RinMakoto. La calentura les costó caro jaja. Aunque eso solo significa que un nuevo dios les hará la vid difícil y el señor Fábregas tiene un pasado algo turbio con Eros.
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Sin más, comencemos…
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En la dimensión desconocida estaban los Caballeros de Cáncer y Corona Boreal, no solo ellos, el Patriarca Alfonso estaba con ellos, este estaba mirando al nuevo enemigo que tenían, el dios Eros el cual parecía estar analizando un poco a Alfonso.
- Ya te recuerdo, ya sentía la extraña sensación de que te había conocido antes, tú eras…
- Así es, aunque a lo mejor tu memoria te falló en un momento, yo nunca olvidé al dios el cual me causó muchas desgracias, mi matrimonio y mi vida amorosa fueron tiradas a la basura, aunque fue gracias a mis hijos que logré salir adelante – decía el Patriarca mirando a la deidad la cual sonrió por lo bajo.
- Que tu esposa te haya dejado es porque no quería yo que ambos estuvieran juntos, después de todo, solo yo decido el poder de quienes pueden estar con quien.
- Por eso es que muchas veces el amor apesta – decía el mexicano el cual miró a los dos Caballeros, Yasmina estaba algo sonrojado por el efecto de la Flecha de Éxtasis de Eros mientras que el alma de Aoi estaba volando por el sitio – parece que fueron afectados por esa odiosa técnica de Eros, pero puedo hacer algo al respecto.
- ¿Qué? – Yasmina miró como el moreno le ponía los dedos en la frente mientras una llama azul emanaba de ahí.
- Fatiga de emociones – susurró el señor Fábregas haciendo que el efecto de la Flecha de Éxtasis se redujera casi a la totalidad haciendo que el cosmos del peli rosa estallara como se supondría que estaría – con esta técnica las emociones que posees que no sean para la batalla o que fueron impuestas por otro individuo será reducidas y desaparecerán con el tiempo.
- Vaya… eso explica porque me empiezo a sentir mejor.
- Corona Boreal – el Patriarca usó la misma técnica con el cuerpo de Aoi, segundos después, él mismo puso el alma de la chica en su cuerpo, al levantarse esta notó que estaba mejor.
- Ya no tengo la misma sensación de antes.
- Los efectos de Eros son causar un gran placer y emociones bastante inapropiados para los Caballeros en batalla, desconcentra el cerebro a tal punto que evita que el cosmos se concentre bien, es una técnica bastante fuerte, aunque de suerte la conocía.
- Pues qué bueno que la conoces, porque la sentirás de nuevo, ¡Flecha de Éxtasis! – Eros lanzó su flecha hacia el señor Fábregas el cual no se movió y la recibió de lleno para sorpresa de Aoi y Yasmina – te lo dije, nadie se puede resistir al poder del amor.
- Puede ser que así sea, pero conmigo no es el caso – para sorpresa del dios, el Patriarca se quitó la flecha sin ningún problema – lo siento Eros, pero esa mierda no sirve conmigo.
- ¿Por qué demonios no te afectó eso?
- La misma técnica no funciona dos veces contra un Caballero de Athena, además, tengo otra cosa conmigo – el señor sacó de sus ropas unos cuantos sellos de la diosa Athena – gracias a esto ninguna técnica de ese calibre podrá dañarme, además, he estado esperando esto por muchos años.
- Maldito… estás evitando lo que ordena un dios, más si es el dios del amor.
- No confiaré en nadie que venga de Afrodita, alguien que es más puta que nadie.
- ¡Calla tu sucia boca humano! ¡No hables así de mi madre! – el dios del amor sacó varias flechas las cuales apuntaban al Patriarca, este solo frunció el ceño mientras que se preparaba para pelear.
- Mi cosmos no es lo suficientemente fuerte como para batallar con alguien de su calibre, creo que alguien como Rafael o Ramón serían rivales para este, pero yo solo puedo ganar tiempo.
- Hiciste que quedara mal como Caballero… es una mierda – susurró el peli rosa el cual elevó su cosmos bastante fuerte – sufrirás como nunca has sentido, Eros.
- Oh, parece que el Caballero de Cáncer se animó a pelear – se río un poco el dios, aunque en eso notó otro cosmos el cual resultó ser de la peli morada – y parece que Corona Boreal también se animó a luchar.
- Como Saintia, no puedo permitirme perder.
- El amor los guiaría a la felicidad absoluta, pero parece que no quieren nada de eso, que pena me dan, porque los destruiré entonces – el lugar comenzó a mutar, siendo que los corazones en el cielo comenzaron a quebrarse hasta ser los corazones rotos y el cielo se tiñó de rojo oscuro, como el color de la sangre.
- Maldición, el dios Eros se ha puesto molesto.
- Patriarca, ¿cómo es que conoce a este dios?
- Es una larga historia Cáncer, Corona Boreal, pero puedo decir que, por este dios, mi vida amorosa se fue a la mierda – contaba el Patriarca recordando las cosas.
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Flashback
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Hace muchos años, cuando el señor Fábregas estaba casado con su esposa de aquel entonces, la madre de Joan y Claudia, la señora Marisela Díaz Calderón. El padre de los dos chicos era de piel morena y cabello negro mientras que su esposa era de cabello castaño y pial blanca.
Las cosas marcharon bien en los primeros meses, más cuando salió embarazada y de ahí nació Claudia, este nombre se le fue puesto por una de las familias patriarcales y plebeyas más influyentes de la Antigua Roma.
Justo cuando nació Claudia, el señor Fábregas comenzó a entrenar como no lo había hecho hace tiempo ya que sentía que algo malo estaba en el ambiente, esta sensación ya la había sentido. Sin embargo, pensó que solo era una tontería, aun así, estuvo alerta.
No obstante, pasados 4 años, ocurrió algo ese día…
Mientras que Marisela y Alfonso estaban pasando por un parque, en ese momento ya habían tenido a los demás hijos, Joan, Roberto, Frida y María. Sin embargo, el hombre había sentido algo extraña a su esposa, siendo que esta estaba más distante. El día en el parque pasó totalmente normal y no parecía gran cosa, aunque pasó algo.
- ¡Cuidado! – exclamó el moreno lanzándose al frente de su esposa y sus hijos, una flecha iba directo a ellos mientras que el señor Alfonso se puso en medio para evitar que esta diera en ellos – me pregunto de donde vino eso.
- Ni idea… pero fue muy peligroso, algún idiota lo debió haber hecho – aunque había estado en peligro, parecía estar muy calmada y todo, aunque el señor Fábregas decidió ignorar eso, lo que no sabía es que eso era un grave error que le costaría más adelante.
Estando en casa, el señor Fábregas no se quitaba la sensación extraña, desde que salió esa flecha de la nada, estaba alerta, sin embargo, al final de todo, esa noche cambiaria todo. Cuando estaba dormido junto con su esposa, este sintió como esta se levantaba y caminaban a las afueras de la casa.
- ¿Marisela? – al seguirla, esta solo llegó al jardín y sonrió de forma malvada, aunque su esposo no lo notó enseguida hasta que se dio la vuelta mirándolo – amor, ¿Qué te pasa?
- …
- ¿Marisela?
- …
- Óyeme, respóndeme, me estás asustando – en eso, más flechas aparecieron en el lugar que fueron hacia él, pero este las logró esquivar a duras penas, sin embargo, la última se clavó en su pie haciendo que este cayera de una pierna – mierda… eso me dolió mucho.
- Es hábil humano… realmente lo eres – susurró una figura que estaba detrás de Marisela el cual poseía el cabello rosa, alas y portaba un arco y flecha
- ¿Quién demonios eres? – preguntó el señor Fábregas, aunque luego de sentir un poco el poder del alado, este sintió que algo muy mal ocurría – su cosmos es grande, no es como que este sea alguien débil, realmente es como el de un dios.
- Me presentaré, soy Eros, dios del amor y estoy aquí para acabar contigo.
- ¿Por qué conmigo?
- Una relación que ya no tiene futuro no debe seguir y se debe eliminar el alma corrupta que hace que el amor no siga.
- ¿De qué mierda estás hablando? – en eso, otra flecha fue directo a su otra pierna – ¡maldición!
- Tu esposa… esta humana ya no deseaba estar contigo, humano – al decir eso, Alfonso abrió grande los ojos mirando a la castaña la cual solo sonreía por lo bajo – pero como un humano que no entiende de estas cosas, no te diste cuenta. Nosotros los dioses podemos ver esto con gran facilidad, sobretodo yo, que soy el dios del amor.
- No entiendo nada… ¡la verdad no creo nada de lo que dijiste! De seguro estás controlando a Marisela para llevar a cabo tu malvado plan o lo que sea.
- Te equivocas Alfonso… él no me está controlando, lo que dice es totalmente verídico – la mujer sonrió acercándose a su esposo el cual quedó confundido hasta que recibió una cachetada de parte de la castaña.
- ¿Por qué… fue eso?
- ¡Estoy cansada de este matrimonio de mierda! ¡Lo nuestro debió haber acabado hace mucho tiempo! ¡Ya no deseo estar con alguien como tú!
- Marisela.
- Un día, lamentándome de tener que vivir una vida así, toda aburrida y obligada a ser madre de 5 hijos, me encontré con el dios Eros, a cambio de mi alma podría vivir la vida que yo quisiera, es como el pacto que muchas veces se habla, no lo dudé más, por eso, conocí a alguien que es definitivamente mi tipo, no como tu Alfonso Fábregas Carillo… esto es el adiós.
- Y nuestros hijos… ¡¿Qué pasará con ellos?!
- No me interesan – terminó de decir antes de que Eros le apuntara con varias flechas.
- Últimas palabras humano – el dios del amor estaba listo para disparar cuando el peli negro suspiró por lo bajo.
- Muerte Anunciada – fueron las palabras del hombre el cual desprendió una técnica que fue directo al dios el cual no se lo esperó, ni Marisela tampoco, el ataque hizo que Eros quedara con una marca en su costado – con esa técnica tu poder se reducirá muchísimo, incluso si eres un dios, no podrás evitar esta técnica, yo que tu mejor esperaría a que pasará mucho tiempo para que esto pierda su efecto, si fueras un mortal normal estarías muriendo lentamente, de ahí su nombre, porque es una muerte anunciada ya que sus signos vitales se reducen lentamente hasta que mueras lentamente, pero en tu caso no será nada sencillo, sé que no estás atacando con todo y no tengo el suficiente cosmos para darte batalla, pero definitivamente lo disfrutarás jaja.
- Hijo de puta – susurró el dios mientras se molestaba, pero, aun así, apuntó varias de sus flechas hacia Alfonso el cual solo miró a su esposa.
- ¿En serio… vas a abandonarnos, así como así?
- Adiós – susurró la mujer sonriendo mientras que la vista de Alfonso se tornó borrosa mientras caía al suelo inconsciente producto de las flechas de Eros las cuales impactaron en su pecho, no sin antes mirar al dios del amor.
- Jamás… me olvidaré de ti… Eros.
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- ¿Papá?
- …
- ¡Papá! ¡Papá!
- ¿Eh? – finalmente, el señor Fábregas se dio cuenta de quien lo llamaba y al despertar, miró que ya era de día y la que estaba a su lado era Claudia que contaba con 5 años en ese momento – ¿Q-Que pasa?
- Papá… ¿Por qué estás aquí? – preguntó con inocencia la morena – ¿y dónde está mamá?
- Tu madre – todo se le vino a la cabeza, el recuerdo de anoche, no lo pensó más y llevó a Claudia al interior de su casa en donde ya estaba Joan despierto, los menores más estaban dormidos, sin embargo, el castaño estaba despierto mirando a su padre el cual estaba con la mirada baja.
- Papá… no está mamá.
- Marisela – el hombre apretó fuerte sus puños yendo a la habitación que compartía con su esposa y notó que todas sus cosas se habían ido, nada más que eso.
- ¿Qué pasa papá?
- Claudia – al ser la mayor, no podía decirle la verdad, eso le rompería el corazón, aunque no podía tampoco mentirle ya que le estaría dando una falsa ilusión si le decía que su madre se había ido de viaje. Por lo que decidió ser franco con ella, le contó sobre que su madre había decidido ya no estar con ellos, algo que impactó mucho en la morena la cual comenzó a llorar, Joan se enteró de esto después, los más pequeños no sabrían de esto.
Los chicos fueron criados por su padre y sus abuelos siendo chicos de bien, pero el señor Fábregas miraba de vez en cuando el horizonte recordando ese momento tan horrible, pero siempre recordando vengarse del dios que le arruinó la vida en ese momento.
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Fin Flashback
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- Desde ese momento, esperé este momento para volver a enfrentarme con Eros, entrené a mis hijos para que fueran fuertes.
- Oh, parece que aún lo recuerdas, ¿y aun te sientes dolido de eso?
- Si preguntas por mi ex esposa pues la verdad me importa una mierda lo que le pase a ella, solo quiero venganza contra ti, Eros – el Patriarca miró al dios el cual solo sonrió por lo bajo.
- No olvidé nuestra batalla tampoco, mi marca aun no desaparece – Eros mostró la marca de la técnica que le hizo el moreno hace muchos años y esta aún seguía, pero esta estaba desapareciendo.
- Es hora de que empecemos a cobrar cuentas pendientes – Alfonso comenzó a caminar mientras que los dos Caballeros también hicieron lo mismo.
- Patriarca, nosotros también batallaremos.
- No crea que solo porque usted es el que manda nos quemadores a un lado – decía Aoi mirando fijo al dios Eros el cual solo sonrió de forma malvada.
- Oh, parece que los Caballeros de Athena que anteriormente fueron vencidos por la Flecha de Éxtasis quieren batallar de nuevo, que pena me dan – dijo Eros sacó su arco y flechas apuntando a los tres – pero no crean que lograrán algo, solo son simples humanos y aunque me maten, me llevaré el alma de la mujer que fue alguna vez tu esposa.
- ¿En serio?
- Cuando hacen un trato conmigo, me llevo su alma, ¿no es lógico pensar que, si me muero, ella también morirá?
- Parece que sí.
- Aunque no creas que te la dejaré fácil, mi hija y algunos amigos me ayudarán a destruirlos.
- ¿Qué cosa? – Aoi fue la primera en ver como que en esa dimensión aparecía una figura la cual poseía el cabello castaño y un arco y flecha como su padre, pero esta vestía de forma provocativa.
- ¿Hm? – Yasmina fue el siguiente en mirar cómo es que salían otras dos deidades aladas, una que poseía el cabello negro azulado y la otra tenía el cabello rojo con blanco.
- ¿Quiénes son? – preguntó el mexicano hasta que finalmente dio con quienes podrían ser – ahora entiendo todo.
- ¿Qué pasa Patriarca?
- Estudié mucho sobre Eros y si no me equivoco, la alada de cabello rubio es su hija Hedoné.
- ¿Hedoné?
- El espíritu femenino del deseo sexual, su nombre en griego Ἡδονή significa placer.
- ¿Y ellas dos?
- Si son su contrario, entonces serían Algos y Ponos, deidades que son, respectivamente, la personificación del dolor físico y emocional y la personificación del trabajo duro.
- Espero que disfruten batallando… Caballeros – sonrió Eros mirando a Alfonso, Yasmina y Aoi los cuales sabían que la batalla no será nada fácil.
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Continuará…
