Pegasus Fantasy, Luz de libertad.
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El Redentor 777. Jaja, sabía que caerías con lo de Asuka y Francine, aunque con esta última, sabía que como es haría algo así. Por ahora el problema que tuvieron Asuka y Ramón se verá más adelante y no será nada bonito. Pobre Joan… esperemos que no pase nada malo, apuesto que no quiere ser padre por ahora XD. ¡Saludos!
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RinMakoto. Sí, justo ambos felices de la vida y se encuentran a Mía y Magdalena. Yasmina será una sorpresa cuando despierte el séptimo sentido que es el cosmos de los Caballeros Dorados. ¡Saludos!
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Sin más, comencemos…
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- ¿Mía? ¿Magdalena?
Joan veía las dos chicas las cuales conoció mucho antes de la Guerra Santa en México. Se veían casi sin ningún cambio, solo que sus cuerpos se habían desarrollado más, en especial la peli roja la cual se veía con más busto que Mía.
- ¿Son ustedes verdad? – el chico aun no creía lo que pasaba.
- ¿Quiénes son Joan? – Tsukumo solo se seguía preguntando quienes eran.
- ¡Joan! – ambas chicas se lanzaron al chico y lo abrazaron con fuerza, cosa que el chico correspondió ya que habían pasado 3 años desde que se vieron.
Ambas chicas reaccionaron de gran manera ya que no sentían ese contacto con el chico desde hace 3 años.
Tsukumo no veía con nada de emoción esta escena, aunque en su rostro no se mostrara, el solo hecho de que Joan estuviera abrazando a otra chica, mejor dicho, otras chicas que no fueran ella le molestaba de gran manera.
Los celos invadieron su corazón, pero se contuvo ya que no quería hacer un show en medio de la calle, más siendo una Saintia de élite debía ser un ejemplo.
- ¿Cómo han estado? – preguntó el castaño separándose.
- Bien, un montón de cosas pasaron y estamos de nuevo en acción – dijo la rubia.
- ¿Te volviste soldado?
- No, me hice representante de Estados Unidos, la guerrera de élite allá.
- ¿Representante?
- Sí, la guerrera más fuerte que comanda el ejército de su país.
- Vaya, ¿te ha ido bien?
- Sí, soy lo mejor de lo mejor, aunque como ahora hay paz, he estado estudiando como una estudiante normal, incluso estoy planeando a que universidad ir y te quería preguntar si…
- Joan – interrumpió la peli roja – me alegra verte después de mucho tiempo.
- Bueno, fueron 3 años sin vernos ni habernos comunicado.
- Me alegro que nos hayamos encontrado.
- Por cierto, ¿Qué fue de ti Magdalena?
- Al igual que Mía, me convertí en la guerrera de élite de Alemania y soy representante del país.
- Veo que avanzaste bastante.
- Sí, aún recuerdo que en la Guerra fui una de las más débiles, pero ahora he entrenado mucho para elevar mi nivel, así como Ramón y Rafael.
- Los chicos se volvieron realmente fuertes – dijo la rubia – aunque no sé cómo seguirán luego de lo ocurrido con Asuka y lo que le pasó a Calvera.
- Eso fue triste – el castaño bajó la cabeza – aunque supimos que Asuka lo hizo para bien, Rafael piensa lo mismo.
- ¿Y Claudia y Ramón?
- Pues – la chica elevó la mirada – mi hermana aun no perdona a Asuka por eso y Ramón… hasta el día de hoy sigue con el corazón duro, solo permite que Claudia se le acerque de ese modo.
- Vaya – Mía puso mirada algo triste – al menos no le fue como a Rafael.
- Fue algo duro – dijo la alemana – perder a la mujer que amaba por un idiota sin corazón fue algo que realmente tocó a Rafael.
- Sí, hasta el día de hoy no ha vuelto a mostrar interés romántico en ninguna mujer.
- Puede que suene algo malo de mi parte, pero creo que, gracias a eso, ambos despertaron el poder de los dioses y logramos ganar la Guerra.
- Sí, me da mucho pesar por los dos, pero igual no hubiéramos ganado sin ellos.
- Ejem ejem – un carraspeó de garganta se escuchó detrás de Joan y solo se miró a Tsukumo la cual lo veía fijamente. Mía y Magdalena no entendieron que significaba eso, más al ver el rostro de la chica la cual no entendían nada ya que no expresaba ninguna emoción. Aunque Joan entendió que Tsukumo estaba algo… ¿molesta?
- L-Lo siento chicas, pero debo irme, ella me espera.
- ¿Quién es ella? – preguntó la rubia mirando fijamente a la peli negra.
- Luego se los explico, oigan, ¿cambiamos números?
- ¡¿En serio?! – dijeron ambas emocionadas.
- Sí – los tres sacaron sus celulares y cambiaron números y correos – bueno chicas, espero que nos veamos pronto.
- Sí, yo también – Magdalena fue directo al mexicano y le dio un beso en la mejilla.
- ¿M-Magdalena?
- Así se despiden ustedes ¿no?
- P-Pues sí, pero…
- Magdalena, eres europea, así que no sabes como una se despide de un chico. Se hace de ese modo – Mía se acercó al chico y le dio un beso en ambas mejillas - ¿lo ves?
- M-Mía, eso no era…
- Joan, debemos irnos – dijo Tsukumo en su típica monotonía, pero solo el castaño notó que estaba bastante enojada.
- Y-Ya voy… bueno chicas, nos vemos – el castaño se despidió de ellas y se fue junto con su peli negra.
Unos minutos después, ambos ya habían llegado a la Academia y solo se fueron a la recamara de Tsukumo. Cabe decir que, desde el torneo, Joan iba de vez en cuando a la habitación de la chica a pasar la noche, ya fuera a dormir o a otros asuntos.
Cuando entraron, Joan notó que Tsukumo había estado muy seria todo el camino y ahora que estaban allí, seguía con su seriedad, cosa que solo él notaba.
- ¿Ya me dirás que tienes Kana? – preguntó - ¿Por qué estás así?
- Joan – la peli negra lo miró fijamente - ¿Quiénes eran ellas?
- ¿Quiénes?
- Las chicas que te saludaron – el tono de Tsukumo ahora si sonaba algo molesto – te llamaron por tu nombre y te saludaron de beso, ¿Por qué? ¿Quiénes son?
- S-Son unas viejas amigas que conocí en México, solo eso Kana.
- ¿En serio? – la chica lo miró fijamente como tratando de analizar al joven - ¿me dices la verdad?
- Sí, te lo juro.
- … - un rato después de mirarlo fijamente, Tsukumo solo cerró los ojos – bien, te creo.
- ¿De verdad?
- Sí, sé que no me mentirías con algo así.
- No te puedo mentir a ti, sabes que en una relación no debe haber mentiras.
- Veo que tienen varias reglas para las relaciones – la chica sonrió – me alegro que me digas la verdad.
- Estoy feliz de que confíes en mí.
- Pero, quiero que me compenses por el mal rato.
- ¿Cómo que Kana?
- Pues… - la peli negra se le acercó al oído y solo le susurró – hazme al amor hasta el amanecer.
- ¿Solo eso? – el chico en vez de sonrojarse, solo sonrió con complicidad – pues espero que aguantes para mañana.
- ¿Por qué?
- Porque no creo que puedas sentarte bien mañana.
Sin más, ambos ingresaron a la cama mientras la ropa volaba por el lugar y mientras tomaban los preservativos, inició la acción que duró varias horas.
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- ¿Estás bien Tsukumo? – preguntó Aoi mientras ambas iban a su respectivo salón de clases.
- S-Sí, ¿Por qué lo preguntas?
- Es que… has estado caminando como si te doliera algo, incluso en la cara se te nota una mueca.
- N-No es así – la peli negra desvió la mirada algo nerviosa mientras sus mejillas adquirían el color rojo.
- Bueno, si te sientes mal, deberías ir a la enfermería.
- Estoy bien Aoi, en serio.
- Bueno – la peli lila no creyó el cuento de su amiga peli negra, pero decidió dejarlo así.
- Gracias – Tsukumo solo iba caminando a su lado mientras intentaba calmarse – tenía razón Joan, no creo poder sentarme con normalidad.
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- ¿Y a ti que te pasó? – preguntó Kudo mirando a Joan que estaba algo pálido.
- No es nada, solo estuve en el sol un rato y me hizo algo de daño.
- Pero estar al sol no te pone más blanco, te deja más oscuro, así como los de piel morena.
- ¡Oye, eso es un insulto para mí! – dijeron Ramón, Esperanza y Claudia.
- Lo siento.
- Joan, realmente te miras pálido – opinó Rafael - ¿Qué pasó?
- Ya les dije, el sol me hizo la vida imposible.
- Ya te dijimos que eso no se puede.
De discusiones pasaron, al final nada terminó en conclusión y solo se dedicaron a seguir con el día de clases.
Durante ese tiempo, no pasó nada fuera de lo común, es más, parecía que todo sería normal.
Al finalizar el día escolar…
Aoi iba caminando junto a Tsukumo e Iwaki mientras se dirigían a cierta aula de clases.
- ¿Me puedes decir por qué vamos allá Aoi? – preguntó la peli mostaza.
- Chicas, ¿anoche no sintieron un cosmos fuerte? – preguntó la chica de cabello lila.
- ¿Un cosmos fuerte? – ambas se miraron.
- En mi caso no, anoche estuve con Joan así que no lo sentí – dijo la peli negra.
- Bueno Aoi, ahora que lo dices, si sentí un cosmos, aunque no era ninguno de los ya conocidos. Pensé que podrían ser Alférez, Maldonado o Fábregas, pero no eran ellos.
- ¿Quién era entonces?
- Lo logré ver y era uno con los que entrena Maldonado-san – dijo Aoi mientras sus amigas la miraban con algo de duda.
Finalmente, llegaron al aula 1-5 y las tres se pusieron en la puerta a ver el interior.
- ¿Aquí estudia la persona que tiene ese cosmos? – preguntó Tsukumo.
- Sí – Aoi miró a los estudiantes que ya estaban alistando sus cosas para irse – es él.
- ¿Quién?
- El de cabello rosa – Aoi miraba a Yasmina el cual estaba hablando con Ramón y Joan.
- ¿Yasmina-san?
- Sí, anoche estaba entrenando con Maldonado-san en el coliseo.
- Si estaba entrenando con Maldonado, significa que posiblemente desarrolle más poder de lo que imagina.
- Esto debemos decirle a Nomi – la peli lila habló.
- Sí, Shiho-san debe saber esto.
Las 3 Saintias se fueron del sitio mientras Joan, Ramón y Yasmina seguían hablando.
- ¿Qué hiciste qué? – preguntó el mexicano.
- Sí, anoche, mientras Ramón casi me mata – el peli rosa miró con enojo al hondureño, el cual ni se inmutó – cuando me lanzó un poder, de la nada sentí como un cosmos desconocido me invadía y lo logré desviar.
- ¿Cómo desviaste el ataque de Ramón?
- Ni yo lo sé.
- El cosmos que invadió a Daisuke fue muy fuerte, incluso creo que fue lo mismo como cuando a Shinji lo envolvió el cosmos dorado de los Caballeros – explicó el moreno.
- ¿Entonces… me convertiré en un Caballero Dorado? – dijo con emoción el chico.
- No vayas tan lejos amigo, por el momento solo es una posibilidad. Puede que hayas detenido mi ataque, pero por el momento si quieres alcanzar un cosmos más fuerte, debes entrenar.
- ¿Entrenar?
- Pues sí, por el momento no harás nada si no entrenas como se debe.
- Ahora que lo pienso Ramón, los chicos no han entrenado nada desde que terminó el torneo.
- Sí Joan, no hemos vuelto a entrenar, pero ese ya no es mi problema.
- Ramón – el peli rosa miró fijamente al chico – quiero que me entrenes entonces.
- ¿Entrenarte?
- Sí, quiero dominar más el cosmos, tanto como para ser lo suficientemente fuerte y poder competir con ustedes.
- ¿Tanto poder quieres?
- Sí, sé que fui una vergüenza en el torneo, pero quiero elevar mi cosmos por si se presenta una oportunidad de competir nuevamente.
- Vaya, se mira que estás motivado.
- Aunque también lo haría para poder ver a las chicas en ropa interior, no podrían verme si uso la velocidad de la luz.
- Ya decía yo que era demasiado bueno para ser verdad – a Joan y Ramón le salieron unos gotones en la cabeza.
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En el salón del Consejo…
- ¿Puedo saber por qué tienes un cojín en tu silla Tsukumo? – preguntó Shinonome.
- N-No es nada, solo quiero estar más cómoda – respondió la peli negra con algo de nerviosismo.
- Bueno chicas, a lo que venimos – dijo Nomi – anoche sintieron el cosmos fuerte ¿verdad?
- Sí – respondió Tsubasa – fue un cosmos que nunca sentí, pero este era fuerte como el de los Caballeros Dorados.
- ¿Qué sería? – preguntó Tomoe.
- Ni idea, pero al momento que apareció, desapareció – dijo Waka.
- No fue ninguno de los chicos, al menos no Joan – dijo Tsukumo.
- ¿Por qué?
- Estábamos en una cita cuando sentí ese cosmos.
- Vaya, realmente se han vuelto una pareja – dijo Kurashiki.
- Volviendo chicas, solo queda pensar que fueron Maldonado-san o Alférez-san.
- No fueron ellos – dijo Aoi – sé quién fue.
- ¿Quién fue Asada? – Nomi miraba a la peli lila.
- Fue Yasmina-san.
- ¿Yasmina-san?
- Veamos – Nomi buscó en su computadora el nombre del chico que decía la peli lila – aquí está, Daisuke Yasmina, estudiante de primer año.
- Es uno de los que entrenó Maldonado-san ¿verdad?
- Así es Kawakita-san, por el momento me extraña que él haya mostrado cosmos dorado si parecía el más débil de los que entrenó Maldonado-san.
- ¿Qué significa entonces? – preguntó Nakano - ¿acaso todos los que entrenan con Maldonado-san desarrollan el cosmos de los Caballeros Dorados?
- No creo que sea eso, aunque es posible que fuera eso.
- Maldonado-san se ha convertido en un entrenador de Caballeros – Nomi miró por la ventana – desde que él junto con Alférez-san y Fábregas-san llegaron, hemos obtenido más poder del que teníamos, incluso desde el torneo.
- Ahora que lo pienso, no hemos entrenado nada desde que terminamos el torneo de Caballeros.
- Bueno, eso fue más porque ya pensamos que no íbamos a volver a enfrentar a otros enemigos – dijo Ryo – es que por ahora la Tierra pasa por la paz, aunque no debemos confiarnos.
- Sí – Shiho pensó un poco las cosas y era cierto, no debían confiarse, incluso si había Caballeros Dorados, debían entrenarse – le pediré a Maldonado-san que nos vuelva a entrenar.
- ¿Volveremos a entrenar? – preguntó Nozaki que estaba sorprendida al igual que las demás.
- Si, no creo que sea justo que solo ellos se entrenen y nosotras no, creo que incluso voy a hacer que los demás aspirantes a Caballeros entrenen.
- Será una locura – dijo Iwaki sonriendo.
- Bueno, somos las Saintias y no dejaremos que los chicos nos ganen – dijo Aoi sonriendo.
- Alcanzar el nivel de los Caballeros Dorados será difícil, pero verán que, con trabajo duro, será fácil.
Las chicas solo se dirigieron a la salida y posteriormente irían a buscar al hondureño.
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Mientras que en el coliseo…
- ¡Espada del Cid!
- ¡Furor de la Serpiente!
Ambos ataques chocaron y se desvanecieron.
Esperanza y Ramón entrenaban como normalmente lo hacían en la tarde. La española logró pasar el examen de recuperación de inglés y ahora podía entrenar libremente su espada.
La chica ahora vestía la Armadura de Capricornio con la cual había notado que le brindaba mayor seguridad y una gran resistencia.
- ¡Espada del Cid! – la chica lanzó su poder hacia el hondureño el cual solo la sostuvo con sus manos mientras intentaba desviarla.
- No lo haces mal Esperanza, pero necesitas hacerlo mejor – el joven desvió la ráfaga de viento.
- ¿Qué opinas Ramón?
- Bueno, has mejorado mucho, aunque yo te recomendaría que pensarás en afilarla más.
- ¿Afilarla más? – Esperanza cerró los ojos y lo pensó un poco – por las memorias que tengo de los anteriores Caballeros de Capricornio, sé que sus espadas fueron muy filosas, en especial la del Cid de Capricornio.
- Sí, lo sé.
- ¿Cómo lo sabes? Se supone que solo yo puedo ver los recuerdos del Cid.
- Pero recuerda que desde siempre los Caballeros de Sagitario y Capricornio han tenido una estrecha amistad.
- Es cierto, creo que recuerdo algo de Sísifo y Aioros de Sagitario.
- Y ahora pasa con nosotros, mira que el destino juega unas bromas tan locas.
- Bueno, no hemos tenido problemas entre nosotros y mira que somos diferentes en cuanto a ellos.
- ¿En qué?
- Sísifo o Aioros nunca ayudaron al Cid o a Shura en entrenar.
- Sí, creo que somos diferentes en ese sentido, aunque tú no sabes algo de mí, solo Carlos sabe el secreto.
- ¿Secreto?
- Sí, ni siquiera Rafael lo sabe y no sé si necesitas saberlo por el momento.
- Bueno, si no quieres contarme estás en tu derecho.
- Gracias – la peli verde tomó un respiro – creo que hemos terminado por hoy ¿verdad?
- Sí, quiero relajarme un poco.
- Por cierto, ¿saldremos hoy como quedamos la otra noche?
- Sí, no tengo otra cosa que hacer.
- Bien – la Armadura de Capricornio se separó del cuerpo de la chica y se fue a una de las columnas – solo déjame cambiarme.
- De acuerdo, iré a cambiarme también.
- Por cierto, ¿no te molestaría que invitase a Claudia?
- No, no tengo problema, quiero que ella también venga.
- Bueno, no habrá problemas entonces.
Ambos se fueron a sus respectivos cuartos a vestirse para la salida que sería entre los tres.
Las Saintias iban por los pasillos hablando sobre algunos temas, más como le dirían a Ramón que las entrenase a todas.
Justo cuando iban llegando a la habitación del joven.
- ¿Estará dentro?
- Siento el cosmos suyo allá dentro, además, no siento la de sus amigos, por lo que está solo – dijo Nomi.
- Bueno, tocaré.
- Espera – Iwaki detuvo a Tsubasa que iba a tocar – mejor entremos de un solo ya que no creo que nos vaya a abrir.
- Iwaki, eso no es…
Antes de que detuvieran a la peli mostaza, la chica entró de golpe a la habitación y abrió la puerta.
- ¿Lo ven? – dijo Iwaki para mirar que la habitación estaba vacía – pero donde está.
- ¡Si te vienen a contar cositas malas de mí! Manda a todos a volar y diles que yo no fui – el hondureño salió del baño solo con la toalla alrededor de los hombros y sin nada debajo.
Aunque quedó callado cuando miró que estaba frente a las Saintias, las cuales solo se atinaron a sonrojarse al ver al joven desnudo, más cuando las miradas de varias fueron dirigidas allá abajo y solo una habló.
- Joan la tiene igual de grande – Tsukumo fue la única en hablar ganándose la mirada extrañada de muchas.
- ¡¿Qué hacen aquí pervertidas?!
- ¡N-No somos pervertidas!
- ¡Váyanse de aquí! ¡Furor de la Serpiente! – el hondureño les lanzó su ataque y las 12 chicas lo recibieron de lleno.
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Unos minutos después…
- Me pueden explicar grupo de pendejas, ¿Qué demonios hacían en la habitación de los chicos metiéndose como si nada?
- Pues… - Shinonome miró a Iwaki la cual solo se escondió detrás de Aoi – Nomi quería hablar contigo.
- ¿Qué? – la Saintia de Perseo se asustó, aunque luego recordó que era cierto, ella venía a hablar con el moreno.
- Lo lamento por eso, pero creo que deberemos hablar mañana – dijo el chico que ya estaba vestido, cabe decir que las chicas estaban hincadas en el piso y con sus uniformes algo rasgados y chamuscados.
- ¿Por qué mañana?
- Tengo planes ahora.
- ¿Con quién? – preguntó Nakano.
- Eso no les incumbe, pero por ahora, no sé si dejar pasar esto por alto chicas, no quisieran que los alumnos de Satogahama se enterasen que las Saintias se meten a la habitación de un chico a verlo desnudo.
- ¡No es cierto! – reclamaron algunas.
- Tampoco una de ustedes quisiese que Joan se enterara de esto ¿verdad Tsukumo? – el chico miró a la peli negra la cual, aunque lo mostrara mucho, se puso nerviosa y algo roja.
- No le digas nada Maldonado-san, por favor.
- Bien, no le diré a Joan, pero por el momento, solo atínense a no actuar nerviosas ni nada. No diré nada por el momento, solo quiero salir hoy.
- Gracias Maldonado-san.
- Bueno, es mejor que se vayan. Alguien puede mal interpretar las cosas.
- Sí, es mejor que nos retiremos.
- Maldonado-san, ¿no sabes dónde está Joan?
- Está entrenando con Daisuke.
- ¿Daisuke? ¿Daisuke Yasmina?
- Sí, ¿Por qué?
- No, no es nada – Nomi ocultó la información ya que no quería revelar lo que tenía planeado – bueno, nos dices que Fábregas-san está entrenando con Yasmina-san.
- Sí.
- Pero no siento el cosmos de Joan – dijo la novia del mexicano.
- Es que no están entrenando aquí, están haciéndolo en otra dimensión.
- ¿Otra dimensión?
- Sí, lo siento chicas, pero me tengo que ir, Esperanza y Claudia me esperan.
- ¡¿Saldrás con ellas dos?!
- Nos vemos.
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En "otra dimensión" …
- ¡Esquívalos Yasmina! – Joan estaba lanzando varios ataques al peli rosa el cual estaba esquivándolos como podía.
- Joan… ¡no me lances mucho!
- Ramón me dijo que te entrenara para que puedas ser más fuerte – dijo el castaño deteniendo sus ataques – tampoco te quejes tanto, la persona que nos entrenó nos sometía a un entrenamiento muy duro, así que esto no es nada.
- ¿Q-Que clase de persona era su entrenador?
- Uno de los mejores – dijo con orgullo el mexicano – fue la misma persona que entrenó a Ramón y Rafael antes de obtener el poder que tienen ahora. Incluso entrenó a Claud tiempo después.
- ¿Quién es Claud?
- Mi hermana, es una forma de recortar su nombre, lo uso de cariño. Rafael y Ramón la llaman por su nombre normal.
- Fábregas-Senpai es una chica linda Joan – el peli rosa sintió la mirada asesina de Joan – e-espera, solo lo decía por cumplido.
- Espero que cuides tu boca, recuerda dónde estamos.
- Una pregunta Joan.
- Dime.
- ¡¿Dónde mierda estamos?!
- Estamos en la entrada al Inframundo.
Exactamente como dijo el chico castaño, estaban en la entrada del Monte Yomotsu en la que era la entrada al Inframundo.
- ¿Por qué me trajiste aquí?
- Quiero que entrenemos aquí para ver como desarrollas tu cosmos, esto por petición de Ramón.
- ¿Y dónde está él?
- Tenía planes con Claud y Esperanza.
- ¿No te molesta que él salga con tu hermana?
- No, no me molesta – dijo el castaño – créeme, Ramón a cuidado de mi hermana y un tiempo después me di cuenta de los sentimientos de Claud por él. Es al único al que acepto para estar con mi hermana y espero que pronto ande con ella, Claud realmente lo quiere.
- Que profundo. Y yo pensé que Ramón nunca estaría con alguna mujer de ese modo. Lo mismo lo pensé de Rafael-Senpai.
- Si te contara que fue lo que vivieron los dos – Joan bajó un poco la mirada.
- ¿T-Tan malo les fue?
- Sí, aunque con Rafael fue más fuerte la cosa.
- ¿P-Por qué?
- A Ramón le traicionaron el corazón.
- ¿Y a Rafael-Senpai?
- … - Joan solo levantó la mirada mientras veía al cielo del Yomotsu – a Rafael… le mataron a su amada.
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Mientras tanto con el trio…
Esperanza, Claudia y Ramón hicieron varias cosas en toda la noche, desde ver una película, ver varias tiendas y que las chicas fueran a comprar varios atuendos.
No solo eso, los juegos de árcade también fueron probados por ellos, en los cuales Esperanza fue derrotada contundentemente por la mexicana y el hondureño.
Incluso el hondureño hizo algo que dejó impresionada a las chicas. Se pintó el cabello de azul profundo, diciendo que esto era más porque siempre le había gustado el cabello de ese color y siempre quiso tenerlo así.
Aunque luego de eso, salieron a tomar un batido en un café cercano.
- ¿Qué tal ha estado esta noche? - preguntó el chico mirando a sus acompañantes.
- Muy bien, hace tiempo que no salíamos los dos juntos Ramón – dijo la mexicana.
- Oigan, recuerden que estoy aquí – Esperanza se sentía excluida.
- Vamos Esperanza, no creas que te olvidamos, solo que no te incorporas a la conversación.
- Que buenos amigos son ustedes.
- Vamos, no te enfades.
- A propósito, ¿y Carlos y Rafael?
- Joan está entrenando con Daisuke, le pedí el favor que me lo entrenara.
- ¿Y Rafael?
- Rafael ahora sale más con Akira y Shinzuke, se ha olvidado de nosotros – dijo el hondureño con tristeza fingida.
- Me pregunto que harán esos dos.
- Sin duda, creo que… la pasa… rán… - Ramón quedó callado de la nada, cosa que dejó con impresión a las dos chicas.
- ¿Qué te pasa?
- … - el chico solo quedó callado mirando hacia atrás y finalmente, solo Claudia sintió el cosmos de alguien que era conocido para ella.
- ¿Qué hace ella aquí? – la morena de cabello negro frunció el ceño como si estuviera molesta – ya decía que el olor a puta se sentía.
Esperanza no entendía la reacción de Claudia ni de Ramón, hasta que miró hacia atrás.
Dos chicas.
Una de cabello castaño y ojos del mismo color.
Y la otra, de cabello gris y ojos azules.
- ¿Qué hacen aquí esas dos? – preguntó el chico en voz baja – Asuka, Kurumi.
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Continuará…
