Todomatsu perdió de vista a Atsushi, así como Atsushi a él.
Lo notó al voltear cuidadosamente después de un rato de caminata.
Tenía las esperanzas de que Atsushi fuera tras él y le dijera: "¡No te vayas, no quiero estar sin ti!". Pero bien sabía que incluso si el muchacho hubiera hecho aquello, se negaría.
Seguía caminando por la calle, con la cabeza a gachas mientras hacía pucheros. Tenía aún los ojos llenos de lágrimas.
Ahogaba sus sollozos silenciosamente mientras trataba con desesperación de limpiar sus lágrimas. Se sentía muy triste.
Faltaba mucho aún para llegar a su casa.
Había aún varios autos en la autopista. Por suerte, las luces de la ciudad no eran lo suficientemente potentes cómo para que los demás notaran que el jovencito caminaba mientras lloraba. Qué vergüenza.
Seguramente no podría dormir aquella noche. Lo sabía perfectamente, pero debía seguir adelante. Tuvo un día muy cansado, así como de decepcionante.
Divisó a lo lejos su hogar. Era demasiado tarde, se preguntaba si todos estaban dormidos.
Cuándo entró a su casa, advirtió que que todas las luces estaban encendidas y que no había ni un sólo ruido. Era algo extraño.
Caminó lentamente hasta su habitación.
Se detuvo en seco al escuchar unas leves risas en el cuarto que compartía con sus hermanos. Seguramente trataban de dormir sin resultados.
Pasaba de media noche.
¿Qué acaso sus hermanos no se preocupaban por él?
De inmediato se sintió fatal ante aquel desagradable pensamiento. "No les importo".
Parado frente a la habitación sin abrir la puerta, volvió a pasar sus manos para limpiar los restos de sus lágrimas (si es que aún las había).
Una vez listo, con decisión abrió la puerta y entró lentamente, en silencio.
Encontró a sus hermanos acostados en el futón tratando de conciliar el sueño, fracasando una y otra vez, pues seguían platicando. Tenían una pequeña lámpara encendida aún, quizás para cuando él llegara. O al menos eso pensó.
- Hola, Totty - Osomatsu saludó tranquilamente, sin prestar atención mirando hacia el techo.
No recibió respuesta.
- Nos preocupamos por ti, ¿en dónde estabas? - Esta vez fue Choromatsu quien formuló la pregunta.
Si realmente se hubieran preocupado, habrían intentado comunicarse con él o habrían salido a buscarlo, ¿no?
- Por ahí... - Todomatsu no tenía ánimos para hablar.
- ¡Vamos, Totty! ¡No es justo que sólo tú te diviertas! - Osomatsu hablaba pícaramente, como acostumbraba.
- ¡¿Eh?! ¿Qué pasa? ¿qué quieres decir, Osomatsu nii-san? - Jyushimatsu se unió.
- Lo más probable es que Todomatsu haya estado divirtiéndose con alguna chica mientras nos abandonó aquí.
¿Quién abandonó a quién?
- ¿¡Eh!? ¡No es justo! - Jyushimatsu hacía berrinche.
- Bueno, bueno... Es digno de nuestro hermanito. Después de todo el nos ayudará a ascender también - Karamatsu hablaba con seguridad. - ¿O no, Totty?
- Eso dije... Pero... - Todomatsu habló, apenas en un leve susurro.
- ¿¡Eh!? ¡No puedes echarte para atrás! Nos lo prometiste... - Osomatsu lo señalaba con su dedo índice.
El menor de los sextillizos se sentía fatal. ¿Por qué además de todo lo que le sucedía,debía lidiar con unos hermanos como aquellos? Era un verdadero fastidio.
- ... Hoy no hice nada - Habló mientras se quitaba su ropa para ponerse su pijama. - Nada de lo que ustedes piensan.
- ¿Esperas que te creamos? ¡Estuviste todo el día fuera de casa! - Osomatsu insistía.
- Osomatsu nii-san... - Choromatsu trató de interferir.
Todomatsu terminó de vestirse y trató de acomodarse entre Osomatsu y Karamatsu,como acostumbraba a dormir. No sabía exactamente por qué, pero entre sus dos hermanos mayores se sentía seguro. Tal vez era lo que necesitaba, dormir un poco junto a ellos.
No se lo esperaba, pero Osomatsu lo sacó de sus pensamientos.
- ¡Detente! No dejaré que te acuestes hasta que nos digas la verdad - Osomatsu se levantó tapándole el paso a Todomatsu. No lo hacía tratando de perjudicar al menor, pero resultaba bastante molesto.
- Osomatsu nii-san, hazte a un lado.
- ¡Por favor, Totty!
- ...
- No me digas que... ¿Te peleaste con tu novia? - Denotaba mucha curiosidad.
- Osomatsu nii-san, déjalo descansar - El tercero de los sextillizos intervino una vez más. - Lo que sea que haya sucedido, nos lo contará más tarde.
- ¿¡Eh!? ¿Por qué no ahora?
Todomatsu se agachó un poco. Seguía de pie a poca distancia del futón. Sentía como sus ojos se llenaban de una ligera capa de lágrimas casi imperceptibles. Era una capa demasiado ligera como para que los demás se dieran cuenta de ella.
- Osomatsu nii-san. Déjame en paz.
- Bueno,bueno... Si así quieres. - El mayor pronto perdió el interés.
- ¡Durmamos ya! ¡De lo contrario no podremos jugar béisbol mañana! ¡Husttle, Husttle! ¡Muscle, Muscle!
- Tienes razón, brother. Durmamos de una vez.
- Todomatsu... Acuéstate - Ichimatsu estaba demasiado cansado. Se notaba en su tono de voz.
Todomatsu apagó la luz y se acostó indiferente junto a sus hermanos. Cerró sus ojos volteando boca arriba mientras apoyaba su cabeza a la suave almohada.
Su cabeza le daba vueltas. Tras la oscuridad en su mente podía ver las escenas que pasó junto con Atsushi en la mañana. Se sentía desconsolado.
Pasaron algunas horas más y Todomatsu seguía sin poder dormir. Se volteó hacía su lado derecho.
Sintió como más lágrimas recorrían sus mejillas. Nunca había imaginado que el amor hacía sufrir tanto. Se preguntaba... "¿Cómo estará él? ¿ya no le importo más?".
Ese enamoramiento fue extraño, pero lindo.
Es decir... ¿Puedes llegar hasta el punto de llorar por alguien a quién nunca habías visto antes?
Se sentía dolido porque ahora sabía que allá afuera había alguien que lo quería mucho también, pero no podían estar juntos. Tenía miedo que sus hermanos se enteraran que estaba enamorado de un chico. Después de todo, él era la única esperanza de la familia. Quería de verdad poder llenar a su padre y madre de nietos,pero ahora... esa fantasía se había esfumado. Se esfumó por completo.
Tocó sus labios delicadamente al recordar el tierno beso que Atsushi le dio. Nunca se olvidaría de aquel mágico momento.
Definitivamente quería permanecer junto a Atsushi. Sin duda alguna.
Con su mano aún en sus labios,cubrió su boca,tratando de callar el llanto que pronto se hizo venir.
Se pegó junto a la espalda de Karamatsu, buscando un poco de calor. Karamatsu se dio cuenta del tacto aunque permanecía entre sueños, y volteó lentamente.
- Todoma...
- Quédate así.
- ¿Te sientes mal? - Preguntó con nerviosismo. - No quiero que me vomites encima o algo así...
- Déjame estar así... un poquito más...
- ¿Totty?
- ... por favor.
Karamatsu no se dio cuenta de que Todomatsu estaba llorando. Como siempre,era demasiado despistado.
En ese momento, el más pequeño sólo quería sentir algo de cariño fraternal. Quería sentir esa calidez antes de que se disipara, pues pronto debería confesarles la verdad a los siete.
Le gustaban los chicos.
Al día siguiente amaneció con mucho sueño y los ojos bastante hinchados. Le dolía mucho la cabeza, así como los huesos y el estómago. Era otro mal día.
Bajó tarde a la cocina. Por alguna razón pensó que sus hermanos se habían devorado su comida, pero no. Lo único que vio fue su plato con takoyaki ya frío sobre la mesa. Sus hermanos se encontraban en la sala de estar.
Terminó de comer y fue con ellos.
- Buenos días...
- Oh, ¡buenos días, Totty! - Karamatsu estaba muy energético. - ¿Cómo dormiste? Anoche no me soltabas...
- Más o menos...
- ¡Eh, Todomatsu!
- ¿Qué sucede, Osomatsu nii-san? - Le respondió con fastidio.
- Si tienes mal de amores, ¡quizá podamos ayudarte con la chica!
- Osomatsu nii-san, detente. No hace falta que le digas eso... - Choromatsu parecía fastidiado también.
- Está bien, no ha pasado nada. Sólo tuve una mala noche.
- Si tú lo dices. Confiaré en ti, Todomatsu.
Todomatsu se metió a su habitación de nuevo.
Estaba harto de sus cinco tontos hermanos. Jamás podrían comprenderlo. Es más, ni siquiera le prestaban realmente atención.
Anoche pasó más de media noche y no se molestaron en preocuparse más por él. ¿Cómo aseguraban que estaba bien? ¿Qué tal que lo habían secuestrado?
No manifestaban un verdadero interés.
No tenía ánimos para salir con amigos tampoco. Prefería estar solo un tiempo considerable.
Cuando su corazón latía, se sentía débil, pero también con una ligera emoción.
¿Qué era eso?
No hacía falta darle tantas vueltas.
Era evidente.
Deseaba con todo su corazón encontrar a Atsushi.
A pesar de que él fue quién se alejó de él. A pesar de que él lo rechazó. A pesar de que lo estuvo evitando. A pesar de todo.
Primeramente: Todomatsu decidió alejarse de aquel muchacho que amaba, ¿por qué?
"Mis hermanos se decepcionarán de mi". Fue lo que pensó.
Pero sus hermanos nunca han sido lo suficientemente buenos con él. ¿Qué importaba la opinión de ellos?
Si se meditaba tranquilamente, todos y cada uno de ellos eran nada más ni nada menos que basura. Sólo eso.
Por miedo a sus hermanos perdió la oportunidad de elegir vivir una vida feliz junto con aquel lindo joven, Atsushi-kun.
Había sido un estúpido por dejarse llevar por aquel tonto impulso.
Y ahora, se sentía triste,pero con una pequeña luz de esperanza y emoción.
Estaba lejos de Atsushi, si. ¿El paradero de Atsushi? Lo desconocía. Pero podía hacer algo para volver a verlo.
Qué hermosa es la tristeza.
En medio del sufrimiento puede llegarte a hacer pensar muchas cosas positivas también. Te abre los ojos totalmente.
Fue extraño pensarlo,pero de verdad lo creía. "La tristeza es hermosa a su manera".
Sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de varios pasos consecutivos aproximándose a la habitación. Cuando la puerta se abrió,pudo ver quién era: Ichimatsu.
El menor se volteó hacia la ventana tratando de ignorarlo.
Se sentía incómodo ante la presencia de su hermano ahí con él.
- Todomatsu.
- ¿A-Ah? ¿Si? - Definitivamente no esperaba que le fuera a hablar. Era siempre tan callado que resultaba increíble. - ¿Qué sucede, Ichimatsu nii-san?
- Desde ayer... estás actuando de una manera extraña. ¿Ha pasado algo?
- Ya dije que no ha pasado nada.
- No parece que así sea.
- No parece, pero estoy bien.
- No,no estás bien.
- ¡¿Y tú que sabes?! ¿Eh? Si realmente te preocupara me lo habrías preguntado antes...
- ¿Querías que te preguntara?
Todomatsu le dio una rápida mirada con enojo reprimido.
- Ayer estabas peor - Ichimatsu hizo una pequeña pausa. - Si ayer te hubiera preguntado algo, tal vez te pondrías peor.
- Estoy bien, ¿está bien?
- Todomatsu.
- Ichimatsu nii-san, ¡ya te dije que...!
- Lo sé porque actúas igual que ellos.
- ¿Ellos? ¿Qué quieres decir con eso?
- Los gatos. Cuándo los gatos se sienten tristes,se alejan de los demás. Para morir solos y no hacer sufrir a quienes quieren, o para no hacerse más daño viendo un lugar en el que ya no podrán estar.
Todomatsu permaneció atento ante aquel comentario de su hermano mayor. No se lo esperaba. ¿Acaso fue el único que se dio cuenta?
- No soy un gato.
- Lo sé. No eres un gato.
Todomatsu estaba desconcertado. Aunque lo intentara, no podía contárselo. No, no solamente no podía, sino que no debía. No se imaginaba que podría pasar. Además, incluso si se lo dijera, Ichimatsu no lo ayudaría con nada.
No era del tipo de persona que rápidamente buscaba una solución a los problemas ajenos,pero quizá podría conversar un poco con él. ¿Por qué no?
Eran hermanos, y aunque no siempre se comunicaran, podía intentar hacer algo. Así tal vez, solo tal vez... podría hallar algo de consuelo.
Eso esperaba, así que lo intentaría. Pero, ¿cómo comenzaría?
- Ichimatsu nii-san.
- ¿Hmm?
- Gracias.
- No he hecho nada.
- No, pero... Nadie nunca me preguntó nada porque yo le importara realmente.
- Eso no es verdad, Choromatsu te preguntó antes.
- Si, pero... no parecía realmente interesado - El más pequeño hablaba viéndose a los pies.
- Ah, no parecía. Esos idiotas no parecen sentir un verdadero interés por nada. Todo somos iguales, somos sólo basura. Pero ahora... parece que a ti sí te interesa algo.
- Ichi...
- No. No es que te interese algo, sino que algo te preocupa - Volteó a verlo. - ¿verdad?
Fue verdaderamente sorprendente por parte de Ichimatsu. Dio en el clavo de inmediato. Después de todo dicen que las personas que menos hablan tienen las mentes más ruidosas.
Aquí se confirmaba aquel dicho.
Todomatsu suspiró pesadamente y luego habló.
- Me sorprendes. De verdad me sorprendes - Seguía con la vista hacia abajo, prestando una fingida atención a sus zapatos. - No pensé que se notara. O al menos que tú lo notaras.
- No es difícil.
- Ya... - Rió. - Pero de verdad debo agradecerte.
Ichimatsu no hacia más que verlo con sus típicos ojos entrecerrados que denotaban aburrimiento, pero ahora, brillaban y al parecer estaban llenos de interés. Más que interés, curiosidad.
- ¿Entonces?
- Bueno... - Se humedeció los labios. - Sólo... prométeme que no se lo vas a contar a nadie.
- Mhm... - Asintió.
- Hace dos días... conocí a alguien. Era una magnífica persona. La conocí en la cafetería donde trabajo y simpatizamos.
- Oh...
- Aunque creí que no volvería a ver a esa persona, me equivoqué.
Ayer que salí nos volvimos a encontrar.
- ¿Y luego?
- Bueno... - Vaciló un poco. La daba demasiado rodeo al tema. - Las cosas no se dieron como yo esperaba. Salimos de compras y...
- Mentiroso.
- ¿¡Eh!? ¿Crees que miento?
- Es obvio.
- ¿Eh? ¿qué dices?
- Ayer no llegaste con ninguna bolsa.
- ¡Claro que...! - Recordó.
Estúpido. Olvidó las bolsas con sus compras en el auto de Atsushi.
- Bueno, olvida eso - Eso terminó por sacarlo más de quicio y siguió. - Lo que quiero decir es que salimos juntos a varios lugares y lo pasamos muy bien juntos. Como ya había mencionado, no hicimos nada de lo que ustedes se imaginan. Sólo... conversábamos gentilmente - Sonrió con tristeza al recordar aquellos momentos que pasó con Atsushi-kun.
- No veo que tiene eso de malo.
- No parece malo, pero...
Sus ojos se llenaron de lágrimas. Ichimatsu se dio cuenta de esto enseguida y se sintió incómodo. Se sintió muy mal.
- Todomatsu, si quieres,podemos parar...
- No. No, Ichimatsu nii-san... - Sonrió derramando lágrimas. Sentía la necesidad de sonreír aunque estaba prácticamente rompiéndose. - Quiero hablar de esto. Necesito hablar de esto... con alguien. Por favor...
- ... - Ichimatsu se puso nervioso. Lo desconcertaba ver a su hermanito así, él siempre había sido tan fuerte, pero ahora... - Está bien, Todomatsu. Te escucharé.
Todomatsu tomó aire.
- La persona que conocí, me llamó la atención prácticamente por... "todo y nada" - Guardó silencio un momento y continuó. - Por una parte me gustaba todo al verla, cada pequeño detalle, pero, a la vez no estaba seguro de porqué y me convencí de qué me gustaba "sólo porque sí". No me lo pude explicar y me desconcerté.
Ichimatsu prestaba mucha atención.
Los demás estaban jugando en el tejado y no entrarían en un tiempo considerable.
- Además, es demasiado amable y... me mira... con mucho cariño - Todomatsu hablaba en pausas, pues no estaba seguro de qué podía decir que no quisiera que Ichimatsu supiera. - Es una persona especial.
- Así parece ser.
- Lo es totalmente - Sonrió. - Pero, no pudimos quedarnos juntos.
- ¿Por qué?
- Porque... - Lo meditó. ¿Qué debía de decirle a su hermano? - No es el tipo de persona que... puede estar con alguien como yo. Verás, tiene dinero y es una persona trabajadora. ¡No nos parecemos en nada!
- ¿Y eso qué? Dijiste que te miraba con cariño, ¿no? - Usaba su monótono tono de voz. - Eso quiere decir que... te quiere. ¿Era mentira?
- No es eso. Es que...
- ¿Cuál es el verdadero problema? Por favor dímelo, Todomatsu.
- No nos parecemos, Ichimatsu nii-san. Simplemente... no era para mi.
- Ni siquiera me has dicho cómo es la chica - Trataba de disimular su interés. - ¿Es linda? ¿o se portó mal contigo? No me digas que... ¿te engañaba con otro sujeto?
- No.
- ¿Todomatsu? - Parecía molesto.
Se lo pensó mejor. ¿Debía decírselo?
¿Le diría que esa persona especial era un muchacho?
Ichimatsu no era una mala persona. Quizá era el único que no lo juzgaría, y si lo hacía,no sería tan rudo ni severo como lo podrían ser el resto de sus hermanos.
Tenía mucho miedo. Pero necesitaba respuestas... Necesitaba ayuda.
Además Ichimatsu siempre tenía la idea de que todos eran basura. Aquel pensamiento no podría ser peor si le decía la verdad. Pero tenía tanto, tanto, tanto miedo...
Tenía muchas ganas de llorar. ¿Era malo?
Además no tendría otra oportunidad para hablar con él como la tenía ahora mismo. Debía ser fuerte. Así quizá pueda ser comprendido por alguien.
Pero la sola idea de que puedan volver a echarlo de la casa y conseguir un remplazo de nuevo le daba escalofríos y le llenaba de rabia la consciencia.
Ni modo. No había de otra... Tenía que ser así.
- Ichimatsu nii-san...
- ¿Hmm?
Empezó a sollozar.
- Yo... quiero que pase lo que pase... - Tragó saliva - no me odies, por favor.
- ¿Eh?
- Perdón. Te va a sonar raro, y puede que incluso pienses que es asqueroso e inaceptable, pero... - Se armó de valor. - La persona de la que me enamoré... es un chico.
- ¿Eh?
Todomatsu limpiaba sus lágrimas.
- ¿Qué has dicho? - Parpadeó varias veces, como si se quisiera asegurar de que no estaba soñando. - Todomatsu, ¿tú...?
- Si... - Rompió en llanto. - Y-Ya sabes... ahora... que me gustan los chicos...
El cuarto de los sextillizos sólo se quedó ahí, inmóvil, observando al más pequeño mientras éste lloraba. Quedó atónito, no se lo esperaba para nada, pero...
- Todomatsu...
Ichimatsu se acercó a Totty y lo envolvió en un cálido abrazo. Fue un impulso que no podía negar...
- ¿Ichimatsu... nii-san...?
- Está bien, Totty - Lo abrazaba fuertemente mientras acariciaba su suave cabellera. - Está bien.
Todomatsu no pudo más. Al momento en que Ichimatsu lo abrazó, sintió que se rompería ahí mismo. No aguantaría más. Justo como aquella vez en la que lloró en los brazos de Atsushi, mientras se recargaba en su pecho.
Se sintió triste, pero también sentía una firme sensación de alivio. Al parecer el mayor no se había molestado, solo se desconcertó, pero eso era normal en una situación como aquella, ¿no?
Qué bueno que tenía un hermano tan amable.
- Ichimatsu nii-san... Gracias - Sonrió aún con lágrimas en sus ojos entre los brazos del mencionado.
- No te preocupes - Negó con la cabeza. - Somos hermanos. Siempre te querré a cómo seas... Además, si los sextillizos son iguales, es más aburrido, ¿no? - Usó un tono burlón.
Todomatsu se separó del abrazo y con sus ojos cristalinos miró a su hermano.
- Creí... que saldrías corriendo mientras me insultabas.
- Heh... Para nada. Eres el chiquito, no haría eso.
Pasaron algunos minutos en los que Todomatsu tomó su postura (mental) de antes. Dejó de llorar y de lamentarse. Ahora se sentía cómodo junto a Ichimatsu. Gracias al cielo.
- Me siento mejor ahora. Pero... - Sonreía forzosamente.
- Cuéntame.
- ¿Te interesa?
- No parece, pero si - Esbozó una sonrisa diminuta, casi imperceptible.
- Pues...
- ¿Por qué te diste cuenta de que te gustaba?
- Porque... no era alguien que encontraras en cualquier parte. Daba de primera impresión que era una persona única. Su aspecto era tan... ¿cómo decirlo? ¿elegante? - En medio de todo lo que decía, optó por evadir lo del beso.
- Elegante...
- Si, vestía de traje y además... tenía perfectos modales. Me daba la sensación de que lo conocía de alguna otra parte. Y cuando él me miraba y yo a él, parecía que compartíamos algo especial. No sé como decirlo. Me da pena.
- Ya veo. Interesante - Por fin admitió su interés.
- Es lindo.
- ¿Y entonces qué estás haciendo?
- ¿Mande?
- Ve por él.
- Ichimatsu, ¿te refieres a...?
- Por eso estás triste, ¿no es verdad?
Desperdiciaste esa maravillosa oportunidad de elegir ir con él por culpa de nosotros. Pero somos hermanos. Somos sextillizos, así que no deberíamos de ocultarnos nada. No sé si lo que haces está bien o está mal,pero una cosa es segura: puedes contar con mi apoyo.
- Ichimatsu nii-san...
- Aunque... - Se sonrojó y se puso nervioso al darse cuenta de lo que acababa de decir - no estoy seguro de que una basura como yo sirva de algo.
- ¡Está bien, Ichimatsu! - Sonrió abiertamente. - Gracias.
- Heh...
- Pero... ¿Qué debería hacer? Atsushi-kun no me dio alguna pista o algo para encontrarlo...
- ¿Atsushi...kun? ¡Ah! - Tuvo una idea. - ¿Por qué no lo buscas entre tus contactos? Será fácil.
- ¡Cierto, cierto!
Todomatsu sacó su celular a toda prisa y buscó. Facebook, instagram, twitter...
Fue increíble,pero en alguna de aquellas redes sociales, lo encontró. ¡Era él! Sin duda alguna era él. No podría olvidarlo. Pensaba que en persona se veía más guapo todavía.
- ¿Y esa sonrisa? ¿lo encontraste?
- ¡Si, Ichimatsu nii-san! ¡Lo encontré..!
- Quiero verlo.
- ¡¿Eh?! No, espe...
Ichimatsu se asomó a la pantalla del smartphone.
Todomatsu advirtió que cuando su hermano lo vio, hizo una mueca extraña.
- Tienes razón. No parece un mal tipo.
- ¿Verdad?
- Pero... podrías haber conseguido una chica linda y habérmela dado a mi.
- ¡Ichimatsu nii-san!
- Heh... Bromeo. Aunque pensé que estabas tan emocionado como nosotros cuando veíamos los pechos de una chica y fantaseábamos con tocarlos - Rio pícaramente.
- Lo estaba. Pero como te digo, de repente yo...
- ¡Ah! - Ichimatsu miró la pantalla del celular y vio algo particular. Era perfecto. - Mira.
El más pequeño vio lo que su hermano le indicó. Entre los contactos de Atsushi estaba... ¿¡Futsuumaru!?
¿Ellos dos se conocían? ¡Futsuumaru, su mejor amigo, conocía a Atsushi! ¡perfecto!
Y no sólo eso... ¡También a Kusosuke!
Todo este tiempo batalló y sufrió por nada. ¡Pero ahora estaba tan feliz!
- ¡Ichimatsu nii-san! ¡Debo hacer una llamada!
- Bien - Sonrió.
Todomatsu salió rápidamente de la habitación no sin antes voltear hacia donde estaba su hermano.
- Gracias, Ichimatsu.
- De nada - Esbozó una leve sonrisa.
Todomatsu salió corriendo al patio para realizar aquella llamada. Sus hermanos no podían verlo desde ese punto, era perfecto.
La llamada entró y una voz amable le respondió.
- ¿Hola? ¿Todomatsu?
- ¡Futsuumaru! Cuanto tiempo.
- ¡Ah! ¡Hace mucho que no hablábamos realmente!
- ¡Lo sé! - Hablaba muy animado.
- ¿Qué sucede? ¿Hay algún problema? ¡Si necesitas un trabajo puedo recomendarte a...!
- No, no es eso. Sólo necesito un pequeño favor. ¿Podrías? No es mucho en realidad.
- Por supuesto. Haría cualquier cosa por ti, Todomatsu. ¿Somos amigos, no? - Por el tono que usaba, era evidente que tras la línea estaba sonriendo.
- Necesito que me des el número telefónico de Atsushi-kun.
- ¿Atsushi-kun? ¿Lo conoces?
- Si... Pero por cosas que han pasado no he podido contactarlo.
- Ehh~ ¡Qué coincidencia! Claro, ahora mismo te lo doy.
- Gracias, Futsuumaru.
- No hay de qué, Todomatsu. Espero que pronto podamos volver a reunirnos.
- Yo también... - Sonrió.
Futsuumaru le dio el número de Atsushi. Todomatsu lo anotó en una hoja de papel, y además lo registró en su móvil. Debía cerciorarse de no perderlo por ninguna razón, púes seguía creyendo que llamar a su amigo sólo para pedirle un favor había sido muy descortés, así que no quería que se repitiera la ocasión. Pero en aquellos momentos estaba muy desesperado y hasta emocionado, así que no se detuvo a pensarlo antes de hacer aquella llamada.
Pensó que debería de darle un regalo de su parte por ayudarlo. Como muestra de gratitud. Aunque seguramente Futsuumaru se desconcertaría... Después de todo solamente le dio un número de celular. Pero Todomatsu sentía la necesidad de agradecerle. Si, pensaría en algo que pasara desapercibido.
- Bien, ahora... - Marcó al número de Atsushi.
Nada. Esperó un poco pero sólo le respondió la contestadora.
Colgó y marcó otra vez. Haría otro intento.
Nada otra vez.
- ¿Será que Atsushi-kun no acostumbraba contestar a números desconocidos?
De pronto el teléfono de casa se hizo sonar. Bueno, no importaba. Seguro respondería Ichimatsu, era el único y estaba dentro de la casa.
Siguió insistiendo con el número de Atsushi, pero no respondía. Comenzó a deprimirse. Se hizo la idea de que quizá Atsushi no le quisiera hablar más, porque después de todo, el lo rechazó. Era lo más lógico.
Dejó de insistir en la llamada. Lo intentaría más tarde, además no quería molestarlo.
- ¡Todomatsu! - Ichimatsu se asomó desde la puerta de entrada.
Todomatsu estaba ido,concentrándose en las posibles razones por las cuales Atsushi no había tomado sus llamadas. Ichimatsu se desesperó al verlo así.
- ¡Ey, Todomatsu!
- Ah... ¿Si, Ichimatsu nii-san?
- La llamada es para ti.
- ¿Eh? ¿Para mi? Voy...
Se plantó frente a su hermano.
Ichimatsu le alargó el teléfono de casa.
- ¿Quién es?
- Ese tipo. Atsushi...kun - Habló bajito.
- ¿¡Eh!?
Su corazón comenzó a latir muy fuerte. ¿Qué estaba pasando?
Tomó el teléfono cuidadosamente y se lo puso en la oreja. ¿Qué le diría? ¿Cómo lo saludaría? No se había detenido a pensar esos detalles en medio de su exaltación.
Sus manos temblaban. No podía evitar ponerse nervioso, incluso cuando ni siquiera lo estaba viendo. Era sólo una llamada telefónica, después de todo.
- Bueno, te dejo... - Ichimatsu se retiró de nuevo a la habitación para jugar con su gato, no sin antes sonreír a espaldas del menor.
Fueron segundos incómodos. Detrás de la línea podía escuchar la tranquila respiración de Atsushi. Eso lo ponía nervioso.
Pero ahora, debía hablar él primero. No le dio muchas vueltas, que pase lo que pase.
- ¿Atsushi-kun?
- No tienes idea de cuánto me alegra escuchar tu voz otra vez.
- ¿C-Cómo es que...?
- Ah, curiosamente tenemos unos cuantos amigos en común - Rió.
- Perdón... Hice todo lo que pude para olvidarte,pero...
- No, tú perdóname a mi. No debí dejarte ir.
- Me dejaste ir porque te lo pedí...
- Tienes razón. Incluso ahora, a pesar que me dijiste que no podíamos estar juntos, te busqué y te encontré. Lo siento.
- N-No... Ya no es así. Ya no pienso que debamos estar así, separados.
- ¿De verdad?
- Si... De verdad.
Todomatsu escuchó cómo Atsushi río. Sentía casi como su corazón daba brincos de felicidad.
Estaba seguro. Quería estar junto a él.
- Todomatsu, eres malo.
- ¿Eh? - Abrió desmesuradamente sus ojos.
- Me hiciste sufrir toda la noche.
- Lo siento.
- No te preocupes, seguramente tu lo pasaste peor.
- No digas eso...
- Lo digo porque con escucharte puedo saberlo. Todomatsu, quisiera haber estado ahí contigo para secar tus lágrimas.
- Atsushi-kun... - Se sonrojó y apretó el teléfono. - Si hubieses estado conmigo... no habría lágrimas que secar.
- De verdad hubiera querido estar contigo.
- Sería mentira si dijera que yo no... por supuesto.
- Lo sé - Rió una vez más. - Lo sé muy bien, mejor que nadie.
- Pero ya me siento mejor. Me gusta escucharte reír.
- Ja... - Sonrió detrás de la línea. - Gracias, qué lindo eres.
- Claro que no.
- Que si.
- Atsushi-kun... Quiero verte.
- También yo.
- Perdóname. No debí tratarte tan mal.
- Está bien. Entiendo porqué lo hiciste, no te preocupes...
- Gracias. Eres tan bueno...
- ¿Y bien? ¿En dónde nos vemos?
- No, hoy no...
- ¿Eh? ¿Estás ocupado?
A decir verdad, había faltado al trabajo aquel día, y también pensaba faltar pronto, pues no tenía ánimos para nada. Pero ahora aquel pensamiento había cambiado totalmente.
- No, pero... Tengo algo que hacer en casa.
Claro,debía encontrar una manera de salir de casa sin que sus hermanos se dieran cuenta.
Al menos ahora podía contar con Ichimatsu. Eso era un punto a su favor.
- Entiendo, te dejaré un mensaje. Ya sé como encontrarte.
- Si, gracias - Le fascinaba escuchar su voz grave tan cerca de su oído.
- No hay de qué.
- Atsushi-kun... Te quiero.
- Yo también te quiero, Todomatsu. - Le lanzó un beso.
Colgaron.
Esa tarde recibió un mensaje qué decía: "Todomatsu, mañana veámonos en el café que está en el centro de la ciudad. ¿Puedes ir, verdad? Encontrémonos a las 5:30 pm. Cité a Futsuumaru a las 6:30 pm. Está bien que venga con nosotros, ¿no? Te esperaré".
Definitivamente iría. Además era perfecto.
Podía aprovechar esa hora extra para conseguir un obsequio para su amigo Futsuumaru, y para hablar con Atsushi a solas. No había ningún inconveniente.
Todomatsu se dirigió a la habitación donde yacía Ichimatsu y entró con calma.
- Ichimatsu nii-san, ¡nos veremos mañana!
- ¿En serio? Bien por ti, Totty.
- Necesito que me hagas un favor.
- ¿Qué podrá ser?
- No puedo dejar que los demás se enteren. Ayúdame, Ichimatsu.
- Veré que puedo hacer. Los distraeré con algo.
- Gracias.
Pasó el día emocionado pensando en qué le diría a Atsushi cuando lo viera.
Ansiaba que ya fuera mañana.
Ese día durmió al lado de Ichimatsu. No tenía ánimos de estar junto a los demás.
- Ichimatsu nii-san... - Susurró cuando todos ya se habían dormido.
- ¿Hum?
- Gracias. De verdad, muchas gracias por escucharme - Le sonrió a su hermano. Estaban cara a cara. - Estaba muy asustado, pero gracias a ti podré dormir tranquilo hoy.
- Está bien, Totty. No fue nada... Has sido muy valiente. Gracias por confiar en alguien como yo.
Todomatsu tomó la mano de Ichimatsu, y así durmieron. Con sus manos suavemente unidas. Ichimatsu también era una de sus personas favoritas.
Con el tacto de sus dedos entrelazados durmieron tranquilamente. Pronto sería un nuevo día, quién sabe que podría pasar...
CONTINUARÁ...
