Luego de un descanso de este fic, al fin podemos continuar.

Los primeros capítulos serán del tiempo de paz que se vive, aunque poco a poco iremos adentrándonos a la nueva saga, la cual será la última de este fic.

No digas más, solo disfruten.

Sin más, comencemos…

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Poseidón fue derrotado por los Caballeros de Athena, aunque eso no significaba que el peligro total había pasado, al menos daba un periodo de tiempo de paz en el planeta.

Desde la derrota de Poseidón, había transcurrido 1 año, aparte de que Joan y Tsukumo habían sido padres de gemelos los cuales ahora tenían una edad de 6 meses y realmente se parecían bastante a su madre. El padre de Joan y Claudia voló a Japón para ayudar a su hijo y nuera a cuidar a los gemelos, aparte de que la señora Tsukumo hacía lo mismo, ambos chicos podrían terminar la preparatoria, siendo que ya tenían los recursos para cuidarlos.

En estos momentos, en el coliseo de la academia…

- ¡Revolución de Polvo Estelar! – exclamaba Hibiki el cual lanzó su ataque mostrado como varias estrellas fugaces viajando hacia Tomoe, la cual estaba batallando con él.

- Puño Polar de las 7 Estrellas – la peli negra contrarrestó el ataque, aunque lo que sorprendía era que su poder estaba al mismo nivel del peli humo, el cual ahora era su pareja sentimental.

- Has mejorado Tomoe-san.

- Tu también Hibiki-san, aunque no me sorprende nada del Caballero de Aries.

- Ya posees un cosmos similar al de los Caballeros Dorados – tal y como dijo Hibiki antes, él había sido ascendido al rango dorado obteniendo la armadura del carnero dorado, aunque no fue el único ya que Asuka también fue ascendida a rango dorado, aunque se negó al inicio, Ramón la convenció, por lo que era defensora de la armadura dorada de Libra.

- Por cierto, Kudo-san y Tsubasa se fueron de nuevo ¿verdad?

- Sí, tal parece que no dijeron nada y volvieron a irse, otro fin de semana que se van sin nosotros.

- Desde que se fueron antes de la guerra contra Poseidón, desaparecen cada fin de semana y no sabemos a dónde van – suspiró Tomoe - ¿recuerdas cuando volvieron? A los días luego de que Tsukumo-Senpai diera a luz.

- Sí – los dos chicos se pusieron a recordar ese momento llevado a cabo hace 6 meses atrás.

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Flashback

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Días antes de que las clases iniciaran, las Saintias estaban entrenando, a excepción de Tsukumo la cual estaba con Joan en su apartamento cuidando de los gemelos. Solo Ramón estaba supervisando su entrenamiento con los demás chicos, Rafael estaba con su pareja por lo que estaba ausente.

- Más rápido chicos, se están quedando atrás – dijo el moreno – Akira, no te quedes atrás. Souta, corre más rápido.

- Entendido.

- Waka, no te centres en los ataques nada más, tu velocidad es prioridad también.

- Bien.

- Vamos a seguir con los ataques centrados y… - Ramón se detuvo y miró hacia atrás - ¿sintieron eso?

- Esos cosmos… - Tomoe y Hibiki se miraron entre sí, y sin más se lanzaron hacia las afueras del coliseo al igual que los chicos y las Saintias. Cuando llegaron, miraron como llegaban Tsubasa y Kudo, aunque estos no venían del todo limpios, la castaña traía su armadura con algo de sangre, Kudo tenía su ropa también roja de la sangre.

- ¡¿Chicos?!

- Hola chicos, tiempo sin vernos.

- ¡Tsubasa! – Tomoe fue la primera en llegar muy preocupada por su amiga - ¡¿Qué te pasó?!

- Es una larga historia Tomocchi…

- ¡Arihara-san! – Shiho llegó al frente de la castaña - ¡¿Dónde demonios estuviste?!

- N-Nomi-Senpai, estuve entrenando con Kudo-kun, no fue nada del…

- Shiho, cálmate por favor – Ramón llegó al lado de la Saintia de Perseo – díganme, ¿Por qué vienen cubiertos de sangre?

- Lo siento amigo, pero es un secreto, esta sangre no es de golpes, solo es de nuestro entrenamiento.

- No creo que se hayan hecho, así como así – dijo Nozaki – Tsubasa-san, vienes con mucha sangre, ¿segura que estás bien?

- Tu también Kudo – Hibiki miró a su mejor amigo - ¿seguro que no te sientes mal?

- No, estoy de lo mejor, Tsubasa también está de lo mejor, solo vamos a descansar un poco.

- Arihara, ¿estás segura que estás bien con tanta sangre derramada en tu armadura?

- ¡No me toques! – gritó Tsubasa apartando la mano de Shinonome cuando esta iba a tocar la sangre, cosa que asustó a los demás ya que la castaña no era así.

- ¿T-Tsubasa?

- Y-Yo… lo siento, pero solo quiero descansar, nos vemos – la Saintia de Equuleus fue la primera en adelantarse, aunque el peli negro la siguió dejando a todo el mundo más confundido.

- ¿Por qué me apartó de ese modo?

- Sintieron el cosmos de Arihara-san ¿verdad? – Kurashiki miró a los demás.

- Sí, parece que lo aumentó bastante – Nakano siguió – tal parece que en el tiempo que no estuvo con nosotras, mejoró mucho.

- Kudo también lo hizo – Shinji habló – sin embargo, creo que siento algo muy extraño en ambos.

- ¿En serio?

- Sí, y tal parece que tiene que ver con la sangre de ambos – el Caballero de Virgo cerró los ojos y pensó un poco – lo más probable es que en donde sea que estuvieron, algo ocurrió con la sangre de ambos.

- Parece que el sabelotodo está en lo correcto.

- Como el rango de Caballero de Virgo me hace el más cercano a los dioses, tengo mucho conocimiento, por lo que te puedo decir Yasmina que incluso si les preguntamos a ellos que les pasó, no nos dirán, es mejor dejar las cosas así.

- Arihara-san dio miedo cuando gritó – Akane tembló un poco.

- Lo mejor es dejarlos, así como están, luego si ellos quieren decirnos que estuvieron haciendo, es decisión de ellos.

Tsubasa y Kudo volvieron a la media hora al coliseo en el que solo se sentaron en las gradas a meditar un poco, sin embargo, los demás notaron la gran cantidad de cosmos que poseían ahora, mucho mayor antes de que la guerra contra Poseidón iniciara.

Todo pasó con normalidad después de eso, la Saintia de Equuleus se disculpó mucho con Shinonome por lo del manotazo, pero, aunque quisieron preguntarle porque se puso así, dijo estaba cansada y al parecer reaccionó mal, cosa que no creyeron mucho.

Aunque lo más raro de todo fue que el primer fin de semana en el que volvieron, los demás planeaban una salida, aunque cuando se consultó a los dos…

- ¿No vendrán?

- Lo siento Tomocchi, pero es que tengo planes con Kudo-kun para salir a otro lado.

- Pero si acaban de volver después de 4 meses, al menos deberías relajarte un poco.

- Lo sé, pero es que ya tengo planeado algo con él, lo siento.

- Tsubasa – Tomoe suspiró – bien, pero si cambias de opinión vienes ¿de acuerdo?

- Bien – Tsubasa y Kudo se fueron a la Isla de las Rosas a seguir entrenando. Aunque los 4 meses que pasaron ahí entrenaron mucho, aun así, querían hacer que sus sangres fueran más fuertes y toxicas, pero esto no lo sabía nadie.

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Fin Flashback

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- ¿Segura que está bien seguirlos? – Tomoe preguntó mirando como el peli humo iba tras la ruta que siguieron Kudo y Tsubasa.

- Quiero saber de una vez que demonios esconden esos dos, se supone que desde que llegaron han desaparecido todos los fines de semana, quiero ver de una vez por todas que hacen.

- Pero el camino que tomaron es muy largo.

- A ver donde nos lleva esto – ambos chicos siguieron corriendo, de hecho, fueron algunas horas de viaje hasta que dieron con un portal el cual los llevaba a una isla desconocida para ellos – Tomoe-san, esconde tu cosmos.

- Bien – los dos chicos caminaron por el lugar, aunque miraron de largo como Tsubasa caminaba sobre un campo de rosas llevando su armadura puesta.

- ¿Lista Tsubasa?

- Lista – la castaña cargó algo de cosmos en su mano hasta que esta le dio forma de una rosa roja y comenzó a lanzarla hacia varias tablas de tiro al blanco dándole a todas cerca del centro.

- Por poco le das, ahora voy yo – Kudo hizo lo mismo, pero de forma más sencilla, tomando sus rosas rojas y lanzándolas al mismo sitio, solo que estas sí dieron en el blanco – genial.

- Siempre me ganas Kudo-kun.

- He estado practicando.

- Pero si estamos entrenando al mismo tiempo desde hace 1 año, estoy segura de que he mejorado mucho.

- ¿De qué estarán hablando? – susurró Tomoe.

- Ni idea, pero esa técnica de que crean rosas usando cosmos es algo que no había visto.

- Tsubasa, es el momento.

- ¿El momento? – Hibiki y Tomoe miraron como Kudo entraba en la cabaña que había allí y salía con un frasco que contenía un líquido rojo llamando la atención de ambos - ¿Qué es eso?

- Ni idea – siguieron observando cuando Tsubasa y Kudo se hacían una herida en sus pulgares y los metían en el frasco. Ambos jóvenes ya no sentían el dolor que llegaron a experimentar al inicio, el cual era insoportable, ahora estaban más que calmados.

- ¿Lo habremos logrado?

- Quien sabe… - el frasco en ese momento se rompió y la sangre de Lugonis de Piscis se esparció por el suelo dejando sorprendidos a ambos – no me lo creo.

- Kudo-kun, eso quiere decir que…

- Nuestra sangre se ha hecho más fuerte que la del maestro Lugonis de Piscis – el peli negro abrazó con fuerza a Tsubasa la cual correspondió el gesto con mucha alegría.

- ¡Lo hicimos!

- Finalmente hemos alcanzado lo mejor – sonrió Kudo – aunque eso significa que nuestra sangre se ha convertido en el peor de los venenos, lo que probaría que soy un candidato a ser Caballero de Piscis.

- ¿El peor de los venenos?

- Creo que por el momento mantendré el secreto a Tomocchi, no sé cómo reaccionaría si supiera que mi sangre es ahora totalmente venenosa.

- ¿T-Tsubasa posee sangre envenenada? – la de ojos verdes se quedó pensando un momento y al final entendió todo – por eso es que se puso así.

- La sangre que traían hace meses fue por su entrenamiento – completó Hibiki – debemos irnos Tomoe-san.

- Debemos ir a informar a los demás ¿verdad?

- Sí – sin perder más tiempo, los dos volvieron al portal para ir a decirles a los demás sobre lo que descubrieron.

En la noche…

Como Tsubasa y Kudo volvían hasta el domingo en la noche y sabiendo que era sábado, Tomoe y Hibiki llamaron a los demás para hablar sobre el asunto.

- ¿Eso han estado haciendo Arihara-san y Miyamoto-san? – Shiho miró fijo a Tomoe la cual asintió.

- Eso explica el manotazo que me dio cuando la quise tocar – habló Shinonome – no quería que tocara su sangre que era venenosa.

- El tiempo que han estado fuera lo han estado aprovechando para entrenar, lo que han estado haciendo es el Ritual de Lazos Rojos – dijo Shiho.

- ¿Ritual de los Lazos Rojos?

- Un ritual en el que normalmente dos Caballeros de Piscis unen a través de sus dedos el veneno para mostrar quien es el más fuerte, aunque lo único malo es que solo un Caballero de Piscis sobrevivirá.

- Pero los dos siguen vivos ¿verdad?

- Sí, usaron un frasco con sangre de un tal Lugonis de Piscis.

- ¿Lugonis de Piscis? – Shiho miró a Tsukumo la cual estaba al lado de Joan, ambos cargando a sus hijos.

- El Caballero de Piscis del siglo 18, el cual fue maestro del poderoso Albafíca de Piscis.

- Significa que ambos estaban arriesgando la vida al convertir su sangre en esa cosa.

- Pero parece que lo dominan, además, vi a Tsubasa crear y lanzar rosas al igual que Kudo-san.

- Las rosas de Piscis.

- Parece que tenemos un caso de alguien que será ascendido a Caballero de Piscis – susurró Shiho – con razón Arihara-san ha aumentado su cosmos a un nivel alto, además, he notado también que no ataca mucho con sus ataques usuales.

- ¿Qué quiere decir eso? – preguntó Akane – Arihara-san no se convertirá en un peligro ¿verdad?

- No, ella solamente tomó la decisión de hacerse más fuerte de una forma bastante extraña si me lo preguntan, el hecho de que Kudo lo quisiera hacer ya lo sabía, pero de Tsubasa no me lo esperé – respondió Ramón.

- Ni yo tampoco, Tsubasa jamás me comentó que quería hacer esto – dijo Tomoe – nunca me dijo nada.

- Y parece que llegaron – dijo Rafael el cual miró hacia el coliseo, los demás sintieron el cosmos de ambos chicos también, cosa que los sorprendió.

- Averigüemos esto de una vez.

- Vamos – todo el grupo se fue al coliseo en el que al entrar notaron a Tsubasa y Kudo batallando, aunque luego se concentraron en algunos muñecos de práctica que había a lo largo de la arena de combate.

- ¡Meteoros de Equuleus! – las estrellas fugaces que lanzó Tsubasa dieron en varios de los muñecos, pero eso no fue todo ya que la castaña cargó varias rosas negras con cosmos en su mano y las lanzó hacia los muñecos. Las rosas negras destruyeron los muñecos nada más el contacto.

- Ahora voy Tsubasa, mi técnica especial – Kudo elevó su cosmos a un punto en el que una parte de su sangre se evaporó creando una niebla roja alrededor de él.

- ¿Qué demonios es eso? – preguntaron los demás.

- ¡Espinas Carmesí! – gritó el chico el cual hizo que la niebla se convirtiera en un montón de agujas las cuales se lanzaron como proyectiles hacia los muñecos, destrozándolos en el acto.

- Mejoraste mucho tus Espinas Carmesí Kudo-kun.

- Aun así, solo las usaría en un momento que me tenga entre la vida y la muerte.

- Yo al menos la logré a duras penas aprender – Tsubasa hizo lo mismo que su amigo peli negro, la castaña cargó su cosmos y logró crear una niebla de sangre alrededor de ella al igual que lo hizo Kudo – lo tengo.

- ¡Dispáralas ahora!

- ¡Espinas Carmesí! – las mismas agujas salieron, aunque de menor tamaño hacia los muñecos restantes destruyéndolos al mismo tiempo - ¡lo hice!

- Bien hecho, parece que dominaste las Espinas Carmesí.

- Solo la Rosa Blanca nunca pude hacer, solo logré hacer las Rosas Rojas y las Rosas Negras.

- ¿Eso han estado haciendo todo este año? – preguntó Nomi a los dos chicos los cuales sabían que los demás estaban ahí mirándolos. Tsubasa se dio la vuelta para responder.

- Sí, Kudo-kun y yo hemos entrenando todo este tiempo para mejorar nuestras habilidades con la sangre envenenada.

- Tsubasa-san, tu… ¿convertiste tu sangre normal en sangre envenenada? – preguntó Nozaki a lo que Tsubasa asintió, aunque sus compañeras de armas no daban merito a lo que escuchaban.

- ¿Por qué Tsubasa?

- No quería dejar a Kudo-kun solo en esto, cuando él dijo que quería hacer esto, me llamó la atención de que se fuera a arriesgar por seguir sus metas, sin embargo, yo también decidí unirme a eso.

- Pero eso…

- Créanme, le dije que no lo hiciera, pero por más que insistí, más quiso hacerlo y dolió mucho, sentíamos como nos quemaban las venas y vomitábamos mucha sangre.

- ¿Y esos ataques que hicieron?

- Las Rosas de Piscis – dijo Nomi la cual sabía sobre esto – son el principal medio de combate de los Caballeros de Piscis, y cada tipo de rosa varía en sus cualidades y color. Cada una de ellas le permite al Caballero de Piscis atacar de modo diferente a su enemigo basado en las características de cada rosa, aunque en general todas ellas han demostrado ser lo bastante resistentes y fuertes para romper o incrustarse en diversos lugares.

- Es correcto, tanto Tsubasa como yo hemos aprendido sobre las rosas, aunque al final ella no pudo hacer la más poderosa de todas.

- A ver, a ver, ¿Cuántas rosas son en total? – preguntó Iwaki bastante confundida al igual que Aoi.

- Existen 4 tipo de rosas – explicó Kudo – la primera que es la más común es la Rosa Demoniaca Roja. Esta rosa es usualmente empleada como arma de combate por el Caballero de Piscis, ya que el hecho de respirarlas induce a una muerte lenta y sin sufrimiento, cuyo proceso implica la suspensión constante de toda capacidad sensorial de la víctima.

- La que me da cosa usar, es la Rosa Negra o Rosa Piraña, como quieran decirle – Tsubasa siguió explicando – es un tipo de rosas negras resistentes como el metal, cuyas espinas actúan del mismo modo que el de los afilados dientes de las pirañas, destruyendo por completo todo lo que encuentran a su paso.

- Las rosas azules no aprendí a usarlas muy bien. Se trata de que el usuario envíe una lluvia de rosas de color azul en forma de proyectiles cortantes contra su oponente, una vez lanzadas, estas rosas se clavan como cuchillos o dagas en su objetivo ya que están sumamente afiladas.

- Y Kudo-kun puede usar la más peligrosa de todas, el arma definitiva de los Caballeros de Piscis.

- Miyamoto-san, ¿tú puedes usar la…?

- Así es, la Rosa Blanca o Rosa Sangrienta – el peli negro creó una de estas.

- Es solo una rosa blanca, ¿Qué tan peligrosa es? – preguntó Yasmina en tono burlón.

- Yasmina-san, no es cualquier rosa – Tsukumo miró al peli rosa el cual quedó confundido.

- Así es – Kudo le apuntó con la rosa - se trata de una rosa de color blanco que puedo lanzar a la velocidad de la luz directo al corazón del enemigo y ésta, una vez clavada, absorbe la sangre del enemigo volviéndose paulatinamente roja, y cuando pierde totalmente su color blanco por el rojo el enemigo muere. De todas las técnicas conocidas de los 88 Caballeros de Athena, es la única capaz de matar al enemigo con un 100% de efectividad con un único golpe, mientras un tercero no intervenga para retirar esta rosa.

- ¿T-Tan efectiva es?

- Sí, la muerte sería horrible, pero podemos probarlo – el peli negro miró al Caballero de Cáncer – podemos intentarlo si quieres.

- M-Mejor no, no estoy de humor para pelear.

- Por cierto, ¿y Claud y Esperanza? – preguntó Joan.

- Dijeron que saldrían de compras, así que deben estar bien – el peli negro miró a Tsubasa y Kudo - ¿y que se supone que harán ahora?

- Por el momento creo que seguiremos entrenando para hacernos más fuertes, de hecho, me ha gustado mucho esto de los ataques de Piscis – dijo Tsubasa para luego mirar a la armadura dorada de la constelación nombrada – aunque creo que Kudo-kun es el indicado para llevarla.

- ¿En serio Arihara-san? – Nomi miró a Kudo - ¿podrás llevarla?

- Para eso he estado entrenando, desde que me di cuenta que era inmune a las rosas de Piscis, sé que lo puedo hacer, además, mi sangre es más fuerte que la del maestro Lugonis, la de Tsubasa también – el peli negro miró a su amiga – aun así, quiero ser el próximo Caballero de Piscis.

- Es increíble, adelantaron años de entrenamiento a solo uno, pero si Arihara-san cree que eres apto, no hay ningún problema – sonrió la Saintia de Perseo – ya tenemos casi a los 12 Dorados completos.

- Parece que todo esto finalmente da sus frutos – susurró Tsukumo.

- Solo faltarían Escorpio y Géminis, Piscis lo tomaría Miyamoto-san, aunque con Sagitario y Acuario aún tenemos que ver si Ramón-san y Alférez-san aceptan al final.

- Shiho, no vamos a aceptar por el momento con Rafael, pero te digo que tenemos candidatos para ese puesto – la respuesta del hondureño dejó intrigados a los demás, aunque solo el mexicano mayor sabía a qué se refería, incluso Shinonome y Kurashiki parecían saber de qué se trataba eso.

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Claudia y Esperanza estaba de compras y todo parecía ir de los mejor, hasta que de largo miraron a ciertas personas que habían conocido gracias a Ramón y Rafael, siendo que una de ellas era la novia del mexicano peli negro.

Sin embargo, ambas amigas notaron algo en Yumi la cual estaba acompañada por sus hermanas. Lo más raro es que estaban en una tienda de cosas para bebés y lo segundo y más llamativo fue lo que notaron en la peli gris.

- ¿Soy yo o la novia de Rafael tiene el vientre como que algo hinchado?

- Así es, pensé que solo era mi imaginación – dijo la española – es más tía, si ellas están mirando una tienda para bebés y la novia de Rafael está con el vientre abultado solo significa una cosa.

- No me chingues – suspiró Claudia - ¿Qué mierda hizo Rafael? ¿Embarazó a su novia?

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Continuará…