RinMakoto. Los Pilares han caído solo quedando el Sustento Principal, pero no será tarea nada fácil ya que el dios no es alguien muy débil que se diga.
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El Redentor 777. Lo de Tsubasa y Kudo es que el veneno los está afectando, pero a la vez fortaleciendo. Poseidón es tan poderoso que dejó a la Saintia más fuerte derrotada, su poder es abismal.
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Sin más, comencemos…
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Finalmente, los Pilares habían sido derribados, sin embargo, aún quedaba la última amenaza la cual era sin dudar, el dios de los mares, el mismísimo Poseidón el cual solo estaba en su trono.
Shiho fue la primera en llegar y no pudo hacer absolutamente nada contra el dios el cual solo la tuvo que ver para derrotarla.
- ¿Por qué creen que los Caballeros de Athena me pueden vencer, así como así? – el peli celeste se puso de pie mirando al Sustento Principal – aunque logré restaurar los Pilares y el Sustento como hace años, parece que los Caballeros de Athena siguen queriendo derribarlos.
- ¡Nomi-san! – las demás Saintias llegaron y quedaron asustadas cuando vieron a su líder en el suelo con la armadura bastante destrozada.
- Dios mío – dijeron Asuka y Kurumi asustadas por eso, pero ellas junto con las Saintias sintieron el verdadero terror cuando sintieron el cosmos de parte de Poseidón el cual solo seguía sentado en su trono.
- P-Poseidón – Shinonome miró al dios el cual seguía mirándolas. La peli azul solo suspiró, aunque al sentir el cosmos del dios de los mares, esto la ponía muy nerviosa - ¿Qué se supone que haremos?
- Ni idea, realmente estoy pensando en una estrategia, pero de igual forma no encuentro nada – dijo Waka la cual trataba de hacer algo, pero no le salía nada.
- S-Su cosmos… es aterrador.
- Iré primero – Kurashiki se adelantó, pero fue detenida por Shinonome.
- Espera Kurashiki, no hagas una estupidez, después de todo es un dios, no podremos ganarle si no pensamos antes – la peli azul le dijo – en otras ocasiones hubiera ido a atacar como si nada, pero ahora entiende que es un dios, no es cualquier oponente normal que tenemos en frente.
- Así es como lo dices – Poseidón se levantó de su trono – nadie me podrá tocar, precisamente porque soy un dios, ustedes que no son dignos de estar aquí deberían rendirse ya que solo vinieron a su muerte.
- No digas tonterías – dijo Hibiki el cual caminó hacia donde estaba el peli celeste.
- ¡Hibiki-san, no vayas!
- ¡Revolución de Polvo Estelar! – exclamó el oji azul yendo de una sola vez a atacar al dios, pero este recibió todas las estrellas fugaces del chico y no le hizo ningún efecto. Hibiki solo pudo ver como Poseidón río y al mismo tiempo dirigió su mirada hacia él y lo mandó a volar hasta estrellarlo violentamente en el suelo.
- ¡Hibiki-san! – Tomoe fue la primera en llegar a donde estaba el chico.
- M-Mierda, eso dolió mucho.
- Cualquiera que ataque a un dios, será castigado por revelarse – dijo con voz calmada Poseidón – cada vez que un mortal ataque a un dios, este se le regresará del mismo modo que se le tiró, incluso si el dios quiere, puede ser aumentado.
- Demonios, lo acabó como si nada – dijo Nomi mirando al peli humo y levantándose con ayuda de las demás.
- A mí no me importa que seas un dios, al final de todo eres un enemigo – dijo Kurashiki zafándose del agarre de Shinonome.
- ¿Acaso tú quieres ser la siguiente?
- ¿Ves esta Armadura Poseidón? Esta me la encomendó una persona muy importante y no me voy a dar por vencida sin haber intentado detenerte a ti y tus malditas ambiciones – la peli roja encendió su cosmos el cual se sincronizó con la Armadura Dorada de Acuario la cual sin más le dio bastante confianza.
- ¡Kurashiki-Senpai! ¡No lo hagas!
- ¡Ave Fénix! – exclamó la chica la cual lanzó su ataque el cual se manifestó como la legendaria ave de fuego, solo que esta vez era de color azul como si también fuera de hielo, pero cuando iba llegando a donde estaba el dios de los mares, solo sonrió.
- Si quieres levantar tus puños contra los dioses, esa es tu opción, pero no te quejes de las consecuencias – dijo el dios el cual con solo la mirada destruyó el ataque de la peli roja y también mandó a volar a esta hacia la escalera que conducía a él lo cual era una caída de varios metros.
- ¡Kurashiki-Senpai!
- Mierda, esto está mal – exclamó Shinonome la cual solo se quitó la Armadura de Sagitario para tenerla a salvo en caso de algo malo, pero en cuando reveló su Armadura de Saintia, el dios se le quedó mirando.
- No me lo creo – Poseidón frunció el ceño – con que estamos de vuelta frente a frente Pegaso.
- Ahora recuerdo, en el pasado tanto Seiya de Pegaso como tú se enfrentaron antes.
- Así es, Pegaso siempre ha sido un dolor de cabeza para mí, pero me sorprende que ahora sea mujer en vez de un chico.
- No creas que solo porque sea mujer signifique que soy débil, he entrenado mucho para evitar ser alguien débil y, además, mi cosmos está de mi lado – con eso, la peli azul no lo pensó más y se lanzó al ataque - ¡Meteoros de Pegaso!
- Eso no funcionará Pegaso – Poseidón detuvo los ataques sin ningún esfuerzo y sin más, con su mirada detuvo a la Saintia en el aire.
- ¿Q-Que pasa? ¿P-Por qué mi cuerpo no me responde? E-Es como si una fuerza invisible me tuviera atada.
- Si no eres capaz de liberarte de mí cosmos, es porque eres una simple humana y ahí te das cuenta de que no puedes levantar tus puños contra los dioses, esa armadura que llevas ni siquiera debería ayudarte.
- S-Soy Ryo de Pegaso y eso quiere decir que soy alguien que puede luchar… mis antecesores, Seiya y Tenma de Pegaso les patearon el culo a ustedes los dioses y ni crean que cederé ante ustedes ni ninguna de mis compañeras – dijo la peli azul luchando contra el cosmos del dios.
- Si tanto te enorgulleces de esa armadura, creo que será necesario que te la destruya – con eso, los ojos del dios de los mares se inundaron de cosmos, el cual, sin pensarlo, fue directo a las piernas, brazos, torso, pecho y la cabeza de la peli azul destruyendo toda la vestimenta de Pegaso ante su mirada.
- M-M-Mi armadura…
- Eso te pasa por desafiar a los dioses – dijo el peli celeste el cual sin más, lanzó una ráfaga de cosmos hacia la Saintia la cual salió volando hasta estrellarse de forma violenta en la pared causando un hoyo en esta zona.
- ¡Shinonome-san! – exclamaron las demás fueron a atender a la peli azul la cual tenía un dolor enorme en todo el cuerpo.
- Mueran – Poseidón lanzó de nuevo una ráfaga de cosmos hacia las chicas las cuales no reaccionaron a tiempo, pero el cosmos del dios no llegó a ninguna.
- Hibiki-san – Tomoe miró como el peli humo se puso delante de todas y usó su Muro de Cristal para evitar que el dios las tocara.
- De suerte tengo esta técnica del Muro de Cristal que evita que cualquier ataque me dañe a mi o a mis compañeros.
- Me da pena ver como los humanos como ustedes evitan escuchar a los dioses y solo rendirse sabiendo que, no teniendo ninguna posibilidad de ganar, pero que se esperaba de unas personas como ustedes.
- ¿Qué demonios hacemos? – preguntó Iwaki molesta por no poder hacer nada mientras que el dios solo encendía su cosmos.
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En la superficie…
Los demás Dorados y estudiantes de Satogahama miraban como el cielo a pesar de haber parado la lluvia, seguía nublado, aunque era mejor que siguiera lloviendo como si nada.
Sin embargo, los más fuertes sintieron el cosmos de parte del dios el cual se podía sentir desde las profundidades del mar.
- ¿Qué opinas? – dijo Rafael a Joan los cuales estaban en la azotea al igual que Shinji, Yasmina y Ramón.
- El cosmos de Poseidón es aterrador – dijo el mexicano menor – no recuerdo un cosmos así desde que batallamos hace 3 años.
- No chicos… es mayor ese cosmos – dijo Ramón a un lado – es como el doble del cosmos de Huesca.
- ¿De qué hablan? – preguntaron los japoneses.
- No se preocupen por eso, solamente me preocupa que las chicas estén pasándola mal – dijo Rafael mirando al cielo – aunque haya tres Armaduras Doradas con ellos, no creo que puedan hacer algo.
- Serian 4 ya que la de Aries se fue con ellos.
- Es cierto, hasta ahora noto que hace falta – Joan miró los Pilares en los que estaban las Armaduras Doradas y justamente faltaba la del cordero dorado.
- Oye, ¿tu novia no está solita? – preguntó el peli rosa mirando al castaño el cual solo rodó los ojos.
- Kana está con Claud cuidándola, así que no me preocupo, solo le dije que no cocinara porque no quiero que mi hijo pruebe algo quemado.
- ¿Entonces qué haremos? – preguntó el Caballero de Virgo mirando a los demás.
- Simplemente deberíamos ir a ayudarlas – dijo el hondureño poniéndose de pie – iré a ver cómo están ellas al fondo del mar.
- Ramón, pero las chicas dijeron que no podían ir, ese fue el trato con Kousaka-san.
- Me importa una mierda eso Shinji, aunque no sea un Caballero de Athena, aun así, no me quedaré de brazos cruzados – con eso, Ramón se transformó y obtuvo sus vestimentas shinobis – iré a batallar.
- Si vas tú, iré yo – dijo Rafael poniéndose frente al moreno – después de todo no te dejaré la diversión de pelear contra un dios de nuevo.
- Los acompañaré entonces – Joan fue el siguiente en anotarse, pero Rafael lo detuvo antes de que siguiera.
- Joan, tú debes seguir cuidando a Tsukumo, aunque al final Claudia te ayude, eres más fuerte y hay que evitar que corra peligro – Joan solo pudo acatar esa orden de parte de su amigo y solo asintió – podríamos llevar a Yasmina, Shinji incluso a Esperanza.
- Sería buena idea – con eso, Rafael llamó a su amiga peli verde la cual en unos pocos segundos llegó a la zona.
- Hola, ¿para que soy buena?
- Esperanza, iremos a batallar contra Poseidón.
- Una batalla contra un dios ¿eh? Cuenta conmigo – la chica mostró su brazo derecho – mi Espada del Cid lo atravesará por la mitad.
- ¡Chicos! – Claudia llegó también - ¿irán a batallar contra un dios?
- ¿Cómo escuchaste?
- Venía hasta aquí y logré escucharlo – dijo la morena la cual solo se acercó a su pareja - ¿estarás bien?
- No te preocupes, estaré bien, ahora somos más fuertes que hace 3 años por lo que al final no correremos gran peligro como antes – dijo el hondureño tomando la mano de su amada la cual solo se sonrojó un poco y lo abrazó.
- Cuídate por favor.
- Lo haré – con eso, los Dorados junto con Ramón y Rafael se pusieron en al lado de Yasmina el cual solo los transportó a todos al mar.
- ¿Estarán bien Carlos?
- No te preocupes por ellos, estarán bien, ya lo verás – el castaño solo se fue con su hermana al interior de la academia mientras que los demás llegaron ahí.
- Déjennos esto a nosotros – dijo Rafael el cual cargó todo su cosmos hasta que su cabello cambió a blanco, Ramón solo cargó su cosmos también, pero su cabello azul no cambió nada - ¡a un lado!
- ¡Sí!
- ¡Vamos Ramón! – con eso, los dos chicos solo gritaron con fuerza al mar el cual luego de unos segundos se abrió con fuerza mostrando un agujero gigante - ¡entren rápido!
- ¡Vamos! – con eso, todos se metieron al agujero el cual los guío al fondo del mar, aunque los demás notaron como el agua al que iban era respirable en vez de ahogarse en ella.
Unos minutos después, se aseguraron de no separarse, aunque esta vez parecía que las Armaduras Doradas les ayudaban para no dispersarse.
- ¿Llegamos? – preguntó Esperanza en el fondo del mar, aunque esta vez miraron que habían tenido la suerte de haber caído en el Pilar del Atlántico Norte.
- Parece que hubo una batalla bastante fuerte – dijo Ramón el cual luego de revisar el sitio, miró como había algo de sangre en el suelo – parece que alguien murió aquí.
- Espero que no sea alguien de aquí – dijo Shinji el cual se quedó callado al igual que los demás - ¿sintieron eso?
- Sí, lo más probable es que… - en eso, los demás solo miraron como una luz llegaba de un sitio algo cercano el cual resultó que era el templo del dios de los mares.
- Deben estar ahí – con eso, el grupo solo se fue hacia donde provenía ese cosmos tan poderoso.
- Ahora que lo tienes así de cerca, ¿Qué opinas Rafael?
- Es poderoso, creo que tenías razón, es como el doble del cosmos que poseía Huesca en su punto más alto, pero creo que podría con él – el peli negro dijo mientras seguía con los demás.
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- ¡Lágrimas Enjoyadas! – dijo Aoi lanzando su ataque contra el dios de los mares el cual solo iluminó sus ojos y mandó a volar a la peli morada por los aires hasta que cayó de cara junto con las demás que estaban totalmente agotadas, además de que Hibiki estaba con Tomoe siendo atendido.
- ¿No se cansan de no poder entender? Cuando levantan su puño contra un dios, todo ataque se les regresa con más fuerza.
- E-Estamos acabadas.
- Así es, por eso – el dios tomó su tridente y lo apunto justamente hacia Asuka la cual estaba del mismo modo golpeada y con parte de la armadura rasgada – acabaré con ella primero.
- ¡Asuka-san! – Kurumi se quería levantar, pero tenía el cuerpo adolorido y herido porque Poseidón le lanzó sus agujas de su jeringa.
- ¡Alto! – exclamó una voz la cual llegó justo delante de la peli gris y evitó que el tridente del dios diera en ella. El arma de Poseidón fue tomada y dejada en el suelo.
- ¿Quién osa a evitar el ataque de un dios?
- Lamento llegar tarde.
- ¿R-Ramón? – Asuka miró a su ex pareja el cual estaba parado frente a ella, con sus vestimentas shinobis puestas.
- ¿Estás bien?
- S-Sí, un poco herida, pero de suerte me ayudaste con lo del tridente – dijo la chica sonriendo un poco.
- Eso me pone feliz – exclamó el hondureño el cual luego de eso se miró como Rafael, Yasmina, Esperanza y Shinji llegaban también al sitio.
- Guau, Hibiki, no sabía que también podrías vestir una Armadura Dorada – dijo el peli rosa el cual solo río un poco por eso, pero este recibió un golpe en la cabeza por parte del peli ceniza – óyeme Shinji, ¿Por qué fue eso?
- Concéntrate idiota, estamos ante el mismísimo Poseidón – Virgo miró al dios el cual solo los seguía vigilando seriamente – su cosmos es aterrador, como debería ser un dios.
- Más Caballeros de Athena ante mí, realmente no entiendo cómo es que solo vienen a morir.
- Es mejor que te calles Poseidón, no te perdonaré que trataras de lastimar a mi mejor amiga – Ramón miró a Asuka la cual solo sonrió por eso. Aunque ambos no fueran ya pareja, a lo largo de los meses en que reestablecieron su amistad, ambos se habían convertido en mejores amigos.
- No órdenes a un dios lo que tiene que hacer – el dios de los mares lanzó una ráfaga de cosmos hacia el shinobi, pero este fue interferido por Rafael el cual solo desvió el cosmos lanzado por el dios - ¿osas desafiarme?
- Así es – con eso, el yucateco empezó a cargar su cosmos de forma tan violenta hasta que obtuvo su cabello blanco y el aura del mismo color el cual impresionó a Poseidón.
- Este cosmos… ¿Por qué un mortal como tu posee el poder de un dios?
- Pues lo averiguarás en estos momentos – con eso, el peli negro ahora con cabello blanco se fue directo al dios de los mares el cual intentó detener el poder de Rafael con su cosmos, pero en eso comenzó a retroceder un poco.
- ¿Cómo es que alguien como tú me hace usar más de mi cosmos? ¡Solo eres un mortal!
- Soy un humano que ya ha derrotado a un dios antes, por lo que batallar contra ellos ya no es extraño – Rafael logró darle un golpe en el rostro al dios de los mares lo cual hizo que las propias Saintias y Caballeros Dorados, quedaran callados ante esto.
- N-No me lo creo… le dio un golpe a Poseidón.
- Tan poderoso… ¿acaso Rafael es tan fuerte?
- Así es – dijo Ramón – apuesto que no han olvidado todo lo de hace 3 años, ¿verdad Asuka y Kurumi?
- Sí, aunque esta vez Rafael-san se mira más fuerte – dijo la enfermera, pero en eso, miró como esta estaba siendo curada por el hondureño.
- Usaré mi Bendición de Kukulkán para que puedas curar a los demás que necesitan de tu ayuda – dijo el chico a lo que la castaña solo asintió.
- Poseidón, no tengo miedo a los dioses, por eso me encargaré de pelear contra ellos si es necesario – dijo Rafael a lo que el dios solo lo miró de forma atónita porque no pensó que el golpe se lo hubieran dado.
- Pegaso fue el primero en darme un golpe con su maldita Flecha de Sagitario y ahora tu… un simple humano me da un golpe, así como así – el dios solo suspiró con rabia - ¡te mataré y te mandaré al Tártaro por revelarte contra los dioses!
- Aunque me gane eso cuando muera, ¡me importa una mierda que lo hagas!
- Al menos tú dirás eso, pero… - el dios se quedó callado como si hubiera sentido algo – parece que mis últimos soldados tampoco pudieron dañar a esas humanas.
- ¿De qué hablas?
- No es de tu incumbencia, pero… - Poseidón solo mostró en un pequeño charco de agua frente a él como algunos de los soldados marinos iban justamente hacia una casa la cual era muy conocida por Rafael.
- E-Eso es…
- Había un Caballero de Plata en esa casa, pero parece que no pude matarla al igual que sus compañeras – en eso, se mostró a Yumi la cual parecía algo cansada por haber derrotado a los soldados y solo fue sostenida por sus amigas.
- ¿I-Intentaste… matar a mi novia?
- ¿Tu novia? Que cosas dices, al final de todo solo es una guerrera de Athena que también se revela contra los dioses y merece la muerte – Poseidón sonrió por eso, pero sintió como el cosmos del peli blanco delante de él se ponía cada vez más violento - ¿eh?
- No me importa que me hagas eso a mí… me importa una mierda que tenga que matarme batallando contigo, pero… si te atreves a lastimar o tan siquiera… tocarle un solo pelo a Yumi – Rafael levantó la mirada con total odio en sus ojos - ¡No te lo perdonaré!
Con eso, antes de que el dios de los mares dijera algo más, recibió un golpe de lleno de parte de Rafael mandándolo a volar algunos metros hasta caer al suelo el cual no creía que esto le pasara. El cosmos del mexicano era tan violento que incluso había ráfagas de electricidad alrededor suyo y su expresión facial era de puro enojo.
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Continuará…
