¿Has sentido el poder del cosmos?

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RinMakoto. Con los chicos se iniciarán las cosas muy buenas, el manejo del cosmos ayudará en la batalla contra Seijo. Tsukumo se arriesgó y al parecer el sentimiento es mutuo. Lo de Ramón con Shinonome y Nakano parece un buen triángulo, aunque no creas que eso será todo. ¡Saludos!

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El Redentor 777. Jajaja, los triángulos amorosos serán clave en el romance de este fic, aunque con el de Ramón x Shinonome x Nakano, será diferente y te recordará a cierto personaje. ¡Saludos!

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AVISO IMPORTANTE

Si lo leen ahora está bien, pero lo diré.

El próximo capítulo no lo subiré el lunes, será subido hasta el martes 14 de abril.

Las razones:

#1. Ese día también subo el especial de Tomoe Kawakita.

#2. Estoy de cumpleaños ese día, por lo que quiero hacer esto como motivo de cumpleaños, así que ya saben, lo mismo pasará con todos mis fics en general.

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Sin más, comencemos…

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Ese domingo sería crucial para las Saintias y los demás chicos que estaban entrenando su cosmos.

Antes de que las Saintias llegaran y los chicos, Ramón y Joan estaban ya en el coliseo junto a Rafael. Los tres hablando amenamente.

- ¿Y Esperanza? – preguntó el hondureño.

- Dijo que se levantaría más tarde, anoche se quedó jugando un videojuego y amaneció muy cansada.

- ¿Qué se puso a jugar?

- Crash Bandicoot.

- Eso explica muchas cosas.

- Por cierto, ¿saben que día es hoy?

- ¿Domingo?

- Sí, hoy juega el Motagua.

- ¿No se supone que jugaba ayer?

- No, pasaron el partido para hoy, al organizador le dio diarrea.

- Que perro asco.

- Por cierto – dijo el hondureño al mexicano menor – Joan, ¿es cierto que vendrá tu hermana?

- Sí, me avisó anoche que vendría.

- No mames, yo pensé que era mentira.

- ¿Tu hermana? – dijo Rafael - ¿Qué tiene de malo?

- No lo entiendes amigo – dijo Joan – mi hermana está…

- ¿Está?

- Le gusto – dijo Ramón con un pequeño sonrojo.

- ¿Qué? – eso sacó de ondas a Rafael – Ramón, Joan, sé que es una buena broma la que me hacen, pero las bromitas de HotSpanish ya me las sé.

- No es broma Rafael – dijo el mexicano menor – mi hermana… ha estado apegada con Ramón y le gusta.

- La hermana de él es muy bonita, no te lo niego.

- Eso lo sé, ya la conozco, pero ¿no te molesta eso? – preguntó Rafael al otro mexicano.

- No, de hecho, he esperado el momento en el que Ramón me diga que ya anda con ella.

- ¿Qué ya anden? ¿A poco tu aceptas que Ramón salga con ella?

- No me molesta, no soy celoso como otros hermanos, además Ramón es un tipo que realmente cuida de mi hermana y no me molestaría que él fuese mi cuñado.

- Que suerte tienes Ramón – dijo el mayor de los tres – pero dime, ¿Por qué no la aceptas?

- No niego que me atrae algo, pero no sé porque no la puedo aceptar.

- Le he dicho a Ramón varias veces que se anime a andar con ella, pero nunca me hace caso.

- ¿A poco no quieres andar con ella?

- No es eso, simplemente no me apetece salir con nadie por el momento.

- Bueno, creo que eres todo un caso.

- ¡Chicos! – se escucharon varias voces llegando al sitio. Eran las Saintias junto a los chicos y también venían Honjou y Esperanza.

- ¿Qué hacen? – dijo Tsubasa viendo a los tres tipos hablar, estaban ignorando a todos.

- Te lo digo Ramón – decía Joan – anímate.

- Lo siento, pero necesito tiempo para pensarlo.

- ¿Qué hacen? – preguntó Nomi a los chicos.

- Los dos cuñados hablando – dijo Rafael señalando a los otros dos.

- ¿Cuñados? – eso dejó en vista de todas y todos que miraron a Joan y Ramón.

- ¡¿Qué es cuñado de quién?! – preguntó Yasmina a los dos latinos.

- No hay cuñados – dijo Ramón – que bromitas haces Rafael.

- Vamos, ahora que sé que Claudia está loca por tus huesitos, te molestaré bastante.

- Mexicano tenías que ser.

- Oye, eso es un insulto para mí – reclamó Joan.

- Lo siento.

- ¿Quién es Claudia? – preguntaron las chicas, principalmente Nakano y Shinonome.

- No quieren saber eso – dijo el hondureño.

- Es la hermana de Joan y que está enamorada de este tipo – dijo Rafael señalando a Ramón.

- ¡¿Queeeee?!

- Cuando amanezcas en una bolsa negra con la boca llena de gusanos no vayas a decir nada.

- ¿Entonces… son cuñados?

- No somos cuñados – dijo Joan – aunque si Ramón se anima podemos serlo, pero no lo hace.

- ¿A poco tu hermana no es bella? – dijo Yasmina.

- Si, es bella – dijo el hondureño mostrando una foto en su celular - ¿la ven?

- Mama mía – dijo el peli rosa mirando la foto y los demás chicos miraron la foto y notaron la belleza de la joven. La chica era de piel morena, ojos color negro y un gran busto. En la fotografía aparecía esa chica y el hondureño haciendo el signo de la paz.

- Es muy linda – dijo Aoi, pero no miraba precisamente a la chica, veía dos razones grandes que la hacían más atractiva – y esos pechos.

- Son tan grandes – dijo Iwaki siguiéndole el diálogo.

- Es el poder de los pechos grandes – dijo Akane mirando.

- ¿Tienes un primor así y no quieres andar con ella? Joan, muéstrame a tu hermana – dijo Yasmina recibiendo un pellizco nivel dios en el pezón derecho – e-eso… duele.

- Primero muerto antes de presentarle a mi hermana a un pervertido como tú, no quiero que se traume.

- Me ofendiste muy profundo – dijo el peli rosa "ofendido".

- Pues lo lamento mucho – dijo Joan con sarcasmo.

- Joan – esa voz femenina hizo que el mexicano se estremeciera.

- K-Kana – el chico no se atrevía a ver a la peli negra mayor luego del momento que tuvieron ayer.

- Buenos días – dijo la de segundo año.

- B-Buenos días – respondió también el mexicano castaño con nervios, luego de eso el ambiente entre ambos se tornó algo incómodo.

- ¿P-Por qué no entrenamos? – dijo Aoi tratando de aliviar un poco el ambiente.

- Sí, deberíamos apresurarnos por ahora.

- Bien, a entrenar.

Durante todo el día, las chicas y chicos entrenaron bastante.

Eso sí, esta vez Joan y Rafael se encargaron de los chicos mientras Ramón se enfocaba en las Saintias que estaban dando todo de sí.

Aunque dos de ellas estaban enfocadas en el hondureño.

Nakano veía con ojos llamativos al catracho, pero este por ahora no le prestaba atención y solo se enfocaba en el entrenamiento.

Shinonome no se quedaba atrás. Desde la noche anterior, la peli azul había estado muy rara en torno al moreno, el cual le había llamado poderosamente la atención.

Ningún chico había sido el centro de su atención como lo había sido el moreno.

El cosmos poderoso del chico realmente le hacía pensar como había obtenido semejante poder junto a sus dos amigos mexicanos.

Kana por otro lado estaba ida viendo de lejos al mexicano menor que la tenía loca. La noche anterior, luego del beso, las cosas se pusieron raras entre ellos. Más iniciando esta mañana, Joan no la miraba ni nada, solo la ignoraba.

Esto hacia poner mal a Tsukumo ya que pensaba que tal vez el mexicano estaría enojado con ella o simplemente no le gustó para nada el beso dado por ella.

Shiho por otro lado, estaba atenta a los movimientos del catracho, se miraba que el chico tenía un poder muy superior a las Saintias, y eso le hacía preguntarse cómo alguien como él pasó desapercibido en todo el mundo.

Realmente sería un buen Caballero Dorado, así como sus dos amigos.

- ¡Esquívenlo! – dijo Ramón lanzando muchos ataques.

- Sí – dijeron todas tratando de esquivar los ataques lanzados por el centroamericano.

La cosa se puso fea cuando muchas recibieron los ataques del chico, pero algunas como Kurashiki, Shinonome, Tsukumo y Shiho lograron esquivarlo con rapidez.

- ¿Qué les pasó a las demás? – dijo el moreno – no puedo creer que su velocidad sea tan baja.

- Lo lamentamos – dijeron las demás.

- Suzuki, tu velocidad es muy baja – dijo el chico - ¿eres la Saintia del Águila?

- Sí.

- Necesitas mejorar tus ataques. Tus meteoros son rápidos, más tu velocidad como Saintia es lenta.

- Ya veo.

- Iwaki, confías mucho en tus ataques que te olvidas de tu defensa personal.

- Ya veo, ¿debo mejorar eso? – dijo la peli mostaza.

- Sí, lo mismo va para Asada.

- S-Sí.

- Ayaka-san, sé que puedes descifrar las debilidades de tus enemigos, pero de nada sirve analizar mucho, en algunos momentos debes lanzar ataques.

- La velocidad de las demás está más o menos bien, solo deben mejorar en la defensa.

- Sí.

- Shinonome, eres muy hábil y todo, pero lo que no entiendo es porque confías en tu velocidad demasiado, tienes mucho poder para lanzarlo, pero no lo aprovechas.

- Entiendo – dijo la peli azul sin más, pero con las mejillas algo rojas, cosa que no pasó desapercibida para Nakano.

- Kurashiki, confías mucho en tu poder destructivo que olvidas tus defensas.

- Bien.

- Tsukumo, estás muy distraída, en tu combate con nosotros eras más hábil, pero ahora no noto eso – dijo el chico.

- Lo siento – se disculpó la peli negra.

- Aunque yo no debo hablar, he estado distraído también.

- ¿Distraído Maldonado-san? – dijo Nomi - ¿de qué?

- Jeje, lo de la hermana de Joan me tiene ido, aunque no lo deseo tanto, me gustaría verla un rato.

- ¿Quién es la hermana de Fábregas? – preguntó Nakano con una voz con algo de molestia.

- Es la chica que les mostré.

- ¿Sales con ella Maldonado-san? – preguntó Tomoe.

- No, no salgo con ella – dijo el moreno – solo que a ella le gusto y Joan a veces me dice que acepte andar con ella.

- ¿Fábregas-san apoya que salgas con su hermana? – dijo Nozaki.

- Sí.

- ¿Y sales con ella? – preguntó Shinonome en un claro tono de celos.

- Ya dije que no, por ahora no me interesa andar con nadie.

- ¿Con nadie? – dijo Nakano con una mueca de tristeza que no notó el hondureño.

- Por ahora no, pero ahí veremos el destino que dice.

- Maldonado-san – Nomi no le despegaba la mirada al chico, por alguna razón no le gustó ese comentario de parte suya, pero no entendía por qué.

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Mientras que con ambos mexicanos…

- ¡Danza de Plumas Celestiales! – dijo Joan lanzando su ataque hacia los chicos.

Los demás lograrían esquivarlo a duras penas, aunque Hibiki no tuvo tanta suerte ya que recibió un poco del ataque.

- ¡Esquívalo Hibiki! – dijo Rafael lanzando su ataque ahora - ¡Bendición de la Tierra!

- ¿Bendición de la Tierra? – Hibiki no entendía ese ataque de parte del mayor de los latinos, pero luego lo sabría. De la tierra, surgieron varios fantasmitas negros que fueron al peli humo y lo envió a volar por los aires mientras caía fuertemente en el suelo.

- ¿Qué ataque fue ese? – dijo Souta mirando a su amigo peli humo en el suelo.

- Es la Bendición de la Tierra – dijo Joan – Rafael pudo manejar ese ataque hasta hace poco, pero, aun así, le sirvió.

- ¿Qué es ese ataque? – dijo Hibiki levantándose del suelo.

- La Bendición de la Tierra es un ataque en el que los espíritus terrenales atacan a quien yo quiera.

- Q-Que poder tan increíble.

- Y eso que no has visto nuestras mejores armas.

- ¿Armas?

- Desde que vestimos las Armaduras Doradas hemos recibido gran parte del cosmos de estas.

- No solo eso Rafa – dijo Joan – las técnicas de los Caballeros Dorados nos pertenecen.

- Debe ser genial tener esa gran cantidad de cosmos – dijo Akira.

- No siempre, a veces es algo incómodo ser muy poderoso.

- ¡Te tengo! – dijo Shinzuke apareciendo detrás de Rafael - ¡Gran Mordida!

Por extraño que parezca, Rafael logró esquivar el ataque a último momento.

- ¿Qué?

- No es muy amable de tu parte atacar por la espalda Shinzuke – dijo el mexicano mayor - ¡Polvo de Diamante!

El Caballero de Cerbero recibió el ataque y salió volando con parte de la Armadura congelada.

- ¿Cómo pudiste mandar a volar a mi hermano? – dijo el menor de los Haraguchi.

- El ataque de Shinzuke no era tan letal, además, fue muy lento para esto.

- Increíble.

- ¡Sigamos entrenando!

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En otra esquina se hallaban Esperanza y Honjou entrenando juntas.

- ¡Flecha Celestial!

- ¡Espada del Cid!

Ambos ataques chocaron desvaneciéndose.

- ¡Guau! Eres realmente buena – dijo la inglesa.

- Lo mismo digo – dijo la española.

- Imaginar que terminaría entrenando con una española, es algo que no entiendo.

- Ni modo, si vamos a luchar juntas, por lo menos debemos conocernos más.

- Luchar contra muchos guerreros de los más fuertes, es algo que no entiendo.

- Solo quiero que terminemos esto para entrenar más mi espada.

- ¿Por qué te empeñas en entrenar una espada así? – dijo Chikage – la Excalibur de la Armadura de Capricornio es la más filosa.

- No, no te lo tomes a mal, pero quiero que la espada más filosa sea mía y sea española.

- Aunque me digas que no me ofenda, aun así, me ofendiste.

- No importa, solo quiero que entrenemos.

- Bien.

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Todo el día entrenaron sin cesar, tanto chicas como chicos y eso dio frutos ya que todos lograrían mejorar un poco.

- ¡Terminamos con esto! – dijo Ramón anunciando que el entrenamiento había terminado.

- Gracias a Athena - dijeron los chicos mientras caían al suelo, algunos inhalando fuerte el aire.

- ¿Tú no te cansas Ramón-san? – dijo Nakano mirando al hondureño.

- No, Rafael y Joan tampoco están cansados – dijo el chico señalando a los mexicanos – estamos acostumbrados debido al entrenamiento que llevamos de jóvenes.

- Me da curiosidad saber eso – dijo Nomi - ¿Qué entrenamiento llevaron?

- No quieren saber eso – dijo Rafael llegando al lugar.

- El deber de una periodista es saber todo – dijo Nakano – dinos Alférez-Senpai, ¿Qué entrenamiento llevaron ustedes?

- Lo diremos más adelante cuando ya terminemos el torneo contra Seijo – finalizó Ramón – por ahora, creo que terminaremos por ahora, ya pueden ir a sus respectivas habitaciones.

- Vaya, nunca creí que fueras un comandante – dijo Ryo mirando al hondureño.

- Vamos, solo soy un chico que entrena Saintias y chicos que buscan manejar el cosmos.

- Como digas.

- ¡Ramón! – llamó Joan a al hondureño.

- ¿Qué pasa?

- ¿Sabes quién me llama? – dijo el chico acercándose con su celular.

- ¿Quién?

- Te llama Claudia.

- ¿Claudia? – dijo el hondureño ganándose la mirada de Nakano y Shinonome, incluso la de Nomi.

- Si, quiere hablar contigo.

- ¿Conmigo? – el catracho tomó el celular y comenzó a hablar con ella mientras se alejaba un poco.

- ¿Está hablando con tu hermana? – preguntó Rafa.

- Sí, contactó conmigo y desde que hablamos un poco me preguntó por él.

- Sí que quiere a Ramón.

- Me pregunto cuando se animará para salir con ella.

- ¿Y tú no tienes a alguien? – la pregunta de Rafael hizo estremecer a Joan que solo tosió un poco.

- P-Pues… - el chico solo desvió un poco la mirada, pero de repente sintió que alguien lo veía y medio volteó la mirada y se encontró con los ojos verdosos de Tsukumo.

- Bueno, creo que te dejo solo – dijo el mexicano mayor yéndose mientras dejaba solo a Joan con Tsukumo.

- … - Joan no podía decir nada ya que solo sentía como Tsukumo lo veía, pero luego del beso después del entrenamiento, no sabía que decir.

- Joan, ¿Por qué no me hablas? – dijo la peli negra.

- N-No es eso.

- Por lo menos, ¿podrías voltear a verme?

- Y-Yo…

- Eso me deja claro que no te intereso de esa manera.

- ¡No es cierto! – exclamó el castaño dándose vuelta y mirando a la peli negra de frente – nunca he dicho que no me intereses de ese modo.

- ¿Por qué me has estado ignorando todo el día?

- E-Es que… no sé, me da algo de pena el verte luego de lo de ayer.

- ¿Te refieres al beso?

- S-Sí… no había sentido algo así por alguna chica.

- ¿Soy la primera?

- S-Sí.

- ¿Entonces… te gusto? – dijo Tsukumo.

- No lo sé, si te soy sincero… aun no lo sé.

- ¿No lo sabes?

- Pero creo que… si me empiezas a llamar la atención, demasiado Kana.

- Joan.

- ¿Qué tal si hacemos algo?

- ¿Cómo qué?

- Sencillo, ¿Qué tal si nos conocemos más?

- ¿Conocernos más? – eso confundió un poco a Tsukumo - ¿Cómo así?

- Quiero que salgamos, no como pareja, sino que quiero que nos vayamos conociendo aún más para ver si podemos ser algo en el futuro.

- Quieres decir que…

- Seremos más que amigos, pero no tanto como pareja.

- Joan – la peli negra miró fijamente al mexicano y notó algo… que no mentía para nada – de acuerdo, hagamos eso.

- Bien – dijo el chico sonriendo mientras se acercaba a la peli negra - ¿p-puedo besarte?

- N-No preguntes eso – dijo la peli negra desviando un poco la mirada mientras se sonrojaba – solo hazlo.

- Bien – el chico se acercó a la peli negra y unió sus labios con los de ella, cosa que fue correspondida por ella y se unieron en un beso que fue toda una aventura para ellos.

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Un rato después…

Los chicos estaban en su habitación mientras hablaban un poco.

- ¡Me duele todo mi hermoso cuerpo! – dijo Yasmina tumbándose en la cama.

- Vamos, no es para tanto – dijo Kudo.

- Lo dices porque ya manejas cosmos y no te cansas.

- Esa es una ventaja de usar cosmos a veces – dijo Shinzuke – realmente te da una fuerza y resistencia grandes.

- Ya me imagino que si alcanzarán el séptimo sentido.

- ¿El séptimo sentido?

- ¿No lo conocen? – dijo el peli turquesa mirando a los demás que no negarían con la cabeza – será un problema.

- ¿El cosmos supremo?

- Sí.

- El séptimo sentido es el cosmos supremo – dijo Rafael explicando – los humanos tenemos 5 sentidos primordiales, que son la vista, olfato, gusto, oído y tacto. Más no saben que tenemos un sexto sentido que es el pensamiento y este está en el cerebro. El séptimo sentido en cambio es el cosmos supremo, el cual lo manejan los guerreros más poderosos como lo son…

- Los Caballeros Dorados – dijo Nomi que estaba en la puerta de la habitación, que estaba abierta.

- Presidenta.

- ¿Manejan ustedes el séptimo sentido?

- No, nosotras manejamos más el cosmos normal, por eso es que somos superiores a los demás rangos de Plata y Bronce, en cambio, no es nada sencillo controlar el séptimo sentido, solo los Caballeros Dorados pueden hacerlo.

- Los Guerreros de la Academia Seijo son fuertes, su régimen de entrenamiento es más poderoso, pero los de Satogahama lo son aún más.

- Ni siquiera vestimos Armaduras, ¿Cómo podremos hacerles frente? – dijo Hibiki.

- No se requieren Armaduras para luchar – dijo Ramón – se trata de ver quien acumula más cosmos para luchar.

- Así es – dijo Nomi mirando fijamente al hondureño que se sintió extraño al ver la mirada de la Presidenta fija en él.

- Bueno, tenemos una semana para fortalecer nuestras defensas y manejar el cosmos.

- ¿Entonces no lucharemos con Armaduras?

- Rafael, Ramón y yo luchamos contra Shinonome, Kurashiki y Kana sin armaduras – dijo Joan - ¿por qué ustedes no han de luchar también?

- Ustedes manejaban ya el cosmos – dijo Kudo – nosotros apenas lo hacemos.

- Eso no significa que ustedes no lo harán.

- ¿Podremos ganar así? – preguntó Akira.

- Si lo hacemos bien, lo haremos.

- Bueno, haremos que todo marche a la perfección.

- ¡Sí!

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Más tarde esa noche…

- ¿Hola? – dijo Shinonome afuera de su habitación hablando por su teléfono.

- Ryo, ¿Cómo estás hija?

- Bien, alistándonos para la batalla.

- Cierto, pero dime, ¿consiguieron guerreros para la batalla?

- Sí, gracias a los extranjeros pudimos reclutar más personas.

- ¿Los extranjeros? ¿Los mismos que te derrotaron junto a las otras dos Saintias?

- Sí, esos mismos.

- Dime algo hija, ¿Qué fue de ese chico que te derrotó?

- ¿Maldonado? Entrena a los demás, ¿Por qué?

- ¿Maldonado? ¿De dónde es?

- Por lo que sé, es hondureño.

- ¿Hondureño? Ya veo, entonces estaba en lo correcto.

- ¿De qué hablas padre?

- Olvídalo, pero hay algo importante que debes saber.

- ¿Qué cosa?

- Sabes lo que pasa cuando un miembro de la familia Shinonome pierde un encuentro ¿no?

- E-Eso… - la voz de la peli azul se tornó nerviosa al escuchar esto – padre, eso no…

- Ryo, quiero conocer a ese joven. Luego de la batalla contra Seijo, quiero que lo lleves ya que quiero hablar con él.

- Padre, no vas a… - Ryo no pudo seguir ya que su padre, con el que hablaba, colgó la llamada – maldición, ahora solo queda hacer este maldito compromiso.

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Por fin llegó…

Transcurrió una semana y luego de clases, tanto jóvenes como Saintias entrenaban para manejar mejor el cosmos.

Los chicos podían ya manejar una gran cantidad de cosmos y tal vez se podían comparar aun guerrero promedio del ejército de Athena.

Ese día, los jóvenes se dirigían en bus hacia Seijo para la lucha, la cual llamó poderosamente la atención de todos los medios, así como ocurrió en otras batallas, pero esta vez, era más llamativa.

Al llegar, la presión se sentía. Varios estudiantes de Satogahama llegaron al coliseo de Seijo, el cual era enorme, un poco más grande que el de Satogahama, pero era muy impresionante.

La "barra visitante" fue a dar a uno de las graderías apartadas del coliseo en el que estaban ellos apoyando a los suyos.

Los chicos no fueron identificados ya que pasaron con capuchas, por lo que los medios no conocían que guerreros estaban en lucha de Satogahama.

Las Saintias se ubicaron en un palco correspondiente para ver la batalla, incluso sus padres fueron con ellas y estaban en el mismo palco que sus hijas.

- ¡Ya va a comenzar! – dijo Tsubasa muy emocionada.

- ¿Cómo creen que les vaya? – preguntó el padre de Kana.

- Joan, Maldonado-san y Alférez-san los entrenaron bien – dijo la peli negra llamando la atención de sus padres.

- ¿Quién es Joan? – preguntó su progenitora.

- Es el chico que le gusta a Kana – dijo Yoshimi.

- ¡¿Qué chico te gusta?! – exclamó su padre.

- Sí, el mexicano de cabello castaño que me ganó en aquella batalla.

- Debes estar bromeando – dijo.

- Querido, déjala – dijo la señora Tsukumo – me gusta la idea de que me hija ya por fin tenga una pareja, y quien más que la proteja que un Caballero Dorado.

- ¿Qué hay de los otros Caballeros Dorados?

- Para mí que a Kurashiki le gusta Alférez – dijo Asada ganándose la mirada de odio puro de la peli roja.

- ¿Es cierto Maiko? – preguntó su madre.

- N-No es cierto mamá.

- Totalmente falso, más que mi tía Daidouji ganándole a mi tía Rin.

- ¿Y el otro?

- Maldonado-san… - las mejillas de Nomi se sonrojaron un poco – c-creo que está soltero y…

- ¿Por qué te sonrojas Shiho? – dijo Iwaki mirando a la Presidenta.

- Iwaki-san, te agradecería que no hicieses esos comentarios.

- Hija – el señor Nomi miró a su hija - ¿te gusta ese muchacho?

- P-Pues…

- Ya tienes competencia Ryo – dijo la peli mostaza haciendo sonrojar a la peli azul.

- ¡Iwaki!

- Ryo, recuerda lo que hablamos anoche – dijo el señor Shinonome.

- Sí, lo sé.

- Pero creo que de las 3, Ayaka es la que más lleva ventaja – Iwaki seguía con su información soltada que la mayoría miró a la periodista.

- Puede que sea cierto – dijo nerviosa la peli verde – p-pero…

- Le diste un beso mientras te llevaba como una recién casada, así que creo que ya llevas mucha ventaja.

- E-Eso…

- Vaya Ayaka, ¿así que te gusta ese chico? – dijo la madre de la chica.

- T-Tal vez así lo sea.

- ¿Quién lleva más ventaja Yoshimi? – preguntó su madre.

- Veamos, creo que honestamente y por mucho, gana Ayaka.

- ¿En serio?

- Sí, Maldonado es más atento y cariñoso con ella, se tratan bien, incluso la llama por su primer nombre.

- ¡¿Se llaman por su primer nombre?!

- Aunque siempre con el honorifico –san, pero lo hacen.

- Increíble avance hija – dijo la señora Nakano.

- G-Gracias.

En eso, tocaron la puerta del camerino.

- ¿Quién será? – preguntó Ryo.

- ¡Ya llegó su papá Motagua!

- Solo hay tres chicos que hablan ese idioma – dijo Waka ya conociendo quienes podrían ser.

- Adelante.

De la puerta, solo aparecieron los tres latinos que estaban ya listos para la batalla.

- ¿Ya están listos para patear traseros? – dijo Iwaki mirándolos.

- También para darles sus buenas pataditas en las costillitas.

- ¿Listo Joan? – preguntó Tsukumo mirando al mexicano menor.

- Sí, daremos lo mejor para ganar.

- Bien – la mano de la peli negra tomó la de Joan y este la apretó al igual que ella, todo esto fue visto por los padres de la peli negra. El señor Tsukumo no estaba del todo alegre por esto, más la mujer estaba muy feliz y orgullosa de su hija por este logro.

- Veo que Joan ya se nos amarró – dijo Rafael.

- ¿Ganarás Alférez-san?

- Kurashiki – dijo el peli negro – sí, daré lo mejor para ganar.

- Solo haz que Satogahama triunfe mucho – dijo la peli roja mirándolo fijamente.

- Lo haré Kurashiki – el mexicano le devolvió una mirada que dejó llena de felicidad y confianza a Kurashiki, cosa que no pasó desapercibida para su madre.

- ¿Estás listo Ramón-san? – preguntó Nakano al hondureño mientras sus padres la veían impresionados.

- Sí, la batalla será fuerte, pero los chicos y yo daremos lo mejor de nosotros para ganar, Ayaka-san.

- Sí.

- Espero que luchen bien por nuestro instituto – dijo Nomi mirando al joven hondureño.

- Eso trataré de hacer Nomi – dijo el chico – soy como el Olympic, insumergible.

- Pensé que eras como el Titanic – dijo Yasmina con su cosmos comunicándose con Ramón.

- Tú tienes el orgullo como el Titanic.

- ¿De grande? ¿De bello? ¿De inhundible?

- No, de hundido.

- ¡Reverendo hijo de puta!

- No importa, como dije Nomi, los chicos haremos un buen trabajo.

- Eso espero – las mejillas de la chica se tornaron rojas por esto.

- Bien, creo que ya nos vamos – dijeron los chicos partiendo a la batalla.

- Maldonado – dijo la peli azul llamando al joven.

- ¿Qué ocurre Shinonome?

- Verás – la chica se acercó a él y solo le susurró al oído – mis padres quieren hablar contigo cuando termine la batalla.

- ¿Tus padres?

- Sí.

- Bien, veré que hago.

- Gracias.

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¡Bienvenidos al torneo de Caballeros entre Satogahama y Seijo!

Todo el público estalló en aplausos y gritos ya que sabían que una gran batalla estaba a punto de comenzar.

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Continuará…