La decepción, la traición amigo.
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RinMakoto. La cosa se ha puesto peor, pensar que de una noche romántica entre ambos pasaría a una traición de ese modo, nadie lo imaginó, solo queda esperar que viene después. ¡Saludos!
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El Redentor 777. Aquí tenemos la razón por la que tanto Ramón y Claudia le tenían un odio a Asuka, aunque ella fue más chantajeada por Tezcatlipoca, aunque igual creo que no fue la solución al problema, veremos qué pasa. ¡Saludos!
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Sin más, comencemos…
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Realmente había varias cosas que nunca pensaron que ocurrirían, la Guerra parecía estarse solucionando, aunque este último golpe fue más emocional para todos.
Asuka Otori, la segunda Mahou Shoujo más fuerte solo detrás de Chevalier Francine, había dado un giro de 360 grados cuando esta decidió abandonar al equipo y unirse al lado maligno. Tezcatlipoca había convencido a la peli gris de ligarse a él, cosa que dejó a todos los ahí presentes.
Aunque el golpe decisivo llegó cuando Ramón quiso hacerla entrar en razón, la joven sencillamente fue poseída por el mal y terminó apuñalando a su pareja en el corazón y dejándolo envuelto en un charco de sangre.
Volviendo…
Todos quedaron en completo shock mirando la escena, ninguna creyó que eso pasaría, sin embargo, una de ellas logró quitarse el shock e ir rápidamente a ver al chico.
-¡Ramón! – Claudia corrió hacia el hondureño y lo tomó en sus brazos mientras esta trataba de calmarse - ¡¿Qué mierda le hiciste Asuka?!
- Claudia… solo he terminado con él, así que solo debes esperar a que él pase a mejor vida y no sufra más – la sonrisa de la ahora peli negra decía que estaba bastante calmada – aunque no esté conmigo de forma romántica, su alma la tendré conmigo para que pase toda la eternidad.
- ¡Eso no es excusa! – la mexicana empezó a llorar aun teniendo al hondureño en sus brazos – no debiste hacerle eso… ¡eres una traidora!
- Más vale que te calmes insolente – decía Huesca a un lado – no te mato no más porque estoy feliz por el regreso de la diosa Coatlicue y por el momento me retiro, aunque recuerden, les daré una semana más para que se vayan despidiendo de su amado planeta y de sus míseras vidas mortales.
- ¡Asuka-san, no te vayas por favor! – rogaba Kurumi entre lágrimas al igual que varias de las Mahou Shoujo.
- ¡Se supone que luchas contra el mal Asuka, reacciona de una maldita vez!
- ¡Silencio! – Asuka lanzó un rayo de cosmos negro hacia las chicas, el cual fue desviado por Rafael, aunque por poco.
- Ya déjalos Coatlicue, aunque ellos no te apoyen, lo haré yo, no como tu esposo Mixcoatl, sino como tu acompañante en esto – decía el peli blanco.
- Tienes razón – en eso, la vestimenta de Asuka cambió y su traje de maid fue reemplazado por una falda negra de con dibujos serpientes blancas, además de poseer un sostén de vendas, aunque también un collar hecho de corazones humanos y manos alrededor de su cuello.
- ¿Q-Que te pasó Asuka?
- No soy Asuka, ella ya no existe, ahora solo ven a Coatlicue, diosa de la fertilidad y la muerte – sonreía la peli negra de forma malvada.
- Nos vemos, mortales – sonrió Huesca yéndose con Asuka y desapareciendo del sitio.
- No puede ser – Joan golpeó con fuerza el suelo haciendo un agujero algo profundo en donde estaba parado.
- ¡Kurumi, cura a Ramón por favor! – gritó Claudia hecha un mar de lágrimas y los demás recordaron que el hondureño estaba herido de muerte.
- ¡S-Sí! – War Nurse hizo uso de sus habilidades de curación mágica y logró de milagro detener el sangrado y curar la herida que le hizo la peli gris.
- ¿Cómo está Kurumi?
- Francine-san, por el momento estará bien, sin embargo, creo que tardará en despertar por el daño que pudo haber resultado todo esto.
- ¿No habrá consecuencias?
- Puedo incluso decir que no, puede haber daños psicológicos, aunque puedo revertirlos inyectando células mágicas en su cerebro para olvidar todo.
- ¿En serio? – preguntó Rafael.
- Sí, aunque la consecuencia sería que olvidara todo lo que pasó en la semana y hay que recordar… que tenían ya 1 mes de conocerse con Asuka-san.
- De nada serviría entonces – habló la alemana – pobre Ramón.
- ¿Qué haremos ahora? – preguntó Hildegarde y Bat-kun a su lado se notaba bastante triste por la situación.
- Vayamos al Templo Mayor a ver qué podemos hacer – Rafael sabía que la situación emocional en el grupo estaba bastante mal y más Francine que las dirigía a todas estaba con los ánimos bajos.
- Bien – aunque Joan se llevaría a Ramón, este notó que su hermana no lo soltaba - ¿Claud?
- … - la morena no contestó nada y solo levantó el cuerpo inconsciente del hondureño mientras mantenía la mirada baja.
- ¿Estará todo bien? – preguntó la pareja de Rafael a su lado.
- No lo sé Calvera, íbamos confiados en que podríamos hacer algo diferente, pero ahora… no tengo idea.
- ¿Por qué Asuka lo haría? No comprendo.
- Ni yo tampoco.
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Unos minutos después, todos se reunieron en el Templo Mayor, estando todos en las afueras del Templo, mientras que Claudia llevó a Ramón al cuarto del fallecido Gran Orador a dejarlo descansar, cabe decir que la morena no se despegó de su lado.
- ¿Por qué pasó esto tan repente? – se dijo a si misma Francine – primero Crystal, ahora Asuka.
- Asuka-san – Kurumi solo bajó la mirada mientras solo empezaba a sollozar hasta que finalmente el llanto se apoderó de ella.
- Kurumi – Hildegarde solo la abrazó mientras la consolaba y esta se desahogaba por tener que ver a su amiga e interés amoroso en el lado enemigo.
- No hay nada que hacer, Asuka se ha ido al bando enemigo.
- Joan – la francesa solo miraba al castaño y no podía hacer nada más que aceptar la cruda realidad.
- Tezcatlipoca nos dio una semana más para entrenar, aunque la verdad es duro de hacer sabiendo el peso que esto da en todos – decía Rafael mirando el cielo – esta guerra… es peor de lo que pensé.
- Igual yo, no creo que podamos hacer mucho ahora que una de nuestras mejores guerreras nos ha dejado – dijo Patricia a un lado.
- Y sin contar Ramón, no creo que esté en buenas condiciones para batallar, por lo que tenemos dos bajas importantes.
- No tenemos oportunidad de ganar esta Guerra – suspiró Calvera con pesadez.
- No, si podemos ganarla – el peli negro asintió – aunque no contemos con ellos dos, tenemos un grupo fuerte que se ha entrenado durante todo este tiempo, así que debemos dar lo mejor de nosotros, incluso si se trata de Asuka.
- No me digas nada, pero me da cosa lastimar a Asuka aun sabiendo que ella es una diosa maligna.
- Lo sé Mia, pero aún sigue siendo nuestro trabajo luchar contra la maldad de este mundo – decía Francine que estaba seria, cosa que las demás sabían que era raro en ella, aunque conociendo el gran peso que conllevaba su puesto como líder – aunque me duela admitirlo, debemos luchar contra Asuka.
- P-Pero Francine-san… eso… - la voz de Kurumi estaba ahogada en el llanto, cosa que empezaba a contagiar a las demás, pero estas se aguantaban.
- Tendremos que luchar – dijo Tamara con un semblante de tristeza, cosa extraña en ella.
- Ahora debemos entrenar más – Joan habló con determinación – sé lo que piensan, pero tenemos un deber y es vencer al mal, así como dijo Francine, pueden tratarse de compañeros que se han unido al lado maligno, pero de igual forma, hay que luchar.
- Por cierto, ¿y Claudia?
- Llevó a Ramón adentro, pero no ha salido.
- Iré a ver – el Fábregas menor entró al Templo Mayor y solo buscó la habitación del fallecido líder y cuando llegó, solo observó a su hermana sentada en una silla al lado del hondureño el cual seguía sin despertar - ¿Claud?
- ¿Carlos? – la chica levantó la mirada y el menor notó algo.
- ¿Estás llorando? – Joan se le acercó y solo pudo como los ojos de su hermana estaban rojos y con signos de haber estado llorando por un buen rato – deberías dejar que se recupere.
- No… no me iré de su lado esta vez – Claudia solo tomó la mano de Ramón – no lo haré.
- Claud – el castaño no sabía que decir y solo abrazó por la espalda a la chica de forma cariñosa – no te preocupes, él estará bien.
- Eso espero – fue lo último que dijo la chica y Joan solo se dedicó a retirarse del sitio, aunque justo cuando se estaba yendo, este miró a la peli negra por última vez.
- Claud… ¿aun… te gusta Ramón?
- … - la de ojos azul oscuro no respondió con palabras, pero esta solo asintió dándole a indicar a Joan que esta aun poseía sentimientos por el hondureño.
- Bien.
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Los entrenamientos de las chicas y los dos varones comenzó, aunque de parte de las chicas era bastante claro, aunque se daba prioridad a la pelea cuerpo a cuerpo ya que la peli gris era experta en ese tipo de combate.
Francine y Mia luchaban entre sí tratando de darse entre sí para demostrar quien de las dos era más fuerte en este combate.
- ¡Vamos Mia! ¡Dame con todo! – Francine chocaba su lanza con el cuchillo de la rubia y el impacto causaba una pequeña onda de sonido.
- Mierda, esto estará genial – susurró la oji azul y de ahí, solo siguieron luchando.
- Kurumi, vamos, lanza con más rapidez – Hildegarde y Patricia estaban entrenando con la enfermera mientras esta luchaba cuerpo a cuerpo con las dos.
- No solo eso, usaré mis puños para destrozar toda la maldad posible – con eso, las tres seguían peleando entre ellas.
- Aunque se trate de Asuka, lucharé contra ella – decía Tamara luchando de cuerpo a cuerpo con Pei Pei la cual había dejado sus nunchakus a un lado.
- Igual yo, no quiero luchar contra ella, pero de igual forma si es necesario – la china de cabello negro seguía con su batalla contra la rusa.
- ¡Vamos! – los dos mexicanos chocaban us poderes y eso causaba ciertas ondas de expansión en el sitio.
- Bien Joan, parece que has aumentado bastante tu cosmos.
- Igualmente siento eso, ¡vamos con todo Rafael! – el castaño solo sonrió mientras este seguía atacando, aunque llegó un momento en el que, por un segundo, Rafael notó algo extraño en su amigo, este lograba luchar bastante fuerte y también pudo notar que el cabello castaño de Joan cambió por un segundo a dorado, aunque solo fue un guiño.
- ¿Q-Que fue eso?
Los demás siguieron ese día, aunque al final del día volvieron al interior del Templo a hablar sobre estrategias, aunque el tema de Asuka siempre estaba presente.
- ¿Puedo preguntar algo?
- Adelante Kurumi.
- ¿Qué es eso que se transformó Asuka-san?
- ¿Su transformación? – las demás recordaron la nueva transformación de Asuka cuando se fue con Huesca, su cabello negro y ojos morados y sus nuevas vestimentas.
- Tal y como lo dijo Huesca, es la transformación de la diosa Coatlicue, pero es algo que no entiendo.
- ¿Por qué Joan?
- Se supone que yo poseo su poder, no entiendo – el castaño solo se revolvía el cabello – esto está más complicado.
- Asuka dijo que lo hacía porque nos quería proteger – dijo Magdalena – pero de igual forma es algo que no entiendo.
- Lo hago para protegerte, aunque se lo dijo más a Ramón – Francine miró al interior de la habitación en la que estaba el hondureño – Joan, ¿aún no sale Claudia?
- Desde que trajimos a Ramón, ella no ha salido de ahí – Joan solo puso una mirada algo triste – realmente quiere mucho que se recupere.
- Espero que a lo mejor todo se solucione rápido.
- ¿Por qué lo hiciste Asuka? – se preguntó por lo bajo Mia.
Cuando todos los demás se fueron a dormir, Joan y Francine se fueron a ver al hondureño, aunque llegando, el castaño miró el mismo escenario que vio horas antes, su hermana en la misma posición, aunque con su cabeza recostada en la cama a su lado.
- ¿Claud? – Joan se le acercó de forma lenta a la morena la cual levantó un poco su mirada de forma somnolienta.
- ¿Qué pasó Carlos?
- Por favor Claudia, debes dormir, no te hará nada bien esto.
- Estoy bien, no te preocupes.
- ¿Has comido algo por lo menos? – Francine preguntó.
- No tengo hambre – aunque la chica dijera eso, tanto su hermano como su hermanastra escucharon como el estómago de la mexicana sonó fuerte llamando su atención.
- Claudia, ¿no has comido nada?
- No tengo hambre, ya les dije.
- Claud – Joan se puso serio y la tomó de la muñeca sacándola a la fuerza de la habitación.
- ¿Q-Que haces Carlos? Suéltame – la morena le indicaba a su hermanito, pero este solo apretaba más el agarre - ¡Carlos, me duele! ¡Suéltame!
- Necesitas comer algo Claud, no estás en condiciones de seguir así.
- ¡No quiero comer! ¡Carlos, me lastimas!
- ¡Comerás algo, aunque no quieras! ¡No descuidarás tu salud de ese modo! – Joan mostraba una actitud algo molesta, aunque siempre había sido cariñosa con su hermana, sabía que esto le haría mal a ella, así que tuvo que usar la fuerza.
- ¡Carlos, en serio me duele! ¡Me duele la muñeca! ¡Carlos, por favor!
- ¡Ya basta! – el chico la soltó y solo se miraron fijamente mientras la morena se sobaba la zona afectada.
- Carlos… me lastimaste – Claudia estaba con algo de lágrimas - ¿Por qué me sacaste así a la fuerza?
- Sé que estás triste por lo de Ramón, pero de alguna manera no le gustaría verte así y lo sabes – las palabras del castaño eran directas – Ramón está lastimado no solo física, sino que también emocionalmente por lo de Asuka, por lo que la persona que lo podría apoyarlo serías tu por ser la otra mujer en la que él confía. No debes descuidarte también, aunque estés triste.
- Para ti es fácil decirlo… tú no has visto como la persona que te gusta está con otra persona.
- Tal vez no lo sienta igual, pero no me perdonaría que mi hermana se ponga mal, para cuando Ramón despierte, necesita que alguien lo apoye en todo esto, no te digo que te aproveches de su situación, pero que lo apoyes y si en algún momento llega el momento, puedes decirle.
- Carlos – Claudia solo atinó a sonreír y al final solo le dio un fuerte abrazo – gracias.
- No hay de que, eres mi hermana y solo quiero lo mejor para ti.
- Aunque esto de la muñeca, si me dolió, así que como compensación, cuando terminemos esta guerra, llévame a ver al América y que tú vayas apoyando a mis águilas.
- ¡¿Cómo que haga eso?! – el castaño solo tragó fuerte – no Claud, todo menos eso, sabes que yo no le voy al América, mis amigos se van a reír de mí, Rafael subirá mis fotos a Facebook y Ramón lo haría viral en WhatsApp.
- Carlos – la morena le dio una mirada de ojos estilo el Gato con Botas, cosa que el castaño no puo resistir.
- B-Bien, pero no tomes fotos e iré con una camisa del Dorados encima para que nadie se dé cuenta.
- Gracias – sonrió la joven, aunque de la nada, se volvió a escuchar el estómago de Claudia sonar con fuerza y esto la sonrojó – e-este…
- Te lo dije, necesitas comer.
- Tengo ganas de un pozole como los que hacia la tía Candida – ambos hermanos entraron al Templo a pasar la noche.
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Pasaron varios días y aunque las demás solo seguían entrenando al igual que Joan y Rafael, pasaba algo que llamaba la atención. Las chicas parecían más desanimadas, aunque entrenaran bastante, se miraban algo decepcionadas, por el otro lado, Ramón aún seguía sin despertar luego de varios días.
La fecha de la batalla finalmente estaba llegando y la noche anterior al día decisivo había llegado, aunque las demás estaban algo nerviosas.
- ¿Están listas para luchar mañana? – preguntaba Hildegarde a las demás, cabe decir que estaban reunidas en las afueras del Templo Mayor, solo ellas, sin Claudia, ni Calvera, ni lo chicos
- Aun me siento algo nerviosa, pelear contra Asuka-san… realmente me pone mal, no quiero herirla.
- Ninguna de nosotras quiere, pero si es de luchar contra ella, debemos hacerlo – aunque Francine dijera esto, el tono de su voz les indicaba a las demás que no estaba muy dispuesta a combatir con su amiga.
- ¿Qué se supone que haremos? – justo cuando Mia dijo eso, Claudia pasaba cerca, pero por alguna razón, se ocultó para escuchar lo que hablaban, incluso bajó su nivel de cosmos y de magia a casi nada para evitar ser detectada.
- ¿D-De que hablarán?
- Creo que, si no queremos lastimar a Asuka, lo mejor será que no peleemos contra ella, debe haber algún método – las palabras de Magdalena hicieron pensar en varias cosas a la mexicana.
- ¿Entonces solo Rafael y Joan lucharán?
- Es lo mejor – ahora fue Mia – no quiero que Joan se arriesgue, pero no quiero tener que pelear con Asuka y que algo le pase.
- Yo tampoco quiero que algo le pase… pero si es por Asuka.
- Entonces quedaría claro, iríamos contra los demás, incluso contra Huesca, pero con Asuka es un tema aparte – las palabras de la francesa pusieran más en jaque a Claudia la cual solo apretaba los puños por lo que sus compañeras de armas decían.
- ¿E-Están dispuestas… a mandar a Carlos y Rafael solo por no dañar a Asuka?¡¿En serio?! ¡¿Lo dicen como si nada?! ¡¿Me están chingando la madre acaso?!
- No hay que decirle a Claudia de esto, siento que ella se molestaría bastante y no obedecería ante esto, sé muy bien como es – con eso, la mexicana solo apretó los dientes y sus puños y se fue de ahí.
Llegando al cuarto donde estaba el hondureño aun sin abrir los ojos, la morena solo juntó sus manos con las de él, pensando en las cosas que dijeron las demás.
- ¿Por qué pasa esto? Ya me estoy hartando de todo – decía la chica para luego dirigirse al joven – sabes Ramón, aunque no estés despierto y escuchándome, tengo que decirte que realmente me siento bastante bien cuando estás a mi lado. Todo este tiempo te he querido, aunque al principio solo te miraba como un hermano menor como Carlos, con el tiempo comencé a tener estos sentimientos por ti… a pesar de que ahora estabas con Asuka, te seguí queriendo de ese modo. Solo te pido que despiertes y aunque no pueda ser parte de tu vida de esa manera, al menos me dejes seguir a tu lado como lo has hecho todos estos años… te lo pido.
Claudia finalizó esto dándole un suave beso en los labios al moreno y sin más, yéndose de la habitación, aunque de lo que no se dio cuenta, fue cuando la mano de Ramón se convirtió en puño, dando a entender que no estaba del todo inconsciente.
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Finalmente, el día llegó…
- ¿Listas? – preguntó Joan a los demás los cuales solo asintieron, aunque Claudia estaba más seria que nunca, sabiendo lo que posiblemente pasaría.
- ¡Vamos a repartir putazos sin miedo perras!
- Ellos… ya vienen – Mia usó su clarividencia y pudo observar como el dios malvado venía con un ejército de Guerreros Jaguar y junto a él - ¿Asuka?
- Esto será fuerte, pero saldremos victoriosos – Rafael miró a su amada – Calvera, cuida de Ramón por mientras nos vamos.
- Bien – con eso, los demás solo bajaron corriendo el sitio hacia el campo de batalla.
La peli negra se metió al Templo Mayor y cuando a revisar la habitación, notó algo que la dejó helada y fue no encontrar el cuerpo del hondureño.
- ¿Eh? ¿D-Donde está Ramón?
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Continuará…
