RinMakoto. Ambos quedan fuera de la guerra santa, pero eso no significa que las cosas se calmarán, pues los 12 Dorados ya estarán listos para la batalla, todo el ejército comandado por al señor Fábregas. Iniciará dentro de poco la guerra.

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Sin más, comencemos…

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Santuario de Athena, Grecia.

Todo el mundo llegó al Santuario, los demás Caballeros y aspirantes estaban mirando el sitio el cual parecía no ser el mismo de hace tiempo.

- ¿En serio este es el Santuario? – decían varios de los guerreros de Athena mirando el Santuario el cual estaba en muchas ruinas, varias piezas destruidas y a duras penas se podía dar forma a algo.

- ¿Y dónde están las casas de los dorados? – decía Yasmina mirando para todos lados.

- Supongo que con esas – decía Aoi la cual señaló a donde estaba una enorme escalinata la cual tenía varios puestos los cuales estaban destruidos y no parecían nada de lo que fueron en el pasado.

- Dios mío, ¿Qué pasó aquí? – preguntó Tsubasa.

- Supongo que fue culpa de nuestros predecesores – habló Esperanza la cual sabía que Shura de Capricornio, Saga de Géminis y Camus de Acuario fueron unos traidores que resucitaron con el poder de Hades, aunque esto fue en el pasado, Kurashiki también sintió esto por las memorias de la armadura de Acuario.

- Pero vamos a ver qué pasa – los Dorados estaban caminando frente a todos los demás de la orden dorada, Asuka y Kurumi iban juntas, aunque delante de los Dorados iba la diosa Athena, las musas y Ramón, el cual no dejaría sola a su hermana.

Llegando al primer templo del Santuario, este estaba totalmente destruido al igual que los demás templos del Zodiaco.

- Aquí se supone que me quedo yo ¿verdad? – decía Hibiki sabiendo que este era su signo.

- Sí, aunque supongo que no defenderás nada – reía Yasmina.

- Si puedo hacerlo… puedo reconstruirlo todo – decía Saori la cual elevó su cosmos a un punto en el que todo el mundo lo sintió y sabían que era la diosa de la guerra y no una falsa diosa.

- El cosmos de Athena es tan cálido – decían varias de las musas las cuales miraron como el cosmos de la peli lila se elevó hasta que todo el Santuario fue cubierto por este.

- Hermana – Ramón quedó fascinado por eso, el cosmos de la oji verde era muy cálido, pero fue más cuando miraban como los templos del Zodiaco estaban construyéndose de nuevo como si de magia se tratase.

- ¡Los Templos!

- Increíble – frente a ellos miraron como es que el templo de Aries se construía desde sus cimientos hasta que volvió a la normalidad y vieja gloria. No solo eso, los demás templos también se vinieron arriba, siendo el Santuario restaurado tan bien que los demás Caballeros estaban asombrados por eso.

- Es un milagro – decía Shinzuke el cual estaba con los demás de Plata, Bronce y aspirantes. Del grupo de Satogahama, junto con el peli turquesa, estaban Kudo, Souta, Akira y Honjou.

- Nunca pensé ver algo así – dijo el Haraguchi menor.

- Ojalá que pudiéramos batallar también – decía Kudo el cual estaba mirando los templos.

- Oye Kudo, ¿no se supone que deberías ir con ellos? – preguntó Akira – tú tienes la sangre de Piscis.

- Lo sé, pero es que aún no soy nombrado como Caballero Dorado, así que no me considero como uno.

- No digas eso – Honjou se le acercó un poco al peli negro - after all, you are someone strong and also handsome.

- S-Senpai, se lo agradezco, pero no se me acerque mucho – susurraba el chico sintiendo como es que Flecha estaba casi encima de él.

- Quisiera poder el cosmos que logré hacer hace tiempo como decía Yoshimi – susurró Akira, pero este solo miró a los Templos de los Dorados. Varios minutos después, todos llegaron a la Cámara del Patriarca en donde justamente ya había llegado el señor Fábregas el cual cedió su trono a Athena para que se sentara, las musas se pusieron a su lado y los Dorados y Saintias estaban frente a ella arrodilladas.

- El Santuario parece que está construido de nuevo – decía Shiho por lo bajo.

- Por cierto, aún hay puestos vacíos con los Caballeros de Athena – Umi fue la que habló mirando como faltaban algunos Caballeros – no miro a Piscis, Géminis y Escorpio.

- De Piscis tenemos un candidato, igual de Géminis, pero de Escorpio no tenemos a alguien.

- Creo que yo sé de alguien – decía Nozaki la cual llamó la atención de los demás.

- ¿Quién Yuuki-chan?

- Souta-kun es bueno para el papel, el otro día lo enfrenté y me atacó con lo que parecía ser la Aguja Escarlata – lo dicho por la rubia dejó más impresionados a todos.

- Eso es interesante – Perseo analizó las cosas – con eso supongo que tendríamos a los demás Caballeros.

- ¿Qué hay de Piscis?

- Kudo-kun es el candidato para eso – Tsubasa levantó la mano – él posee la sangre envenenada de Piscis, lo mismo que yo.

- Equuleus, ¿posees la sangre de Piscis? – preguntó Umi siendo del mismo signo zodiacal de la castaña.

- Sí, él y yo hicimos el Ritual de los Lazos Rojos, nos dolió mucho, pero logramos hacer que nuestra sangre se convirtiera en sangre envenenada, sin embargo, Kudo-kun parece ser más apto para el puesto de Caballero de Piscis.

- Ya veo.

- Akira es el más apto para el puesto de Caballero de Géminis – Yoshimi fue la que habló esta vez – ya vimos lo que pasó con él ¿verdad?

- Así es, su poder destructivo era muy grande – decía Shinji junto con Waka recordando la batalla con el peli negro.

- Sin embargo, al igual que los gemelos de la constelación posee un tipo de gemelo malvado que le da ese poder gigante – Ramón sabía del poder que poseía Akira cuando era poseído, pero podría dominarlo si él podría.

- Entonces no hay que perder – el Patriarca habló mirando a Athena la cual asintió – Hibiki, tráelo.

- A la orden – Aries se fue del salón y unos segundos después llegó a donde estaban los tres mencionados y estos llegaron con Hibiki.

- ¿Qué pasa?

- Arrodíllense – los tres se dieron cuenta que estaban con Athena y el Patriarca e hicieron eso.

- Lo sentimos.

- No importa, por lo que han mencionado sus compañeros, ustedes tres son los elegidos para llevar las armaduras doradas que hacen falta – decía Saori – por lo tanto, a merced que estamos frente a lo que es una guerra santa, necesitamos a los más capacitados para esto, por eso les pregunto, ¿aceptarán las vestimentas doradas para batallar en el nombre de Athena?

- Diosa Athena, yo acepto el puesto de Caballero Dorado, si usted me lo concede – decía Kudo, Tsubasa sonrió por eso.

- Yo igual acepto cualquier puesto que me dé – Souta fue el siguiente, Nozaki sonrió.

- Acepto, gracias por la oportunidad – Akira fue el último en hablar, Yoshimi levantó el pulgar en señal de aprobación.

- Supongo que no hay nada que discutir – sonrió la diosa, el Patriarca lo hizo igual, Kudo, Akira y Souta elevaron sus cosmos hasta que salieron de color dorado. Los demás miraron tres brillos llegaban desde el cielo y eran de color dorado.

- Parece que las armaduras doradas restantes están aquí – dijo Shinji sintiendo las presencias de las vestimentas doradas.

- ¡Adelante! – los restantes chicos vistieron las armaduras siendo ascendidos al rango más alto dentro del ejército ateniense.

- Guau, realmente siento el poder de Piscis por mi interior – susurró Kudo sintiendo las memorias de los anteriores Caballeros de la constelación de los peces por su memoria.

- ¿E-Esto es el rango dorado? – Souta fue el siguiente, al igual que el peli negro, los pensamientos y memorias de los Caballeros de la constelación del escorpión llegaron a su cabeza.

- Esto es increíble – Akira fue el último sintiendo como los anteriores Caballeros de Géminis llegaban a su cabeza y sus experiencias pasadas.

- Los 12 Caballeros Dorados están reunidos-nya – decía Rin con brillo en sus ojos.

- Sí, mi sueño se convirtió en realidad – dijo Shiho sonriendo por lo bajo – finalmente los 12 guerreros más fuertes de la elite ateniense están reunidos.

- Ahora con esto la victoria está casi asegurada – susurró Aoi.

- ¡Caballeros Dorados, vayan a defender las casas del Zodiaco! – los 12 nombrados asintieron y fueron a sus respectivos templos para defenderlos en caso de que algo pasara, no sin antes hacer ver a todo el Santuario que habían llegado los Caballeros Dorados.

- Supongo que no tenemos de que preocuparnos – Sayaka habló llevando su armadura de Ofiuco para después mirar a los suyos – lucharemos con esto, ¡¿listos?!

- ¡Sí! – de vuelta en la cámara de Athena, las Saintias también se fueron a las casas del Zodiaco, parecía que varias de ellas estarían con algunos de los Dorados.

Tomoe se fue con Hibiki a la casa de Aries, al ser pareja, no tenían problemas.

Tsukumo y Joan estaban en la casa de Tauro, ambos defenderían eso como guerreros y como pareja que eran.

Akira y Yoshimi estaban en el templo de los gemelos.

En el templo del cangrejo gigante estaban Yasmina junto con Aoi.

Templo de Leo, estaba solo Claudia, aunque Ramón decidió quedarse con ella, aunque no peleara, estaría como apoyo.

En el sexto templo del Zodiaco, Virgo, Shinji y Waka estaban defendiéndolo.

En Libra, Asuka y Kurumi estaban juntas, la peli gris confiaba mucho en su amiga por si necesitaban de sus poderes mágicos.

En Escorpio, Souta estaba con la Saintia de Osa Mayor, Nozaki.

En Sagitario, solo estaba Shinonome la cual no necesitaba compañía.

Con Capricornio, Esperanza estaba mirando el Santuario desde su templo, estando ella sola practicando su espada.

Del mismo modo, en la casa de Acuario, Kurashiki estaba esperando a que los enemigos vinieran a su templo para poder congelarlos.

Al final, Piscis estaba defendido por Kudo y Tsubasa, los cuales eran el último batallón para evitar que los enemigos fueran a la cámara de Athena. Con estos últimos…

- No pensé que realmente intercederías por mí para ser Caballero de Piscis – decía el chico peli negro – gracias.

- No hay de que, después de todo, hiciste un gran trabajo ayudándome también con lo de la sangre envenenada – decía la Saintia mientras ambos entraban a la casa de Piscis, revisando cada uno de los rincones de ahí, aunque al final llegaron a las gradas que iban directo a la cámara de Athena.

- Tu querías hacer esto sabiendo que te podría causar dolor – río el peli negro – aun así, ¿no te arrepientes?

- No, después de todo he logrado adaptarme a esto – Tsubasa se detuvo mirando a la cámara de Athena – al final de todo, decidí esto por cuenta propia, no te preocupes por mí, mi sangre no me duele, solamente tengo cuidado de que nadie más la toque.

- Tsubasa – Kudo abrazó por la espalda a la castaña la cual se sonrojó un poco, pero esta solo se dio la vuelta para verlo directo a los ojos y sin pensarlo lo besó en los labios, siendo correspondido este gesto. Ambos siguieron profundizando el gesto, aunque la temperatura del acto estaba subiéndose de tono, pero pararon todo mirándose.

- C-Creo que deberíamos poner el camino de rosas para evitar que alguien pase a la Cámara de Athena.

- Sí – ambos chicos crearon el camino de rosas el cual estaba creado para evitar que los villanos, en caso de vencer al protector del templo de los peces, tendría una muerte segura en el camino de Rosas Demoniacas.

- Supongo que con esto será suficiente – la castaña se dio la vuelta para abrazarlo el cual correspondió el gesto, aunque luego de eso, la oji azul lo tomó de la mano y lo llevó a la habitación que poseía el templo de los peces. Al llegar, notaron que justamente había muchas cosas, una cama, estanterías vacías y una ventana que daba vista al resto del Santuario.

- Parece que la diosa Athena reconstruyó todo muy genial – Kudo miraba para todos lados, aunque cuando iba a voltear a ver a su amiga de Equuleus, este fue empujado a la cama - ¿Tsubasa?

- Por haberte ayudado, quiero que me devuelvas el favor – susurró Tsubasa mientras se quitaba su armadura junto con su ropa quedándose sin nada encima – ya sabes lo que quiero.

- ¿S-Segura?

- Por supuesto.

- Vaya, supongo que no puedo hacer nada – susurró el Caballero de Piscis mientras se desprendía de su armadura dorada para luego quitarse su ropa interior y quedar sin nada al igual que la Saintia – adelante.

- Antes de comenzar la guerra, vamos a hacer esto – susurró Tsubasa, ambos se cubrieron con las sabanas cerrando la puerta con sus cosmos para evitar que se abriera, incluso pusieron algunas rojas rosas. Los dos se pusieron en su actividad sexual.

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Cámara del Patriarca.

Saori estaba con el señor Alfonso hablando un poco sobre el asunto de la batalla, ambos estaban haciendo estrategias sobre lo que debían hacer para cuando atacara con Ares.

- Deberíamos mandar algunos Caballeros de Bronce y de Plata para asegurar que no haya disturbios causados por los gladiadores o los Berserkers – el señor Alfonso pensaba en eso – supongo que solo en casos extremos mandemos a los Dorados.

- Me imagino que así sería – decía Saori – sabe, me siento muy mal no conociendo este tipo de cosas y es que todo cambio tan rápido.

- ¿Por qué lo dice?

- Porque solo venía a conseguir algo de información familiar y en menos de lo que canta un gallo me doy cuenta que soy Athena – la peli lila sonrió por lo bajo – la verdad no entiendo nada de lo que pasa.

- Bueno, no vamos tan lejos Athena, apenas tomé el puesto de Patriarca, pero no de la manera tradicional como lo hacían antes – Alfonso suspiró – venía a cuidar a mis nietos, sin embargo, nunca le conté a Joan o a Claudia que hace tiempo que encontré el casco del Patriarca en un viaje que tuve que hacer a Grecia cuando ellos eran más jóvenes, sin embargo, al ponérmelo logré saber todo sobre el Patriarca y sus funciones, todo esto lo oculté casi toda la vida de ellos.

- Por eso fue que los entrenó desde pequeños.

- Así es, Joan recibió la bendición de un dios de la mitología azteca lo que le impide morir y Claudia se convirtió en Mahou Shoujo, por lo que al entrenarlos desde pequeños ya los preparaba para cuando tuvieran que arreglárselas solos.

- Patriarca Alfonso, ¿y usted en que es bueno?

- Al igual que Joan, puedo usar técnicas que van con la muerte, Joan aprendió la técnica de Redención, la cual consiste en extraer el alma de un cuerpo y destruirla – decía el señor Fábregas – a diferencia de las técnicas de Cáncer, las cuales son las Ondas Infernales las cuales sacan el alma de un cuerpo y lo mandan al Yomotsu, no funcionan con los espectros porque las Sapuris que los protegían los hacían inmunes.

- Lo entiendo – susurró Saori – supongo que lo mío es porque desde pequeña siempre soñaba con una voz.

- ¿En serio?

- Sí, jamás se lo conté a nadie, ni Ramón lo sabe, esa voz me hacía sentir cálida, pero no tenía ni idea de donde provenía – la peli lila continuaba contando eso – aun así, no estoy arrepentida de nada, aunque todo pasó muy rápido porque de la nada me convertí en la diosa Athena… supongo que nací para eso.

- No solo eso – Shiho estaba a un lado escuchando todo con las musas – supe que algo andaba mal cuando la miré, así como cuentan, la diosa Athena posee sus mismas características, no solo eso, Ramón-san era la reencarnación del mismísimo Pegaso.

- ¿Por qué de Pegaso?

- El parecido físico, solo el cambio de cabello, además, siempre Pegaso nace para estar con Athena, por eso es que todo coincide – Perseo seguía hablando – aunque Shinonome-san haya poseído la armadura de Pegaso, no era la verdadera portadora desde un inicio. Ese título le corresponde a Ramón-san.

- No me lo creo – susurró la oji verde – aun así, espero poder hacer un buen cargo como Athena, la verdad no tengo mucha experiencia en esto, pero daré lo mejor de mí.

- No se preocupe Athena – Honoka habló – nosotras la ayudaremos a que sepa cómo es que Athena debe mandar en el Santuario, después de todo, no solo las Saintias poseen esa información de generaciones pasadas.

- Lo sé – sonrió Shiho mirándolas – vamos a hacer posible esto.

- Gracias – sonrió Saori la cual solo observaba su báculo de Nike, dejó eso a un lado mientras que solo miró al padre de Claudia y Joan – Patriarca, estamos listos para enviar la primera tropa de Caballeros ¿verdad?

- Así es, supongo que iremos a mandar en algunas zonas de Japón, enviaremos algunos aspirantes y unos Caballeros de Bronce para evitar que se cansen los de alto rango, sin embargo, traeré a Claudia y Ramón para hablar un poco.

- Bien – con eso, las estrategias comenzarían para el ataque contra el dios de la guerra.

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Casa de Leo.

- ¿Lista Claudia? – susurró Ramón mirando a su novia a los ojos. La chica de cabello negro estaba sentada en la cama sin nada puesto al igual que el hondureño.

- Sí, cuando quieras – el moreno hundió su cabeza en la intimidad de su novia la cual gimió con fuerza, pero se tapaba la boca con su puño evitando hacer que se escuchara su ruido por toda la casa. Ramón no se detenía y excitaba más el ambiente diferente, unos dos minutos después, los dos estaban por consumar el acto.

- Claudia, ¿lista para esto?

- He esperado esto desde hace tiempo, por favor, entra en mí, ¡házmelo! ¡lléname de tu esencia! – el moreno asintió, frotando un poco sus zonas intimas y cuando estaba por quitarle la virginidad a Claudia…

- Ramón, Claudia, vengan de inmediato a la Cámara de Athena que debemos hablar – ordenó el señor Alfonso solo a ellos dos los cuales suspiraron súper molestos.

- Resulta que tampoco aquí podremos tener intimidad – respondió molesto el hondureño levantándose de la cama.

- ¡Estoy harta de esto! – gritaba Claudia casi llorando mientras se levantaba como Dios la trajo al mundo - ¡no me dejan tener algo de intimidad! ¡Carlos ya disfrutó con Kana hacerlo! ¡Rafael también lo hizo! ¡¿Por qué nunca nos dejan tener diversión para nosotros dos?!

- Lo lamento Claudia, pero por el momento deberemos atender al llamado – los dos morenos se vistieron, Ramón yendo con su ropa normal mientras que la mexicana llevaba la armadura del león dorado.

- Al menos espero que no seamos los únicos que no podemos tener diversión – decía la morena la cual solo se fue junto con su novio el cual la tomó y fueron más rápido arriba.

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Casa de Tauro.

- ¿Cómo estuvo? – preguntó Joan a Tsukumo, ambos estaban desnudos en la cama del templo del toro dorado.

- Estuvo muy genial, creo que no lo hacíamos desde que tuvimos a Kazuki y Kasumi – la peli negra habló mientras se pegaba más al mexicano el cual no se inmutó el sentir los pechos de la Saintia de Casiopea y solo la pegó más a él.

- Sí, pero supongo que podríamos más hermanos a los dos.

- Está bien – los dos se escondieron en las sabanas para seguir con sus cosas sexuales, aunque no eran los únicos.

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Casa de Cáncer.

- Es mejor que te calmes Daisuke-kun – decía Aoi la cual estaba debajo del peli rosa, ambos desnudos teniendo sexo.

- Lo siento, pero es que es tan excitante hacerlo Aoi-san – Cáncer hablaba – pensé que hacerlo así de rápido te gustaría más.

- Bien, hazlo como quieras, pero no vayas tan rápido o te la congelaré.

- Ok – la Saintia y el Dorado continuaron con lo suyo, aunque al igual que en la casa de Tauro, no eran los únicos en esto.

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Casa de Piscis.

Claudia y Ramón pasaron por ahí para llegar a la Cámara del Patriarca, por lo que inhalaron mucho aire pasando por las rosas sin respirar el veneno de las rosas, sin embargo, los dos encargados de estas estaban en pleno asunto.

- ¡Ah… sí! – gritó Tsubasa mientras el Caballero de Piscis terminaba dentro de ella y solo se hacía a un lado.

- Supongo que eso estuvo genial ¿no?

- Sí, al menos creo que tu sangre no sería problema para mí – sonrió Tsubasa, pero en eso se volvió a subir encima del peli negro – ahora yo tomaré el control, mi interior aún no está lleno.

- Que pervertida saliste Tsubasa.

- S-Solo me gustaba la idea de tener sexo con la persona que quisiera, además, no tiene nada de malo hacerlo sin preservativo, solo que yo odio los condones.

- No tienes remedio – río el peli negro mientras seguía con lo suyo en el sexo desenfrenado

Definitivamente, todos disfrutaban del placer carnal, aunque para el hondureño y la mexicana no era así.

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Continuará…