No sé a dónde voy…
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El Redentor 777. Muchas cosas pasaron, desde que Rafael fe elegido próximo líder, lo de Claudia y… pues ni idea, sabiendo como es Francine y su obsesión por molestar a Asuka, al menos nos damos una idea jaja. Lo de Huesca con Asuka se verá, pero más adelante y de ahí vendrá lo del rompimiento y el odio de Claudia hacia ella, tómalo como un spoiler. ¡Saludos!
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RinMakoto. Claudia está pasándola mal por el hecho de ver a su enamorado con otra chica, realmente duele. Pues sí, Rafael y Calvera podrían gobernar Tenochtitlan, pero como siempre algo suele suceder, aunque ya se irá viendo. ¡Saludos!
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Sin más, comencemos…
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El Gran Orador había anunciado a su sucesor, cosa que finalmente se puso saber y que Rafael Alférez fuera el sucesor, era algo que algunos no se esperaban ya que normalmente el legítimo sucesor es el hijo de este, pero por alguna razón el Gran Orador seleccionó a otro para ser el próximo heredero.
En estos momentos, en la habitación de los chicos.
- ¡Salud! – dijeron todos celebrando una pequeña fiesta en la que le festejaban el ascenso al mayor puesto del Imperio.
- Quien sabe, aun no estoy seguro de que realmente sea el mejor candidato al puesto.
- No te la calientes Rafael, al menos tendrás un apoyo como Calvera.
- ¿Q-Que me quisiste decir Ramón? – la peli negra lo miró fijamente y luego se le lanzó a estrangularlo - ¡¿Qué me quisiste decir?!
- C-Cálmate amor, déjalo – Rafael la alejó de su amigo hondureño el cual solo se seguía riendo, pero respirando algo fuerte.
- Jaja, cálmate Calvera, solo era una broma.
- ¿Estás bien? – Asuka se acercó al hondureño el cual solo asintió un poco, cosa que no fue tan bien vista de parte de Joan y Claudia.
- Bueno, debes admitir que serás una buena reina – habló Francine – al menos eso creo.
- Eso espero también, aunque mis padres deben estar hechos una fiesta.
- ¿C-Crees que así me acepten? – preguntó Rafael.
- Yo creo que sí, ahora serás jefe, no veo el problema.
- Sí, aunque pienso que… - cuando el próximo Gran Orador iba a hablar, se quedó callado y todos los ahí presentes, quedaron alerta - ¿sintieron eso?
- Sí, creo que alguna presencia maligna se aproxima – Joan se puso de pie – iré a ver.
- Yo también – Ramón también se levantó.
- Como próximo Gran Orador, debo luchar por mi pueblo, así que iré también.
- ¡Lucharemos también! – Francine se levantó con las demás Mahou Shoujo.
- No quiero que luchen, mejor descansen.
- Vamos, al final somos Mahou Shoujo, así que debemos luchar también.
- Hagamos algo – Joan miró al mexicano mayor – Rafael, tu quédate aquí y protege a Calvera.
- Ni de broma, soy el próximo…
- Aunque seas el próximo Gran Orador, recuerda que Calvera no sabe luchar, así que solo dedícate a protegerla por mientras ¿entendido? – lo dicho por Ramón haría que el mexicano mayor fuera a protestar, pero luego no encontró motivos para hacerlo, debía proteger a su mujer de todo peligro.
- Bien… pero si tienen problemas, llámenme.
- Está bien – todos se fueron dejando a la pareja sola.
Las Mahou Shoujo junto con los chicos fueron a donde estaban las presencias malignas. Las chicas se transformaron en sus formas de guerreras mágicas, mientras que Joan solo se transformó en la vestimenta azteca de guerrero, parecido al de su hermana, mientras que Ramón andaba con su vestimenta shinobi.
- ¿Y a donde se siente?
- Cerca de las afueras de Tenochtitlan, pero es que es raro que nadie más lo haya sentido, sino ya habría varios de los guerreros para acá.
- Que extraño – unos minutos después de correr, llegaron al sitio el cual era un lugar totalmente abandonado, muy a las fueras de la ciudad.
- ¿Y qué hacemos ahora? – preguntó la alemana - ¿buscarlos o qué?
- No, lo mejor será esperarlos, si vamos a su busca, nos tomarán por sorpresa.
- Creo que es lo… - antes de que Mia terminará su frase, se dio vuelta y con su arma, apuntó a un objeto que venía hacia ella y logró destruirlo - ¿Qué fue eso?
- Ni idea – Ramón sintió que algo venía hacia él, pero logró detenerlo con sus manos - ¿Qué es esto?
- Es una aguja venenosa – habló Joan mirando a la aguja que poseía el shinobi – en aquellos tiempos, las agujas venenosas se llenaban con el veneno de las ranas y estos al dispararle a los enemigos, caían enfermos por el veneno.
- ¿Y ahora?
- Esto es muy raro – Joan analizó un poco la aguja – esta no posee veneno normal, este está hecho de cosmos muy peligrosos, hay que tener cuidado.
- ¡Ahí vienen más! – Pei Pei supo de que más proyectiles venían a ellas y logró darles a varios rompiéndolos, pero una de ellos tuvo la mala suerte de ser desviado - ¡Cuidado Mia!
- ¿Eh? – la rubia no logró reaccionar a tiempo, pero Joan si pudo y se atravesó en medio, dándole la aguja en el pecho.
- ¡Carlos! – Claudia corrió de inmediato a ver a su hermano menor, las demás también, en especial Mia que se sentía culpable de que le hayan dado.
- Aguanta Joan, por favor – la rubia tenía algunas lágrimas en sus ojos ya que el joven castaño estaba retorciendo del dolor.
- ¡Maldición! ¡Esta mierda duele! – se quejaba el chico agarrándose el pecho, cerca del corazón.
- Déjame ver – Ramón llegó con su amigo y logró ver la herida – maldición, esto es más que una simple herida de aguja venenosa, esto es piedra de obsidiana.
- ¿Piedra de Obsidiana? – las demás se quedaron viendo muy confundidas.
- Es una piedra que se clava en partes del cuerpo y provoca que el enemigo comience a arder con fuerza, el calor puede llevarlo a la muerte.
- ¡Pues sálvalo! ¡¿Qué esperas?! – exclamó Mia casi llorando.
- Lo haré, pero te relajas – el ninja tomó el pedazo de obsidiana y lo extrajo del cuerpo de Joan el cual no pudo soportar más el dolor y terminó desmayándose.
- ¡Joan / Carlos! – tanto Mia, Magdalena como su hermana estaban con el castaño el cual parecía haber sucumbido ante la obsidiana.
- ¿Por qué se desmayó? – preguntó Asuka a su novio, más viendo como Kurumi lo atendía.
- El poder de la obsidiana es demasiado fuerte para alguien como Joan, es demasiado calor que pega, pero déjame hacer algo – el moreno se acercó a su amigo mexicano y aplicó su técnica de curación para la cual la herida del joven se cerró – por el momento está bien.
- ¿Por qué no me dejaste curarlo? – preguntó War Nurse.
- Puedes ser una buena enfermera que puede curar todo Kurumi, pero una herida de una piedra de obsidiana es demasiado y no se cura de forma tan simple.
- ¿Qué sugieres?
- Necesito que se queden a descansar y cuiden de Joan, iré yo solo a investigar qué pasa con esto.
- Iré contigo – Claudia quiso ir con el hondureño, pero este se negó.
- No, quédate con Joan, él necesita a su hermana.
- P-Pero…
- Asuka, ¿vendrías conmigo?
- Sí, iré yo – la peli gris se fue con su novio a buscar que pasaba, aunque no solo ellos se fueron, también Francine fue y Tamara.
Kurumi, Mia, Magdalena, Pei Pei y Claudia quedaron en el sitio junto con Joan el cual apenas se estaba recuperando. Aunque la mexicana quería ayudar a su hermano levantándose, Mia era la que se encargaba de esto ya que se seguía sintiendo culpable de que al castaño le hubiera herido por un descuido.
- ¿Por qué no me puse más atenta? No estarías así ahorita.
- No te eches la culpa Mia, fue mi culpa que la aguja se desviara – se decía la china mirando al castaño.
- Debí dispararle cuando tuve oportunidad.
- Ya no se preocupen por eso, Carlos es fuerte, despertará pronto – Claudia se acercó a acariciar su cabello – debimos estar más atentas.
- Si pudiera ver de dónde vienen los disparos, juro que…
- Cuidado – Pei Pei con sus nunchacos logró desviar varias agujas de obsidiana las cuales iban directo a ellas, pero no se esperaban que la rubia del grupo se levantara muy molesta, no solo ella, también la peli roja y la morena - ¿Mia? ¿Magdalena? ¿Claudia?
- ¡Sal maldito estúpido! ¡Juro que te mataré por haber herido a Joan! – Mia estaba que ardía de la furia.
- ¡Usa tu vista para detectar a alguien! – exclamó Magdalena también enojada.
- Eso lo veré – la estadounidense usó su vista para detectar alguna presencia la cual disparara alguna aguja - ¡ahí está!
- ¡Recibe esto! ¡Tormenta glaciar! – la alemana lanzó una gran tormenta de nieve la cual cubrió parte del territorio y eso hizo que algunos guerreros de los que estaban escondidos salieran.
- ¡Malditos! – Claudia salió corriendo hacia algunos de estos y con sus garras logró dañar seriamente a algunos – eso les pasa por haber lastimado a mi hermanito.
- ¡Falto yo! - con su arma, Mia logró darles a varios de estos dejándolos malheridos - ¡Logré darles!
- ¿Quiénes son ustedes? – Magdalena llegó junto a uno de ellos – contesten.
- No tenemos derecho a hablar – dijo.
- ¡Hablas o te vuelo la cabeza! – gritó la rubia apuntándole con el arma.
- Relájate Mia-san – Kurumi intentó ayudarla, pero la de Estados Unidos no caería ante esto.
- ¡Habla maldito espectro!
- El Sumo Sacerdote… de Tezcatlipoca. Él… ¡acabará con ustedes! – mientras el tipo reía con fuerza, Mia no aguantó más y comenzó a acribillarlos sin piedad, aunque Claudia y Magdalena quisieron detenerla, estas no pudieron evitar que la rubia matara a los heridos, llena de rabia.
- Creo que no debiste hacer eso – dijo la china peli negra.
- No me importa, debía vengarme.
Unos minutos después, Asuka, Ramón, Tamara y Francine llegaron y solo miraron como el castaño ya se estaba recuperando del efecto de la obsidiana, siendo fuertemente abrazada por Claudia y Mia.
- ¿Estás bien Joan?
- Sí, un poco mareado, pero estaré bien.
- ¿Estás bien Asuka-san? ¿No te hiciste daño? ¿No les clavaron alguna aguja? – Kurumi siempre preocupada por su amiga peli gris.
- Estamos bien, solo que pasamos unas dificultades, pero nada importante.
- ¿Cómo cuáles?
- Unos guerreros nos atacaron, pero eran muy débiles, aunque no pudimos sacarle información alguna.
- Lo mismo pasó con nosotras – habló Magdalena – Mia logró encontrar a los que dispararon la obsidiana a Joan.
- Hasta que haces algo bien – dijo Tamara.
- ¡Tamara!
- ¿Y qué hiciste con ellos?
- Los maté, pero antes de eso logró decir algo, como quien los comandaba.
- ¿Y qué dijo?
- Que los mandó el Sumo Sacerdote de Tezcatlipoca, eso dijeron, pero al analizar eso, me doy cuenta de que…
- ¿El Sacerdote de un dios?
- Sí, pero ese sería…
- El dios de la destrucción Tezcatlipoca – Joan se levantó impresionando a todos los ahí presentes.
- ¡Carlos, despertaste!
- ¿Qué es eso de Tezcatlipoca? – preguntó Pei Pei.
- Es la contraparte de Quetzalcóatl, así como todo en el mundo tiene némesis, estos dos dioses son contrarios.
- Pero… ¿Por qué ese dios mandó esos guerreros hacia aquí?
- No fue el dios, dijo que el sacerdote de ese dios, esto es malo.
- Pero mira esto – Ramón se acercó a uno de estos guerreros los cuales yacía tirado en el suelo – por alguna razón, este tipo viste ropas de jaguar.
- ¿Jaguar?
- Sí, un felino común de la región de Centroamérica, pero también hay en México, aunque se ve más en la zona sur del país.
- ¿Por qué visten ropas de piel de jaguar?
- Ni idea, pero antes se decía que estas pieles solo las podían vestir gente de la realeza ya que era un animal muy especial.
- ¿Son guerreros de élite?
- Quien sabe, creo que lo mejor será volver a Tenochtitlan, hay que informarle a Rafael para que hable mañana con el Gran Orador.
- Vámonos – Joan dijo esto y todo el mundo se fue del sitio solo asegurándose de que no hubiera nadie cerca.
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Al día siguiente…
Los chicos se durmieron hasta tarde luego de la expedición en la que encontraron a los extraños atacantes, pero de eso solo quedaba decirle al mexicano el cual se durmió temprano con su novia.
Pero eso no fue todo lo que pasó esa mañana…
- ¡Francine! – el grito de Asuka sacó de sus sueños a más de alguno.
- Buenos días Asuka, Ramón – la francesa estaba tranquila despertando, pero había un inconveniente.
- ¡¿Por qué estás desnuda?! – la peli gris la tapó la mirada a su novio hondureño, el cual no entendía que pasaba, pero la cosa era que su rostro estaba entre los pechos de Rapture.
- ¡Tu tampoco veas esto! – Magdalena y Mia fueron las que taparon la mirada del castaño, pero no solo eso, los grandes pechos de ambas también lo tapaban.
- ¡Tu no debes mirar esto Rafael! – Calvera hizo lo mismo que Asuka y enterró el rostro de su pareja entre sus pechos.
- C-Calvera… no puedo respirar – decía el chico tratando de quitarse de entre los atributos de su amante sin éxito.
- Es que aún no me acostumbro al clima cálido de la región, además el frio que suelta Ramón por ser alguien que controla agua es muy cómodo.
- Pero si Magdalena usa hielo como ataques, ¿Por qué no con ella?
- Es que es diferente Mia, ¡ella no me deja acostarme con ella!
- ¡No quiero que me toques los pechos! – reclamó la peli roja.
- Pero es que juro que no te haré nada...
- Más falso que el Cruz Azul campeón invicto – dijo Claudia.
- Vamos chicas, soy su líder, al menos me gusta convivir con ustedes, hay que intimar más.
- ¡Pero no de ese modo!
- Vamos Mia, solo déjame apretarte un poco los pechos…
- ¡Ni mierda!
- Asuka y Calvera se salvarán, ya que tienen con quien hacerlo.
- ¿Qué cosa? – ambas chicas quedaron pensativas.
- Tienen un chico con quien coger de lo más rico – al decir eso, la cara de ambas se pusieron rojas ya que entendieron la referencia de la francesa.
- ¡A-Aun somos jóvenes! ¡No podemos hacer eso! – reclamó la peli negra.
- A-Así es, somos jóvenes aun Francine.
- ¿Qué tiene? Yo ya me he acostado con algunas chicas y es una sensación de placer muy buena.
- ¡No digas más! ¡No somos así! – Asuka y Calvera estaban con el rostro totalmente rojo.
- Pero entonces ¿Por qué no los dejan en paz? También va para Mia y Magdalena.
- ¿De qué hablas?
- Miren a los chicos – la rubia cuando dijo eso, mostró como Joan, Ramón y Rafael estaban entre los pechos de las chicas, pero estos no se movían para nada y cuando revelaron que pasaba, se dieron cuenta de que estaban desmayados.
- ¡Joan / Ramón / Rafael!
- Mamá… que grandes – fue la única frase que soltaron los tres ya que estaban inconscientes y con el rostro rojo.
- Veo que realmente quedaron afectados – río la rubia de cabello corto mientras veía como las demás intentaban reanimarlos, aunque luego notó la mirada de Claudia y Kurumi las cuales veían la escena con algo de tristeza - ¿Por qué las caras largas?
- N-No es nada, en serio, solo que me preocupa Carlos, nada más – dijo la mexicana la cual estaba disimulando bien.
- N-Nos preocupan los chicos, nada más Francine-san.
- Eso veo – la chica sabía que había algo detrás de esto, pero por el momento no investigaría más al fondo.
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Durante el resto del día, las cosas no pasaron para mal y la gente saludaba a Rafael con mucho gusto ya que, al ser el sucesor del Gran Orador, debían irse acostumbrando a verlo por el pueblo.
Disimuló muy bien ya que estaba preocupado por la seguridad del pueblo. Habló con el Gran Orador para que le dijera que pasaba con estos guerreros, por lo que le dijo que debían buscar más sobre estos guerreros en las afueras de Tenochtitlan, por lo que las Mahou Shoujo junto con los chicos se fueron a buscar algún rastro de estos guerreros misteriosos.
En un lugar apartado…
- ¿Qué habrá sido de nuestro amo Huesca? – preguntó alguien vestido de negro.
- Ni idea, pero creo que debemos darle tiempo, quien sabe, a lo mejor esté planeando la forma para que nuestro señor Tezcatlipoca vuelva a la vida.
- Sí, debes tener razón, pero por mientras debemos asegurar que todo marcha a la perfección.
- Sí, además, siento varios cosmos acercándose, lo mejor será desaparecer.
- Bien – aquellas figuras desaparecieron junto con sus cosmos, lo que hizo imposible que los demás pudieran captar su presencia.
Aunque al final no encontraron nada, decidieron entrenar un poco más sus habilidades de lucha, pero llegó un momento en el que Joan llamó a su amigo hondureño a un lugar alejado de las demás.
- ¿Qué pasa Joan? ¿Por qué me llamaste? – preguntó el moreno que no sabía que pasaba.
- Ramón – el castaño lo miró fijamente – dime la verdad, ¿desde cuándo tú y Asuka se traían algo?
- ¿Eh? ¿D-De que hablas?
- No es que me moleste, pero es que yo no sabía que te traías eso con Asuka.
- ¿Por qué estás así Joan? No entiendo, si te molesta por no haberte dicho nada por ser tu amiga, lo lamento en serio, pero es que…
- No me molesta de que Asuka quisiera estar contigo y tú con ella, pero al menos hubieras dicho algo, no mantenerlo en secreto.
- Pero eso no tiene nada de malo, es nuestra vida privada.
- Sabías que había una chica que estaba enamorada de ti de hace tiempo y nunca viste eso.
- ¿Qué cosa? – el hondureño quedó súper pensativo ante esto ya que no sabía que decir - ¿Quién es?
- Solo disfruta tu relación con Asuka, solo eso – Joan se fue dejando a su amigo ninja con la palabra en la boca. Realmente se preguntaba que pasaba con su amigo.
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En las afueras de Tenochtitlan, se miraba a varias personas vestidas con trajes de piel de jaguar mirando al Templo Mayor.
- ¿Aquí está el amo Huesca?
- Sí, debemos liberarlo para que sea capaz de llevarnos a la vida eterna gracias al poder de nuestro dios Tezcatlipoca.
- Por cierto, ¿Dónde está el resto de guerreros jaguares?
- Por el momento, ¡vamos a liberar a Huesca!
- Sí – sin más, estos se alejaron del sitio rumbo al Templo Mayor.
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En otro lado…
- ¡M-Malditas! – otro guerrero de ropa de piel de jaguar caía al suelo muerto junto con varios guerreros iguales.
- No son nada difíciles de derrotar – dijo una chica de cabello rojizo – al menos deberíamos descansar un poco, siento que el cosmos de las chicas está cerca.
- Y-Yo quiero descansar – dijo una de cabello ladrillo y con un murciélago al lado de ella que asentía.
- Pero ya estamos cerca de Francine y las demás – dijo una rubia – vamos Hildegarde, Patricia, debemos ir con las demás, así estaremos más calmadas.
- No creo que sea mala idea Crystal, así que solo vamos.
- B-Bien – sin más, estas tres chicas solo se fueron a buscar a las Mahou Shoujo, al parecer se conocían y eso, sería fundamental para lo que se venía.
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Continuará…
