¡Oh Pokémon! Yo entenderé, tu poder interior.
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RinMakoto. El torneo llegó a su fin, pero eso solo es el inicio de las aventuras que vivirán los chicos y las Saintias. Aunque todas las batallas terminaron, aún faltan muchas que vendrán más adelante. ¡Saludos!
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El Redentor 777. Jeje, gracias por lo de la última batalla, realmente me esforcé haciéndola. Asuka… será una gran rival en el harem, te lo aseguro. Bueno, con lo de las palabras, realmente no noté eso, pero ojalá que pueda hacerlo, la verdad, es que me estoy quedando sin ideas XD. ¡Saludos!
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Sin más, comencemos…
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La victoria de Satogahama sobre Seijo fue una gran noticia en los periódicos, más por las victorias de los extranjeros.
Esperanza, Ramón, Joan y Rafael fueron los más galardonados y aclamados por la gran victoria que obtuvieron, no solo al demostrar su gran poder, sino también por vestir las Armaduras Doradas. Aunque ellos no fueron los únicos.
Shinji también fue muy galardonado por haber vestido la Armadura de Virgo durante el campo. Aunque fue más porque tanto el peli ceniza como el hondureño, negaron que ya había vestido la Armadura de Virgo, volviendo más interesante el asunto.
Esa misma noche…
- ¡Celebremos! – dijo Iwaki levantado un vaso con refresco - ¡Realmente necesitábamos una victoria para agrandar el nombre de Satogahama!
- Yoshimi, ¿no crees que exageras? – preguntó Kana a la peli mostaza.
- Vamos Kana, al menos debemos celebrar la victoria, así como hemos triunfado gracias a los chicos.
- Sí, realmente necesitamos agradecerles a los chicos – dijo Shiho para mirar a los chicos – gracias a ustedes valientes Caballeros.
- De nada – los chicos, incluidas Esperanza y Honjou hicieron reverencia, aunque luego notaron la falta de alguien.
- Por cierto, ¿y Ramón?
- ¿Eh? – ambos mexicanos notaron la ausencia de su amigo.
- ¿Qué se hizo ese tío? – preguntó la española – hace un momento estaba con nosotros y de la nada, desapareció.
- A lo mejor se fugó – dijo Yasmina que se ganó la mirada de muchos - ¿Qué? Después de mostrar ese poder de ninja, sería algo común ¿no?
- Bueno, en eso tienes un punto – dijo Kudo – nunca mostró ese poder de ninja.
- Los días que llevamos entrenando con él nunca mostró ese poder – dijo Joan – Rafael, parece que tu sabías algo.
- Bueno, sí sé algo sobre ese poder de Ramón.
- ¿Qué es? – Nakano, Shinonome y Shiho preguntaron al mismo tiempo.
- Pues, él se entrenó con esa chica con la que combatió cuando era joven – la confesión de Rafael dejó con impresión a más de alguno.
- ¿Se entrenó con Asuka Hanzou? – preguntó Tsubasa.
- Sí, no conocí a Kurogane-san ya que solo miré a Ramón con Asuka Hanzou cuando entrenaban en Copán.
- ¿Será que ella y Ramón tienen algo? – la pregunta de Yasmina hizo estremecer al harem del hondureño.
- N-No creo que Maldonado-san sea de esas personas que van por una chica y luego van por otra – dijo la Presidenta del Consejo.
- Él no es así ¿verdad Carlos? – preguntó la española a su amigo.
- No, desde que lo conozco, nunca ha sido mujeriego ni nada por el estilo, él siempre cree que uno debe serle fiel a una persona.
- Vaya, que caballeroso nos salió – dijo Asada riéndose.
- Aunque… - Rafael miró al cielo – él tiene un defecto, por así decirlo.
- ¿Cuál defecto?
- Él nunca se ha interesado en el romance o cosas así, es más, él siempre dice que quiere ser soltero.
- ¿Qué? – Nakano, Ryo y Shiho sintieron como si 3 bloques de concreto cayeran sobre sus cabezas.
- Creo que a varias se les rompió el corazón – Iwaki le susurró en el oído a la peli lila.
- ¿Y tú Joan? – Hibiki preguntó - ¿estás interesado?
- Pues obvio – el chico se acercó a Tsukumo, la cual correspondió el acercamiento. El mexicano abrazó a la peli negra de la cintura – aquí está mi pareja.
- ¡¿Sales con Tsukumo /-san /-Senpai?! – dijeron los chicos, a excepción de Rafael el cual ya lo sabía.
- Sí, soy su pareja – dijo la peli negra.
- ¡Felicidades! – Tsubasa fue la primera en felicitar a la pareja la cual se veía muy contenta.
Mientras las felicitaciones seguían, la puerta del Consejo Estudiantil fue tocada.
- ¡Yo abro! – Iwaki fue al lugar y cuando abrió - ¿Qué hacen?
- Perdón por la intromisión Yoshimi, pero tus padres querían hablarte y los demás padres también – dijo Daidouji.
- P-Pasen tía, son bienvenidos.
Como dijo la shinobi, algunos de los padres entraron a la sala del consejo, aunque no fueron todos.
Los padres de Iwaki, Shinonome, Nakano, Shiho, Kurashiki y Tsukumo llegaron a la sala en la que los chicos y las Saintias celebraban la victoria sobre Seijo.
- ¿Padre? ¿Madre? – Shiho fue la primera en reaccionar al ver a sus progenitores de vuelta - ¿no se habían regresado a casa?
- Queríamos hablar con Maldonado-san antes de irnos.
- Nosotros también venimos a eso – dijo el padre de Shinonome – queremos dejarle en claro a Ramón Maldonado el papel que tiene como el prometido de Ryo.
- Y-Ya les dije que dejen de mencionarlo.
- Que lastima que no se podrá llegar a cabo – dijo la madre de Nakano – porque creo que al final mi hija será la que se quede con Maldonado-san. Se ve que se gustan más.
- M-Mamá – Nakano se sonrojó bastante por eso.
- Por cierto, ¿Dónde está?
- Es lo que queremos saber – dijo Rafael – Ramón no suele irse sin motivo, a lo mejor ocupó algo que hacer.
- A lo mejor se le cruzó algún inconveniente – dijo Joan – ahora que lo recuerdo, creo que no le dijimos sobre donde sería la celebración.
- ¿Nadie le avisó? – dijo Tsukumo.
- No le avisamos ¿verdad?
- Verga / Shit– dijeron Esperanza y Honjou al mismo tiempo.
- ¿No lo podrías llamar?
- Lo haré – cuando Joan agarró su celular, enseguida notó como estaba recibiendo una llamada de parte de alguien conocido para él - ¿Claudia?
- ¿Claudia? – dijeron la mayoría.
- ¿Quién es?
- Permítanme – el mexicano menor contestó, aunque no sabía que había dejado el teléfono en altavoz.
- ¡Joan, hola! – exclamó una voz femenina detrás de la línea. Joan se dio cuenta de que el altavoz estaba en alto y lo apagó.
- Hola Claudia, ¿Cómo estás?
- Bien, miré la pelea en la tele, realmente estuviste genial. Realmente te luciste contra Katsuragi.
- ¿Te acuerdas de ella?
- Sí, realmente me extraña que hace tiempo no la miraba, pero bueno, me alegró mucho que ganaras.
- Gracias Claudia.
- Por cierto, iré a Japón a verte.
- ¡¿En serio?!
- Sí, cuando menos acuerdes, estaré ahí, incluso te encontraré siguiendo tu cosmos.
- Perfecto, solo dime, ¿Cuándo vendrás? – el mexicano se miraba emocionado, aunque Tsukumo no lo estaba mucho ya que no entendía de que hablaba su pareja.
- Llegaré cuando menos acuerdes – la voz de Claudia se notaba con algo de gracia, al menos Joan notó eso.
- O sea, ¿Cuándo?
- Mira a la puerta – esta vez no fue el teléfono, esta vez fue desde la puerta del salón.
La mayoría no entendió eso ya que no conocían a la chica, pero al parecer, Esperanza y Rafael sí.
- ¡Hola Joan! – la chica, la cual era de cabello corto y negro, ojos del mismo color y piel morena con un busto grande, se presentó en japonés sorprendiendo a los demás.
- ¿Quién eres? – Shiho no confiaba en quien era ya que su rostro se le hacía conocido.
- Siento que la he visto antes – dijo Nakano mirándola fijamente.
- Disculpen, pero, ¿Quién es esta belleza? – Yasmina miró fijamente a la chica – espera, ¿No es tu hermana?
- Sí – sin más, el mexicano menor le apuntó con su dedo al peli rosa y este cayó al suelo y luego de unos segundos volvió a levantarse hiperventilándose.
- ¡¿Q-Que fue eso Joan?!
- Te despegué el alma del cuerpo y caíste casi muerto – Joan lo decía con una sonrisa.
- ¡¿Por qué me haces esto?!
- Porque no quiero que la molestes.
- ¿Quién es ella? – preguntó Tsukumo a su pareja.
- Lo siento Kana, ahora te la presentó – sin más Joan se alejó un poco de la peli negra – chicos, ella es mi hermana Claudia Fábregas Díaz.
- Un gusto, chicos – la chica hizo una reverencia.
- E-Es un gusto también.
- Veo que aquí está Esperanza – la hermana del mexicano miró a la española la cual le devolvió el saludo.
- Sí, tiempo sin vernos Claudia.
- ¿Ya se conocían? – preguntó Iwaki.
- Sí, la conozco desde pequeña – la chica miró al otro mexicano – veo que también Rafael está.
- Así es – el chico chocó los cinco con la hermana de Joan.
- Ya me siento vieja al verlos así de grandes.
- ¿Cuántos años tienes? – preguntó Tsubasa.
- Tengo 17.
- ¡¿Eres mayor que nosotras?! – dijeron las chicas.
- Pues eso creo.
- Oye… ¿Cómo los llamamos? – dijo Asada – si les decimos Fábregas los dos se mirarán.
- ¿Era cierto de que los japoneses se llaman por el apellido? – preguntó la mayor.
- Pues sí – respondió Nakano - ¿no se llaman por los apellidos allá en México?
- No, no lo hacemos – dijo Joan – es más, hacerlo sería como una falta de respeto o como falta de confianza para nosotros.
- Bueno, creo que es lógico.
- Por cierto, Claudia, ¿ya conociste a tu cuñada? – dijo Rafael.
- ¿Cuñada? – Claudia miró hacia la española – Esperanza, ¿a poco ya te confesaste…?
- Jeje, que cosas dices Claudia – la morena le tapó la boca a la mayor la cual solo quedó confundida.
- Te la quería presentar – el mexicano menor se acercó a cierta peli negra – Claud, ella es mi novia, Kana Tsukumo.
- Un gusto, Senpai – se presentó Tsukumo ante la chica la cual quedó sorprendida ante esto.
- ¿Ella es tu novia Carlos?
- Sí, además, es la Saintia de Casiopea.
- Increíble – Claudia fue hacia la peli negra – un gusto Kana, espero que cuides muy bien de mi hermano.
- Lo haré con gusto – la peli negra no se extrañó de que su cuñada la llamara por su nombre, ya tenía entendido que los latinos así eran.
- ¿Tu eres la hermana de Joan-san? Que linda – dijo Nana.
- Por lo que miro, ¿usted es la madre de Tsukumo?
- Sí, Nana Tsukumo para servirle y él es mi esposo Godo Tsukumo.
- Un gusto – el señor se presentó.
- El gusto es mío.
- Que muchacha tan educada.
- Así no es en la casa – susurró Joan en voz baja.
- ¿Dijiste algo Carlos? – la chica desprendió un aura malvada hacia su hermano menor.
- N-Nada.
- Por cierto – el aura de la chica cambió a uno tímido - ¿d-donde está Ramón?
- ¿Ramón? – los chicos se extrañaron de que la hermana de Joan lo llamara por su nombre, aunque las chicas sabían de antemano que la mayor estaba interesada en el hondureño.
- Eso queremos saber también, no sabemos a dónde fue.
- Pero ganó la batalla ¿verdad?
- Sí, aunque después de eso, no sabemos qué pasó, a donde fue ni que cosa hizo.
- Que mal – la tristeza se formó en el rostro de la chica la cual no fue muy bien recibida de parte de Nakano, Shinonome y Shiho, incluidos sus padres.
- No te preocupes Claud, apuesto que él está en algo importante.
- A lo mejor – sin más, la chica sintió algo raro en el aire - ¿y ese cosmos?
- Tienes razón – Joan sintió lo mismo, las chicas también lo sintieron.
- Pero no es amenazante, es más, parece que alguien está calmado.
- Y yo sé quién es – dijo Rafael.
- ¿Quién es? – preguntó Kudo.
- Ramón.
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Mientras que en las afueras del Consejo Estudiantil…
- ¡Dolor me volviste a dar! – decía un hondureño llegando algo cansado, como si hubiera salido de una batalla, aunque rasguñado o golpeado no iba.
Ramón se dirigía hacia los dormitorios, pero debía pasar por el consejo, aunque esto no le importó ya que iba algo cansado.
Pero justo al pasar frente a la puerta…
- ¡Ramón-san! – Nakano fue la primera en salir y miró al chico el cual se impresionó al ver a la Saintia.
- ¿Ayaka-san? ¿Qué ocurre?
- Ven aquí – la periodista tomó al chico del brazo y lo metió a la sala.
- ¿Qué haces?
- Maldonado-san.
- No me jodas – dijo en voz baja el chico - ¿Qué pasa Nomi? ¿No ves que estoy cansado?
- ¡Ramón! – esa voz sacó del sueño al chico, el cual al ver de dónde provenía eso, se llevó una gran sorpresa - ¡Cuánto tiempo!
- ¿Claudia?
- ¡Sí! – la chica de cabello negro se tiró encima del chico abrazándolo con fuerza - ¡Te extrañé!
- C-Claudia, me asfixias – el chico pedía auxilio ya que su rostro estaba enterrado en los grandes pechos de la hermana de Joan.
- ¡Suéltalo Claudia-san! – Nakano fue la primera en reaccionar tratando de separar a Ramón de la mexicana, aunque Ryo y Shiho no se quedaron atrás.
- ¡Déjalo! ¿No ves que los asfixias?
- ¿Por qué me alejan de Ramón? – reclamó Claudia – no son nada suyo para que me separen de él.
- ¡Soy la más fuerte de las Saintias! Además de ser su mejor alumna – dijo Shiho.
- ¡Yo soy su amiga más cercana! Además, me tiene más confianza – opinó Nakano.
- ¡Yo soy su prometida! – ahora fue Shinonome.
- ¿Prometida? – Claudia miró al hondureño - ¡Explícame eso Ramón! ¿Cómo es eso que tienes una prometida?
- V-Verás Claudia…
- ¡Que Claudia ni que ocho cuartos! ¡Explícame que es eso de prometida!
- Chicas, creo que deberían dejarlo en paz.
- ¡Tú no te metas Rafael / Alférez / -san! – dijeron las 4.
- Bien, me callo.
- Lo siento, pero necesito dormir – el chico logró quitarse a las 4 chicas de enfrente – estoy muy cansado luego de la batalla.
- Pero tienes un gran cosmos, no creo que te hayas cansado tan rápido – dijo Yasmina.
- No fue eso, después de la batalla, me encontré con Asuka-san y…
- ¿Con Asuka-san? – las chicas comprendieron quien era, era la rival con la que Ramón batalló.
- Sí.
- ¿Y cómo que hicieron? – preguntó desconfiada la Presidenta.
- Hablamos un poco después de la batalla, teníamos tiempo de no hablarnos desde que se fue de Honduras hace 5 años.
- ¿Y de que hablaron o qué? – la mexicana estaba pendiente de lo que el chico contaba.
- Cálmate Claudia – Joan trató de hacer que su hermana entrara en razón.
- Bueno, ¿Qué tanto se molestan? – exclamó el chico ya enojado – solo estoy hablando con una amiga que no veía hace tiempo, hemos hablado mucho por ahora, solo díganme, ¡¿Qué tiene eso de malo?!
- P-Pues… - las Saintias se sintieron mal por esto, sabían que el chico no traía mal intención ni nada.
- Si me permiten, iré a descansar, estoy muy cansado, además, usé mucho la Bendición de Kukulkán así que estoy muerto del cansancio.
- Ramón – la mexicana intentó llamarlo, pero el chico se fue del sitio algo molesto.
- Creo que es hora de dormir – Rafael fue el otro que se empezó a retirar.
- Yo también iré – Joan quiso salir de la habitación, pero fue detenido por Tsukumo - ¿Kana?
- Joan, sabes que tenemos algo pendiente ¿verdad?
- ¿Pendiente? – Claudia y Esperanza preguntaron.
- N-No es nada, en serio.
- B-Bueno, creo que nosotros nos vamos – los padres de la peli negra se despidieron rápidamente, aunque el padre de Tsukumo no quería irse aún.
- Nosotros también nos retiramos – dijeron los padres de las chicas dejando a los estudiantes solos.
- ¿De qué hablan Carlos? – dijo su hermana.
- V-Verás – los chicos también estaban atentos ante lo que dijera el chico, pero sabiendo que no ganaría nada, se lo susurró en el oído a su hermana en español.
Unos segundos después…
- ¡¿Qué?! – exclamó la chica - ¿en serio?
- S-Sí.
- Mi hermanito ya se convierte en hombre – Claudia lloró un poco – al menos usarán protección ¿verdad?
- C-Claro que sí, no haría algo tan estúpido como hacerlo sin protegernos.
- Espero que así sea – Claudia miró hacia la peli negra japonesa – Tsukumo-san.
- ¿Qué pasa?
- Ven aquí – la mayor se le acercó al oído - ¿lista para esta noche?
- Sí – las mejillas de la japonesa se pusieron rojas – e-espero que sea algo especial.
- No te preocupes, solo déjate llevar y sabrás que hacer en el momento.
- ¿En serio?
- Sí – Claudia miró fijamente a la chica – háganlo bien.
- Gracias – Tsukumo tomó la mano de Joan y lo sacó del consejo rumbo a su habitación.
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Varios minutos después…
- ¿K-Kana? – Joan estaba nervioso por estar a solas en el cuarto de su novia. Cabe decir que las Saintias, a diferencia de los estudiantes normales, poseían habitaciones propias y no compartidas.
Joan miraba alrededor del cuarto y notaba como estaba todo ordenado, realmente se miraba que la peli negra cuidaba de sus cosas, incluso había algunos premios y reconocimientos en algunas estanterías.
- ¿Sigues ahí Joan? – preguntó la peli negra desde el baño.
- S-Sí.
- Bien, ya saldré.
- T-Tómate tu tiempo.
Sin más, la chica peli negra salió del baño solo con una bata, cosa que sonrojó sin más al chico.
- ¿S-Solo saldrás así?
- Sí, quiero escuchar tu opinión – Tsukumo se quitó la bata y mostró… su cuerpo sin nada puesto.
- … - la cara del mexicano explotó en miles de colores al ver el cuerpo desnudo de la Saintia – K-K-K-Kana…
- Joan – la chica se acercó al joven – vamos a hacer esto con calma, es mi primera vez.
- T-T-T-También es la mía…
- Bien – la chica acarició la zona de en medio del chico - ¿Por qué está duro aquí abajo?
- B-Bueno, estás desnuda y…
- Creo que alguien ya está emocionado.
- ¿Q-Que?
- Comenzaré – la chica solo bajó la cabeza hacia la zona de la entre pierna del chico y de ahí… solo Zeus sabría.
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- ¡Estoy cansado! – dijo Ramón acostándose en su cama.
- Por dos Ramón – Rafael se acostó en la suya. Los chicos aun no llegaban ya que decidieron quedarse un poco con las demás Saintias.
- Pero mira que desperdicié mucho cosmos curando a los demás.
- Eso sí, esa técnica tengo entendido que te agota bastante.
- Sí, realmente cuando luché con Asuka-san, recorrí a la transformación shinobi para ahorrar energías.
- Sí, lo sé.
- Por cierto, ¿y Joan?
- ¡Oh! No te conté ¿verdad? – el moreno negó con la cabeza – hoy Joan, se hace hombre con Tsukumo-san.
- ¡¿Qué?! ¿En serio?
- Sí, ¿Dónde crees que esté ahora?
- Pues, en la habitación de Tsukumo apuesto.
- Es lo más probable.
- Iré por algo de agua – el chico se levantó y se dirigió hacia los baños de la academia, pero justo cuando pasó al lado de una habitación.
Ramón se detuvo al escuchar lo que parecían ser gemidos de una chica.
- ¿Y eso? – el moreno pegó el oído en la pared y muy como pensó, eran gemidos.
Luego de unos minutos, Ramón supo de quien se trataba esos sonidos.
Pero en vez de hacer algo, solo se río un poco y se regresó al cuarto.
- ¡Rafa! ¡Rafa! Ven aquí.
- ¿Qué pasó Ramón?
- Ven rápido.
Rafael sin más, solo siguió a su amigo el cual lo llevó al lado de la habitación de Tsukumo.
- ¿Qué hacemos aquí?
- Cállate y solo escucha.
Efectivamente como decía Ramón, se escuchaban gemidos y el sonido como de dos cosas chocando.
- ¿Son Joan y Tsukumo-san?
- Sí.
- ¿Cómo lo sabes?
- Ya los vas a oír.
En eso, la voz de una mujer gimiendo se escuchó y eso que una voz masculina se le unió, ambos gimiendo con un vocabulario muy decente.
- ¡Métemela completa Joan! – gemía la peli negra.
- ¿Crees que no lo haré? – ahora era Joan - ¿Quieres que te dé? ¡¿Acaso quieres que te destroce?!
- ¡Destrózame la vagina! ¡Estoy tan caliente que esa te saldrá asada!
- Diablos señorita – dijeron ambos chicos afuera del cuarto.
- Mira lo que haré Rafael – el hondureño se acercó a la pared, inhaló aire y gritó - ¡la vas a matar perro!
- Ramón, ¿Qué haces?
- Corre perra corre.
Ambos chicos salieron corriendo del sitio hasta su habitación en la cual solo se encerraron y comenzaron a reírse.
Definitivamente, fue una buena noche para algunos.
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Continuará…
