Capítulo 35- El asunto.
—Ups…
—¿Ups? ¿¡Es en serio, Osomatsu!? "¿¡Ups!?" —exclamó un histérico Todomatsu.
—Vamos, Totty. Tiene que haber una solución o algo que podamos hacer —decía Choromatsu—. Quizá…
—Ya basta —Todomatsu movió mucho la cabeza en acto de negación—. No, no, no… Esto no está saliendo bien. —Los latidos de su corazón habían incrementado de velocidad, podía sentirlos. Estaba enojado, estaba exhausto y no sentía esperanza alguna. Todo estaba acabado. No podía pensar ni siquiera en una buena manera de regañar a sus hermanos y hacer que supieran de su furia. Suspiró —. Sigue, Kusosuke —le dijo a su amigo, que ante el hecho se había detenido por un momento, pero ya no había nada por hacer. Su límite era ver el pastel deshecho en el sucio concreto.
Siguió conduciendo. Ahora la camioneta estaba llena de silenciosos muchachos cavilando, buscando por alguna solución. No obstante, no había nada que se pudiera hacer o decir para que el menor de los sextillizos se animara un poco ante el infortunio.
Casi llegaban a casa de Atsushi y Todomatsu.
—De acuerdo, solo… esperemos la llamada de Atsushi-kun por el momento —dijo Todomatsu casi para animarse a él mismo.
—También dejé un mensaje. Si es que Atsushi se da cuenta de que los dos lo estamos buscando —explicaba Futsuumaru— tratará de llegar a su casa lo más pronto posible.
—Tarde o temprano estará allí, nii-san —animó Jyushimatsu.
Llegaron a la casa. Al llegar Todomatsu se quitó el saco y los zapatos con molestia y rapidez. Necesitaba un momento para pensar. No supo desde que momento todo había resultado tan mal.
Esperaron. Se estaba comenzando a convencer de que quizá había ido a algún edificio de oficinas cercano que desconocía.
6:43 pm.
Se rindieron y empezaron a comer chucherías para matar el rato. Vieron televisión una vez más y jugaron a las cartas. De repente se escuchó a Futsuumaru pegar un grito de exaltación que con mucha razón captó la atención de los demás. Alzó el celular en lo alto y agregó:
—¡Es Atsushi!
—¿¡Eh!? —exclamaron todos al unísono.
—P-Pero… —Todomatsu tartamudeó.
—Seguro que debió haber dejado una respuesta para ti también, Totty. Fíjate en la bandeja de mensajes —sugirió Karamatsu.
Todomatsu lo hizo y lo único que pudo ver fue un: "Atsushi-kun está escribiendo un mensaje…" Estaba impacientado.
—"Hola, Futsuumaru-kun, —leía Futsuumaru en voz alta para todos mientras tanto, concentrado en la pantalla del móvil— gracias por tu felicitación. Sí, los veintisiete años son una buena edad (risas), y, bueno, ahora mismo estaré comunicándome con Todomatsu. Lamento hacerlos esperar. Me alegra mucho saber que han estado esperándome, ha sido irresponsable de mi parte hacer esto aún más largo y complicado… Estaré ahí pronto para nuestra velada".
—¡Eh! ¡Viene para acá! —exclamó Osomatsu mientras que Jyushimatsu daba aplausos de alegría—. Menos mal, hombre. Ese tipo sí que se toma su tiempo…
—Oh, aquí está —siguió Todomatsu—. "Disculpa la demora. Estaré ahí más pronto de lo que parece. Tuve unos asuntos que arreglar al este de Edogawa, pero no me tardo más". —Se detuvo. Prefería omitir el montón de cursilería que le seguía al mensaje principal.
—Edogawa… Cielos —comentó Kusosuke. —Llegar aquí le va a tomar un tiempo con el tráfico de esta noche.
Ciertamente seria tardado, pues la casa estaba entre los alrededores de Shibuya, Aoyama y Gaienmae. Estaba en camino y ya no tendría que haber mucho que esperar. Lo bueno era que ya venía hacia acá, pero se temía que después de todo no hubiera demasiado tiempo ya para celebrar como lo había planeado. Atsushi no podía estar celebrando con los muchachos hasta la madrugada, como preferentemente lo quería.
De cualquier modo, cuando se estaba en buena compañía el tiempo pasaba más rápido de lo que se preveía y lo estaban pasando muy bien además. Sin embargo, el hambre comenzó a traicionarlos y a alterar su humor poco a poco. Estaban ansiosos.
De repente, sucedió. El "knock, knock, knock" de alguien golpeando la puerta pudo oírse. Atsushi había llegado.
8:53 pm.
En seguida todos se levantaron y se pusieron en sus posiciones para sorprenderlo pese a que no era una fiesta sorpresa. Jyushimatsu había preparado ya las serpentinas explosivas, ansioso de ver el sorprendido rostro del cumpleañero. Y Todomatsu en medio de la adrenalina se olvidó por completo de que no había en que poner la velita de cumpleaños, ya que no había pastel, por lo que rápidamente Ichimatsu y Osomatsu con su ingenio se fueron corriendo rápido al microondas por uno de los taiyakis que Choromatsu había llevado y lo abrieron para clavarle la vela en el cremoso relleno de chocolate.
—Ustedes están locos —suspiró Todomatsu.
—¿Tienes una mejor idea? —se defendió Osomatsu.
No hubo respuesta por parte del otro y el plan se llevó a cabo.
—Qué cosas, también traje serpentinas y espuma, Jyushimatsu-kun —Futsuumaru comentó—. Estemos preparados —indicó con una sonrisa maliciosa.
Karamatsu estaba preparado con la cámara de su celular para una buena foto de su reacción y Kusosuke junto a Choromatsu permanecían en la parte de atrás, simplemente para gritar "¡sorpresa!" junto a los otros. Querían ver el escenario completo, sin dudas. Todomatsu moría de nervios y finalmente a indicación de los otros, dijo en voz firme y alta:
—Adelante, te hemos estado esperando.
Las luces estaban apagadas.
La puerta se abrió de forma normal, pero la emoción lo hacía ver como un movimiento más lento del que debería. Todos estaban en sus poses; la velita ya había sido encendida y los ingeniosos hermanos sostenían al afortunado taiyaki que había sido elegido aquella noche como sustituto de pastel.
Justo en el momento en que todos pudieron ver una silueta asomarse por la puerta, sucedió. Todos gritaron "¡sorpresa!" y las serpentinas fueron disparadas hacia el festejado al igual que la espuma fiestera. Hubo risas, aplausos y un flash de alguna fotografía.
Pero, la alegría en los rostros de todos no tardó en desaparecer. En definitiva, todos estaban perplejos.
—¡Kyaa! —las chicas se abrazaron entre ellas ante tremendo susto que los muchachos les pegaron.
—Eh… Sacchi y… ¡¿Aida?! —exclamó Todomatsu.
En seguida captaron la atención de todos. Las miradas masculinas comenzaron a pesar.
—Uh, hola, Totty. Creímos que llegábamos tarde pero… —explicaba Sacchi.
—Ja,ja… Nos hemos equivocado —concluyó la otra con una risa nerviosa.
El cabello y hombros de ambas estaban llenos de coloridas serpentinas, siendo acompañadas únicamente por la espuma rosa.
—Lo… Lo siento mucho, chicas. Creíamos que eran Atsushi-kun y… —explicaba Todomatsu, sin embargo se quedó helado al presenciar que el mismísimo Atsushi entraba por la puerta justo detrás de sus amigas—. Atsu…
Ya no había nada por hacer. Karamatsu tomó una foto de igual forma. Todomatsu, Choromatsu y Kusosuke permanecieron en un tipo de estado de shock, y Futsuumaru y Jyushimatsu se esforzaron por conseguir nuevas serpentinas pero era inútil; se limitaron a disparar más espuma a su cara. Su traje quedó pintado ligeramente de rosa. Osomatsu e Ichimatsu alzaron el taiyaki con la velita seguido de una felicitación.
—Eso estaba a punto de decirte… Atsushi-kun nos miró venir hacia acá y fue muy amable de traernos —dijo Aida.
—Pero… —Sacchi miró a Atsushi con algo de angustia, forzando una sonrisa. Era una situación algo graciosa.
Todomatsu miraba de un lado a otro analizando la situación y las caras de todos. Necesitaba casi tener en su mente un registro de las expresiones de cada uno de los presentes para determinar si la situación era tan mala como le decía su instinto perfeccionista.
—Bueno.., —decía Atsushi mientras sacaba un pañuelo del bolsillo de su saco y comenzaba a limpiarse es rostro— fue un poco imprevisto a su modo. Perdón por llegar tarde, de nuevo. Y gracias a todos por estar aquí —agradeció.
Entonces comenzaron a oírse las voces de todo el mundo mezclarse por la habitación. Todomatsu estaba a punto de explicarse y decirle que había ocurrido una desgracia con el pastel pero en ese mismo instante las chicas le hicieron saber que ellas habían comprado uno antes de venir y que podría servir como sustituto del mismo. El sexto sextillizo sintió mucho alivio. Aunque era un pastelito realmente chiquito…
La celebración continuó. Efectivamente hubo muchísimos momentos escandalosos y significativos; comenzaron a beber y a charlar y a comer. Choromatsu estaba algo triste ya que los taiyaki no fueron suficientes para que las chicas tuvieran uno también, sin embargo algunos de los chicos (Ichimatsu, Futsuumaru, Karamatsu e incluido el mismo Choromatsu) compartieron del suyo. Atsushi se había ofrecido también, pero el resto se negó a que soltara lo único parecido a un pastel de cumpleaños que le había sido otorgado. Lo mismo con Todomatsu.
Y, al momento de comenzar a beber fue Osomatsu quien más se soltó de inmediato, lo cual causó un poco de fricción en el grupo, pero Atsushi no le dio mucha importancia. Se limitó a cuidar de las chicas debidamente, pues según le había comentado Todomatsu, su hermano mayor era extremadamente pícaro con ellas y eso podría causar un poco de molestia. Sin embargo, logró controlarse muy bien.
Sirvieron sake, cerveza, vino… Las risas no faltaron.
No obstante, el cansancio en el rostro de Atsushi comenzó a notarse. Sí, la fiesta no podría durar mucho…
1:45 am.
—Cielos… Parece que nos hemos excedido… —comentó Kusosuke.
—Eh… ¿deberíamos volver ya a casa? —se preguntaba Choromatsu, con las mejillas rosadas. Estaba ya algo excedido de alcohol.
—¿Tan pronto? —respondió Osomatsu.
Todomatsu no hizo ningún comentario. Dejaría que sus hermanos se hicieran bolas entre ellos. Dio un sorbo a la cerveza.
—Atsushi-san… —lo llamaba Ichimatsu— ¿hay inconveniente si permanezco un rato más aquí?
—¡Por Dios, Ichimatsu! Ya estás borracho… —se expresó Choromatsu.
Karamatsu estaba medio dormido junto a Jyushimatsu.
—No, no lo hay —respondió Atsushi con una sonrisa tranquila.
—Atsushi-kun… —Todomatsu puso una de sus manos en el hombro del mayor, y el mencionado le dirigió una mirada sin ningún sentimiento en especial, como si simplemente estuviera esperando a que Todomatsu terminase lo que tenía que decirle. Como si no fuera una reprimenda.
—Pero, no hemos cantado la canción de cumpleaños todavía… —les recordó una de las chicas.
—Oh… ¡Cierto! ¡Cierto! —Osomatsu agitó las manos en aprobación.
—Bien, —Futsuumaru se puso de pie— hagámoslo.
Atsushi puso una cara de total sorpresa. Ciertamente lo que menos había esperado era que le cantaran una canción de feliz cumpleaños. Creía que limitarse a la entrega de obsequios era los más adecuado, justo como lo hacían en la oficina…
Llegado el momento justo cuando comenzaron a encender la vela sobre el pequeño pastel, su rostro de comenzó a tornar de un tenue color rojo. No estaba listo para algo así.
Las voces de todos al unísono cantando la misma melodía le trajeron cierto recuerdo y sentimiento de melancolía que no podía expresar. Como si ya hubiera vivido la misma situación tiempo atrás.
Al terminar la canción de Happy Birthday to you, siguieron los aplausos. Sirvieron el pastel y siguieron disfrutando del convivio que ya estaba casi por terminar.
Y siguieron las risas: Karamatsu había mostrado las imágenes que había capturado desde el inicio de la noche y Osomatsu, Futsuumaru y Jyushimatsu morían de la risa. El solo ver las caras asustadas de Sacchi y Aida les habían hecho soltar verdaderas carcajadas, por lo que ellas con las mejillas encendidas insistían en que no se habían asustado verdaderamente. Los chicos seguían riendo hasta que la risa fue contagiada en las muchachas. Aquella sería una anécdota divertida a futuro.
Después de un rato más de diversión, todos estaban listos para volver a sus casas. Sin embargo, hubo un momento en que Todomatsu comenzó a sentir un repentino cansancio. Se levantó y se dirigió a la cocina para dejar unos vasos sucios y cambiarlos por otros; estuvo en silencio un momento. Soltó un suspiro.
Seguido de un breve momento, alguien se aproximó hacia él. Era Jyushimatsu.
—Totty, tardaste un poquito así que vine a ver qué pasa —dijo mientras entraba a la cocina trastabillando un poco con su usual sonrisa. Había bebido bastante. —¿Te ayudo con algo?
—Eh… No, Jyushimatsu nii-san, estoy bien. Gracias —sonrió.
—Mmm... Me parece que no te ves muy bien. Aunque no bebiste demasiado y tampoco comiste de más que digamos.
—Aun así, me dolió un poco la cabeza. Últimamente ya no bebo mucho.
—Mmm…
—¡Es en serio! Mis viejos hábitos se han ido.
Jyushimatsu se quedó en silencio unos segundos, viéndole. Entonces acomodó unos vasos que estaban desordenados cerca de él y después se volvió a Todomatsu.
—Totty —lo llamó.
—¿Sí , Jyushimatsu nii-san?
—Estás preocupado.
—No, no lo estoy…
—No te estaba preguntando. Solamente digo que estás preocupado por algo, ¿cierto?
—Tú… ¿cómo puedes saber eso?
—Porque desde hace un rato haces así —respondió mientras movía sus manos y las frotaba entre sí, imitando un acto de posible ansiedad contenida. Pretendía parecerse a Todomatsu.
—Uh, no puedo dejar mis mañas. —Se sorprendió de que Jyushimatsu fuera realmente observador. Ahora que lo pensaba mejor, sí estaba algo tenso desde la mañana.
—Tal vez si piensas un poquito en cómo resolverlo más tarde, puedas sentirte mejor ahora… No lo sé. No sé qué pienses o qué es lo que sientas —dijo y esbozó una sonrisa.
Todomatsu no respondió. Se limitó a cavilar un momento sobre ello. Su entrecejo estaba fruncido, con la vista hacia ninguna parte en concreto. En ese momento, llegó Ichimatsu por detrás del quinto hermano, tambaleándose un poco. Estaba buscando algo de agua.
—Totty… Agua —susurró.
—¿Eh?
—Agua. Dame algo de agua… —Se veía realmente mareado. Quizá se había tomado unas cervezas de más.
Todomatsu enseguida le dio un vaso con agua y permaneció de pie. Jyushimatsu lo miraba fijamente mientras sonreía, con ojos somnolientos y sin parpadear.
—De… ¿De qué hablaban? —quiso saber Ichimatsu.
—Es… solamente Jyushimatsu haciendo preguntas absurdas, ya sabes —dijo rápidamente para olvidarse de lo anterior. Quería seguir disfrutando de la celebración sin ninguna intervención física o mental. Su boca volvió a formar una W—. Creo que bebiste demasiado, Ichimatsu nii-san. ¿Por qué no te quedas esta noche con nosotros?
—Oh, Atsushi-san dijo que estaba bien si me quedaba.
—Y-Ya… ¿¡Ya le preguntaste!?
Ichimatsu asintió lentamente con los ojos ya entrecerrados. La cabeza se le hacía a los lados.
—¡Tottyyyyyyyyyyyyy! —gritaba Osomatsu desde la sala de estar.
Todomatsu se dispuso a regresar.
—Bien, entonces hagamos eso. Jyushimatsu nii-san, vuelve. Y tú, Ichimatsu nii-san, si no te sientes bien puedo darte una pastilla o algo. Quédate aquí por mientras, te hará bien.
Salieron de la cocina.
"Algo me… ¿preocupa?", pensaba Todomatsu.
Las muchachas estaban ya demasiado borrachas también. Atsushi no quería permitir que ambas se fueran a sus casas en aquel estado, pero no podía conducir… El también estaba algo ebrio. Simplemente pidió un taxi de confianza para las dos.
Osomatsu, Karamatsu y Choromatsu se fueron a su casa a pie, y por su parte, Futsuumaru y Kusosuke volvieron también en auto, pues no habían bebido mucho.
Jyushimatsu había decidido quedarse también en casa de Atsushi y Todomatsu para poder acompañar a Ichimatsu la mañana siguiente.
Todo había terminado. Todomatsu acomodó cómodamente a sus hermanos en una habitación de la planta baja. Él y Atsushi dormían arriba.
Pasó un buen rato y Jyuchimatsu e Ichimatsu ya estaban dormidos. Roncaban.
Después de cerciorarse de que estaban bien, decidió volver. Cuando iba por el pasillo dispuesto a subir las escaleras, se topó con Atsushi que lo esperaba. Se había dado una ducha y lavado los dientes ya. Le sonrió.
—Ah, Atsushi-kun… Deberías dormir ya. Mañana será muy pesado para ti.
—No te preocupes tú por eso.
Todomatsu hizo una mueca y pasó por un lado suyo pretendiendo que no estaba allí, pero Atsushi lo detuvo agarrándolo de la muñeca. Ambos se miraron fijamente.
—¿Qué?
—Todomatsu, me sorprende que hayas planeado todo tú solo. Mira nomas, hasta quedaron unas cuantas botellas de sake sin abrir. Nadie pudo con tanto… Estaba preocupándome por las chicas.
—Ja, ja… Ellas beben tanto como Osomatsu nii-san. Son muy poco lindas por ese lado. Se los he dicho varias veces.
—Mhm —sonrió.
—Eh…
—Todomatsu, —se le acercó peligrosamente— creo que se puede volver más especial un cumpleaños todavía.
—No te entiendo —se puso algo nervioso.
—Oh, claro que me entiendes.
Todomatsu no hizo otra cosa más que guardar silencio. ¿En qué estaba pensando Atsushi? Seguramente estaba jugando con él de nuevo. Lo único que hizo fue negar con la cabeza lentamente; casi imperceptiblemente. Atsushi rió ante la acción.
Atsushi se acercó al menor, apegándolo más a él, y comenzó a besar su cuello lenta y suavemente.
—Ugh… Atsushi-kun. No… Mis hermanos están aquí…
El mayor no se detuvo. Lo besaba con dedicación, y poco a poco lo recargó contra la pared. No lo soltaba. Su espalda, hombros, abdomen… Lo acariciaba. De a poco, su tacto comenzó a volverse más salvaje, se movía más rápido.
—No, Atsushi-kun, te dije que no… —Las mejillas de Todomatsu se tornaron rojas. Comenzó a sentir mariposas en el estómago, temblaba. Sentir los besos de Atsushi en su cuello lo enloquecía, se sentía bien. Pero algo dentro de sí le decía que no podía dejarse llevar. Algo… le decía que no lo permitiera. Pero Atsushi no se detenía, metió sus manos por debajo de la ropa y profundizó los besos. Incluso tocaba su trasero, cosa que le sorprendió a Todomatsu. Estaba quizá más ebrio de lo que aparentaba. Siguió con el movimiento y en medio de todo eso lo único que Todomatsu podía hacer era empujarlo un poco desde su pecho, pero Atsushi era más fuerte.
—Todomatsu… —habló — Sabes cómo podemos continuar esto. Olvida mañana. Salgamos de aquí…
Las mejillas de Todomatsu estaban encendidas. ¿Atsushi de verdad no sentía vergüenza en insinuar que ellos deberían…? Bueno, en dado caso, ¿por qué el sí la sentía? Se había hecho otra maraña en su cabeza. Estaba harto, su cara se sentía caliente, pero había un montón de cosas que quería aclarar. Y la voz de Jyushimatsu se repetía en su memoria: "Estás preocupado".
De pronto, Atsushi hizo algo que desconcertó a Todomatsu. Le dio un apasionado lengüetazo desde el cuello hasta tocar parte de la mejilla. Ante el acto, Todomatsu palideció.
—At… Atsushi-kun, tengo que preguntarte algo —dijo mientras intentaba seriamente quitárselo de encima con molestia. Atsushi era más fuerte cuando estaba pasadito de copas, al parecer. Pero lo había logrado, había ya una distancia decente.
—¿Que podrá ser? —respondió con cierto tono de molestia.
—Vayamos a la habitación primero. Estar aquí… tan cerca de mis hermanos, es incómodo.
Atsushi cedió. Fue por delante, ahora sin esperar al otro. Cuando llegaron Todomatsu se sentó en la cama y Atsushi se acostó junto con él, viéndolo fijamente como si pensara: "Apúrate. ¿Cuál es el asunto tan importante por el cual me has interrumpido de nuevo?"
—Atsushi-kun… El asunto por el que has estado trabajando tanto hasta tarde… Ya sabes. Aquel asunto que debías arreglar. Dime qué es, por favor.
—Ese asunto…
—Ajá , dime.
—Todomatsu… —decía mientras miraba ahora hacia la ventana, sin interés, con las mejillas rojas a más no poder— eres un idiooota.
—¡¿A-Atsu…!? Demonios, ¿en dónde estará el verdadero Atsushi-kun? Desde hace un rato estás algo… diferente. La ducha no te favoreció en absoluto.
—Gracias por mi fiesta de cumpleaños, fue linda —Atsushi sonrió con dulzura—. Pero ahora, con tu permiso, me voy a dormir. Mañana en la mañana será pesado —repitió las palabras de Todomatsu.
—No, nada de dormir —le arrebató la sábana.
—Ugh.
—Dime, entonces, sobre tu asunto. Te juro que de esta no pasas. Llevas ya un buen tiempo esforzándote por algo que desconozco y… esa es la verdad: me preocupa. A veces lo olvido, pero es algo que no puedo hacer de lado.
—Eres extraño… Te preocupas por asuntos pequeños siempre.
—Igual que tú.
—No, Todomatsu. Tú y yo somos diferentes.
—Tu cara no dice eso. Estás siempre viviendo tan de prisa y estresado… No te entiendo.
—Todomatsu, lo siento, pero de verdad necesito dormir.
—Idiota.
—Tú eres el idiota.
—Idiota.
—Déjame dormir ya, idiota.
—Idiooooooota.
Ambos durmieron. Por un momento Atsushi sonrió en la oscuridad, y Todomatsu estaba molesto. De verdad necesitaba que le contara más sobre él. Ahora podía entender los malentendidos del pasado por no saber expresar sus sentimientos y retenerlos todo el tiempo. Los incidentes de hace ya cuatro años que no quería recordar nunca más.
Suspiró. Seguramente sus hermanos estaban profundamente dormidos, justo como la última vez que los vio. Esperaba que no hubiesen escuchado nada en el pasillo.
Era ya bastante tarde. De hecho, se estaba en ese punto donde no sabes si es demasiado tarde o demasiado temprano. Atsushi tendría que levantarse en un par de horas. Estaba completamente dormido, pero Todomatsu tenía una migraña horrible que no lo dejaba dormir. Decidió que lo mejor sería ir a ver algo de televisión a la sala de estar o simplemente echarse frente al ventanal aunque le diera la fría brisa mañanera, así que se levantó.
Bostezaba mientras se ponía las pantuflas y de repente, de reojo, miró a Atsushi en medio de la oscuridad. Estaba dormido, pero mantenía una mueca algo rara. Todomatsu se acercó un poco para apreciarlo mejor y la duda creció en él.
—¿Una lágrima?
