Que suerte tienen algunos.

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El Redentor 777. Waka derrotó a las bestias de escila y lo hizo bastante bien. Hibiki cayó herido y sí, una General está detrás de esto.

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RinMakoto. Lo que resalta en Waka es su inteligencia lo que le ayudó a ganarle a Escila, ahora solo queda ver como Hibiki y Tomoe lidian con una General que les causará problemas.

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Sin más, comencemos…

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Tomoe había visto algo que realmente la dejó bastante impactada y fue ver a su amigo peli humo en el suelo con algo de sangre alrededor de su cuerpo.

- ¡¿Cómo te atreves a lastimar a Hibiki-san?! – exclamó molesta la peli negra mirando a la General la cual solo río un poco.

- Bueno, es que me gustó verlo tan confiado en que podría ganarme, sin embargo, creo que lo traumé al enseñarle la imagen tuya y ahora, creo que lo más jodido es que puedo hacer esto.

- ¿De qué hablas? – preguntó la peli negra.

- Por si no lo sabes, soy Imka de Lymnades – dijo la General de cabello rubio y ojos verdes – por si no lo sabes, tengo una habilidad que me puede ayudar bastante.

- ¿De qué hablas?

- ¡No preguntes y estate atenta! – dijo la rubia la cual decidió atacar de un solo golpe a la peli negra la cual esquivó las largas uñas de parte de Imka, aunque de igual forma le costó tiempo.

- Es rápida – dijo la Saintia esquivando los intentos de esta de herirla - ¡Puño Polar de las 7 Estrellas!

- Mierda – la rubia esquivó los ataques de la peli negra y se puso en pose de combate – ya veo, tu eres Osa Menor ¿verdad?

- Así es, Tomoe de Osa Menor y estoy aquí para derribar este Pilar.

- ¿Crees que tengas la fuerza para derribar el Pilar del Océano Antártico? Solo sufrirás lo mismo que ese idiota que se atrevió a pensar que yo era tú.

- ¿Cómo es que lo que pensó? ¡No entiendo!

- Sencillo, como la General de Lymnades, puedo buscar en el corazón de las personas aquellos seres que más quieren o confían, así creen que están con ellos y cuando menos acuerdan, simplemente son atacados por mí, una muerte rápida y peor sentimentalmente para mis víctimas.

- Que cruel.

- No lo maté, al menos no me dieron ganas de hacerlo ya que solo mancharía mi Scale de sucia sangre de alguien que ni siquiera es un Caballero de Athena, pero de igual forma contigo lo haré, al ser una Saintia.

- Pues déjame decirte que no caeré ante ti, mi objetivo es llegar con las demás y destruir todos los Pilares.

- Si esa es tu decisión, lo siento mucho Osa Menor, pero te usaré como comida una vez que te mate.

- ¡No lo harás, vengaré a Hibiki-san! ¡Puño Polar de las 7 Estrellas! – Tomoe lanzó varios proyectiles hacia la rubia la cual los esquivó como pudo y esta vez precia que no tenía mucho que hacer.

- Eso lo veremos, porque soy una guerrera invencible, no podrás conmigo, porque ahora que lo vi, puedo ver algo que te interesará y es que tu familia es muy importante.

- ¿Por qué hablas de mi familia? – preguntó la peli negra y en eso, miró como Lymnades cambiaba de apariencia llegando a ser la madre de Tomoe.

- ¿Qué harás ahora? No me digas que atacarás a tu madre Osa Menor.

- N-No, tú no eres mi madre, solo eres una impostora.

- ¿Segura? ¿Entonces porque no me atacas de una vez?

- Lo haré – con eso, la Saintia comenzó a lanzar sus ataques hacia la que hacía de su madre, aunque cuando se dio cuenta ninguno de sus ataques dio en la tipa - ¿Qué?

- ¿Lo ves? Aunque digas eso, parece que no quieres herirme, incluso si me hago pasar por tu madre.

- ¿Por qué no te puedo herir?

- A lo mejor… es por tu pasado con tu familia – dijo Lymnades haciendo que Tomoe abriera grande los ojos recordando lo vivido con su familia.

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Flashback

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La familia Kawakita había sido una familia bastante normal desde que tiene uso de memoria. Tomoe desde pequeña llamó la atención de sus padres.

- ¿No crees que Tomoe es demasiado fuerte? – preguntó la señora Kawakita a su esposo.

- Sí, lo he notado desde el momento de su nacimiento, me agarraba bastante fuerte el dedo cuando la tenía entre brazos, es algo extraño.

- Kaneki, ¿crees que sea posible que Tomoe haya desarrollado cosmos?

- Ojalá que no, no quiero que tenga una vida de combates, simplemente quiero que lleva una vida normal como cualquier otra chica.

- Igual su amiga es bastante fuerte.

- ¿La hija de los Arihara? – la mujer asintió – las he visto bastante unidas por lo que podría ser que ambas lo puedan hacer.

- Lo único que deseo es que Tomoe no desarrolle el cosmos, simplemente no deseo eso – dijo la señora.

- ¿Qué ocurre si lo termina haciendo Sagiri? – cuando Kaneki preguntó eso, su mujer quedó pensando.

- No lo aceptaré, no quiero una hija peleadora – con eso, los señores Kawakita estaban decididos en no hacer que su hija fuera alguien que tuviera un alto poder de cosmos, sin embargo, la vida les diría que no a eso.

Pasaron los años y cuando la chica llegó a la edad de 10 años, su cosmos era bastante alto llamando la atención de muchas personas, sin embargo, sus progenitores no estaban del todo felices por esta noticia.

Aunque las cosas llegaron a un punto bastante problemático cuando esta desarrolló bastante poder y ya pudo batallar por una armadura, siendo su oponente Shiho.

- ¡Toma esto! – la peli negra lanzó varios ataques hacia la castaña la cual los esquivaba con facilidad, pero de igual forma notaba la fuerza y precisión de varios de los ataques de Tomoe.

- ¡No bajes la guardia! – Shiho fue directo hacia la peli negra y esta no tuvo tiempo de reaccionar a tiempo y recibió un fuerte golpe en el estómago lo cual la mandó a volar, pero esta terminó cayendo de pie.

- ¡Se acabó el tiempo! – exclamó la que en ese entonces y hasta presente la directora de la Academia de Satogahama pausando el combate.

- Lo has logrado – susurró Shiho mirando a la de ojos verdes.

- ¡Bien Tomocchi! ¡Lo hiciste! – celebraba Tsubasa desde lo alto, cabe mencionar que estaban en el coliseo de la academia.

- Con eso concluimos el combate por la Armadura de Osa Menor, concluyendo con la obtención de esta por parte de Tomoe Kawakita-san.

- Lo logré – sonrió la chica para mirar a donde estaban sus padres, aunque estos solo observaban todo de manera seria.

- ¡Bravo Tomocchi! ¡Ahora somos dos! – la mejor amiga de esta celebraba como nunca por la victoria.

- Ojalá mis padres ahora si puedan estar orgullosos – dijo en voz baja la chica, aunque no sabía que la realidad era otra.

Tomoe fue condecorada con la Armadura de Osa Menor, siendo ascendida a Saintia por su enorme poder y estilo de combate, cosa que Shiho apoyó debido a que la otra chica que podía llegar a ese nivel era Honjou, aunque Tomoe la superó casi el doble.

Tomoe llegó hacia su casa, aunque sus padres se habían ido antes, pero de igual forma no debía preocuparse por los ladrones debido a que su cosmos le ayudaría a evadirlos, sin embargo, siempre iba pensando porque sus padres no estaban nada felices.

Cuando iba llegando a su casa, esta entró sin hacer ruido y solo escuchó a sus progenitores en la sala, por lo que solo se escondió para escuchar que dirían, ellos no podían detectar el cosmos, así que no había motivos para esconderlo.

- ¿Puedes creerlo? Ahora Tomoe se ha hecho con la armadura de Osa Menor, ¿Qué más falta? – decía el señor Kawakita y la peli negra menor solo estaba escuchando eso con atención.

- Lo que no quería se cumplió, no solo ella, sino que también su amiga Tsubasa lo ha hecho – la madre de la chica se sentó en el sillón – realmente no deseaba que esto pasara, Tomoe ahora es una Saintia que debe batallar, es algo que realmente detesto.

- ¿Q-Que? – dijo por lo bajo la de ojos verdes la cual no quería creer que sus padres dijeran eso – r-realmente… ¿se decepcionan de mí por haber nacido con cosmos?

- Ojalá hubiéramos tenido otra hija a ver si nacía sin cosmos y podía llevar una vida normal – cuando el señor Kawakita mencionó estas palabras, Tomoe sintió como el corazón se le rompía, siendo solo una niña de 10 años quería hacer cosas que hicieran a sus padres sentirse orgullosos. Sin más que poder ocultarlo, la peli negra salió de su escondite sorprendiendo a sus progenitores.

- ¿Tomoe? ¿Qué haces aquí? ¿Cuándo llegaste?

- De verdad… ¿les desagrada que haya nacido con cosmos? – preguntó con la voz temblorosa la menor - ¿tanto les caigo mal?

- No es eso hija…

- ¡Lo escuché todo! Ustedes deseaban una hija que no hubiera nacido con cosmos, aun cuando me esforcé para que se sintieran orgullosos.

- No hija, no es lo que crees…

- Lo escuché todo papá, no tienes que mentir – decía la chica - ¡¿Por qué sienten tanta vergüenza de tener una hija con cosmos?!

- ¡Porque me da asco que alguien tan linda como una chica tenga que mancharse de sangre y lodo! – exclamó molesta la señora Kawakita – verte batallar solo me dan ganas de quitarme los ojos porque yo deseaba una hija normal, no alguien que podría matarme con solo abrazarme, por eso que desearía haber tenido otra hija…

- ¡Silencio Sagiri! – gritó el señor Kawakita callando a su mujer la cual se dio cuenta de lo que dijo. Ambos señores miraron a Tomoe la cual estaba con la mirada baja y de ahí, caían varias lágrimas de sus ojos – hija.

- S-Saben, siempre quise ser la mejor para demostrarles que podía esforzarme y quería lograr obtener una armadura porque era lo que quería, nunca supieron que me gustaba la lucha con cosmos, quería que estuvieran orgullosos… pero no pensé que… - la chica levantó su rostro lleno de lágrimas - ¡los odio! ¡Si me hubieran dicho que no querían que fuera una guerrera, pues lo hubieran hecho! ¡No ahora que ya me decidí a batallar por Athena!

Luego de todo eso, la relación entre Tomoe y sus padres se quebró, de hecho, desde ese día no se hablaban, en especial la señora Kawakita y su hija, el señor Kawakita hizo lo que pudo para reconciliarlas, pero nada fue efectivo y al final tuvo que aceptar que la relación entre ellas dos estaba más que muerta.

Cuando Tomoe entró a Satogahama, esta abandonó su hogar y ni siquiera pasados 6 años, se habló con su madre y muy pocas veces lo hizo con su padre.

Sin embargo, había algo dentro de la Saintia por su madre que no podía negarlo.

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Fin Flashback

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- ¿A poco aun sigues queriéndome? – decía Lymnades aun con la apariencia de la madre de la Saintia – después de todo lo que pasó, ¿aún me quieres?

- N-No eres mi madre – exclamó molesta la peli negra, aunque la mirada la tenía con lágrimas – igualmente, siempre quise que ella me mirara de otro modo, que me dijera que era su orgullo… no que deseara otra chica que no fuera yo sabiendo todo lo que me esforcé.

- Eres una inútil hija, desearía haber tenido otra hija que no fuera alguien sucia como una Saintia de Athena – seguía lanzando veneno la General de Lymnades.

- ¡Cállate! – Tomoe elevó su cosmos y sin más, saltó hacia la sirvienta de Poseidón - ¡Recibe mi ataque y acabaré de una vez con esto!

- Inténtalo Osa Menor.

- ¡Puño Polar de las 7 Estrellas! – con eso, la peli negra lanzó su ataque característico hacia la General, sin embargo, esta cerró los ojos mientras lanzaba los meteoritos hacia la chica. Unos segundos después, el área se despejó y el humo se hizo a un lado, solo para ver como la General se pudo frente a Tomoe - ¿eh?

- Como dice tu madre, eres una inútil – dijo Lymnades dándole un fuerte puñetazo en el estómago a la peli negra y mandándola a volar para posteriormente estrellarse con fuerza en el suelo.

- P-Pero… ¿Cómo?

- Aunque me atacaste, lo hiciste con los ojos cerrados, ni siquiera apuntaste tus ataques hacia mí, solo lo hacías para ver si me atacabas de manera Random.

- N-No puede ser.

- Solo eres una inútil – con eso, la General llegó a donde estaba la Saintia la cual aún no se había levantado y sin más, la sirvienta de Poseidón le dio una fuerte patada en el estómago que la mandó a volar unos cuantos metros hasta hacer rodar por el suelo.

- N-No lo soy…

- Tu madre te lo dice, no solo yo, tu verdadera madre y tiene toda la razón, ¡pedazo de carne inútil! – la General siguió golpeando a la peli negra la cual no estaba en condiciones de batallar debido al problema que estaba teniendo de forma sentimental que afectaba mucho su cosmos - ¡es hora de que mueras Osa Menor!

- ¡Toma! – un rayo de cosmos hizo que la General se separara de la Saintia.

- ¡¿Quién fue?! – en eso, Imka miró al responsable el cual resultó ser Hibiki, este estaba parado, aunque de su costado derecho salía mucha sangre – tal y como pensé, estas sabandijas son resistentes, debí haberte matado cuando tuve chance.

- Pues ese fue tu error, aunque yo tuve culpa por no haberme dado cuenta que no eras Tomoe-san – decía el peli humo tomándose la zona herida – ella es más linda que tú, adefesio de la naturaleza.

- Pero si eso es tan cierto, dime entonces, ¿Por qué caíste en mi trampa como un idiota? Solo tuve que saber que tan importante era la Saintia para ti.

- Tomoe-san no es una simple amiga, ella es una persona importante para mí ya que ella, junto con mis amigos, no me ha dado la espalda y ha velado por mi cuando no he podido hacer nada y ahora… no he podido hacer lo mismo por ella.

- Suena como alguien que no puede hacer nada por su Senpai en este terreno, era de esperarse un inútil como tú – dijo la chica la cual se transformó cambiando de apariencia ahora a la de Tomoe – al menos, podrás ver como esta mata a la original.

- No le toques un solo pelo más a Tomoe-san, porque tendrás que matarme antes de que lo hagas.

- H-Hibiki-san – la peli negra miró al peli humo el cual estaba dispuesto en morir en vez de hacer que ella sufriera más, aun sabiendo que ella poseía un cosmos más grande que el de él.

- ¿Por qué tanto empeño en hacerse el valiente? ¿Por qué tanto quieres proteger a esta chica? Si solo es una…

- ¡No hables más! – gritó el chico – Tomoe-san no es ninguna inútil, ella es una luchadora bastante ágil y fuerte, no es ninguna inútil como tú dices. Su madre puede ser alguien muy importante para ella, pero si no acepta que su hija lo que quieres ser, entonces no creo que deba tenerle tanto cariño, aun siendo su madre.

- Lindas palabras, pero de igual forma no te servirán de nada, los mataré a los dos aquí mismo – dijo la General elevando su cosmos, pero de la nada tuvo que esquivar unos ataques que vinieron desde atrás - ¿tú de nuevo?

- Aunque mi madre sea importante para mi… Hibiki-san tiene razón, no debo matarme la cabeza por eso – la peli negra levantó la mirada - ¡no me importa nada en este momento, lo único que quiero es vencerte y salvar a la tierra del maldito de Poseidón!

- ¡Te arrepentirás de decir eso Osa Menor! – exclamó molesta la General y sin más se pusieron a pelear a puño limpio con Tomoe.

Hibiki era testigo de la batalla, por lo que solo era un espectador mirando como su amiga daba todo de sí y él no podía igualarse para poder ayudarle, sabiendo que, si lo hacía en el estado en el que estaba, solo sería un estorbo.

- ¿Cómo te puedo ayudar Tomoe-san? Solo quiero ayudarte, pero no encuentro como hacerlo – el peli humo solo apretó sus puños con fuerza mientras el cosmos dorado de nuevo hacia presencia en el cuerpo de Hibiki el cual sintió ese poder arder y sin más, se lanzó hacia donde estaban las dos chicas peleando.

- ¿Hibiki-san? – Tomoe miró como el peli humo estaba envuelto en un aura dorada, cosa que la impresionó ya que su cosmos era bastante grande en ese momento, más que el suyo.

- ¿Q-Que es este cosmos? – Imka fue la siguiente la cual solo frunció el ceño – un simple guerrero que ni siquiera es Caballero jamás me detendrá, soy la guerrera más fuerte de los 7 Mares.

- Pues no lo eres ya que mi amiga te está dando la putiza de tu vida – dijo el chico tomando a la peli negra entre sus brazos – Tomoe-san, acabemos con esta chica de una vez.

- Sí – con eso, los dos chicos solo se pusieron en pose de combate y apuntaron directo hacia la General - ¿listo Hibiki-san?

- Listo, Tomoe-san – ambos con sus cosmos a un nivel bastante alto, solo lo alistaron para acabar con la batalla.

- ¿Creen que ganarán? ¡No lo harán!

- ¡Recibe nuestro ataque combinado! ¡Puño Polar de las 7 Estrellas / Revolución de Polvo Estelar! – gritaron ambos mientras que detrás de ellos aparecían las imágenes de un oso y un carnero los cuales fueron directo a la General la cual no pudo detener el ataque de ambos chicos.

- N-No… ¡yo soy invencible! – fue lo último que dijo la rubia antes de caer rendida ante el cosmos de ambos chicos el cual fue bastante poderoso y terminó siendo su final.

- L-Lo logramos Hibiki-san – dijo la peli negra ante de caer en los brazos del chico el cual terminó perdiendo su aura dorada, pero este solo sostuvo a su amiga en brazos – gracias por las palabras de apoyo.

- Gracias a ti por no perder la fe en mi – dijo el chico el cual se empezó a acercar a los labios de la Saintia – Tomoe-san.

- H-Hibiki-san – la peli negra correspondió al gesto del peli humo para finalmente ambos unirse en un beso apasionado de parte de ambos chicos, lo que hizo que por un momento los dos cosmos de ambos se elevara, siendo el comienzo de algo.

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Continuará…