Capítulo 37- Registro.
[ Datos: 7/28. Marzo del 2005 ]
—¿Hay alguien contigo? —preguntó el hombre desconocido.
—No sé a qué se refiere, sensei.
—Te he dicho que no me llames más así. Pero, si te incomoda llamarme por mi nombre o apellido lo entiendo.
—Está bien.
En ese instante hubo una pausa leve. No era un silencio puro, sino que, pese a la ausencia de voces, había ruidos no tan evidentes al fondo del audio. Parecía que alguien se levantaba y caminaba unos cuantos pasos. Aunque a veces también parecía que hojeaban varias hojas mientras anotaban algo. O quizá era el ruido de alguien tecleando algo. No quedaba muy en claro solamente escuchando.
—Lo que quiero decir es que, has estado solo durante un tiempo considerable por lo que dices, ¿no?
—En una parte es así. Aunque… es solo significativo. Quiero decir, he estado rodeado de personas durante los últimos meses.
—Bien.
Hubo un corto silencio de nuevo. El hombre prosiguió:
—Dime la mínima cosa que has estado haciendo con ellos.
—Oh, yo solo… No lo sé. Salimos a beber, a bailar… y a conciertos musicales. Música de todo tipo —especificó lo último.
—¿Todo el tiempo?
—Diría que sí. No se me ocurre otra cosa.
—¿Cómo te hace sentir eso? ¿Te hace emocionarte?
—Lo hago porque… necesito familiarizarme —decía la juvenil voz. Hablaba tenuemente y hacía muchas pausas tras cada frase—. Ha pasado un tiempo desde la última vez que recorrí la ciudad.
—Bien, entonces recorres Tokio con regularidad, con amigos o tú solo, ¿cierto?
—Oh, cuando estoy solo no lo hago.
—¿Entonces…?
—Tengo una edad considerable. Sé que me falta madurar, pero ahora soy capaz de pensar lo suficiente —interrumpió—. He estado… rondando. Es todo. Quiero decir, los diecisiete son suficientes para mí; suficientes para impulsarme a hacer lo que quiero. Tal vez es algo incorrecto pero… intento de todo. ¿Le parece mal si le hablo sobre la última semana?
Quizá el hombre se limitó a asentir ya que en el audio no podía oírse nada después de que el muchacho cuestionara. Podía escucharse al chico proceder con su charla.
—Estuve con dos chicas. Bueno, no se sintió muy bien… Pero traté de sentirme cómodo con ellas. Creo que ellas sí lo estaban conmigo, pero no había un efecto de reciprocidad. Y, bueno, duró muy poco. No sé qué hacer… Van varias veces que lo he hecho desde hace un mes atrás hasta ahora. No lo había intentado desde entonces, pero ahora es mi nueva rutina. Rutina… Sí, digámoslo así. No lo veo de otra forma. Yo… no sé qué hacer. Tuvimos sexo y no fue lo que esperaba. La primera vez fue algo que no podía olvidar, no precisamente porque fuera extremadamente bueno o malo. No podía olvidarlo porque había sido la primera vez. Pero… estas dos chicas se quedaron hablando sobre cosas sin sentido después de hacerlo y yo no podía permanecer más ahí. Fue algo de solo un instante, ambos estábamos de acuerdo con ello.
—"¿Por qué lo hiciste?" ¿Te lo has preguntado alguna vez?
—Claro que lo he hecho. Creo que lo hice porque estaba aburrido. Necesitaba centrar mi atención en algo. Esta clase de cosas son perfectas para eso —se rió un poco—. Usualmente quedamos... y nos vemos en algún hotel cercano. No puedo aceptar hacerlo en otro lugar. Nadie habla de ello después porque usualmente no nos conocemos. No he quedado con chicas que conozca. Tal vez por eso después siento culpa… Pero no es como si las usara, ¿cierto? Quedamos a veces, y ambos sabemos que no habrá nada entre nosotros. También me dejan atrás… Cielos, no puedo recordar ni sus nombres. No puedo recordar ni siquiera si al menos intercambiamos nuestros nombres alguna vez. Siempre es lo mismo.
—Y eso es lo de la última semana, ¿verdad?
—Sí.
—¿Dónde se conocen?
—Es fácil encontrar chicas deseosas de "eso". Hay varios sitios para beber cerca de estas calles, alrededor de la ciudad… Voy con compañeros y buscamos algunas chicas al azar para organizar citas dobles. Pero casi siempre vamos al siguiente paso sin pensarlo mucho. A veces son chicas mayores, así que toman iniciativa. A mí me da igual. Voy en busca de eso y me ahorra algo de tiempo intentar cortejar. Pero yo… ya no quiero hacerlo.
—Dices que lo hiciste porque estabas aburrido, pero no intentaste hacer otra cosa.
—No lo pensé mucho. Lo hice cuando se dio la oportunidad.
—Y ahora te sientes perdido a causa de ello.
—Sí, Nishida-sensei. Lo siento, es mejor para mí llamarle así.
—No te preocupes por ello. Ahora bien… ¿Has intentado distraerte con algo distinto? No lo sé. Baloncesto, pintura, música, fotografía, patinaje, construir cosas, escribir, hacer ejercicio, cocinar… Cualquier cosa puede ser.
—Sí lo intenté. El resultado es siempre el mismo.
Hubo una pausa acompañada de más ruido al fondo. Era difícil adivinar de qué se trataba.
—¿Te apetece platicar más sobre ello?
—Mmm… No hay mucho que decir.
—¿En dónde está tu madre?
—Murió.
—¿Y tu padre?
—Mi padre… Mi padre… —se repetía con la mirada perdida, sin emoción.
—Te daré tiempo para responder a esa pregunta.
—Nishida-sensei, tengo miedo. Miedo de ser como mi padre.
—¿Cómo es tu padre?
—Él tiene dinero. Bastante dinero. Eso ha construido una muralla invisible a su alrededor. Nadie lo ve sin interés en sus ganancias. Siempre con la billetera llena, yendo hacia todas partes… Es lo único en lo que puedo pensar.
—Cuando piensas en tu padre, entonces, piensas en dinero, ¿cierto? ¿Hay otra cosa en la que pienses al recordarlo? ¿Cómo es él?
No hubo respuesta. El silencio delataba su nerviosismo e incomodidad. El hombre le daba su tiempo, pero para no alargar su invisible sufrimiento enseguida continuaba formulando más preguntas o agregando información a sus relatos y observaciones.
—Puedo darme cuenta de que tu padre es el centro de todo lo que te molesta. ¿Por qué?
—¿Me pregunta "por qué"? Porque no sé mucho de él, y lo poco que conozco es tan básico y superficial… Me asusta lo poco que sé.
—¿Estás 100% seguro de que es esa la verdadera razón?
—Creo que sí. No lo sé. Hace mucho que no sé dónde está mi padre o qué es lo que hace con su vida. Me inquieta… A veces siento que podría encontrarme y arrastrarme hacia él…
—Dices que no sabes lo que hace o donde está, pero te inquieta la idea de ir con él. ¿Por qué?
—Porque… pasaron algunas cosas mientras vivimos en el extranjero. Estuvimos en los E.U.A. viviendo en Ohio, y después en Massachusetts, Nueva York, Utah, Nuevo México, California… Después fuimos a Filipinas y a Australia, antes de regresar aquí, a Japón. Hubo dificultades en cada lugar en el que nos hospedamos por culpa de… mi padre. Creo que fue culpa de su trabajo.
—No sabes a lo que se dedica actualmente, me dices que no sabes nada de él. ¿Con quién vives actualmente?
—Estoy con… la hermana de una ex-novia de mi padre. Ella ha cuidado de mí desde entonces. Se ha apiadado de mí.
—¿Por qué me hablas de piedad?
—Ver a alguien como yo debe ser doloroso para ella, y aun así me dejó vivir bajo su techo. Le estoy agradecido, pero me duele… Es tan amable que no lo soporto. —Hizo una pausa—. Hace unos dos años más o menos mi padre vino a buscarme, y yo… me enteré de varias cosas. Me da miedo que venga a buscarme de nuevo. Esta mujer con la que estoy viviendo ahora… se mudó de casa para poder seguir criándome, para que él no nos encuentre. Me temo que tendré que dejar Tokio de nuevo. Pero vendré a verle, Nishida-sensei.
—Antes de hablar más sobre ello, regresemos un poco al tema de antes. ¿Por qué estas con esta mujer? La ex-novia de tu padre. ¿Qué sucede con tu familia?
—No lo sé. No tengo familia. Desde que nací fuimos mi padre, mi madre y yo. Después llegó Jenna, la nueva esposa de mi padre, pero se fue también. Nunca conocí a nadie más aparte de nosotros. Nadie más podría hacerse cargo de mí ahora que ninguno de ellos está. Pero, pronto tendré edad suficiente para hacer mi propia vida desde cero.
—Esta mujer… ¿te trajo aquí?
—Así es, Nishida-sensei.
—Bien… Entonces dime, To… No, Takeuchi-kun… ¿en dónde vivirás?
—No estoy seguro. Necesitaría preguntárselo a ella.
—Hazlo, por favor. Necesito estar a tu pendiente. No me parece muy confidencial mandarte cartas cada vez que quiera comunicarme contigo. Consigue un teléfono, de ser posible.
—Lo entiendo. Voy a tratar.
—Entonces, de acuerdo con lo que mencionaste hace casi dos semanas…
(Datos dañados)
—¿Esto es todo? Imposible… Aquí dice que falta —decía un impaciente Todomatsu mientras buscaba el resto del audio dentro de la carpeta que contenía el USB—. Está todo desordenado y además incompleto… ¿Qué es esto?
Todomatsu estaba hecho un desastre. Tenía muchas dudas… Parecía que el universo conspiraba para hacerlo sufrir. Había encontrado información sospechosa entre las cosas de Atsushi sin darse cuenta, además de que en los últimos meses verdaderamente se comportaba de una manera impropia de él. Tanto así que incluso el joven comenzaba a preguntarse si de verdad conocía la real faceta del mayor. Estaba lleno de dudas.
Necesitaba ver que eran esos audios. ¿Quiénes eran ese hombre y ese chiquillo? ¿Quiénes eran Takeuchi y Nishida?
El audio al parecer había sido editado y recortado. Pudo volver a oírse después de unos minutos de silencio, saltando a otra sección.
[ Datos: 7/28. Abril del 2005 ]
—La prefectura de Yamaguchi… es mi nuevo destino. Lo siento, Nishida-sensei. Después de todo no podré volver. Sé que el mes pasado le dije que preguntaría a donde iría… Seguramente esperaba una buena contestación, pero desafortunadamente Yamaguchi está lejos de aquí. Le informaré de mi regreso a Tokio en cuanto me sea posible. Pero para eso faltan unos meses más…
—Entonces sigamos mientras nos sea posible.
—De acuerdo. De hecho, no estoy muy nervioso… porque uno de mis conocidos de la escuela está de vez en cuando en Yamaguchi; ahí está su pueblo natal. De alguna forma tengo la certeza de que lo miraré ahí de nuevo alguna vez.
—Eso suena genial. Me alegro por ti, Takeuchi-kun. Aunque… estoy seguro de que preferirías quedarte.
—Necesito un respiro de las ciudades grandes. La urbanidad me enferma. Aunque hoy en día la gente está acostumbrada a vivir deprisa bajo los grandes edificios y las carreteras llenas. No se preocupe por mí, Nishida-sensei. El ruido de la ciudad es algo que no voy a extrañar.
—Tus ojos lucen algo brillantes hoy, ahora que me doy cuenta.
Hubo risas y de inmediato llegó un repentino silencio sin contexto.
—¿En verdad? Tal vez es la emoción de vivir en un nuevo lugar donde nadie me conocerá, por primera vez.
—Será una buena experiencia. Eso te deseo, muchacho.
Todomatsu seleccionó un archivo nuevo al azar. Por lo visto los audios no iban en orden y no estaban completos, así que poca importancia le dio el elegir correctamente.
[ Datos: 13/28. Octubre del 2005 ]
—Nishida-sensei, ¿por qué no puede simplemente darlo de lado? No quiero pensar en ello…
—Es necesario, Takeuchi-kun. Fue repentino… Habías tenido sospechas sobre ello pero ahora lo has confirmado. Es normal que te sientas así, pero habías mencionado que ya no tenías nada que ver con tu padre. Olvídalo todo y prosigue a contarme la historia como un simple espectador. Dímelo todo y juntos hallaremos una solución. Confía.
—¿Por qué? ¿Por qué fue así? Pensar que alguna vez dormí bajo el techo de alguien así… Estoy tan destrozado…. Estoy seguro de que ella ya no me quiere viviendo a su lado tampoco. Siendo hijo de ese sujeto… ¿Cómo podría…? No hay solución.
—¿Cómo te enteraste?
—Nos encontró. No sé cómo fue posible… Huimos de nuevo. De hecho, no sé cómo puedo estar aquí con usted hablando como si nada. Debería huir. Debo huir. Estar en Tokio es un peligro. No volveré a Yamaguchi nunca más. —Hizo una pausa. No podía oírse nada en lo absoluto aparte de una respiración agitada—. Yo… no puedo. A este paso me convertiré en el mismo monstruo. No quiero…
Hubo una pausa por parte del mayor y prosiguió:
—To…
—Maldita sea… ¡Maldita sea! —interrumpió—. ¡Le he dicho que no se confunda ya! Ese ya no es mi nombre. Recordar un nombre no puede ser muy difícil. ¡Es Takeuchi! ¡TA-KE-U-CHI!
Silencio.
—Discúlpame, Takeuchi-kun. No vuelve a pasar.
—N-No… —se sintió inmediatamente avergonzado a juzgar por el nuevo tono de su voz. Carraspeó un poco y se corrigió—. Olvídelo, lo siento. La culpa es mía. Es solo que… yo…
—No te preocupes, lo entiendo. Los últimos meses no estuvieron a favor tuyo. Es normal que tu temperamento se vea afectado. Ahora, respira… Toma tu tiempo y sigue en lo que estabas.
—Preferiría que usted me preguntara. No sé por dónde empezar.
—De acuerdo. Entonces, ¿qué fue lo que viste o escuchaste, y cómo reaccionaste?
—Bueno… —soltó un suspiro pesado y siguió hablando—: Fue una llamada. Oí su voz, era él: mi padre. No entendía lo que me decía pero oía voces al fondo. Creo que al final… los rumores eran ciertos. Rompí los periódicos después de revisarlos a detalle. Ese artículo estaba escrito en todas partes… Lo leí tantas veces como pude; no puedo creer que finalmente no pudiese desmentirse. Tenía algo de fe en ello, supongo.
—Y tu tutora, ¿qué dijo?
—Ella no estaba del todo sorprendida. Creo que ya lo sabía. Pero… ahora me mira con recelo. Ella tiene todo el derecho de abandonarme ahora.
—¿A dónde irás?
—¿No es muy obvio? Voy a quedarme un tiempo más en Tokio. Al menos hasta que comience el próximo año. Por lo pronto seguiré en las clases extracurriculares perdiendo el tiempo mientras pienso en cómo resolverlo.
—Takeuchi-kun, no tienes nada que resolver. No tienes por qué pensar demasiado en eso. Estás haciéndote daño por algo que no causaste.
—Tenía la sospecha de lo que podía pasar y nunca dije nada. Yo… no lo detuve.
—¿Cómo podías detenerlo?
—Yo…, bueno, creo que…
La pausa después de la pregunta solo empeoraba las cosas. Prontamente pudo oírse el doloroso llanto del tal Takeuchi. El audio se entrecortó. Finalmente el hombre mayor tomó la iniciativa de nuevo.
—Bien. Vamos a indagar en tu mente un poco más, así que llevémoslo con calma. Veámonos la próxima semana. Tendrás el tiempo suficiente para asimilarlo mejor. Y para la próxima, espero que te quede algo de todo esto.
[ Datos: 19/28. Agosto del 2006 ]
—¿Por qué lo has hecho exactamente?
—Pues… no me gustaba. Así que pensé que… se miraba mejor así. Con los ingresos que heredé no fue un problema. ¿Le parece que se ve mal?
—No, nada de eso, Takeuchi-kun. De hecho, al verte con el cabello teñido me sorprendiste. No te va mal; das una esencia totalmente diferente a la de antes. Pero si lo juntas con esto, es…
—Lo sé. Raro —se rió.
Hubo algo que hizo que Todomatsu comenzara a sentirse algo incómodo; familiarizado o dudoso. No podía adivinar al principio de qué estaban hablando esas dos personas. Puso toda su atención para poder deducirlo. Estaba decidido a comprenderlo. Había algo en toda la información presente que le daba mala espina. Casi al final, mientras seguía escuchando montones más de diálogos sin sentido pudo llegar por fin a una conclusión: Después de casi un año desde la última vez que esas dos personas se habían visto, el tal Takeuchi se había hecho una cirugía estética. Se había cambiado la nariz, más específicamente. Por lo que oía, su naricita chata se había vuelto una más respingada.
—¿Y qué has hecho desde entonces?
—Lo de siempre… Ya sabe, salir a divertirme con chicas y centrarme en los estudios.
—¿El asunto de las chicas sigue siendo el mismo?
—Sí, el mismo. Bueno… —soltó una risita para después agregar—: Cambió en un aspecto realmente. Ahora ya no es complicado buscar chicas que se interesen un poco más en mí. Un pequeño cambio hace grandes cosas.
—Takeuchi-kun, soy consciente de que a veces no basta simplemente con decirle a las personas que se amen a sí mismas y me parece muy bien que hayas saltado por tu cambio. Pero, ¿por qué?
—Porque quería lograr verme un poco diferente al resto. El estilo "occidental" sienta de maravilla en nuestra época.
—Oh, entiendo un poco tu punto.
—Y además, ciertamente, quería cambiar un poco de imagen. El pelo castaño claro y la cirugía… Y ya no necesito lentes de contacto ni de otro tipo. Veo perfectamente después de la operación.
—Cabe mencionar que te veo más alto. Creciste al menos 7 centímetros.
—Ja, ja… ¿de verdad?
—Sí. —Hubo una pausa sin razón alguna. Después Nishida siguió hablando—. ¿Por qué estás llorando? Dime lo que sientes.
—¿Me pregunta por qué? "¿Por qué?" "¿Por qué?" Siempre la misma pregunta… No lo sé. He hecho de todo por empezar de nuevo..., para hacer todo a un lado —sollozaba—, pero nada ha cambiado. No puedo olvidarme de eso. Es que, temo que vaya a encontrarme de nuevo. Pero, pronto comenzaré mi vida una vez más. Quizá en Hakkaido. Estoy harto de esta enorme ciudad. Va a tomarme 2 años hacer un plan y llevarlo a cabo. Pronto algún sitio será capaz de reconocerme como persona. Me he graduado por fin. ¡Ya tengo 18 años! Estoy seguro de que ella lo entenderá.
—¿Entonces…?
—Yo ya no voy a volver permanentemente después de esos 2 años.
—Estás zafándote antes de que yo te haya dado resultados.
—Lo siento… Debe entender que la situación conmigo es diferente.
—¿Y tu tutora no planeará ir contigo también, cierto?
—Takeuchi-san entenderá. Es una mujer fuerte. Pero… yo ya no puedo seguir con ella. Le informaré de mi partida, mas no le diré dónde estaré.
La voz del joven Takeuchi estaba quebrada. Podía notarse su dolor. Nishida lo calmaba.
(Datos eliminados)
—Oh, aquí termina… En serio, ¿qué es todo esto?
Todomatsu estaba impaciente. Decidió por poner un último audio. No estaba dispuesto a oír más. Algunos eran muy largos y otros muy cortos, pero había algo común entre todos: carecían de sentido o información extra para poder comprenderlos del todo. Además de que estaban recortados y editados de la peor manera posible, lo que hacía que la información no fuera justa o precisa. Se decidió por el último registro.
[ Datos: 28/28. Enero del 2007 ]
—Ha sucedido otra vez. Intenté buscarla pero no pude dar con su paradero… Empiezo a sentirme devastado.
—¿Por qué volviste? Estabas en Hokkaido…
—No, se equivoca. Ese era un plan a futuro algo lejano. Estuve un tiempo en Miyagi. Hokkaido es para después. En fin, Takeuchi-san me dio todo lo que tengo además de las herencias de mi padre, las cuales no he podido evitar usar hasta el momento. Un hogar, un apellido, la comida sobre la mesa, educación… He podido sostenerme gracias a ella. Me arrepentí de dejarla en cuanto comencé a buscar mi camino luego de graduarme. Pero, bueno, no estaba donde suponía. Creo que desapareció a propósito de la faz de la tierra para esconderse no solo de mi padre, sino también de mí.
—¿Qué piensas al respecto?
—Temo que él la encuentre. Tal vez ha dejado de buscarme a mí para buscarla a ella. Últimamente han estado obsesionados el uno con el otro…
No hubo respuesta por parte del hombre.
—¿Nishida-sensei?
—Oh, disculpa… Estoy tratando de sacar alguna conclusión.
—Ya veo.
—Prosigue, por favor.
—Él está buscándome. Eso significa una pronta despedida definitiva. No planeo volver a verlo. Él está aquí en Japón. Tal vez lo mejor sea ir de nuevo al extranjero. A un lugar que no conozca.
—¿Qué lugar sería?
—Cualquiera.
—Y…
—¿Mhm?
—Takeuchi-kun, has cambiado —la voz del hombre se oía dudosa—. Al principio intentaste todo de ti y decidiste no volver, me lo dijiste directamente. Sin embargo, regresaste una y otra vez, semana tras semana. A pesar de que… no recibías nada a cambio para tu bienestar emocional. Sabes que es así.
—No diga eso, me hará convencerme de que usted es un mediocre. Además, usted es la única persona que parece interesada genuinamente por este asunto, por alguna razón.
De nuevo Nishida no dijo nada y Takeuchi continuó:
—He estado pensando en todo el caos que mi padre causó, y creo que puedo liberarme un poco de ello a mi modo. Hay algo que puedo hacer para detenerle. Es que… ahora debe estar perdido por ahí, en algún sitio, en alguna empresa, quizá en alguna calle sin hogar… No debería sentir culpa pero… Vi los videos. Los vi todos. Él los envió a mi e-mail. No sé cómo sigue conociendo tanto de mí… Creo que pretende perturbarme; es un maldito monstruo. A veces recordarlo me provoca el vómito… Yo… Si esto sigue de esta manera voy a terminar tan hundido como él en todo esto. Es que, él es… Mi padre es… Espere… ¿Uh…?
—No, Takeuchi-kun. No hagas eso…
—Esto… Esto es…
—Ta… Take… ¡Takeuchi!
—O-Oiga…
—Espera… E-Esto tiene una explica-
—¿¡ESTO ES UNA JODIDA CÁMARA!? ¿¡Estás grabando esto, imbécil!? Hijo de perra. Hijo de…
—¡Take…!
El llanto de Takeuchi fue el último registro de aquello.
(Datos dañados/eliminados)
Todomatsu estaba temblando. No sabía a qué se enfrentaba, no obstante, algo había hecho que su subconsciente hilara todo aquello, aunque quizá de la manera incorrecta. Pensaba en mil posibilidades para todo aquello.
Eran datos del 2005 hasta el 2007. ¿Por qué Atsushi conservaba algo así en pleno 2022? No lo entendía.
Sin embargo, aquello le resultaba terriblemente familiar por alguna razón desconocida. Era una especie de déjà vu que simplemente deseaba no haber tenido jamás. A su parecer las piezas encajaban increíblemente bien.
Al final llegó a la conclusión de que, si su mente no le fallaba, esas voces eran de…
