El Redentor 777. Ambos están muy débiles y al borde de la muerte y sí, es que a la pobre Asuka solo la recuerdan como la ex de Ramón, eso no se le va a quitar jaja.
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RinMakoto. Hibiki dio todo lo que tenía para proteger a Tomoe y al final lo consiguió, sin embargo, ambos usaron casi todo lo que tenían, los demás deben llegar rápido a salvarlos.
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Sin más, comencemos…
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- ¡Suzuki-san! – justo las demás Saintias llegaban al sitio en el que la Saintia de Águila había luchado contra el General de Escila el cual había sido derrotado y solo quedaba el Pilar el cual seguía de pie.
- Chicas – la peli azul miró como las demás venían hacia su encuentro.
- Parece que batallaste mucho contra el General ¿verdad? – preguntó Shiho la cual solo miró el cadáver del sirviente de Poseidón en el suelo.
- Costó mucho, pero de igual forma logré ideármelas para poder ganarle – con eso, Kurumi solo llegó a donde estaba la chica y unos segundos después usó su magia curativa y las heridas de Waka sanaron – lo único malo es que no puedo derribar el Pilar.
- Yo me encargo.
- ¿No eres la ex de Maldonado-san? – preguntó la Saintia de Águila a lo que la nube de lluvia volvió a la cabeza de Asuka.
- ¿Cuándo me dejarán de llamar así? – dijo la peli gris, pero sin más solo tomó una de las espadas doradas y la usó contra el Pilar el cual cayó al suelo destruido.
- I-Increíble – Waka no salía de su impresión – no me había fijado en que ella llevaba la Armadura Dorada de Libra, pero, ¿Cómo es posible?
- Una larga historia – respondió Nozaki.
- Puede que sea así, porque también miro que Shinonome-san lleva la de Sagitario y Kurashiki-Senpai la de Acuario, aunque es extraño en ti sabiendo que solo usas fuego.
- Igualmente lo pensé, pero al final parece que me pude hacer para que el hielo se combinara con mi fuego, es bastante extraño si me lo preguntas.
- ¿Y qué hacemos ahora?
- Debemos irnos por allá – Nakano usó lo que quedaba de su cadena de Andrómeda para saber a donde debían ir – además, hay que recordar lo de los cosmos de Inoue-san y Kawakita-san.
- Cierto, hace rato sentimos que los cosmos de Kawakita-san e Inoue-san estaban bastante débiles.
- ¿Qué quieres decir?
- A lo mejor están peleando y los han dejado casi sin nada.
- Entonces deberías correr de una vez – con eso, todo el grupo de Saintias salió corriendo del sitio y solo fueron directo a donde la cadena de Andrómeda les indicaba que se podían encontrar.
Varios minutos después llegaron al sitio en el que estaba el Pilar del Atlántico Norte y miraron como todo estaba destruido a excepción del Pilar obviamente. Lo que las dejó calladas fue cuando miraron como había restos del Scale de Dragón Marino y un montón de sangre y fue peor cuando miraron a los dos chicos en el suelo casi muertos y un enorme charco de sangre.
- ¡Chicos! – las demás llegaron rápidamente a atender a los dos jóvenes, Kurumi los atendió con bastante rapidez, Akane estaba a un lado cubriéndose la boca, evitar querer llorar por pensar que a lo mejor podrían morir los dos, Waka a un lado estaba casi igual, pero ella era un poco más seria.
- ¿Estarán bien? – Asuka miró a su amiga la cual solo seguía tratando de curar las heridas de ambos chicos lo que llevaba varios segundos bastante angustiosos y finalmente logró curarlas las heridas de los dos.
- ¿Se pondrán bien?
- Puede que sí, pero hay que esperar a que descansen, las heridas que poseían en el hombro de parte de Kawakita-san era bastante profunda y perforó muchos músculos de forma repetida, mientras que con Inoue-san la herida de su costado le hizo perder mucha sangre, así que debe ser más pesado para él haber aguantado tanto sin mucha sangre en su cuerpo.
- Y eso sin contar que lleva la Armadura de Aries, a lo mejor batalló contra la General de Dragón Marino y la derrotó, pero… - Shiho miraba al peli humo – creo que tenemos un nuevo Caballero Dorado en filas.
- Y pensar que Tomoe iba mucho con él y ambos al parecer siendo del mismo signo – Iwaki sonrió de forma picara mirando a su mejor amiga por eso – no me hagas caso Aoi, pero aquí huele a algo más.
- Una pregunta – Akane fue vista por las demás – si derribamos este Pilar, habremos tirado todos ¿verdad?
- Es verdad Ukita-san, solo ocupamos que este se derrumbe – dijo Nozaki y de ahí, miraron a la peli gris la cual entendió que debía hacer.
- Allí voy – Asuka decidió tomar uno de sus escudos dorados y al lanzarlo hacia el Pilar del Atlántico Norte, este terminó destruido.
- Lo hemos logrado – dijo Nakano tomando un suspiro – creo que es todo ¿no?
- No Nakano-san, aún falta un último Pilar – Shiho miró a las demás – aunque hallamos tirado los 7 Pilares de los mares, aún hay uno el cual es el más importante y es el Sustento Principal.
- ¿Qué es el Sustento Principal? – preguntó War Nurse.
- Verás Mugen-san, los Pilares son los que sostienen los mares, pero el que definitivamente hará que los mares se pongan en calma es el Sustento Principal – explicaba la líder de las Saintias – este se encuentra detrás del Palacio de Poseidón y aunque fue destruido por los Caballeros de Bronce hace muchos años, tal parece que ahora lo ha reconstruido ahora más fuerte.
- Eso significa que… ¿ahora toca pelear contra Poseidón? – la pregunta de la enfermera hizo a todas temblar un poco sabiendo lo que se avecinaba.
- Es lo único que nos separa de acabr con esto de una vez.
- ¿Qué tan malo han sido las batallas contra Poseidón? - preguntó Asuka a lo que Shiho solo miró al cielo marino.
- Otori-san, lo que estamos viviendo probablemente sea la cuarta guerra en la historia contra Poseidón – la Saintia de Perseo la miró directo a los ojos – Se dice que la Primera Guerra Santa fue en la Era Mitológica, aunque cálculos de registros y entendidos la localizan más o menos en el 2000 a.C. por los eventos del Diluvio de Noé y la erupción del volcán Santorini que tradicionalmente, se relaciona con el hundimiento de la Atlántida.
- ¿El hundimiento de la Atlántida?
- Asuka-san, recuerda que varias de nuestras amigas son cristianas, por lo que lo del diluvio de Noé es de eso que llaman Biblia o algo así – dijo la enfermera.
- El diluvio universal que se cuenta en la Biblia de los cristianos fue ocasionada por Poseidón cuando batalló contra Athena, fue una guerra de 40 días y 40 noches.
- Pero si Poseidón controla el mar, ¿Por qué quiere tanto la tierra?
- Es sencillo Otori-san – dijo Waka ahora explicando – en el principio de los tiempos, el primer dios que se sublevó a la repartición territorial de los dioses, fue Poseidón quien estaba determinado a conquistar el mundo entero, tanto el mar como la tierra. Así reunió a sus siete mejores guerreros de los siete mares, y los nombró Generales Marinos, les otorgó escamas o Scales; monstruos míticos como sirenas o krakens fueron inspirados en estas Scales, no lo opuesto. Los Santos de Atenea que defendían la Tierra fueron superados, hasta que la diosa les otorgó armaduras con las cuales vencieron.
- ¿Las Armaduras de Athena fueron después de las Scales de Poseidón? – preguntó la peli gris recibiendo el asentimiento de Waka la cual al igual que Shiho sabía de esto - ¿la repartición de la Tierra? ¿Cómo fue eso?
- Sencillo, cuando la Tierra en el principio de los tiempos se creó, esta fue repartida entre Hades, Poseidón y Zeus. Este último tomó los cielos, Hades tomó el Inframundo y Poseidón tomó los mares, la Tierra quedó fuera ya que los tres dioses podrían usarla un poco hasta que el Olímpico Zeus se la dejó a la Diosa Athena, pero Hades seguía queriendo tomarla al igual que Poseidón, pero Hades como ya está muerto luego de que fuera derrotado hace años, solo quedaría Poseidón en ser derrotado – decía Nakano – de hecho, en la primera guerra santa, Poseidón, furioso por su derrota, reunió a sus Marinas en su templo en la Atlántida, Athena envió a ocho Santos para que destruyeran el Templo de Poseidón y acabaran con los Generales Marinos. Los Santos hundieron el continente entero a las profundidades del mar. Después de esto la diosa encerró el alma de Poseidón en el Polo Norte.
- ¿El continente era… la Atlántida?
- Sí, los humanos que creemos que la Atlántida no existió, realmente lo hizo y es donde estamos ahora – la revelación de Shiho dejó sorprendidas a las Mahou Shoujo.
- ¿L-Lo logramos? – la voz de Tomoe hizo que todas las demás miraron hacia la peli negra la cual se venía despertando.
- ¡Kawakita-san!
- ¿G-Ganamos?
- No te preocupes, al parecer Inoue-san logró derrotar a la General – dijo Nakano y eso solo hizo que Tomoe mirara al peli humo el cual solo seguía inconsciente.
- Hibiki-san – la Saintia de Osa Menor solo sonrió por lo bajo al chico el cual seguía con la Armadura de Aries puesta.
- Kawakita-san, debemos ir rápido hacia el Sustento Principal para batallar contra Poseidón.
- S-Sí, pero, ¿Qué hay de Hibiki-san? No lo quiero dejar solo.
- N-No lo harás – el peli humo se levantó poco a poco hasta quedar de pie – lucharé con ustedes contra Poseidón, no hay de qué preocuparse.
- Hibiki-san, lo hiciste.
- Sí, gracias a ti – sonrió un poco el chico, aunque fuera un poco amargado, esta vez era diferente y Tomoe solo se sonrojó por eso.
- Ok parejita, está todo lindo, pero creo que debemos ir a batallar contra el dios de los mares – Yoshimi arruinó un poco el momento que estaban viviendo ambos chicos los cuales salieron de su mundo para enfocarse en la verdad.
- Tienes razón Iwaki-san, hay que derribar el Sustento Principal y así nuestra misión estará resuelta.
- Vamos entonces – con eso, el grupo se fue del ahora destruido Pilar del Atlántico Norte rumbo a donde estaba el Templo de Poseidón dispuestos a luchar y terminar esto de una vez por todas.
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En la Isla de las Rosas…
Una hora luego de la última vez que tanto Tsubasa como Kudo hicieron el Ritual del Lazo Rojo, ambos chicos seguían en el suelo aun aturdidos, pero inconscientes debido al intenso dolor que los hizo caer en este estado.
La lluvia en el sitio siguió por un momento hasta que cesó por una razón extraña, aunque se sabía que la verdadera razón de esto era que los Pilares había sido derribados lo que hizo que el nivel del mar bajara.
Unos segundos después, Kudo fue el primero en despertar, aunque como siempre sentía que su cuerpo le dolía mucho, además de que el intenso dolor hacia que sus piernas le fueran bastante débiles al momento de levantarse, sin embargo, hizo un gran esfuerzo en ponerse de pie y salir un momento de la casa.
- ¿Ya paró… la lluvia? – habló con algo de dificultad. El cielo no estaba del todo despejado, pero de igual forma estaba libre de lluvia. El chico solo miró el campo de rosas y luego a la tumba de Lugonis los cuales no parecían afectados por las aguas de Poseidón, las rosas se mantenían rojas y muy vivas – quisiera que Tsubasa pudiera ver esto, el agua ha parado y…
- Kudo-kun – el chico miró atrás suyo y venía Tsubasa la cual estaba igual que el peli negro, ambos con algo de sangre en la boca, nariz y en los oídos, producto del Ritual - ¿Qué ocurre?
- ¿Puedes ponerte de pie sin dolor?
- Me duele el cuerpo, no te miento, la sangre la siento como si fuera agua hirviendo, pero de igual forma me estoy aguantando bastante – sonrió un poco la chica, aunque se miraba también que estaba con dolor, pero su fortaleza física la hacía aguantar mucho.
- ¿Viste que el agua se empezó a ir de las nubes?
- Sí – la Saintia de Equuleus sonrió – a lo mejor las chicas lograron derribar los Pilares, porque mira el mar, las cosas se han calmado un poco.
- Así es, parece que estamos a salvo – sonrió un poco el peli negro – por cierto, ¿no te gustaría entrenar un poco?
- ¿Entrenar? ¿En las condiciones que estás Kudo-kun?
- No te preocupes, solo quiero quitarme un poco el dolor que tengo y creo que si nos ejercitamos un poco podamos hacer que la sangre corra más rápido por nuestros sistemas circulatorios.
- ¿Tú crees que funcione?
- Sí, a lo mejor así podemos hacer que el veneno vaya más rápido por el cuerpo y eso haga que la sangre se una más rápido y así no suframos tanto con esto.
- Me gusta la idea, intentémoslo – con eso, ambos chicos fueron en medio del campo de flores para prepararse a combatir un entrenamiento amistoso.
- ¿Lista Tsubasa?
- ¡Preparada! – con eso, la castaña tenía puesta su Armadura y se lanzó a combatir contra el peli negro, el cual aunque era inferior a la oji azul, este trataba de todos modos defenderse y atacar.
- No lo haces tan mal Tsubasa, lo haces de maravilla.
- Entrené desde pequeña junto con Tomocchi, me gustaron bastante las batallas y por eso es que decidí hacerme Saintia – decía la castaña la cual se separó del peli negro – aun así, cualquiera que sea mi oponente, buscaré la forma de derrotarlo y ganar.
- Pues no te contengas conmigo, que con la experiencia se gana y por eso que me quiero hacer fuerte dando lo mejor de mí – Kudo se puso en pose de combate - ¡vamos Tsubasa, acátame!
- Bien – con eso, la Saintia de cabello castaño cargó su cosmos en sus puños - ¡Meteoros de Equuleus!
- Aquí vamos – Kudo comenzó a esquivar con algo de esfuerzo los ataques de su amiga, aunque no era tan rápido como para poder esquivarlos todos, por lo que más de uno lo golpeó con mucha fuerza, pero este seguía poniéndose de pie.
- Me impresionas Kudo-kun, realmente eres bastante fuerte al soportar mis Meteoros de Equuleus – dijo la chica la cual seguía atacando al joven el cual los esquivaba con bastante dificultad, hasta que uno de ellos le dio en la cabeza mandándolo hacia atrás - ¿Kudo-kun?
- N-No te preocupes, fue un golpe duro, pero de igual forma estoy bien ya que para eso estamos entrenando, quiero volverme más fuerte.
- Kudo-kun – sonrió la Saintia la cual solo se preparó para atacar – avísame cuando estés listo.
- Adelante, vamos a hacerlo – con eso, ambos chicos solo se fueron a combatir y eso motivó bastante a Kudo el cual, aunque tenía desventaja en cuanto a cosmos se refería, pero de igual forma este daba lo mejor de sí para batallar casi al mismo nivel de la chica, aunque se sabía que Tsubasa no daba todo su poder, de lo contrario, esta acabaría con facilidad con el peli negro.
- ¡Sigue así! – dijo la castaña, aunque por dentro pensaba algo – realmente Kudo-kun está dando lo mejor de sí, realmente lo hace, aunque mi cuerpo arda por el veneno que corre por mis venas, aun así, yo también me emociono con esto.
- Tsubasa realmente es alguien linda de ver en batalla, sin embargo, también debo dar lo mejor de mí para demostrar que este entrenamiento y el Ritual de Lazos Rojos que estamos haciendo me hará ver si soy lo suficientemente fuerte para poder vestir una Armadura Dorada, por eso… ¡no me daré por vencido! – Kudo seguía dándole un poco de batalla a Tsubasa cuando de la nada, un cosmos dorado envolvió su cuerpo, cosa que notó la Saintia de Equuleus y se alejó un poco.
- ¿Qué es esto? ¿Un cosmos dorado? – la chica no salía de su asombro, pero de igual forma solo continuó con los ataques sabiendo que su amigo peli negro quería continuar - ¡Meteoros de Equuleus!
- Ven a mi cosmos – dijo por lo bajo Kudo cuando el cosmos dorado que lo envolvía fue a su mano derecha y este se formó hasta que le dio una forma de rosa, pero este era de color negra y sin pensarlo, la lanzó hacia la Saintia.
- ¿Qué? – con eso, la joven lanzó varios de sus ataques hacia la rosa para tratar de destruirla, pero esta no sufrió ningún efecto negativo y terminó llegando a Tsubasa. La rosa negra al tocar a la chica, esto terminó en una fuerte explosión lo cual terminó con parte de la Armadura de Tsubasa destruida y esta terminó con lastimada por la rosa negra.
- La rosa negra, la cual es una técnica que permite que cualquier cosa que toque se destruya – dijo en voz baja el chico. Tsubasa pudo ver a Kudo el cual seguía rodeado del cosmos dorado, pero la joven quedó callada por algo.
- El cosmos que proyecta parece que da forma de los peces dorados… Piscis – la Saintia de Equuleus miró como dos peces estaban detrás de Kudo, los dos envueltos en brillo dorado – Kudo-kun… tu.
- D-Diablos – el peli negro cayó al suelo retorciéndose un poco de dolor, esto debido al veneno el cual se activó por alguna razón.
- K-Kudo-kun, ¿estás…? – Tsubasa no terminó su frase ya que al igual que el joven, la sangre le empezó a arder como el mismo infierno por lo que cayó al suelo retorciéndose del dolor.
El veneno hizo efecto en ellos haciendo que el dolor que tanto odiaban, volviera a ellos, aunque eso hizo que el cosmos del peli negro llegara muy alto.
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De vuelta en el fondo del mar…
Los demás llegaron al Templo de Poseidón, sin embargo, Shiho sería la primera en entrar para ver cómo era el sitio.
La Saintia de Perseo estaba pasando por los pasillos del palacio del dios de los mares y en ese momento, sintió un cosmos el cual la hizo temblar.
- ¿E-Este es el cosmos de Poseidón? – la chica tragó saliva y solo se fue hacia donde venía ese cosmos tan poderoso y al llegar, notó como en un trono estaba el dios de los mares sentado y detrás de él, estaba el Sustento Principal – Poseidón.
- ¿Osas entrar a mi Palacio, Saintia de Athena?
- Hemos venido a derrotarte Poseidón.
- Una humana como tú no tiene la decencia para derrotar a un dios como yo, realmente eres una vergüenza por intentar desafiarme – con eso, el dios de los mares solo miró a la chica la cual de la nada sintió como su cuerpo estaba muy pesado y cayó al suelo derrotada – ni siquiera aguantas eso, ¿y así osas desafiarme?
Shiho fue derrotada de la manera más fácil por el dios de los mares, el cual demostró cuan aterrador era.
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Continuará…
