Un par de coches destrozados después, Chat Noir apareció en escena.
«¡Por fin!», pensó Miracle Queen, aunque entendía que haber llegado demasiado pronto hubiera despertado sospechas.
La rotonda alrededor del Arco del Triunfo era un auténtico caos. Había coches aplastados por todas partes, dos autobuses volcados, señales de tráfico que estaban dobladas en forma de lacitos aquí y allá, y un par de papeleras en llamas. La verdad era que Chloe había echado de menos el poder de un miraculous, así que no se había contenido lo más mínimo. ¡Destrozar cosas era la forma perfecta de liberar estrés!
―¿Qué tal, Chloe? Veo que Hawky ha seguido con el patrón de desempolvar viejos fracasos ―la saludó Chat Noir, acuclillado sobre un deportivo rojo que había sido volcado sobre la acera.
―No soy Chloe. ¡Soy Miracle Queen! ―Chloe llevaba practicando esa frase en su mente desde que había comenzado a aplastar coches. Le salió tan convincente que fue digna de Broadway.
―Lo que tu digas… ―Chat hizo un gesto como quitándole importancia, desestimando sus palabras a propósito. Luego colocó una mano sobre sus ojos a modo de visera y miró a su alrededor―. ¿Dónde está mi reina moteada? Y quiero decir mi verdadera reina moteada, no… esta copia barata ―añadió, señalando a Miracle Queen.
De no saber que era parte del espectáculo, Chloe se hubiera ofendido muchísimo. Así que fingió haberse ofendido muchísimo.
―¡Yo soy la legítima y única reina de París! ¡Vas a comerte tus palabras, gatito! ―Y mientras lo gritaba, arrancó una papelera del suelo y la lanzó hacia Chat Noir, que la esquivó saltando del coche con una pirueta y aterrizó en la carretera, con su bastón ya preparado para atacar.
―Veo que tienes los sentimientos a flor de piel, abejita.
Miracle Queen arrancó el neumático de un coche y se lo lanzó, pero Chat lo esquivó sin mucho esfuerzo. Luego arrancó los otros tres y también los envió en su dirección, pero ninguno le acertó. No es que quisiera acertarle de verdad… pero aun así no dar en el blanco la frustraba. Chat ni siquiera estaba dejando que se acercase.
―¡Quédate quieto, maldito murciélago sin alas! ―exclamó Chloe, medio en serio, medio para aparentar.
―Tus palabras son miel para mis oídos.
―Te crees muy gracioso, ¿no?
―Zi tú zupiezas…
Miracle Queen se quedó helada. Chat estaba… ¿¡ceceando!? ¿Para imitar el zumbido de una abeja? Oh, Dios mío…
A Chloe le costó creer sus propios oídos. ¡Aquello era el colmo del colmo de la ridiculez!
¿Qué clase de cabeza-hueca había elegido a tal payaso para ser uno de los defensores de París?
―¿Qué paza, abejita? ¿Ze te ha acabado la munición? ¿O ez que te he dejado zin palabraz con miz juegoz de palabraz?
Miracle Queen tuvo que hacer acopio de toda su fuerza de voluntad para mantener una cara de póker. Jamás lo admitiría, pero entre los nervios y el ridículo comportamiento de Chat Noir, estaba aguantando la respiración para no estallar a carcajadas.
¿Qué haría Ladybug en esa situación?, pensó. La respuesta era sencilla, así que respondió:
―¡Tus flirteos no funcionan conmigo!
Chat esbozó una media sonrisa, muy satisfecho consigo mismo. Esquivó otro neumático y luego se apoyó contra la pared de un edificio, cruzando los brazos tras la cabeza y arqueando la espalda, como exhibiendo su cuerpo para un anuncio de calzoncillos.
―¡Oh, por favor! Zabez que zoy zexy… ―dijo mientras le guiñaba un ojo a Chloe.
Esa fue la gota que colmó el vaso.
Si no se dejaban de juegos pronto, a Chloe le iba a dar un patatús.
Chat debió de percibir que la paciencia de Miracle Queen se estaba agotando, porque de repente se enderezó y su sonrisa traviesa se convirtió en una de determinación. Le estaba indicando a Chloe que el momento de comenzar la verdadera batalla había llegado.
Miracle Queen captó el mensaje, a judgar por cómo embistió contra Chat Noir como un toro.
Intercambiaron un par de golpes rápidos aunque poco certeros. En cierto momento, Miracle Queen le dio una patada al bastón de Chat, que salió volando hasta quedar lejos de su alcance.
(¡Oh, no, qué desgracia!)
Un par de ataques después, Chat estaba "inmovilizado" contra el pavimento. Miracle Queen estaba montada sobre él y le aprisionaba las muñecas. Fingieron forcejar, pero en realidad ni uno ni otro estaba poniendo muchas ganas.
―¡Has perdido, gatito!
―¡Cataclismo! ―Chat se aseguró de gritar con toda la potencia de sus pulmones, para que tanto Lila (Ophidia) como Hawk Moth los escuchasen.
De inmediato, su anillo fue cargado con pura energía destructiva y tanto Miracle Queen como Hawk Moth sabían qué pasaría si lo tocaban.
Así que solo podían esperar.
Hawk Moth no se hizo de rogar. Le habló a Chloe a través de su vínculo telepático:
―Quédate donde estás aunque Ladybug aparezca. Ophidia se encargará de ella, y solo es cuestión de tiempo que el temporizador de Chat Noir llegue a su fin. Entonces por fin conseguiré su miraculous…
―Entendido, Hawk Moth ―contestó Chloe mientras fingía una sonrisa victoriosa.
Apretó las muñecas de Chat Noir, pero no para inmovilizarlo mejor, sino como una manera de controlar sus nervios. Él se lo permitió e incluso le dirigió ―discretamente― una sonrisa tranquilizadora.
Entonces ocurrió lo que ambos estaban esperando: un rayo rojo cayó del cielo. Ladybug aterrizó en medio de la carretera cual Superman, su yoyó girando de forma amenazadora.
―¡Suéltalo, Chloe! ―rugió.
Apenas había acabado la frase cuando una figura verdosa se abalanzó sobre ella.
Ophidia ya se estaba hartando de los juegos de palabras y los ceceos de Chat Noir. Cuando Miracle Queen por fin pareció comenzar a luchar en serio en vez de lanzarle lo que encontrase a su paso, Lila se tensó, esperando poder saltar a la acción de una vez por todas.
Sus órdenes eran mantenerse oculta hasta que Ladybug llegase y tomarla desprevenida. Hawk Moth le había prohibido intervenir en la batalla entre Miracle Queen y Chat Noir porque no creía que Chloe la necesitase.
Al parecer Hawk Moth estaba convencido de que Chat Noir era inútil sin Ladybug y no podría vencer solo a Miracle Queen, pero Lila ya había subestimado a ese gatito una vez, cuando lo había perdido de vista siendo Volpina, y había sido precisamente ese error lo que la había llevado a perder el miraculous del zorro.
Sin embargo, al observar la batalla, Ophidia se dio cuenta de que tal vez Hawk Moth tuviera razón. Puede que por su akumatización, Miracle Queen consiguió someter a Chat Noir con relativa rapidez. Ophidia no pudo creer sus propios ojos cuando vio cómo su "compañera" tumbaba a Chat Noir de un empujón y luego lo inmovilizaba en el suelo.
Vaya, vaya. Al final Chloe había acabado siendo una buena incorporación…
Por supuesto, en cuanto vio a su gatito en peligro, esa creída de Ladybug hizo acto de presencia.
Aterrizó como si se creyera el amo del mundo, le habló a Miracle Queen como si tuviera derecho a darle órdenes, cuando en realidad no era más que un bicho asqueroso con aires de grandeza, pensó Lila.
Su odio alimentó el akuma que había corrompido el brazalete de la serpiente y envió una ola de poder a través de sus miembros. Ophidia activó Segunda Oportunidad por precaución, solo que al contrario que su aburrida versión masculina ―Viperion―, ella no tenía un límite de tiempo, gracias al akuma.
Hizo crujir sus nudillos. Por fin iba a reclamar su dulce venganza…
Sin aguantar ni un minuto más, se acercó con sigilo hacia Ladybug desde el tejado donde se había escondido, y cuando no pudo acercarse más sin ser descubierta, se lanzó sobre ella.
La cabeza de Ladybug se giró a cámara lenta, sus ojos se abrieron de par en par, inundados por la sorpresa y el miedo…
Lila esbozó una sonrisa satisfecha. ¡Por fin había borrado esa sonrisa vanidosa de la cara del bicho!
Y entonces…
Ophidia atravesó el cuerpo de Ladybug y se dio de bruces contra el asfalto.
Antes de entender lo que acababa de pasar, antes de ser capaz de llevarse una mano a la muñeca y hacer uso de su Segunda Oportunidad, cuatro manos la inmovilizaron contra la carretera: las de Ladybug… y las de Rena Furtive.
Cuando Ophidia reconoció su antiguo miraculous por el rabillo del ojo y encajó las piezas del puzle, el corazón le dio un vuelco.
No era posible… Hawk Moth había estado vigilando a Alya Cesaire las veinticuatro horas del día para evitar que Ladybug le entregase el miraculous del zorro. Era imposible que el miraculous hubiera llegado a su poder sin que Hawk Moth se enterara. ¿Significaba eso que la nueva Rena Furtive era otra persona?
Ophidia se giró hacia Miracle Queen automáticamente, en busca de auxilio, pero en cuanto la localizó con la mirada descubrió que había soltado a Chat Noir y le estaba tendiendo una mano para ayudarlo a levantarse del suelo. Una mano que él aceptó.
A Lila no le costó mucho entender lo que estaba pasando.
¡Maldita traidora!
De repente, Ophidia estaba acorralada: Ladybug inmovilizaba el brazo en el que tenía el miraculous de la serpiente mientras que Rena hacia presión en su otro brazo y sus piernas para mantenerla pegada al asfalto, bocabajo.
Por supuesto, Lila trató de liberarse. Trató de patalear y forcejear, y en efecto, dado que un miraculous akumatizado otorgaba más fuerza que un miraculous normal, Rena y Ladybug no hubieran resistido mucho de no haber sido porque Chat Noir ya se acercaba a toda prisa.
―Gatito, ¿te importa hacer los honores? ―pidió Ladybug, con una sonrisita de suficiencia en la cara que hizo que a Ophidia le entrasen ganas de escupirle en la boca.
Chat no se hizo de rogar: cataclizó el miraculous de la serpiente, que se resquebrajó en cuanto entró en contactó con su poder destructivo.
―¡NOOOOO! ―chilló Lila, puro odio emanaba de ella, pero su ira no sirvió de nada, porque fue envuelta por una nube de burbujas moradas de todas formas y luego volvió a ser una civil normal y corriente, aunque con la furia de un volcán ardiendo en sus venas―. ¡Pagaréis por esto! ―berreaba mientras forcejeaba con Rena sin mucho éxito―. Cuando reescriba el mundo, ¡os convertiré en gusanos!
Ninguno de los allí presentes se tomó sus amenazas en serio. Es más, los cuatro pusieron los ojos en blanco, como diciendo «Ya estamos otra vez». A esas alturas, las amenazas de Lila ya no eran ni originales ni divertidas.
Sin esperar ni un segundo más, Ladybug le quitó el miraculous de la muñeca y luego se levantó. Rena Furtive, en cambio, consideró que aún no era momento de soltarla, dado el berrinche que estaba teniendo. Lila podría no ser rival para la fuerza de un héroe, pero Alya pensó que no era conveniente que circulasen fotos de Ladybug viéndose obligada a pegarle una bofetada a una civil para callarle la boca, en especial por lo hábil que era Lila tergiversando la realidad.
Entonces dos botas negras se plantaron enfrente de Lila: las de Miracle Queen.
De inmediato, Lila levantó la cabeza y rechinó los dientes al ver la expresión satisfecha de esa rubia, malcriada y traidora. A su vez, Chat se tomó la libertad de pasar un brazo sobre los hombros de Chloe, como para reafirmar a qué bando había jurado lealtad, algo que hizo que ella pegase un respingo entusiasta. (¡Yupi!, Chat Noir estaba reconociendo su mérito.)
―Maldita cucaracha… ―escupió Lila, aún tumbada en el suelo.
Chloe la miró desde arriba con desdén. ¡Cuánto iba a disfrutar de restregarle la victoria en la cara! ¡¿Cómo se había atrevido a reclamar a Adrien como suyo?! ¡Adrien era de todas!, eso habían acordado ella y Lila cuando se habían aliado contra Marinette, algo que ahora Chloe veía que había sido un error.
A Chloe no le caía bien Marinette, pero por lo menos jugaba limpio.
Así que Chloe alzó el mentón y puso los brazos en jarras con una actitud prepotente, sabiendo de memoria las palabras que iba pronunciar a continuación:
―Mi nombre es Queen…
Por desgracia, las palabas de Chloe fueron ahogadas por el horrible chillido que salió de su garganta.
Sin previo aviso, Chloe sintió como si la cabeza le fuera a estallar, como si dos enormes manos estuviesen presionando su cráneo hasta partirlo en dos.
Entendió al instante lo que estaba pasando: Hawk Moth estaba tratando de tomar el control.
―¡Chloe! ¡Chloe! ¡Resiste!
Chloe fue vagamente consciente de cómo Chat Noir comenzaba a sacudirla para que luchara contra Hawk Moth. Su mente comenzó a oscilar entre la consciencia y la inconsciencia, mientras el villano forzaba sobre ella algunos de sus peores recuerdos: una figura con una enorme pamela desapareciendo detrás de las puertas del aeropuerto, su media hermana Zoe abrazando al alcalde como si fuera su padre biológico, Adrien diciéndole que si no lograba ser mejor persona ya no sería su amigo…
Adrien…
No, no, no. Adrien estaba dispuesto a darle una segunda oportunidad, y Chloe no iba a perderlo de nuevo. No podía perderlo de nuevo.
Así que contrarrestó las emociones negativas que la estaban atacando con sus recuerdos más felices: su osito de peluche, su padre viendo junto a ella la saga de Harry Potter, los juegos de rol con Sabrina, su decimosexto cumpleaños en el que había bailado junto a Adrien…
Se concentró en la calidez que evocaban esos recuerdos, hizo acopio de toda su fuerza de voluntad y expulsó a Hawk Moth de su cabeza con un empujón tan poderoso que agotó todas sus reservas de energía.
Funcionó.
El contorno de la máscara violeta estalló en mil pedazos, y Miracle Queen por fin volvió a adoptar los colores de Queen Bee, o mejor dicho, los de una exhausta Chloe Bourgeois que se hubiera desplomado sobre el asfalto de no ser porque Chat Noir fue lo suficientemente rápido como para tomarla en brazos antes de que tocara el suelo.
―Ya ha pasado. Ya ha pasado ―murmuró Adrien con voz de arrullo, mientras la acomodaba entre sus brazos. Y, olvidándose de que no era el amigo de la infancia de Chloe en ese momento, le plantó un beso fraternal en la frente―. Has hecho un buen trabajo.
Chloe estaba demasiado cansada para pensar con claridad después de librarse del mega-akuma de Hawk Moth, pero fue perfectamente consciente de cómo dos firmes brazos la levantaban como a una princesa y la apretaban contra su pecho, igual de firme. De repente pudo sentir el calor de ese ridículo adonis contra ella y no pudo evitar tomarle el pelo:
―Puez zi que erez zexy.
Adrien había sido objeto de los afectos de Chloe toda su vida, pero por alguna razón, que ese comentario estuviese dirigido a Chat Noir y no a Adrien hizo que se sonrojara. Cuando procesó lo que Chloe había dicho ―o más bien, cómo lo había dicho―, se miraron, y ambos estallaron a carcajadas. (Aunque las de ella fueron débiles y adormecidas.)
A apenas dos metros de distancia, Rena Furtive y Ladybug intercambiaron una mirada de incredulidad. ¿Desde cuándo Chat Noir y Chloe se habían vuelto uña y carne?
Sin embargo, Ladybug se obligó a aplacar el cosquilleo incómodo que definitivamente no debería estar sintiendo para acercarse a Chloe y reclamar el miraculous:
―Lo siento, Chloe, pero no puedes quedártelo.
―Sí, sí, sí. Cógelo tú misma, yo voy a echarme una siesta… ―murmuró Chloe, y se acurrucó aún más entre los brazos de Chat Noir.
Por alguna razón, la mirada fulminante que Ladybug les estaba dirigiendo a ambos hizo que Chat sintiera que había metido la pata hasta el fondo, aunque en realidad él solo había querido evitar que Chloe se durmiera en medio de la carretera. Ladybug tomó aire como si quisiera matarlos a los dos, pero Chat interpretó su actitud como la aversión (justificada) que Ladybug le profesaba a Chloe, no como… ejem… celos.
Ladybug estiró un brazo para sacar la peineta de la cabeza de Chloe y ella murmuró un sinsentido que bien pudo significar «cinco minutos más» o «vete a la mierda».
Se había quedado dormida.
―Creo que debería… um… llevarla a casa ―balbuceó Chat Noir, bastante incómodo. Se sentía atrapado entre dos tigresas, aunque una de ellas se hubiese quedado KO―. Supongo que tú y Rena tenéis mucho de lo que hablar, ¿o ya lo habéis hecho?
Ladybug se tensó. La verdad era que aún no había tenido esa conversación en particular. Había estado distraída debido al súbito secretismo de Chat y a su desconfianza hacia Chloe, así que le había dado el miraculous a Alya, le había explicado la misión, y ella no había hecho preguntas.
Sin embargo, no podía evitar esa conversación por más tiempo. Iba a ser dura, iba a ser incómoda, y puede que dejara una cicatriz permanente en su amistad, pero era inevitable. Marinette tenía que refrescarle las normas a Alya, y ella tendría que demostrar que estaba dispuesta a seguirlas…
…si quería convertirse en portadora permanente.
Porque Ladybug había decidido devolverle el miraculous del zorro y no pensaba tomarlo de vuelta.
Esperaba que fuese la decisión correcta…
Así que Ladybug le dio permiso a Chat Noir con un gesto para que se llevase a Chloe y luego se giró hacia su mejor amiga. Descubrió con sorpresa que Rena seguía aprisionando a Lila contra el asfalto ―Ladybug se había olvidado completamente de ella―, y ahora la miraba como pidiendo permiso para soltarla.
Así que Ladybug asintió con la cabeza y Lila por fin fue libre de nuevo ―libre para volver corriendo junto a Hawk Moth con el rabo entre las piernas, supuso Ladybug.
En efecto, Lila se levantó del suelo ardiendo de rabia y frustración. Durante un instante alternó la mirada entre Rena y Ladybug, apretando los puños con fuerza y boqueando como si fuese a decir algo, pero debía de estar demasiado avergonzada como para que se le ocurriera una buena réplica, porque al final decidió huir de allí antes de que las heroínas cambiaran de opinión sobre dejarla libre.
El miraculous de Rena emitió un pitido de advertencia justo entonces, así que, con un gesto, Ladybug le indicó que la siguiera para buscar un lugar donde pudieran tener cierta privacidad. Además, Ladybug también tenía que invocar su Lucky Charm y usarlo para reparar el miraculous de la serpiente.
La conversación iba a ser incómoda, desde luego…
Y entonces…
Entonces Mayura cayó del cielo.
Algo andaba mal. Algo andaba muy mal.
Estaba a medio camino hacia Le Grand Paris cuando Chat comenzó a sentir un cosquilleo incómodo tras sus orejas de gato, como si se acercase una tormenta. Solo que no era una tormenta literal, sino figurada, lo sabía porque ya lo había sentido más veces: durante el Día de los Héroes, justo antes de Contraataque…
Algo andaba mal… y fuese lo que fuese, no quería dejar sola a su lady ante en peligro.
Solo que tampoco podía dejar a Chloe a la intemperie, sola y desprotegida, especialmente porque estaba tan profundamente dormida que le fue imposible despertarla.
Así que, en vez de dar la vuelta, reunió toda la fuerza en sus piernas y esprintó lo que le quedaba hasta Le Grand Paris.
Aún le quedaba un buen trecho y estaba maldiciendo entre dientes no poder ir más rápido cuando divisó una cabellera conocida y paró en seco.
Bajó de los tejados de París saltando de balcón en balcón y se acercó con prisas hacia un guitarrista que estaba tocando a las orillas del Sena.
―¡Luka! ―lo llamó Chat. El chico levantó la cabeza y en cuanto reconoció a Adrien, o más bien, en cuanto reconoció un cuerpo inconsciente entre sus brazos, pegó un brinco―. Toma. Cuida de ella. ¡Gracias!
Sin esperar su respuesta, Chat depositó a Chloe sobre el banco al lado de Luka y luego echó a correr hacia el Arco del Triunfo como si le fuese la vida en ello, porque tenía la corazonada de que, efectivamente, le iba la vida en ello.
