Si las gotas de lluvia fueron de caramelo…

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RinMakoto. Sí, Calvera y Rafael ya tenían una relación sentimental, la llegada de Joan y las chicas y la noticia de que el Gran Orador se retire, no traerá nada bueno, además de que posiblemente sea amor a primera vista. ¡Saludos!

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El Redentor 777. Jaja, el amor a primera vista es algo que muchos creen es cierto, yo igual creo eso. La desconfianza del Gran Orador con Huesca es algo determinante con lo que inicie la Guerra, pero esto será más adelante. ¡Saludos!

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Sin más, comencemos…

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Luego de que el Gran Orador anunciara su pronto retiro del cargo, el pueblo entero estaba hostigado por querer saber más detalles sobre esto.

Las Mahou Shoujo estaban quedándose en los aposentos del Templo Mayor, aunque fueron ocupadas en las habitaciones de "lujo" pero solo eran habitaciones con camas ordinarias y en cuartos juntos.

- ¿O sea que dormiremos juntos? – preguntó Asuka.

- Sí, ya lo hemos hecho antes – dijo Claudia acomodándose – además, esta habitación es junto con la del Gran Orador las más lujosas de Tenochtitlán.

- Pues que lujosas se miran – Magdalena dijo esto en tono sarcástico.

- Bueno, al menos no creo que debamos desconfiarnos.

- Pero ¿ustedes también están aquí? – Kurumi estaba mirando a Joan, Rafael y Ramón.

- Sí, dormimos aquí otras veces – respondió Rafael – pregúntale a Claudia, pasamos la noche juntos los 4.

- ¿En serio? – ahora fue Francine.

- Si, aunque al final siempre me toca dormir con ella – dijo Ramón.

- ¿C-Como así? – War Nurse estaba algo asustada.

- Bueno, no es raro hacer eso Kurumi, es solo amistad envuelta en la cama.

- Así le digo a algunas chicas con las que tengo acción.

- ¿Eh? – lo dicho por Francine llenó de dudas a Ramón y Rafael que no sabían sobre la orientación sexual de la chica.

- Francine, creo que no debiste haber dicho eso – le susurró la peli gris.

- Vamos, no creo que sea tan malo – dijo la francesa.

- P-Pero no les digas que…

- ¿Qué les parece que sea bisexual? – preguntó la chica de cabello rubio corto.

- Francine, no creo que debas haber…

- No tiene nada de malo – respondió el mayor de todos sorprendiendo a las chicas.

- ¿No te molesta que sea bisexual? – preguntó Pei Pei.

- Vamos, eso no tiene nada de malo, el mundo tiene que estar adaptándose a las nuevas cosas. Ser homosexual no tiene nada de malo – dijo el hondureño.

- Me gusta la actitud de estos chicos – Francine se acercó a los dos jóvenes – creo que nos llevaremos muy bien.

- Pobres – dijeron las demás Mahou Shoujo.

- Espero que no se sobrepasen con mi hermanastra – dijo Joan abriéndoles los ojos a Ramón y Rafael.

- ¡¿Qué has dicho?! – ambos se alejaron rápido de Francine como si estuvieran asustados – espera, ¿Cómo que tienes una hermanastra?

- Sí – la oji morada se acercó a ellos de nuevo – soy la hermanastra de Joan, así que cuiden de mí.

- ¿C-Como es posible que tengas una hermanastra? Pensé que solo Claudia era tu hermana.

- Y sin contar a tus otros hermanos menores.

- Ella es hija del nuevo matrimonio de mi madre.

- Ya vine – Calvera llegó al cuarto en el que se encontraban todos – lo lamento, pero es que no hallaba como ponerme esto… ¿Cómo se llama Rafael?

- Pijama.

- Sí, es algo raro de ponerse – aunque no fuera la gran cosa, el pijama era una pantaloneta con una camisa deportiva.

- No importa, te ves linda – al decir eso, la peli negra se sonrojó, pero evitó decir algo romántico ya que estaban frente a varias personas.

- Bueno, creo que las cosas se pusieron algo calientes – dijo en voz baja el hondureño – creo que lo mejor será dormir.

- ¿Cómo dormiremos? – preguntó la castaña.

- Bueno, somos 3 chicos y 9 chicas, así que al ser 12, podemos compartir camas y que durmamos en pareja

- ¿Y cómo lo sortearemos?

- Sencillo, los que quedan fuera serían Claudia y Joan ya que, al ser hermanos, no tendrían problema en compartir la cama ¿verdad?

- Así es, hemos dormido juntos antes, no veo ningún problema.

- Entonces… Rafael, tu duerme con Calvera.

- ¿Q-Que? – el rostro de ambos se tornó rojo al escuchar esto.

- Sí, es una buena idea – ahora fue Joan a molestarlos.

- B-Bueno… no me molestaría hacer eso… - la cara de la peli negra llegaba a un buen nivel de color rojo por eso, ni que decir que Rafael.

- Dejando a esos dos, creo que por el momento solo queda Ramón como único varón libre.

- Si quieren yo puedo dormir solo, no tengo problema.

- Bueno, si tú lo dices – Francine sonrió – bueno, entonces, ¿con quién dormiré?

- P-Pues… - Mia se puso nerviosa ya que sabía cómo era la rubia francesa con las chicas, incluso las demás estaban algo nerviosas.

- ¿Qué pasa? ¿Por qué no quieren dormir conmigo?

- Es que realmente no eres como la mejor persona para dormirse con uno.

- Que malas son – dijo con tristeza fingida – entonces… no tendré a alguien para dormir conmigo.

- Si quieres puedes venir a dormir conmigo – dijo el hondureño llamando la atención de todas.

- ¿Estás seguro? Digo, tal vez no conoces a Francine como es – dijo Mia.

- Bueno, el amigo de mi hermanastro es alguien muy lindo, así que estará bien – sin más, la chica deshizo su traje y solo quedó en ropa interior – lista para dormir.

- ¡¿Cómo dormirás así?! – reclamaron algunas.

- No tiene nada de malo – la francesa se metió a la cama junto con el moreno, el cual se sonrojó mucho al ver a la chica en paños íntimos - ¿Qué pasa?

- N-No es nada.

- Bien – la chica se metió y abrazó el brazo izquierdo del chico, aunque lo hizo con mala intención ya que lo hundió en los pechos de esta.

- T-Tus pe…

- No te preocupes – sin vergüenza alguna, la chica se acostó en el pecho del chico dejándolo sonrojado.

Sin más, los demás solos se durmieron acompañados de otra compañera. Asuka obviamente durmió acompañada de Kurumi, esta última no podía perder la oportunidad de estar con la persona que amaba. Pei Pei y Tamara durmieron juntas y finalmente Magdalena con Mia.

- ¿Me recuerdas porque tengo que dormir contigo? – se preguntó la alemana.

- No lo sé, tu dime.

- Solo duérmete – la peli roja solo se dio vuelta dándole la espalda a Mia.

- Que genio.

Mientras las demás dormían, Ramón no lo hizo. El moreno se quedó pensando un poco en la posibilidad que estaba pasando. La peli gris que tanto le había estado llamando la atención estaba en la misma habitación que él. Echó de reojo a Rafael que estaba durmiendo feliz de la vida con Calvera recostada en el pecho del peli negro, también notó como ambos hermanos Fábregas estaban dormidos de lado.

- ¿Qué me pasa? – susurró - ¿Por qué me siento raro cuando la miro? Apenas hoy la conozco.

- Puede ser que te empiece a gustar – se escuchó la voz de la francesa la cual creyó el hondureño que estaba dormida.

- ¡Pero que…! – antes de gritar, la rubia la tapó la boca para que no gritara.

- Cálmate, no grites. Veo que necesitas hablarlo ¿verdad?

- … - el moreno solo asintió y sin hacer ruido, salieron de la habitación.

Ambos llegaron al exterior del Gran Templo y solo miraron al cielo el cual estaba adornado por la luna.

- ¿Y bien? – Francine miró de reojo al chico - ¿ya me dirás?

- ¿Qué cosa?

- No te hagas, sé que tienes una mirada rara con Asuka.

- ¿Q-Que dices?

- Asuka Otori, desde que llegó, has estado viéndola todo el rato. Vamos, no soy tonta.

- S-Solo es tu imaginación.

- Soy la más fuerte de las Mahou Shoujo, sé cuando alguien está con esa mirada, así soy yo cuando estoy con algunas chicas.

- V-Veo que tienes una vida muy activa – dijo nerviosamente el hondureño.

- Dejemos eso a un lado, por el momento quiero saber porque miras tanto así a Asuka.

- No lo sé – desvió la mirada – es que… solo llevo un día de conocerla y ya me empecé a sentir raro cuando la miro… realmente soy un idiota.

- ¿A poco nunca te has enamorado?

- No, solo tengo 12, además, siempre entrené y nunca me importó el tener pareja.

- Bueno, siempre hay una oportunidad para todo – Francine sonrió de lado – ven conmigo.

- ¿Por qué?

- Solo sígueme.

Ambos chicos fueron a un lugar un poco alejado del Templo Mayor, casi a las afueras de Tenochtitlán.

Unos minutos después llegaron a lo que parecía ser un bosque algo frondoso.

- ¿A que me trajiste aquí?

- Joan me mostró este sitio en la mañana antes de llegar al Templo, así que aquí quiero que hablemos.

- ¿Sobre qué?

- Pues… - sin dar aviso, la francesa llegó rápidamente a atacar al hondureño el cual detuvo el ataque, pero por poco y termina golpeado.

- ¿Qué fue eso?

- Quería probar que tan fuerte eras, miro que puedes atrapar mis golpes – el chico se liberó del ataque.

- Gracias – el hondureño se puso en pose de combate - ¿quieres continuar?

- Sí.

Sin más, ambos jóvenes comenzaron a batallar durante un momento. Ramón tenía lo suyo, pero Francine parecía ser más fuerte.

- ¿Qué pasó Ramón? ¿Dónde está esa confianza que normalmente tienes? – la francesa de cabello rubio parecía tener más fuerza que el moreno, pero de la nada notó como este empezó a devolver los ataques - ¿Qué?

- No soy alguien que se rinde fácilmente, logro aprender a copiar los ataques de mi oponente con solo verlo.

- ¡Genial! Hace tiempo que no tenía una batalla así – Francine elevó al máximo su cosmos alcanzando el Match 2 o la velocidad doble del sonido - ¡Recibe esto Ramón!

- ¡Aquí voy Francine! – el hondureño hizo lo mismo, pero apenas llegando al Match 3 y justo chocaron los puños causando una onda de expansión que tuvieron que controlar para no llamar la atención de nadie.

Una pequeña explosión se formó después de eso y cuando el polvo se esparció, se miró a Francine con su transformación perdida y Ramón con su ropa normal algo desgarrada.

- ¿Qué tal estuvo Francine? – preguntó el chico cayendo de rodillas.

- Eres fuerte… realmente… lo eres – sin más, la rubia cayó al suelo jadeando un poco – si eres fuerte.

- Un poco, pero hace tiempo que no enfrentaba a un rival así.

- Sí – con fuerza de voluntad, la rubia se levantó con ayuda del moreno – gracias.

- Espera – Ramón puso las manos sobre Francine y usó su Bendición de Kukulkán para curarla – listo.

- Gracias, me siento como si nada hubiera ocurrido.

- Eso es lo importante – el chico se alejó un poco – gracias Francine, me quitaste parte del estrés.

- De nada – río un poco la chica – pero dime, ¿ya confirmaste lo que sientes por Asuka?

- Y-Ya te dije que no…

- Te gusta Asuka, así de simple – lo dicho por Francine, le puso los nervios de punta al moreno.

- D-De ninguna manera, eso no puedo sentir por ella, debe ser un error.

- No es ningún error, fue amor a primera vista.

- ¿Y eso es posible?

-Sí, recuerdo que mi primera novia me enamoró así, aunque también lo fue con mi cuarta novia y mi octava pareja.

- ¿Cuántas parejas has tenido?

- No importa, no te preocupes, haré que Asuka se acerque a ti, pareces un buen chico.

- ¿Por qué me quieres ayudar? Apenas me conoces de hoy y me quieres ayudar a estar con… Otori.

- Llámala Asuka, estamos en América, así que no importa las formalidades, aunque a Kurumi no le gustará.

- ¿Eh?

- No importa, por el momento haremos que Asuka se acerque a ti, pero primero deberías tratarte un poco, miro que está muy herido.

- Sí, no he podido aprender a cómo usarla en mí mismo.

- Bueno, ¿entonces estás débil?

- En parte – sin más, el hondureño fue tacleado por la rubia - ¿Qué pasa?

- Si queremos hacer que Asuka se fije más en ti, deberemos ver cómo eres bueno en la cama.

- E-Eso sí que no, esto no tiene nada que ver con estar con ella.

- Quién sabe – Francine no hizo más que subirse encima del peli negro y sentarse en su entrepierna.

- ¿Q-Que haces Francine? ¡Bájate!

- No, quiero ver algo, a ver si eres el indicado para Asuka – sin más explicación que dar, la francesa empezó a mover sus caderas, frotando su entrepierna con la del chico causando que este se incomodara.

- F-Francine – el chico estaba empezando a caer en el juego de la francesa, el cual estaba ido con los movimientos pélvicos de la chica.

- ¿A poco ya caíste? – susurró mientras empezaba a saltar un poco sobre su entrepierna cada vez más sensual, incluso comenzó a tocarse los pechos – creo que me quedaré contigo en lugar de Asuka.

- ¿Q-Que? – Ramón supo que eso sería traicionar los nuevos sentimientos que tenía hacia la peli gris – Francine, bájate.

- ¿Por qué?

- ¡Bájate! – sin más, el chico se quitó a la rubia de encima mientras esta luego comenzó a reír - ¿de qué te ríes?

- Solo jugaba contigo – río – si caías bajo mis encantos, me daría cuenta de que no eras indicado para Asuka, así que, al quitarme, me di cuenta de que solo te importa Asuka.

- No quiero traicionar esto que siento por ella, nada más.

- ¿Francine? ¿Maldonado-san?

- ¿Eh? – ambos miraron hacia donde venía la voz - ¿Asuka?

- ¿Otori?

- Me di cuenta de que no estaban y sentí sus cosmos por un momento.

- Nuestra pequeña batalla se notó ¿verdad?

- ¿Qué hacen aquí? – la peli gris miró a ambos chicos – y por lo que miro, batallaron algo.

- Solo un poco, para bajar la comida – la rubia se levantó un poco - ¿Por qué no van ustedes dos a pasear un rato? Ahora que estás aquí Asuka, puedes conocer más el sitio.

- E-Espera Francine…

- No te preocupes Ramón, verás Asuka, creo que estarás bien con él, comprobé que es un buen chico, además Joan me ha platicado de él.

- ¿Así?

- Sí, es un buen chico, además, tiene algo en lo que se parecen.

- ¿En qué?

- Él también es experto en combate cercano – al decir eso, la peli gris lo miró fijamente.

- Vaya, creo que nos llevaremos muy bien Maldonado-san – la chica le sonrió y eso sonrojó un poco las mejillas del shinobi.

- S-Sí, eso espero… Otori.

- Vamos Ramón, Asuka, no estamos en Japón, deberían llamarse por el nombre, así no habría problemas.

- Francine, no la presiones – alegó el moreno.

- Aunque en parte sea cierto, creo que no estaría mal que ambos nos llamáramos así – la peli gris estaba algo avergonzada por eso, pero por el momento no estaba arrepentida de decir eso.

- P-Pues a mí no me molestaría que quisiéramos eso también.

Francine supo que hacia mal tercio y solo se alejó sin hacer mucho ruido. Tanto Asuka como Ramón caminaron un poco por el bosque, lugar que la peli gris conoció gracias a Joan en el tour que les hizo en la mañana.

Notaron que ambos tenían muchas cosas en común, aunque a veces fueran fríos de personalidad, por dentro solo querían lo mejor para sus seres más queridos. Incluso llegaron a un valle bastante alejado de la ciudad.

- ¿Eres un shinobi?

- No me considero uno, pero una vieja amiga me enseñó a transformarme y usar algunas técnicas propias de los shinobis.

- Vaya, ¿es cierto que tu forma de combate es cercana?

- Bueno, al ser un shinobi, mi forma de combate es uno contra uno – el moreno sonrió un poco – sabes, justamente la chica que me enseñó se llamaba Asuka.

- ¿Así?

- Sí, algo que me dio risa fue que, al contrario, mi otra amiga Asuka era bastante alegre, algo que nunca fue con mi personalidad, pero creo que tú fuiste diferente.

- ¿Por qué?

- Agradezco mil veces lo que Asuka-san hizo por mí, pero por el momento espero ser correspondido por la persona de la que me estoy interesando.

- ¿Estás interesado en alguien?

- P-Podemos decirlo así.

- Bueno, espero que esa persona pueda entender tus sentimientos – la peli gris sonrió un poco – por cierto, me gustaría saber cómo es tu forma de combate si no te molesta.

- Por supuesto, no me molesta.

La chica sin más invocó a su espíritu y esta se transformó en su típica ropa de maid.

Ramón quedó ido ante esto, realmente la peli gris se miraba muy bonita con esa ropa, más cuando vio sus piernas descubiertas y el escote que revelaba parte de su pecho.

- ¿Qué pasa? – preguntó Asuka mirando como el chico estaba como ido.

- N-No es nada, en serio – el chico desvió la mirada algo rojo – bueno, quiero decir, te queda genial ese traje.

- Gracias, a veces es algo vergonzoso luchar con este aspecto.

- Para nada, te ves muy hermosa – el moreno se calló ante esto y solo se tapó la boca – d-digo, te ves genial, es que eres una belleza japonesa nunca antes vista… ¡Digo, espera!

- G-Gracias por lo halagos – las mejillas de la oji azul se pusieron rojas – es la primera vez que un chico me dice que soy linda.

- Pues que tontos son entonces algunos, no decirle a una chica como tú que es linda.

- Gracias. Pero quiero ver cómo te transformas – la peli gris se miraba muy interesada en saber cómo era la técnica del chico.

- Bien… ¡Transformación shinobi! – el chico se transformó en su aspecto base de ninja, una pantaloneta azul oscuro, lo mismo que su camiseta, zapatos deportivos del mismo color y su cabello negro algo erizado y un pañuelo envolviendo la zona de su boca - ¿Qué te parece?

- … - Asuka no respondió y solo miraba como el moreno estaba vestido. La camisa que llevaba era algo pegada al cuerpo, los músculos algo resaltados se le notaban, además el aspecto de chico malo le daba un aire de belleza masculina, causando que por alguna razón las mejillas de la chica se pusieran algo rojas.

- ¿Pasa algo Asuka?

- N-No, nada. Venga, quiero mirar como batallas.

- Bien.

Asuka sacó su arma característica y Ramón sacó lo que parecía ser un kunái de luz, cosa que impresionó a Asuka.

Sin más, ambos comenzaron a combatir, incluso se miró como ambos estaban muy parejos batallando entre sí. Tanto arma como kunái chocaban sacando chispas, ninguno cedía ante la presión de querer superar al otro.

Asuka notaba como el hondureño luchaba a su nivel, pero llegó un momento en el que comenzó a superarlo. Los ataques de la peli gris eran más certeros y con más eficacia que el del chico.

Ramón tuvo problemas para seguir el ritmo de Asuka la cual seguía aumentando su nivel de lucha, pero en un momento cuando logró quitarle sus kunáis, la peli gris llegó cerca de atacarlo, pero Ramón con su cosmos le dio un ataque de lleno a Rapture la cual salió volando al igual que su arma.

Asuka nunca sintió el impacto al suelo ya que el moreno llegó a atraparla con su velocidad y tenerla en estilo nupcial.

- ¿Estás bien?

- Sí – Asuka se bajó de sus brazos – realmente eres muy fuerte.

- No, aun no soy lo suficientemente fuerte, noté que me superaste cuando peleas al máximo en uno contra uno.

- Bueno, normalmente no hay nadie que me supere en combate uno contra uno.

- Vaya, creo que soy el primero en enfrentarme a tu nivel ¿verdad?

- Sí, veo que las cosas se ven diferentes.

- Fuiste muy diferente a cuando peleé con Francine, al derrotarla fue algo diferente.

- ¿Venciste a Francine? – eso impresionó a Asuka ya que sabía lo poderosa que era la francesa.

- S-Sí, ¿Por qué?

- Ella es la Mahou Shoujo más fuerte, incluso más que yo.

- ¿En serio? – el hondureño quedó ido por esto – con razón logró alcanzar el Match 2 con tanta facilidad.

- No puedo creer que fueras capaz de vencer a Francine. Ninguna de las Mahou Shoujo podría hacerlo.

- Aunque me dejó algo de cicatrices, solo que con la transformación no se me notan, podemos decir que le gané a duras penas.

- Pero ganaste, eso es lo importante.

- Aunque te lo dije, fue a duras penas que logré ganar.

- Oye Ramón, ¿Qué tal si entrenemos un poco más? Se me fue el sueño ahora que me levantaron.

- Yo tampoco tengo sueño, no me molestaría entrenar un poco.

- Está bien.

Los chicos se pusieron a entrenar un poco, al ser combatientes de lucha uno contra uno, se entendían a la perfección.

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En otro lugar a las afueras de Tenochtitlán…

Se veía a Huesca caminar por los mismos lugares en el que se le había visto con anterioridad y no se le veía nada contento.

- ¡Maldición! – gritó con furia - ¿Cómo es posible que mi padre no me tenga confianza? ¡Soy su hijo por un demonio! Él debería darme la sucesión del poder a mí, no buscar otros candidatos.

Sin darse cuenta, un cosmos lo envolvió y era maligno.

- ¿Cree mi padre que me hará a un lado? – el cabello se le puso de un color negro maligno – no lo creo… espero que el cosmos de Tezcatlipoca me ayude.

El hijo del Gran Orador expresó con maligna sonrisa la cual le helaría la sangre a más de alguno, pero eso sería algo provocaría un gran caos, sabiendo cómo era la rivalidad que habría entre ambos dioses.

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La noche pasó y Quetzalcóatl iluminó con su luz el nuevo día que iniciaba. Las Mahou Shoujo salieron junto con Rafael, Calvera, Joan y Claudia a ver el nuevo amanecer.

- ¿Qué opinan de la vista? – preguntó el menor de los mexicanos.

- Muy bella – habló la alemana – realmente nunca había visto algo así.

- Por cierto, ¿y Asuka? – Mia notó que no estaba su compañera de armas.

- Es más, ¿y Ramón? – dijo Rafael no mirando al hondureño.

- Que buena noche tuve – exclamó Francine con felicidad.

- Aun no entiendo cómo fue que paraste a dormir conmigo – la rubia estadounidense estaba algo molesta por eso – se supone que dormiste con Ramón.

- Bueno, pasaron varias cosas y…

- ¿Qué le pasó a Asuka-san? – exclamó Kurumi - ¿dónde estará? ¿le pasó algo malo?

- Cálmate Kurumi, a lo mejor quedaron con Ramón de encontrarse.

- P-Pero… - un tic nervioso se le puso en el ojo derecho a War Nurse - ¿Qué tal si le hace algo malo a Asuka-san? Es un chico solo con una chica.

- ¿Qué quieres decir Kurumi? Él no es mala persona – dijo Joan tratando de calmar a la castaña – estoy seguro de que si está con Asuka no le hará nada malo.

- ¡P-Pero es que…!

- Allá vienen – Pei Pei señaló hacia abajo y efectivamente se miró como venían ambos chicos ausentes. La peli gris venía apoyada en el chico moreno, se miraban muy cansados y con sus trajes de combate algo desgarrados.

- ¡Asuka-san! – Kurumi llegó hacia la peli gris – mira como vienes, ¿estás bien? ¿no te hizo nada malo?

- C-Calma Kurumi, estuvimos un rato con Ramón y quedamos agotados.

- ¿Q-Que? – War Nurse quedó impresionada de que Asuka llamara al chico por su nombre, pero más por lo que dijo.

- Asuka realmente es fuerte, me impresionó que aguantara una noche entera – al decir eso, más de alguno se hizo una idea equivocada.

- Vaya, vaya, realmente avanzaron mucho ustedes dos – dijo con picardía la francesa – quien diría que llegarían a hacer algo más que solo los besos y abrazos.

- A-Asuka-san – Kurumi sentía que el corazón y el alma se le salían del cuerpo.

- ¿De qué hablan? Solo estuvimos entrenando. Ramón es experto en combate uno contra uno y yo también, así que estuvimos en varias peleas intentando perfeccionar nuestro estilo de batalla y vaya que terminamos exhaustos – aclaró la peli gris para alivio de muchos.

- No nos den esos sustos – Mia se sentó – pensamos que ya habían mojado la nutria.

- ¡Mia! – gritaron algunos mientras se ponían rojos, pero Kurumi y Claudia no miraron con buenos ojos esto.

La japonesa de cabello castaño no estaba como que muy feliz porque su querida Asuka estuviera con alguien más a solas y Claudia estaba algo triste y a la vez algo molesta con que el hondureño estuviera con alguien más a solas, más porque solo tenían unas horas de conocerse con la peli gris. Incluso Joan y Rafael notaron eso.

Asuka y Ramón miraron esa escena algo confundidos.

- ¿Qué acaba de pasar aquí?

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Continuará…