Farlan. Y misteriosamente, no le dolía ni un poquito. Esa era la felicidad que vendían allí adentro.

El exterminio de la soledad a cambio del amor. Porque el amor, también puede crearse. No es un sentimiento, ni algo que nace desde el interior. No tienes que estar en la cuerda floja, esperando a ser correspondido. Simplemente, se reúnen todos los ingredientes y aplicados en los individuos correctos: Se crea una nueva raza. Los seres humanos perfectos, alfas y omegas.

—Eren —llamó a su pequeño alfa.

—¿Si?

Levi se liberó de los brazos del de ojos verdes, inclinando la frente para tocar la glándula de olor de la nuca demás bajo. Frotando y mezclando sus olores.

—Alfa, te amo —susurró, como un regalo atrasado de cumpleaños.

No, nunca fue alguien cursi o dulce. Tampoco era ni sería un omega que mojaba las bragas con tan solo ver a su omega, controlaba el llanto y la sensibilidad demasiado bien para su raza. Pero por ese pequeño alfa que compartía sus mismos genes y

Eren cerró los ojos. Con los mofletes rosados y ese palpitar retumbante en el pecho.

—Omega, te amo —respondió, dejándose llevar por el instinto—. Te cuidaré por siempre. Lo prometo. Te cuidaré y protegeré —magreó su cuello con frenesí, intentado cosechar la mayor cantidad de aroma del omega. Su alfa interior se lo pedía a gritos—. Siempre.

Próximo:

De cómo descubrimos el color de nuestros sueños

Tan solo, hace falta un mal día.


¿Por qué puse a Armin en el fic?

Necesito sacar el verdadero carácter de Levi. Es por eso que al inicio le dí una personalidad OC, diferente a la original. Los omegas celosos son crueles, Levi celoso es simplemente despiadado.

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Oficialmente, este fic se convirtió en un SLICE OF LIFE (Recuentos de la vida) - LEMON y FLUFF mucho FLUFF ereri.

Siempre han estado preguntando mucho sobre los roles de este fic. Bien, no lo ocultaré más. Levi es el malo (antagonista), no hay otro. El protagonista es Eren. El fic termina cuando Levi tiene a su segundo hijo. Me gusta darle varios giros a los fic, supongo que con este abré partido mi record personal.

Espero revivir la historia, nunca me ha molestado si la leen o no pero siempre es satisfactorio saberlo.

Supongo que todo el fic se entenderá cuando sea finalizado. Por cierto, Eren no lo sabe, pero las parejas destinadas se "crean" de manera artificial.

Actualización segura, no fake: Lunes

RESPUESTA CORTA A SUS REVIEW

Mari: Disculpa la tardanza, no tengo mucho tiempo libre pero aquí está la continuación. Agárrate, Eren sufrirá mucho pero el amor que sienten ambos nunca terminará.

Charly Land: No sé si continúe como estaba ;:,v ya pasó mucho tiempo y por eso mismo tengo miedo de actualizar los otros fanfic en hiatus. Me siento medio miserable.

00Katari-Hikari-chan00: Tampoco me gustan ese tipo de omegaverses. Donde el instinto los domina y cada quien tiene un rol que cumplir. Por eso este es un Slice of life, recuentos de la vida diaria, todo se entenderá al final del fic. Las parejas destinadas ni siquiera existen, habrá mucho fluff y paso a paso el amor llegará. Más que todo en Eren, que ve a Levi como una madre-esposo y estalla. Eren es forzado a amar y sorpresivamente lo logra, Levi es muy prejuicioso, déspota, pero nadie lo sabe.

: : Eren lo ama con su corazón de niño, Levi lo odiaba un poco pero terminó queriéndolo…un poco.

PonyoPON: QwQ te entiendo, mi perro se llevó mi almuerzo y sufrí de é que yo escribo el fic lol y Levi quedará encinta en el próximo capítulo. Por fin.-baila el tap de la morsa-

Hotaru970: Eren entrará en celo en el capítulo spoilers porque tardé mucho en actualizar. Es el karma ¿Sabes? Siempre he criticado a las autoras que dejan sus fanfic en hiatus. Es mi castigo.

YesOffer: En realidad lo que se viene son explicaciones para todas las preguntas que ha dejado el fic. Eren mini macho azotador también está bonito.

Xochilt Oda: Preguntaste si Levi quedó afectado por la forma como River lo humilló….No, Levi se siente culpable porque ahora tiene que guardar el secreto. Y si Eren llega a enterarse, podría matarlo. Incluso si lo ama tanto, podría llegar a matarlo a él y a sus bebés. Los alfas son muy vengativos.

deysizg501 Nunca utilicé el correo ;v es muy difícil. Eren expresa lo que siente porque los niños nunca mienten. Pobrecito. Me gusta hacerlo sufrir.

Muchas gracias por haberle dado una oportunidad a mi fic.

Seguiré adelante, hasta terminarlo. Por fin pude prepararme emocionalmente para ese final.

NOS LEEMOS