RinMakoto. El entrenamiento de Tsubasa y Kudo ha dado sus frutos, su sangre llegó a un nivel diferente y ahora se mira un nuevo guardián dorado en el ejército de Athena.

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El Redentor 777. Los Caballeros de Piscis poseen esa sangre y Tsubasa logró tenerla al máximo, en cuanto a Rafael, pues le tocará la misma que Joan para ser papá, sí, Yumi superó a Calvera en ese sentido.

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Sin más, comencemos…

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A los dos días luego de que Kudo y Tsubasa hayan revelado sobre su entrenamiento para conseguir la máxima toxicidad de sus sangres, las cosas mejoraron, en cierta forma. Shiho preparaba todas las cosas para que Kudo fuera ascendido al rango dorado.

En otro lado…

- Muy bien, apunta bien hacia el blanco que tienes en frente – dijo Ramón al lado de Shinonome la cual poseía un arco de flecha comunes mientras miraba hacia tableros de tiro al arco.

- Es fácil para ti decirlo – la peli azul disparó varias flechas que impactaron en las afueras del blanco.

- Ryo, si quieres seguir con el entrenamiento para ser del rango dorado, debes apuntar bien al blanco, así como cuando apuntas a un enemigo – el hondureño la miró fijamente – si no puedes manejar un arco y flecha común, no podrás manejar el arco y flecha de Sagitario, concéntrate más.

- Bien, lo haré – la de ojos morados fijó su mirada firmemente en el blanco y cuando creyó que lo tenía, disparó y esta vez la flecha dio en el centro – lo hice.

- Muy bien, si sigues así entonces lograrás manejar bien el arco y flecha, luego de eso te daré la flecha de Sagitario para que pruebes, sin embargo, sabes bien que esta solo puede ser usada para casos de emergencia.

- Lo sé – sonrió la peli azul – por eso es que me decidí a entrenar contigo, para demostrar que soy digna de la armadura de Sagitario.

- Por eso es que quiero que alguien más sea la que lleve esa armadura – el moreno miró al cielo – por mi parte quiero vivir mi vida tranquila con Claudia sin preocuparme de ser Caballero.

- Ya veo – Shinonome miró al blanco en el que había disparado la flecha – por mientras seguiré entrenando.

- Sí, luego de eso, tendrás que aumentar tu cosmos para que la armadura de Sagitario te acepte como su protector, aunque puedo estar seguro que sí.

- ¿En serio?

- Ya lo verás, por mientras, sigue disparando flechas a los tiros en blanco, quiero que mejores tu puntería.

- Bien – la Saintia de Pegaso intentó seguir el ritmo, aunque le costó, pudo ir mejorando poco a poco.

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En otro lado…

- ¿M-Me puedes recordar porque estamos aquí? – preguntó Kurashiki mirando a Rafael, ambos estaban en lo que parecía un área llena de hielo.

- Bueno, como miré que podías usar la armadura de Acuario, entonces vamos a entrenar para que puedas mejorar en el uso del hielo – el peli negro estaba sin abrigo mientras que la peli roja tenía que desprender cosmos para mantenerse caliente – por eso hemos venido acá.

- ¿Y dónde se supone que estamos? – la Saintia de Fénix dijo eso mientras que miraba a su alrededor. Cabe decir que estaban en un área bastante alejada por lo que se miraba.

- Le pedí a Daisuke que nos trajera a Siberia, especialmente a la zona más alejada para que podamos entrenar sin problemas y sin que tengamos que molestar a nadie.

- B-Bien, pero se supone que solo lo logré hacer cuando vestí la armadura de Acuario.

- Vamos a practicar, sé que tu cosmos es de fuego, pero al combinar los dos ataques, el Polvo de Diamantes que es el más básico y tu Ave Fénix podrías hacer una combinación monstruosa ya que nunca se ha visto que dos ataques de elementos tan rivales se combinen, así que concentra tu cosmos.

- Pero, ¿Cómo?

- Siéntate en el hielo y eleva tu cosmos – la japonesa hizo lo indicado y elevó su cosmos el cual era bastante caliente – bien, ahora trata de bajarlo, no que bajes el nivel, sino la temperatura.

- ¿Bajar la temperatura sin bajar el poder?

- Así es, solo porque la temperatura baje no significa que el poder bajará, por algo soy poderoso usando técnicas de hielo y agua – río el oji morado – bien, probemos entonces.

- Lo intentaré – Kurashiki trató de bajar la temperatura de su cosmos, pero por más que lo intentaba no podía bajarlo - ¿Por qué? ¿Por qué soy incapaz de hacerlo?

- No lo harás a la primera, de suerte llevamos semanas de entrenamiento, pero parece que aún no dominas las bajas temperaturas – Rafael pensó un poco la situación – Yumi y sus amigas lo han hecho bien debido a que han sido entrenadas bajo técnicas de hielo, aunque quisiera traerla a ella para que entrenaran las dos, aunque ella no puede en estos momentos.

- ¿Y porque no?

- P-Pues… es algo que les diré después – el peli negro se sonrojó un poco después de eso – por el momento, Kurashiki, si no bajas la temperatura de tu cosmos sin bajar el poder no podrás manejar correctamente la armadura de Acuario, aunque lo hayas hecho una vez, no signifique que lo podrás usar de nuevo.

- Alférez-san – la peli roja solo bajó la mirada algo molesta, pero sabía que el chico tenía razón – lo seguiré intentando.

- Bien, hazlo – el entrenamiento entre ambos siguió durante todo el día, aunque Kurashiki poco a poco iba mejorando.

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Mientras tanto en el coliseo…

- ¡Mordida de Osa Mayor! – exclamó Nozaki mientras que lanzaba su ataque hacia Souta que era con quien estaba entrenando. El peli verde recibió de lleno el ataque de la rubia, cosa que no pudo contrarrestar.

- Maldición – susurró el chico levantándose bastante golpeado – realmente no puedo seguirte el paso Yuuki-san.

- Souta-kun – la rubia se acercó al chico, aunque este evitó el contacto de la Saintia de Osa Mayor - ¿eh?

- No me toques por favor – el chico se levantó sin más – no entiendo, la mayoría ya ha desarrollado el cosmos máximo que es el de los Caballeros Dorados, pero por más que entreno no lo he logrado.

- No te preocupes, estoy segura de que…

- ¡No necesito tu compasión Nozaki-san! – exclamó molesto el peli verde el cual, aun con sus heridas hechas por el entrenamiento con la rubia. Nozaki estaba bastante triste por eso, quería ayudar al chico con el cual se habían hecho bastante cercanos durante el último año.

La Saintia se fue del coliseo, no sin antes ver cómo es que llegaban Shinzuke y Akane a entrenar siento que estos se habían vuelto cercanos también, aunque parecían serlo mucho más que ella con Souta.

Nozaki pudo observar el entrenamiento de ambos, Shinzuke poseía el rango de Plata poseyendo la armadura de Cerbero mientras que Akane era más fuerte que él, aun así, entrenaban bastante bien.

- ¡Mordedura de Cerbero! – el peli turquesa lanzó su ataque a la Saintia de Delfín la cual lo esquivó a duras penas, cabía decir que durante todo este año de paz ambos siguieron entrenando bastante bien.

- Has mejorado Senpai, pero yo también – susurró la castaña para cargar su cosmos – Maelstrom Celestial.

- Mierda – Shinzuke no pudo evitar recibir de lleno el ataque mandándolo hacia atrás, pero este se puso de pie de inmediato – buena esa Akane-chan, pero debemos seguir ¿verdad?

- S-Sí – ambos siguieron luchando, pero Nozaki sentía algo de envidia de su amiga castaña la cual parecía llevarse bien con el Haraguchi mayor, mientras que ella no se llevaba del todo bien al menor de los dos hermanos.

- Me gustaría que fuéramos así de cercanos – la rubia se fue algo triste del coliseo dejando solos a Shinzuke y Akane seguir en lo suyo.

Con Souta, este se sintió mal luego de haberle gritado a Nozaki la cual solo quería ayudarlo, sin embargo, para él parecía que solo le daba palabras vacías. El peli verde decidió irse a algún sitio para calmarse un poco.

Unos minutos después, vio un bosque en el que se adentró y se puso encima de un árbol apoyándose en una rama para poder descansar.

- ¿Por qué no desarrollé un cosmos elevado, así como Shinzuke? ¿Por qué nací con un cosmos de mierda? – los ojos del joven se llenaron de lágrimas, aunque se resistió a llorar y solo procedió a descansar para posteriormente dormirse. Aunque cuando se durmió, soñó con todo lo que había pasado en la secundaria.

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Flashback (Sueño de Souta)

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El menor de los hermanos Haraguchi era bastante menospreciado desde que tenía memoria, siendo que su hermano mayor era más alto, más atlético, más lindo y lo más notable, poseía un cosmos bastante alto, aunque no llegando al nivel de las Saintias.

En cambio, el peli verde no era nada eso, aunque no se consideraba feo, era de baja estatura, además de que su cosmos no era nada visible, comparándose en números se podría decir que en una escala de 1 al 10, Shinzuke sería 10 y él sería unas decenas de veces más bajas que el cero.

Sin embargo, todo cambió en secundaria…

- Shinzuke Haraguchi gana el reconocimiento de Shiho Nomi como Caballero de Athena – decía Tsukumo la cual dirigía la batalla del peli turquesa contra la Saintia de Perseo, esto para medir sus fuerzas y ver si era digno de portar la vestimenta de Cerbero.

- Bien hecho hijo, lo hiciste – los padres de los hermanos Haraguchi felicitaron a Shinzuke el cual, aunque estaba bastante golpeado, pudo mantenerse de pie. Souta también fue a felicitar a su hermano mayor.

- Shinzuke Haraguchi, prepárate para recibir tu armadura – el peli turquesa fue en frente de la líder de las Saintias la cual le entregó su armadura – Haraguchi-san, ¿prometes usar este manto sagrado para proteger a los demás de las fuerzas del mal?

- Acepto con mucha honra.

- Bien, con el poder que me es permitido, te concedo el título oficial de Caballero – con eso, la armadura envolvió el cuerpo del peli turquesa - ¡Shinzuke de Cerbero!

El hecho estaba hecho. Shinzuke obtuvo el rango de plata siendo uno de los más poderosos por debajo de las Saintias, aunque sus hazañas no quedaron ahí.

Un día, Souta miraba desde las gradas del coliseo como es que su hermano mayor batallaba contra una chica la cual se había hecho famosa desde que llegó desde Inglaterra.

- ¡Mordida de Cerbero! – exclamó el peli turquesa lanzando su ataque hacia la peli vino tinto que resultó ser Chikage Honjou, del rango de plata, pero defendiendo la constelación de la Flecha.

- Es buena esa técnica, pero… la mía es mejor – la inglesa se puso detrás del chico y antes de que este dijera algo, la peli vino tinto puso una mano en su espalda – Flecha Fantasmal.

- ¿Qué? – Shinzuke sintió una gran punzada en el abdomen y notó que se trataba de una flecha la cual lo había atravesado, pero no en una zona vital, solo en una zona no letal, pero eso no significaba que no doliera.

- Te tengo justo donde quería… ¡Lluvia de Flechas! – Honjou mandó una enorme cantidad de flechas hacia el peli turquesa, aunque quiso detenerlas todas, la herida proporcionada por la Flecha Fantasmal le hizo imposible concentrarse del todo.

- Mierda – finalmente las flechas de la inglesa hicieron todo el trabajo derrotándolo finalmente.

- ¡Chikage Honjou-san es la ganadora! – aunque el joven perdió, el público entero aplaudió a él por la gran actuación que tuvo.

Luego de unos días, Souta escuchaban rumores en la escuela, aunque precisamente se trataba de su hermano involucrándolo a él.

- ¿Pueden creer que genial es Haraguchi-kun? – decían algunas chicas reunidas entre sí, Souta al escuchar el apellido se escondió para ver que decían – obviamente me refiero a Shinzuke, no a su hermano.

- ¿Tiene un hermano?

- Sí, pero él no destaca en nada, así que es un cero a la izquierda.

- ¿U-Un cero a la izquierda? – se preguntó el peli verde mirándose las manos.

- Ni siquiera sabía que poseía un hermano menor, pero lástima que no posee cosmos como su hermano, sino, serían a lo mejor un equipo fuerte, pero bueno, que se le va a hacer, no es que esté tan guapo tampoco.

- Shinzuke Haraguchi-kun realmente es alguien bastante guapo, inteligente y caballeroso con las chicas, él es único – las chicas seguían diciendo de cosas, pero Souta tuvo suficiente y se fue sin que lo vieran. De suerte, era la última clase del día por lo que se fue temprano, pero no se dirigió a su casa, se fue a un sitio apartado para despejar su mente.

- ¡¿Cómo es posible que mi hermano haya tenido esa suerte?! – gritó molesto el peli verde pateando un árbol, aunque no le hacía ningún rasguño - ¡¿Por qué siempre él es el consentido?! ¡El más fuerte! ¡El popular! ¡Todo él! ¡Todo lo bueno siempre es Shinzuke Haraguchi!

En su molestia, notó a su lado a un escorpión el cual parecía que quería entrar a la que posiblemente sería su madriguera, por lo que Souta dejando de lado su enfado, quitó algunas piedras para poder meter al animal, aunque estos eran muy peligrosos, por alguna razón el escorpión no le hizo nada, es más, parecía amigable con él.

- ¿Estarás con tu familia pequeño escorpión? Déjame te ayudo – el joven metió al animal a donde quería ir. El haber ayudado al escorpión ayudó a Souta a calmarse, de hecho, notó algo extraño. Por alguna razón, aparecieron más escorpiones, lo cual confundió al chico, aunque fue más extraño cuando los animales con aguijones solo pasaron a su lado o si llegaban a él se quedaban ahí, sin picarlo ni hacerle daño, lo mismo que él a ellos.

Sin darse cuenta y que sin que nadie se enterara, Souta iba al sitio para ver a los escorpiones, aunque no se quiso llevar algunos a su casa debido a que sus padres no permitirían que tuviera a animales peligrosos, además, no quería sacarlos de su hábitat natural.

Desde ese día, los escorpiones se transformaron en sus animales favoritos en todo el mundo. Luego de la escuela, este se iba al bosque a ver a los escorpiones los cuales se encariñaron con el peli verde.

Aunque esa tarde…

- Apuesto que les gustará estas galletas de chocolate, últimamente comen algunas cosas y… - Souta al llegar miró como algunos chicos estaban matando a los escorpiones in piedad.

- Va, estos malditos animales que me picaron, es mejor que se vayan al infierno con Hades – decía uno de los chicos pisando al último escorpión.

- ¡Oigan, ¿Qué hacen con esos escorpiones?!

- Va, pero miren quien tenemos aquí, al fracasado de Souta Haraguchi, ¿Por qué te molesta que hayamos matado a estos animales?

- ¡Eran mis amigos!

- ¿A sí? Pues que risa, porque si no te vas de aquí, acabarás al igual que estos animales.

- ¡No se los permitiré! – exclamó el peli verde, aunque como eran 5 chicos contra uno, estos lo superaban en número. Souta se estaba llevando varios golpes de los chicos.

- ¡¿A dónde se fue tu valor?! ¡A ver, habla!

- M-Mierda – el menor de los Haraguchi estaba recibiendo una paliza de ensueño, pero lo único que estaba pensando era en sus escorpiones los cuales yo no estarían con él. Una furia incontrolable se apoderó de él y cuando menos acordó, fue envuelto en un aura dorada lo que llamó la atención de sus abusadores.

- ¿Qué demonios es eso? – antes de que uno de los chicos terminara su frase, sintió un fuerte dolor en su pecho y al verse, notó que tenía una marca como si se tratara de una picadura.

- Hatou… ¿Qué mierda le pasó? Se supone que no tiene cosmos como su hermano – respondió otro mirando a Souta el cual estaba con la mirada baja, aunque se notaba que tenía lágrimas, aun así, el aura dorada lo mostraba bastante dominante.

- Mis escorpiones… ellos no tenían culpa de nada… ¡ellos no tenían nada que ver en este asunto! ¡Eran mis amigos! – exclamó con rabia Souta mientras que uno de sus dedos tenía la uña roja algo alargada y sin pensarlo, lanzó varios ataques hacia los chicos los cuales no lo vieron venir hasta que miraron sus cuerpos con marcas de picaduras como de escorpión.

- ¿E-Estas son… picaduras? – el líder del grupo se revisó el pecho mientras que su vista se borraba a la vez que caía al suelo - ¿q-quién eres?

- ¿Eh? – Souta perdió los poderes mientras que caía inconsciente por el enorme poder que lo envolvió, pero lo último que miró fue los 5 chicos inertes en el suelo.

Al final, una hora después, el peli verde se encargó de enterrar a sus amigos escorpiones, mientras que con los cuerpos de los chicos, se dio cuenta que los cinco habían muerto, así que con mucho cuidado los enterró a duras penas y como la zona era algo alejada, nadie se dio cuenta.

Sus golpes fueron sanados a lo mejor por la energía que lo rodeo ya que no tenía ningún hematoma en algún lado. La consciencia no lo dejó en paz por lo que pasó con los chicos, se dio cuenta que fue él, pero nunca habló por no dañar el apellido de su familia, por lo que optó mantener el silencio. Aun así, lloró en silencio por la pérdida de sus amigos.

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Fin Flashback

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- ¡Souta-kun! ¡Souta-kun! ¡Despierta Souta-kun! – Nozaki estaba agitando al peli verde para que despertara, finalmente lo hizo.

- ¿N-Nozaki-san?

- Souta-kun, ¿Qué fue lo que te pasó?

- ¿Por qué la pregunta?

- Sentí tu cosmos que estaba aumentando como nunca lo había sentido, me preocupé mucho de que estuvieras batallando contra alguien – dijo la rubia la cual parecía tener unas cuantas lágrimas en sus ojos.

- Nozaki-san – el chico se sintió algo mal por la Saintia – siento de lo de hace rato, estaba molesto por no poder alcanzar más cosmos.

- No te preocupes, al final de todo sé cómo se puede sentir uno, pero sé que lo harás bien – sonrió la rubia sonrojando al peli verde.

- G-Gracias Nozaki-san – el chico se levantó de donde estaba y este pidió que fueran al coliseo a entrenar un poco más, aunque no se dio cuenta que había pasado al menos 3 horas desde que se fue.

El entrenamiento entre ambos fue como los que habían tenido, la rubia tenía la gran ventaja, pero llegó un momento bastante peculiar.

- ¡Garras de Oso! – exclamó Nozaki yendo por el peli verde, pero en un momento, este la tomó de los brazos evitando que el ataque de la chica le diera - ¿Qué?

- Tus garras de oso… no detendrán a las pinzas del escorpión – susurró el Haraguchi menor el cual sin más fue envuelto de nuevo en esa aura dorada de hace años.

- ¿Q-Que? – Nozaki pudo ver como el aura dorada tomaba forma como si de un escorpión se tratase, algo que la rubia entendería - ¿E-Escorpio?

- Como te dije, las pinzas del escorpión jamás serán vencidas por las garras de ningún animal – dijo el chico con voz seria y gruesa para sin más, darle un fuerte golpe en el abdomen que mandó a Nozaki a estrellarse contra una de las paredes del coliseo cayendo inconsciente por eso, aunque Souta hizo lo mismo luego de que el aura desapareciera.

Sin saber, el cosmos de Souta había alcanzado un nuevo nivel y Nozaki había sido la primera en ver eso.

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Continuará…