¡Que pasa chavales!

Iniciaremos la segunda temporada del fic en el que se basa en la famosa Guerra Civil llevada a cabo en México y en el que muchos sucesos ocurrieron y muchas incógnitas serán respondidas a través de estos episodios. Recuerden que la historia ocurrió 3 años antes del inicio de la historia original.

No sé cuántos capítulos saldrán, tal vez unos 10 o 15, dependiendo como me den las ideas.

Esta vez no responderé reviews, ya que por el momento estoy trabajando con los castigos que por pendejo me lo gané ya que me confié :(

También, quiero decirles chicos que para que sea más pesado mi autocastigo, también le envíen preguntas a las Mahou Shoujo ya que siento que así sería más pesado el castigo.

Por cierto, faltan tus preguntas y tu castigo hacia mí, Rin.

Por el momento, veremos cuando lo público, aunque por ahora, solo estaré con el fic normal y estaré trabajando con los castigos.

Bueno, sin más, comencemos…

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Ciudad de México.

El país de México era conocido por ser uno de los más desarrollados del continente americano. Aunque ha sido golpeado por el narcotráfico y asesinatos en distintas ciudades del país, al final de todo, eso no tapa la belleza que da este hermoso país.

Aunque en estos momentos, en el estado de Yucatán, se hallaba un joven de cabello negro y ojos morado oscuro el cual iba corriendo por las calles de Tinum, municipio de Yucatán. De ahí, llegó a una gran escalinata de piedra que comúnmente, la población de ese lugar bautizaba como "El Castillo". Este era el Templo de Kukulkán, ubicado en la famosa zona de Chichén Itzá.

El chico peli negro sabía que el lugar era muy conocido como una de las 9 maravillas del mundo moderno, aunque había algunas personas sacando fotos a la estructura mesoamericana, el chico solo se fue de sigiloso atrás del templo y cuando llegó a una de las paredes, este dijo unas frases que los turistas no comprenderían.

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Al grito de guerra despierta el valor
y el aire se inunda con bélico son.
Haced compatriotas que truene el cañón,
lloviendo metralla sobre el invasor.

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Sin más, el chico logró ingresar por la pared, como si de un pasadizo secreto se tratarse, pero era como una especie de vórtice que lo transportaba a algún lugar algo raro.

Cuando terminó el viaje, solo se miró en donde estaba.

Era como si se hubiese transportado a otro lugar completamente diferente. En este lugar no había edificios, no había calles de cemento, solo había caminos de tierra.

Había edificios de tipo azteca del periodo antes de la colonización, como si se retrocediera el tiempo a los años del siglo XIV y XV.

El peli negro iba caminando por el lugar mientras se veía a muchas personas pasando por el sitio y saludaban al chico el cual les devolvía el saludo.

- ¡Buenos días Rafael! – saludaban algunos hombres y mujeres al chico que resultaría ser Rafael Alférez el cual era conocido en el lugar como alguien al que se debía temer por su fuerza, pero era todo lo contrario, él era bastante amable con la gente que rápidamente se ganó la confianza de la población de aquel lugar.

- Rafael – llamó una persona al chico el cual volteó a ver a haber quién era.

- ¿Yuma? – Rafael reconoció un chico de su misma edad, 13 años, el cual era de cabello negro al igual que el suyo, solo que este era más largo y sus ojos eran cafés, además de tener piel morena.

- Rafael, ¿no se supone que venías hasta dentro de dos días?

- Sí, pero el huēy tlahtoanime pidió que viniera.

- ¿El gran orador te llama? – dijo el chico – vaya, es algo raro que mi tío te llame, él normalmente es alguien frio.

- No entiendo para que me llama el gran emperador.

- Bueno, mira el lado bueno, hay rumores que dicen que eres uno de los nominados para suceder a mi tío ¿no es genial?

- No lo sé – Rafael miró hacia el cielo – sé que solo soy un guerrero normal.

- No digas eso amigo, eres el más destacable de los guerreros del ejército mexica. Al final de todo, eres el más fuerte de todos.

- No creo que sea para mucho – las mejillas de Rafael se pintaron rojas – al final debemos seguir entrenando para hacernos más fuerte y que la sociedad azteca siempre esté a salvo.

- Ojalá que Quetzalcóatl te escuche – dijo el moreno – pero dime una cosa, ¿Por qué no aceptaste el puesto de Guerrero Rapado?

- Sé que ese puesto es el más alto dentro del ejército, pero es que hay un detalle muy importante en el que me basé para no hacerlo.

- ¿Y ese cual fue? – Yuma miró al chico el cual se puso serio un momento, para luego sonreír de manera estúpida.

- Es que no quiero que me dejen calvo, ¿no ves como los rapan? – al decir eso, Yuma cayó de espadas.

- A veces no entiendo nada Rafael – dijo el chico – por cierto, creo que hoy vendrá Ramón.

- ¿Ramón? – eso extrañó a Rafael – se supone que Ramón viene hasta dentro de 1 mes.

- No lo sé, pero parece que trae algún reporte de allá de Copán.

- Iré a ver qué pasa – sin más, el de Yucatán se fue del sitio mientras se dirigía hacia el centro principal de la zona, el cual era la famosa Tenochtitlán, aunque el chico se dirigió hacia el Templo Mayor.

Cuando llegó, miró como había varios vendedores de todo tiempo de cosas, mientras que en otro lado había guerreros luchando.

Rafael subió la escalinata del Templo Mayor mientras muchos pobladores miraban esto, aunque al saber quién era el que subía, se calmaron ya que sabían que el peli negro era un guerrero de élite.

Cuando el chico llegó a la cima del Templo Mayor, en la entrada miró a cierto moreno de cabello negro el cual parecía estar esperándolo.

- ¿Ramón? ¿No se supone que venías hasta dentro de varios días? – el mexicano de cabello negro saludó al chico con un apretón de manos fuerte.

- Bueno, el Gran Orador me mandó a llamar por un asunto que no tengo de que cosa, es más, creo que el Rey Maya me mandó por un asunto tonto.

- No creo que sea eso.

- Bueno, al ser los dos guerreros más fuertes de cada generación, es obvio que nos mandarían a llamar personalmente los máximos representantes de cada cultura.

- Dímelo tu Ramón, eres el guerrero élite de los Mayas y por obvias razones te mandaría el Rey Maya hasta acá.

- Y tu Rafael, deberías sentirte orgulloso, eres el guerrero estrella de la cultura Azteca. Aunque no pensé que fueras a rechazar el puesto de comandante de los Guerreros Rapados, el rango más alto en el ejército Azteca.

- Bueno, sabes porque no quería aceptar el puesto ¿verdad?

- Sí – el hondureño solo río un poco – no querías quedarte pelón.

- E-Es que no quiero verme raro, voy a parecerme a Saitama.

- Pero Saitama es genial.

- ¡Pero es calvo!

- Señores – uno de los guardianes llamó a ambos chicos los cuales solo se tensaron un poco – el Gran Orador quiere verlos.

- G-Gracias – respondió el mexicano para luego pasar junto con Ramón al interior del Templo Mayor.

Justo en el final de ese pasadizo, se hallaba un hombre de cabello verde, piel clara y ojos morados que veía a los dos jóvenes pasar.

Cuando lo vieron, ambos jóvenes se arrodillaron con la cabeza baja.

- Rafael Alférez.

- Ramón Maldonado.

- Levanten la cabeza – dijo el Gran Orador – veo que 11 Conejo te mandó sin que supieras el motivo ¿verdad Ramón?

- Así es su Excelencia, lamento eso, pero no me indicó a que venía.

- Chicos, lo que quiero que sepan, es que pronto me retiraré de mi puesto.

- ¿Qué cosa? – dijo Rafael impresionado – p-pero su Excelencia, ¿lo sabe el pueblo?

- No Rafael, por el momento no quiero que sepan, mírame, creo que estoy algo viejo para continuar.

- No diga eso su Excelencia, aún está joven.

- Me alegro que me digan eso, pero hay que enfrentar la realidad. Por eso, quiero enfrentar mi destino, ya que quiero dedicarme más a la convivencia con mis hijos.

- Lo entendemos Gran Orador.

- Por algo los he llamado, también tu Ramón.

- No lo entiendo Gran Orador.

- Verás Ramón – la máxima autoridad se levantó y caminó un poco – desde hace más de 600 años cuando llegaron los colonizadores y Moctezuma creyó que era el dios Quetzalcóatl, realmente nos cambió a todos.

- Lo sé, pero por lo menos no fueron crueles como los ingleses, los españoles al menos se casaron con varias indígenas, es más, incluso Joan tiene sangre española.

- Bueno, en parte es cierto – dijo Rafael – a propósito, ¿Dónde está Joan?

- Lo mandé a llamar, pero al parecer tenía un asunto pendiente con su familia, así que por el momento no está con nosotros.

- Una pregunta su Excelencia.

- Dime Ramón.

- ¿Qué tenemos que ver nosotros en esto?

- Verán, hay dos posibles sucesores para mi puesto del gran emperador del Imperio.

- ¡¿Hay sucesor?!

- Sí, creo que mi decisión aún no ha sido tomada, pero los dos candidatos son dos personas que realmente confío en que tal vez hagan un buen papel.

- Apuesto que uno de sus candidatos es su hijo ¿verdad?

- … - la autoridad solo bajó un poco la mirada – creo que eso no será posible.

- ¿P-Por qué lo dice? – dijo Rafael algo indignado – Huesca es un gran guerrero, tiene mucha fuerza y es un estratega bastante eficaz.

- Aunque no debes quitar el hecho de que a veces llega a ser muy arrogante.

- Ramón - Rafael regañó al menor el cual solo bajó la cabeza en modo de disculpa.

- No te preocupes Rafael, Ramón, pienso lo mismo que él, Huesca puede ser un buen guerrero, pero no confío en él para este trabajo.

- ¿Por qué su Excelencia?

- Aunque Huesca pelea por la justicia, siento que en su corazón hay maldad.

- ¿Maldad? – Rafael negó con la cabeza – debe equivocarse su Excelencia, no es posible que Huesca sea malvado.

- Por el momento, el no será tomado como candidato a ser mi sucesor, y sé muy bien que el puesto se hereda, pero por primera vez haré una excepción y mejor le dejaré el bien de Tenochtitlan al mejor candidato que elija.

- ¿Y quiénes son esos?

- Con el tiempo lo diré – el peli verde se sentó – por el momento, pueden retirarse. Ramón, dile a 11 Conejo todo lo que escuchaste, pero no menciones lo de mi hijo.

- Lo haré Gran Orador.

- Pueden retirarse.

- Sí – sin más, tanto hondureño como mexicano se retiraron del lugar y mientras bajaban la escalinata, los pobladores se juntaron para querer saber que pasaba, pero ambos chicos saltaron sobre toda la población y huyeron antes de que pudieran decir algo.

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- ¿Lo logramos? – preguntó Rafael.

- Sí, odio cuando hay metiches queriendo saber todo.

- Bueno, es una gran decisión de parte del Gran Orador dejar su puesto.

- Sí – el hondureño miró hacia la ciudad entera – aun no me creo que Tenochtitlan aun exista, solo que dentro de una barrera a lo que solo pueden acceder aquellos con cosmos alto.

- Imagina que mi entrada para acá es allá en Yucatán.

- Lo sé, por allá entro yo cuando vengo de Honduras.

- ¿Y te sabes parte del himno de Yucatán?

- Pues obvio que sí, sino no estuviera aquí – dijo con incoherencia el moreno – además, recuerda que tú me enseñaste casi toda la historia de Yucatán, al igual que Joan me enseñó todo sobre Sinaloa.

- Y sin contar que tú nos enseñaste todo sobre tu natal Comayagua.

- Bueno, al final los tres nos hicimos grandes amigos y hasta el día de hoy seguimos como tal.

- Y dime Ramón, ¿ya conseguiste alguna pareja?

- Ya vas a empezar Rafael – el moreno se llevó una mano a la frente mientras suspiraba – ya te dije que no estoy interesado en esas cosas, además, solo tengo 12 años.

- Yo tengo 13 y no me quejo.

- Pero al menos tienes a Calvera la cual no se te despega, y eso que ella tiene 16 años.

- N-No le veo nada malo en nuestra relación – dijo el mexicano algo sonrojado.

- No es malo, simplemente digo que ya has sobresalido mucho – el moreno miró al cielo – por el momento, no creo que tenga intenciones de enamorarme, seré el mejor guerrero que el mundo haya conocido.

- Aunque debes admitir que tus habilidades son más curativas que de combate.

- P-Pero he aprendido a pelear gracias a mis técnicas shinobi, además, estoy entrenando a las tropas más débiles para hacerlas fuertes y mira que sí funcionó.

- Como sea – el chico rodó los ojos - ¿Cuándo vas a volver?

- Creo que vendré dentro de 1 semana, debo entregar mi reporte al Rey Maya, pero nos veremos después – sin más, el chico se fue del sitio dejando a Rafael solo.

El peli negro de piel clara se fue a caminar un rato por el pueblo.

Tal y como dijo Ramón, el pueblo entero de Tenochtitlan, antigua capital del Imperio mexica, estaba como si nada, pero solo personas autorizadas podían acceder. Aunque parte de la población sabía que Rafael, Ramón, Joan y sus familias eran extranjeros de ese lugar, aun así, se ganaron el cariño del pueblo y fueron aceptados como suyos.

Llegó un momento en el que llegó a un tipo de restaurante, aunque el local se miraba como un edificio del siglo XVIII, solo que de origen algo humilde, pero era muy concurrido ya que era uno de los mejores.

- ¿Estará hoy? – Rafael entró al sitio el cual estaba con bastante gente – veo que hoy si tienen clientela, mejor vengo otro día.

- ¡Rafael! – una voz femenina llamó su atención.

- ¿Calvera? – cuando miró hacia atrás, notó una hermosa joven de cabello negro, su cabellera era algo larga y tenía la piel blanca y llevaba un traje mexicano típico de la época de la colonia. La joven tiene un cuerpo muy bien proporcionado, pechos de ben tamaño y una personalidad muy linda.

- Rafael, que bueno que viniste – dijo la chica yendo a abrazarlo – que bien hueles.

- A-Aquí no Calvera.

- Vamos, no seas tímido – río un poco la chica viendo la actitud del joven – al menos deberías pasar al frente, veo que viniste antes de tiempo.

- Es que me mandó a llamar el Gran Orador.

- ¿El Gran Orador? ¿Y eso?

- No, ningún asunto importante – a pesar de decir esto, la peli negra no quedó muy convencida - ¿Qué?

- Algo te dijo y no me quieres decir.

- C-Calvera, no es así.

- Hija, ven ayúdame un poco – dijo un señor de cabello negro y piel morena – veo que también está el extranjero aquí.

- ¡Papá! No le digas así – reclamó la chica algo molesta – sabes que él ya es aceptado por todos y ha luchado por la justicia.

- Pues como que él te pretenda, no me gusta nada – el señor miró fijo a Rafael – te lo diré muchacho, no me caes tan bien más por el hecho de que no eres uno de nosotros, además de ser algo extraño. Al fin y al cabo, te debo la vida de mi hija, pero no significa que te acepte como yerno.

- G-Gracias – el chico solo se puso algo nervioso – s-si quiere les puedo ayudar por mientras.

- No gracias, ya tenemos…

- Cariño – llegó una mujer igual a Calvera, solo que más desarrollada y un poco más alta – necesitamos ayuda extra en el restaurante, además, recuerda que no debes interrumpir el momento romántico entre nuestra hija y su futuro yerno.

- ¡¿Cómo que yerno?!

- Sí, nuestro yerno – sin más, la mujer tomó de la entrepierna a su marido el cual solo hizo una expresión de dolor al sentir eso - ¿Algún problema?

- N-No.

- Bien – la madre de Calvera soltó la entrepierna de su marido y luego se dirigió hacia Rafael - ¿nos ayudarías Rafael?

- C-Con gusto señora Moctezuma.

Sin más, el chico entró al sitio para ayudar a los padres junto con el peli negro. Pocos sabían de la relación que tenían Rafael y Calvera, pero eso sería discutido en otro momento.

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Mientras tanto en otro sitio alejado de Tenochtitlan…

Se miraba a una persona que iba caminando a través de un bosque algo frondoso, pero este iba algo tenso, como si vigilara que nadie lo siguiera.

- ¿Qué se cree mi padre para evitar que yo sea Gran Orador? – decía el muchacho – ya verá cómo es que soy capaz de ser un líder como él.

Este ser emanaba un aura algo maligna por el simple hecho de ir diciendo esas palabras.

Lo que no sabía que esto sería la cuenta regresiva para lo que sería una gran batalla.

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Continuará…

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Y hasta aquí terminamos el primer capítulo de esta segunda temporada.

Tal vez tengan algunas dudas sobre algo, pero con el pasar de los capítulos se irán aclarando.

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Descripción OC.

Nombre. Calvera Moctezuma.

Edad. 16 años.

Apariencia física. Cabello largo y negro. Piel clara y ojos negros.

Estatura. 1.69 m. Peso. 57 Kg. Medidas. 87-58-86.

Personalidad. Calvera es una chica muy amable y con un carisma que hace que cualquiera se sienta atraído hacia ella, pero ella ya tiene algo con Rafael Alférez luego de ser salvada de la muerte por él. Su belleza es algo que nadie puede dejar de lado, aunque lo que ella no sabe, es que ella posee un gran poder que nadie sabe.

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Bueno, por el momento no aparecieron Joan ni las Mahou Shoujo, pero esto será más adelante.

Si quieren ver cómo era Calvera, pueden buscarla como Calvera de Quetzalcóatl y normalmente aparecerá una imagen de ella con un gran emplumado en la cabeza, pero si buscan en imágenes tal vez encuentran algunas a color y verán como era ella. Su actitud la he cambiado un poco para adaptarla más a la historia.

Sin más, este ninja se despide.

Bye.