RinMakoto. El inicio de la guerra estalla, Sayaka teniendo un duro enfrentamiento con Espartaco mientras que Claudia se enfrenta a un dios menor, aun así, peligroso y con ese golpe no se le dará fácil ganar.
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Sin más, comencemos…
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- ¿D-Dónde estoy? – preguntó Claudia mirando hacia todos lados, aunque la verdad es que no veía nada, todo estaba en total negro, cosa que no comprendía.
La mexicana se revisó el cuerpo, llevando la armadura dorada de Leo, por lo que no entendía nada, sin embargo, miró a lo lejos a la figura de Ramón el cual estaba de espaldas, sin embargo, este llevaba sus ropas azules shinobis con la bufanda rosada que le dio de regalo.
- Ramón, ¿Dónde se supone que estamos? ¿Qué sitio es este?
- …
- Ramón, ¿Por qué no me contestas?
- …
- ¡Ramón, háblame!
- … - el hondureño siguió caminando sin prestar atención a nada, unos segundos después, Ramón se topó con alguien muy familia para Claudia.
- Asuka, ¿Qué demonios pasa? – preguntó la morena, sin embargo, nada pasaba y solo miró como es que la peli gris se acercaba a su pareja, para posteriormente besarlo en la boca, pero no de una forma calmada, sino que de un modo muy placentero y subido de tono – ¡Asuka, no beses a Ramón! ¡Se supone que son ex novios! ¡Ramón, no te dejes de ella, haz algo! ¡Ya me tienes a mí!
- … - ninguno de ellos hacía caso y aunque Claudia quería acercarse, por más que corriera hacia los dos, parecía que no iba a ningún lado.
- ¡Paren, por favor paren!
- … - Asuka no hacía caso y solo se miró como es que la peli gris se hincaba frente al peli negro mientras que parecía que se metía algo en la boca y se movía de adelante atrás.
- N-No quiero ver eso – Claudia estaba con muchas lágrimas en los ojos mirando eso, pero por más que quería desviar la mirada, parecía que una fuerza extraña hacía que no pudiera despegar los ojos de ahí.
- … - la Mahou Shoujo peli gris seguía haciendo lo que parecía ser una felación al hondureño, la cara de este estaba mostrando signos de estarlo disfrutando.
- ¡Ya basta! ¡Por favor, paren de una vez!
- … - las cosas siguieron como si nada con Asuka siguiendo con su función para terminar unos segundos después, la peli gris tenía los ojos escondidos detrás de su cabello, lo que siguió fue algo que peor a Claudia fue cuando Asuka se despojó de sus ropas mostrando sus desnudeces a Ramón el cual hizo lo mismo. Segundos después, la peli gris se sentó en la entrepierna del moreno y comenzaron a tener relaciones sexuales frente a Claudia la cual comenzó a llorar con fuerza.
- Paren… snif… por favor… ¡por favor, dejen de hacer eso! ¡se los ruego! – reclamaba la peli negra con muchas lágrimas, mientras que los dos seguían en el acto y parecía que todo terminó cuando Asuka lanzó un fuerte gemido, dando a entender que Ramón había terminado dentro de ella, pero las cosas no terminaron ahí ya que ambos jóvenes cambiaron de posición y siguieron teniendo sexo frente a Leo.
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- Parece que Leo fue afectada por mi Golpe Ilusionista de Miedo – susurró Phobos mirando cómo es que Claudia estaba en estado de shock mirando al vacío – mi Golpe Ilusionista de Miedo hace que la víctima vea sus peores pesadillas y las recuerde una y otra vez, no importa quien sea, incluso si se trata de un Caballero Dorado, mi golpe lo afectará también.
- … - Claudia seguía en ese estado vulnerable, por lo que Phobos llegó frente a ella mientras este elevaba su cosmos oscuro.
- Lo siento Leo, pero hasta aquí llegaste, nos vemos – el dios del miedo lanzó su onda cósmica hacia Claudia, aunque antes de que llegara a la morena, esta fue detenida por un brillo dorado el cual se manifestó en forma de una rosa – ¿Qué demonios?
- Es de cobardes atacar a un oponente cuando este no puede defenderse, realmente me da asco – susurró un peli negro el cual venía con una castaña.
- ¿Quién eres tú?
- Lo lamento si no me presenté – el peli negro solo se río un poco moviendo su capa – me llamo Kudo Miyamoto, Caballero Dorado de Piscis.
- ¿Piscis?
- Y yo soy Tsubasa Arihara, Saintia de Equuleus – ambos chicos sonrieron mientras detrás de ellos aparecían las imágenes de dos peces y de un caballo alado.
- Maldición, será muy difícil combatir contra un Caballero Dorado y una Saintia.
- No batallaremos así – el peli negro habló – para un Caballero es un deshonor batallar en desigualdad, por eso, solo uno batallará contigo. Tsubasa, ¿me haces el honor de dejarme batallar con él?
- Adelante Kudo-kun.
- Prepárate hijo de Ares – Kudo elevó su cosmos siendo algo intimidante para Phobos, aunque este solo sonrió de forma arrogante.
- Sea un Caballero de Athena del más alto rango, no me dará miedo enfrentarlo.
- Yo iré a batallar.
- ¡No lo permitiré! – el dios del miedo quiso atacar a Tsubasa, pero varias rosas impidieron que este siguiera.
- Tu oponente soy yo – Piscis lo miró firmemente – y no, voy a permitir que le hagas daño a ella, ni mucho menos que sigas con vida.
- Malnacido Piscis – los dos chocaron puños, aunque Kudo tenía una meta extra que era evitar que Claudia saliera lastimada mientras que estaba en ese estado.
- Bersekers de pacotilla, tomen esto… ¡Meteoros de Equuleus! – exclamó Tsubasa lanzando su ataque hacia varios de los gladiadores que estaban ahí, siendo que no eran rivales para el poder de la castaña.
Mientras tanto, Sayaka estaba teniendo problemas con Espartaco el cual le estaba dando batalla, aunque la peli ceniza estaba algo cansada ya que el guerrero de Ares parecía no tener fin ya que al pelear parecía que ganaba más poder.
- M-Maldición… este tipo es fuerte y parece que no se cansa nunca.
- Mientras tenga ganas de batallar… ¡lo haré con mucho gusto! – gritó el gladiador, Sayaka quiso golpearlo, pero este la tomó de una de sus piernas y como si se tratara de un juguete, el guerrero comenzó a estrellar con fuerza a la Jinguji mayor para posteriormente estrellarla con más fuerza en el suelo hasta que estaba con mucha de su armadura destrozada y con mucha sangre por su cuerpo.
- N-No me importa esto… al final… mi cosmos es el único que me acompañará…
- Como siempre los Caballeros de Athena tan idiotas como para compararse con guerreros como nosotros – sonrió Espartaco mientras que portaba su espada para clavarla en el abdomen de Sayaka – ¡muere!
- Mierda – susurró la peli ceniza cerrando los ojos, pero en eso, el cielo se puso con varias imágenes de mándalas budistas.
- ¿Qué demonios sucede?
- Aunque no debería meterme en esto, no puedo permitir que lastimes a mi hermana – una voz se escuchó en todo el sitio mientras que al mismo tiempo aparecía una peli ceniza igual a Sayaka, pero con vestimentas doradas.
- Un cosmos muy fuerte – dijo Espartaco mirando al peli ceniza – se parecen mucho con esta chica, ¿Quién eres?
- Mi nombre es Shinji de Virgo y esa que estás maltratando es mi hermana Sayaka, por lo que no permitiré ese tipo de abusos de tú parte.
- Uh, que miedo, pues no me haces gracias Caballero Dorado, pero si lo quieres es pelea – el gladiador le apuntó con su espada – pelea tendrás.
- No será necesario que batalle contigo en modo de fuerza, porque la mente siempre será superior – Shinji estaba en pose de meditación cuando el gladiador lo quiso atacar, pero este no se inmutó y con una mano detuvo las intenciones del tipo – te dije que la fuerza no lo es todo ya que la mente tiene la capacidad de contrarrestar la fuerza bruta.
- ¡No me digas esas cosas estúpidas! ¿Cómo es que puedes viste mi golpe si tienes la mirada cerrada!
- No necesito eso cuando siento tu horrible olor invadiendo mis fosas nasales.
- ¡¿Qué dijiste?! – gritó Espartaco mientras iba hacia Shinji el cual solo sonrió por lo bajo, de la nada, el peli ceniza desapareció frente al gladiador lo mismo que Sayaka dejándolo a él solo con los mándalas de Buda – ¿Qué mierda?
- Es mejor que esperes a tu muerte de forma pacífica, sino, será peor para ti – Shinji volvió a aparecer frente a él, lo que aprovechó el gladiador para atacarlo, pero este no pudo hacerlo.
- ¿Por qué? ¡¿Por qué no puedo atacarte?!
- Porque has sido atrapado en mi técnica… ¡el Tesoro del Cielo! – los mándalas budistas estaban más grandes y estos parecían ser más que antes – tal vez no lo sepas, pero mi técnica, el Tesoro del Cielo es una técnica que es tanto ofensiva como defensiva, una vez que mi enemigo entra en ella, no puede atacarme, tampoco puede retroceder.
- ¿No puedo atacar ni retroceder? – decía el tipo mientras los mándalas estaban más cerca de él.
- Verás, cuando mi ataque está al máximo nivel, es capaz de quitarte los sentidos, por lo que una peleador que solo batalla usando la fuerza física requiere de sus sentidos básicos, pero me imagino que tú no harás eso – el peli ceniza abrió los ojos mientras que un gran cosmos salía de estos - ¡privación de los sentidos!
- ¡No me joderás con eso…! – Espartaco recibió de lleno el ataque más poderoso de los Caballeros de Virgo siendo que sus cinco sentidos fueron quitados y ahora no podía, ver, oler, gustar, oír ni sentir.
- Y ahora… te quitaré el sexto sentido – susurró Shinji para después darle un golpe suave en la cabeza, haciendo que su cerebro se apagara, cayendo el cuerpo del gladiador al suelo, ya sin vida. Los mándalas desaparecieron y todo volvió a la normalidad – ese tipo era fuerte, pero nada que un Caballero Dorado no pueda hacer.
- Shinji – Sayaka se levantó a duras penas mirando a su hermano mayor el cual seguía con la mirada cerrada luego de usar el Tesoro del Cielo.
- Realmente la tuviste difícil.
- Lo sé, pero es que ese tenía un poder que cada vez que combatía aumentaba su cosmos, es muy extraño – decía la peli ceniza, aunque Shinji la ayudó a sostenerse.
- Si es eso, entonces no creo que se trate de simples gladiadores – decía el chico – no recuerdo mucho sobre la guerra hace muchos siglos contra Ares, tal parece que las memorias del Virgo de ese entonces han desaparecido luego de muchos siglos.
- ¿Qué haremos entonces? Si hay muchos de esos entonces son más fuertes de lo que estábamos, incluso podrían ser más fuertes que los Dorados.
- No será fácil – dijo el peli ceniza – nosotros batallaremos hasta que esta guerra acabe.
Al mismo tiempo, Kudo y Phobos seguían batallando tan fuerte como podían, por lo que los choques cósmicos seguían mirándose, aunque parecía que Kudo llevaba ventaja.
- Bueno, creo que usaré la misma técnica con este chico – dijo el dios del miedo mientras este golpeaba a Kudo en la cabeza haciendo que el efecto de su ataque comenzara – Piscis, mi Golpe Ilusionista de Miedo hace que caigas en un estado en el que podrás ver tus más profundos miedos y…
- ¿Es todo? – el peli negro levantó la mirada dejando impresionado a Phobos.
- Pero se supone que recibiste mi ataque… ¡deberías estar en el mismo estado que se encuentra Leo!
- Puede ser que así sea, sin embargo, yo no tengo ningún miedo – el chico elevó su cosmos aún más – mi único temor era quedarme atrás y que el entrenamiento que realicé con Tsubasa no fuera de utilidad, sin embargo, ahora soy el Caballero de Piscis, por lo que eso ya no me importa, estoy en donde quería estar, tu técnica de miedo no me afecta en lo más mínimo.
- T-Tu… ¿qué demonios? Leo si fue afectada por mi Golpe Ilusionista del miedo mientras que tú no Piscis.
- Te lo dije… no tengo ningún miedo – susurró el peli negro mientras que él sacaba una rosa roja – el que debería tener miedo es otro.
- No me hagas reír malnacido.
- ¡Rosas Diabólicas! – Kudo lanzó varias de sus rosas las cuales esquivó Phobos, este se aseguró de no tocarlas.
- He escuchado de ellas, las Rosas rojas de Piscis, sé que son venenosas, por lo que no caeré tan fácilmente en eso.
- Eso lo veremos – Kudo no era el único que batallaba, Tsubasa hacía lo mismo con otros soldados de Ares, los cuales seguían cayendo ante los ataques de la Saintia de Equuleus.
Mientras tanto, Claudia no salía de su estado en el que Phobos la había dejado, realmente parecía que estaba sufriendo.
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La escena no había cambiado nada en la cabeza de Claudia, todo seguía igual. Ramón y Asuka seguían teniendo relaciones sexuales frente a ella, la mexicana quiso hacerse a un lado y evitar tener que ver ese escenario tan horrido para ella, pero no podía ni siquiera cerrar los ojos.
- ¿Quieres hacer más posiciones Ramón?
- Oh, por supuesto que me gustaría Asuka, después de todo, tú eres la chica que más amo en este mundo, no hay otra chica a quien yo ame más.
- ¡¿Qué hay de mí?! ¡Yo soy la chica que amas! – exclamaba la peli negra llorando a mares ya no pudieron soportar ver eso, pero se dio cuenta de algo – s-será que… ¿esto es algo que solo mi mente está creando?
- ¡Mi amor, dame más duro! – gemía Asuka frente a ella, Ramón no paraba de moverse haciéndole gemir con más fuerza a la peli gris.
- No pienses en eso… no pienses en eso… Ramón no te sería infiel con Asuka… ¡él te ama a ti Claudia Fábregas Díaz! – se decía a sí misma la morena tratando de evitar seguir pensar en eso, la escena erótica de Asuka y Ramón la tenía mal, pero se empezó a dar cuenta de que lo más probable es que todo fuera un sueño.
- ¿Me amas Ramón?
- Sí, te amo, es más, amo la bufanda magenta que me diste.
- ¿Bufanda magenta? ¡Un momento! La bufanda que le di era rosada claro, no magenta – exclamó la chica mientras que elevaba su cosmos – ya lo entendí, esto fue parte del golpe de ese maldito de Phobos.
- ¡Termina dentro de mí! ¡Por favor Ramón, hazlo!
- No, no lo harás, porque… ¡eso me molesta mucho! – gritó la chica elevando su cosmos a un nivel fuerte, tanto para destruir la técnica del dios del miedo.
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- ¿Eh? ¿Qué demonios es eso? – exclamó Phobos sintiendo esa extraña sensación.
- Ese cosmos… Claudia-Senpai – Kudo supo que se trataba de la Fábregas mayor, incluso se escuchó el fuerte rugido de un león mientras que el cosmos dorado abundaba.
- ¿Despertó de mi técnica? – los dos miraron como es que la mexicana venía con su cabello de color dorado el cual estaba muy erizado y varios rayos envolviéndola.
- Phobos… esto jamás te lo voy a perdonar y puedes estar seguro.
- Su cosmos… ha aumentado más de la cuenta – susurró Kudo el cual hasta sintió algo de inquietud y admiración por el poder que sacaba la hermana de su amigo Joan.
- Hiciste que mirara mi peor miedo, algo que estaba muy dentro de mi corazón, algo que no había superado, pero que gracias a eso supe que mi miedo era grande.
- ¿Miedo?
- Ramón, que antes fue novio de Asuka, era algo que siempre me dio miedo, miedo a que me abandonara por volver con ella, cuando se reconciliaron y retomaron su vieja amistad, pensé que este sería el fin de mis posibilidades de estar de forma oficial con él, sin embargo, me eligió sobre todo y aunque son mejores amigos con Asuka, no confiaba mucho cuando ellos estaban solos, ese miedo de que vuelvan a estar juntos… ¡eso me molesta! – exclamó muy cabreada la peli dorada la cual elevaba más su cosmos, sin embargo, parecía que era demasiado para ella, pero Claudia no quería dejarse llevar y quería terminar esto de una vez, por lo que en su mano aparecieron muchos rayos – ¡Plasma Relámpago!
- ¡Mierda! – Phobos quiso esquivarlos, pero varios de los rayos le dieron en el cuerpo y rostro, siendo algo que dolía mucho y lo tenían casi abatido.
- Es la oportunidad perfecta para rematarlo – Kudo le iba a lanzar una Rosa Sangrienta, sin embargo, este fue detenido por la mexicana – ¿Claudia-Senpai?
- Déjalo, no vale la pena matar a este tipo – susurró la peli negra – como Caballero de Athena, me da mucha pena matar a un tipo que está en esas condiciones, aunque me arrepienta de lo que haré después, quiero que vuelva más fuerte para poder matarlo.
- No será la última vez que nos veamos Leo… ¡te haré pagar esta humillación! – exclamó Phobos mientras creaba un portal y se iba del sitio, Claudia perdía la transformación de Super Guerrera y caía de rodillas.
- ¿Estás bien?
- Sí, solo usé mucho cosmos, además el estado de Super Guerrera de nivel 2 usa mucha energía que al final me deja muy agotada.
- No te preocupes – Tsubasa llegó a donde estaban y ayudó a Claudia a ir al Santuario, los hermanos Jinguji hicieron lo mismo.
Una vez llegando, todos fueron a ver al Patriarca el cual tuvo todo el informe sobre lo que pasó, aunque se lamentó sobre la pérdida de unos cuantos Caballeros de Bronce a manos de los guerreros de Ares.
- Si es todo, se pueden retirar, descansen por el momento – Shinji, Tsubasa, Kudo, Sayaka y Claudia asintieron y se fueron del lugar dejándolo solo al Patriarca, Athena y Shiho – supongo que las cosas no serán nada sencillas.
- No… se perdió gente en la batalla, no podemos permitir que mueran más Caballeros.
- Aun así, fue una buena idea mandar a más Caballeros a batallar – dijo Perseo.
- Sí, supuse que serían más fuertes, por lo que fue una buena idea – el señor Fábregas habló mientras que solo esperaban al próximo movimiento del dios de la guerra.
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Claudia fue la única en bajar hasta su templo ya que los demás se quedaron en la casa de Piscis. Al pasar por el séptimo templo, Libra, esta miró como estaban hablando Asuka y Ramón sobre algunas cosas.
- Claudia, volviste bien – dijo el peli negro sonriendo mientras se acercaba a su pareja, sin embargo, esta le dio un fuerte golpe en la entrepierna a Ramón a lo que este cayó al suelo tomándose la zona afectada.
- Eso te ganaste por acostarte frente a mí con Asuka.
- ¿De qué hablas Claudia? – la peli gris se acercó a ver a su amiga mexicana, pero fue recibida por una patada en los bajos de parte de la peli negra, Asuka cayó al suelo tomándose la zona afectada también.
- Eso te pasa por querer tener el semen de Ramón dentro tuyo, consíguete otro chico que eyacule dentro de ti – la morena se fue del sitio dejando a los dos chicos en el suelo con los golpes en sus entrepiernas.
- ¿P-Por que hizo eso? – preguntó Ramón adolorido.
- Ni idea… realmente no lo comprendo – susurró Asuka del mismo modo, ambos seguían en el suelo con dolor en sus zonas íntimas.
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Continuará…
