¡Cosmos, elévate hacia el infinito!

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El Redentor 777. Es que me recordó a un capítulo de tu fic Talento o Ferox en el que mencionaste que Tomoe ocultaba un pasado feo en esa sonrisa que tenía y se me vino a la mente eso, sin embargo, al final lo hicieron los dos al final bastante bien.

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RinMakoto. El pasado de Tomoe la atormentaba y Hibiki llegó a despejar esas dudas que tenía, lo bueno que al final pudieron verse muy fuerte y terminaron ganando la batalla.

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Sin más, comencemos…

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La batalla entre la General de Lymnades y los dos chicos fue bastante fuerte, sin embargo, gracias al poder del cariño y fuerza que poseían ambos chicos, Hibiki y Tomoe lograron ganar.

Sin más, ambos sabían que no podrían derribar el Pilar del Océano Antártico por lo que solo se fueron a buscar otro sitio para poder encontrar al siguiente General. Aunque las condiciones de sus cuerpos no eran las mejores, de igual forma lo harían de la misma forma.

Tomoe iba apoyada en el peli humo, aunque de igual forma él iba lastimado por el costado el cual se había detenido con el sangrado, pero le molestaba bastante.

- ¿Seguro que no quieres descansar Hibiki-san?

- No te preocupes, después de todo al final tú fuiste la que batalló más que yo, caí como un idiota.

- Hibiki-san, fuiste el que se puso de pie a pesar de estar bastante mal.

- Mi cosmos me exigía que siguiera de pie, además, no quería que algo te pasara, luego de todo lo que hiciste por mí.

- Hibiki-san – la peli negra solo se acercó a él y le dio un beso en la mejilla – vamos a seguir batallando.

- Sí – con eso, ambos chicos solo siguieron caminando, aunque estuvieron su buen rato hasta que finalmente llegaron a lo que parecía ser otro Pilar.

- Mira eso Hibiki-san.

- Otro Pilar – el peli humo frunció el ceño – si las demás derrotaron a los Generales, puede que se encarguen de los Pilares, pero de igual forma vamos a batallar Tomoe-san.

- ¡Sí! – con eso, ambos chicos llegaron al Pilar y solo iban subiendo, hasta que sintieron un cosmos llegar rápidamente ahí - ¡cuidado!

- ¡Mierda! – ambos esquivaron el ataque y cuando miraron hacia donde venía la energía y los dos se dieron cuenta de quién era la que la lanzó eso – parece que finalmente nos volvimos a ver.

- Sí, por lo que veo las cosas no marchan tan bien para nosotros después de todo – dijo la General que estaba ahí – pero de igual forma, ahora se han jodido porque se enfrentan a la más poderosa de los Generales del ejército de Poseidón.

- Kousaka – Hibiki solo gruñó por lo bajo mirando a la rubia la cual solo miraba de forma inexpresiva a ambos chicos – ya pensé que me tendría que enfrentarme a ti.

- Inoue, veo que sigues siendo un idiota que no sabe pelear, aunque me extraña que ella – la chica miró a la peli negra – aun te tenga a un lado y no lo hayas abandonado por ser un idiota.

- No lo llames así, Hibiki-san es un gran chico y está dispuesto a batallar por las personas que él quiere, así que yo estoy batallando con él porque me gusta estar a su lado.

- Eso lo veremos – dijo la rubia la cual sin más lanzó una bola de cosmos hacia el peli humo el cual sin más la esquivó, aunque de igual forma con mucho esfuerzo.

- Realmente me costó eso.

- Parece que eres algo hábil al final, pero no importa – dijo la rubia mirando a los dos - ¡ninguno de ustedes logrará vencerme a mí, Tsubaki de Dragón Marino!

- Esto será jodido – dijo Tomoe mientras que de la nada, la rubia apareció detrás de ella y antes de que esta dijera algo, recibió un golpe que la mandó a volar.

- ¡Tomoe-san!

- Y ahora vas tu – dijo la chica a lo que apareció detrás del peli humo y este recibió un golpe que lo mandó cerca de donde estaba la peli negra.

- M-Mierda, eso dolió un montón.

- Parece que están débiles por haber combatido conmigo antes y al parecer batallaron con otro de los Generales, por eso es que ustedes no pueden ni tocarme – dijo Tsubaki riendo un poco - ¿Qué harán entonces?

- No nos daremos por vencidos – dijo el chico levantándose con Tomoe la cual hizo lo mismo – entonces, hagámoslo.

- ¡Vamos! – con eso, ambos chicos fueron al ataque, pero Tsubaki los esquivó con bastante facilidad, por lo que ambos jóvenes solo siguieron tratando de darle un golpe a la chica.

- ¿Qué ocurre Caballeros de Athena? ¿Es todo lo que tienen? – exclamó riendo la rubia hasta que se paró en la base del Pilar – si no van a atacarme, lo haré yo entonces.

- Ten cuidado Tomoe-san, no queremos que nos dé un fuerte golpe.

- ¡Triángulo de la Muerte! – exclamó Tsubaki y lanzó su ataque hacia los dos chicos los cuales solo pusieron a esperar el contacto, pero el ataque fue bastante poderoso que casi los manda a volar a otra dimensión, pero Hibiki logró activar algo de su cosmos dorado por lo que se puso salvar del ataque de la rubia la cual los podría haber enviado a otra dimensión.

- Por poco nos salvamos Tomoe-san.

- ¿Cómo es posible que escapara de mi Triángulo de la Muerte? Se supone que yo, como guardiana del Atlántico norte, mi ataque el cual representa al Triángulo de las Bermudas, debería haber sido potente, no entiendo – Tsubaki miró al peli humo el cual besó la mejilla de Tomoe a lo cual ella se sonrojó y eso molestó a la oji morada – vaya, con que esas tenemos ¿verdad?

- Adelante Kousaka, vamos a batallar con todo lo que tengas – dijo Hibiki el cual estaba al mismo estado que la peli negra.

- Si quieres eso, vamos a jugar.

- ¡Puño Polar de las 7 Estrellas! – gritó la Saintia de Osa Menor lanzando su ataque hacia Tsubaki, pero esta lo esquivaba y golpeó fuertemente a Tomoe en el estómago.

- Parece que tienes algo con Inoue, pero de igual forma solo te pido que dejes de batallar con él porque no vale nada – con eso, la rubia solo tomó del cabello a la chica y la lanzó lejos del Pilar.

- ¡Tomoe-san!

- Ni creas que te dejaré hacerlo – dijo la chica la cual solo cargó su cosmos - ¡Mordida del Dragón!

- N-No – con eso, el peli humo recibió el ataque el cual se manifestó como la mordida de una mitológica criatura la cual fue muy dolorosa para él y eso solo lo hizo caer pesadamente al suelo.

- Parece que estos dos son unos idiotas – la rubia miró al peli humo en el suelo – definitivamente eres un idiota, un inútil, pero estar con ella…

Con ello, Tomoe se puso de pie, cosa que llamó poderosamente la atención de Tsubaki la cual solo miró como la peli negra, aunque poseía la armadura que vestía algo rota por las batallas que había hecho.

- ¿Por qué sigues tratando de batallar cuando ya estás vencida? ¡Entiéndelo!

- No lo haré, Hibiki-san me ha enseñado a no darme por vencida, además, lo de mis padres siempre me había afectado, pero de igual forma él me hizo ver que no debo estar triste por eso siempre, solamente es una estupidez, por eso… por eso… - el cosmos de Tomoe se elevó al máximo - ¡No lo voy a decepcionar!

- Entonces pelea malnacida – Tsubaki y Tomoe comenzaron a batallar con fuerza dándose con todo, aunque Tomoe fuera fuerte, ella sabía que la General de Dragón Marino le ganaba en fuerza y cosmos por lo que solo necesitaba aumentar más sus fuerzas para hacerle frente.

- T-Tomoe-san – Hibiki miraba a la peli negra la cual seguía batallando, aunque tenía la idea de que ella no podría hacerlo por más tiempo. Cuando el joven se quiso levantarse, sintió el fuerte dolor en el cuerpo y también en el costado herido cuando batalló con la General de Lymnades – carajo.

- ¡Triángulo de la Muerte!

- ¡Puño Polar de las 7 Estrellas! – ambos ataques chocaron con fuerza, pero de igual forma parecía que Tomoe no estaba al 100% ya que se le miraba de forma cansada y solo inhalaba con algo de fuerza.

- Tomoe-san está… débil – dijo el chico mientras que solo veía como la peli negra solo cayó en una rodilla.

- Parece que llegó tu limite maldita – dijo la rubia la cual sonrió de igual forma y solo se acercó a Tomoe y lanzó un puñetazo hacia la cara de la oji verde la cual no pudo detener por todo y solo terminó dándole un fuerte golpe la cual solo la hizo caer al suelo.

- N-No Tomoe-san.

- Te dije que te rindieras y dejaras de hablar con Inoue ¿verdad? Y no me hiciste caso ¿verdad estúpida? ¡¿Verdad?! – Tsubaki le dio una fuerte patada en la cara lo que la hizo sangrar. La rubia miró como la peli negra trataba de levantarse, pero no se lo permitió ya que le dio una fuerte patada en la espalda haciendo que no se pudiera levantar del suelo.

- N-No me rendiré, por eso es que… debo seguir batallando.

- ¡Cállate puta! – Tsubaki lanzó varias esferas de cosmos hacia la peli negra la cual solo gritaba de dolor y le dejó mucho de la armadura bastante destrozada.

- M-M-Mierda – aunque las heridas estaban sangrando bastante, la Saintia quería seguir batallando.

- ¡Colmillo del Dragón Marino! – exclamó Tsubaki y sin más, usó su técnica en la peli negra la cual se mostró como la mordida de la criatura a la cual representaba y sin más, este terminó clavándose en la zona trasera del hombro izquierdo de Tomoe atravesando su piel haciendo que esta gritara con todas sus fuerzas al sentir como la chica le hacia ese sufrimiento tan horrible - ¡eso, grita! ¡Grita maldita Saintia de Athena!

- T-Tomoe-san – dijo molesto Hibiki el cual solo apretaba fuerte su puño en señal de no poder hacer nada por su amada peli negra, pero de igual forma no se podía levantar ya que la herida de su costado se le hacía insoportable - ¡¿Por qué no me puedo levantar?!

- ¡Sigue gritando Saintia! ¡¿Acaso no puedes ver tu sangre salir?! – le decía la rubia mirando como la sangre de la peli negra caía de la herida que le estaba causando la oji morada, Tomoe solo seguía gritando del dolor por todo lo que sufría.

- Q-Quiero levantarme, pero no puedo… ¡mi sangre derramada no es nada! – gritó el chico levantándose, aunque de igual forma sangraba, esto no le importó.

- ¿Inoue? – preguntó Tsubaki mirando al peli humo – parece que ustedes solo quieren morirse sin sangre ¿Por qué simplemente no se rinden y ya?

- ¡Kousaka! ¡Si sigues lastimando a Tomoe-san, aunque sea un poco más, te atacaré con mis propias manos, no me importa morir o quedarme sin energía!

- No seas idiota, no estás en condiciones de amenazarme de ese modo ni mucho menos tienes los poderes para hacerlo.

- ¡Lo haré y no me importa morirme! No dejaré que sigas lastimando a Tomoe-san por cosas como estas, ella es la chica más maravillosa que he conocido, incluso por encima de ti, que solo eres una maldita arrogante y cree que tiene el poder por encima de todo cuando no eres ni mierda, a mí, hazme todo lo que quieras, tortúrame tanto como se te dé la gana, pero a Tomoe-san, ¡no la dañarás nunca más! – gritó el peli humo y en eso, el cosmos que lo envolvía cambió a color dorado.

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En la superficie…

- ¿Y eso? – preguntó Yasmina el cual estaba por el coliseo entrenando un poco cuando miró como la Armadura de Aries se fue del pilar en el que estaba y este solo fue hacia la costa – iré a ver.

Usando su tele transportación, el Caballero de Cáncer se trasladó hacia donde iba la vestimenta del primer signo del zodiaco y justo miró como esta se metía al océano perdiéndose en la inmensidad de este.

- ¿Será que va a los dominios de Poseidón? – el chico sonrió – creo que será muy divertido esto.

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De vuelta al fondo del mar…

Un destello dorado llegó al sitio ya que al parecer respondió al llamado de Hibiki cuando más necesitaba ayuda. Aunque los demás miraron esto desde la lejanía.

- ¿Vieron eso? – preguntó Shinonome.

- Un destello dorado, si mal no me equivoco eso solo puede significar una cosa – dijo Shiho analizando las cosas.

- ¿Alguien llamó una Armadura Dorada?

- No me explico quién sería, pero de igual solo vamos a ver, creo que a lo mejor eso nos pueda llevar al siguiente Pilar.

- La ex de Ramón tiene razón, si la armadura va hacia allá, por lógica, debemos ir allá – exclamó Yoshimi.

- ¿Ya cuando se detendrán con eso de que soy su ex? – Asuka seguía con los ánimos bajos por eso.

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De vuelta en el Pilar del Atlántico Norte…

Justamente llegó al sitio un destello de color dorado el cual resultó ser una armadura dorada, pero esta tenía la forma de un cordero, cosa que llamó la atención de los 3.

- ¿Q-Que demonios hace eso aquí? – Tsubaki intentó atacar a la vestimenta dorada, pero esta ni siquiera se inmutó con los ataques de la General de Dragón Marino.

- ¿Por qué la Armadura Dorada de Aries llegó aquí? – preguntó el peli humo, pero en eso, miró como esta fue directo hacía donde estaba él y sin medir más palabras, esta se desprendió y envolvió el cuerpo de Hibiki el cual sin más sintió como un poder bastante grande lo envolvía.

En ese momento, el peli humo sintió como a su cabeza llegaban las memorias de los antiguos Caballeros que defendieron esta constelación. Los Caballeros de Aries eran siempre los primeros en la línea de los 12 signos del zodiaco. Los últimos Caballeros que defendieron esta armadura fueron Shion y Mu de Aries, los cuales eran de un antiguo continente llamado Mu.

Mu era un continente perdido el cual se encontraba en el océano Pacifico y de ahí vinieron las armaduras, el cual fue hundido por el Emperador Poseidón. Los ataques más famosos de los Caballeros de Aries eran la Revolución de Polvo Estelar, lo cual eran cientos de estrellas fugaces viajando a la velocidad de la luz. El segundo ataque más poderoso era el de Extinción Estelar el cual era capaz de destruir todo lo que tuviera a su alcance. Y finalmente, el Muro de Cristal, una barrera invisible la cual era irrompible.

- ¿Por qué vistes eso Inoue? – exclamó muy molesta Tsubaki la cual solo quiso patear de nuevo a Tomoe, pero cuando quiso hacerlo, notó como estaba envuelta en una barrera invisible que le imposibilitaba dañar más a la peli negra - ¿Qué?

- Ya he tenido suficiente y te haré pagar por lo que le hiciste a Tomoe-san – dijo el chico el cual solo iba subiendo de forma bastante molesta hacia la rubia.

- ¡Ni creas que con eso me ganarás! – Tsubaki solo arremetió en un ataque de ira - ¡Triángulo de la Muerte!

- Muro de Cristal – con eso, el peli humo se protegió con su pared invisible la cual hizo que el ataque de la General no le afectara en lo más mínimo.

- ¡Deja de joderme hijo de puta!

- ¡Revolución de Polvo Estelar! – exclamó el chico lanzando miles de estrellas fugaces hacia la chica la cual no pudo esquivar ninguno y terminaron de destruir su Scale y la dejaron bastante lastimada.

- No es posible… ¿Cómo es que lo haces? – la chica solo lo miró de forma fija - ¡se supone que no poseías nada de cosmos y ahora vistes una Armadura! ¡¿Cómo mierda lo hiciste?!

- No tengo que decirte nada, porque alguien sin corazón como tú, no lo entendería, tengo amigos que confiaron en mí, tuve maestros que me ayudaron en eso y finalmente – el joven miró a Tomoe – una mujer de la que me enamoré, pero por supuesto, tu nunca entenderías.

- Cierra el pico – la chica intentó atacar a la peli negra, pero fue detenida por el peli humo el cual la cogió del cuello y la levanto mientras apretaba más el cuello de Tsubaki la cual solo trataba de zafarse, pero ahora le era imposible.

- Acabaré contigo de la más forma más dolorosa que puedas ver, en estos momentos estoy lleno de ira y no me interesa lo más mínimo lo que haré – Hibiki solo dirigió su brazo hacia el pecho de la chica y sin más, hundió su mano en esa zona haciéndola sumamente doloroso para la rubia. El oji azul solo agarró el esternón y lo partió sin importarle los gritos de dolor de la chica y más como de su boca salía mucha sangre.

Hibiki finalmente tomó el corazón de la chica y lo sacó para que ella lo viera y ante los ojos aterrados de Tsubaki, destruyó el órgano y la dejó tirada en el suelo muriéndose lentamente al no tener su órgano vital.

- ¡Creo que es hora de acabar contigo de una maldita vez por todas! – Hibiki no perdió tiempo y solo cargó su cosmos para su ataque más poderoso - ¡Extinción Estelar!

Sin más, el ataque de Hibiki dio directamente en el cuerpo de Tsubaki el cual se desintegró dejando nada más que polvo en el lugar. El cosmos de la General había desaparecido y eso alivió al chico, pero de igual forma sintió un fuerte dolor en el costado y supo que usó un esfuerzo físico masivo que le terminó pasando factura y el sangrado de esa zona fue peor.

- T-Tomoe-san – el chico llegó a donde estaba la oji verde y cayó pesadamente al suelo a su lado – lo logré.

- M-Me alegro… Hibiki-san – sonrió la chica mientras tomaba la mano del joven peli humo el cual aceptó el gesto con bastante alegría.

- Te quiero.

- Yo también.

- Al menos, pudimos batallar mucho… no sé si vuelva a ver a Tsubasa.

- Ni yo a Kudo – con eso, ambos cerraron los ojos envueltos en un charco de sangre, aunque no habían muerto, sus cosmos estaban bastante debilitados y más por el masivo sangrado de ambos. Si no recibían ayuda pronto, sería muy tarde para ambos chicos.

- ¿Q-Que es esto? – preguntó Shiho quedando callada.

- ¿Qué ocurre?

- Los cosmos de Inoue-san y Kawakita-san están disminuyendo, están casi al borde de la muerte.

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Continuará…