RinMakoto. El cosmos sale de la determinación de la gente, por lo que Souta está mostrando un gran poder para defender a su amiga, aunque Nozaki está herida, se sigue poniendo de pie, ahora se viene más de la batalla contra las amazonas, con un poco de ayuda.
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Sin más, comencemos…
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- ¿Q-Quien eres tú? – exclamó Hipólita mirando cómo es que Souta estaba apuntándole con su Aguja, este luciendo bastante amenazador.
- Como dije, soy Souta de Escorpio y las haré pagar por haber lastimado a Yuuki-san.
- ¡Maldito hombre! ¡Te mataré! – exclamó una de las amazonas la cual atacó al chico por la espalda con una espada, aunque al momento de clavarla en su piel, esta se destruyó nada más tocar la armadura.
- Mi armadura realmente es fuerte, por lo que un arma como esa no me hará nada – susurró el peli verde mostrándole su uña equivalente a una aguijón de escorpión.
- ¿Q-Que harás?
- Nada, absolutamente nada – el chico de la nada lanzó su ataque al abdomen de su oponente causándole un fuerte dolor en esa zona – nada… muy liviano.
- E-Esto duele… ¡duele!
- No creas que eso es lo peor, apenas es una de las 15 agujas que lentamente destruirán tus sentidos y tu sistema nervioso, así que mejor vete preparando.
- N-Ni creas que me vencerás con eso – exclamó la tipa haciendo que muchas de las amazonas atacaran al peli verde, pero este solo tomó a Nozaki llevándosela de ahí porque estaba desangrándose mucho luego de las heridas causadas por las guerreras.
- ¡Atrápenlos, no los dejen escapar! – ordenó Hipólita haciendo que sus subordinadas siguieran a los dos Caballeros.
- Maldición… esto está muy jodido – susurró Souta el cual miraba a su compañera de armas la cual estaba débil por la pérdida de sangre – aguanta Yuuki-san.
- Lo lamento… Souta-kun.
- No te preocupes, solamente aguanta hasta que las perdamos de vista, quiero curarte un poco – el peli verde miró hacia atrás en donde estaban muchas de las amazonas siguiéndolos, los brazos del Dorado estaban rojos de sangre, pero llegando a un acantilado, este miró al océano de la Isla Milos en la que solo quedaba una caída algo grande.
- ¿Saltaremos ahí?
- Quisiera atacarlas con todo, pero recuerda que no sé usar al 100% el séptimo sentido por lo que no creo que pueda aguantar más esto – Souta miró hacia abajó, era un enorme precipicio de la costa de la Isla Milos, por lo que al final no tuvo más opción que elevar su cosmos a donde tenía haciendo que finalmente disparara una Aguja Escarlata hacía las amazonas haciendo que una cortina de polvo y tierra se levantara dándoles tiempo de huir saltando hacia el mar, Nozaki se aferró con fuerza a Souta.
- Cuídame.
- Te cuidaré – susurró el chico antes de que cayeran al mar, unos segundos después, las amazonas estaban mirando por toda la zona y no encontraban restos de los dos Caballeros.
- Lo más probable es que saltaron al mar, disparen allí, puede que se escondan – ordenó Hipólita y las demás solo dispararon muchas flechas hacia el mar atravesando como si nada el líquido. Mientras tanto, Nozaki y Souta salieron de la zona unos minutos después y llegaron a una caverna casi submarina en donde el Caballero de Escorpio dejó a la rubia ahí descansando mientras que pensaba un poco en como hace detener el sangrado de la espalda de la chica, las demás heridas de su cuerpo sangraban, pero nada grave como la de su espalda.
- Maldición, realmente espero saber cómo es que se detendrá el sangrado – susurró Souta – Ramón no puede ya que está inconsciente y Mugen-san ya no puede usar su magia curativa… ¡maldición!
- S-Souta-kun – susurró la Saintia la cual estaba con más sangre saliendo de su herida, en ese momento, al chico se le vino a la mente una técnica la cual, aunque no fue una como tal, esta podría ayudarla.
- Tengo una idea Yuuki-san, pero esto te dolerá, sin embargo, puede cerrar la herida que posees en la espalda.
- ¿E-En serio?
- Sí, solo date la vuelta y quítate la ropa de arriba – la rubia se sonrojó por eso, pero decidió hacer caso. Unos segundos después, Souta miró la espalda desnuda de Nozaki, con la excepción de la herida que poseía en dicha zona, producto de la amazona que la atacó a traición – voy a comenzar.
- ¿Q-Que harás Souta-kun?
- Lo siento Yuuki-san, pero necesito que muerdas fuerte tu camiseta para que no grites, no quiero que nos encuentren esas desgraciadas – la oji verde no entendió esto, pero decidió hacer caso, en eso, el peli verde usó su Aguja, peor esta estaba envuelta en fuego por lo que procedió a ponerla en el inicio de la herida de la rubia haciéndola gritar con fuerza, pero mordió la camiseta con fuerza ahogando su quejido – duele, pero este método cerrará la herida y detendrá el sangrado, por favor, aguanta.
- B-Bien – dijo con voz baja la Saintia de Osa Mayor para luego tener que soportar ese dolor. Souta hacía todo lo posible para que el cierre de la herida fuera más rápido, lo que causaba más dolor y gritos de Nozaki la cual tenía que aguantar todo eso.
Varios segundos después, la herida se había cerrado, sin embargo, le había quedado una marca negra en la espalda, pero el desangrado se había terminado.
- Ya está mejor, la herida está cerrada – susurró el chico mirando a su amiga la cual se puso su vestimenta y armadura luciendo bastante cansada.
- Gracias Souta-kun.
- No te preocupes, lo importante es que estés mejor, aunque se te nota que no estás del todo bien.
- Me siento débil si te soy sincera.
- Lo que pasa es que has perdido mucha sangre, deberías descansar un momento – Nozaki asintió acostándose un poco en el suelo de la caverna, justo en una zona en la que estaba seco, aparte de que usó la capa de la armadura de Souta como sabana.
- Dormiré un rato – dijo la rubia mientras que cerraba los ojos y caían dormida, Souta estuvo un momento mirándola y se dio cuenta de que era bastante linda de cerca, a pesar de que ella parecía no tener interés en él, aunque se equivocaba en esto.
Souta decidió salir un momento para ver el área, estaban debajo de un estrecho acantilado, por lo que nadó hacia la costa mirando para todos lados y protegiendo a Nozaki en caso de que le fuera a pasar algo malo como un ataque.
- Si no acabo con esas amazonas, lo más probable es que cuando nos volcamos a encontrar nos hagan daño – susurró yéndose del sitio, pero no apartando la mirada del escondite en el que Nozaki estaba recuperándose.
Al cabo de un momento, el peli vede esquivó una flecha la cual iba hacia él, al verla, este supo que era parte de las amazonas.
- ¡Ahí está!
- Parece que las cosas no se calmarán hasta que las derrote a todas – susurró el chico el cual estaba mirando como un grupo de las guerreras iba hacia él – vengan por mí hijas de puta.
- ¡Muere maldito Caballero!
- Esto será jodido – susurró el peli verde mientras lanzaba su Agujas hacia las chicas las cuales eran golpeadas, pero con la misma se levantaban.
- Aunque nos hieras, no nos rendiremos, ganaremos en nombre del señor Ares – susurró una de ellas, en eso aparecieron más disparando sus flechas hacia el Caballero de Escorpio el cual las esquivó, pero algunas de ellas le dieron en las piernas, haciendo que al final se le clavarán en la piel.
- Maldición, esto no me lo esperé, pero al final de todo debo seguir batallando, quiero que Yuuki-san se recupere para volver al Santuario.
- Supongo que solo eres tú, porque tu amiga no la hemos encontrado – dijo una de ellas mirando con atención al Caballero el cual solo asintió – pues no creo que sea buena idea en dejarla sola en esa cueva submarina dormida.
- ¿Qué? – el chico sudó frio – ¡debo irme!
- No te dejaremos hacerlo – susurró la amazona atacando con todo al Caballero el cual lanzó sus Agujas Escarlatas hacia las flechas destruyéndola, pero este no le importaba si alguna de esas flechas le atravesaba alguna extremidad, solo le importaba volver a donde estaba Nozaki.
- Yuuki-san, llegaré a ti como sea.
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Mientras tanto, otro grupo de amazonas estaban llegando al sitio en el que la Saintia rubia estaba durmiendo.
- Ahí es donde estaba la acompañante del Caballero de Escorpio, debemos acabar con ella, porque las Saintias son de las guerreras más fuertes del ejército ateniense.
- Sí, vamos a acabar con ella, antes de que todo marche mal – susurró una de las mujeres mientras que las demás iban hacia la cueva, sin embargo, cuando estaban por llegar, una flecha atravesó la cabeza de una de las que iban a la cabeza matándola al instante, la sangre de esta llegó a varias de sus compañeras.
- ¡¿Qué fue eso?!
- ¡¿Cómo es que murió?!
- Una Flecha Dorada – susurró la líder del grupo para luego mirar como un cosmos dorado estaba llegando a donde estaban.
- Lo siento, pero no crean que dejaré que le hagan algo a Nozaki – susurró una voz.
- ¡¿Quién eres?! – las demás miraron como aparecía la imagen dorada de un centauro ahí mismo, apareciendo Shinonome con su armadura dorada.
- Parece que desde que me ves, te das cuenta quien puedo ser.
- Tu eres…
- ¡¿Un Caballero Dorado?!
- Así es, Ryo de Sagitario – susurró la peli azul haciendo que sus alas se extendieran aún más mostrando su poder dorado.
- Sagitario… escuchamos de ti, pero no pensamos que matarías a nuestra guerrera así de fácil.
- Lo siento por ella, pero mi deber es evitar que Nozaki sufra algún percance mientras se recupera – la peli azul miró a las amazonas mientras que estas solo sonrieron por lo bajo – ¿Por qué esas expresiones?
- Porque, aunque seas alguien del rango dorado, no pienses que la tendrás fácil con nosotras – dijeron las tipas lanzando varias flechas hacia Shinonome la cual solo esquivó a las chicas con algo de facilidad.
- No puede ser, realmente las esquiva como si nada.
- Aunque sea alguien que es relativamente nueva en el rango dorado, no quiere decir que no maneje y entienda el cosmos casi a la perfección – Shinonome elevó su cosmos asuntándolas más – recuerden, que no soy una debilucha.
- ¿Quién se supone que eres?
- Anterior Saintia de Pegaso, ¡ahora soy Ryo de Sagitario! – su cosmos ardía más – aunque no sea alguien experta como Caballero Dorado, aun así, puedo batallar a como dé lugar, por lo que, si me intentan vencer, les costará caro. Mi maestro me mostró estas técnicas de Sagitario con las cuales estoy segura de que las destruirá.
- ¿De qué hablas? – las amazonas quisieron moverse, pero miraron como sus sombras tenían una flecha la cual no entendía de donde venía, pero lo más extraño es que luego no podían moverse para nada.
- ¿Qué pasa?
- ¿Nos ha paralizado?
- Así es, esta es mi Flecha Sombra, es una flecha invisible que se clava en la sombra de mis rivales impidiendo que se muevan, por lo tanto, las tengo a mi voluntad y solo alguien más que no está aquí la puede destruir.
- ¡Es una basura! – exclamaban varias de ellas tratando de liberarse, pero sin éxito alguno.
- Y la siguiente técnica es la que las acabará definitivamente.
- ¿Qué? ¿Nos matarás con tu Flecha Dorada?
- No exactamente, no usaría mi Flecha para matarlas, aunque más cosas no quisiera – susurró la chica peli azul mientras que las amazonas miraban como su cosmos dorado estaba en su puño derecho y emitía destellos eléctricos. Con su otra mano trazaba la constelación de Sagitario siguiendo la línea de las estrellas que formaban dicha constelación – antes les daré una pequeña explicación, concentro mi cosmos al máximo en mi puño, mientras mi puño se carga de energía eléctrica, todo para después golpear en dirección hacia a donde se encuentra mi adversario, liberando de mi puño una multitud de bolas de energía con carga eléctrica a la velocidad de la luz. Cuando las esferas eléctricas alcanzan a su objetivo explotan para destruir todo con lo que tienen contacto. El ataque produce un gran estallido acompañado por relámpagos donde impactan las esferas de energía eléctrica, lo que causa que aun cuando el ataque es esquivado por el adversario, este recibirá daño por la onda de choque y los relámpagos producidos por la explosión.
- ¡Traten de liberarse como sea antes de que lance su ataque!
- Váyanse al Inframundo… ¡Trueno Atómico! – exclamó Shinonome mientras que lanzaba su ataque destruyendo por completo a sus rivales en una enorme lluvia de truenos los cuales al finalizar dejaron el sitio con una pequeña niebla roja – acabé con ellas fácilmente.
- Parece que tú eres la chica que acabó con mi tropa – una nueva amazona llegó al sitio, pero esta llevaba algunos destellos dorados en su armamento – eso no lo perdonaré jamás, Sagitario.
- Pues no estoy de acuerdo con lo que hacen y más si es de la mano de Ares, por lo que mi deber como Caballera de Sagitario es batallar contra eso.
- Pues lo veremos – la mujer poseía el cabello castaño largo con una parte de este con una línea de color rosado – me llamo Antíope, de las amazonas más fuertes que existen, espero que sepas perder Sagitario.
- Eso lo veremos – la amazona sacó su arco y flecha apuntándole a la peli azul, esta solo ladeó la cabeza sabiendo que el enfrentamiento entre ambas chicas sería aguerrido – ¡Flecha Sombra!
- ¿Eh? – Antíope supo que no podía moverse cuando intentó ir hacia la Dorada, sin embargo, se dio cuenta de que su sombra poseía una Flecha la cual le impedía moverse.
- Mi Flecha Sombra la cual evita que te puedas mover hará que derrotarte sea fácil.
- Ni lo creas – la mujer lanzó su flecha hacia la técnica de Shinonome haciendo que esta se destruyera por lo que pudo liberarse de la parálisis causado por la peli azul.
- ¿Te liberaste de mi Flecha Sombra?
- Batallemos Sagitario, ahora si va en serio – las dos chicas se fueron hacia la otra batallando con fuerza, los cosmos de ambas chocando provocando Ondas Cósmicas.
De nuevo con Souta, este estaba esquivando varias de las flechas de las amazonas las cuales iban ahora con más velocidad haciendo que, aunque no era la velocidad de la luz, le causaran algunos problemas al peli verde.
- Han mejorado con el correr de la batalla, serán desgraciadas – susurró Escorpio mientras seguía esquivando las flechas hasta que tuvo suficiente e iba a atacar a las amazonas, pero en eso…
- ¡Cinturón de castigo! – Hipólita apareció detrás de Souta y en acto de ataque a traición fue hecho por la espalda. El ataque de la amazona se manifestó en un cinturón el cual envolvió el cuerpo del peli verde, pero este no se dio cuenta del efecto de esto hasta que después se dio cuenta de la realidad.
- ¿P-Por qué me siento así? – susurró el chico y cuando quiso atacar con todo, su cosmos no era el mismo, de hecho, se dio cuenta de que estaba más bajo de lo que era normalmente – ¡¿Qué me hiciste?!
- Mi técnica Cinturón de Castigo ha hecho que tu cosmos se reduzca a más de la mitad – la líder de las chicas estaba hablando, aunque vomitó algo de sangre por el ataque antes recibido de Souta – desde la Era Mitológica, mi arma más poderosa fue mi cinturón, aquel que le fue encomendado al mismísimo Hércules para que lo robase.
- Ahora entiendo, fue uno de los 12 trabajos que tuvo el héroe Hércules – susurró.
- Ahora no hay nada que puedas hacer Caballero Dorado, mientras tengas ese efecto tu cosmos se mantendrá muy lejos de tu capacidad y si intentas sobrepasar ese límite sin que yo quite esa maldición, me temo que tu propio cosmos te matará.
- No me interesa.
- ¿Qué has dicho? – la líder miró como el peli verde volvía a encender su cosmos a pesar de que unas partes de su cuerpo comenzaban a sangrar – pero…
- Aun así, si muerto, no me importará si es por defender la paz de la tierra, porque ese es el deber de un Caballero… ¡muere amazona! ¡Aguja Escarlata Antares! – el chico lanzó con todo su ataque final hacia la líder de las amazonas, aunque las demás se pusieron frente a ella, la picadura de escorpión atravesó a cada una en el corazón, llegando hasta Hipólita la cual también fue atravesada por la Aguja del peli verde en el corazón. El veneno del ataque paralizó por completo el sistema nervioso de sus víctimas haciendo que al final toda función vital se detuviera cayendo al suelo muertas, pero la líder aguantó un poco mirando al peli verde.
- Tu… pagarás por… eliminar a mi armada… pero no creas que esto será todo… - la mujer estaba cayendo – hay muchas más… amazonas que enfrentar… y, además, mi técnica… te llevará a la muerte… Caballero.
- Cállate – susurró el chico mirando como Hipólita caía muerta, este sin más se fue del lugar hacia donde estaba Nozaki, incluso sintió dos cosmos chocando por lo que se apresuró.
- Maldición… Hipólita ha… - susurró la rival de Shinonome mientras ambas combatían en duelo, sin embargo, la amazona se alejó – no soy idiota para batallar contra dos Caballeros Dorados, por el momento ganan, pero volveré a como dé lugar, vendré con más ejército.
- ¡Espera! – la amazona se fue dejando a Shinonome solo, unos segundos después llegó Souta a donde estaba la peli azul – Haraguchi.
- Shinonome-san, no sabía que habías llegado.
- Pensé que ocuparían ayuda, además, quería quitarme un poco todo el asunto que pasó con Ares – susurró – Nozaki está bien, evité que le hicieran daño.
- Me alegra, creo que podemos irnos, acabé con la líder, sin embargo, esto no es el final, vendrán por más, eso es seguro.
- Sí – los dos fueron por Nozaki y se la llevaron de nuevo al Santuario, todo para informar sobre lo acontecido, sin embargo, Souta no mencionó el ataque que recibió de parte de Hipólita, esto para no alertar a los suyos, en especial a Nozaki. No obstante, cuando se retiraron luego de informar todo, el padre de Joan y Claudia suspiró.
- ¿Qué pasa? – preguntó Athena.
- Puede que Escorpio no me haya dicho nada, pero sé que posee una técnica que se la pusieron que lo molestará mucho – susurró el señor – es más, esa maldición le terminará costando la vida más adelante.
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Continuará…
