Fue hace 84 años…

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El Redentor 777. Todas esas preguntas se resolverán en la segunda parte del fic, todo eso se resolverá ahí. Veremos si llego a las 100K palabras, si no, me caerá el castigo de parte suyo. ¡Saludos!

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RinMakoto. Al final, el encuentro no fue nada agradable y muchas cosas se resolverán en la siguiente temporada del fic. Con el final ya se pueden ir dando una idea de cómo serán las cosas más adelante. ¡Saludos!

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Llegamos al final de la primera temporada, así que… sin más, comencemos…

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Asuka y Kurumi estaban llegando al hotel en el que se hospedaban junto a sus amigas, las cuales debían estar en distintas actividades.

Kurumi iba muy preocupada por Asuka, la peli gris no había dicho palabra alguna desde el enfrentamiento con Claudia y cabe decir que estaba curada de toda lesión, más de la horrible lesión que le produjo la mexicana al romperle el brazo.

Antes de que llegaran, las demás estaban en asuntos importantes en la habitación del hotel en el que estaban, en especial Mia y Tamara.

- ¡Dame el control! – dijo la rubia mientras peleaba con la peli blanca.

- Mia, creo que es hora de que yo vea la tele, ya es hora de mi programa.

- Tamara, no pensé que alguien como tu mirara la televisión, solo pensé que seguías órdenes de tus comandantes.

- Sigo órdenes y las obedezco como alguien que realmente respeta su país, a cambio de cierta rubia que es una loca que mata como si no hubiera un mañana.

- Que lindo cumplido me haces.

- Veo que no has cambiado nada – dijo la rusa mientras veía la televisión – apuesto que Joan ni siquiera te prestará atención.

- ¡Cállate! – reclamó la estadounidense sonrojándose un poco.

- Apoyo en eso a Tamara – dijo Magdalena tomando la mano de la rusa mientras detrás de las dos aparecían la bandera de Alemania y Rusia.

- ¿Por qué hacen una maldita alianza frente a mí? – reclamó Mia.

- Bueno, no es que me guste mucho Estados Unidos, pero por el momento creo que apoyaré más a Magdalena.

- Bueno, ojalá te dé salmonela y te mueras – finalmente Mia fue a su cama y se acostó.

- Oigan, ¿podrían por favor dejar de pelear? – dijo Pei Pei en un lado de la habitación maquillándose un poco.

- Cálmate Pei, no es que estemos haciendo mucho ruido – dijo Mia riendo un poco.

- A veces llegas a ser algo desesperante Mia – dijo la china.

- Dímelo a mí – ahora fue Claire que estaba al lado de Pei Pei.

- Vamos Arrturia, no creo que sea tan malo.

- ¡Que me llamo Claire! Por tu padre Mía, me llamo Claire Rodwell.

- Está bien Arturia, no te vuelvo a molestar por tu nombre.

- Ojalá que te pegue gonorrea crónica nivel Zeus y te mueras.

- Yo también deseo que eso pase – dijo Tamara viendo su programa.

- Que lindos deseos Tamara – Mia estaba con un tic en el ojo muy evidente.

- ¿Y Francine? – preguntó Magdalena no viendo a la francesa.

- Dijo que estaría bañándose.

- ¡Mia! – una voz llamó de la bañera.

- ¿Qué quieres Francine?

- ¿Me podrías enjabonar la espalda? Juro que te daré una recompensa cando estemos solas, créeme, tengo un nuevo lubricante.

- Lo haré, pero si haces eso cuando esté sola, juro que te destriparé el cerebro.

- Bien – la francesa sonó algo feliz, aunque Mia no lo estaba muy bien que digamos.

Unos minutos después, Francine salió de la ducha y con Mia que le había lavado la espalda, aunque Magdalena y Claire no pudieron evitar molestar a la texana por esto.

Aunque luego de eso, llegaron las dos últimas chicas que faltaban, Asuka y Kurumi.

- ¿Ya volvieron? – preguntó Mia.

- S-Sí – Kurumi respondió en cambio Asuka solo llegó a su cama y se acostó.

- ¿Qué le pasa a Asuka? – preguntó Tamara.

- P-Pues… - Kurumi solo desvió la mirada mientras evitaba tocar el tema – no quiero hablar de eso.

- Asuka, ¿trajiste mis frituras sabor habanero? – preguntó Mia.

- … - la peli gris no respondió, pero luego de unos segundos Asuka no aguantó más la tristeza y comenzó a llorar, pero esta vez lo hizo con fuerza.

- ¡Asuka! – las demás fueron a ver a su amiga la cual no dejaba el llanto a un lado.

- ¡¿Qué tienes Asuka?! – Tamara fue la primera en llegar – por favor, dime.

- Asuka-san – Kurumi no aguantó las lágrimas también y comenzaron a caer – lo lamento.

- Kurumi, ¿Qué fue lo que pasó?

- M-Magdalena-san… y-yo…

La alemana calmó a Kurumi un poco y esta se reunió con las demás a contar lo que pasó, aunque Claire le dio un buen golpe a Mia cuando esta preguntó por sus frituras sabor habanero.

Las demás no creyeron lo que War Nurse les contaba. Realmente no se lo creían.

La mayoría conocía a Claudia por ser una chica realmente calmada, agradable, amable con todo el mundo y una persona de justicia, pero lo que Kurumi decía era como una versión contraria de la mexicana.

- ¿E-Es en serio Kurumi? – preguntó Pei Pei.

- Sí, no creí ver a Claudia-san de ese modo, más como lesionó a Asuka-san.

- Nunca creí ver a Claudia de ese modo, realmente nunca lo creí.

- Al parecer ella no supera los acontecimientos de la Guerra Civil en México.

- Pero todas sabemos que Asuka lo hizo para ganar la guerra, aunque también admito que fue algo arriesgado.

- No empieces por favor Mia.

- Lo siento – se disculpó.

- Oigan, no quiero ser aguafiestas, pero ¿alguna me podría explicar que es eso de la Guerra Civil?

La pregunta de Claire hizo bajar la mirada a todas las ahí presentes y solo Francine se fue a ver la ciudad por la ventana del hotel.

- ¿Francine? – Claire no entendía la actitud de la rubia.

- Claire… este tema es muy delicado y juramos nunca contar esto ya que fue un evento muy trágico en el que perdimos muchas amigas y compañeras – Claire miró a Asuka – no solo eso, Asuka perdió al hombre que amaba y un viejo compañero llamado Rafael perdió a la mujer que amaba.

Al decir esto, Pei Pei bajaría la mirada algo triste y a la vez molesta.

- ¿Q-Que quieres decir? – la inglesa rubia estaba algo asustada y solo temía por lo que fuera a decir Francine.

- Verás, hace 3 años…

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El fin de semana llegó y realmente no se sentía el ambiente normal en la Academia, más en los dormitorios.

En el dormitorio de las chicas, estás se quedaron a cuidar a Claudia, la cual llegó algo lastimada anoche luego de su salida con Ramón y Esperanza.

Aunque más de alguno quedó callado cuando Esperanza reveló lo que pasó y más con lo que Rafael reveló.

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Flashback

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- ¿Qué le pasó? – preguntó Akira extrañado.

- ¿Sabes algo Cortés-Senpai? – preguntó Souta a la española la cual seguía en shock.

- N-No sé qué pasó – Esperanza estaba ida en sus pensamientos – p-pero creo que no soy nadie para ocultar esto.

La española les contaría lo que vivió esa salida.

- ¿Por dónde comienzo? – la morena se sentó en el césped y los demás hicieron lo mismo, Joan se sentó y tenía a Claudia pegada a él, Tsukumo lo ayudaba ya que estaba muy preocupada por su cuñada – verán, Claudia, Ramón y yo estábamos probándonos varias cosas, incluso tal vez notaron que Ramón se pintó el cabello de azul oscuro.

- Sí, se veía genial - dijo Shinzuke.

- Bueno, resulta que cuando estábamos comiendo en una cafetería cercana, todo iba bien con una plática, pero luego Ramón se quedó tieso y Claudia se puso algo alterada y cuando voltearon a ver, había una chica de cabello gris y ojos azules y la otra tenía el cabello castaño y ojos del mismo color.

Los demás no entendieron esa parte ni quien podrían ser esas chicas, pero Rafael y Joan quedaron pensativos ya que esas descripciones se les hacía familiar.

- ¿Pasa algo Joan? – Tsukumo notó la expresión de su novio y supo que tal vez sabía algo.

- Dime una cosa Esperanza, ¿la chica de casualidad se llamaba Asuka?

- S-Sí, creo que así se llamaba, al menos así la llamó Claudia, aunque Ramón la llamó Otori.

- N-No puede ser – Rafael quedó igual de impresionado – Joan, si esa era Asuka Otori, entonces tengo entendido que a lo mejor la castaña era Kurumi.

- Sí, así la llamaba Claudia y esa tal Asuka, Ramón la llamaba Mugen.

- Eran Asuka y Kurumi – dijeron ambos chicos.

- ¿De qué hablan? - preguntó Akira que estaba muy confundido.

- No pensé verlas de nuevo, aunque creo que mencionaste que viste a Magdalena y Mia el otro día ¿verdad Joan?

- Sí, cuando veníamos de una cita con Kana me las encontré.

- Que raro – Rafael miró a Claudia que seguía desmayada – a lo mejor pelearon y Asuka siendo más poderosa la derrotó.

- ¿Cómo le pudo hacer esto Asuka? – dijo Joan algo molesto.

- No fue Asuka, Carlos.

- ¿Que has dicho Esperanza?

- Carlos – Esperanza tenía sus dudas al decir esto, pero sabía que no ganaría nada ocultando nada – f-fue… Ramón el que dejó así a Claudia.

Esa noticia dejó súper confundidos a todos, en especial a las chicas que estaban enamoradas del hondureño.

- ¿Estás segura Cortés-san? – preguntó Nomi.

- ¡¿Por qué Ramón atacó a Claud?! – exclamó Joan muy molesto - ¡se supone que debía cuidarla, no hacerle esto!

- Joan, cálmate por favor.

- ¡¿Cómo quieres que me calme Rafael?! ¡Ramón dejó a mi hermana lastimada e inconsciente! ¡¿Cómo mierda quieres que me sienta?!

- ¡Él no la atacó de puro gusto! – exclamó la española callando al mexicano – Carlos, ella quiso matar a esa tal Asuka cuando de la nada obtuvo la Armadura de Leo.

- ¿Qué has dicho? – Joan se impresionó bastante por esto - ¿la Armadura de Leo?

- Eso lo explica todo – dijo Nomi sorprendiendo a Joan.

- ¿Por qué lo dices?

- Lo que le quería decir a Maldonado-san es que por unos momentos la Armadura de Leo había desaparecido, pero de la nada volvió.

- Pero eso no explica porque Ramón atacó a Claud.

- Ya te lo dije Carlos, Claudia intentó matar a esa chica Asuka. Le rompió el brazo y justo cuando la iba a rematar con su ataque, Ramón se puso en medio y evitó que el ataque de Claudia fuera a dar a ella. Ramón intentó dialogar con Claudia, pero esta estaba cegada por el poder de la Armadura, al menos eso creo. Finalmente, Ramón tuvo que usar la fuerza y con su ataque de Trueno Atómico logró hacer que Claudia se calmara, pero a la vez la dejó inconsciente.

- Ramón-san – Nakano solo miró a la hermana del mexicano menor – Cortés-Senpai, entonces, ¿Ramón-san no hizo nada malo?

- No, en lo personal no hizo nada malo, solo que ignoró a las dos chicas que vinieron por él. Aunque Claudia realmente fue algo grosera con Asuka.

- No creo que Maldonado haya atacado a Fábregas-Senpai sin motivos – dijo Shinonome.

- Yo también creo eso, creo que Maldonado-kun no atacó a Fábregas-Senpai – dijo Tsubasa y las demás Saintias.

- Yo también creo eso Joan – Kudo se acercó al chico – no creo que Ramón haya atacado a tu hermana sin motivos, a lo mejor lo hizo para proteger a la otra chica.

- Joan, sabes más que nadie cuanto quiere Ramón a tu hermana, él no haría algo así como si nada – Rafael lo miraba fijamente.

- No solo eso Joan, él se fue muy triste, si él lo hizo con intención de lastimarla, ni siquiera se mostraría triste.

- Tienen razón Joan – Tsukumo habló dejando a Joan muy impresionado.

- Kana.

- Joan, noté en la mirada de Maldonado-san bastante tristeza, eso quiere decir que estaba muy arrepentido de haber hecho esto.

Joan analizó las cosas y no podía discutir ante su novia, ella tenía toda la razón.

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Fin Flashback

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Al ser sábado y no haber clases, las chicas cuidaban Claudia la cual solo estaba durmiendo aún.

En eso, tocaron la puerta y Aoi fue a abrir la puerta.

- ¿Fábregas?

- Senpai, ¿ya despertó Claud? – Joan estaba bastante desesperado.

- No, aún sigue inconsciente.

- Quiero verla – sin pedir permiso, el mexicano entró en la habitación a ver a su hermana.

- Joan – la novia peli negra del chico solo lo vio cuando entró, pero sabía que él estaba preocupado por su hermana.

- ¿Cómo está?

- No ha mostrado ninguna complicación, pero creo que estará bien.

- Claud – Joan solo miraba a su hermana, pero de la nada, la morena peli negra comenzó a reaccionar - ¡¿Claud?!

Los chicos entraron también, Esperanza y Rafael estaban atentos ante la chica ya que no sabía cómo podía reaccionar.

En ese momento, Claudia despertó sobresaltada.

- ¡Ramón! – gritó la chica despertándose.

- Cálmate Claudia, por favor, estás algo débil.

- ¿Dónde está Ramón? – la morena intentó levantarse, pero fue detenida por su hermano y Esperanza - ¿Dónde está esa idiota de Asuka? ¿Y Kurumi?

- Cálmate Claudia, ellas no están aquí.

- Claud, por favor tranquilízate.

- Carlos – Claudia miró a su hermano menor – por favor Carlos, dime donde está Ramón. ¿Se fue con Asuka?

- C-Cálmate Claud, él no se fue con Asuka, no sé dónde está.

- Iré a buscarlo, no quiero que esté con esa malnacida.

- Claudia Fábregas Díaz – Esperanza detuvo a su mejor amiga – tu no irás a ningún lado, te quedarás aquí a descansar.

- P-Pero Esperanza…

- Nada de peros, debes descansar hasta que estés bien. Tal parece que el poder de la Armadura Dorada de Leo te dejó sin energías luego de la batalla.

- ¿Q-Que fue lo que pasó?

- Claudia, atacaste a esa tal Asuka sin piedad y estuviste a punto de matarla, Ramón tuvo que noquearte para evitar que la mataras, es más, lo atacaste a él.

- ¿L-Lo ataqué? – las pupilas de Claudia se dilataron a más no poder - ¿y-yo hice qué?

- Al parecer el poder de Leo fue demasiado para ti y todo se salió de control. Después de que te dejó con Carlos, él solo se fue diciendo que necesita tiempo para estar solo.

- Ramón – las lágrimas comenzaron a bajar de los ojos de la Fábregas mayor - ¿p-por qué yo…?

Sin más, la chica comenzó a llorar ante la mirada de todos, aunque los de origen japonés no entendieron nada de lo que dijo, sabían que tenía que ver con el hondureño.

Esperanza solo la abrazó mientras la consolaba y Joan solo se dirigió a la ventana ante la mirada de su novia y de Rafael.

- ¿Joan? – Tsukumo no comprendía el comportamiento de su pareja.

- Joan, espero que hagas alguna tontería.

- Descuiden, no haré nada estúpido – el castaño miró al cielo – solo espero que Ramón regrese pronto, tengo que hablar con él.

- ¿Sobre qué?

- Quiero que de una vez me diga, si acepta o no salir con mi hermana. Ella lo quiere mucho y no quiero que la dañe más.

- ¿Y si no acepta?

- … - Joan no tuvo respuesta ante esto, pero unos segundos después – entonces Claud podrá ser libre, pero no dejaré que él la dañe más.

- ¿De qué habla Alférez-san? – Tsukumo no entendió esa parte.

- Él no quiere que su hermana tenga que reprimir sus sentimientos de nuevo al ver como el chico que le gusta está con otra.

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En algún lugar lejano…

En uno de los bosques en las afueras de la ciudad, en uno de los árboles del lugar, se podía ver la silueta de alguien en pose de meditación.

Ramón estaba pensando en lo que había pasado la noche anterior y es que le había tocado vivir una de las noches más pesadas de su vida, una que no había vivido desde que terminó la Guerra Civil en México y se distanció de todo el mundo por un tiempo.

- ¿Fue… lo correcto haber hecho eso? – se preguntó para sí mismo, pero en ese momento, sintió como varios shurikens venían hacia él - ¿Quién anda ahí?

- Vaya, creo que Asuka no mentía cuando decía que eras bastante bueno – dijo una voz en el sitio que el moreno desconoció.

- ¿Quién eres?

- Perdona mis modales, pero es que quería probar al joven que dice Asuka que es poderoso. Al menos creo que sí ya que venciste a ese youma que enfrentamos y que no pudimos sellar con la ayuda de Miyabi y Asuka.

- Espera, ¿Cómo sabes de eso?

- Pues, yo estuve en la batalla también – la chica que se reveló ante el hondureño era de piel bronceada, cabello negro y vestía un traje que se asemejaba a un traje de entrenamiento de color rojo.

- Creo que te recuerdo – el chico no sintió maldad en su cosmos, aun así, decidió estar alerta.

- No es que tenga nada contra ti, pero es que quiero ver cómo es que luchas, solo te vi hacer esa técnica rara con la que sellaste a la youma.

- No fue nada del otro mundo, solo una técnica que copié de un amigo mío.

- Aun así – la morena sacó sus 6 espadas – creo que quiero probar cuan fuerte eres.

- ¿Para qué? – preguntó el chico algo confundido – es más, ni siquiera me has dicho cómo te llamas.

- Lo siento, mi error – la chica solo sacó la lengua riendo un poco – como sea, soy Homura, una shinobi renegada y líder del escuadrón Escarlata.

- Ramón Antonio Maldonado Britten, hondureño y otaku desde que tengo memoria.

- ¿Eh?

- Lo lamento, creo que dije de más – el chico río un poco – como sea, no creo que seas capaz de tan siquiera tocarme.

- ¿Cómo? – Homura frunció un poco el ceño - ¿me estás retando?

- Tal vez.

- Veremos eso – Homura se lanzó al ataque, pero cuando iba a darle con sus espadas, el hondureño sin más esquivó todo - ¿Qué?

- Te dije que tú no podrías darme un solo golpe.

- No importa, quiero ver que tan fuerte eres – Homura escupió un poco – noté como Asuka te idolatraba bastante, más cuando te dio ese beso.

- ¿Q-Que? – el rostro del chico se puso rojo al escuchar esto.

- No creas que también olvidé cuando Yumi se lo dio a tu amigo.

- B-Bueno, eso me agarró desprevenido y…

- ¡Caíste! – Homura apareció detrás de Ramón y justo cuando estaba a punto de atacarlo, este lo esquivó saltando - ¿Cómo?

- Esos movimientos son tan lentos Homura-san – el hondureño sacó unos shurikens de agua comprimida y sin más, los lanzó hacia la morena.

- ¡No cederé! – Homura detuvo los shurikens con sus espadas, pero estaba siendo arrastrada por la fuerza de estos - ¿p-por qué tienen tanto poder?

- No son armas como las que ustedes usa, mis shurikens están hechos de agua comprimida.

Finalmente, los shurikens lograron ser desviados por Homura quien había perdido muchas fuerzas con solo eso.

- ¿Me permites decir algo? – dijo el chico – creo que Asuka-san tiene más fuerza ya que ella logró desviar un poco una de mis técnicas más poderosas.

- ¿Qué has dicho?

- Verás, Asuka-san ha estado entrenando conmigo durante estos días que hasta donde tengo entendido, ella ha aumentado mucho su poder.

- No lo había visto de ese modo – Homura se levantó – esta vez no usaré mi transformación shinobi definitiva, solo quería probar cuan fuerte eres.

- ¿Por qué lo hiciste?

- Es que me entró mucha curiosidad lo que hiciste el otro día y quise probar lo fuerte que llegarías a ser – Homura sonrió de lado mientras se preparaba para irse – realmente me has dejado sin palabras Ramón-san.

- Me alegra. Me le mandas saludos a Asuka-san de mi parte.

- Bien – sin más, la chica se fue del sitio dejando al moreno solo.

Ramón solo quedó meditando un poco sobre la situación en la que se hallaba metido y es que no quería ir a la Academia por el momento luego de lo sucedido anoche y es que el atacar a Claudia… lo dejó muy pensativo.

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Pasó todo el día y finalmente llegó la tarde y el moreno no hacia acto de presencia en el lugar.

Los chicos y las Saintias estaban reunidas en el coliseo de batalla entrenando un poco por el momento, aunque en ningún momento dejaron de pensar en el chico.

Claudia se había recuperado por completo, pero seguía triste por el momento, pensaba en su querido hondureño el cual estaba ausente. Al final, Joan logró hacer que entrenara por el momento para matar el tiempo.

Es más, fue sorpresa enorme para la morena mexicana cuando se enteró de su cosmos, era más fuerte de lo que imaginaba, incluso no pensó que de la noche a la mañana tendría semejante poder.

Mientras los demás seguían practicando, llegó un momento en el que Rafael sintió el cosmos del moreno llamándolo.

Rafael… necesito que vengas al bosque. Pero ven solo.

De un momento a otro, el mexicano peli negro se fue del sitio, aunque Joan fue el único que se enteró de esto.

- ¿A dónde va Rafael?

- Joan – la voz de Tsukumo lo hizo entrar en razón - ¿A dónde mirabas?

- Es que Rafael se fue y no sé dónde – el castaño solo miró al cielo – a lo mejor se fue a buscar a Ramón.

- ¿Y dónde estará Maldonado-san?

- Ni idea – Joan llamó a los demás chicos y chicas - ¡Iremos a buscar a Ramón y Rafael!

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El mexicano mayor llegó al sitio al que el hondureño le dijo y solo se puso a buscar con la mirada, pero en eso sintió como un shuriken llegaba así él, pero este lo detuvo con sus manos.

- ¿Eres tu Ramón?

- Así es – el hondureño llegó con su amigo – Rafael, sabes que por que no fui hoy a la Academia ¿verdad?

- No te preocupes, sé que estás con varias cosas en la cabeza.

- Lo sé – el moreno bajó la mirada – por el momento no tengo la fortaleza para ver a Joan y Claudia a los ojos, no después de lo de anoche.

- Ramón, no fue tu culpa. Esperanza nos contó que te lanzaste a salvar a Claudia y por eso tuviste que usar la fuerza.

- Pero ataqué a Claudia. No me puedo permitir que eso vuelva a pasar.

- No pasará – Rafael sonrió de lado – mira, sé que es difícil hacer esto, pero Claudia recobró el conocimiento y no está enojada contigo, es más, está triste porque no estás presente con ella, se siente culpable de haberte atacado, es más, se lamenta por eso.

- Y-Yo… - el chico moreno bajó la mirada – realmente no tengo remedio ¿verdad?

- Estás igual que hace 3 años… cuando fue la Guerra Civil.

- No me lo recuerdes – Ramón elevó su mirada al firmamento que ya estaba comenzando a oscurecerse – Rafael, dime una cosa, ¿ya superaste lo de Calvera?

- … - Rafael solo bajó la mirada bastante triste y solo apretó su puño con algo de fuerza – no, aun no supero eso. Si hubiera tenido más poder en ese momento… ella no…

- Lo sé – Ramón supo porque su amigo estaba así – créeme Rafael, Calvera fue una gran amiga mía y le estoy eternamente agradecido cuando me ayudó a declararme a Asuka en ese entonces, pero si no fuera por… ese desgraciado.

- Maldito Huesca – Rafael apretó fuerte sus puños tanto que sangraron un poco – de suerte… ese tipo está bien muerto.

- Lograste hacernos ganar la Guerra Civil que se desató en Ciudad de México y en Yucatán. Al menos ella podrá descansar en paz.

- Sí – el mexicano levantó la mirada – al menos sé que ella está en un lugar mejor. Además, sigo el consejo que me dio antes de morir y fue que siguiera con mi vida adelante y que encontrara a otra mujer… al menos, en eso sigo con dudas.

- No te preocupes. Lo mío con Asuka se fue a la mierda, pero al menos Claudia estaba conmigo cuando más lo necesité y creo que esas fueron razones para protegerla a ella.

- Hasta que lo admites – el mexicano río un poco – quien lo diría, Ramón Maldonado, el ninja que es frio con las mujeres finalmente admite que fue flechado por cupido.

- N-No lo digas así.

- En fin, creo que por algo me llamaste ¿verdad? – Rafael miró fijamente al moreno.

- Que bien me conoces – Ramón sonrió un poco – bueno, te quiero proponer un combate de entrenamiento.

- ¿Un combate… de entrenamiento?

- Sí, quiero ver cómo hemos mejorado a lo largo de estos años.

- ¿Estás seguro?

- Sí, quiero probar tus habilidades, Rafael Alférez Díaz.

- Tienes agallas Ramón Antonio Maldonado – el mexicano se puso en pose de combate – ni modo, vamos a ver quién sigue siendo el más poderoso.

Ambos chicos se miraron a los ojos y en menos del aleteo de un colibrí, ambos comenzaron a lanzarse ataques el uno al otro. Los dos estaban esquivando golpes, lanzando puñetazos y patadas y bloqueándolos.

Un momento después, Joan llegó con las demás Saintias y también los chicos.

Hasta que llegó un momento en el que todo el mundo quedó callado.

- ¡Rafael! – Ramón llamó a su amigo – quiero que te transformes.

- ¿Qué? – Rafael quedó confundido ante esto, pero de inmediato supo a qué se refería - ¿t-te refieres a…?

- ¡Atácame de una vez y muéstrale al mundo… que Rafael Alférez es el humano más poderoso de este mundo!

- Jajaja – río un poco el chico – Ramón, siempre tan chistoso… pero si quieres eso… pues lo tendrás.

Rafael comenzó a cargar cosmos, pero no fue algo normal, más bien el poder que estaba tirando no era algo normal.

Llegó un momento en el que todos tuvieron un dolor de cabeza horrible por el tremendo cosmos que estaba tirando el mexicano.

El cielo se tornó negro y la Tierra comenzó a temblar con fuerza mientras Rafael por alguna razón… estaba cambiando, como su cabello de negro a blanco.

Algo raro… estaba pasando.

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Continuará…

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Final de la primera temporada.

No sé si llegué a las 100K palabras, en el caso que no, pues ya saben que tendré castigo, el cual podrán mandármelo por Mensaje.

También me autocastigaré si no lo logro. Chicos, si no lo logro, quiero que me manden muchas preguntas para un especial de preguntas que haré con todo el elenco, incluidas también Claudia y Esperanza.

No sé si lo haré la próxima semana, pero quiero que sean muchas preguntas.

Sin más, me despido.

Bye.