RinMakoto. Los Caballeros Dorados están predestinados, por lo que Yasmina no tuvo ningún problema para portarla y estará con Aoi, Claudia… pobre, morirá virgen jaja.

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Sin más, comencemos…

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En alguna parte de la Tierra…

- ¿Seguiremos con el entrenamiento aquí? – preguntó Shinonome mientras que estaba con el hondureño. El sitio era una isla desierta.

- Así es, este es el punto más alejado en el que podemos hacer estallar nuestros cosmos sin que alguien resulte dañado.

- En sí, ¿Dónde estamos?

- Se llama Isla Inaccesible, por lo que sé, es el lugar más remoto de la tierra, forma parte del Archipiélago Tristán de Acuña, el cual pertenece a Reino Unido, pero gracias a Claire, la amiga de Joan, tenemos permiso de entrenar aquí.

- ¿Con permiso del Reino Unido?

- Sí, no tiene población como la Isla Tristán de Acuña que es más grande, pero posee población.

- ¿Tan lejos estamos?

- Recuerda que le dije a Daisuke que nos trajera aquí – el chico miró al cielo – estamos en el sur del Océano Atlántico, por lo que estamos lejos de todo país.

- ¿Aquí batallaremos entonces?

- Así es, tu entrenamiento para alcanzar el séptimo sentido y poder manejarlo de una mejor manera se intensifican Ryo – el moreno miró fijo a la chica – eres la que lleva la armadura de Pegaso, recuerda que él siempre ha sido el temor de los dioses

- Lo sé, pero es que quiero ser mejor sucesor que mis antecesores.

- Te seré sincero Ryo, no creo que seas mejor sucesora que Seiya de Pegaso, él siempre fue alguien bastante grande y difícilmente como sucesora de él tendrás ese reconocimiento, sin embargo, si puedes vestir la armadura de Sagitario, entonces podrás tener el mismo nivel que tuvo él.

- ¿Y cómo lo haremos? – preguntó la peli azul.

- No usaremos aun el arco de Sagitario, lo tendré yo – el hondureño elevó su cosmos y llamó a la armadura de Sagitario la cual llegó al sitio. Ramón tomó el arco y flecha – bien Ryo, trata de sincronizarte con ella, recuerda que yo podría hacer que te visitera, pero ella debe aceptarte también.

- ¿Seguro?

- Así es, hazlo – la peli azul asintió mientras que elevaba su cosmos a lo más que podía, latiendo de vez en cuando al dorado, aunque no fuera por mucho, aun así, parecía llegar por poco a ese rango – bien, lo haces bien.

- M-Mierda… esto es difícil… ¡pero mi cosmos me respalda! – gritó la chica mientras que su cosmos oscilaba más al dorado, lo que hizo que la armadura de Sagitario fuera hacia ella y la envolviera.

- Bien, lo hiciste.

- ¿L-La pude llamar? – la peli azul se revisaba el cuerpo el cual estaba envuelto con el armamento dorado, Shinonome estaba que no se lo creía.

- Bien, ahora que la vistes, trata de batallar contra mí, recuerda que la usaste contra Poseidón, pero eso no significa que ya la puedas usar, usa tu cosmos para levantarla.

- ¿Por qué levantarla?

- Las armaduras requieren cosmos, cuando un Caballero pierde las ganas de batallar, su armadura se vuelve pesada, apuesto que la sientes pesada ¿no? – Shinonome quiso moverse a voluntad tal y como hizo con Poseidón, pero le costaba – la razón por la que tienes problemas es que no eres experta aun en el séptimo sentido, pero tienes un potencial que te puede ayudar, así que, mantén tu cosmos al máximo sentido que puedas.

- Bien – Shinonome notó como el hondureño estaba por atacarla, por lo que lo esquivó, aunque a duras penas - ¿Qué haces?

- Ryo, entrenaremos como lo hemos hecho, así que vamos a batallar el uno al otro, esto te ayudará a mejorar tus habilidades con la armadura de Sagitario – el chico elevó su cosmos hasta su transformación shinobi, Shinonome se puso en pose de combate – prepárate.

- Atácame cuando quieras – la batalla inició, Ramón desapareciendo y apareciendo detrás de Shinonome la cual intentó golpearlo, pero este la esquivó y le asistió un golpe en la cabeza a la peli azul.

- Debes moverte más, aunque la armadura sea pesada, puedes hacerla más liviana elevando más tu cosmos Ryo – el hondureño lanzaba más ataques hacia la chica la cual esquivaba a duras penas.

- ¿Podré volar? – Shinonome dio un brinco en el que pensó en que podría hacer uso de las alas de la armadura, por lo que, al hacerlo, esta trató de hacer que las alas trataran de hacerla volar, pero estas no le hicieron caso y casi hacen que se cayera al suelo, pero como el hondureño estaba por atacarla, solo se decidió hacerlo y contraatacar.

Los dos continuaron en la batalla, aunque el chico parecía no tener ningún problema en cuanto a cosmos se refería. Shinonome debía seguir al mismo ritmo del chico, aunque llegado a un momento, esta sintió como un cosmos extraño recorría su cuerpo.

- ¡Las 100 Serpientes sagradas de Copán! – gritó el chico mientras que muchas serpientes hechas de cosmos iban hacia la peli azul la cual con sus manos logró detener el ataque – eso… parece que lo está dominando.

- No sé de donde viene este cosmos… pero me está dando mucha fuerza – Shinonome comenzaba a regresar el poder de Ramón el cual solo sonrió porque su alumna estaba mejorando mucho.

- Parece que el poder de Sagitario está llegando con ella, pero lo pondremos más a prueba – dijo el chico mientras dejaba a un lado su ataque y cargaba más en su mano – Ryo, espero que aguantes el poder de Sagitario, el mismo que tendrás que usar tú.

- ¿Te refieres a…?

- ¡Trueno Atómico! – gritó el chico mientras que lanzaba el ataque insignia de los Caballeros de la dichosa constelación el cual fue como un enorme relámpago hacia la peli azul.

- ¿Uso mis Meteoros de Pegaso? ¿O mi Cometa de Pegaso? ¿Qué uso? – la chica estaba por ser impactada por el ataque del hondureño, en ese momento, la chica elevó su cosmos a un nivel alto siendo envuelta en un aura dorada y deteniendo el ataque de Ramón.

- Parece que finalmente lo ha conseguido, ha llegado al séptimo sentido – susurró el chico sonriendo - ¡Ahora Ryo, mantén ese cosmos que has llegado ahí!

- ¿M-Mi cosmos? ¿Qué le pasó? Pero ahora me siento más poderosa que antes – la chica miró al hondureño - ¿Qué fue lo quien pasó?

- Finalmente has encendido el séptimo sentido en ti, apuesto que la armadura de Sagitario ya no está tan pesada ¿verdad? – la chica notó eso y solo asintió – felicidades.

- Eso significa que…

- No, te falta mucho para poder dominarlo a la perfección, pero ya diste el primer paso para poder dominar el séptimo sentido, así que vamos a continuar.

- Bien, vamos a continuar Ramón.

- Se ve que tienes el poder de Pegaso – sonrió el chico mientras podía ver detrás de la peli azul la imagen del caballo alado, al mismo tiempo pudo ver la imagen de Seiya y Tenma de Pegaso – ella sigue el camino de sus antecesores y quiere mejorar.

- ¡Vamos Ramón!

- ¡Allá voy! – dijeron los dos yendo a atacarse al mismo tiempo, siendo que el oji café llevaba mucho la ventaja en cuanto a combate físico y cósmico, aun así, Shinonome se estaba adaptando mucho al combate, lo mismo que al peso de la armadura el cual empezaba a hacerse más liviano debido a la cantidad de cosmos que estaba elevando.

- Esto es increíble, realmente estoy haciendo con mi cosmos, este está a un nivel que no sentía desde la batalla contra Poseidón, realmente es algo genial – sonrió la peli azul mientras sentía como un cosmos estaba naciendo en su mano el cual deseaba lanzar, pero todo fue hasta que sintió la verdadera energía y decidió lanzarlo - ¡Toma esto!

- ¿Qué? – el chico miró como un rayo fue hacia él, aunque lo detuvo con una mano – eso me tomó de sorpresa, lanzaste una técnica que creo que podría ser el Trueno Atómico.

- ¿Lancé… el Trueno Atómico?

- Así es, no fue muy fuerte, pero eso te nació y lo lanzaste con algo de fuerza, sin embargo, me gusta que ya te puedas manejar más.

- Aun así, me gusta bastante que ya pude elevar mi cosmos al máximo – dijo la peli azul la cual miraba sus manos y esto le gustó mucho – bueno, ¿Qué estamos haciendo? Sigamos batallando.

- Bien – los dos chicos siguieron batallando, aunque llegado un momento, Ramón se detuvo mientras empezaba a elevar su cosmos, aunque parecía más que llamaba a alguien – espera un momento Ryo, quiero traer a algunas más, Daisuke me ayudará con eso.

- ¿Quiénes?

- Ya verás – dijo el chico mientras que unos segundos después, apareció el Caballero de Cáncer junto con Nakano y Shiho las cuales estaban confundidas por saber dónde estaban.

- ¿Aquí es donde estaban entrenando? – dijo la líder de las Saintias la cual estaba con su armadura lo mismo que Nakano, de hecho, las dos miraron a Shinonome - ¿Qué haces con la armadura de Sagitario?

- ¿Por qué la vistes?

- Cualquiera cosa me llamas Ramón, tengo cosas importantes que hacer – dijo el peli rosa – nos vemos.

- Dale – el chico se fue del sitio usando su tele transportación, aunque luego de eso, Ramón miró a las Saintias de Andrómeda y Perseo – verán, con Ryo la estoy entrenando para que ella sea la que porte la armadura de Sagitario.

- ¡¿Portará la armadura de Sagitario?!

- Así es, es muy probable que lo haga y… siento que realmente ella puede hacerlo, ya la vistió en la batalla contra Poseidón, así que siento que lo hará mejor.

- Entonces… ¿no aceptarás el rango dorado?

- No, ella lo hará, ya sabe alcanzar el séptimo sentido, aunque no lo domina como es debido, con que recuerde como es llegar ahí, estará bien.

- Por eso es que salían bastante ya que se me hacía extraño – dijo la líder – pero eso solo me deja saber que ella está en buenas manos.

- Sí, al menos eso creo que ella piensa – sonrió el chico – bueno, basta de charlatanerías, resulta que las mandé a llamar porque creo que ustedes necesitan entrenar también.

- ¿Entrenar también?

- Así es, las demás han estado entrenando del mismo tiempo, sin embargo, Shiho, como líder de las Saintias, deberías saber que debes ser la más fuerte, sin embargo, aunque sus poderes igualen al de los Dorados, solo sería el poder básico.

- ¿El poder básico? – Nakano quedó confundida por eso, pero Shiho parecía entenderlo.

- Creo que sé que dices, si aumentamos más nuestros cosmos, podremos ganar más poder – susurró la chica – por eso es que las amigas tuyas, las Mahou Shoujos, tienen un poder similar.

- Sí, eso es porque Asuka las ha estado entrenando, usando las armas de Libra para mejorar en el uso del cosmos dorado – el chico recibió varias miradas de parte de las Saintias - ¿Qué pasó?

- Parece que te llevas muy bien con tu ex novia Ramón-san – dijo Nakano mirando al hondureño el cual se sonrojó un poco.

- Eso es porque somos mejores amigos, nada más, ¿o es que los ex novios no pueden ser mejores amigos?

- Es raro, pero se da el caso – dijo Nomi mirando al chico – con tal que no le sea infiel a tu pareja está bien.

- No le sería infiel a Claudia, además, ella sabe que a veces me encuentro con Asuka para tomar algo o entrenar, ella lo sabe – suspiró el chico – entrenemos que a eso venimos, como ven, Ryo está practicando para ser la sucesora de Sagitario.

- ¿Y la dominas el séptimo sentido?

- Aun no, apenas lo he manifestado, pero lo he mejorado mucho hasta el punto que la armadura no me pesa mucho.

- Aparte de eso, puede usar un poco el Trueno Atómico, que, si lo combina con sus Meteoros de Pegaso, entonces puede hacer un ataque muy poderoso, después de todo, por lo que sé, los Caballeros heredan las técnicas de sus antecesores, por lo que Ryo debería haberla heredado.

- Creo que sí, porque de la nada lo hice – susurró la peli azul, en eso, el chico encendió más su cosmos hasta que las demás se pusieron en pose de batalla.

- Bien, entonces vamos a batallar, cuando ya no esté yo ni los chicos, aunque Joan sé que estará para pelear ya que ahora vivirá en Japón con su mujer y sus hijos, Rafael a lo mejor se queda en Japón también con su pareja, yo no sé si me iré a vivir con Claudia a México o a Honduras.

- Los 3 ya tienen su vida planeada.

- Sí, pero dejemos de hablar, preparen sus cosmos – las chicas asintieron elevando sus cosmos a donde podían, Ramón también lo hizo - ¡vamos!

- ¡Sí! – con eso, los ataques chocaron provocando una pequeña explosión cósmica.

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Mientras tanto en la ciudad de Satogahama…

- ¿Por qué no fuiste con Ramón a ver el entrenamiento con las chicas? – preguntó la española a su mejor amiga mientras paseaban por el centro comercial.

- Sé que solo va a eso, hay que confiar en la pareja ¿no?

- Sí, aunque a veces me preocupaba ya que miraba que incluso salía con su ex novia ellos solos.

- Lo sé, no te digo que no me pongo celosa a veces, pero Asuka me dice siempre que solo quedan en ir a tomar algo o hacer algunas otras cosas, pero siempre estoy atenta por si algo pasa – sonrió por lo bajo la mexicana – aun así, lo quiero.

- Ya veo – ambas chicas miraron al frente y pudieron ver de nuevo una escena que les llamó la atención, una que vieron hace tiempo - ¿otra vez la novia de Rafael?

- Y él también – las dos morenas miraron al chico el cual estaba con su pareja entrando a una tienda de artículos para bebés.

- Tía, ya me suponía esto, pero de igual forma creo que se hará cargo o algo así, vayamos a ver – las dos se fueron a la tienda, pero de forma cautelosa con tal de no ser vistas por el peli negro, incluso bajaron sus cosmos para no ser percibidas.

- A ver, ¿Cuál le quedaría mejor? – preguntó el mexicano mirando a la peli gris la cual seguía mirando varias prendas.

- Bueno, Shiki-san me dijo que estaba buena una ropa de color blanco para simbolizar que era una nueva luz, pero luego de eso empezó a hablar en rumano que no le entendí mucho.

- Bueno, la verdad no sé mucho de esto, siento que cualquiera podríamos llevar – Rafael suspiró – le hubiera pedido a Joan que me ayudara en esto.

- Imaginar que él primero es padre y ahora tu – sonrió la oji azul – espero que podamos hacerlo bien.

- Yo también, por cierto, estoy buscando algunos apartamentos, aunque no sé si tú quieres mudarte o hacer una casa más grande en donde viven ustedes para que tus hermanas también tengan un mejor sitio.

- Bueno, me gustaría que tuviéramos nuestro lugar, pero es que dejar a mis hermanas realmente no me gustaría.

- Lo entiendo, entonces hagamos eso, construyamos una residencia para todos, así ellas tendrán mejores habitaciones y nosotros un sitio en el que podremos criar a nuestro hijo – Yumi sonrió por eso lo mismo que el oji morado – y, por cierto, a lo mejor tendremos algunas habitaciones para que nuestros invitados y los espías, ¿verdad Esperanza y Claudia?

- ¿Eh? – las dos chicas se quedaron viendo algo sorprendidas por ser descubiertas.

- No crean que las note antes de venir, si querían espiarme, desde un principio hubiera ocultado sus cosmos – el peli negro miró hacia el sitio en el que seguían escondidas – se supone que sería una sorpresa sobre esto, pero creo que ya lo pillaron.

- Jeje, lo sentimos – Claudia fue la que se disculpó por eso – es que me llamó la atención desde hace ya varios días.

- Es mejor que lo hablemos en otro lado – los 4 se fueron a comer algo en una cafetería cercana, aunque para la shinobi era más que obvio que comía mucho porque ahora debía alimentar dos estómagos.

- Dinos Rafael, ¿Cómo es que tu novia está embarazada?

- Veamos, por donde empiezo – el chico lo pensó un poco – bueno, como no usábamos condón, una noche…

- ¡No me refiero a eso! – reclamó la española – ya sabes bien lo que te quiero decir.

- Lo siento – sonrió el chico – resulta que cuando me di cuenta de eso, me quedé sin palabras.

- Igual yo, pensé que esto causaría problemas entre nosotros, pero Rafael-san siempre estuvo ahí para mí – sonrió la peli gris.

- Aun así, aunque nos llegó de sorpresa, estoy dispuesto a seguir adelante con mi nuevo deber como padre, no dejaré que a mi hijo solo.

- Eso si es un hombre, igual que Carlos cuando asumió su responsabilidad – sonrió Esperanza al igual que Claudia – por cierto, ¿es niño o niña?

- Aun no hemos querido saber, lo veremos en la próxima reunión con el ginecólogo.

- ¿Tendrá nombre latino o nombre japonés?

- Estamos en eso, aunque mis cuñadas han dejado muchos nombres japoneses, estamos en veremos – dijo el peli negro.

- Aunque no me molestaría que nombre llevase, estamos en planes de escoger algunos – Yumi fue la que habló.

- Carlos y Kana escogieron nombres japoneses para sus hijos, mejor vete pensando en escoger.

- Sí, en eso estamos – la conversación siguió por un buen momento, aunque llegó el punto en el que cada quien tomaría por su lado.

Rafael y Yumi iban a la casa de esta y la de sus hermanas siendo llevada en estilo nupcial por el peli negro, aunque siempre con cuidado de no lastimarla.

- Supongo que deberé empezar a comprar todos los materiales para construir nuestra casa ¿no?

- ¿Lo harás tu solo?

- No creo que me canse tan fácilmente, sabes lo fuerte que soy.

- Eres indiscutible Rafael-san – la chica lo besó – vamos entonces.

- Sí – los dos se fueron a la casa de la peli gris, pensando en lo que pasaría a futuro con su primogénito.

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Continuará…