RIVER

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Hay algo que no le deja dormir en las noches.

La intranquilidad de que un día de estos los sueños que tanto le han costado cumplir se desmoronen delante de sus ojos.

Sí, es un omega. Y una vida residía dentro de su vientre, imaginaba a Evan –ya había planeado un nombre-, como un pequeño renacuajo rosa que pronto abriría los ojos. Tendría que protegerlo porque, de repente, todo allí afuera era peligroso para el pequeño. La tasa de natalidad no era demasiado alta en esos días, mucho menos en omegas macho.

En verdad le hubiera gustado leer libros, pero los escasos que tenía a mano no le decían absolutamente nada. Así que algunas veces, principalmente cuando Eren estaba dormido, escarbaba dentro del bolso de este para nutrir sus conocimientos básicos con algo de provecho.

Pequeñas satisfacciones que, como omega, podía regodearse a escondidas. No le molestaba en absoluto, había moldeado a Eren a su antojo.

Tenía al alfa ideal, no tan perfecto pero menos presuntuoso y perspicaz que la mayoría.

Tenía a Evan. Y Evan era todo lo que necesitaba para respirar, un sueño cumplido, un diminuto amor que pronto tendría en brazos y nadie se lo arrebataría jamás.

Sus instintos omega estaban al máximo, encendidos como un motor de ingeniería.

Levi dormía trece horas diarias, como cualquier omega preñado. Con JJ recostado cerca y las rodillas dobladas hacia adelante para proteger su vientre ante cualquier ataque, muchas veces despertaba y su alfa ya se había ido.

Eren asistía a la secundaria, o dejaba la cena en la mesa y se hundía en los suaves brazos de la cálida oscuridad de la cama. Se daba una ducha diaria y por las tardes, siempre y cuando Eren no estuviera presente, sacaba sus viejos anteojos gastados para estudiar alguno de sus libros.

Ya no se molestaba en hostigar la vida de Eren como antes, dejaría que su alfa diera un respiro luego de un estricto control que había durado varios años. Eren ya no era el pollito que lo seguía a todas partes, ya no lo necesitaba más. Le dio una patada en el culo y lo aventó del nido esperando que volara por su propia cuenta, era un alfa, los alfas venían con instrucciones impresas en su ADN y si no, ese no era problema suyo.

Lo veía vagando, sin nada que hacer, al llegar a casa. Con sus enormes ojos de búho mirándolo nostálgicamente y pidiendo alguna de las sobras de ternura con las que regaloneaba a Evan. Varias veces Eren se animó a acercarse con los brazos abiertos, dispuesto a darle besos en cuello y mimos, pero automáticamente sus labios se fruncían y soltaba un potente gruñido de advertencia.

Su alfa aprendió a mantener su distancia en los primeros meses de gestación de Levi.

A menos que quisiera sexo, cuando su libido subía un poco y la necesidad de aparearse alcanzaba la cúspide de su autocontrol, buscaba a Eren. Por supuesto, era complacido al instante. No dudaba del amor que su alfa tenía para con él. Pero la hueca sensación de estar utilizándolo como un vil dildo le transmitía una agria sensación en la boca y lo apartaba con un brusco empujón, sin responder los reproches de su alfa que preguntaba el porqué de esa actitud tan hostil.

Esa mañana Eren lo había despertado de un profundo sueño, vestido con el limpio uniforme que planchó anoche, la radiante sonrisa blanca de siempre y un ramo de coloridas flores silvestres entre las manos. Los relucientes ojos verdes llenos de cariño e incertidumbre, el vergonzoso rubor cubriéndole la cara.

Un sucio ramo de flores aún más sucias, llenas de gérmenes y barro.

Los gérmenes podrían dañar a su preciado Evan.

¿Acaso el mocoso podía ser más idiota?

¿Qué carajo hizo mal al criarlo?

Lo echó de casa porque ya era tarde y llegaría retrasado a la secundaria, recibiendo hoscamente los asquerosos órganos sexuales que se le ofrecían. Para él, las flores no eran más que el hueco por donde las abejas se follaban a las plantas. Repugnante.

Eren parecía triste, incluso desanimado, mas no furioso. Podía ser un alfa bastante explosivo con todos, menos con él. Se limitó a apretar los puños hasta que sus nudillos se pusieron blancos y rojos y fruncir las cejas con gravedad.

Abrió la boca para decir algo pero Levi no tuvo reparo alguno en amenazarlo con hacer que durmiera en el pasillo si traía un solo reclamo más de la escuela y luego cerró la puerta delante de su rostro.

Todavía con sueño y un punzante dolor en el abdomen, se quedó mirando las flores que yacían dentro de la cesta de basura. Por supuesto, de seguro Eren quería tener relaciones y buscó alguna estúpida forma para engatusarlo. Su alfa estaba creciendo, necesitaba satisfacer ciertas obligaciones para con su alfa.

Chasqueó la lengua con molestia, hoy no tenía ganas, solo un largo día con nubes y soles. Un largo día para llenar con ejercicio, sueño y limpieza.

Echó un vistazo a la puerta que colindaba con la entrada, la puerta de madera vieja perteneciente al sótano de la casa.

Hoy era el día.

Levantó al gato, que ronroneaba a su alrededor, y fue en busca del teléfono colgado en la pared.


Hay algo que no le deja dormir en las noches.

La intranquilidad de que un día de estos, todo estalle y los sueños que tanto le han costado cumplir se desmoronen delante de sus ojos. Que no pueda detener la catástrofe luego de tomar la decisión equivocada, pero se trataba de un riesgo que forzosamente tenía que llevar como una carga. La felicidad nunca es gratis, mucho menos cuando te enamoras.

—¿Cuánto de peso has perdido?

Tenía suerte de que las parejas destinadas no llegaran a odiarse nunca. De todas formas iba a morir, viejo o joven, una mala jugada y todas las fichas del juego acabarían del lado enemigo.

—No tengo idea.

Ah, pero eso le convenía. Porque él era el enemigo, jugar al malo de la historia era lo más factible. Así esa persona especial nunca saldría herida.

—Estás horrible —River atrapó su barbilla con sus blancos y largos dedos—, los omegas deben verse lindos y sanos para su alfa. No es una visión que yo disfrutaría.

—No eres mi alfa —respondió, apartando la cabeza a un lado para que su hermano lo soltara.

—Supongo que a Eren no le importa.

—Posiblemente —dijo, dando un paso hacia atrás para dejar que pasara dentro.

River continuaba igual a la última vez, solo que ahora no estaba acompañado por su omega. Podía presumir por qué pero prefirió guardar el veredicto final para más tarde.

River, su hermano alfa mayor, se sentó en el sofá del centro. Reclinando el brazo sobre el respaldar, sin desviar la atención de su fiera mirada. Sus ojos negros destellaban gracia, un libro cerrado como siempre. Levi sabía que era el más caritativo de su familia pero también el más cruel.

Sus extremidades estaban tensas, con el ceño fruncido y un odio amargo que podía transmitir a través de sus feromonas, mezcladas con una ligera pizca de dolor. No podía evitarlo después de recordar cómo fue humillado por ese alfa. Su propia familia.

—Mamá pidió que viniera —manifestó, sacando una delgada caja del fondo de su abrigo— para pedir disculpas, por supuesto.

Calculador y elegante, a pesar de la hora del día le gustaba vestir de negro y caminar con aquellas gruesas ropas oscuras.

—Espero que seas generoso en ello —Levi se quedó de pie, con los brazos cruzados.

River no sonrió, no con la luminosidad y alegría de siempre, esa que hacía feliz a las crías y omegas.

—Lo siento, no debería haber hecho aquello —le dijo, con una tersa suavidad fingida—. Sabes que nunca te hubiera dañado como a los otros omegas.

—No amerita que seas bienvenido aquí —advirtió— Tu olor es asqueroso.

—Con la orden de mamá o sin ella, estaría aquí de todas formas —musitó River, recordándole que era libre de hacer lo que deseara—. Llamaste hace un par de horas, exigiendo mi presencia en tu casa.

Levi ladeó la cabeza, desprotegiendo el cuello, cuando vio cómo su hermano intentaba captar algo de su aroma.

—Tengo algo interesante para ti —le dijo—. Eren no volverá hasta pasada la medianoche, así que estaremos solos.

—¿Hablaste con él?

Levi miró las flores del basurero.

—Creo que le rompí el corazón esta mañana —susurró—. Cuando está molesto, suele escalar el muro para ver las luces.

—Esperemos que no salte al vacío.

—No se atrevería —declaró Levi.

—Como siempre, tienes una buena estrategia, eres tan sádico como papá.

River observó la pequeña sala de estar de la casa, los brillantes muebles sin una mota de polvo y jugueteó con los dedos sobre su rodilla.

El omega de cabello negro hizo un ademán para que se levantara, aseguró la puerta para que ninguna visita indeseada los interrumpiera.

Como siempre, al punto.

No quería a su hermano dentro de su hogar, sus fuertes feromonas alfa le repelía como un insecticida. El pequeño Evan se movía inquieto, su propio omega interior estaba angustiado por la presencia del alfa que lo humilló e hizo que se abriera de piernas como una puta. Siempre supo que River detestaba a los omegas, pero hasta ese día nunca le había tocado soportar ese odio.

Por supuesto, ese siempre sería un oscuro secreto, Eren era un niño pequeño para comprenderlo y si ahora se encontraban en familia no se daría por enterado.

—El padre de mi alfa tenía un sótano en esta casa —mencionó aproximándose a la vieja puerta—, pude encontrarlo cuando remodelé el lugar.

—Buen trabajo —se burló River— no veo cómo me concierne.

Levi decidió guardar sus insultos para más tarde, sacó una llavecita dorada de su delantal blanco y la introdujo en la cerradura. Pidiéndole a River que lo ayudara porque las bisagras estaban atascada.

El polvo solía atiborrar cada rincón de ese oscuro sitio con frecuencia, Levi tuvo la suerte de haber limpiado días atrás y encendido la luz del techo, el espacio del centro era suficiente para observarlo todo.

Papeles y un montón de baratijas. Cajas apiladas en anaqueles de metal.

Levi pudo ver, con gran satisfacción, como los inaccesibles ojos negros de su hermano se ensanchaban al reconocer el sitio. Más aún, la mesa cromada sobre la cual el microscopio y varias carpetas selladas con plástico, para que el polvo no las corroyera, formaban torres durmientes.

—Los documentos de sus investigaciones, pruebas y escritos personales —afirmó—. Todo está aquí.

—¿Alguien más lo sabe?

—No.

—Llamaré a mi asistente —dijo, presuroso—, necesitamos sacar toda la información…

Levi lo detuvo antes de que diera un paso en falso.

—No te llevaras nada, River. Le pertenece a Eren.

—¿Qué podría hacer un alfa fracasado como el tuyo, con toda esta valiosa información? —lo retó el alfa más grande.

Por un momento, Levi se arrepintió de haberlo llamado, tuvo que morderse la lengua para no correrlo a patadas. Soltó su brazo y fue hacia uno de los anaqueles más cercanos, desvirtuando la entrada secreta que asemejaba un gran bloque de madera. De su interior, sacó una vieja caja con grandes letras verdes y azules.

—Mi casa mis reglas —amenazó, sonando mucho más duro de lo que en realidad solía ser—. En un principio planeé entregar esto a Kenny, pero necesito conocer la verdad por mí mismo.

Lo invitó a aproximarse. Algo cohibido y molesto, River se acercó lo suficiente para apreciar el contenido de la caja. Viejos papeles, un puñado de cartas atadas con una cuerda, fotografías, cintas de video y algo que no había vuelto a ver desde hace varios años.

Ese había sido un regalo de graduación.

Tomó aquellas gafas, de bordes dorados, con delicadeza, volviendo en el tiempo cuando su antiguo mentor solía darle clases en la universidad de alfas. Oro y plata, con vidrio esmaltado que le permitiría estar frente a una de las grandes computadoras del laboratorio sin dañar su visión.

Las clases de ingeniería genética. Los proyectos de la universidad. Como engatusar a las crías omega para que tomaran sus vitaminas y narcóticos disfrazados de dulces. Las tardes de charlas en el pasillo del comedor central.

El pasado.

Restregó la montura cristalina con el pulgar, tratando de tranquilizar la repentina confusión de sus emociones.

Su sonrisa se sentía tiesa, atascada.

Un poco aturdido, miró a su hermano menor. Sin poder creer que el diminuto omega tuviera en sus manos el poder suficiente para destruirlo, hacerle añicos con una sola decisión. Y por un momento, admiró todo su valor. Levi era alguien…realmente peligroso cuando se lo proponía. Nocivo. Letal.

¿Y si lo atacaba ahora mismo?

Su alfa no estaba en casa, podría desaparecer las pruebas rápidamente. Como siempre lo hacía cuando su segundo trabajo lo solicitaba así. Pero no podía, Levi seguía siendo su hermano.

—Su muerte no fue un accidente —musitó Levi, sin reparo alguno.

—Por supuesto que no —confesó River.

La caja mediando entre ambos.

Ninguno tuvo que decir lo que contenía, el alfa lo sabía de memoria: Antiguos recortes de periódico beta, revistas de moda que mostraban a la misma mujer de portada. Cintas de vigilancia. Documentos de rastreo. Un diario de notas y fórmulas. Dos docenas de cartas atadas con una apretada cuerda elástica, las estampillas extrañas con fotos de reinas y leones en dos patas.

Todas las pruebas de su crimen, las ultimas en realidad porque él mismo en persona se había encargado de destruirlas.

Sus ojos del color de una galaxia sin estrellas se volvieron fríos como el hielo, su boca se puso recta.

—¿Por qué? —preguntó Levi, dejando la implícita duda sobre su cabeza.

River soltó sus gafas.

—Realizar ese tipo de preguntas —dijo— no es propio de ti.

—Sé que asesinaste a los padres de Eren —expuso el omega.

Podía sentir que la tensión aumentaba entre ellos.

Se quedaron parados, ambos mirando la mesa de vidrio cromado.

—Pareces muy tranquilo al respecto —dijo River, al fin.

Levi introdujo la mano dentro de la caja, sacando una fotografía rayada.

—Puedo adivinar las razones de su muerte.

La foto de una mujer de cabello rubio oscuro, con un niño sentado entre sus brazos y Grisha Jaeger a su lado. No tuvo que decir nada más. Claramente, se podía notar que esa mujer era una beta. Levi había tenido especial cuidado en esconder la caja de los curiosos ojos de Eren. Y ahora quería respuestas.

—Grisha cometió un pecado muy grande —habló River—. Creo que ya lo sospechas. Los altos mandos se enteraron de todo.

Los altos mandos eran los líderes que dirigían y hacían cumplir las leyes. El orden de los puestos de cada uno, era aleatorio, con tal de que un tercio de alfas de cada comunidad asumiera el mano al menos una vez en cinco años.

—Un alfa no puede amar a un beta —soltó Levi.

—Eres muy ingenuo si crees que todo el mundo detesta a los betas tanto como nosotros —River sacudió la cabeza, cansado—. El trabajo de Grisha, como director general del laboratorio, fue demasiado para él. Las investigaciones lo consumieron por completo —explicó—. Día tras día, buscando alfas y omegas, que tuvieran el mismo ADN, para poder emparejarlos bajo el lema de "parejas destinadas". No pudo con todo y pensó ¿Acaso no puedo escoger al amor de mi vida sin tener que depender de unas pruebas de sangre? Se desvío del camino. Supongo que conoció a esa beta en el exterior, en alguna de sus tantas reuniones.

—Aun así —increpó Levi— es imposible emparejar con un beta, más aún cuando ya tienes un omega.

—Grisha tomaba supresores más fuertes de lo normal —explicó River, recordando la caja de pastillas que su mentor llevaba consigo—. El tipo de tareas que tenemos en los laboratorios, puede cambiar el modo de pensar de algunos alfas no capacitados para ese trabajo.

Se oía cansado

—Escuché decir que Grisha y la beta concibieron hijos, pero se deshicieron de ellos antes de que nacieran.

—¿Deshicieron?

—Las betas que no desean tener hijos, pagan para que otros les arranque a los productos nonatos del vientre —Levi hizo una mueca de asco, sin creer como eso podía ser posible—. El congreso se enteró de su traición porque esta beta no quiso deshacerse del último.

—El medio hermano de Eren.

—El medio hermano mayor de Eren —corrigió River—. Grisha contaminó su cuerpo con esa beta, luego contaminó a su omega para engendrar a tu alfa. Eren tiene la sangre mala, no es un alfa puro.

—No tiene importancia.

—Conoces las reglas, Levi —gruñó River, azotando la mesa con las manos—. Por años, nuestra familia ha venerado y respaldado esas reglas —el omega no se inmutó—. Si un alfa comete ese pecado, morirá. Junto a su omega, los hijos de su omega y de ser posible —hizo una pausa— las parejas destinadas de sus hijos.

—Eren solo era un niño —reprochó Levi, quien nunca estuvo de acuerdo con matar a niños inocentes por los errores cometidos por sus progenitores.

—Los hijos pagan por los pecados de los padres —le recordó—. Y eras el omega de ese hijo.

—¿Debo darte las gracias por salvar mi vida?

River suspiró con frustración.

—El congreso...los altos mandos necesitaban a un alfa que hiciera el trabajo sucio —le dijo, al fin—. Al ser mi mentor, Grisha me concedió el acceso a todas sus cuentas y laboratorio, confió plenamente en mí. Yo intercedí por tu alfa —rememoró—. Asesinaría a Grisha y a su omega a cambio de que los altos mandos perdonaran la vida de Eren, si lo hacían tú estarías a salvo. Tuve que ocultarlo en aquel orfanato y quitar a Farlan de en medio para que pudieras encontrarlo.

Levi no estaba del todo conforme. Todavía quedaban lagunas en aquel pasado oscuro, pequeñas puertas cerradas que no le gustaría abrir por ahora.

—River.

—¿Si?

—Obtuviste un ascenso luego de la muerte de Grisha Jaeger —le recordó.

—Puedes considerarlo como mi segundo pago.

—No tienes remordimiento, maldito alfa.

—No, no lo tengo —afirmó— porque hice justicia.

Tenía razón. Ellos merecían morir, cualquier podía estar orgulloso de haber acabo con esas miserables vidas pecadoras.

—¿Y la beta? —preguntó Levi.

—Escaparon. Actualmente son buscados por los alfas que trabajan en el exterior.

Levi sintió un ligero aleteó en el vientre y soltó feromonas maternas. Evan había pateado con suavidad.

El alfa y Levi se quedaron quietos. Por inercia, River puso una mano sobre su vientre hinchado, como un niño que ve algo colorido y quiere tocarlo. Maldijo en voz baja y apartó el brazo con rapidez.

—Ustedes los omegas son caprichosos por naturaleza, un poco despiadados —dijo de pronto— construyeron estos muros para poder jugar a la casita feliz en paz, sin que nadie –ningún beta- se atreviera a quitarles a sus alfas o parir hijos ilegítimos.

Levi frunció el ceño.

—¿No eres feliz?

River no tuvo que pensarlo dos veces.

—Lo soy, a los alfas también nos gusta dominar.

Satisfecho con la verdad, Levi decidió que ya era hora de acabar con todo.

Dos opciones, no queda tiempo para pensarlo. Ni un segundo. De repente todo se desmorona pero para entonces ya ha tomado una decisión. Era por el futuro de Eren, por el bien de su incompetente alfa.

—No quiero que Eren se entere de esto —pidió.

—Ellos buscaron su muerte —River levantó la mirada— ¿Piensas que quiera venganza? Todavía es una cría estúpida ¿Cuánto tiene ya? ¿Quince? ¿Dieciséis?

—Eren es un mocoso, no es estúpido.

—Lo dudo —de repente, River se mantuvo pensativo—. Para él fue un accidente, y dejaremos que así sea por muchos años más. De ser posible, hasta su muerte. Tu alfa no entiende de responsabilidades, ni reglas. Piensa diferente, es peligroso.

—Lo he criado correctamente —siseó el omega.

—¡Lo has malcriado! —exclamó el alfa, molesto— Buscando un alfa que cumpla tus expectativas, le diste muchas libertades. Y si continuas de esa manera todo se volcará en tu contra.

—Como suponía —Levi agrió la mirada—, enviaste vigilantes.

Sorprendido por la falta de prudencia, River cayó en cuenta de lo que había dicho.

—No puedo dejar que tu alfa arruine mis planes.

—¿Conservar tu puesto de director general? —una macabra media sonrisa apareció en sus labios—. Tu puesto está asegurado. Tienes mi palabra.

—Eres un omega astuto, hermano —admitió River— pero ese alfa es tu sentencia de muerte. Nunca te atrevas a aflojar su correa, mantenlo contento y feliz.

Levi se sintió obligado a desvelar una de las cosas que siempre repetía a si mimo con frecuencia.

—Eren nunca me haría daño.

—No conoces a un alfa furioso, mucho menos a uno que no puede dominar el instinto —River volvió a retarlo con superioridad—. Dijiste que aún recuerda la muerte de sus padres y, si alguna vez, llegara a enterarse que tú sabías la verdad. Se volverá loco —ahora era su turno de sonreír—. Te violará y te matara. Y le romperá el cuello a… —trató de recordar— ¿Evan? —Levi lo encaró con rapidez, frunciendo los labios para soltar un gruñido bajito, casi podía sentir a su omega interior aterrado— ¿Ese es su nombre? Le romperá el cuello a Evan cuando este traté de defenderte.

—Sus padres murieron porque lo merecían.

—Intenta explicarle eso a un idiota —suspiró—.Puedes preguntarle a papá, todos los alfas Ackerman hemos estado en el congreso y vemos los crímenes cometidos. Enfurecidos, quieren que su omega traidor sufra, y asesinan a sus retoños. Nunca sucede con frecuencia pero, con alguien como Eren, podrías ser ese uno por ciento.

Pensativo y callado, Levi sopesó lo dicho.

—¿Porque intentas protegerme? —le preguntó.

—¿Qué te hace creer eso?

—Varias cosas.

El alfa cedió. Algo cohibido al principio.

—Porque le prometí a mamá que no te dejaría morir en manos de tu alfa.

En la secundaria lo llamaban "beta". Impulsivo y energético, no media las palabras y algunas veces lo dominaba el instinto. Atacó al profesor de biología solo porque el alfa se atrevió a llamarlo patético alfa. Cuando se enfurecía, atacaba a todo el grupo de compañeros y realmente tenía ideas tontas y estúpidas. Pero esos oscuros ojos salvajes y la expresión ida, lograba calmarse a su lado. Eren siempre le mostraba una bonita sonrisa y dulces abrazos. Palabras cariñosas y solía morder su labio inferior cuando él lo sometía a insultos. Era un buen alfa, tenía que serlo. Eren nunca le haría daño. El daría a luz al pequeño Evan y su alfa estaría feliz. Dijo que lo amaba. No matas a la gente que amas.

De todas formas, los perros no mordían la mano de quien les dio de comer.

Levi alejó los malos pensamientos con rapidez.

—Solo llévate esto —dijo, con la voz endurecida, empujando la caja para que chocara contra su hermano—. Y atragántate con tus malos deseos.

River parpadeó confundido.

—En el fondo no eres un mal hermano.

—En el fondo solo eres una bola de mierda —gruñó—. Quiero que te vayas.

—Quieres que destruya las pruebas.

—Eren y yo estamos bien —le dijo— no necesitamos nada que tenga que ver con el pasado.

—Levi…

—Solo vete —apresuró— no tienes por qué quedarte más, no te necesito.

River no volteó para despedirse.

Él tampoco lo hizo.

Esto era lo que él quería. La naturaleza no pude haberse equivocado, Eren y él estaban destinados a estar juntos. Eren lo amaba. Eren era todo lo que merecía luego de una vida llena de estrictas reglas y prohibiciones.

Ya había tomado su decisión.

Próximo: Te amo

"No puedo evitarlo. Es mi naturaleza"


Retrasé la actualización para que combinara con el día del amor.

Y lo hice, puse ciertas referencia al manga. Dios me perdone. Porque me parecían interesantes y VIVA EL GRISHA X DIANA! En el próximo cap habrá fluff ereri. Eren amoroso.

Recalco. Escribo el fic porque me gusta, escribo lo que quiero leer.

RESPUESTA A SUS REVIEW

ChibiGoreItaly: Levi mamá omega es mi pasión. :v necesito drama, necesito a Armin.

YesOffer: Esa promesa es linda, Eren cumplirá su palabra. Armin es lindo y bueno, pero me gusta hacerlo sufrir. Feliz cumpleaños atrasado.

PonyoPON: ¿Dejaste review? Bueno, entro a fanfiction, busco el capítulo en "manage stories" -"review"-"review del capítulo X" y respondo exclusivamente lo que sea de ese capítulo :,v Extraño los tiempos del conty plis. Lol. Grais por dejar tu huellita. La magia volverá, no te preocupes.

Ame8910: Si, habrá un poco de angst. Mi flor de loto. Siempre me dejas review. Te amo. Las cosas mejorarán.

Akane Miyazaki: Mi definición de "bien" es un Levi y Eren juntitos con fluf y hard extenso(¿?) Nunca leí "traspié" el angst me hace daño. Armin debe sufrir porque me gusta hacerlo sufrir. Parece una sociedad cruel pero a Levi le encanta :v

EleniRockbell: Eren deja que Levi lo insulte porque lo quiere mucho, si fuera otra persona le partiría la madre. Y Levis e ve sexy insultándolo…okno. Quiero que todo se junte en el corazoncito de Eren y un día estalle como un globo.

beast blood: El ruso…me recordó a Victor ¿Porque lo nombró en mi fic? –se limpia las manos- Eren debe seguir las reglas y quebrará dientes algún día pero no de ese viejo. Me gusta hacer sufrir a Armin, no creo que aquí te caiga peor. A mí me da un poco de lástima. Eren precoz, no aguanta muchas rondas. XD

Taurus95: Gracias! Por leer este fic y dejar review. El amor se irá creando poco a poco, quiero dulzura y dulzura….

lanali17: Leí el cuento y me hiciste llorar. No podré dormir en la noche. Y es muy cierto. Bueno, ese cuento spoileó todo el fic. Eren ama a Levi y a su amor dañino.

MagiAllie: Terminará bien, lo prometo. Magi,.Lo prometo. La canción que enviaste me recordó al fic, sip,la letra e smuy profunda.

Guest: Levi siente cariño pr Eren, en realidad él nunca ha amado. El amor ocurrirá con el tiempo. ¿Cómo de se decidió que su pareja sería Eren? Les hicieron pruebas de ADN a ambos y sus genes eran compatibles, entonces se convirtieron en pareja destinada.

Charly Land: Sip, eres la primera en comentar. Y leer todos mis fic…te amo. 3 Gracias por la explicación, ya entendía el embrollo en el que me metí. XD El título, en realidad, no tiene nada que ver con Levi. Ni con Eren. Esa es la magia de los giros en la trama (¿?) Siempre quise un fic de este tipo. Quiero que todos se destruyan entre todos para ver que puedo crear al final, es un hobbie muy divertido. Okno. Admiro tu forma de escribir. Soy yo la que tiene que decir, gracias por tu tiempo. Charly. Te mando mucho amor.

NOS LEEMOS