RinMakoto. La batalla está por comenzar, mientras tanto, Claudia y Ramón siguen sin poder consumar su relación, los demás disfrutan como dioses jaja.

.

Sin más, comencemos…

.

.

.

Claudia y Ramón llegaron a la cámara del Patriarca en el que el señor Alfonso estaba junto con Athena, aunque el hondureño sabía que a la peli lila la llamaba por su nombre.

- ¿Qué ocurre?

- Bueno, no es nada malo, sin embargo, mandaremos una tropa de reconocimiento a averiguar si hay algo malo en algunas ciudades cercanas al Santuario o en Japón – el Patriarca hablaba – por eso, irán algunos de Plata y unos de Bronce, sin embargo, Claudia sería la indicada para comandar esta tropa.

- ¿Yo?

- Así es, un Caballero Dorado irá con los demás, así que no hay que temer a nada, tu poder es lo bastante grande para poder defenderte – el señor miró al hondureño – Ramón, te pediría que fueras con ella, pero sabes que si peleas morirás por la maldición de Ares, por lo tanto, te pido que te quedes en el Santuario y no salgas por ningún modo.

- Sí – el moreno estaba molesto por eso ya que no dejaría ir sola a su novia, pero este se contuvo porque si lo hacía moriría. En eso, entraron algunos Caballeros de Bronce, sin embargo, Ramón reconoció a una de ellas.

- Patriarca, hemos venido – la chica resultó ser Sayaka la cual, al ver al hondureño, esta se sonrojó – M-Maldonado-san.

- Oh, pero si es Sayaka, siento que tus heridas han mejorado mucho – decía el moreno.

- S-Sí, fue gracias a ti que me curé – la interacción de ambos puso celosa a Claudia, aunque no quiso hacer un escándalo frente al Patriarca y Athena.

- Leo, tu comandarás esta tropa, primero irán a varias ciudades de Japón para ver que no haya soldados atacando.

- Entendido – la mexicana se arrodilló frente a su padre, aunque fuera el Patriarca, mostraba respeto, sin embargo, las cosas cambiarían de rumbo cuando sintieron algunas presencias en algunos pueblos cerca del Santuario.

- Cambio de planes, vayan a eso, rápido – los Caballeros asintieron y se fueron de la zona bajando rápidamente las 12 casas del Zodiaco, Ramón solo miró a su pareja irse, no sin antes darle un beso deseándole suerte.

Mientras el hondureño bajaba varias casas llegó hasta Libra en donde se volvió a topar con Asuka, Kurumi estaba descansando en la habitación del templo.

- Perdón por no haber saludado Asuka, íbamos con algo de prisa – el hondureño estaba al lado de su ex pareja la cual solo negó.

- No te preocupes, el Patriarca les hablaba, no necesitan detenerse por eso – la peli gris sonrió.

- ¿Y qué se siente ser del rango dorado? Digo, pasaste de ser una Mahou Shoujo común y corriente a ser la defensora de la armadura de Libra, todo pasó tan rápido – suspiró el chico sentándose en la entrada de la séptima casa, Asuka se sentó a su lado, ambos mirando el resto del Santuario.

- Realmente es un gran cambio, pasar de ser alguien normal con unos poderes mágicos a alguien que es parte de la elite ateniense, es más una de los 12 humanos más fuertes del planeta y que pelean por Athena… realmente aun creo que es un sueño.

- Pues créelo Asuka, eres del rango dorado.

- Sí, es cierto – la peli gris apoyó su cabeza en el hombro izquierdo del hondureño el cual no se inmutó, pues ya estaba acostumbrado a ese tacto de la peli gris – aun así, espero tener una gran participación en esta guerra.

- Lo harás Asuka, lo harás – el momento estaba calmado entre ambos, sin embargo, alguien lo estaba mirando desde los interiores de la casa de Libra.

- Parece que se llevan muy bien – decía Kurumi la cual se asomó y estaba con un aura oscura envolviéndola, los dos se separaron rápidamente sabiendo en la posición en la que se encontraban – Ramón-san, Asuka-san, ¿Por qué estaban así?

- E-Este… solo estábamos hablando Kurumi, no creas otra cosa – respondió la peli gris algo nerviosa.

- Kurumi, solo hablábamos sobre la batalla, además, sabes que Asuka y yo ya tuvimos lo nuestro en el pasado, ahora somos mejores amigos, solo me estaba consolado porque tendré que esperar a Claudia – decía el chico, Kurumi solo suspiró un poco aliviada.

- Eso espero.

- Sí – Ramón miró al cielo – Claudia, espero que todo salga bien.

.

En algunas ciudades cercanas al Santuario, las cosas estaban algo salidas de control mirando cómo es que había varios soldados de Ares atacando, sin embargo, resaltaba uno de ellos el cual tenía la imagen de un joven con el cabello cubriéndole un ojo.

- Parece que los humanos siguen siendo débiles – Phobos era el causante de esto – aun no comprendo cómo es que mi hermano pudo ser asesinado por uno de estos. ¡Sigan atacando a los humanos!

- A la orden, señor Phobos – varios soldados mataban a personas sin piedad, muchas estaban con mucho terror por ver semejante matanza.

- Sí, esto me gusta, el miedo en sus caras al ver cómo es que no pueden hacer nada, la desesperación es lo que más me gusta ver – reía el dios del miedo mirando el escenario, aunque en ese momento sintió varios cosmos estar llegando – supongo que tenemos compañía.

- ¡Mordedura de la Cobra Real! – gritó Sayaka la cual lanzó su ataque hacia varios de los soldados los cuales sucumbieron ante esto – parece que estos tipos no pueden contra la mordedura de Ofiuco.

- Pues no creas que te dejaremos pasar, tenemos la tarea de hacer todo un desastre aquí – decía un tipo el cual se miraba muy amenazante, musculoso y con un cosmos algo alto – Caballera de Plata, ¡te mataré!

- Eso lo veremos – la peli ceniza chocó puños con el Berserker creando una pequeña onda cósmica, los dos empezaron a batallar, los demás Caballeros de Bronce estaban batallando contra varios de los Berserkers que estaban peleando en la ciudad.

- Oh, parece que vinieron con todo – empezó a reír Phobos, sin embargo, sintió un cosmos cerca de él, este sabía de qué se trataba - ¿Qué quieres conmigo… Caballero Dorado?

- Acabar contigo más que claro está.

- Oh, pero si es una dama, que interesante – empezó a reír el chico lo que irritó un poco a Claudia, pero mantuvo su firmeza.

- Soy Claudia de Leo… por tu cosmos debes ser alguien muy poderoso.

- Pues claro que lo soy, ¿con quién crees que estás hablando? – el dios menor empezó a reír – soy Phobos, la personificación del miedo, además, tu peor pesadilla.

- Eso lo veremos, pues no estoy aquí para perder aquí con alguien como tú – decía Claudia la cual encendió su cosmos – espero que le reces a tu padre para que te ayude.

- Eso lo veremos, no caeré tan fácilmente como mi hermano – Phobos elevó su cosmos el cual impresionó a Claudia ya que esto demostraría que las cosas no serían tan fáciles como pensaba.

- Pues entonces batallemos – los dos empezaron a batallar entre muchos choques de cosmos los cuales se podían sentir. Mientras tanto, Sayaka estaba teniendo algo de problemas con el gladiador con el que peleaba.

- ¿Qué pasa chica? ¿ya te cansaste?

- Apenas calentamos, supongo que deberías sentirte halagado de que no te mate tan rápidamente, sería una pena – Ofiuco miró fijo al gladiador – a pesar de ser un Bersekers de esa categoría, realmente es fuerte, me pregunto por qué.

- Pues si eso piensas, será un gusto eliminarte – el gladiador elevó una espada la cual estaba emanando cosmos oscuro – espero que te hayas despedido de tus seres queridos porque al igual que hice con varios pueblos en el pasado, te haré pedazos.

- ¿Varios pueblos en el pasado? – antes de que Sayaka pidiera respuesta, el gladiador comenzó a atacarla, lo que la de rango de Plata evitaba, pero notaba que este ganaba más poder a medida que batallaban – esto es extraño, cuando peleamos su cosmos va en aumento… su poder podría superar al mío en cualquier momento.

- ¡¿Qué pasa Caballero de Athena?! ¡¿Por qué no te defiendes?!

- Porque no eres una amenaza para mí en estos momentos, por lo que puedo hacerte morir en cualquier momento, pero dejaré que aumentes más tu poder para ver si me provocas.

- ¡Malnacida! – gritó el gladiador mientras seguía con las suyas usando su espada para tratar de herir a la peli ceniza, cosa que no lograba, pero Sayaka sabía que el cosmos de este estaba en aumento, mientras tanto, varios de los Caballeros de Bronce que fueron con las chicas estaban teniendo graves problemas con varios de los Berserkers que empezaron a aparecer para darles batalla.

- Sangre fresca… ¡es hora de matar!

- ¡No lo permitiré! – varios Caballeros se enfrentaron a los espectros del ejército de Ares, aunque había muchos que estaban casi muriendo por el tremendo poder que manifestaban.

- Parece que alguien pelea bien, pero solo eso no será suficiente para ganarme – decía Phobos mirando a Claudia la cual estaba con algunos rasguños, lo mismo que el dios del miedo.

- Pues a quien crees que te enfrentas, he batallado desde pequeña, así que tu cosmos no me da miedo.

- Eso lo veremos – sonrió el hijo de Ares sacando su espada al mismo tiempo que elevaba su cosmos, extendía sus brazos y piernas, de su espada salía lo que parecía ser un remolino.

- ¿Q-Que es eso? – Claudia sintió como su cuerpo empezaba a flotar, lo mismo que varias piezas de la ciudad, los edificios parecían estar destruyendo. En el Santuario…

- ¿Qué es este cosmos? – preguntó Asuka mirando a la dirección de donde venía esa energía – vaya que es fuerte.

- Sí – Ramón frunció el ceño – no te preocupes, Claudia podrá con esto, siempre que eleve su cosmos al máximo, podrá salir de esta.

- Claudia-san – Kurumi también estaba preocupado, pero solo decidieron esperar, aunque no era el único preocupado, Joan, que había terminado su momento intimo con Tsukumo, estaba en la entrada de su templo mirando a la dirección de donde venía el cosmos de Phobos.

- Este cosmos es como el de un dios menor – decía el mexicano apretando sus puños – Claud… espero que salgas bien.

- No te preocupes Joan, Claudia-san saldrá bien parada de esto – la Saintia de Casiopea le daba ánimos a su amado el cual solo la tomó de la mano.

- Eso espero Kana, eso espero – los dos también debían esperar, de vuelta con la mexicana, esta no tenía idea de lo que pasaba, pero sabía que esa técnica de parte del dios del miedo era poderosa.

- ¡Espero que estés preparada para esto Leo! ¡Vórtice Desafiador! – el ataque se manifestó, tal y como lo decía su nombre, en un vórtice de color negro el cual estaba absorbiendo todo lo que tenía – Leo, esta técnica absorbe a mi enemigo para que quede vagando por el espacio por toda la eternidad, así que espero que aguantes tanto tiempo sola en el espacio.

- Mierda – el cuerpo de Claudia comenzó a girar violentamente mientras iba hacia el vórtice.

- ¿Qué pasa Leo? ¿Acaso no ibas a derrotarme? Bueno, supongo que es por el miedo de la damisela que eres, no creo que tengas el poder para librarte de esta – reía Phobos mientras que parecía que la mexicana caería en el vórtice.

- No me rendiré en este lugar, si pierdo habré sido una vergüenza para el rango que poseo, además, no creo que Aioria y Regulus me perdonen por deshonrar a la constelación – susurraba la morena para después elevar su cosmos a un punto que sorprendió al mismo Phobos.

- ¿Qué demonios es esto?

- Parece que mi antecesor vivió algo similar… ¡por eso no debo defraudar el legado de mi constelación protectora! Tampoco en mi familia, amigos y mi amado el cual me espera pacientemente – expresó la morena para elevar más su cosmos haciendo que sus ojos se pusieron verdosos y su cabello negro pasaba a dorado, al mismo tiempo que el vórtice se destruía sorprendiendo al dios menor el cual solo seguía observando eso.

- ¿Q-Que mierda es esto? ¿Por qué su cosmos ahora es tan poderoso? – Phobos estaba en shock – además, su apariencia física ha cambiado, no entiendo que demonios pasa.

- ¿Sorprendido? Esta es mi forma de Super Guerrera, mi cosmos ha aumentado como puedes sentir, por lo que yo que tu empezaría a correr.

- Hm, solo porque puedas aumentar tu cosmos a ese nivel, no podrás compararte con alguien como yo que puede elevarlo más que tu – Phobos sacó su espada de vuelta en la cual su cosmos oscuro estaba envolviéndola – espero que resistas Leo.

- Eso mismo digo dios del miedo – Claudia y Phobos volvieron a atacarse entre sí, el cosmos chocando entre los dos causaba varias ondas cósmicas.

Por su lado, la joven Jinguji seguía en su batalla contra el gladiador el cual seguía aumentando el cosmos lo que le causaba más problemas a Ofiuco.

- Me pregunto cuanto tiempo podrás resistir a mis ataques.

- ¿Ataques? No me hagas reír, no me has atacado – Sayaka se preparó para el ataque – esto si es atacar… ¡Mordedura de la Cobra Real!

- ¡No funcionará! – gritó el tipo mientras que con su espada detenía un poco el ataque de la de rango de Plata, cosa que impresionó mucho a Sayaka.

- ¿Puede detener mi Mordedura de la Cobra Real usando su espada? Realmente es fuerte – pensó la Caballera de Ofiuco la cual seguía lanzando su ataque, pero esta antes de que se diera cuenta empezó a retroceder - ¿Qué demonios?

- No creas que me daría por vencido, por algo fue que logré llevar la Guerra de los Gladiadores hace muchos siglos – susurró el tipo, Sayaka lo pensó un poco hasta que pudo saber quién podría ser.

- Tu eres… ¿el legendario Gladiador?

- Parece que finalmente acertaste mi nombre – el gladiador desvió de una vez el ataque de Ofiuco – acertaste de una vez con mi historia, guerrera de Athena.

- Espartaco, aquel gladiador considerado como el mejor de todos, el esclavo que aterrorizó a toda Roma – decía la peli ceniza – aquel que logró escapar junto con otros compañeros, sobreviviendo del saqueo de los pueblos cercanos y ganándose tanta fama que varios de los esclavos que huían iban a él. Ante la fama que estabas tomando Espartaco, Roma decidió enviar a un pequeño ejército para acabar con él y todos sus compañeros. Sin embargo, los soldados terminaron masacrados y, los esclavos se hicieron con sus armas. Tras este acontecimiento, Roma envió otra guarnición, aunque esta vez de 3.000 hombres liderados por Cayo Claudio Glabro. Sin embargo, no fue suficiente. Acamparon a los pies del Monte Vesubio, y Espartaco y sus hombres se descolgaron sobre el campamento con lianas, atacando a los soldados por sorpresa. Centenares de hombres murieron, y el resto huyeron del lugar. Fue una de las batallas más sangrientas de la historia, en la que murieron 60.000 esclavos y 1.000 hombres el ejército romano. Se cree que tu caíste derrotado, aunque tu cadáver nunca se encontró.

- Correcto, parece que no he sido tan olvidado como pensaba – río el gladiador que ahora respondía a nombre de Espartaco – mi cadáver fue rescatado por el dios Ares.

- ¿Por qué un hombre que batalló de ese modo se uniría a alguien tan vil y despiadado como Ares?

- El dios Ares me miró como alguien sublime, de hecho, soy uno de los comandantes más fuertes del ejército del dios Ares.

- Con razón eres tan fuerte, pero no entiendo cómo es que parecía al inicio que eras débil, pero a medida que avanzaba nuestro combate, te volvías más fuerte – Sayaka no bajaba la guardia – aun así, te derrotaré.

- Inténtalo, guerrera de Athena – los dos se fueron a la batalla, siempre con Espartaco atacando con su espada a la peli ceniza, la cual esquivaba ahora a duras penas los espadazos del guerrero.

- Demonios, ahora si se me armó, debí haberlo rematado cuanto tuve chance, pero supongo que me pasa por descuidada – pensó la mayor de los gemelos Jinguji la cual fue alcanzada por la ráfaga de la espada del gladiador cortándole una parte del abdomen, aunque fuera superficial, eso no significó que no sangraras un poco.

- Supongo que ya te estarás percatando de mi enorme poder – decía Espartaco – esta espada se llama Leónidas, así como el gran guerrero espartano. Mi poder aumenta cada vez que batallamos, esa es una táctica que poseemos la mayoría del ejército del dios Ares, por lo que creo que, si seguimos así, obvio que sabremos quién ganará esta batalla.

- Está más que claro, seré yo la ganadora – Sayaka no se quedó atrás mientras elevaba su cosmos apareciendo detrás de ella la constelación de Ofiuco.

- Ya veremos eso, serpientita – la batalla entre los dos seguiría, sin embargo, el encuentro entre Phobos y Claudia estaba muy parejo, aunque cabe resaltar que Claudia estaba llevando un poco de ventaja.

- ¡Relámpago de Voltaje! – la morena lanzó su ataque manifestado en un golpe viajando a la velocidad de la luz hacia el dios del miedo el cual lo esquivó a duras penas.

- ¿Cómo es que su poder sigue aumentando? – se preguntó el dios al mismo tiempo que trataba de atacar con su espada a Claudia.

- No lo harás, ¡Plasma Relámpago! – exclamó la ahora rubia lanzando sus millones de rayos a la velocidad de la luz, cosa que Phobos intentó esquivar, pero solo resultó dañado por muchos de estos que lo impactaron directamente.

- Maldición, esta tipa realmente es fuerte, le puede hacer frente a un dios como yo – susurró algo molesto el dios del miedo, pero en eso, solo sonrió por lo bajo.

- ¿Qué pasa? ¿Ya te rendirás? – dijo Claudia.

- No, de hecho, hay algo que puedo hacer – sonrió Phobos para ver directo a los ojos a Claudia, esta por alguna razón sintió algo de escalofríos – como sabes, al ser la reencarnación del miedo, puedo usar tu mente para jugar contigo.

- ¿De qué demonios hablas? – sin darse cuenta, Claudia recibió un golpe directo en la cabeza - ¿Q-Que?

- Te confiaste, es mi Golpe Ilusionista del Miedo… con esto podré jugar con tu mente y ponerte los miedos más profundos que poseas, Leo.

.

.

Continuará…