INFAME
— Entonces, ¿qué tan seguido van de excursión los Cullen?
No lo mires, no lo mires y él callará. Cantaba en mi cabeza mientras caminábamos hacia biología, una clase que afortunadamente no compartía con él. Me tomó una enorme cantidad de fuerza de voluntad no golpear su rostro real.
Desde nuestra visita en la casa Cullen Ishmael se había convertido en un terrible dolor de cabeza, siempre preguntaba por Edward y su familia, Edward y mi conexión, el resto de las parejas y cómo es que reconocieron a sus parejas como almas gemelas, podría creer que la conversación con Esme habría menguado su curiosidad, pero había tenido un efecto completamente opuesto.
— ¡Agh! ¿En algún momento dejaras de fingir que no existo? Quiero decir, honestamente, parece que hablo con la pared Isabella. ¡Te has vuelto la reina de las monosílabas desde te percataste de que era un día soleado!
Tomo –de nuevo– una profunda respiración, y suprimo mis deseos de conectar mi puño con su real rostro.
— Colorado no es exactamente frío, deberías alegrarte como el resto de las personas lo hacen.
Ruedo los ojos, él nunca lo entendería, y ni siquiera esperaba que lo hiciera alguna vez.
— Escucha –me detengo en la puerta de mi aula–. Los Cullen van de excursión siempre que sale el sol en Forks, como te has percatado es muy raro tener un buen día, ¿por qué lo hacen? –Murmuro sin esperar respuesta–. Es divertido, los he acompañado en el pasado.
— ¿A dónde van?
Mi ceño se frunce mientras considero huir a mi lugar otro extremo del salón, suspiro, sabía que si no le daba una respuesta, no lo dejaría ir tan fácilmente.
— Cerca de las montañas, hay un lugar llamado Goat River.
Ishmael entorna los ojos, parece no creer mi mentira, es una larga distancia para practicar senderismo, pero eso es algo que no sabe, así como es una zona llena de osos, perfecta para el fin que le dan Edward y su familia.
— Como sea, no creo que pasen más tiempo fuera, ha comenzado a llover y parece que su excursión se ha arruinado, no imagino a Rosalie permitiendo que la lluvia arruine su peinado.
— Posiblemente, pero eso solo significa que volverán antes, partieron por la noche.
Ishmael resopla y rueda los ojos antes de girar y marcharse a su propia clase, ignorosu rabieta y camino a mi lugar, sólo esperaba que un poco de Español con la señora Goff le agotara lo suficiente como para detener su interrogatorio sin sentido.
El señor Green, el suplente de Banner, no tarda en llegar y comenzar la lección sobre procariotas y eucariotas; un tema fácil, permito que mi mente divague hasta Edward y la sensación de vacío que surge en mi pecho, me encojo de hombros y me recuerdo que pronto volverá, no me sorprendería que se pasara por mi habitación esta noche, tan pronto como terminará de cazar se encontraría corriendo de regreso a Forks.
Corriendo de regreso a mí.
A nosotros.
Sabía, sin dudar, que nunca me había sido una chica dependiente de su novio, pero también tenía que considerar que nunca había tenido como novio a un vampiro, uno que resultaba ser terriblemente apuesto.
El sonido de un timbre me hace salir de mi ensoñación, frunzo el ceño, no hay ningún simulacro programado, lo sabría, Steve me hubiera alertado esta mañana. El rostro de Green ha perdido su color, es el temblor en su voz mientras nos instruye abandonar el aula causa que mis brazos se ericen y una sensación de malestar se instale en la boca de mi estómago.
Las palabras tranquilas del señor Green quedan olvidadas cuando una terrible explosión en el edificio continúo rompe a través del sonido de la lluvia, los estudiantes se lanzan contra la puerta buscando una salida, mi mano se pierde en la parte trasera de mi espalda, mi arma aún descansa contra ella siendo sostenida por mis jeans, bien podría ser un incendio normal, pero algo me decía que no era así.
Qué esto era más, que de alguna forma tenía alguna relación con Ishmael, o peor aún, los misiles que habían sido lanzados.
Debía encontrar a Ishmael, debía hacerlo rápido en caso de que él fuera el objetivo.
Nado entre el resto de los estudiantes hasta la salida más cercana, debía llegar a Ishmael y rápido, me encontraba más cerca que Steve, eso era seguro. El gimnasio se encontraba en la zona Norte, mientras que mis clases y las de Ishamel ocurrían en el quinto piso del Sur, muy cerca de la cocina y la cafetería del sexto piso, un lugar dónde se encontraba la llave del gas, una a la cual no debía de llegar el fuego.
Mi corazón late desesperadamente, de alguna forma espero que Edward no lo sienta, de lo contrario se encontraría arriesgando a una exposición ante los humanos. Cuento mis respiraciones mientras sigo al resto escaleras abajo.
— ¡Vamos a morir!
El grito de Jessica destaca entre los otros cuando una viga cae bloqueando el pasillo que conduce a la salida, miro a mi alrededor, he quedado atrapada con ella, Mike y Tyler.
— ¡No se muevan! ¡Buscaré ayuda!
Ignoro al Señor Green tan pronto las palabras dejan sus labios, no moverse era peor, el techo seguía cayendo como si de un terremoto se tratase.
— ¡Tenemos que buscar otra salida! ¡Alguna ventana! — Ordeno, ya no era Isabella la estudiante de último año de secundaria, ahora era la agente que buscaba proteger a los civiles.
Corro con ellos a mis espaldas pasando por los casilleros del tercer piso de nuevo, tenía que haber alguna ventana lo suficientemente cercana a la cornisa del edificio como para podernos lanzar al bosque y sobrevivir.
Me concentro en mi alrededor, buscando alguna salida, tratando de recordar los planos que había estudiado incontables noches hasta memorizar cada salida, cada posibilidad.
Lo consigo.
El salón de Literatura Inglesa del quinto tenía una vista al campo de futbol dónde practicaban los Spartans y una cornisa lo suficientemente gruesa como para pegarnos a ella y conseguir deslizarnos por alguna de las tuberías externas.
También se encontraba en el mismo bloque que debería estar Ishmael.
El sonido de un arma siendo cargada y disparada me hace volver a la realidad, entorno mis ojos reconociendo a Alexander Connor, me lanzo al piso y disparo tan pronto tengo oportunidad, Ishmael no era el objetivo.
Connor de alguna forma había descubierto el operativo y había decidido atacar.
Gruño de frustración cuando los disparos siguen. Veo a mi lado, Jessica es un ovillo de lágrimas mientras que Mike y Tyler tiemblan junto a ella en la misma posición fetal golpeándose contra la pared mientras murmuran palabras incomprensibles sin parar.
— ¡Escúchenme bien! Voy a distraerlos, y cuando les grite que corran lo harán, cruzaran el pasillo como si su vida dependiera de ello, porque lo hace.
Mi voz carece de emoción cuando hablo, Mike me observa como si me hubiera vuelto demente. No tenía idea de que tan cerca podía estarlo, era una misión suicida
— ¡Estás loca! ¡Nos matará!
Resoplo, no tenía tiempo para esto, tomo a Tyler del cuello de su camisa y lo elevo por completo.
— ¡Si no lo hacemos moriremos todos! ¡Debemos correr al salón de Literatura Inglesa, ahí abrirán una ventana, corrijo, romperán una ventana y subirán a la cornisa, y caminaran por ella hasta llegar a los grandes tubos por los cuales se deslizaran. ¿Está claro?
Tyler asiente mientras lo bajo, Jessica sigue llorando mientras que Mike por otro lado ya se ha puesto en pie tembloroso, listo para echar a correr.
Un disparo más rompe en el aire, se han detenido, doy un vistazo y disparo cuando lo veo cargar su arma.
— ¡Ahora!
Los chicos corren rápidamente cruzando el pasillo me uno a ellos subiendo las escaleras y lanzando todo a nuestro paso cuando Connor no aparece solo, Charles Mills aparece a su lado disparando.
Nunca había estado solo.
Corremos por el pasillo, los puedo escuchar pisándonos los talones, entramos en la biblioteca, el fuego aún no había terminado con este piso.
— Creí que habías dicho el salón de Literatura Inglesa.
La voz de Mike rompe el silencio, solo una mirada basta para que guarde silencio una vez más.
— No hagan ningún ruido, irán al salón en el quinto piso, yo les alcanzaré después.
— ¿¡Nos abandonaras!?
El chillido de Tyler suena completamente como los gritos de Jessica. Si no me encontrara salvando su culo en este momento, lo encontraría divertido de alguna forma.
Un disparo rompe en la biblioteca, habían llegado.
— Mierda. Escuchen, no tengo mi móvil y no puedo llamar por ayuda.
— ¡Tengo el mío!
Observo a Jessica mientras lo saca de la parte trasera de sus jeans, la pantalla luce rota, me concentro en ella.
Tiene una minúscula barra de señal, solo esperaba que fuera suficiente.
— ¡No podemos seguir jugando al gato y el ratón! ¡Tendrás que salir tarde o temprano Isabella! ¡No podrás protegerlos siempre!
Ignoro a Connor y me concentro en Jessica, tomo el teléfono de su mano y marco el número de Steve.
Timbra sin respuesta.
Marco el de Oscar.
Gruño.
— Sigue insistiendo –ordeno –. A cualquiera de los dos números que atienda primero. Di que estoy en la biblioteca conteniendo a Alexander Connor y Charles Mills. Ambos armados, no escucho a más, y si no confían en ti, di que deben hacer valer esos seis millones de dólares.
— Salgan a jugar, prometo que ellos morirán rápido cariño. Pero tú, tú tendrás que sufrir más.
Los vellos de mi piel se erizan al escuchar la voz de Charles por primera vez, la misma que había compartido con su hijo.
— ¡Haremos un mejor trato! ¡Tiran sus armas y se entregan! ¡Entonces no estaré tentada a dispararles!
Un par de horrendas carcajadas inundan la biblioteca seguidas de más disparos, reviso mi arma. No me quedan muchos tiros.
Trago, nada está saliendo como espere.
Me giro a Jessica quién habla por teléfono.
— El entrenador respondió, dice que están entrando pero que tardará un poco…mencionó un equipo especial élite. Y dijo que los gansos de oro se encuentran a salvo.
Steve venía, y no lo hacía solo. Jaime se encontraba con él, así como Ishmael, ya no me tenía que preocupar por buscarlo.
Intento respirar, pronto tendría ayuda.
— Saldré y los distraeré, ustedes correrán a la salida siempre arrastrándose entre los libreros, ¿entendido?
No permito que respondan, corro en sentido opuesto y comienzo a disparar.
Rozo el brazo de Charles, su arma no tarda en caer mientras sostiene su brazo gimiendo de dolor, observo a mi escondite anterior, el grupo de adolescentes se encuentra saliendo, tengo toda la atención de nuestros atacantes.
Regreso por dónde he venido, bajo las escaleras guiándolos lejos del resto, me pego a la pared y me permito susurrar.
— Jaime….Jaime…Jaime…Jaime
— ¿Dónde estás, Bella?
— Estoy en el tercer piso, he atraído a Connor y Mills a mí, escucha. Hay tres civiles en la cornisa del edificio. Necesitan ayuda.
— Me encargaré de ellos. Resiste, vamos a por ti.
Ahogo un sollozo.
Solo un poco más.
— ¡Perdí a mi familia por Goldman! Mi esposa e hijo murieron por que él no cumplió su promesa, no los protegió, y ahora tú pagaras con tu vida.
—…antes sufrirás maldita perra —me estremezco, la voz de Mills destila odio—…perecerás como James lo hizo. Él te amaba, y hacerlo lo mato. Me encargaré de que tu muerte sea dolorosa, rogaras por tu muerte. Rogarás que te mate.
Sus voces se acercan, sin poderlo evitar salgo y disparo. Una bala golpea Connor en la pierna, suprimo una mueca cuando sus aullidos de dolor es todo lo que escucho, es mi oportunidad, corro entre los pasillos, puedo escuchar a Charles perseguirme, en más de una ocasión resbalo y me golpeó mientras me pongo en pie y sigo corriendo.
Los disparos no cesan, reviso mi arma, dos tiros más.
Me agazapo entre los escombros mientras los aspersores se disparan, tan pronto el agua nos cubre y tengo a Charles en mi vista me pongo en piey tiro del gatillo, él cae.
Un tiro directo a su torso, bastante cerca de su corazón.
Connor no se encuentra a la vista, pero aún escucho sus aullidos de dolor.
No se encuentra lo bastante cerca como para ver a su cómplice en el piso.
Mi visión se nubla.
Observo mi abdomen, aprieto con cuidado mi costado.
Un simple rozón.
Mojo mis labios.
El sabor a óxido y sal inundo mi boca mientras que un horrible dolor me atravesó por completo el costado…apreté la herida y corrí lo más lejos que pude de mi atacante sin mirar atrás.
Sabía que estaba herido, pero no lo suficiente para no seguirme.
Luche contra la oscuridad que intento reclamarme en más de una ocasión…Y, justo cuando pensé que no podría seguir más, apareció él. Un aura de peligro le rodeaba, parecía un ángel justiciero dispuesto a hacer pagar a quién se hubiera atrevido a disgustarle.
Nuestras miradas se encontraron. Sus ojos sus ojos fijos en mí resplandecieron como ónix puro…la ferocidad brillaba en ellos.
Y, fue entonces cuando permití que la oscuridad me llevará, todo había terminado.
¡NOS LEEMOS PRONTO! Tengo planeado que el siguiente capítulo sea corto, de cómo fue la cacería de Edward, o simplemente el despertar de Bella, si es que lo hace, después de la herida. Todos los puntos ciegos se llenaran con OUTTAKES como se ha estado haciendo :3
nos vemos :3
