Compromiso

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Kasumi se levantó aún con la vista en el televisor, eran pocas veces las que podía disfrutar de aquel gusto, el popular drama del momento ameritaba su completa atención, pero los toquidos en el portón de entrada sonaban insistentes, así que tuvo que alejarse a sabiendas de que se perdería una parte de su programa.

- Diga. - Abrió el pesado portón con la esperanza de que fuese un asunto sin importancia y poder regresar a sus asuntos rápidamente.

- Buenos días señorita Tendo Kasumi. - Dijo con respeto, haciendo una inclinación de 90 grados.

- Buenos días. - Habló con una sonrisa y aunque su cara no mostró sus emociones, estaba un poco curiosa, aun mucho más que con su telenovela, cuando este chico se presentaba en su casa siempre pasaban cosas "interesantes" - Que sorpresa verlo joven Kuno. - En realidad quería decir "Que sorpresa que haya tocado la puerta en lugar de solo entrar." - Y... ¿Qué lo trae por aquí?

- Si no es mucho inconveniente, me gustaría hablar con su señor padre.

- ¡Oh vaya! Pues ahora mismo mi padre no se encuentra, está de viaje y no dejó dicho cuando volvería.

- Bien, estoy preparado para esta situación. Sasuke. - Lo llamó y el ninja inmediatamente buscó en la gran bolsa que le colgaba detrás, uno de entre tantos pergaminos el correcto, al encontrarlo, se lo dio a su señor. - Aquí tiene señorita Kasumi, si no es mucha molestia, le pido que por favor le entregue esto a su padre.

- No es molestia, yo se lo entrego. - Dijo tomando el pedazo de papel.

- Entonces me despido. - Hizo otra inclinación y se retiró.

Kasumi se quedó viendo como subía al jinrikisha que era jalado por su sirviente y se iba. Tras confirmar que ya no regresaría, entró con premura cerrando la puerta correctamente y se apresuró a quitar con sumo cuidado el sello de cera, tenía sus trucos para no ser descubierta.

- Mmm... que extraño... - dijo en voz alta, en realidad no decía nada revelador, solo que solicitaba una cita formal con su padre.

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"Muy estimado señor Tendo.

Por medio de la presente, me permito saludarlo de manera respetuosa. Es mi deber informarle que hay un asunto de suma importancia que me gustaría tratar de manera personal y formal con usted, por lo que le pido amablemente que al regreso de su viaje me notifique una fecha y hora para hacerle una puntual visita.

Sin más por el momento, agradeciendo de antemano las atenciones, quedo de usted.

Kuno Tatewaki."

- ¿Y qué dice la nota padre? - Kasumi sirvió un poco de té mientras preguntaba para no verse descubierta, además quería ver la reacción de Ranma que se encontraba desayunando y parecía aburrido.

- Pues... - dio un suspiro esperándose problemas, ese chico Kuno solo aparecía para causar desmanes, además, era raro que solicitara una cita, cuando tenía fama de hacer las cosas como se le daba la gana. - Kuno Tatewaki quiere hablar conmigo,

Ranma sin poder evitarlo frunció el entre ceño y Kasumi supo que había escuchado aquello.

- ¿Y de qué será? - La joven cuestionó.

- No lo sé. ¿De casualidad tú sabes algo Ranma? - Soun dejó de lado el papel y siguió con su desayuno.

- No y no me importa. - declaró seco. - Desde que se graduó de la preparatoria no sabemos nada de él y me hubiera gustado seguir así.

- Bien... - Lo pensó un poco. - Hija, por favor llama a casa de los Kuno y dile que lo recibiré mañana a medio día, mientras más pronto acabemos con esto, mejor.

- Si padre.

- Voy a ir a entrenar un rato. - dijo el chico molesto. Los dos presentes conocían esa expresión, significaba que no quería ser molestado a menos que estuviera la siguiente comida lista o que Akane llegara de la universidad, ahora que sus padres se habían tomado unos días para hacer un viaje en pareja, nadie, además de Nodoka tenía ganas de enfrentarse al mal humor del chico por molestarlo.

- Por cierto Kasumi - habló cuando vio a Ranma salir del lugar. - Ahora que fui a visitar a Nabiki la vi un poco pálida, extraña en general, a mí me parece que vivir sola en Sendai no le está haciendo bien. - dijo preocupado.

- Te preocupas demasiado padre. Trasbordar todos los días para llegar a su universidad, eso sí que la agotaba.

- Pues entonces será ese empleo de medio tiempo que acaba de tomar, pero yo la veo desmejorada. Así que, por favor, en tu próxima vuelta con Tofu, pídele que te recomiende alguna vitamina para ella.

- De acuerdo. - Asistió con una sonrisa, Soun se preocupaba demasiado, para muestra que Nabiki llevaba viviendo fuera de casa dos meses a menos de tres horas de distancia y el hombre se había tomado la libertad de ir a visitarla por una semana.

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- Entonces, ¿no decía que quería? - preguntó Akane esa noche luego de la práctica con su prometido.

- No y para lo que me importa, seguro será alguna tontería.

- Y si no te importa, ¿para qué me estás contando? - sonrió viendo como el rostro de Ranma se sonrojaba tenuemente antes de excusar.

- Pues solo para que estés prevenida, pero de saber que te ibas a poner así de pesada, mejor no te digo nada.

- ¡No te enojes! - le dijo en juego arrojándole la toalla que le colgaba al cuello al rostro.

- ¡Mira que te llevas y no aguantas! - Le recriminó y la joven supo que no estaba realmente para juegos, la carta de Kuno sí que lo había puesto de mal humor.

- Pero, ¿a ti que te pasa? no es para tanto. - dijo como si nada.

- ¡Bah! ¡Cada que aparece son problemas! - chasqueó la lengua. - Siempre sale con alguna tontería, " ¡Akane! ¡Akane! ¡Como te amo!" - Lo imitó con una voz ridícula. - Eso, búrlate. - La señaló con el dedo al ver que se estaba aguantando una sonrisa. - Pero cuando se ponga pesado contigo, no vengas a rogarme que te salve. - Más enojado, se levantó del suelo y salió del dojo.

- ¿Rogarle que me salve? - dijo para sí misma al quedarse sola, viendo la puerta por donde había desaparecido. - Pero si yo sola puedo encargarme de ese tonto. - rodó los ojos. - Mejor en lugar de tener celos debería atreverse a avanzar en... - Se le colorearon las mejillas sin decirlo en voz alta. Había estado comprometida con Ranma por casi cuatro años y si bien se llevaban mejor, aún ni un solo beso se habían dado. - Bobo...

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Ranma corrió como alma que lleva el demonio, había decidido sacar sus energías dando un trote por las calles de Nerima antes de aquel encuentro que le tenía los nervios de punta desde el día anterior, pero para su mala suerte, se había encontrado con Mousse, enfrascándose con él en una pelea que le había quitado mucho tiempo.

Cuando llegó a la propiedad Tendo, vio a Kasumi espiando por las puertas del dojo y dio un sobre salto cuando Ranma aterrizó a sus espaldas.

- ¡Oh cielos! Yo... yo solo estaba... limpiando... - movió su mano como si estuviera puliendo la puerta, pero ni siquiera llevaba un trapo.

- En verdad me apena mucho tener que inmiscuirlo en esto señor Tendo pero... - el muchacho dio un suspiro. - Me pareció era lo correcto. - La puerta del salón se abrió y ambos hombres salieron del lugar. - Saotome. - Lo nombró a penas verlo con el gesto fruncido.

- Kuno. - dijo igualmente rechinando los dientes.

- A mí también me parece correcto que haya venido aquí a tratar este asunto conmigo. - habló Soun antes de que esos dos decidieran ponerse a pelear, esto era un asunto más importante y tenía mucho que pensar como para mortificarse por una batalla en el patio de su casa. Guio a Kuno hacia la salida mientras hablaba. - Sé de lo voluntariosa que puede llegar a ser mi hija...Consideraré la situación y la oferta que me ha hecho, le prometo que en cuanto tengamos una respuesta se lo haré saber.

- Gracias padre. - hizo una inclinación de poco más de 90 grados sin notar la cara de molestia de Tendo al ser llamado así, la situación no le era en general para nada de agrado. Por su lado, todos y cada uno de los músculos de Ranma se pusieron rígidos y a poco estuvo de ir a golpearlo, en anteriores ocasiones Tatewaki había llamado así a Soun y no le hacía gracia la causa.

Kasumi notó los puños de su padre apretados a más no poder y tan pronto se fue Tatewaki dio media vuelta, se sobaba las sienes y se dirigió directamente a su habitación.

- Este asunto no tendrá nada que ver con Akane, ¿verdad? - enojado, Ranma siguió a Soun por la casa. - Porque ese hombre no tiene ni la más mínima oportunidad contra mí. - declaró en tono rudo y Soun no estaba para aguantar aquello en ese momento, la información dada por Kuno eran cosas que no debía escuchar un padre de su pequeña.

- ¿Porque está este muchacho aquí? - se preguntó con molestia. - Ah sí, es el prometido que le escogí a Akane. - Se recordó cuando comenzó a exigirle explicaciones y Tendo no estaba para eso. - ¡Para de una vez Ranma! - gritó en la puerta de su dormitorio.

- ¡No! - Lo desafió. - ¡Akane es mi prometida y...

- ¡SILENCIO! - Exigió con su cabeza de ogro y Ranma tuvo que parar. - ¡Esto no te incumbe Ranma! - gritó cerrándole la puerta en la cara.

- ¡Kasumi! - bajó corriendo las escaleras. - ¡Dime! ¡Dime que quería ese tipo! - demandó cuando la encontró en la cocina.

- No lo sé. - dijo con pena. - El inoportuno teléfono sonó y no pude averiguar nada. - Dándose cuenta de su desliz, corrigió. - Es decir, no es que haya querido espiar, yo solo... solo quería...

- Ahórratelo Kasumi. - Le cortó la explicación de tajo. - ¿Qué es lo que sabes? - preguntó directamente, aunque Kasumi era una muchacha amable y servicial, eso no quitaba que le encantara las "buenas pláticas", las historias complicadas y los dramas que estas generaban, y toda la familia lo sabía.

- Bueno... - Se llevó su dedo índice a los labios y mordió un poco su uña con una expresión cómplice. - No estoy muy segura, pero creo... por lo que dijeron al final de la conversación...

- ¡¿Qué?! - La apuró.

- Que Kuno le pidió la mano en matrimonio de...

- Maldito desgraciado... - masculló dándole la espalda sacando sus propias conclusiones, mismas que eran pensadas por Kasumi. - Quiere casarse con mi prometida, ¡¿Pero porque rayos tu padre dijo que lo pensaría?! - regresó su vista a ella, esperando una contestación con premura.

- No lo sé.

- Piensa Kasumi, piensa. - La tomó por los hombros

- Pues... - se alejó de él pasándose las manos por las pequeñas arrugas que se habían generado en los hombros de su blusa. - Escuché algo sobre que Kuno se sentía utilizado. Algo imperdonable.

- ¿Imperdonable? - Alzó las cejas. - ¡Qué va a hacer Akane de imperdonable! -lanzó al aire.

- Oí algo sobre...

- ¡¿Sobre qué?! - antes de que Ranma la volviera a zarandear se puso tras la mesa y habló.

- Algo sobre una infidelidad... - habló en tono bajo, como si fuese un secreto de estado.

- No... - se pasmó. - ¿Akane? ¿Akane con ese tipo? - No, no, no, no, no, no, no, no, no, no y un millón de veces, no, su prometida jamás, jamás, jamás, pero JAMÁS, tendría algo que ver con Kuno Tatewaki como para que él osara decir que ella le había sido infiel. No, Kuno definitivamente estaba loco.

- Lo que sí sé, es que el joven Kuno, le ofreció a papá pagar un gran dote por la novia.

- ¡Maldito desgraciado! - empuñando la mano, golpeó el refrigerador, luego se fue como alma que lleva el demonio.

- Mi refri... - habló afectada. - Ay Dios, ¿por qué me gustará tanto la emoción? - Se lamentó haberle rebelado a su impulsivo cuñado aquello.

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Ranma recorrió con rapidez las instalaciones de la universidad de Akane, fue a cada uno de los salones de su horario escolar de ese día, pasó por los clubes en los que estaba inscrita e incluso fue a las áreas donde ella solía estudiar, comer o convivir con sus amigas y compañeros. Nada, no estaba.

- ¡Oye! - saltó frente a una chica de cabello castaño rojizo quien del susto dejó caer sus libros al suelo.

- ¡Santo Dios! - exclamó

- Eguchi, ¿cierto? - señaló. - Soy...

- El prometido de Akane, ya lo sé. - Comenzó a levantar sus cosas y Ranma tuvo la decencia de ayudarla.

- ¿Sabes dónde está Akane? - Preguntó apurado.

- No lo sé. Vino por ella un amigo suyo y se fue con él.

- ¿Amigo? ¿Qué amigo? - Frunció las cejas.

- No sé quién era. Solo sé que prácticamente le rogó para que subiera a su limosina, iba vestido con el traje típico de las prácticas de Kendo.

- ¡Hijo de... - La chica abrió los ojos ante el improperio, en cuestión de segundos Saotome se había ido.

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Esa noche Ranma llegó como un energúmeno a la casa, había estado todo el día buscando a su prometida sin éxito, tal vez si hubiera actuado con más conciencia, se habría percatado que no sentía ninguna angustia real, lo cual significaba que ella estaba bien.

- Lo sé joven Kuno. - Oyo decir a Soun. Ranma se quiso quitar tan deprisa los zapatos que terminó cayendo al suelo. - Y por ello he decidido darle en matrimonio a mi hija.

- ¡Claro que no! - Ranma entró en la sala con paso atrabancado. - ¡ELLA ES MI PROMETIDA! - Gritó a todo pulmón, los presentes en el comedor quedaron atónitos por la forma de interrumpir aquella reunión. Ranma no se contuvo viendo a todas las personas que estaban ahí. A Kuno, que por cierto le hizo mala cara, lo acompañaba su padre quien iba vestido de manera formal y más allá Sasuke permanecía de pie. Frente a ellos, Soun era acompañado por sus tres hijas, como si la ocasión requiriera de la presencia estricta de toda la familia.

- Ranma... no... - se levantó de inmediato Akane.

- ¡Si es por el dinero yo pronto seré un reconocido artista marcial! ¡Sacaré a toda la familia a flote! - siguió hablando.

- ¿Qué hace Ranma Saotome interfiriendo en estos asuntos señor Tendo? ¡Qué falta de respeto! - Habló el aun director de Furinkan. - Además no pensé que este muchachito fuese algo de su hija.

- ¡No, claro que no! - Se defendió Soun, no quería que la familia Kuno pensara que prometía y desprometía a sus hijas a conveniencia, aunque, algunas veces... - Ranma no es nada de ella.

- ¡¿Como que nada?! - indignado subió a la mesa, rompiendo en el proceso el juego de té fino que solo usaban en ocasiones especiales, sin importarle que Akane se colgaba de su brazo para que no lo hiciera y gritó nuevamente. - ¡SOY SU PROMETIDO! ¡ELLA ES MÍA! ¡SERÁ MI MUJER Y NADIE PODRÁ EVITARLO!

- Oye Ranma, y si es así ¿cuándo cumplirás por fin tu compromiso? - Nabiki preguntó con una sonrisa divertida.

- ¡Cuando sea!

- ¡Cállate ya! - Akane intentó detenerlo. - ¡Ranma no...

- ¡¿Cómo qué no?! ¡Claro que sí! - furico contradijo a la propia Akane. Ni siquiera ella se interpondría en sus planes.

- ¿Lo harías mañana mismo? – De pronto Soun intervino.

- ¡No! – Akane negó moviendo la cabeza intensamente, adquiriendo de paso un color rojo brillante en la piel.

- ¡Si! – Contestó Saotome viendo a Akane con molestia.

- Pe… - entonces él, tomó a su prometida rodeándole los hombros, aplastando la espalda femenina contra su tórax con el único propósito de cubrirle la boca y dejarla inmovilizada.

- Promételo. – Pidió Soun interesado.

- Lo prometo. – Akane se movió entre sus brazos, pero ya era demasiado tarde.

- Señor Tendo, no entiendo que es lo que está pasando aquí. - Kuno padre exigió saber.

- Nada importante. – Ranma iba a decir algo, pero Soun continuó hablando para que no lo interrumpiera. – Como le decía, yo estoy de acuerdo con el matrimonio de su hijo Tatewaki con mi hija Nabiki. - Nabiki rodó los ojos y Tatewaki lanzó un grito de victoria al aire.

- ¿Na... Na... Nabiki? – Tartamudeó bajando de la mesa con la chica y Akane se removió lo suficiente para liberar un brazo y con él mover la mano de Ranma que cubría su boca.

- ¡Es lo que estaba intentando decirte!

- Es que lo que yo... yo entendí... ¡Y Kasumi me dijo!

- Ajam... - carraspeó la mencionada poniéndose roja. - ¿Porqué no te llevas a Ranma, Akane? Se nota que necesita descansar. - dijo para salir de paso, fue cuando él la liberó.

- Si, mejor llévatelo, ¡pero ya prometieron casarse mañana! - Les advirtió Soun.

- Yo no prometí nada. - repeló Akane jalando al chico de ojos azules de la camisa, sacándolo de ahí. Lo último que escuchó de aquella conversación en el comedor, fue.

- Están conscientes que a mí nadie me va a mangonear como a Akane, ¿no?, No porque esté embarazada me voy a embarcar en un matrimonio. - La menor Tendo no supo si los sollozos más fuertes eran los de Kuno o los de su padre.

- ¿Qué... qué pasó... qué pasó ahí? - habló a tropezones, Akane lo había sacado de la propiedad a sabiendas de que tan pronto terminaran la conversación con los Kuno irían a hostigarlos a ellos.

- Que por tu culpa vamos a terminar casados, idiota. - masculló. - ¿De dónde rayos sacaste que Kuno se quería casar conmigo? - habló enojada.

- ¿Y cómo iba a saber yo que estaba interesado en Nabiki? Se la pasó molestándote los años de preparatoria y ahora, y de la nada, resulta que quiere a Nabiki, ¡eso no lo pensaría nadie! - Akane lo miró y suspiró, tal vez si debía concederle un poco la razón.

- Ya... pero...

- Además fui a buscarte a la universidad y me dijeron que te habías ido con él. - se cruzó de brazos frunciendo el cejo.

- Fue a rogarme que estuviera en la cena y tratara de convencer a Nabiki de casarse. - Terminaron sentados junto al rio, bajo la luz de una farola; a esa hora ya no había transeúntes y el clima frio comenzaba a calar. - Me dijo que, incluso antes de que se graduaran, Nabiki y él tenían una relación de "amigos con derecho".

- ¿En... enserio? - Ranma se sentó a su lado.

- Cuando se graduaron continuaron con esa extraña relación y él se enamoró, mi hermana, por otro lado... no tengo idea de que pasa por su cabeza, pero al parecer algo le falló en los cálculos y ahora está embarazada, Kuno está desesperado, no quiere que su hijo ni nazca ni crezca fuera del matrimonio, pero Nabiki no comparte la idea.

- Siempre pensé que esos dos eran tal para cual, pero nunca creí que acabarían metidos en una situación así.

- Tampoco papá, casi le da un infarto cuando Kuno le contó los "pormenores" de esa relación sin pelos en la lengua. - Ranma se imaginó que los pormenores habían llegado a los oídos de Akane porque se sonrojó y el chico casi como si le leyera el pensamiento, se sonrojó aún más.

- Que mal...

- Pero lo peor de todo es tener de prometido a un idiota celoso.

- ¡Yo no soy celoso! - Se defendió, Akane solo lo miró con cansancio, luego, se dejó caer acostada en el suelo, en esa época del año no había pasto y se sentían las piedrillas, pero no le importó, solo se quedó quieta observando las estrellas. - Akane... - la llamó casi tímido. - ¿Estás enojada?

- Prometiste que nos casaríamos mañana y conociendo a nuestros padres... - él la interrumpió.

- Pero los míos no están, tal vez podamos... - Ella lo interrumpió.

- Hace unas horas avisaron que llegaban para la cena, tal vez en este momento ya están en casa y estás demente si piensas que no se inmiscuirán en esto.

- Lo... lo... ajmm... - carraspeó. - Yo lo... si... siento. - pidió escuálidamente disculpas.

- No me quiero casar. - Con esa frase Ranma sintió que el mundo se le venía encima. Él había defendido su compromiso como un demente dejándose al descubierto, pero nunca le había preguntado si ella deseaba lo mismo. - No así. - completó

- ¿A qué te refieres? - preguntó de inmediato, si en ese momento ella le pedía que lamiera el piso como condición para casarse lo haría.

- Nunca hemos... ya sabes... hablado de lo que siente él uno por el otro. - Akane se cubrió el rostro con los brazos ocultando su vergüenza.

- ¿Y... qué sientes? - Le preguntó directamente él.

- ¡¿Y porque no lo dices tú primero?! - creyéndolo un cobarde se sentó de golpe mirándolo con enojo, hace mucho había aprendido que Ranma era terrible para hablar de sentimientos y que siempre esquivaba los temas de ese estilo volteando los papeles.

- ¡Porque yo acabo de prometer que nos casaríamos tonta! ¡¿Eso no te dice nada?! - Le rebatió.

- Yo... pu... pues no... eso no es claro, estoy segura que si en este momento yo te preguntara que significaron todas esas palabras que gritaste en el comedor, me tacharías de loca. - Debatió.

- Yo te amo... ¡pero eres tan ciega que no lo notas! - La chica se quedó en shock, él lo había dicho, Ranma se había declarado. Brillantemente rojo cual granada, tomó aún más valor de lo que había tenido para decir aquello y preguntó. - ¿Entonces... te casarás conmigo?

- Ni... ni siquiera... - tartamudeó aún sin creerlo. - hemos... tenido una cita real... o tomado la mano o besa... - Ranma la tomó del rostro y la besó.

Primero se había quedado congelada, pero en segundos comenzó a mover sus propios labios sobre los de él, fue cuando lo sintió suspirar al tiempo que entrelazaba una de sus manos con la de ella.

- Te invito a... - fue lo primero que dijo cuando se separaron. - No sé... debe de haber al menos algún autoservicio abierto, compraremos lo que tú quieras y te llevaré a comerlo a donde tú quieras, no será la cita del año, pero... bien... tendrás el gusto de decir que saliste con Ranma Saotome. - Sonrió sonrojado.

- Bobo.

- Y ahora... ¿Te casarás conmigo? - repitió la pregunta insistente, necesitado

- De acuerdo. - contestó feliz, volviéndolo a besar. - Entonces, se puede decir que, realmente estamos comprometidos. Ranma sonrió como un niño emocionado, se echó sobre ella con fuerza y terminaron rodando por el suelo, a ninguno de los dos les importó, no cuando su compromiso era más real que nunca.

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ACLARACIONES.

- Los jinrikisha son carretas que funcionan con tracción humana, varias veces se puede observar en la serie este implemento usado por Kuno.

- Solo por aclarar. Cuando las personas se casan, la palabra "suegro" como tal no es utilizada, más bien se dirigen a ellos como "padre" o "madre" según el caso.

N/A

05 de diciembre. Perdón por el retraso, ayer ya no tuve tiempo de subir nada. Espero que les haya gustado esta historia.

Gracias a todos, especialmente a:

· Psicggg

· Benani0125

· Adrit126

· Akai27

· Guest

· Lelek An3li

· Arianne Luna

· Juany Nodoka

· Nita-chan84

· Rowenstar,art

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· nancyricoleon

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· Marina P

· SARITANIMELOVE

Gracias a todos, un saludo. De este lado del ciber mundo, AkaneMiiya.