Victoria del impostor.
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RinMakoto. Yasmina logró alcanzar el rango Dorado y sí, su poder tiene más que ver con la muerte y su actitud a lo mejor cambia. Akira y Asuka necesitan mejorar y tanto Ramón como Claudia tendrán su cita, se lo merecen. ¡Saludos!
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El Redentor 777. ¿Verdad que sí? Es que desde que pusiste ese poder en Joan se me vino a la mente ese ataque de los Caballeros de Cáncer. Un hermano siempre debe proteger a su hermana de todo peligro, además, de que Joan ayude mucho a Asuka no es algo raro, con el tiempo se explicará. ¡Saludos!
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Sin más, comencemos…
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En una sola noche, muchas cosas pasaron. Daisuke Yasmina logró activar el cosmos dorado el cual era muy difícil de hacer y logró vestir el ropaje sagrado de Cáncer, cosa que incluso llamó la atención de muchas personas y cuando la Saintia de Perseo le propuso ser Caballero Dorado, este no lo pensó más y aceptó.
El próximo Caballero de Cáncer solo estaba preparándose para recibir su Armadura y título oficial, pero aun debía pasar una semana para que esto se llevara a cabo, cosa que no pasaba para nada del peli rosa, el cual estaba feliz.
- ¿Cómo es que este pervertido va a ser Caballero Dorado? – decía Kudo y el peli rosa solo sonreía.
- ¿Qué tiene? No tengo la culpa de que sea más fuerte y que haya despertado un cosmos más fuerte que el suyo.
- La verdad es que no me creo que lo hayas hecho – decía Souta – estoy tan celoso.
- Ahora serás un cangrejo – dijo Shinzuke y los demás miraron al peli rosa.
- Es cierto, ahora nuestro amigo será un crustáceo – se burló Hibiki y los demás lo miraron y se rieron también.
- Que chistoso – Yasmina miró de reojo al chico de cabello humo para luego sonreír – bueno, al menos voy a estar en un puesto más alto que ustedes.
- Puede que sea cierto, pero no creo que seas más fuerte que nosotros – habló Kudo y fue cuando notó como Yasmina se acercaba a él - ¿Qué?
- Si crees que no soy fuerte, pues me temo que deberías saber que mi poder no es de subestimar – el peli rosa acercó su dedo a la frente de Kudo y cuando emitió un poco de su cosmos, los demás miraron como el cuerpo del peli negro caía al suelo como si no tuviera vida.
- ¡Kudo!
- ¿Qué le hiciste? – preguntó Akira.
- ¿Recuerdas cuando peleamos en el Monte Yomotsu? – el peli negro asintió – usé esa misma técnica.
- ¿Sacaste su alma?
- Sí – el peli rosa miró al techo y ahí estaba el alma de Kudo flotando, este no estaba teniendo conocimiento de que pasaba.
- ¡Yasmina! ¿Qué es esto?
- ¿No te gusta Kudo? Pues resulta que tengo el poder de sacar tu alma y dejar tu cuerpo abandonado por ahí – decía el peli rosa. Los demás solo quedaban extrañados ya que no sabían que pasaba.
- ¿A quién le habla?
- Cuando luchamos en el Monte Yomotsu, Yasmina logró activar ese poder cuando luchamos. Puede sacar el alma de las personas y dejarlas así exponiendo el cuerpo y dejándolo indefenso.
- ¿Te lo hizo a ti Senpai? – preguntó Shinji y Akira asintió – vaya, se volvió fuerte realmente.
- Te devolveré a tu cuerpo si me pides perdón – el peli rosa miraba el alma del peli negro, pero tal parecía que solo Yasmina podía verla.
- ¡Bien, tú ganas! ¡Perdón por dudar de ti! ¿Contento?
- Bien, ya sabes que no puedes luchar contra el poderoso Daisuke Yasmina – reía un poco el chico y sin más, devolvió el alma al cuerpo del peli negro de primer año.
- ¡Kudo! – los demás miraron al chico levantarse e hiperventilándose.
- Por Athena, eso fue horrible – dijo el chico mirando luego al peli rosa - ¡¿Cómo es que sabes esa técnica?!
- La aprendí cuando vestí la Armadura Dorada de Cáncer, así que ya sabes, soy alguien muy peligroso ahora.
- Así que tendremos un Caballero Dorado ahora – habló el peli ceniza – Joan como Tauro, Cortés-Senpai como Capricornio y yo como Virgo.
- Incluso me da cosa cuando Rafael-Senpai y Ramón siguen negando la opción de ser Caballeros Dorados.
- Por algo debe ser, aunque creo que Ramón fue por lo de su ex novia, Rafael-Senpai debe ser por algo más – habló Hibiki.
- Aunque Ramón ya tiene algo con la hermana de Joan.
- Tal parece que Shinonome-san, Nomi-san y Nakano-san perdieron esta batalla.
- Al parecer, creo que muchas cosas van a cambiar, desde que incluso Joan anda con Tsukumo-Senpai.
- Solo quedamos nosotros – Hibiki miró a los demás y estos asintieron, aunque luego de eso, Kudo se fue hacia el coliseo de la Academia y quiso entrenar un poco a solas.
- Yasmina logró ascender a ese nivel, yo también puedo. Si pude despertar ese poder en el Torneo, creo que puedo hacerlo.
Kudo elevó lo que poseía de cosmos y sin más, lanzó varios ataques al aire y estos caían de nuevo al suelo y este lograba esquivarlas y algunas las atacaba.
El peli negro se movía con gran audacia, tanto que parecía ser un experto en combate, pero la verdad, es que llevaba poco tiempo entrenando y estaba luchando con todo lo que tenía.
- ¿Qué tanto puedo elevar mi cosmos? – sin más, el chico detuvo su entrenamiento y comenzó a buscar muy dentro de sí, ese poder que tiempo antes había despertado – Si pudiera hacerlo de nuevo, tendría una oportunidad de luchar al lado de los más fuertes.
- Miyamoto-kun – la voz de cierta chica hizo eco en sus oídos y al dar la vuelta, notó a alguien.
- Arihara-san.
- ¿Qué haces aquí? Se supone que el entrenamiento con los chicos terminó – Tsubasa estaba frente a él, aun con la Armadura de Equuleus puesta.
- Lo sé, pero es que quería entrenar un poco más, además de que Yasmina alcanzó un nivel más alto de cosmos.
- ¿Cómo son los entrenamientos con Alférez-Senpai? – la pregunta de Tsubasa hizo pensar un poco al peli negro.
- Algo fuertes, aunque creo que podemos manejarlo y aunque sea difícil, realmente muestra frutos y eso que solo es el primer día.
- Ya veo.
- ¿Y cómo es el entrenamiento con Ramón? – la pregunta del chico estremeció a la chica la cual solo río nerviosamente.
- E-Entrenar con Maldonado-kun es difícil.
- Debe ser genial entrenar con él sabiendo como despierta el cosmos en uno.
- P-Pues no es tanto así – dijo la castaña riendo un poco y solo recordaba las partes en la que le tocó a ella vivir esa parte del entrenamiento.
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Esa tarde en el entrenamiento…
- ¡Arihara! ¡Más esfuerzo! – la voz del hondureño le daba indicaciones a la castaña y esta solo trataba de seguirlas al pie de la letra.
- S-Sí – la chica solo miraba como el joven le lanzaba varios shurikens y kunais los cuales necesitaba esquivar, pero varios de estos, le daban en varias partes del cuerpo.
- ¿Qué haces Arihara? Muévete más, mueve ese trasero de Saintia.
- ¡Maldonado-kun!
- Te lo diré para que lo entiendas, ¡Mueve ese culo o no te lanzaré miles de shurikens! ¡Arihara, muévete!
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- ¿Qué haces Arihara? ¡Defiéndete! – Ramón se acercaba a la chica y lanzaba varios golpes los cuales la Saintia no podía detener y terminaban impactándola.
- L-Lo intento – la castaña trataba de tomar algo de aire, pero le era imposible.
- En un combate contra un enemigo no habrá tiempo de tomar aire hasta que hayas ganado la batalla, así que necesito que eleves tu cosmos al máximo, sino… - el chico hizo aparecer una esfera de energía en su mano – es mejor que le reces a Athena para que te evite una muerte horrible.
- Mamá.
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- ¿Cómo es que ustedes pueden manejarlo? – se preguntó la chica.
- Ni idea, pero de igual manera, entrenar con ellos es muy satisfactorio.
- De igual manera, creo que sufriremos con el entrenamiento de Maldonado-kun – el cuerpo de Tsubasa se estremeció – lo siento.
- Por cierto, Arihara-san, ¿te interesaría entrenar? – la propuesta del peli negro llamó la atención de la chica la cual no supo que decir.
- B-Bueno, creo que un poco de entrenamiento extra no me vendría mal.
- Igual a mí – ambos sonrieron y se pusieron a luchar entre ellos. Obviamente Tsubasa tenía un poder más alto que el chico, incluso se podía decir que su poder como Saintia había tenido un breve incremento, cosa que notó la chica.
- Que raro, por alguna razón siento que mi cosmos es más fuerte que antes – la castaña detenía varios ataques de parte de Kudo el cual ganaba velocidad a medida que avanzaba el tiempo – los entrenamientos de Maldonado-kun dan sus frutos.
- Eres fuerte Arihara-san – el peli negro seguía luchando a todo lo que daba. A pesar de estar cansado por los entrenamientos con Rafael, el chico, aun así, seguía luchando a todo lo que daba su cuerpo.
- Tu también Miyamoto-kun – la Saintia llegó en un momento a superar por completo al chico y en la cual logró darle un golpe en el estómago al chico y lo mandó a volar un poco.
- E-Eso dolió – el chico se acarició la zona abdominal que fue en donde recibió el golpe – aun así, es fuerte.
- No me creo que sea algo más fuerte – el castaño miró de reojo al peli negro - ¿puedes seguir Miyamoto-kun?
- Claro, solo fue un golpe nada más – el chico escupió a un lado – quiero seguir luchando Arihara-san.
- Está bien – la Saintia de Equuleus se puso en posición de combate y ambos siguieron luchando con fuerza.
Kudo y Tsubasa eran buenos combatientes, aunque de un modo en el que sus cosmos eran desiguales, pero el peli negro hacía lo mejor que podía y luchaba al lado de la Saintia.
- ¿Cuánto cosmos le quedará? – preguntaba la castaña mirando el potencial del chico y llegó un momento en el que Kudo ganaba mucho poder y de vez en cuando, hacía que la castaña retrocediera.
- Esta pelea es buena Arihara-san – el peli negro seguía luchando y llegó un instante en el que el peli negro se iluminó con un aura dorada y empezó a atacar con más fuerza a la Saintia, llegando en un momento en el que el chico logró darle con fuerza un golpe y la mandó a volar por los aires.
- ¿Q-Que fue ese cosmos?
- Aquí voy, por alguna razón siento que mi cuerpo es más fuerte y mi cosmos, llega al infinito – el peli negro miró a Tsubasa volar por los aires y decidió darle un golpe desde donde estaba y este se manifestó en forma de una rosa la cual dio en la espalda a la chica y la mandó a más altura.
- E-Eso dolió mucho.
- ¿Arihara-san? – Kudo notó como la chica caía en picada hacia el suelo, pero este logró desplazarse hacia donde caería y sin más, logró atraparla y cogerla en sus brazos.
- ¿Eh? – la chica notó de inmediato como el joven estaba cargándola y también podía notar como de su cuerpo, se desprendía un misterioso cosmos dorado y eso le pareció muy llamativo a la Saintia de Equuleus.
- ¿Qué pasa?
- Nada – la chica se bajó de sus brazos y se puso de paró mirándolo fijamente – tengo que admitir que eres poderoso Miyamoto-kun.
- Tu también Arihara-san, por algo eres la Saintia de Equuleus y una de las más fuertes que hay.
- No creo que sea para tanto, solo lucho a todo lo que da mi cosmos – sonreía de forma nerviosa la castaña – a diferencia de ti Miyamoto-kun, que puedes llegar a ser más fuerte.
- ¿En serio? Pues no lo creo, siento que no estoy preparado para eso – aunque el peli negro dijera eso, Tsubasa parecía no estar convencida, incluso llegó a creer que detrás del joven, se miraban dos peces envueltos en un cosmos dorado.
- Bueno, si tú lo dices.
- Bien, nos vemos mañana Arihara-san – Kudo se fue del coliseo dejando sola a Tsubasa la cual solo pensaba un poco en el chico de cabello negro y en cómo era que este llegaba a despertar un cosmos sumamente poderoso a pesar de ser inconsciente de esto – Kudo Miyamoto-kun, ¿tú también podrás convertirte… en un Caballero Dorado?
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Asuka fue atendida por Joan y Tsukumo, aunque Ramón le había pedido que la llevara al hotel en el que se quedaba junto con las demás Mahou Shoujo, el mexicano creyó que era mejor tratarla un poco para cuando la llevaran, Kurumi hiciera el resto.
Tsukumo sabía de antemano que esa chica había sido la ex novia del amigo de su novio, aunque aún no comprendía como era que se llevaban tan bien. Por un momento sintió celos de la peli gris, pero Joan la calmó diciendo que ella y él solo se llevaban muy bien y se ayudaban el uno al otro.
Cuando la peli gris logró reaccionar y volver en sí, lo primero que miró fue al castaño, pero este la calmó diciendo que el entrenamiento con Ramón la dejó exhausta, pero de igual manera lograba recordar algunas cosas en el Monte Yomotsu, pero de igual manera tenía el cuerpo fatigado.
Joan la ayudó a llevarla al hotel en el que se quedaba y durante el camino, la de ojos azules se mantuvo callada, cosa que el chico logró observar.
- ¿Qué te pasa Asuka? Tienes la mirada perdida.
- Solo pensaba en lo de la pelea en el Monte Yomotsu. No sé qué me pasó.
- ¿Qué fue lo que ocurrió?
- No recuerdo bien, solo miraba como Ramón luchaba contra esos dos chicos, luego el que tenía el cabello rosado usó una técnica algo rara y solo recuerdo ver mi cuerpo tirado en el suelo y con mi alma volando, tal y como tu técnica de la Redención.
- ¿Cómo mi técnica de Redención?
- Sí, solo que el alma de uno posee consciencia y las puede manejar a su voluntad.
- Yasmina… eres todo un misterio – Joan pensaba en su amigo peli rosa.
- Aunque luego de eso, recuerdo un cosmos tan fuerte que me envolvió, la verdad es que nunca sentí algo así, casi fue como cuando estábamos entrenando contigo.
- ¿Qué fue lo que sentiste exactamente?
- Un cosmos poderoso, pero nunca entendí de donde provenía.
- Creo que a lo mejor lo sabes – las palabras del mexicano hicieron eco en la chica ya que quería saber de dónde provino ese poder que nunca antes había sentido.
Finalmente, luego de una larga plática, ambos llegaron al hotel en el que la peli gris y sus demás amigas se quedaban, y si, era un hotel de lujo, cinco estrellas.
Llegando, avisaron a la recepcionista y ambos subieron al cuarto en el que las chicas se quedaban y cuando estaban fueran, la peli gris abrió la puerta.
- ¡Volví!
- ¡Asuka-san! – Kurumi voló hacia la peli gris la cual se sorprendió por su reacción - ¡¿Estás bien?! ¿Tienes rasguños? ¿Te duele algo? ¿Ramón-san te hizo algo malo? Dímelo ahora mismo que lo torturaré.
- R-Relájate Kurumi, solo fue un entrenamiento extra algo agotador, pero estoy bien.
- Aun así, voy a hacer un chequeo, no quiero que tengas algo malo – War Nurse empezó a checarla para ver si no tenía algún daño – por cierto, ¿también vino contigo Joan-san?
- ¡¿Joan?! – la voz de las dos pretendientes de mexicano se escuchó al fondo de la habitación y de la nada, llegaron ambas.
- Hola Magdalena, Mia.
- Si hubiera sabido que vendrías me habría puesto más bonita – la peli roja se avergonzó por eso – dios, no estoy maquillada.
- Una belleza rubia natural como la mía no necesita maquillaje – habló la estadounidense.
- Bueno, es que la verdad cuando te maquillas pareces el Joker y ahora sin maquillaje pareces Laura Bozzo en los tiempos de hambre – dijo Tamara sonrojando a la chica.
- ¡Tamara! ¡No seas así!
- Solo pasaba a dejar a Asuka, así que creo que me voy – cuando el mexicano estaba por irse, fue detenido por su hermanastra.
- Joan, no te vayas. Ahora que estás aquí, charlemos algo.
- La verdad es que no lo sé… pero creo que está bien – Joan no tenía algo más que hacer, pero de igual manera le enviaría un mensaje a Tsukumo para indicarle donde estaría y la razón por la que se tardaría.
Una vez reunidos todos y curadas ya las heridas de Asuka, empezaron a charlar de algunas cosas, incluso varios reencuentros como Claire y Joan, sorprendiendo a las Mahou Shoujo ya que no sabían que la heredera al trono de Inglaterra conociera al Caballero de Tauro.
- ¿Me pueden repetir como es que se conocen ustedes dos?
- Joan y yo nos conocimos cuando estuve en una reunión en Estados Unidos, en ese entonces Joan vivía con su padre en Nueva York y bueno, podemos decir que varias cosas llevaron a la otra y en una de esas, lo conocí. A pesar de mis responsabilidades como próxima heredera, me hacía huecos en mi agenda para jugar con él y hablar de algunas cosas. Él es muy amable, así que cualquiera podía llevarse con él, incluida alguien como yo.
- No esperaba menos de mi mejor amiga – Mia abrazó a la inglesa – grande Claire.
- Sigo repitiéndolo, ¿Por qué dices que somos mejores amigas?
- Porque lo somos Arturia.
- ¡Por un demonio Mia! ¡Que me llamo Claire!
- Está bien, pero cálmate un poco Arturia.
- ¡Jódete!
- Eso si es una gran amistad.
- ¡No seas así Joan! – las demás reían por eso, aunque claro, la inglesa no lo tomaba tan bien, pero las cosas eran así.
Hablaron un poco sobre lo de Asuka y lo fuerte que se estaba volviendo por el entrenamiento al igual que las demás, aunque por alguna razón, Claire quería ser más fuerte que Esperanza, era una rivalidad que dejaba incertidumbre.
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Claudia y Ramón habían salido de cita, el hondureño le debía una salida formal y romántica a su amada la cual no habían podido tener por los entrenamientos.
Ambos jóvenes estaban cenando en un restaurante de lujo en la capital japonesa, no solo eso, ambos iban bien vestidos. El hondureño llevaba un pantalón de tela negro y una camiseta del mismo color, además de que la mexicana llevaba un vestido largo rojo resaltando su figura tan hermosa que poseía. También la adornaba un pequeño listón en su cabello negro.
Cuando ambos finalizaron su cena, solo quedaron esperando el postre el cual llegaría en unos minutos.
- ¿Qué opinas de esta cita Claudia?
- Me gusta, creo que es nuestra primera cita desde que empezamos algo ¿no?
- Sí, me alegra mucho que nos hayamos vuelto a ver – respondió con sinceridad el peli negro – siento que puedo salir de todo esto con tu ayuda.
- Estaré ahí para apoyarte en lo que sea Ramón, por algo te quiero – la chica tomó la mano del joven – y sé que sientes lo mismo.
- De eso ni lo dudes – sonrió el chico, pero luego había un tema que llegó a su mente el cual debía hablarlo con su amada, pero no lo quería hacer ahora ya que no quería arruinar su cita, así que decidió cambiar de tema – por cierto, noté como eres popular aquí en Japón.
- ¿Por qué?
- Claudia, desde que llegamos, todas las miradas se dirigen a ti – el hondureño recordó como al llegar muchos hombres y jóvenes miraban a la morena como si ella fuera una súper modelo famosa.
- ¿En serio?
- Bueno, no los culpo, tengo a la mujer más bella del mundo junto a mí – sonrió el hondureño sonrojándola, pero antes de que dijera algo Claudia, el postre de ambos llegó y solo siguieron con su cita, aunque en la mente de Ramón siguió ese tema que debería hablar con su amada – Mejor no le digo que hay cosas que tengo que hablar sobre Asuka, será mejor cuando finalicemos esto.
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Continuará…
