¡Dame tu fuerza Pegaso!
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RinMakoto. Tenochtitlán será la sede principal de la batalla, pero te diré algo, por ahora Rafael será respetado por el mundo, luego de eso… se vendrá el desorden. Lo de Calvera y Rafael se verá más a fondo en estos capítulos. ¡Saludos!
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El Redentor 777. La época en la que se basa esta parte será algo difícil de tragar, pero trataré de resumirlo en gran parte. Por ahora, el padre de Calvera es celoso, pero es algo así como el padre de Tsukumo, no les gusta que sus hijas estén con un extranjero, aunque Rafael es de la misma nación. Lo del final con Huesca, lo veremos más a fondo con el pasar de los capítulos. ¡Saludos!
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Sin más, comencemos…
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La noche cayó en Tenochtitlán y el restaurante donde trabajaba Calvera y su familia, aunque cabe decir que eran los dueños.
Rafael terminaba de acomodar los platos y algunas jarras que habían dejado los clientes, por el momento en el que el sitio cerraría.
- ¿Ya terminaste Rafael? – preguntó la madre de la peli negra.
- Sí, solo acomodo estos platos y ya termino.
- Gracias por la ayuda, realmente siento que a veces necesitamos ayuda extra.
- No hay de que, solo ayudo en lo que puedo.
- Veo que mi hija realmente consiguió un nuevo novio – lo dicho por la señora, sonrojó al peli negro el cual solo tosió un poco.
- P-Pues… aun no somos novios con Calvera.
- Pero ya parecen serlo.
- No son novios querida – exclamó el padre de la joven peli negra – solo son amigos y por el momento no espero que sean algo más.
- Ya vas tú con la actitud negativa. Nuestra hija y Rafael se gustan, es normal que sean pareja.
Para hacerla simple, resulta que Rafael y Calvera se estaban viendo de forma romántica. A pesar de ser de distintas culturas y a pesar de que Rafael era visto como extranjero, no era mal visto que se llevase con algunos chicos, pero casi nadie sabía que él se estaba viendo con la bella Calvera Moctezuma, la cual era una de las chicas más bellas de toda la región.
Ramón lo sabía y Joan también, aunque ambos lo molestaban con que ya oficializaran su relación, pero ellos dos decían que esperarían un tiempo para conocerse más, pero que se querían, se querían.
- Bueno, ya me voy.
- ¿Ya te vas Rafael? – Calvera llegó al sitio y vio al peli negro.
- Bueno, ya terminé los quehaceres, por el momento creo que me retiro.
- E-Espera – la chica lo detuvo - ¿p-podemos hablar?
- P-Pues… - el chico miró a los señores Moctezuma y aunque el padre movió la cabeza como se dijera no, recapacitó cuando sintió como la señora la volvía a agarrar la entrepierna y esta vez dijo que sí.
- Adelante, pueden hablar como quieran.
- G-Gracias.
- Bueno, solo recuerden que, si lo hacen, no acabes dentro Rafael, creo que aun estás joven como para ser padre.
Lo dicho por la señora sonrojó a los chicos los cuales sentían que la cara les ardía como nunca.
- ¡¿Qué dices mujer?! – exclamó el señor bien exaltado.
- Vamos, son jóvenes, además, se mira que Rafael tiene carne como para ser un buen padre.
- P-Pero señora Moctezuma, no creo que yo sea un buen padre…
- No hablemos de este tema, los dejamos para que hablen solos.
Sin más, ambos chicos quedaron solos, aunque había un detalle, y es que Rafael la tomó de la mano y la llevó afuera. No solo eso, para evitar que alguien mirara la forma en la que se le llevaba, el chico se fue por los techos saltando, como si de un ninja se tratase.
- ¿Quién lo diría? Los trucos de Ramón como shinobi realmente funcionan.
Finalmente, llegaron a un sitio apartado de todos y todas, este lugar daba vista a la hermosa luna que alumbraba el cielo nocturno.
Los dos solos miraron el sitio, sentados uno al lado del otro.
- ¿Qué opinas de la luan hoy? Está muy linda – dijo el peli negro.
- Sí, creo que Coyolxauhqui realmente ha bendecido con su luz la noche.
- La diosa de la luna en la mitología azteca realmente ha hecho un buen trabajo.
- Imaginar que te conocería estando aquí en Tenochtitlán, es más, no pensé que serías la persona de la que me enamorara.
- Yo tampoco lo creí – en eso, Rafael sintió como la chica colocaba su cabeza en su hombro - ¿Calvera?
- Te quiero Rafael – la chica seguía en la misma posición.
- Yo también te quiero.
Sin más, ante la luz de la luna, se miró un beso muy romántico entre dos jóvenes pelinegros.
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Al día siguiente…
Un nuevo día amanecía en Tenochtitlán y lo que nadie sabía, era que se avecinaba un grupo de chicas acompañados por un chico, este tenía el cabello castaño y los ojos del mismo color.
Cuando ingresaron a Tenochtitlán, era un solo dilema ya que no se sabía porque últimamente entraban varias personas extranjeras.
El castaño iba con varias chicas las cuales eran muy distintas, no solo de rasgos físicos, sino también en el mundo que hablaban, ya que para los demás, hablaban un idioma bastante extraño.
- ¿Por qué nos miran así los demás? – preguntó una peli roja de ojos verdes.
- Magdalena, estamos en Tenochtitlán, la capital de antiguo imperio azteca – habló una morena de cabello negro y ojos del mismo color – por obvias razones, las miran raro.
- Además, sus colores de cabello no son comunes.
- Bueno Joan, al menos por el momento no nos han confundido con los dioses y esas cosas – dijo una rubia de ojos azules de nombre Mia.
- Oye, no te burles de nuestra cultura – dijo el chico – nuestros antepasados pensaron que cuando llegó Hernán Cortés era el dios Quetzalcóatl, pero esto vino en un montón de cosas que me da cosa recordar.
- Para alguien que sabe de historia, eres realmente guapo Joan – la alemana le hizo un cumplido y el chico solo se sonrojó un poco.
- Magdalena, no le digas esas cosas a Joan que aún está pequeño – dijo Claudia.
- No seas así Claudia, tiene 12 años, ya tiene edad para tener novia.
- Además, ¿Por qué le dices eso? Tú no tienes pareja ni te he visto con alguien que te guste.
- P-Pues… no es que me guste alguien y no admita porque me da pena que sepan de él, no es eso, nada de eso – aunque la mexicana hizo ademán que de que no sabía nada, las demás se lo creyeron.
- ¿Y a donde vamos exactamente? Siento que me matan con la mirada – dijo Tamara sintiendo que algunos habitantes de la ciudad la miraban con extrañeza.
- Por lo mismo que dijo Claud, sus cabellos y el rollo que hablen japonés ya se algo para decir que son extrañas.
- ¿Qué nos quieres decir?
- Nada - río Joan – por ahora, creo que debemos llegar rápido con el Gran Orador para que me diga que ocurre.
- ¿Por qué te mandaría a llamar el Gran Orador? – dijo la rubia texana – realmente es un misterio el Gran Orador, pero si él te quiere ver es algo importante.
Al decir eso, las demás solo la quedaron viendo como extrañada.
- ¿No sabes quién es el Gran Orador verdad? – preguntó la rusa.
- P-Pues… - Mia juntó sus dedos mientras se reía un poco.
- Rubia e idiota.
- Q-Que gran sentido del humor tienes Tamara.
- El Gran Orador es la máxima autoridad de Tenochtitlán y de la región azteca.
- Sus palabras son definitivas, nadie puede discutirlas – siguió la mexicana.
- Mira Claud – Joan miró como dos jóvenes iban subiendo la escalinata de la Gran Pirámide rumbo a la sala del Gran Orador.
- ¿Quiénes serán? Ocultan sus cosmos.
- Habrá que ir a ver – Joan se adelantó un poco mientras que las demás chicas lo siguieron de cerca.
- ¿Nos dejarán pasar Claudia-san? – preguntó Kurumi.
- Joan es otro de los guerreros distinguidos en el ejército Azteca, al menos eso nos ha dicho Claudia – dijo Mia.
- Sí, Carlos ha destacado por su lucha cuerpo a cuerpo, así que es uno de los más fuertes, incluso su cosmos es fuerte.
- Por cierto, ¿Dónde están Patricia-san, Hildegarde-san y Crystal-san?
- Están en otra misión, se reunirán con nosotras una vez finalicen.
- Espero que sea pronto.
Unos segundos después, el grupo llegó a la gran escalinata y comenzaron a escalar mientras llegaban a la entrada del Gran Orador. Pero lo que no sabían era que ya estaban dos personas ahí.
- ¿Y eso que llegaste tan rápido?
- El Rey Maya me envió rápido, al parecer quiere tener contacto en los últimos momentos de reinado del Gran Orador.
- Para ese caso mejor deberían usar celulares, se hacen su grupito de WhatsApp y fin de la historia, que se la complican mandándonos.
- Tú los dicho.
- ¿Chicos? – la voz de cierta persona muy conocida para Rafael y Ramón se escuchó.
- ¿Joan? – dijeron ambos para luego saludarse.
- Tiempo sin vernos – habló el hondureño – ya me ganaste en estatura… ¿a poco seré el único que se quedará enano?
- A lo mejor Ramón, en una de esas nos presentas a Blanca Nieves y a tus 6 amigos enanos.
- Y tú me presentas a tu hermana – troleó el hondureño.
- Que chistoso me saliste, pero para tu desgracia, Claud vino conmigo.
- ¿Claudia? – el moreno miró cuando la hermana de Joan llegaba y esta al verlo se emocionó.
- ¡Ramón! – la peli negra le dio un abrazo fuerte al hondureño el cual solo la correspondió el gesto, pero de forma amigable.
- Cuanto tiempo sin vernos Claudia.
- Hola Rafael – la chica también lo saludó del mismo modo.
- Tiempo sin vernos.
- Sí – la chica sonrió un poco – por cierto, quiero presentarles a unas amigas que vinieron conmigo.
- ¿Así?
- Sí, miren – Claudia señaló cuando iban subiendo varias chicas.
Rafael y Ramón miraron a las chicas las cuales por sus rasgos físicos no eran de América, por lo que rápidamente dedujeron que eran asiáticas.
Ambos chicos notaron que eran muy lindas, pero llegó un momento en el que Ramón notó a una de ellas que le llamó la atención.
La última chica que subió fue una peli gris de ojos azules la cual, por alguna razón, causó impresión grande en el hondureño.
La joven era una muy bella y su rostro que denotaba seriedad era muy bello. Las mejillas del chico peli negro se mostraron un poco rojas, pero de inmediato movió la cabeza quitándose ese pensamiento algo raro.
- ¿Así que ustedes son los chicos del que nos han hablado Joan y Claudia? – preguntó Pei Pei.
- Pues… no sé si que les ha dicho.
- Se los presentaré chicas – Joan fue primero con el mexicano mayor – él es Rafael Alférez Díaz, el mejor de los guerreros del ejército Azteca.
- Un gusto – el chico hizo un saludo con su mano en la frente estilo militar.
- Y él – señaló al moreno – es Ramón Antonio Maldonado, es de Honduras y el mejor guerrero del ejército Maya.
- Hola – saludó y de reojo miró a la peli gris.
- Joven Rafael, joven Ramón, veo que también está el joven Joan y la joven Claudia. El Gran Orador los espera, pero creo que el resto de chicas no podrá entrar.
- ¿Por qué no?
- Porque no pertenecen al ejército azteca o maya, además, no conocemos sus intenciones.
- Por favor, déjenlas pasar, vienen conmigo. Ellas son Guerreras Mágicas.
- ¿Guerreras Mágicas? – el guerrero guardián del templo comprendió – bueno, no creo que sea una buena idea entrar…
- Déjalos pasar Kazi – se escuchó la voz del Gran Orador del interior.
- Gran Orador – el guerrero al final obedeció – pasen adelante.
- Bien.
Todos ingresaron al pasadizo y al llegar al altar en el que estaba el líder de los aztecas, tanto Joan, Rafael, Ramón y Claudia se arrodillaron, lo que las demás chicas no entendieron.
- ¿Qué hacen?
- Arrodíllense, están ante el Gran Orador – dijo en voz baja la mexicana.
- L-Lo sentimos – Francine le indicó que se arrodillaran a las demás, cosa que obedecieron.
- Perdone Gran Orador.
- No se preocupen, por el momento quiero anunciar oficialmente mi retiro.
- ¿Qué cosa? – Joan y Claudia quedaron impresionados por esto, aunque Rafael y Ramón ni se inmutaron ya que ya sabían de eso.
- ¿Qué cosa dice Gran Orador? – preguntó el castaño – ¿Cómo está eso de que se va a retirar?
- Quiero dedicarme a mi familia, pero no te preocupes Joan, tengo ya dos candidatos para que tomen mi lugar.
- ¿Así? ¿Quiénes son?
- Por el momento tengo pensado anunciarlos públicamente esta tarde, así que tendrás que aguantarte un rato más Joan.
- Está bien.
- Por cierto, me pueden presentar a estas chicas ¿por favor?
- Como diga su Ilustrísima – Claudia miró a sus amigas y estas asintieron la cabeza – ¿se pueden presentar?
- Bien – y cada uno se presentó.
- Chevalier Francine.
- Lorelai Magdalena.
- Kurumi Mugen.
- Tamara Volkova.
- Liu Pei Pei.
- Mia Cyrus.
- Asuka Otori.
- Bienvenidas, aunque sean extranjeras, creo que Claudia les tiene confianza, de cualquier otro modo, si hubieran sido intrusas, la hubiéramos mandado a matar.
- ¿E-En serio? – dijo Kurumi algo nerviosa.
- Pero dejemos eso a un lado, verán, hoy mismo anunciaré mi retiro…
- ¿Padre? – una nueva voz llegó al interior del pasadizo.
- ¿Huesca? ¿Qué haces aquí? – dijo el peli verde – no te mandé a llamar.
- Padre, es cierto lo que escucho. ¿Te vas a retirar?
- Sí – el Gran Orador habló fuerte – y creo que es hora de que lo anuncie.
- ¿Por qué lo harás padre? Se supone que solo deberías anunciarme como tu sucesor, no hacer una gran ceremonia.
- Calla hijo, esto es algo que debo hacer.
Sin más, ante la vista de todos, el Gran Orador llegó a las afueras de la Gran Pirámide.
- ¡Atención! ¡Gente de Tenochtitlán! – la voz del líder del Imperio Azteca hizo que todo el pueblo y sus cercanías prestaran atención al peli verde, es más, todo el mundo dejó lo que estaba haciendo y fue a los pies de la Gran Pirámide, es más, incluso los demás miembros de la nobleza llegaron a ver qué pasaba.
Todo el pueblo mexica estaba atento a lo que fuera a decir el Gran Orador.
- ¿Qué dirá el Gran Orador? ¿Qué será? ¿Algo importante? – la gente del pueblo estaba impaciente por eso.
- Gente de Tenochtitlán, les saludo en nombre de Quetzalcóatl, soy el gran Orador Tecum y quiero agradecerles por estar aquí, ya que tengo un gran anuncio que hacer.
La gente comenzó a preguntarse que sería.
- Como saben, el pueblo Azteca sufrió por más de 300 años bajo el dominio español y muchos de nuestros compatriotas murieron por muchas razones. Pero gracias al dios Quetzalcóatl y a todos los dioses, pudimos ocultar a una parte del antiguo Imperio Azteca en esta enorme barrera y la aisló del mundo pudieron ocultarlo del mundo y de los españoles. Ahora que han pasado más de 500 años desde eso, podemos decir que hemos progresado mucho. Ahora tengo el deber de decirles que como uno de los muchos líderes de Tenochtitlán y el que dirige todo el pueblo azteca, pero como humano que soy y como el representante de Quetzalcóatl en la Tierra, tengo que anunciar que he planeado retirarme.
La declaración del líder causó gran indignación en el pueblo, esto más porque el Gran Orador era muy querido en Tenochtitlán.
- ¿Padre? – Huesca miró al Gran Orador el cual se mantenía serio.
- Pero no se pongan nerviosos, gente de Tenochtitlán, porque ya tengo en la mira a dos sucesores, los cuales sé que son buenas opciones para dirigir el reino una vez que me retire.
- ¿Y quiénes son? – todo el mundo estaba preguntándose.
- No quiero decir eso, pero por el momento sabrán de quien se trata cuando me retire.
- ¿Qué cosa? – preguntó Huesca.
- ¡Escúchenme bien pueblo Azteca! La sangre de nuestros antepasados corre por nuestra, puede que seamos vistos como marginados del mundo, pero, aun así, ¡siempre viviremos en paz mientras tengamos un líder que nos proteja! Y eso es lo que haré cuando elija a mi sucesor. ¡Alégrense pueblo de Tenochtitlán!
Las personas enteras gritaron de emoción, aunque su líder se fuera a retirar, sabían que tendrían un gran sucesor que los guiaría a la paz definitiva.
Pasaron algunas horas y todos fueron convocados a una reunión en el que se prepararían para lo que el líder de los Aztecas les fuera a decir.
Las Guerreras mágicas estaban presentes, Rafael, Joan, Claudia y Ramón al ser los más fuertes de sus respectivos ejércitos.
Aunque también estaba el hijo del Gran Orador, Huesca presente.
- ¿Qué opinas de esto Huesca? Tu padre ya va para el retiro – dijo Rafael al chico.
- Sí, no puedo creer que no me dijera nada – dijo el joven con algo de frialdad.
- Que raro, tu padre ya nos había dicho que se retiraría.
- ¿Qué has dicho? – el tipo no se creyó eso – mi padre te dijo antes que, a mí, su propio hijo.
- Oye cálmate, solo nos dio un aviso de que planeaba retirarse, no nos dijo que lo iba a hacer.
- No puede ser – Huesca sentía su sangre arder, pero se calmó un momento – deberé hablar con él.
- E-Está bien – el mexicano de cabello negro se retiró dejando al tipo solo.
Mientras tanto, Ramón estaba algo alejado del grupo, mientras veía la ciudad de Tenochtitlán de noche solo alumbrada por la luz de la luna, pero de repente, algo llamó su atención y fue cuando volteó la mirada, notó a la peli gris que le había llamado la atención.
- ¿Quién será ella? – se preguntó en voz baja – es muy linda.
- ¿Verdad que sí? – le dijo una voz detrás.
- Sí – en eso, Ramón se dio cuenta de que alguien lo estaba escuchando - ¡¿Qué mierda?!
- ¿Te asusté? – una peli negra río un poco – vaya grito que sacaste.
- Eres tu Calvera– la peli negra asintió – no me des esos sustos.
- Vamos, no fue la gran cosa – en eso, la chica sonrió de lado – así que por fin te interesante en una chica ¿verdad Ramón?
- N-No es eso, solo que la chica es linda, nada más.
- ¿Nada más? – la peli negra lo miró fijamente y este no se atrevía a mirarla a los ojos – veo que el guerrero Ramón Maldonado ya cayó bajo las influencias del amor.
- ¿Así como tú? – la risa de Calvera se trancó – te recuerdo que tú eras como yo y cuando conociste a Rafael, cambiaste, ahora eres una romántica hecha y derecha.
- N-No lo digas en ese plan – la chica estaba algo roja – s-solo nos gustamos, es todo.
- Ya quiero ver cuando tengan hijos.
- Ya cállate, volvamos a lo tuyo. Veo que la chica que te interesó es algo rara.
- ¿Por qué lo dices?
- Sus rasgos… son algo diferentes.
- Bueno, es que es japonesa – al ver la cara de confusión de Calvera, el moreno debía explicarse mejor – luego te explico, solo te digo que es un país completamente diferente a este.
- Vaya.
- Sí, que loco ¿no? – cuando el moreno miró de vuelta hacia Asuka, esta sintió la mirada del peli negro y cuando volteó a mirarlo, este desvió rápidamente la mirada mientras las mejillas se le ponían rojas.
- ¿Y eso? – Calvera se burló – bueno, te dejo, voy con Rafael.
- Bien – la peli negra se fue y dejó al hondureño pensando un poco mientras veía de vez en cuando a la peli gris.
Definitivamente era un nuevo sentimiento para el chico.
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Continuará…
