NIÑERA REAL

Inhala.

Exhala.

Inhala.

Exhala.

Oscar Goldman pagaría por mi terapia.

Pagaría por una membresía de Pilates.

Y definitivamente me daría unas vacaciones muy bien merecidas tan pronto la misión terminara.

Tan pronto el rey y su hijo volvieran a su reino en muy, muy lejano de dónde nunca debieron haber salido.

—…sigo sin entender porque no podía manejar…—ahogo mi grito de frustración y mis terribles ganas de estrangularlo, estoy segura que el jefe de Estado no lo aprobaría, mientras que Oscar podría mostrarse ligeramente agradecido.

Inhala, exhala.

Mis manos aprietan el volante, le escucho crujir.

No soy la única.

Ishmael se ha callado finalmente, sonrío antes de bajar con él a mis espaldas.

Mis ojos se encuentran rápidamente con los de Edward, el tirón se hace presente en mi pecho, sonrío aliviada, nunca me ha gustado depender de nadie, siempre he sido independiente, pero últimamente me encontraba perdida entre quién solía ser, y quién soy ahora.

Edward lo llamaba acoplamiento.

Yo sumisión indeseada.

Irónicamente lo disfrutaba.

Sus brazos me envuelven, y sus labios dejan un casto beso sobre mi cuello, me estremezco. El resto de los Cullen no tardan en aparecer a sus espaldas, ellos se encontraban al tanto de la situación, Edward les había alertado, una sonrisa de complicidad se expande en mis labios antes de girarme a Ishamel y hacer las presentaciones.

— Chicos, les presento a un viejo amigo de la familia, Ismael Jacobson.

Observo a Ishamel. Sus ojos se encuentran completamente desenfocados repasando a los Cullen uno por uno, su manzana de Adán tiembla. Escucho a Edward reír quedito sobre mi cabello, más tarde averiguaría que le causaba tanta gracia.

—…ellos son los Cullen, ya has conocido a Edward —continúo—…Alice y Emmett son sus hermanos adoptivos —enfatizo, lo que menos necesitaba era que creara rumores—, mientras que Jasper y Rosalie son parientes lejanos de su madre adoptiva.

Muerdo mi labio, Ishmael asiente aún deslumbrado, Emmett no se contiene y comienza reír desembozadamente.

Ishmael frunce el ceño, sus ojos se entornan en dirección a Edward, una mueca se forma en sus labios, le observo erguirse en su lugar, Edward me pega más a su cuerpo, el espacio es inexistente entre nosotros. Ruedo mis ojos, hombres y sus hormonas.

— Andando Ismael…—le llamo antes de girarme y dejar un suave beso en los labios de Edward—…tenemos economía.

Ismael asiente en silencio, me giro a mi empático favorito con un guiño — ¿Vienes Jasper? He escuchado que hay un nuevo profesor.

Jasper resopla, una sonrisa crece en sus labios, tan pronto lo hace, Ishmael se tensa y Jasper sonríe más amplio.

Puede que no vaya a ser un mal día después de todo.

_::::::::::::::::::::::::::::::::_::::::::::::::::::::::::::::::_:::::::::::::

— Ellos me odian —Ruedo los ojos—. Lo veo en sus rostros.

Ruedo los ojos y suprimo la risa que amenaza con brotar de mi garganta.

—…no lo hacen, simplemente no son fáciles de impresionar —Miento aun sonriendo, Edward es el único que aún se puede contener, por ahora.

Ishamel bufa a mi lado.

—…no saben quién soy, si lo supieran pensarían dos veces antes de actuar como si no existiera…

Ah, así que todo era porque los Cullen apenas habían reconocido su existencia hasta ahora.

Niego.

Lo hacen, y no ha cambiado nada.

No les importa ni un bledo quién es él, y mucho menos su posición.

— ¿Qué me dices de Jasper? ¿No has visto como atacó a mi padre sobre la economía en la historia? ¡Por alá! ¡Estábamos hablando de la economía en las guerras del sur! Cómo si el supiera algo de historia después de estar en una escuela pública como ésta….

Contengo mi risa, Jasper había vivido la historia de primera mano, pero eso era algo que Ishamel y su padre jamás descubrirían. Me encontraba completamente segura de que los Cullen superaban con creces el conocimiento que Ismael y su padre pudieran tener con toda su formación de reyes.

Ah, el príncipe había dejado de ser un dolor en el trasero para volverse mi mayor entretenimiento.

— Los Cullen son bastante inteligentes, te sorprenderían…—Comentó—…además de humildes—murmuro casualmente— Además, cuida tus palabras chico, puede que termine casada con uno de ellos y te bote.

— Si te ofrecieran la posibilidad de ser princesa, ¿la rechazarías? —ruedo los ojos, había escuchado la misma pregunta todo el fin de semana, ¿por qué desearía ser princesa cuando puedo volverme un vampiro y pasar mi eternidad junto a Edward? —…solo piénsalo podrías ser mi princesa…

Ishmael invade en cuestión de segundos mi espacio personal, pretendiendo acorralarme contra los casilleros, ruedo los ojos. No aceptaba un no por respuesta. Sus ojos se vuelven soñadores cuando nuestras miradas se encuentran, enarco una ceja y le aparto con cuidado de no romper sus frágiles huesos. Me concentro en mantenerlo con vida, en lo que iba del día ya tenía a un vampiro furioso sobre su espalda, no necesitaba que la cuenta aumentara con Edward. Tener a Rosalie en busca de su sangre ya era bastantemente malo, ella no soportaba a los "cerdos arrogantes", así era como lo había nombrado cuando compartíamos francés, claro, titulo obtenido con base a su gran esfuerzo por conquistarme mientras presumía su "perfecta" pronunciación.

— Paso, no lo necesito, ya soy la novia de Drácula, y dentro de poco tendremos nuestra luna de miel en su castillo.

—…También poseo uno…

Bufo.

— No se encuentra en Europa, y eres demasiado Jackie para mí, prefiero una Marilyn.

Ishmael me observa confundido, para ser un futuro gobernante que presume un vasto conocimiento carecía de cultura estadounidense a pesar de haber vivido siempre en América. Mientras avanzamos a la mesa Cullen me percato de como todos observan a Emmett Cullen reír estruendosamente.

Una sonrisa tira de mis labios, lo había oído todo, justo como el resto de ellos.

Pero Emmett era el único que siendo él no le importaría mostrar su diversión.

Nunca se molestaría en ocultarla.

Me uno al "pequeño príncipe" tan pronto comienza su cacería real por las diversas opciones de almuerzo, muerdo mi labio mientras lo veo picar con un tenedor de plástico un trozo de pizza, cómo si en cualquier momento fuera a cobrar vida y arrastrase por todo el comedor.

— ¿No comerás?

Me encojo de hombros tan pronto paga por su almuerzo.

— Edward ha conseguido mi desayuno.

Ishmael rueda los ojos mientras nos unimos al resto de los Cullen. De alguna forma los chicos se las han arreglado para que Ishmael quede entre Jasper y Emmett, definitivamente el lugar más seguro para él.

— ¡Finalmente llegan Bella! —La sonrisa de Emmett no titubea ni un segundo, me siento junto a Edward, su brazo serpentea a mi alrededor pegándome más a su cuerpo, enarco una ceja, un encogimiento de hombros es todo lo que recibo, resoplo y tomo una manzana de la bandeja de comida que sé que no tocará— Hablábamos de Bram Stocker y su novela más icónica, Drácula.

Ruedo los ojos.

Ishamael lo ignora, observo como busca cortar un trozo de la infame pizza con su un tenedor de plástico, ah la realeza necesitaba un poco de humildad.

— Debes comerla con las manos —comento—. El plástico no funcionara como la fina plata de Las Vegas.

— Bueno, el oro de Las Vegas era completamente mejor, pero solo los plebeyos usan sus manos. Además, he escuchado de plebeyas que se vuelven princesas, nunca de príncipes que se vuelven plebeyos.

Bufo, ¡qué niño más infantil!

El brazo de Edward se tensa, todo su cuerpo lo hace.

Una furia incontrolable se instala en mi pecho, mi corazón se acelera y golpetea constantemente, trago.

Temiendo por la vida de mi misión y la furia incontrolable de Oscar si algo le llegara a pasar a Richie Rich, me deslizo en el regazo de Edward y dirijo su rostro al mío, nuestras frentes se unen, su abrazo se relaja, y el tirón furioso en mi pecho se calma considerablemente.

Acababa de salvarle la vida a un niño mimado que posiblemente no lo merecía.

Les dejo este pequeño especial después de tiempo sin leernos, espero que les guste, nos falta poco para el final, por cierto 3