RinMakoto. Ares declaró más guerra a Athena y sus Caballeros, aunque en el proceso no solo quedó herido gravemente Ramón, Kurumi también quedó fuera de combate.

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Sin más, comencemos…

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Ares había hecho acto de presencia, sin embargo, esto solo hizo que muchos de los Caballeros de Bronce y Plata se animaran más a entrenar, sin embargo, en el caso de los Dorados estaban igual de motivados, pero habían caído dos lesionados.

Kurumi recién despertaba luego de haber herida por lo que pareció ser la proyección de la sombra de la lanza de Ares, la cual le quitó su transformación mágica, pero esta parecía estar bien, al menos eso aparentaba.

- ¿Qué pasa Kurumi?

- No me puedo transformar – la castaña se mostró sombrada y asustada – como es que esto posible, no puedo hacerlo Asuka-san.

- Kurumi – Saori llegó a donde estaban las dos chicas – esto fue obra de la maldición de la lanza de Ares.

- ¿La maldición? – la enfermera abrió grande los ojos – la misma que afectó a Ramón-san y Rafael-san ¿verdad?

- Así es, por lo tanto, no creo que vuelvas a pelear Kurumi. Si lo haces, tu corazón saldrá de tu pecho y morirás por eso.

- N-No puede ser – Kurumi estaba devastada, Asuka solo apretó los puños sabiendo que su mejor amiga no podía batallar más hasta que la guerra terminara.

- Libra.

- S-Sí.

- Es mejor que te la lleves a otra parte, no creo que sea buena idea tenerla aquí, Ramón está aquí, aunque él sea fuerte y esté maldecido, al menos podrá defenderse bien, pero Kurumi no creo que pueda – la peli gris comprendía la situación y era muy mala – te lo encargo Libra.

- Como usted diga Diosa Athena – las dos se fueron de los aposentos de la diosa, mientras que esta se iba a la Villa de Athena para ver a su hermano el cual estaba dormido, aunque eso suponía ya que la Flecha de Sagitario lo había herido casi de muerte, aunque se curó él solo la herida, este estaba inconsciente, junto a él estaba Claudia y el Patriarca.

- ¿Aun nada?

- Nada, parece que la Flecha de Sagitario le dio directo en el corazón, y parece que una maldición anterior ya estaba puesta en ese sitio cuando se curó por primera vez.

- Aun lo recuerdo – susurró Claudia – fue cuando Asuka fue poseída por Coatlicue e hirió a Ramón de muerte, ahora que lo pienso, solo Kurumi lo curó, pero creo que la maldición nunca se le fue.

- ¿En serio?

- Sí, ¡ahora lo entiendo todo! – exclamó la mexicana – nunca se le fue la maldición, por eso es que no se pueda transformar en su estado divino por mucho tiempo, porque la maldición no lo deja, por eso es que siempre se agarra el corazón, el dolor no lo deja.

- Realmente creo que las cosas no van para nada bien – susurró el Patriarca mientras que los demás ahí presentes solo esperaban a que el hondureño se recuperara.

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Templo de Sagitario.

Shinonome seguía con la mirada baja luego de todos los eventos pasados, la culpa la tenía muy profunda, según ella, debía vencer o herir al dios de la guerra usando su Flecha, sin embargo, todo salió mal y su maestro terminó siendo herido casi de muerte.

- ¿Shinonome-san? – la voz de su compañera de armas la sacó de sus pensamientos.

- Kurashiki – la peli azul susurró – ¿Qué pasa?

- Vamos, has estado así todo el día, deberías relajarte un poco.

- No puedo, no desde que pasó eso – susurró la peli azul – realmente soy una idiota que pensó que podría derrotar o herir a Ares usando la Flecha Dorada y mira lo que terminó ocurriendo.

- Esos pensamientos son pesimistas – la peli roja se le acercó tomándola de los hombros – Maldonado-san lo hizo para que no sufrieras ningún daño, no eres culpable de nada, solo intentaste hacer lo lógico, lastimosamente él era más fuerte, pero está bien, se está recuperando.

- Lo sé – Shinonome se fue al interior del templo del centauro alado, Kurashiki solo la miraba de forma preocupada, aunque ella fuera seria como la constelación que ahora defendía, Acuario, le preocupaba mucho la actitud que tenía su compañera de armas. Mientras tanto, la peli azul estaba en la habitación de la novena casa del Santuario solo sosteniendo el arco y flecha.

- ¿Qué debo hacer? No soy lo suficientemente fuerte para poder disparar con ganas las flechas doradas.

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Mientras tanto, un nuevo guerrero aparecía en la tierra, la cual tenía un poder algo grande, esta solo caminaba por una ciudad en el norte de Grecia, más específico en la región de Macedonia, no el país, sino la región del país helénico.

- Parece que los humanos realmente viven en paz, sin embargo… - el guerrero de Ares, que resultó ser una mujer, caminaba por las calles de la ciudad mientras que, en eso, miró como unos hombres estaban haciendo de las suyas.

- ¡Por favor, suéltenme!

- No niñita, realmente la pasaremos muy bien contigo – dijo uno de los tres tipos los cuales intentaron quitarle la ropa a la mujer la cual oponía resistencia, pero estaba siendo sometida por los tres. La mujer misteriosa se acercó a los tres tipos.

- Oh, parece que una chica nueva se une a nosotros – uno de los tipos que parecía el líder se acercó a la chica – ¿Qué pasa muñequita? ¿Quieres unirte a la diversión?

- Odio a los violadores, realmente me hacen recordar a ese desgraciado que me quitó la inocencia.

- ¿Qué haces hablando sola? ¿Estás loca? – el tipo no terminó de hablar cuando en ese momento su cuerpo fue atravesado por una herramienta la cual dejó helado a los dos tipos que lo acompañaban.

- ¡Jefe!

- Que débil – susurró esta mientras sacaba su arma del cuerpo del tipo y dirigía su mirada hacia los dos hombres que tenían a la mujer sometida.

- N-No te atrevas a hacer algo estúpido – uno de los dos tipos le apuntó con una pistola a la cabeza de la fémina – si no quieres que ella se vaya al infierno.

- No… por favor, no me haga nada.

- ¿Qué harás? ¡No siento que tengas los ovarios para…! – antes de que el tipo terminara, este fue atravesado por la lanza de la chica misteriosa, no solo ella, la chica que estaban siendo amenazada también fue atravesada por la lanza, matando a ambos a la vez, el único sobreviviente quedó helado.

- Parece que solo quedas tu – sonrió con malicia – ¿Qué harás? ¿Huir?

- No… no me haga nada, se lo suplico… - no terminó la frase ya que también fue atravesado por su lanza matándolo en el acto.

- Parece que al final de todo no fueron rivales para mí, pobres idiotas, odio a los abusadores, pero más odio son a las víctimas que en vez de hacer algo, solo deciden ser sometidas, por lo tanto, deben morir también – la chica, que poseía el cabello castaño chocolate y los ojos del mismo color, portaba un vestido celeste y en su mano portaba una lanza negra con adornos rojo sangre – papá, mira cómo es que tu hija, Alcipe, logrará derrotar a los Caballeros de Athena para que puedas reinar sin problema alguno.

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De nuevo en el Santuario…

Muchos de los Caballeros estaban entrenando, sin embargo, solo unos cuantos habían sentido el cosmos de la nueva entidad que estaba en la tierra. Joan fue con su padre el cual lo mandó a llamar junto con su pareja.

- Hijo, Tsukumo, necesito que vayan a investigar ese cosmos tan extraño que se sintió.

- ¿También lo sintió?

- Sí, aunque parece que no sea muy peligroso, no quiero arriesgar otro Caballero Dorado, además, eres el más fuerte de los Dorados Joan.

- Lo comprendo.

- Tsukumo, aunque seas solo una Saintia, al entrenar con Joan me he enterado que tu cosmos arde al ritmo del séptimo sentido, incluso más, por eso quiero que lo acompañes.

- A sus órdenes Patriarca – ambos chicos se fueron de la Cámara de Athena y solo pasaron por las demás casas con permiso de los Caballeros de ahí – que nostálgico se siente.

- ¿En serio? ¿Lo dices por Tsubasa y Kudo?

- Arihara-san realmente dio la vida por defender a la ciudad natal de la mayoría de nosotras, Miyamoto-san lo hizo igual, pero se siente nostálgico ya que ella era una gran guerrera y nos levantaba mucho el ánimo, pero su muerte no será en vano Joan – la peli negra miró al castaño – vamos a batallar con esto Joan.

- Sí, lo haremos – sin más, los dos chicos se fueron del Santuario rumbo al norte de Grecia para poder batallar con la presencia la cual estaba haciendo estragos.

Unas horas después, tanto Tsukumo como Joan estaban buscando por todo el sitio de Macedonia, de hecho, ambos habían escondido sus armaduras para que no levantaran la sospecha de alguien.

- ¿Notas algo raro?

- No, nada – la peli negra miraba para todos lados, pero nada ocurría – la verdad no creo como es que aquí haya alguien del ejército de Ares.

- Quizá se haya escondido, a lo mejor nos sintió cuando veníamos.

- Quien sabe, pero no podemos irnos hasta encontrar a la causa de ese cosmos maligno – en eso, Tsukumo miró como es que su pareja elevó su cosmos – ¿Qué haces?

- Atraer la atención de ese guerrero, aun así, vamos a ver que nos tare el destino – Joan elevaba su cosmos cada vez más, pero sin llamar mucho la atención de las demás personas. Justo en ese momento, una gran explosión se llevó a cabo en el sitio.

- ¿Qué fue eso?

- Supongo que esa persona ha venido – en eso, los dos miraron como es que un cosmos estaba llegando a donde estaba el castaño.

- Maldición, ese cosmos realmente es fuerte.

- ¿Alguien anda aquí? – exclamó la mujer la cual estaba llegando a donde estaban los dos jóvenes, por lo que Joan solo tomó a Tsukumo llevándosela de ahí.

- ¿Joan?

- No creas Kana, este cosmos es algo fuerte, solamente vamos a…

- ¡Los encontré! – exclamó la tipa la cual tiró su lanza hacia Joan, este esquivó el ataque, aunque este fue herido un poco en el hombro.

- ¿Estás bien Joan?

- No te preocupes, estoy bien, esto no es nada, el problema va a ser esa tipa – Joan bajó a su pareja, ambos estaban en la cima de una casa y en eso, apareció la figura que estaban buscando.

- Vaya, vaya, parece que tenemos a una pareja – la peli chocolate caminaba lentamente hacia los dos tipos llevando su lanza en la mano – padre, estas dos víctimas serán una gran ofrenda para ti.

- ¿Quién eres tú?

- Lo siento hombre, pero no quiero responder a tu pregunta, apuesto que me violarías o algo así – susurró para de la nada lanzarse hacia el mexicano, el cual detuvo con una mano la lanza de la peli chocolate, sin embargo, tuvo que hacer esfuerzo para hacerlo – oh, parece que no eres alguien débil después de todo.

- Por supuesto que no, los que intentan dominarme se llevarán una sorpresa grande – el mexicano tomó el arma de la chica y la lanzó junto con ella.

- Maldito hombre, justo como recuerdo lo que me hizo el desgraciado del hijo de Poseidón – dijo la chica la cual solo gruñó con fuerza – mierda, esto no volverá a pasar.

- ¿De qué habla?

- Pues de algo que no entiendo – Joan se puso en pose de combate por si las dudas, pero la joven peli chocolate siguió atacándola sin descanso.

- ¡Ni creas que me harás daño con tus míseros ataques Caballero Dorado!

- Joan – Tsukumo iba a ayudar a su novio, pero esta fue interceptada por varios de los guerreros que acompañaban a la peli chocolate.

- ¡Kana! – Joan quería ayudar a su novia, pero este no podía seguir porque la chica de pelo chocolate lo impedía – ni modo, tendré que acceder a eso.

- ¿De qué hablas? – la peli chocolate miró como el mexicano activaba su modo de Super Gurrero haciendo que su cabello castaño accediera a dorado, sin embargo, al momento de hacer eso, la mirada de la combatiente de Joan cambió a un rostro de asomrbo y repulsión.

- Tu… - la chica atacó sin más al mexicano el cual no entendía de donde salía tanto cosmos de esta – ¡ahora lo recuerdo! ¡eres igual a ese tipo!

- ¿De qué mierda hablas?

- ¡El mismo tipo que me quitó mi virginidad!

- ¿Qué pasó con eso? ¿Quién te quitó la virginidad?

- ¡Tu! ¡¿Quién más?! – Joan estaba más confundido por eso, Tsukumo tampoco comprendía nada y eso que batallaba casi al lado de su pareja.

- No hice nada de eso, debes estar confundida.

- ¡Aun recuerdo al desgraciado del hijo de Poseidón! ¡Él me violó y tú eres parecido a él! ¡Te mataré! – la peli chocolate estaba batallando con más intensidad haciendo que el mexicano se empezara a ver en aprietos.

- Esta chica es fuerte, podría decir que es más fuerte que la musa Ayase – susurró el mexicano mientras que seguía batallando con la mujer – ¡¿Quién demonios eres tú?!

- Antes de matarte te lo diré – la chica clavó la lanza en el suelo mirando con furia a Joan – mi nombre es Alcipe, a ver si sabes que demonios pasa.

- ¿Alcipe? No me suena ese nombre – Joan saltó rápidamente mientras que la lanza de la chica iba hacia él.

- ¡No recuerdas ¿verdad desgraciado?!

- Joan – Tsukumo llamó a su pareja – creo saber quién es ella.

- ¿Quién es Kana?

- Alcipe, una de las hijas de Ares y una de las favoritas de este dios – la Saintia hablaba – ella es hija del dios Ares y de la princesa ateniense Aglauro.

- ¿Y qué tiene que ver con todo eso de la violación que dice ella? – preguntó mientras batallaba seguía batallando con la ahora identificada como Alcipe.

- Su historia cuenta que Alcipe se encontraba descansando en la fuente de Asclepio, cuando Halirrotio, hijo de Poseidón, la violó. Su padre Ares lo encontró, y posteriormente lo asesinó cuando su hija le contó de lo sucedido.

- Vaya, no sabía eso.

- El asesinato de Halirrotio dio lugar al primer juicio por asesinato de la historia, donde Ares fue juzgado por un jurado de olímpicos reunidos en la misma colina donde el hecho había ocurrido. Sin embargo, el dios de la guerra fue encontrado inocente dado que el único testimonio que el jurado tenía era el de Alcipe, la víctima de la violación. Desde entonces se conoce a la colina como Areópago (o también "colina de Ares"), en recuerdo del dios vengador.

- Comprendo todo Kana, pero que tengo que ver yo en esto, no entiendo.

- ¡Eres igual al malnacido del hijo de Poseidón! – exclamó la guerrera – desde entonces viví con ese rencor hacia lo hombres, no solo eso, las mujeres que son víctimas y no hacen nada por hacer que paguen me dan más asco.

- Oye, solo porque me parezca a ese tipo que te quitó tu inocencia no quiere decir que todos tengamos que pagar por ese pecado, realmente no deberías hacer esto – trataba de razonar Joan con la hija de Ares, pero esta solo se ponía cada vez más violenta.

- Luego de que todo esto se llevara a cabo, decidí ya no ser la misma Alcipe que era antes, eso ya no más, todo porque la verdad es que si seguía siendo así algún día alguien más me violaría o trataría de hacerme daño, por eso es que hice que mi padre me entrenara hasta que no pudiera más, mi cosmos es fuerte y solo dejaría vivos a los que quisiera mi padre.

- Aun así, no vamos a ceder ante ti.

- ¡Pues te mataré!

- No soy un hombre que maltrata a las mujeres, mi novia Kana es sagrada, nunca la tocaría, así que no creas que sería un violador ni nada, por lo que no creo que tú me debas dar un sermón por eso.

- ¡Cállate maldito hombre! ¡Te asesinaré por el nombre de mi padre!

- Alcipe, una guerrera que solo batalla por la rabia de un viejo pasado, aunque doloroso, sin embargo, ese no es un motivo por el cual puedas explotar todo tu cosmos.

- ¡Cierra tu puta boca!

- ¡Elévate cosmos! – gritó el mexicano mientras que su cabello se hizo más largo del mismo color dorado, justo cuando la lanza de Alcipe chocó con el cuerpo de Joan, esta se destruyó, no solo eso, ante la mirada de Tsukumo, la armadura de Tauro se transformó volviéndose más imponente, las piezas cubrían más el cuerpo de Joan, su casco se hizo más grande al igual que los cuernos de este mismo, aparte de que le salían adornos atrás.

- ¿Qué demonios es eso?

- Su cosmos… arde como si fuera el de un dios – susurró Alcipe mientras que el mexicano solo extendía sus manos, sin embargo, su ataque se dirigió a los enemigos que estaba batallando Tsukumo, lo que los destruyó, el ahora peli dorado se acercó a ella.

- ¿Estás bien?

- Sí, gracias a ti – ambos se miraron como una pareja enamorada, Alcipe quedó callada por eso, la mirada del chico hacia la peli negra era de puro amor al igual que la que le daba ella.

- ¿Cómo es posible esto?

- Sencillo, aunque para ti haya sido algo traumático lo que te pasó, no significa que debas generalizar a todos, porque no todos los humanos somos iguales – el chico elevó aún más su cosmos apuntando a la peli chocolate.

- ¿Qué demonios? ¡No te dejaré ganarme!

- Pues dile que se joda a tu padre, que fuiste derrotada por Joan de Tauro… ¡Gran Cuerno! – un enorme toro dorado fue a impactar a Alcipe y su cuerpo, aparentemente, fue destruido en millones de pedazo – parece que acabamos con ella.

- Sí – la peli negra miró como es que el chico estaba con su armadura solo para volver a la normalidad – ¿estás bien?

- Sí… realmente creo que me excedí con el poder, pero al menos la derrotamos.

- Por cierto, Joan, ¿esa fue la Armadura Divina de Tauro?

- Supongo… la verdad no tenía idea de cómo hacerlo – río el castaño, pero sin más que hacer allí, estos dos se fueron al Santuario en donde dieron el reporte de que derrotaron a la hija de Ares.

Los dos chicos bajaron a la casa de Tauro, la noche había caído y muchos de los guerreros se retiraron a descansar.

- Realmente fue muy difícil batallar con esa tipa.

- Puede ser, pero al menos te defendiste bien y también lo hiciste conmigo, gracias.

- No iba a dejar que te hicieran daño Kana, por algo serás mi esposa – sonrió el joven mientras ambos se besaban y solo iban a la cama en donde la ropa de ambos voló por el sitio y de ahí, comenzó su noche de pasión por la victoria contra una de los vástagos del dios de la guerra… al menos eso parecía.

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- ¿Por qué me dejó viva? – Alcipe se levantaba con el cuerpo totalmente herido, sin embargo, estaba con vida. Al saber que Joan le perdonó la vida, no pudo ponerse más molesta sabiendo cómo es que un hombre le había vencido y tenido piedad con ella – Tauro… ¡juro que te voy a derrotar maldito desgraciado! ¡A ti y a tu noviecita!

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Continuará…