Nadie va a cambiar mi mundo
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Levi Ackerman siempre supo lo que estaba haciendo cuando emparejó con un niño pequeño.
Era peligroso, estúpido e irracional. Mucho más si se trataba de un sucio liberal como Eren. Sucio como la sangre de sus padres…de su padre, un sucio alfa que copulaba con betas y tenía hijos con betas, y los dejaba vivir, y luego copuló con su propia omega y nació Eren.
Eran como animales salvajes.
Estaban sucios y tenían que ser exterminados, pero entonces él se quedaría sin alfa.
Y era demasiado tarde para decir que no había sido un maldito egoísta, aferrándose a un cachorro alfa, criándolo, educándolo, diciéndose a sí mismo que la sangre traidora de sus padres nunca estropearía a su pequeño.
Sin embargo Eren creció, como siempre había temido, creció y se enamoró como cualquier cachorro alfa normal. Desafortunadamente el sentimiento no fue entregado a su omega, como debía ser, sino a otra persona.
¿Cómo le veía ese mocoso? ¿Qué sentía por él? ¿Compañerismo? ¿Afecto? ¿Amistad? Años antes, ninguna de esas cosas le hubiese importado. No todas las parejas destinadas se amaban mutuamente, no era necesario, el amor era vano, frívolo y superficial. Empero nunca esperó que Eren se enamorara de otro omega con tanta facilidad.
Levi estaba seguro que parte de la culpa se debía a los genes del chico.
El padre fue un traidor, el hijo también lo sería.
Su omega rugió en su interior, herido y buscando venganza, solo quería hundir los dientes en el cuello de aquella omega que se había ganado el afecto de su estúpido alfa, desgarrarle la glándula de olor, dejarla inválida, callarle la boca y que desapareciera de la faz de esta tierra. Quería gritarle a Eren, dejar que so rota voz de omega le preguntara porque lo había traicionado, decirle que fue un error y podían ser capaces de comenzar de nuevo, juntos, en cambio solo dejó que sus esperanzas se deslizaran por el oscuro vórtice de la decepción y se encogió de hombros como una vieja gárgola que se prepara para el invierno.
Levi reprimió un gruñido con bastante habilidad, se contuvo, encerró a su omega interior y dejó que las feromonas de miedo lo sedaran, advirtiéndole que si volvía a hacer de las suyas él mismo llamaría a ese horrible médico alfa para que lo moliera a golpes. Los omegas eran débiles y asustadizos por naturaleza, así que el instinto de Levi tembló, se acurrucó en algún lugar oscuro de su cabeza, todavía vulnerable.
Entonces tuvo tiempo para ocuparse de la cría recién nacida en lugar de estar lloriqueando frente al mal chiste que tenía por alfa.
Y mantuvo su distancia.
Atosigado por la experiencia de su primer cachorro, alimentó a Ethan, lo vistió, lavó y dejó que durmiera en la cama grande. Empapándolo con sus feromonas durante los primeros días y dándose cuenta, con cada sonrisa y sonido balbuceante, que en verdad existía cierto retazo de felicidad en esto para lo que fue creado.
Las puntadas de su cabeza sanaron junto con la cicatriz del vientre, que no permitió que Eren tocara, cuando por fin pudo volver a caminar por sí solo.
Llegó el otoño y compró una especie de mochila para cargar a Ethan mientras barría las hojas del patio, regañando al gato cada vez que obstruía su trabajo al perseguir tallos corredores impulsados por el viento.
Perdió peso y una buena mañana buscó la ropa de correr que había dejado olvidada en el armario, junto a las novelas de ciencia ficción de Eren y los cupones vencidos del mercado.
El día que recortó su pelo como antaño, nuca rapada y un flequillo abierto en la frente, sintió que volvía a ser el mismo. En aquel momento su instinto despertó un poco, tanteando terreno para ver si era seguro salir, Levi otorgó su buen visto y una agradable mañana despertó empapado en un suspiro de las cotidianas feromonas que caracterizaban lo que él era.
Se levantó, dejó que su omega interior se estirara y caminó descalzo por toda la casa para encontrar la ubicación de su alfa, a quien había mantenido ignorado todo este tiempo, pero ahora necesita de su olor y presencia.
Eren estaba tratando de introducir una de las botellas de alimento para bebés en la boca de Ethan, fallando miserablemente en su intento de familiarizarse con su aroma. Frotó su frente y sus ojos se estrecharon, tristes, el efecto no duró lo suficiente porque en cuanto lo vio se puso de pie completamente sorprendido.
Levi había estado ignorándolo por dos meses enteros, pasando de largo y manteniéndose mudo ante sus preguntas, encerrado en sí mismo, fingiendo que se había convertido en un mueble y abrazando posesivamente a Ethan cuando era casi obligatorio que interactuaran. Su alfa interno se removió en sus entrañas, Eren abrió la boca para decir algo inteligente, pero la vergüenza pudo más y se alejó de la cuna del cachorro, creyendo que probablemente Levi solo había venido para alimentarlo por su cuenta.
La cicatriz de los dientes del omega, impresa en su muñeca, ya no estaba ahí.
—Necesito que pongas tu olor en mí porque se ha desvanecido completamente de mi cuerpo —comenzó Levi, apoyándose sobre un pie, cerca de la puerta.
El de ojos verdes asintió con rapidez.
—En realidad iba a sugerir que ya era tiempo de que lo hiciéramos —le dijo, contento de que Levi le dirigiera la palabra, dispuesto a no arruinarlo más—, la marca de tu cuello —señaló— también ha desaparecido.
Levi frunció el ceño, pasando los dedos por la mordedura que antaño Eren tallaba en su nuca cada dos meses.
—Creo que es una buena idea.
—¿Ahora?
—Ahora.
Eren se sonrojó.
—En ese caso… —mordió su mejilla interna, nervioso— yo…voy a…
—¿Prepararte?
—Sí —exclamó antes de desaparecer por la puerta.
Minutos más tarde escuchó el agua de la ducha corriendo sobre las baldosas.
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—Estoy listo —chilló frente al espejo— completamente listo, no tienes por qué preocuparte, te cuidaré bien. Voy a hacerlo. Ya cepillé mis dientes. No tengo caries. No como la última vez. ¿Me veo gordo? Apesto a alfa, porque soy un alfa. Soy un gran alfa ¿viste mi cabello? Creció, tal vez debo recortarlo, cielos…tengo algo de barba…Mi piel es más oscura que la tuya…
—Eren.
Eren volvió a enseñarle su grandiosa sonrisa, evitando la mirada de su omega.
—Dame unos segundos.
No quería exponer cuan nervioso estaba, no frente a Levi después de tanto tiempo y por supuesto sabía que luego de esto –luego de que por fin el omega saliera de su incómodo silencio- iban a hacer cuentas de lo que pasó esa noche. Y, joder, no estaba preparado., pero su alfa rugía y se revolcaba en un charco de desesperación, deseando abalanzarse sobre el omega y reclamarlo otra vez.
Eren, realmente, se sintió orgulloso cuando pudo controlar a su instinto y no saltar sobre la cama como un demente dispuesto a desgarrarle la nuca y decirle que era suyo, solo suyo, siempre suyo, y luego hundirse en el suave y tan anhelado olor que desprendía en este momento.
Se puso serio y apagó su instinto, como un interruptor, abajo y arriba, él tenía el control. Él dominaba, era fuerte, era el líder.
Tragó la saliva cumulada en su boca, pasando la lengua por sus labios. Se aferró a la esperanza y dejó que sus bonitos ojos miraran en dirección a la cama donde Levi terminaba de quitarse la camisa y estaba doblándola cuidadosamente en su regazo.
Tan distante.
Levi pareció percatarse y dejó la ropa a un lado, repasando la prenda con los dedos hasta que decidió encararlo.
—¿Estás listo? —preguntó Levi, sacando una botellita de desinfectante del tocador.
Lo primero que sintió fue el sudor acumulándose en la palma de sus manos, en su nuca y finalmente en sus muslos.
Separado por tanto tiempo de su omega, su alfa interior se mantuvo alerta, tirando de las finas cuerdas del control que ejercía sobre él.
—Estoy listo —respondió.
Decidieron tomarlo con calma, Levi estaba reticente se dejó caer de espaldas, como un peso muerto, pero el alfa de Eren rugía y palpitaba con fuerza, transmitiéndole paz.
Eren trató de no poner todo su peso sobre el de pelo negro, maniobró sus brazos hasta que pudo sostener su pecho en alto, pero dejó que su entrepierna rozara con la de Levi, donde imprimió más presión. Dominar.
Habían practicado esta rutina durante muchos, demasiados, años. Mezclado sus olores y trabajado en la cicatriz de la nuca de Levi que nunca parecía quedar lo suficientemente implantada y desaparecía a las pocas semanas, entonces comenzarían todo otra vez y otra, hasta que él tuviera un nudo decente y un instinto fuerte, entonces la marca se quedaría ahí, incapaz de curar.
Era consciente de que ahora, por fin podría cumplir ese sueño y dejar su huella en la nuca de Levi. Más la tensión continuaba ahí, latente entre ellos hasta que se resolviera, así que no mordió como un salvaje y solo hundió la cara en el cuello del omega, chupando y subiendo hasta alcanzar al glándula de olor que rebosaba de feromonas.
Levi di un respingo cuando su lengua hizo un movimiento torpe, raspando los dientes contra la sensible piel.
—No muerdas —siseó, inmóvil—, aún no.
—No muerdo —prometió Eren, conteniendo la respiración.
Ambos jadearon cuando sus cuellos estuvieron unidos y Levi comenzó a frotar, marcando sus olores.
Sus pantalones comenzaron a doler, obligándole a friccionarse un poco alrededor de las caderas de Levi. Y poco a poco la habitación quedó inundada de las feromonas de ambos, dos olores tan distintos que se fusionaron armoniosamente el uno con el otro.
Eren sintió un profundo alivio, arrugando la cara antes de sentir la mancha que mojaba sus pantalones. Pensó que pertenecía a Levi, pero mojaba su ropa interior y se sentía pegajoso en su pene.
Se había corrido y el omega debajo suyo lo sabía, porque entrecerró los ojos y dejó que el lado izquierdo de su labio se curvara, reprimiendo una sonrisa.
—Tuve un accidente —resopló el de ojos verdes, inflando las mejillas y cerrando los ojos—, lo siento.
Levi se encogió de hombros.
—Torpe —murmuró, mirándole la cara.
La incomodidad volvió a hacerse presente y el de pelo negro golpeó su pecho para que se quitara.
Eren respiró el suave aroma una vez más, sus manos se curvaron y se dio la vuelta cayendo de espaldas junto al omega.
Tumbados sobre la cama con las piernas colgando en la orilla, sin perder de vista a la polilla que revoloteaba alrededor de la lámpara de vidrio que colgaba sobre sus cabezas.
Hubo un silencio absoluto entre los dos, una barrera difícil de romper. Eren había respetado el decreto de silencio que le impuso Levi, pero ahora no estaba seguro de soportarlo un segundo más, no era saludable para ninguno.
Giró su cuello, buscando el rostro de su pareja.
La expresión del omega era ilegible, como siempre, sus ojos fijos en el pesado vuelo del insecto.
—Lo que te dije esa noche —comenzó.
—No me interesa —respondió el otro.
Y ahí estaba esa sensación, quemándole las venas otra vez, la ira y deseo de dañar. Eren apretó la mandíbula, reprimiendo el deseado impulso de levantarse y gritarle a Levi.
No le gustaba sentirse vulnerable, cargar con la culpa y bajar la cabeza durante años. Solo quería que Levi le dijera que estaba bien, que solo fue un desliz y que podían comenzar de nuevo. Él iba a intentarlo, por supuesto que lo haría, poner todo su esfuerzo y reconstruir esa cálida sensación de hogar que alguna vez tuvieron. Pero eso parecía casi impensable, nunca podría suceder. Nunca podrían olvidar los errores del otro, nunca iban a avanzar.
Lo que hizo no era algo perdonable, no para Levi que parecía terco en querer olvidar.
Quería decirle que solo fue un beso, peor la tétrica palabra ya no quería salir de sus labios nunca más. La mordida que su omega le propinó todavía dolía en su memoria, junto con el miedo.
La polilla golpeó su cuerpo contra el yeso del techo y se tambaleó por el aire, Levi entrecerró los ojos, cansado.
—No soy un mueble al que puedes ignorar toda tu vida —volvió a romper el silencio— eres mi compañero y yo soy tu alfa.
—Eres tú —Levi bajó la voz— el que buscó un reemplazo.
—¡No! —se apresuró en negar— Nunca quise reemplazarte, Levi. Yo no podría, sabes que es imposible. Y además, tú besaste a Farlan —acusó— yo sé que lo hiciste, ustedes siempre eran tan cercanos. Nunca dije nada porque no quería herir tus sentimientos.
Ante la falta de respuesta Eren se sintió abrumado por su victoria.
—Besé a Farlan —confesó Levi—, nos besamos muchas veces, pero en ese entonces no te conocía y tener un compañero no era importante.
—¿Qué quieres decir?
—¿Alguna vez te has enamorado, Eren?
El de ojos verdes se quedó callado, Levi era alguien que no creía en el amor, que decía –y repetía sin piedad- que ese sentimiento era una enfermedad.
—S-sí. Yo te amo…
—No ese tipo de amor —le interrumpió—. Sé que me amas, sin embargo ¿alguna vez pensaste que el amor que sientes por mí es el mismo que sientes por tu maldita madre muerta?
—No puedes comparar el amor que siento por ti con el amor que siento por mi mamá, Levi.
—Lo hago —le dijo, impasible—. Cuando era un niño te pegaste a mí como una lapa, eras pequeño y vulnerable y yo era un omega viejo que necesitaba cuidar de alguien.
—Eso no cambia el hecho de que te amo.
Levi suspiró, resignado.
—Lo sé.
—Y quiero que sepas que nunca voy a mentirte.
—Entonces dime su nombre —pidió Levi.
—Eso no tiene importancia.
—Es importante.
—No si quiero comenzar de nuevo —y tenía miedo de decirle que había besado a un omega que aparentemente Levi detestaba—. Quiero tocarte y comenzar de nuevo, practiqué mucho para ti y puedo controlar mi instinto como cualquier alfa.
—Si quieres comenzar de nuevo solo dime su nombre.
Es una oferta tentadora.
Eren se pone de costado, sopesando el resultado de todo esto.
—Annie —miente.
Levi frunce el ceño.
—¿Annie Leonhart?
—Sí.
El omega parece sorprendido, pero relajado, eso anima más al alfa.
—Fue un accidente —se apresura a decirle Eren—, ella olía mal ¿Sabes? Y no quería decirte anda porque entonces Mikasa se enteraría y no quiero meterme en problemas.
Sabe que está mal, que una mentira atrae otra mentira, pero Levi ha estado tan tenso estos días. Tan triste.
Es por su bien, repite en su mente. Un buen alfa siempre hace lo mejor para su omega, y esta mentira protegerá a su familia.
—Eres un imbécil.
—Lo sé —se adelanta para sembrar un beso en su frente— y te amo.
Levi deja que sus labios se encuentren y la calma vuelve.
Eren podrá vivir con eso, está seguro.
Demasiado seguro.
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Levi vuelve de su tarde en el parque, ha corrido mucho y está sudando, pero realmente quiere bajar de peso para la graduación de Eren. Definitivamente sigue siendo joven y solo tiene una cría, no imagina cuan vergonzosos sería que se presentase como una de esa omegas viejas, con diez niños en su costado y una talla considerablemente grande.
Para nada, a Levi le gusta el ejercicio y verse bonito, así que solo se da una ducha y sale con una bata envuelta en su cuerpo para alimentar al gato y revisar que Ethan no s e haya enfriado en su jaula-cuna.
Eren está en casa más temprano, todavía trabaja en la cafetería para alfas y estudia para los exámenes durante las noches.
—Hoy hubo una pelea de alfas —menciona, tirando su mochila al entrar por la puerta.
Levi está inmerso en uno de esos programas raros de la televisión y Ethan abre los ojos al sentir el olor de otro alfa aproximándose, el pequeño es ágil y ya huele como todo un alfa a pesar de no tener un año, reconoce a su padre y vuelve a cerrar los ojos, pero algo parece molestarle y comienza a llorar.
—¿Qué pasó?
Los ojos del alfa brillan al verlo y corre a la nevera para sacar alguna comida precalentada que la madre de Levi trae a casa cada semana, se sienta frente al televisor y pela el plástico para comenzar a excavar el arroz con la cuchara.
—Dos alfas pelearon en el comedor, rompieron una mesa y comenzamos a tirarles comida, fue tan genial —dice mientras se llena la boca con bolitas de carne.
Dos alfas peleando, significa que todavía son un par de críos que no pueden controlarse a sí mismo y pensar que Eren era uno de ellos.
Levi saca a Ethan de su jaula y lo recuesta en su regazo para que deje de llorar, el calentador está cerca y saca una botella de leche del aparato para acercarla a la pequeña boca del alfa.
—Espero que no hayas estado involucrado.
Eren se atraganta con su plato.
—Nunca, esas son cosas de niños.
—Sigues siendo un niño, no lo olvides.
—¡Pero te tengo a ti y a Ethan! —grita—. Básicamente soy un adulto.
—Entonces cuida de tu cría —Levi coloca al niño en las rodillas del alfa y se levanta—.Tengo trabajo.
—¿Trabajo? —Eren deja el plato sobre la mesa para sujetar a la cría por la cintura, jugando con sus pequeñas manos, per Ethan no parece contento y abre la boca varias veces, expresando su dolor al ser separado del alimento.
El omega levanta una gran caja, enseñándosela a Eren.
—Básicamente tengo que pegar estampillas y clasificarlas —cuenta—, el edificio de correos necesitaba un nuevo empleado y soy bueno clasificando las cosas.
Su alfa asiente, procesando la noticia en su pequeña e inútil mente.
Sabe que no dirá que no, necesitan cada centavo disponible para la graduación de Eren. Entonces viajaran, junto a otros estudiantes de medicina, a la capital donde se alojarán en casa de sus padres. Eren tiene que cursar un año en esa prestigiosa universidad lejos de casa, pruebas exámenes y estudios que decidirán si es un alfa que sirve para ese rubro o no, y luego podrán volver a casa y escoger la facultad que Eren desee.
—Creo que somos un buen equipo —le dice entonces el alfa—, tú y yo, emprendiendo una aventura.
Levi mira a su alfa por encima de sus anteojos.
—Deberías dejar esos estúpidos libros que solo te pudren la mente.
—Sabes que no puedo.
—Gasolina y un encendedor —dice, con la esperanza de que Eren tome en cuenta sus palabras— tomara cinco minutos.
Eren finge desconcierto.
—No te atreverías.
Decide ignorarlo y continua separando sobres y sacando estampillas hasta que algo comienza a oler verdaderamente mal en la sala.
Eren sujeta a Ethan con una mano y con la otra se cubre la nariz, está caminando como un pato, cada vez más cerca de su mesa de trabajo y Levi trata de concentrarse en las estampillas, pero el olor se hace más fuerte.
—Tu turno —respira el de ojos verdes, entregándole a la cría quien claramente necesita un cambio de pañales.
—Solo tienes que limpiar un poco de mierda —murmura Levi, negándose a recibir al pequeño.
Ethan puede oler su rechazo, volviendo a lanzar un gritito de dolor. Profundo y agudo.
—Mi nariz es sensible y lo sabes.
—Y los alfas son invencibles ¿No?
Eren le sonríe.
Levi recibe a la cría y se encierra en el baño, está acostumbrado a hacer esto, huele mal y es asqueroso, pero tiene una habilidad innata para hacerlo. Limpia su hijo y tira el pañal en una cesta de basura, Ethan parece más feliz, incluso ha dejado de hacer esos extraños ruidos de animal herido y rápidamente busca el calor de su pecho, mordiendo la lana del suéter de Levi y lastimándose las encías sin dientes.
Los omegas masculinos no pueden producir leche, en compensación tienen las feromonas maternas más fuertes que calman el dolor de sus crías que no entienden porque su madre se niega a alimentarlos.
Desprende feromonas y Ethan cierra los ojos, lágrimas surcando sus mejillas. Levi está seguro de que si su cría sigue llorado de esa manera dejara marcas en su cara, como los leopardos de peluche que venden en una de esas tiendas beta.
—Aliméntalo cuando despierte —habla en voz alta para llamar la atención del alfa que está prácticamente pegado al televisor—, volvió a lastimarse.
Eren se aleja de la pantalla y carga el bulto durmiente, revisando la sensible boca con uno de sus dedos.
—¿Intento alimentarse solo otra vez?
—Es tan obstinado como tú.
—Lo tomaré como un halago —dice Eren, inclinándose un poco para alcanzar sus labios.
Besar es bueno, se siente bien luego de un duro día de trabajo. Se deja hacer y suelta otra ronda de feromonas que paralizan al alfa.
—No hagas eso —Eren arruga la nariz—, no quiero dormir tan temprano, mañana tengo examen.
No puede evitarlo, está de buen humor.
Llevan más de dos meses jugando a la familia feliz y al parecer, de alguna manera, está funcionando.
Con una cría de por medio y semanas frenéticas por delante, Eren y Levi se apoyan el uno al otro y evitan pelear. Aunque algunas veces Levi siente la dulce tentación de tomar una de sus bonitas tazas de porcelana y arrojarla sobre la cabeza de Eren, pero entonces Ethan chilla y se enferma y necesita de sus dos padres para sobrevivir.
Y ninguno de los dos puede decirle que no.
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Continuará...
RESPUESTA A SUS REVIEW
-pocos review, pocas respuestas :3 las amo-
Hotaru970: Aquí está el capítulo, no fue tan malo después de todo.
AmbrelaKing: Pronto terminará, también quiero que termine, ninguno de los dos estará bien.
Charly land:Mi amor, ;A;…. Muchas gracias por leerme, yo soy loveo. Me gustan los fanfic donde Levi y Eren no sean buenas personas.
Luna de acero: Tener tu review es un honor para mí y si no tuviera este fanfic terminado estaría muy nerviosa porque cuando alguien como tú me lee siento que puedo fácilmente decepcionarlos en los capítulos siguientes y quedar mal(¿) no se si pueda explicarme, estas tildes no se dejan poner, pero estoy honrada de que hayas dejado un review, sabes que te loveo.
BelenCatLover La actualización fue más rápida que la otra. Gracias por esperar.
Oli: Muchas gracias por leer este fanfic. Eren la seguirá cagando.
Scc Ccu: Eren es joven y manipulable, pero no es el destinado de Armin. Nuh
BEASTBLOOD: Noo, Eren no es el alfa de Armin. Te mintieron. Muchas gracias por leerme. Armin tendrá su merecido. Me gusta cuando los "malos" ganan.
Midasabu chan: -le regala un punto de vida para sobrevivir-
Dannadagnel: ;A; tan profundo….Gracias pr leer mi fanfic y que haya dejado tantas emociones en ti, espero que el final te guste ajio ajio ajio –risa de Pluto-
Nos leemos
