Será tu cárcel y nunca saldrás…

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El Redentor 777. Jaja, el acoso a Ramón sigue y Joan está feliz con Tsukumo, realmente se quieren mucho. Las de Mahou Shoujo hacen su aparición y tendrán un algo de protagonismo. ¡Saludos!

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RinMakoto. Las nuevas chicas hacen su aparición y si, Magdalena y Mía no saben que Joan dejó la soltería a un lado y que Tsukumo ya lo hizo suyo XD. Veremos que sucede. ¡Saludos!

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Sin más, comencemos…

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- ¡Bendición de las Tinieblas! – dijo Shinji atacando vistiendo la Armadura de Virgo.

- ¡Espada del Cid! – Esperanza lanzó su ataque, cabe decir que esta vestía la Armadura de Capricornio.

Ambos ataques chocaron y se desvanecieron.

- ¿Cómo estuvo eso? – preguntó el peli ceniza al hondureño que estaba observando el combate.

- Está genial que hayan mejorado sus habilidades, aunque debo decir que aun son algo inexpertos en el uso de sus técnicas.

- ¿De qué hablas Ramón? – preguntó la española.

- Esperanza, tu espada es más filosa que cuando la iniciaste, pero últimamente he notado que tu velocidad física es algo lenta.

- ¿Lenta?

- Sí, debe ser porque solo te empeñas en atacar usando tu espada, así que dejas desprotegidas tus piernas, tanto que te olvidas de eso y solo te enfocas en usar tus brazos.

- Ya veo.

- Shinji, en tu caso, dependes mucho de tus técnicas, pero la única diferencia con Esperanza, es que ella intenta darles desde muy lejos, cosa que es una ventaja ya que así evita que los enemigos lleguen con más energías.

- ¿Qué quieres decir?

- Las técnicas de Virgo son poderosas y pueden acabar a los enemigos con un solo golpe, pero el problema es que no funcionan muy bien desde la lejanía, o sea que los enemigos deben estar cerca para que funcione el ataque.

- Comprendo ahora.

- Por ahora dejaremos el entrenamiento.

Ramón seguía entrenando a Esperanza y Shinji, los cuales le habían dicho que querían mejorar sus habilidades ahora que eran Caballeros Dorados y debían permanecer como los más poderosos.

En el caso de Joan, él era poderoso, por lo que no debía hacer un entrenamiento como Esperanza o Shinji. Eso sí, la ventaja de tener el poder de una diosa le permitía estar más tiempo con Tsukumo.

Volviendo, cuando se fueron Shinji y Esperanza, el hondureño se quedó en un bosque cerca de donde habían entrenado con sus dos alumnos.

El moreno miró fijamente los árboles, sabía que el bosque era despoblado por palabras de algunos alumnos.

- ¿Ya estabas aquí? – preguntó viendo hacia atrás.

- Sí – una voz detrás del chico se reveló ante él – he estado esperando.

- Lo siento, pero es que quería que Esperanza y Shinji se fueran para practicar libremente.

- Bien – la voz que resultaría ser de Asuka Hanzou se puso frente al chico – ya quiero mejorar mi estatus.

- Pues muéstrame de lo que estás hecha Asuka-san.

- Sí.

Asuka usó su transformación shinobi, a diferencia de Ramón que no se transformó.

- ¡Atácame, nieta de Hanzou!

- ¡Aquí voy! – la castaña fue corriendo hacia el chico el cual ni se inmutó y solo se quedó parado mientras la chica desenvainaba sus dos espadas.

La chica intentó darle mientras el joven solo esquivaba con suma facilidad, cabía decir que sus reflejos eran excelentes.

- ¿Qué ocurre Asuka-san? ¿No puedes darme?

- ¡Juro que te daré Ramón-kun! – decía la chica - ¡Ni creas que me daré por vencida!

- Inténtalo.

La chica siguió intentando darle, pero nunca pudo darle un buen golpe, así fue hasta que se quedó cansada.

- ¡Mi turno! – Ramón se lanzó hacia ella mientras que con su brazo derecho lo levantaba y le mandaba una pequeña ráfaga de aire – esta técnica la aprendí de una alumna mía, pero la usaré por primera vez contigo, espero puedas detenerla.

- Me prepararé.

- ¡Recibe el poder de Excalibur! – el hondureño lanzó la ráfaga de viento, solo que esta en vez de ser dorada como la de la española, fue de color azul la cual Asuka intentó detener con sus dos espadas.

- L-Lo lograré – la chica estaba teniendo problemas al intentar detener la ráfaga de aire, pero por más que luchaba, está la hacía retroceder.

- ¡Asuka-san, desvíala!

- E-Eso intento – Asuka estaba luchando con todas sus fuerzas para contrarrestar el poder de la espada, pero por más que luchaba, parecía ser inútil.

- Aunque no puedas hacer contrarrestar la Excalibur, miro que puedes resistir a esta.

Finalmente, Asuka retrocedió y dejó que la ráfaga de aire se fuera hacia otro lado. Aunque esto causó que los músculos de la chica le suplicaran que parase ya que estaban algo adoloridos por el tremendo esfuerzo.

- ¿Puedes continuar? – el chico miraba a la shinobi la cual se notaba muy cansada.

- S-Sí, este dolor no es nada.

- Bien, si pudiste resistir a un pequeño porcentaje de la Excalibur, creo que es porque estás mejorando mucho tus habilidades.

- ¿Un pequeño porcentaje?

- Sí, no puedo usar todo el poder de la Excalibur ya que solo Esperanza puede, aunque ella no lo usé en sí, ella solo usa su Espada del Cid.

- ¿Qué hubiera pasado si ella me hubiese atacado con su Excalibur?

- Pues… estarías aquí partida a la mitad antes de que reaccionaras.

- Q-Que expresivo eres.

- Bueno, prepárate para mi próximo ataque, gracias a mi amigo Shinji que la aprendí.

- ¿Cuál es?

- La misma con la que sellé a ese youma con el que peleé la otra vez.

- Esa técnica es…

- El Tesoro del Cielo.

- Pero la usas con el rosario ¿no?

- No, esta vez la utilizaré sin el rosario, algo que creo que será malo ya que no será tan poderoso.

- ¡Úsalo!

- ¡Aquí voy! – el chico se puso en posición de loto mientras solo sentía el poder del cosmos recorrer sus venas - ¡La más grande técnica de Virgo… EL TESORO DEL CIELO!

Las imágenes de Buda comenzaron a inundar el cielo mientras Asuka solo estaba atenta a cualquier ataque que fuera a recibir.

- ¿Sabes? El Tesoro del Cielo por lo que tengo entendido, es una técnica que te priva de los 5 sentidos y haré eso ahora mismo, a ver si resistes y me das algún golpe.

- ¿Me privarás de los 5 Sentidos? – preguntó la castaña.

- Necesito que me digas como me atacarás ahora que te privo de los sentidos, no lo haré sentido por sentido, ¡lo haré directamente!

- ¿Qué?

- ¡Privación de los 5 Sentidos!

Un rayo de luz golpeó a la castaña la cual al instante quedó sin ningún sentido vivo.

La chica era un vivo cadáver viviente. No escuchaba, no veía, no hablaba, no sentía y no podía oler.

- ¿Qué te parece? – dijo el joven mientras reía un poco – bueno, vuelve a la normalidad.

Con un chasquido, Asuka recuperó los sentidos y estaba sumamente aterrada por esto ya que no creía que eso hubiera pasado.

- ¿Qué fue eso?

- El efecto del Tesoro del Cielo, dime, ¿Qué se sintió?

- Horrible – la chica se abrazó un poco – realmente me sentía como que estaba muerta, solo podía sentir la voz de mi cerebro.

- Bueno, creo que por ahora terminamos, debo volver si no se preocuparán por mí.

- Bien – la chica se des transformó – nos vemos.

- Adiós.

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Mientras que en el coliseo de Satogahama…

Había dos jóvenes luchando en este, cosa que se había hecho costumbre.

- ¡Polvo de Diamante!

- ¡Ave Fénix!

Ambos ataquen chocaron desvaneciéndose.

- ¿Cuánto he mejorado? – preguntó una voz que resultó ser de una mujer.

- Bastante, puedo decir que los entrenamientos han servido.

- Gracias a ti Alférez-san, realmente me has ayudado.

- No Kurashiki-san, tú te has esforzado mucho en mejorar.

- Gracias a ti mi nivel ha aumentado – dijo la peli roja – miro que mi cosmos ha aumentado mucho desde que entrenamos.

- Sí, realmente necesito entrenar un poco, si no me oxidaré.

- Me alegra saber que eres alguien tan fuerte, realmente no recuerdo haber tenido algún rival que me diera batalla, solo Nozaki-san era rival para mí.

- ¿Nozaki-san?

- Sí, aunque fuera más débil que yo, era la única que me daba batalla, aunque ahora con las demás Saintias juntas, se hace difícil encontrar buenos rivales, bueno, hasta que ustedes aparecieron.

- No llegamos a Satogahama para demostrar nuestra fuerza, lo hicimos para estudiar como adolescentes normales.

- Ya veo – la peli roja bajó la mirada – pensé que eras un engreído cuando vinieron junto con Maldonado-san y Fábregas-san.

- ¿Por qué pensaron eso?

- Bueno, creo que fue cuando íbamos a iniciar el año escolar – la peli roja comenzó a relatar – notamos con Shinonome-san cuando Maldonado-san se enfrentaba a la tía de Iwaki-san, Daidouji-san. Aunque él iba camuflado, nosotras pudimos identificarlo.

- Apuesto que estaba con su transformación shinobi ¿verdad?

- Sí, y nos sorprendimos de la manera en como derrotó a Daidouji-san con un solo golpe. Luego de eso, miramos tu combate contra la otra mujer que iba con Daidouji-san.

- ¡Ah sí! Suzune-san.

- Bueno, aunque ella fuera más fuerte que Daidouji-san, me llamó poderosamente la atención que la vencieras con solo el parpadeo de tus ojos. Realmente quedé sin palabras ante esto.

- Bueno, eran fuertes, pero no al nivel nuestro.

- Desde ahí, Shinonome-san y yo creíamos que se meterían como Caballeros ya que mostraban un gran cosmos y pensamos que serían buenos Caballeros.

- Por eso fue que se enojaron cuando supieron que no entramos por el examen de Caballeros.

- Sí, cuando supimos eso, pensamos que solo eran unos engreídos que venían a Satogahama a creerse lo muy fuertes que ni siquiera se metieron al examen de Caballeros.

- Bueno, como dije, solo queríamos entrar como estudiantes normales y mira que nos fue bien.

- Sí, realmente me equivoqué con ustedes, son diferentes a como pensaba.

- ¿Y qué pensaban de nosotros?

- Pues que los hondureños eran unos violentos sin sentido que les gustaba pelear en batallas sin sentido.

- C-Creo que Ramón no estará feliz de escuchar eso.

- Y también escuché que los mexicanos eran orgullosos y creían que eran lo mejor de lo mejor.

- Jeje, no creas todo lo que ves en Internet – dijo Rafael con una voz algo nerviosa.

- Bueno, me equivoqué, son tipos realmente buenos.

- Gracias por eso Kurashiki-san, lo agradezco – la sonrisa dada por el mexicano, hizo poner las mejillas de la peli roja del mismo color de su cabello.

- A-Alférez-san.

- ¿Ocurre algo?

- N-No es nada – la chica solo se dio vuelta y se dirigía hacia su dormitorio – nos vemos más tarde.

La peli roja se fue del sitio dejando al peli negro algo confundido por ese cambio de actitud de la Saintia de Fénix.

- ¿Qué le habrá pasado?

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En un lujoso hotel de la ciudad de Satogahama.

- ¡E-Espera… Francis! ¡No hagas eso! – "gemía" una peli gris mientras era acariciada en la espalda.

- Quédate quieta Asuka… estoy a punto de terminar.

- Y-Ya no aguanto más.

- C-Casi llegó – la rubia se miraba algo sudada.

- ¡Y-Ya no puedo! – con un pequeño grito, Asuka terminó.

- Oigan.

- ¿Qué pasa Mía? ¿No ves que estás interrumpiendo un momento entre nosotras?

- No me molesta en lo que estén, pero Francine, si le vas a hacer un masaje a Asuka, ¡no gimas de ese modo!

Efectivamente, Francine le estaba dando una sesión de masajes a Asuka, la cual se miraba feliz por eso.

- ¿Por qué gemías Asuka? – preguntó la rubia de ojos azules.

- No pude evitarlo, es que Francine es buena en los masajes.

- Asuka-san, ¿te sientes mejor? – preguntó Kurumi que se veía "algo feliz".

- Estoy bien Kurumi, solo estaba algo estresada, pero el masaje que me dio Francine me relajó.

- Que bien.

- Aunque si quieres podemos pasar a hacerlo con final feliz – dijo sin vergüenza alguna la francesa.

- No gracias.

- S-Sí, es algo desagradable – dijo Kurumi algo celosa, aunque por obvias razones, ninguna lo notó.

- ¿Y las demás? – Mía notó que Tamara, Magdalena y Pei Pei no estaban presentes.

- Fueron por algo de comer a la cafetería del hotel.

- Aunque conociendo a Magdalena, vendrá con comida para no engordar, siempre le preocupó mantener su figura.

- A diferencia de Mía – hizo señalamiento Asuka.

- ¿Qué quieres decir Asuka? – reclamó la estadounidense.

- Bueno, comes demasiadas cosas dulces, por eso lo digo, es más, me sorprende que no hayas engordado.

- ¡Oye, yo no engordo!

En eso, las demás vinieron al lugar en el cual estaban las anteriores 4 chicas.

Luego de comer y discutir un poco, más por el hecho de que justo como dijo Mía, la alemana trajo comida saludable como ensaladas, dando a entender que ella realmente mantenía su figura.

Cuando terminaron, la típica plática se vino.

- ¿Qué haremos cuando veamos a los chicos de nuevo? – Francine fue la que abrió la conversación.

- No lo sé – dijo Pei Pei – creo que simplemente saludarlos como se debe ¿no?

- ¡Yo inmediatamente le pediré a Joan que acepte ir conmigo a Estados Unidos! – fue Mía la que levantó la mano mientras decía eso, cosa que no le gustó a cierta peli roja.

- ¡Oye, no hagas esos planes Mía! Ya dije que él vendrá conmigo a Alemania.

- ¡Vas a llevarlo a Alemania y ni siquiera sabe hablar alemán! Que buen plan – se burló la chica de cabello rubio.

- ¡Él ya estuvo en Estados Unidos Mía! ¡Ahora me toca llevármelo a mi país!

- Oigan, ¿no creen que lo están tratando como a un objeto? – dijo Francine – después de todo, es mi hermanastro.

- ¡Tú no te metas Francine!

- Bien, yo no más decía.

- ¿Qué habrá sido de él? Es más, ¿Qué habrá sido de Rafael y Ramón? – dijo Asuka, aunque al mencionar al último puso una mirada triste – no los he visto desde la Guerra.

- Sí, como pasa el tiempo – Pei Pei miró al cielo falso de la habitación - imaginar que sobrevivimos a esta Guerra.

- Un verdadero milagro – dijo Tamara que había estado callada el rato que estuvieron hablando.

- Me pregunto si seguirán solteros – dijo la francesa que recibió las miradas de las demás – oigan, no me lo tomen a mal, saben que no bateo derecho.

- Entonces, ¿Por qué preguntas por eso?

- Bueno, solo era una pregunta. Aunque si mal no recuerdo de Rafael, él era alguien bastante reservado y parecía no estar interesado en mujeres por el momento, aunque recuerdo que tenía su club de admiradoras. Pero él tenía una en especial.

- Sí, recuerdo eso – dijo Pei Pei desviando la mirada.

- Vamos Pei Pei, no creo que él haya estado con alguien luego de eso – dijo Mía – además, sería tu culpa si él está con alguien más, nunca tuviste las agallas para confesártele.

- ¡Ya cállense! – dijo una voz en una de las camas del cuarto mientras dormía.

- Lo siento Arturia – se disculpó la rubia de ojos azules.

- ¡Que me llamo Claire!

- Está bien Arturia, no volverá a pasar.

- Muérete – dijo la inglesa molesta y volviendo a dormirse.

- Bueno, como decía, no tuviste el valor para confesártele a Rafael cuando estuvimos todos juntos.

- E-Es que… - la china solo escondió su rostro en sus piernas – tenía miedo de que me rechazara.

- Te hubieras arriesgado.

- Al menos… no te fue como a Asuka.

Todas miraron a la peli gris la cual solo tenía la mirada baja por lo mencionado por su amiga.

- ¿Sigues mal por eso Asuka? – preguntó Magdalena.

- … - la peli gris no dijo nada y solo asintió un poco la cabeza.

- Engañar a Ramón y mandar a la mierda todo el amor que él te tenía, fue una estrategia que nos ayudó a ganar la Guerra – Mia trató de hacer entender a Asuka.

- No debí hacer eso, incluso si era una estrategia, no debí hacer eso.

- Ya no te culpes por eso, ya todo quedó en el pasado.

- Aun así, no creo que Ramón-san debió haber reaccionado así contigo Asuka-san – dijo Kurumi algo molesta.

- No lo culpo Kurumi, él estaba en todo su derecho de molestarse conmigo – la chica se sonrojó un poco – aun así, me gustaría hablar con él y poder reconciliarme con él.

- Oigan, cambiando de tema, hay alguien de quien nos hemos olvidado.

- ¿De quién?

- Pues de cierta mexicana de piel morena, cabello negro y ojos del mismo color, la cual tiene una cercana relación con Joan – la francesa estaba haciendo referencia a su hermana.

- ¡Claudia / -san!

- Que amigas son – dijo con burla la francesa.

- Es que… Claudia se ha separado de nosotras desde la Guerra y casi no hablamos.

- Después de lo que pasó y de lo que le hice a Ramón, cortó toda comunicación conmigo – dijo Asuka en tono triste.

- Bueno, me contó Joan que cambiaron de celular ya que los suyos se perdieron.

- ¿Y cómo contactó contigo?

- Creo que se hace tarde – Francine se acostó en su cama – después de todo, quiero preguntarle a mi hermanastro si vendrá conmigo a Francia cuando termine la Preparatoria, él habla francés así que no habrá problemas.

- ¡¿Qué?! – reclamaron Mia y Magdalena al escuchar eso.

De ahí, las peleas entre las chicas no se detendrían.

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Al día siguiente…

Las clases seguían normales, aunque con la siempre singularidad que los tres Caballeros Dorados eran el centro de atención, más cuando se trataba de las declaraciones.

En la clase 1-5…

- ¿Alguna pregunta? – dijo el docente mirando a su clase y al ver que nadie levantó la mano, supo que todos habían entendido – bien, terminamos por hoy.

Todos soltaron un suspiro dando a entender que se habían librado de algunas preguntas más del maestro, aunque todo resultó más complejo cuando se reunieron los chicos.

- ¿Cuál es el plan para hoy? – preguntó Yasmina llegando con los dos latinos.

- ¿Plan?

- Sí, es viernes y el cuerpo lo sabe, hay que ir a un buen sitio.

- Lo siento, pero pasaré – dijo Joan guardando su cuaderno.

- ¿Y eso? No me digas que vas con Tsukumo-Senpai a otra cita.

- Sí, quedamos de ver una película que estrenarán hoy.

- Joan, últimamente has descuidado mucho a tus compadres – el peli rosa decía todo esto en tono dramático.

- Daisuke, déjalo – dijo Ramón.

- ¿Por qué Ramón? ¿No crees que está saliendo mucho con Tsukumo-Senpai?

- Son pareja, es lo normal.

- Realmente Joan es muy cariñoso con ella, ¿así son ustedes?

- Pues sí, podemos decir que somos muy cariñosos – respondió el castaño.

- Créeme Daisuke, estuve un tiempo viajando a México y puedo decirte que son muy cariñosos con sus parejas, por algo he notado que Tsukumo está feliz al lado de él.

- Bien, ve con tu chica – el peli rosa se notaba algo triste – bueno, Ramón, solo quedamos tu y yo.

- Lo siento amigo, pero yo ya tengo planes.

- ¡¿Tú también?!

- Quedamos con Esperanza de salir.

- ¿Saldrás con Esperanza? – eso impresionó incluso a Joan.

- ¡¿Cómo que saldrás con Cortés-Senpai?!

- Oye, relájate, no es lo que piensas. Quedamos el otro día de ir a comprar algunas cosas, solo eso.

- Sabes Ramón, llegué a pensar en un momento que te gustaba Cortés-Senpai – lo dicho por el peli rosa llamó la atención de ambos chicos.

- ¿Por qué lo dices?

- Bueno, desde que llegó, han estado muy unidos, se llevan bastante bien, incluso juegan los mismos videojuegos, bueno… hacen de todo.

- ¿Por qué pensaste eso?

- Yo creí igual eso – ahora fue Joan - ¿no sientes algo por ella?

- No es eso, miren, no entiendo porque pensaron en eso, pero no, Esperanza no me ha atraído de ese modo. Es una gran chica, una muy bella, pero no me siento atraído por ella, nada más.

- Bueno, me voy – el mexicano tomó sus cosas – Kana debe estar esperándome.

- Bien, suerte con tu chica.

En eso, sonó un mensaje en su celular y al verlo.

- ¿De quién es?

- Es Esperanza – al leer el mensaje, supo de qué se trataba – vaya, que mal.

- ¿Qué pasó?

- Reprobó un examen de inglés y debe quedarse hasta tarde por clases suplementarias.

- ¿Cortés-Senpai reprobó inglés?

- Sí, es que nunca fue buena en el inglés.

- Ya me imagino como estará Honjou.

- Bueno, yo me retiro, Kana me está esperando – el mexicano tomó sus cosas y se retiró – nos vemos más tarde.

- Suerte campeón, y recuerda usar protección.

- ¡Cállate idiota!

- ¿Qué le dijiste? – preguntó el peli rosa una vez que el mexicano se fue.

- No fue nada – el hondureño suspiró - ¿Qué haré?

- Aun queda cierto chico que está libre el día de hoy.

- Tienes razón – Ramón emocionó más al peli rosa – aunque creo que Rafael dijo que tenía planes con Shinzuke y Akira.

- ¡Hablo de mí estúpido!

- Lo siento, no te recordaba.

- Idiota.

- Bueno, recordé algo que te servirá mucho en el futuro.

- ¿Qué cosa?

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Unos minutos después…

- ¡¿Esto de que me sirve?! – reclamó Yasmina mientras era atacado por el moreno que le lanzaba flechas doradas usando el arco de la Armadura de Sagitario.

- Quiero que mejores tu cosmos.

- ¡Yo quería salir!

- Fuiste una mierda en el torneo de Caballeros, necesito que mejores tus poderes.

Durante varios minutos, el hondureño estuvo atacando al peli rosa el cual huía por su vida.

- ¿Qué haces? ¡Ataca!

- Me vas a hacer papilla – decía mientras descansaba un poco – no te podría dar ni en el pelo más diminuto de tu cabello.

- ¡Haz tu mejor esfuerzo! Si elevas tu cosmos al infinito, podrás hacer lo que quieras.

- No puedo – dijo el chico rendido – no podré hacerlo.

- ¡Recibe mi poder Daisuke Yasmina! – el hondureño cargó algo de cosmos en su puño - ¡Las 100 Serpientes de Copán!

El centenar de cabezas se dirigían al chico de cabello rosa el cual tenía la mirada baja.

Sentía la proximidad del ataque del hondureño cerca de él y solo pensó en recibirlo.

¿A poco siempre será así? Seré un debilucho sin más remedio… al menos a eso estoy destinado. Pero… cuando conocí a los chicos, realmente todo cambió. Aunque en el torneo fui una vergüenza, aun así, quiero demostrar lo que valgo… no soy un estudiante mediocre… ¡Soy el gran Daisuke Yasmina!

Justo cuando iba a recibir el ataque, el chico de la nada fue envuelto en un aura de color dorado la cual hizo que pudiera desviar el ataque del hondureño.

- ¿Qué? – Ramón no creyó cuando Yasmina logró desviar el ataque, más al sentir ese cosmos fuerte brotando de él.

En algunos puntos de la Academia, las Saintias lograron sentir ese cosmos, aunque la más cercana al coliseo era cierta peli lila.

- ¿Qué fue ese cosmos? – Aoi llegó al coliseo a ver qué pasaba y al ver a la arena - ¿Maldonado y Yasmina?

Aoi no pudo evitar mirar el aura dorada en el que estaba envuelto el peli rosa. El brillo de un poderoso cosmos.

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Mientras que en otro lado de la ciudad…

Tsukumo y Joan iban caminando rumbo al cine en el que verían el estreno de una nueva película, la cual fue muy recomendada por Aoi y Yoshimi diciendo que era la ideal para una pareja joven.

- ¿No crees que la noche es bella? – dijo la peli negra.

- Sí, aunque la luna hace parecer más bella la noche.

- Sí, tienes razón.

- Sabes Kana, hay algo más bello que la luna esta noche.

- ¿Y qué es?

- Tu.

- Joan – las mejillas de la chica se tornaron rojas y le dedicó una sonrisa que dejó emocionado al chico.

- Que linda sonrisa tienes Kana – sin más, el chico le dio un beso en los labios a la chica la cual correspondió con mucho gusto.

Luego de eso, entraron a ver la película y 1 hora y media después, ambos salieron.

- ¿Qué opinas? Estuvo linda ¿no?

- Sí, aunque no me acostumbro mucho a las películas de este género, realmente me gustó – dijo la peli negra.

- Tenía que darle una buena salida a mi dama.

Justo cuando ambos iban pasando, dos chicas pasaron al lado de ellos, solo que las dos féminas se dieron cuenta de inmediato de quien se trataba.

Una rubia y una peli roja voltearon la mirada y al ver al chico que iba con la peli negra, ambas lo llamaron.

- ¿Eres tu Joan?

El chico, al escuchar su nombre, volteó la mirada y solo se encontró con la imagen de dos chicas que rápidamente le hicieron recordar a dos viejas amigas. Tsukumo no entendía quiénes eran ellas, más por que llamaron a su amante por su nombre.

- ¿Mia? ¿Magdalena?

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Mientras que en la residencia Tsukumo…

- ¡Ay no! – dijo la madre de Kana mirando una cosa.

- ¿Qué pasa amor? – dijo el marido de esta.

- Olvidé tirar estos preservativos, olvidé que estaban algo viejos y ya eran de mala calidad.

- ¿Cómo olvidaste algo así? Milagro no los usamos.

- Sí, no los usamos – la señora luego desvió la mirada mientras pensaba – espero que mi hija y Joan-san no los hayan usado. Bueno, no creo que pasé nada malo… ¿verdad?

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Continuará…