RinMakoto. Un ataque que da origen a lo que será la nueva guerra, supuestamente harán la técnica prohibida y quién sabe que poder esconde la hermana de Ramón, a ver.

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Sin más, comencemos…

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- ¿Y ese cosmos? – las Saintias sintieron una energía poderosa, era tan grande que los asustó, incluso pensaron que era alguno de los latinos batallando, pero no era así, de hecho, el cosmos era algo superior a alguno de los chicos.

- No me lo creo… tres Caballeros Dorados están haciendo la técnica prohibida, solo eso puedo similar – decía Shiho con escalofríos.

- No siento eso – Saori fue la que habló en voz baja – es un cosmos parecido a la Exclamación de Athena, pero no es eso.

- ¿Saori? – Ramón miró a su hermana la cual seguía con ese cosmos tan divino.

- ¡¿La Exclamación de Athena?! – Claudia reaccionó de forma sorprendida - ¿no se supone que es la técnica prohibida?

- Así es, sin embargo, no siento que sea esa técnica – la hermana del hondureño seguía hablando – es un poder equivalente a ella, pero no lo es.

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Siberia.

- ¿Q-Que? – Kurashiki miró como es que tanto Shinji como Rafael desistían de usar esa técnica y solo el mexicano era el que tenía cosmos en su mano derecha.

- Creíste que usaríamos la Exclamación de Athena ¿verdad? – susurró el peli negro mirando a la Saintia de Fénix – no soy tan idiota como para usar esa técnica, puede que no sea un Caballero, sin embargo, sé perfectamente que no se debe usar esa técnica contra un enemigo ya que es un ataque cobarde.

- ¿Exclamación de Athena? – preguntó la deidad mirando a Rafael, sin embargo, sería Waka la que respondería.

- La Exclamación de Athena es considerada la técnica máxima de los Caballeros atenienses, ya que solo puede ser ejecutada por una trinidad de Caballeros Dorados o de Caballeros que dominen el Séptimo Sentido. La fuerza destructiva liberada por esta técnica equivale al Big Bang, la explosión que formó el universo, pero enfocado en un solo punto – la peli azul explicaba – debido al gran poder destructivo que posee y porque los Caballeros de Athena luchan por la justicia dignamente hasta el final, Athena, que tanto odiaba las armas, terminó prohibiendo la técnica por considerarla injusta e infame. Si una trinidad de Caballeros Dorados utiliza esta técnica que fue prohibida eternamente por su vileza, terminarán despojados de su honor como Caballeros y serán marcados en la historia como individuos de la peor clase.

- Es increíble ver que 3 simples humanos puedan ocasionar un poder similar al poder de un dios – Deimos sonrió por lo bajo – pero no importa, no podrán vencer a una divinidad.

- Te escuchas como alguien que solo es pura charlatanería, sin embargo, quiero ver que tan fuerte eres, Deimos – el cosmos del peli negro comenzó a arder con fuerza sorprendiendo mucho a la divinidad – prepárate.

- Es un cosmos fuerte, casi llegando al estado divino, ¿Cómo es que un humano puede tener semejante poder? – Rafael levantó sus manos al aire apuntando directo a Deimos.

- Espero que disfrutes del aire frio, porque no te perdonaré que me hicieras recordar un suceso tan malo como ese – el cosmos de Rafael llegó al punto en que su cabello oscilaba entre el blanco y negro mientras el cosmos estaba destellando mucho – ¡Recibe mi Divina Ejecución de la Aurora!

- Este tipo – la divinidad miró como el cielo se ponía de color negro al mismo tiempo que una gran ventisca hasta forma lo que parecía ser un huracán de aire frio – su cosmos… realmente no entiendo nada, como es que alguien como un simple humano tiene ese cosmos tan grande.

- ¡Recibe todo el poder de mi hielo! ¡Ejecución de la Aurora! – el ataque fue de lleno hacia Deimos el cual intentó detener el ataque, sin embargo, el cosmos de Rafael ardía más que el suyo por lo que poco pudo hacer para detener el ataque del peli negro.

- S-Se supone que eres un humano… ¡y yo un Dios! – Deimos terminó congelado por completo, sin embargo, este no estaba del todo muerto, solo estaba en un bloque de hielo.

- No me deja de sorprender el poder de Alférez-Senpai – dijo Waka acercando a Shinji.

- Así es – susurró la peli roja la cual se fue al encuentro del peli negro el cual solo aterrizó de forma normal al suelo, pero este sintió un golpe en su cabeza producto de su alumna.

- ¿Y eso por qué fue?

- ¡Que susto me pegaste! ¡Pensé que usaríamos la Exclamación de Athena! ¡No quería perder mi honor como guerrera de Athena!

- Lo siento, pero es que era para comprobar tu poder y efectivamente, pasaste la prueba – dijo el chico a lo Fénix solo quedó confundida.

- ¡¿Qué demonios?!

- El dios este no es mentira, realmente es una amenaza bastante alta – decía el chico mirando el cuerpo congelado de Deimos – aquí pasará algo malo, lo presiento.

- Así es, una nueva guerra está por desatarse – Shinji habló – por cierto, Kurashiki-Senpai, parece que puedes usar el séptimo sentido.

- Sí… noté eso.

- Aunque Iwaki-Senpai y Asada-Senpai eran más hábiles con el uso del hielo, pudiste lograr algo que ellas no pudieron hacer – dijo Waka analizando las cosas – combinaste fuego y hielo, por lo que eso te hace alguien peligrosa.

- Deberíamos regresar.

- ¿Y qué hacemos con Deimos?

- Por el momento dejémoslo aquí, si se lo llevan, creo que sería algo costoso que lo descongelarán, además de que sus fuerzas serían muy débiles – Rafael dijo eso, sin embargo, decidió cambiar de planes – pensándolo bien… creo que tengo algo en mente.

- ¿Qué piensas?

- Kurashiki, carga tu cosmos y le lanzas una Ejecución de Aurora, si tu aire frio llega a un punto alto, lo matará – la peli roja asintió e hizo lo que el peli negro le indicó.

- Aquí vamos… ¡Ejecución de Aurora! – gritó mientras que en vez de aire frio salió una ráfaga de fuego bastante grande la cual dio de lleno con el cuerpo de Deimos, aunque no le hizo nada - ¿Qué?

- No te preocupes, descongelaste un poco a Deimos – Rafael se acercó al dios el cual solo seguía del mismo modo, sin embargo, el chico lo decapitó con toda su fuerza poniéndole fin a la vida del dios del terror.

- Derrotaste a un dios menor – dijo Shinji – me alegra tenerte de aliado y no de enemigo.

- Deberíamos irnos a informar esto – Waka fue la que habló – no creo que este ataque sea algo normal.

- Sí – Rafael llamó a Yasmina con su cosmos el cual llegó y los llevó de vuelta a Japón en donde hablarían de palabras mayores.

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Una hora después, todo el grupo estaba reunido para discutir lo que había ocurrido durante las últimas horas.

- A ver, vamos a calmarnos por el momento – Nomi miró todos los que estaban reunidos en el Consejo – Joan-san, explica por favor.

- Primero que nada, resulta que fuimos con Kana y con nuestros hijos a Francia para dar un paseo, nos encontramos con Francine y… ya saben quién Claudia.

- ¿Con ella? – preguntó la morena con el ceño fruncido sabiendo que a pesar de que la madre de ambos hermanos solo le tenía aprecio a ella, Claudia no tenía el mismo sentimiento y la rechazaba por haberla abandonado.

- No te preocupes, no le presté atención, sin embargo, cuando estábamos ahí, unos tipos con vestimentas de gladiador nos atacaron, aunque no fueron nada de problema matarlos.

- Aunque dijeron que varios de ellos eran sirvientes de Phobos – decía Tsukumo – eso significa que el dios Ares está detrás de todo esto.

- Eso tiene que ver con nosotros – dijo Rafael – pues resulta que batallamos contra alguien que resultó ser Deimos, el dios de la personificación del terror.

- ¡¿Deimos?!

- Lo derroté, sin embargo, no creo que al final de todo esto se calme, imagínense que Ares venga a hacernos compañía.

- Por cierto, tengo una pregunta.

- Adelante Yasmina-san.

- ¿Quién es esta chica? – preguntó el peli rosa mirando a la hermana de Ramón la cual estaba al lado del moreno – que linda.

- Daisuke – Ramón se acercó al Caballero de Cáncer y sin medir palabra le dio un golpe en la cabeza estrellándolo en el suelo – ella es mi hermana Saori, espero que no digas nada más sobre ella porque te mandaré al monte Yomotsu sin boleto de regreso.

- Pero yo puedo ir y venir del monte Yomotsu.

- Te lo digo, no volverás del monte Yomotsu porque te quedarás sin cuerpo físico, ¿te quedó claro?

- S-Sí.

- ¿Qué hace la hermana de Maldonado-kun?

- Resulta que ella puede ser nuestra diosa – la noticia de Nomi dejó callados a todos los cuales no creían que eso fuera cierto.

- A-A-Athena… ¡Athena! – todas miraron a Saori la cual quedó confundida por eso.

- ¿Cómo que Athena? – la peli lila se miró fijamente – pero como es que me dicen que soy Athena, ¿soy Athena?

- No lo creo, pero es que sentí ese cosmos tan extraño viniendo de ti – decía Ramón mirando a su hermana mayor – era un cosmos divino, superior al mío.

- ¿En serio? – el moreno asintió – pero no es posible Ramón, se supone que tú eres alguien fuerte.

- Puede ser, sin embargo… ese cosmos no era normal.

- No puede ser – susurró.

- ¿Ella es Athena?

- N-No soy Athena.

- Sin embargo, el parecido es bastante extraño – Shiho siguió – normalmente las Athenas siempre son iguales, y usted Saori-san, es igual a Athena, además, lleva el mismo nombre de la última Athena.

- Es increíble – susurró Saori mientras que miraba a su hermano menor el cual estaba pensando bastante – Ramón, ¿en serio crees que soy Athena?

- No tengo la menor idea Saori, quizás…

- ¡Ramón! ¿estás ahí?

- ¿Asuka? – el moreno escuchó la voz de su mejor amiga la cual parecía estar algo agitada - ¿Qué ocurre?

- ¿Con quién hablas?

- Es Asuka – los demás esperaron a que el peli negro siguiera hablando – ¿Qué ocurre?

- Cerca de donde vivo, aparecieron varios tipos que parecen gladiadores de la antigua Roma, Kurumi me ayuda a combatirlos, sin embargo, son fuertes.

- ¿Gladiadores?

- Deben ser parecidos a los que combatimos Francine, Kana y yo – Joan fue el que habló.

- Puede ser – el moreno siguió hablando con su amiga peli gris - ¿se encuentran bien tú y Kurumi?

- Sí, gracias a los entrenamientos que tuvimos con ustedes logramos aumentar mucho nuestro poder, en estos momentos estoy usando la armadura de Libra, le di a Kurumi uno de los escudos para que se proteja, sé que se debe tener el permiso de Athena, sin embargo, también el Caballero que porta esta armadura debe saber cuándo usarlas ¿cierto?

- Así es – la Saintia de Perseo habló – el Caballero de Libra debe saber cuándo es que se deben usar las armas de su armadura, solo él y Athena tienen la autorización de hacerlo.

- No importa Asuka, tu úsalas como sea correcto hacerlo – decía el chico.

- Lo entiendo, no te preocupes, estoy usando una de las espadas doradas por lo que no tengo problemas en acabar con ellos, Kurumi se protege con el escudo dorado, así que no hay ningún problema.

- En cualquier caso, iré en tu ayuda – Ramón terminó mientras se dirigía a la ventana del Consejo e iba a ayudar a su mejor amiga.

- Ramón, iré contigo – Claudia también fue con su novio, aunque Saori se aferró a la morena - ¿Qué pasa cuñada? Es peligroso para ti.

- Lo sé cuñada, pero no puedo dejarlos solos, si soy Athena como dicen, entonces haré mi trabajo, aunque aún no entiendo nada – las dos chicas solo siguieron en su camino hacia la ciudad de Osaka.

Mientras que, en esta ciudad, se encontraban Asuka y Kurumi batallando contra los gladiadores que aparecían y se miraba que no pararía.

- ¿Estás cansada Kurumi?

- Aun no Asuka-san, son muchos, pero de suerte nuestro poder es más alto que antes.

- Lo sé – la peli gris llevaba la armadura dorada de Libra, aunque en su mano llevaba una de las armas de su armadura, con la cual les hacía batalla a sus enemigos.

- ¡Cuidado! – la castaña advirtió sobre uno de los gladiadores los cuales iba a atacar a Asuka con una lanza, pero su arma se destruyó al chocar con la armadura de la peli gris.

- Esas armas no son nada para mi – Asuka se dio la vuelta tan rápido que el gladiador no se dio cuenta de que fue rajado por la mitad por la espada dorada hasta que cayó muerto – las armas de Libra son capaces de hacer pedazos las estrellas, y que decir de alguien que me ataca cobardemente.

- Asuka, te ves tan genial – susurró sonrojada la enfermera, aunque tuvo que seguir batallando contra varios de los gladiadores, aunque los derrotaba fácilmente disparándoles algunas agujas de su jeringa.

- Eso Kurumi, necesitamos derrotarlos antes de que hagan más daño – Asuka chocó armas con uno de ellos, pero las armas del gladiador no eran nada para las armas de Libra por lo que fue derrotado muy fácilmente.

- Parece que no se terminan.

- Sí, es algo duro – susurró Asuka, aunque en eso, sintió varios cosmos llegando al lugar lo cual alegró un poco a las dos chicas – parece que los refuerzos llegaron.

- ¡Plasma Relámpago! – la voz de Claudia se escuchó en el lugar y un gran cosmos manifestado en un león dorado se llevó de encuentro a todos los gladiadores del lugar.

- ¡¿Qué es esto?! ¡¿Un león dorado?! – los luchadores estaban sucumbiendo ante el poder de la peli negra el cual era bastante grande.

- Ni siquiera un poder tan débil como ustedes podrá evitar ser mordidos por los colmillos del león – dijo la morena la cual solo aterrizó con firmeza, aunque traía a cierta persona la cual desconocían Asuka y Kurumi.

- ¿Y ella quién es?

- Lo siento – Ramón llegó al lado de la peli gris – tardé un poco, pero ya estamos aquí.

- Ramón – Asuka sonrió por eso, aunque luego se fijó en la peli lila – una pregunta, ¿Quién es ella?

- Es mi hermana mayor Saori, aunque no la conociste y sí, tiene un nombre japonés porque es mitad japonesa, pero que te puedo decir, hay muchas cosas aquí que necesitan mucha explicación.

- Vaya, vaya – una voz se escuchó en todo el sitio, aunque los demás se quedaron callados por eso.

- E-E-E-E-Ese cosmos…

- Mierda, ese cosmos es grande – susurró Ramón mientras veía al cielo el cual solo se tornó negro y de ahí aparecía un cosmos el cual llamó la atención en todo el mundo.

- Mis queridos guerreros, tal parece que ni siquiera pueden vencer a uno de los patéticos Caballeros de Athena – susurró la presencia la cual se miraba como alguien con armadura imponente con detalles rojos en las alas.

- ¡Chicos! – Yasmina apareció con los demás chicos, los Dorados, Saintias y demás chicos llegaron al lugar mirando al cielo.

- Este cosmos lleno de oscuridad es aterrador – decía Shiho la cual empezó a ver a la presencia.

- No puede ser – Tsubasa frunció el ceño, pero luego su expresión fácil cambió a alguien con total terror – ya lo recuerdo… ¡ya recuerdo quien es!

- Nosotras también – Tsukumo, Aoi, Akane y Tomoe dijeron lo mismo, las demás no tenían mucho conocimiento de esto.

- ¿Quién es?

- Nuestras antecesoras batallaron contra él hace muchos años… es nada más que…

- Ares – susurró la Saintia de Casiopea mirando a la deidad que resultaba ser ni nada más que el dios de la guerra violenta.

- ¡¿Ares?!

- Todo esto resultó ser cierto – la líder de las chicas habló – supongo que al final de todo, el dios de la guerra está aquí.

- No entiendo, ¿Por qué Ares está aquí? – Akira preguntó confundido.

- Luego de la derrota de Poseidón y de la Gigantomaquia, Ares invadió la Tierra con sus Berserkers sembrando la discordia en el mundo e instigó la guerra entre las personas. Hades, el Rey del Inferno, entendía la crueldad de Ares, por lo que, en consecuencia de las guerras que provocaba Ares, la población del Inframundo creció. Aparentemente Hades estuvo moviendo los hilos a escondidas durante la Guerra Santa de Athena y Ares – explicaba Shiho conociendo del dios – Los Caballeros de Athena estuvieron en desventaja en número y poder contra el brutal ejército de Ares. Ante esta situación, Athena y el Caballero Dorado de Libra reconocieron esto como una crisis, por lo que, sería justificativo el utilizar las Doce Armas de Libra, con eso se logró la victoria, pero no me imaginé que volvería a aparecer.

- ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA! Vaya, vaya, parece que solo se encuentran los patéticos Caballeros de Athena, pero se ve que su diosa no está con ustedes – reía el dios el cual parecía estar analizando a los guerreros atenienses – parece que tengo mis victimas hechas, pero antes…

- ¿Qué mierda hará? – susurró Hibiki mirando como el dios apuntaba con su lanza, pero sin un objetivo claro.

- Supongo que hay Caballeros que me van a dar batalla, por lo que sus poderes de curación serán problemas cuando enfrenten a mis Berserkers.

- ¿Qué demonios dice? – decía Kudo el cual al final de todo Ares desde los cielos lanzó su lanza con tal velocidad que dio justo en un objetivo.

- Bingo.

- ¡Rafael! – todos miraron como es que el mexicano tenía la lanza del dios Ares en su corazón, cosa que lo dejó callado y cuando el maligno dios sacó la lanza el peli negro no sintió nada.

- ¿Q-Que pasó?

- Pues resulta que a lo mejor no has sentido nada, hoy estoy algo compasivo a pesar de que tu mataste a mi hijo Deimos – susurró el dios – sin embargo, es raro en mí que no te mate de forma violenta… pero te dejé un regalito.

- ¡¿Qué demonios estás diciendo?! – cuando Rafael quiso batallar, este cayó al suelo con un fuerte dolor en el corazón, era tan agudo que al final cayó desmayado.

- ¡¿Alférez-san?! – Kurashiki fue la primera en llegar a donde estaba su maestro.

- Rafael… ¡si serás maldito! – Joan fue el siguiente en querer batallar, pero el dios tiró su lanza hacia el mexicano de cabello castaño.

- ¡Cuidado! – el hondureño empujó a su amigo y fue el moreno el que recibió de lleno el golpe en la zona del corazón cayendo al suelo desmayado.

- ¡Ramón! – Claudia, Asuka y las demás llegaron a auxiliar a ambos peli negros.

- Mi lanza les ha clavado una maldición, si batallan sencillamente el corazón se les saldrá del pecho y será su final, ninguna cura puede ser efectiva más que derrotarme… ¡y eso es porque son humanos! – el dios de la guerra miró de reojo a Claudia la cual estaba por ser impactada por la lanza de Ares que le daría, sin embargo, el arma divina fue detenida por la hermana de Ramón la cual comenzó a emanar un cosmos de origen divino - ¿Q-Que?

- Suficiente… Ares – Saori tiró el arma de regreso al dios el cual la quiso tomar, pero fue clavada en el corazón del dios maligno.

- E-E-Ese cosmos…

- Cuñada – Claudia miraba a la peli lila la cual seguía emanando ese cosmos, Saori se acercó a Ramón el cual seguía desmayado, su hermana lo tomó y pegó a ella.

- Lo sabía – susurró Shiho arrodillándose – ellos dos son…

- ¿Shiho-san?

- La hermana de Ramón-san, Saori-san, es nuestra diosa Athena y… - la Saintia de Perseo desvió la mirada de la peli lila al moreno – Ramón-san… es la reencarnación de Rodorio, Tenma y Seiya de Pegaso… ¡son Athena y Pegaso!

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Continuará…