Antes de empezar, este es un recordatorio de que este fanfic se publica antes en wattpad. Mi perfil es: Likethelastwoman


Después de que Ladybug la dejara en tierra firme, Lila corrió a esconderse detrás de uno de los árboles del jardín que rodeaba la torre Eiffel. Se tocó la clavícula, vacía. Ya no estaba. El colgante ya no estaba.

¡¿Cómo había podido perder?! No era posible. ¡No era posible!

Ella era más fuerte, más lista, más guapa que esa bruja vestida de rojo, y aun así, cada vez que se encontraban, ella y su mascota conseguían humillarla ante todo París. Pero nunca más. La próxima vez que se viesen, Lila pensaba arrancarle los ojos y la lengua. Y a su gatito pensaba cortarle el…

Un siseo interrumpió sus pensamientos e hizo que Lila empalideciera.

Un portal se acababa de abrir detrás de ella. Y al otro lado se encontraba una figura alta, esbelta e iracunda.

―¡Hawk Moth! ―saludó Lila con un tono cantarín. Se enderezó y compuso una sonrisa enorme, como si no estuviera a punto de mearse de miedo ante la visión de una ira tan ferviente como la que emanaba de Hawk Moth en aquel momento.

―¡¿Qué ha pasado?! ―bramó él.

Lila se estremeció. Tanto enfado a punto de ser descargado sobre ella… no era bueno. Sin embargo, fingió inocencia.

―¡No lo sé! ―gimoteó, como si de verdad no comprendiera lo que acababa de pasar―. Me dispararon algo, no sé lo que era, ¡que destruyó el miraculous! Pensaba que solo el cataclismo podía hacer eso. ¿Por qué no me dijiste que había otro poder capaz de derrotarme? ¿Por qué no me avisaste?

Hawk Moth rechinó los dientes. Si esa chiquilla pensaba que podía cambiar las tornas a su favor con mentiras y engaños, estaba muy equivocada.

―Eso era el cataclismo ―le espetó. Luego habló para sí―: Chat Noir debe de haber evolucionado sus poderes… Y si ha conseguido el Disparo Cataclismo, ¿quién sabe qué más habrá descubierto?

Miró fijamente a Lila. Pese a hacerse la loca y pese intentar culparlo a él por sus errores, percibía un profundo odio dentro de ella, más intenso que cualquier otra emoción negativa que existiese en París. El potencial de ese odio era enorme, aunque la propia Lila no fuese más que una serpiente traicionera. Así que decidió darle otra oportunidad.

―Has sido descuidada ―le dijo―. Has subestimado a nuestros enemigos. Espero que no cometas el mismo error dos veces.

La máscara de niña desvalida desapareció del rostro de Lila. En su lugar, apareció el demonio sin escrúpulos que se escondía debajo.

―No te decepcionaré, Hawk Moth.

Hawk Moth le tendió una mano. Lila la cogió y se internó en el observatorio con él.


Ladybug y Chat Noir se habían alejado de la marabunta y se habían escondido ―más o menos― en un tejado anónimo de París. Ladybug no había querido reparar el miraculous del zorro a la vista de todos. ¿Y si Hawk Moth aparecía con el miraculous del caballo y se lo quitaba de las manos?

Sin embargo, tampoco había restaurado la normalidad aún. En cambio, se había quedado mirando el Lucky Charm con todos los engranajes de su mente funcionando a plena capacidad.

Sus poderes le habían dado una réplica exacta del miraculous de la abeja, pero ¿por qué? Por si fuera poco, no lo habían usado para derrotar a Volpina, lo que significaba que ese Lucky Charm aún tenía un papel que cumplir.

¿Cuál? ¿Y por qué la abeja?

―Chat, ¿qué crees que quiere decirme el…? Chat, ¿me estás escuchando?

Sin embargo, Chat había girado la cabeza y se había quedado mirando hacia la torre Eiffel boquiabierto.

―¿Chat? ―lo llamó Ladybug, agitando una mano delante de él, pero su compañero le puso un dedo en los labios para indicarle que se callara.

Ladybug esperó, extrañada pero también intrigada. Chat no estaba mirando nada en concreto. Estaba escuchando.

―No puede ser… ―balbuceó él, después de un segundo. Acto seguido, se giró hacia Ladybug con la sorpresa pintada en la cara y dijo, como si ni siquiera él pudiera creérselo―: Lila está trabajando directamente con Hawk Moth.

Chat acababa de escuchar claramente la conversación que Lila y Hawk Moth acababan de mantener.

Ladybug se alarmó, pero fue escéptica.

―¿Cómo lo sabes?

Chat le explicó, brevemente, que Plagg lo había ayudado a agudizar su oído. Ladybug alzó una ceja con incredulidad ―y también una pizca de frustración: ¿por qué Chat estaba descubriendo poderes nuevos y ella no?―, pero no lo cuestionó. Tampoco le extrañaba. De hecho, se lo había planteado antes: si Hawk Moth buscaba nuevos peones a los que prestar sus miraculous, Lila tenía que estar entre sus opciones.

Entonces una bombilla se encendió en su mente. Si Hawk Moth había reclutado a Lila, era muy probable que también reclutara a…

¡Eso era lo que significaba el miraculous de la abeja!

Se le iluminaron los ojos. Si era cierto, y Hawk Moth no sabía que ellos lo sabían, entonces tenían una ventaja. Tal vez pudieran tomar desprevenida a Chloe y robarle el miraculous de la abeja antes de que Hawk Moth pudiera akumatizarlo.

¡Era maravilloso!

Por una vez, la maldad de Chloe les sería de utilidad.

Chat también lo entendió sin necesidad de que ella lo explicara, porque echó una mirada muy significativa a la réplica del miraculous de la abeja.

Ladybug supo entonces que el Lucky Cham había cumplido su función, así que lo lanzó al cielo y una ráfaga de pétalos de rosa envolvió su otra mano, con la que sujetaba el miraculous del zorro. De inmediato, las grietas en él se repararon y volvió a tener ese tono anaranjado tan brillante.

―¿Qué vas a hacer con él? ―preguntó Chat tímidamente. No estaba seguro de que Ladybug quisiera darle una respuesta clara. Al fin y al cabo, qué hacer con los miraculous era solo cosa de la guardiana, no de Chat.

Ella bajó la vista hacia el miraculous, frunciendo los labios con tristeza.

Rena Rouge… un tema delicado para ambos. Para Chat, porque era uno de los peores secretos que Ladybug le había guardado. Para Marinette, porque no tenía claro que pudiera volver a confiar en Alya.

Sin embargo, Marinette quería volver a confiar en Alya. Es más: con Hawk Moth en posesión del resto de miraculous, quizá Trixx estuviese en mejores manos si se quedaba con Alya, además de que Ladybug y Chat Noir necesitarían toda la ayuda que pudiesen conseguir

―Por si sirve de algo… ―comenzó Chat―, creo que Alya es una persona de confianza y que nosotros podríamos usar la ayuda de Rena Rouge.

De golpe, Ladybug sintió que un escalofrío le recorría la espina dorsal, y Chat se dio cuenta de que había metido la pata hasta el fondo. Se había olvidado de que él no debería saber la identidad de Rena Rouge.

Su lady se volvió hacia él y lo miró con los ojos muy abiertos y los labios fruncidos en una expresión que era una mezcla de miedo y pánico.

―¿Desde cuándo conoces la identidad de Rena Rouge? ¿Cómo lo averiguaste? ―demandó saber, con un tono que no dejaba lugar a bromas.

Después de pensárselo un momento, Chat decidió decir la verdad. Tenían que confiar más el uno en el otro, le había dicho ella, y mentir no contribuía a eso.

―Lo descubrí por accidente… pero no puedo darte detalles porque tiene que ver con mi identidad de civil.

Ladybug entró en shock. Había estado a punto, ¡a punto!, de devolverle el miraculous a Alya, pero si había sido suficientemente descuidada como para que Chat descubriese su identidad, ¿qué más errores habría cometido?

―En su defensa, no fue culpa suya, sino de Nino Lahiffe ―se apresuró a explicar Chat. No le gustaba echar a su mejor amigo a los lobos, pero no tenía más remedio―. También sé que él es Caparazón.

«Les diste sus miraculous al mismo tiempo. Les permitiste saber la identidad del otro», añadió para sí, con los resquicios de una antigua rabia tentándolo peligrosamente. Pero eso era agua pasada. A partir de Contraataque, era borrón y cuenta nueva.

Mientras tanto, Ladybug estaba a punto de desmayarse. ¡Por supuesto que había sido Nino! Él era el punto débil de Alya. «Justo como Adrien es para mí», pensó con pena.

―¿Y bien? ―preguntó Chat, que aún esperaba que Ladybug le explicase qué pensaba hacer con el miraculous del zorro.

Después de un buen rato pensando, Ladybug devolvió el collar al yoyó y concluyó:

―Creo que seguiremos siendo un dúo por ahora.

Chat no estuvo de acuerdo, pero ella era la jefa, así que no lo cuestionó.

―¿Algo más que quieras confesar? ―Ladybug ni siquiera lo dijo en serio, fue más bien un resoplido cargado de irritación.

«Que si hubieras conocido mi identidad nunca hubiéramos perdido los miraculous», pensó Chat. Pero en vez de eso, negó con la cabeza.


¡Hola! Lo sé, lo sé. Es martes (aún lunes para algunos) y no tocaba capítulo. Pero es que este capítulo en realidad no dice mucho, es más bien transitorio. El siguiente, sin embargo... jeje...

En fin, que tengo unas ganas tremendas de publicar los capítulos 9 y 10. Os doy una pista: el capítulo 9 se llama "Félix". Así que el martes se publicará el 8 y el miércoles el 9. El domingo (o sábado por la noche) publicaré el 10. La verdad es que se me fue un poco la pinza en el 10.

NOTA: Para los que no me siguen en wattpad, que sepan que suelo actualizar los miércoles y los domingos.