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Sin más, comencemos…
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- ¡Maldición! – gritó Phobos estando en los aposentos de Ares, el dios del miedo estaba muy molesto por haber sido vencido por Claudia y Kudo.
- Hermano – Harmonía miraba a Phobos el cual parecía que mataría a cualquiera que le dijera algo, sin embargo, se calmó un poco mirando a su hermana.
- ¿Qué ocurre?
- Trata de relajarte un poco.
- ¿Cómo quieres que me relaje? – el chico golpeó una pared – esos malditos Caballeros de Athena me derrotaron, Leo hasta me perdonó la vida, es algo que no voy a permitir.
- Miraste como es que ese Caballero te derrotó, ¿Qué se supone que harás?
- Ni idea, solo quiero volver a matar a esa desgraciada.
- ¿Esa? ¿Era mujer?
- Sí, no entiendo cómo es que ya las mujeres han llegado a ese punto, sin embargo, su poder no era común, ¡no era común Harmonía!
- ¿Por qué dices eso?
- No entiendo, aun así, voy a matarla cuando tenga chance, una vez que me recupere – susurró el dios del miedo mientras que, dentro de los aposentos de Ares, este estaba sentado mientras miraba su lanza.
- Maldición… ¡maldita Athena! – gritó el dios, pero en eso, apareció una mujer de muy buen cuerpo, desde piernas, caderas y pechos, llevando una cabellera rubia y piel blanca.
- Vamos, no hay que ser así, puede ser que Athena haya reencarnado sin que nos diéramos cuenta, pero no te preocupes amor mío, ganarás esto sin ningún problema.
- Afrodita – el dios de la guerra miró a la mujer – ¿Qué haces aquí?
- Vamos, no seas así de serio, aunque obviamente me gusta eso.
- ¿A qué has venido?
- Bueno, quería ver cómo es que te has enfocado mucho en esto de la guerra contra Athena, me extraña mucho – la diosa del amor levantó una ceja – no será que te gusta esa chiquilla.
- Ni lo digas, esa tipa no me atrae en lo más mínimo, solo tengo que derrotarla, para mostrar que soy el más fuerte de los dioses de la guerra.
- A mí como no me gustan las guerras, es más, las aborrezco.
- Lo dice la tipa que inició la guerra de Troya – el dios miró a la diosa del amor la cual solo cerró los ojos y movió un poco su cabello.
- No me importa, al final de todo solo estás siguiendo esta batalla contra Athena – la diosa del amor se empezó a retirar de los aposentos de Ares – por cierto, si quieres tener algo de acción, házmelo saber, sabes que ya no estoy casada con Hefesto.
- Como sea – contestó seco Ares, este solo miró como Afrodita se iba del sitio. El dios de la guerra golpeó fuerte su trono – maldita Athena, aunque Afrodita crea que solo es un conflicto bélico normal, realmente no sabe nada, todo esto es para restaurar mi honor como el dios de la guerra que soy.
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Flashback
Durante la época del mito, por culpa de Afrodita, se desarrolló la tan famosa Guerra de Troya en donde varios de los dioses pelearon, aunque era más por orgullo de Hera y Athena cuando el príncipe Paris no las eligió como las bonitas de los Olímpicos.
Sin embargo, toda la batalla sería comandada por los Olímpicos, aunque Ares fue alguien que batalló en ambos bandos, los troyanos y los griegos.
- Quiero que batalles con nosotras – su madre, Hera y su hermana Athena le propusieron que batallara en su bando.
- Queremos derrotar a los troyanos – dijo la diosa de la guerra – ya reuní a mis Caballeros para que batallen a mi lado.
- ¡Por Athena! – gritaron varios jóvenes de aspecto fuerte los cuales estaban sin protección y sin armas.
- Ellos son mis Caballeros, pelean sin armas y solo usan el poder de sus cosmos, con ellos estaremos bien – la diosa de la guerra era idéntica a como se conocía, cabello largo lila y ojos verdes, además de llevar un poco de protección en el pecho y su casco, a la vez, su escudo Aegis y su bastón Nike.
- Batallaré con ustedes, de eso no tiene de que preocuparse – dijo sin más el dios de la guerra – mis Berserkers son guerreros fuertes, así que será fácil ganar esto.
- Hijo, realmente necesitamos de tu ayuda porque tus guerreros son feroces batallantes – dijo Hera, esposa de Zeus, la cual poseía el cabello castaño claro y ojos del mismo color.
- Sí madre, como sea – susurró Ares mientras iba con sus guerreros los cuales estaban listos para la batalla. Aún faltaba tiempo para que todo explotara, sin embargo, Ares fue contactado por otros dos dioses, Apolo y Afrodita.
- Ares, únete a nosotros.
- ¿Por qué Apolo? El dios del sol ¿Por qué pediría ayuda mía?
- Vamos Ares, no seas así – Afrodita se acercó al dios de la guerra mientras que este solo suspiró mirando a su tía / amante – si te unes a nosotros, podrás vencer a Athena.
- Vencer a Athena – susurró el dios de la guerra pensando en las múltiples veces que la diosa peli lila lo había humillado, aun siendo el dios de la guerra violenta.
- ¿Qué me dices Ares? ¿Aceptas batallar a nuestro lado?
- Afrodita – el dios lo pensó un poco, sin embargo, el deseo de poder batallar a su hermana y poder vencerla era algo que lo llamaba poderosamente – cuenten conmigo, mis Berserkers batallarán contra quien yo les diga.
- Me alegra – la diosa del amor se le pegó mucho – si quieres antes de la batalla podemos empezar a hacerlo como animales.
- No me contendré – dijo en voz baja el dios de la guerra.
Finalmente, llegó el día de la Guerra de Troya, sin embargo, lo que Athena no se esperaba era que su hermano, aquel que juró estar a su lado batallando, desertó del bando griego para unirse a los troyanos.
Athena estaba triste por eso, sin embargo, no dejó que sus sentimientos se manifestaran y lucharía para derrotar a los de Troya, cosa que al final estalló en una enorme batalla.
Los Caballeros de Athena iban con un gran valor a pelear, para muchos eran presa fácil debido a que no peleaban usando armas, sin embargo, el enorme cosmos que poseía por su gran corazón y espíritu de lucha y eso los hacia salir victoriosos.
Por otro lado, los Berserkers de Ares no tenían esa determinación, solo querían luchar, aunque eso los hacia actuar como salvajes sin escrúpulos, mientras que los guerreros de la diosa de la guerra, llevaban ya en plan lo que debían hacer.
En una de esas, en uno de los momentos más recordados por todos fue cuando Ares, cobardemente, iba a atacar a uno de los Caballeros de Athena, de nombre Diomedes el cual estaba batallando a puño limpio, sin embargo, este estaba usando una espada, aunque Athena no aceptaba el uso de armas, esta concedió la espada Excalibur a su Caballero más fiel en ese entonces.
Sin embargo, Athena ordenó a su soldado no atacar a dioses, esto solo sería una excepción de Afrodita, la cual poseía la manzana de la discordia. Aunque pasó algo que no esperaba…
- Ares – susurró el hombre mirando como el dios de la guerra le planteaba cara con su lanza, esto puso muy nervioso al joven el cual solo empuñó su espada, sin embargo, el cosmos de Athena cayó sobre él el cual solo suspiró aliviado – si mi diosa está conmigo, entonces no tengo nada que perder, aunque mi enemigo sea un dios, si mi cosmos lo elevó al infinito, podré salir victorioso.
- ¡Te enviaré al Cocytos con Hades!
- ¡Ve, mi valiente guerrero! – el cosmos de Athena envolvió a su Caballero el cual miró como la espada se le metía en su brazo derecho pasando a ser su propia extremidad, una espada muy filosa.
- ¡Muere!
- ¡Ataca mi espada Excalibur! – Diomedes y Ares se enfrentaron cara a cara, con el dios usando su lanza, sin embargo, el Caballero logró dar un golpe a su costado, destruyendo una parte de su armadura. La lanza de Ares solo rasguñó un poco el rostro de Diomedes, aunque con el dios de la guerra…
- Maldito humano… ¡¿Cómo es posible que hirieras a un dios?! – exclamó con fuerza el dios cayendo al suelo, su bramido fue como el de unos diez mil hombres gritando al mismo tiempo.
- ¡El dios Ares fue herido! – muchos de los Berserkers se dispersaron aterrorizados sabiendo que un simple mortal había herido gravemente a su dios, Athena estaba feliz por la gran actuación de su guerrero. El dios de la guerra tuvo que huir al monte Olimpo en el que le pidió a su padre Zeus que lo curara para volver a pelear, sin embargo, el dios del rayo, el más fuerte de todos los dioses, se mostró molesto ante esto.
- ¡No te sientes a mi lado y te quejes, mentiroso de doble cara! ¡Para mí eres el más odioso de todos los dioses que sostienen el Olimpo! ¡Siempre peleón, es lo que quieres para tu corazón, guerras y batallas! – hablaba con rabia Zeus – Y, sin embargo, no soportaré mucho verte con dolor, ya que eres mi niño... Y para mí fue tu madre quien te aburrió. ¡Pero si es que naciste de algún otro dios, resultaste tan ruinoso! ¡Hace mucho que no te habrían dejado caer debajo de los dioses del cielo brillante!
Luego de eso, las cosas solo empeoraron cuando uno de los hijos del dios de la guerra murió en batalla, por lo que Zeus evitó que los dioses batallarán en estas batallas de mortales. Sin embargo, aunque Athena quiso ayudar a Ares, este solo se decidió en atacar a la diosa de la guerra.
Al finalizar la Guerra de Troya con la victoria de los griegos y la batalla contra Poseidón en donde los Caballeros atenienses obtuvieron sus famosas Armaduras para contrarrestar las Scales del ejército del dios de los mares.
- ¡Ataquen con todo lo que tengan! – ordenó Ares mandando a sus hombres a la batalla, los Caballeros de Athena fueron también, pero estos iban más preparados y con estrategias, sin embargo, esto no fue tan sencillo, los Berserkers eran muy violentos y no atacaban dignamente, llegando a ser muy tramposos, lo que ocasionaba un gran deceso de guerreros atenienses.
- Diosa Athena, estamos sufriendo varias bajas en el ejército – decía el Patriarca de ese entonces mirando a la diosa la cual solo suspiró algo molesta.
- No puede ser… pensé que Ares había cambiado luego del sermón de mi padre, pero parece que no – la mirada de la diosa se miraba bien triste – no importa, esto es una guerra y vamos a ganar por la paz del mundo.
- Así es Athena, ¿Qué sugiere?
- No quería llegar a este punto, sin embargo, debo hacerlo – la diosa miró al comandante de las tropas – Patriarca, llame al Caballero de Libra.
- Entendido – unos minutos después, el Caballero de la séptima casa llegó a los aposentos de la diosa, este se arrodilló frente a ella.
- ¿Qué necesita de mí, Diosa Athena?
- Libra, necesitamos el poder de tus armas.
- Diosa Athena, ¿autoriza que debamos usar las armas de Libra?
- Así es, mirando cómo está el panorama, realmente las necesitaremos.
- Sus deseos son ordenes – susurró el Caballero Dorado de Libra, sin más, los Dorados sobrevivientes tomaron cada una de las armas doradas.
- Mis Caballeros, sé que desde que mi ejército batalla, he prohibido el uso de armas ya que siempre he dicho que el poder de sus cosmos es más que fuerza necesaria, sin embargo, debemos tomar medidas arriesgadas, por eso, con el Caballero de Libra, hemos acordado que usarán las armas doradas. ¡Al ataque!
La guerra tomó un rumbo distinto después de eso, el uso de las armas de Libra era suficiente para que los Berserkers no pudieran hacer nada. El enorme cosmos que poseían dichas armas era muy superior a los más poderosos.
- ¡¿Cómo es posible?! – exclamó molesto el dios de la guerra mirando cómo es que su ejército estaba siendo vencido como si nada, sin embargo, esto causó su cólera por lo que decidió participar.
Ares no fue compasivo, fue con todo y varios Caballeros no podían con la furia del dios de la guerra, sin embargo, el Caballero de Libra y Athena estaban preparados para cuando el dios llegara a atacar, llevando Athena su armadura.
- Autorizo que usen esa técnica.
- ¿Sabe lo que dice diosa Athena?
- Así es, esta será la única vez que lo autorice, luego de eso la técnica será prohibida por los siglos de los siglos – la peli lila ordenó – Aries, Sagitario y Géminis, usen la técnica prohibida.
- Entendido – cuando el dios estaba llegando al Santuario, este miró a los tres Caballeros Dorados los cuales elevaron sus cosmos al máximo.
- ¡Ares, te detendremos aquí!
- Usaremos la técnica prohibida, aunque no rebajaremos nuestro nivel de Caballeros gracias a la autorización de Athena – exclamó el Caballero de Géminis, mientras que los otros dos asintieron.
- ¡Ahora muchachos! – los tres elevaron su cosmos a un nivel que sorprendió al mismo Ares - ¡EXCLAMACIÓN DE ATHENA!
- ¡No me detendrán! – gritó el dios de la guerra, la técnica era tan destructiva que por esa razón Athena la había prohibida, sin embargo, Ares la logró contener y destruir emanando un enorme cosmos el cual sorprendió mucho a los Caballeros Dorados.
- ¿E-Esto es el poder de un dios?
- Sí, muy horrible – Ares no perdió el tiempo y con su lanza atravesó los cuerpos de los Caballeros matándolos al instante, Athena miró esto y no toleró más estar solo mirando por lo que fue con el Caballero de Libra frente a frente con el dios de la guerra.
- ¡Morirás Athena! ¡Ahora obtendré mi venganza por esa derrota!
- Ares, mi querido hermano, siempre pensé que podríamos hacer un equipo cuando batallamos en la guerra de Troya, traicionándonos como si nada a tu madre y a mí, algo que me dio mucha pena porque quería que batalláramos juntos, sin embargo, este es tu destino – la diosa se equipó con su escudo Aegis y su báculo Nike, aparte de su armadura – espero que puedas aguantar Ares.
- Te mataré – susurró con sed de sangre, sin embargo, cuando el dios iba a lanzar su arma hacia la diosa de la guerra, esta no se inmutó, ni mucho menos el Caballero de Libra. Justo en ese momento, el arma del dios de la guerra se destruyó dejándolo totalmente perplejo – ¿Q-Que mierda?
- Aunque seas el dios de la guerra, tienes un simple problema Ares y es que no planificas nada, solo eres el dios de la brutalidad, violencia y horrores de la batalla, no creas que la muerte de mis Caballeros usando la Exclamación de Athena fue un completo desperdicio.
- ¿De qué hablas?
- No solo soy la diosa de la guerra como tal, también de la inteligencia y la estrategia, por lo que cuando Aries, Géminis y Sagitario lanzaron la Exclamación de Athena no fue para herirte a ti, el ataque fue a tu arma – señaló la diosa – sabía que tu lanza no podría soportar el poder de una explosión similar al Big Bang que creó el universo, por lo que no supiste pensar que tu arma, tu forma de atacar, sería destruida.
- Maldita Athena – el dios se lanzó con todo y cosmos – ¡no sufriré otra humillación tuya!
- ¡No lo permitiré! – el Caballero de Libra tomó una de sus espadas doradas y como si se tratara de un flashback, este fue hacia el dios de la guerra y rozó su costado hiriéndolo y eso hacía que comenzara a sangrar.
- ¡Ahora vete al Olimpo y no vuelvas en mucho tiempo! – le exclamó la diosa de la guerra hiriéndolo con su bastón Nike y Ares no pudo evitar ya estar muy derrotado.
- No creas que será la última vez que me verás Athena, juro que algún día te derrotaré y gobernaré a ti y a los malditos humanos que te protegen, un día volveré sin previo aviso, juro que te mataré… ¡esto me la aguardó Athena! – exclamó con molestia el dios de la guerra desapareciendo del lugar, siendo que se fue al monte Olimpo, aunque no miró a su padre Zeus a los ojos, Ares solo se refugió en lo más alejado del Universo.
- ¿Será el dios Ares una amenaza en un futuro cercano? – preguntó Libra a su diosa.
- No, él es así y no creo que salga en un tiempo, sin embargo, aunque no estés para vivir esto de nuevo Libra, seguiremos batallando contra él y contra los demás dioses que quieran dañar a nuestro hermoso planeta, por el momento, buen trabajo Libra – sonrió Athena mirando al Caballero de Libra el cual se arrodilló muy agradecido por todo.
- Muchas gracias.
Ese fue el final de la guerra entre Ares y Athena, siendo la más sangrienta que se haya vivido en toda la historia.
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- No dejaré que esa malnacida me gane de nuevo… pero que se prepare – el dios miró al cielo el cual se mostraba todo normal, sin embargo, muy allá de la vista humana, se observaba lo que parecía ser un cometa llegar a la tierra – mi querida hermana Eris… finalmente podrás volver a la tierra luego de todo este tiempo, gobernarás junto a mi este planeta en donde someteremos a toda la humanidad al caos.
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Santuario de Athena.
- Hermana.
- Ramón – Saori abrazó al moreno el cual le devolvió el gesto – realmente tengo algo de miedo si te soy sincera.
- No te preocupes, estarás bien – susurró el peli negro despegándose un poco de la peli lila.
- Empecé a recuperar un poco de la memoria de Athena – susurró la chica – estaré lista para dirigir la batalla.
- Lo harás bien Saori, lo harás bien.
- Gracias, por cierto… ¿Por qué caminas así? – la diosa señaló las piernas del chico el cual parecía cojear un poco.
- Problemas de pareja – respondió sabiendo del golpe que le dio Claudia en esa zona, aun le dolía.
- Sin comentarios.
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Continuará…
