RinMakoto. El matrimonio del padre de Joan y Claudia se fue a la mierda por culpa de Eros y por eso es que quiere derrotar a Eros para poder cumplir con su objetivo, ahora estamos ante una difícil batalla.
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Sin más, comencemos…
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Eros parecía estar confiado de que las cosas saldrían como él se esperaba, ahora que tanto Yasmina como Aoi sabían sobre lo que había ocurrido con el Patriarca y el dios del amor.
- Aunque no crean que se las dejaré fácil, mi hija y otros ayudantes me ayudarán a destruirlos.
- ¿Qué cosa? – Aoi fue la primera en ver como que en esa dimensión aparecía una figura la cual poseía el cabello rubio y un arco y flecha como su padre, pero esta vestía de forma provocativa.
- ¿Hm? – Yasmina fue el siguiente en mirar cómo es que salían otras dos deidades aladas, una que poseía el cabello negro azulado y la otra tenía el cabello rojo con blanco.
- ¿Quiénes son? – preguntó el mexicano hasta que finalmente dio con quienes podrían ser – ahora entiendo todo.
- ¿Qué pasa Patriarca?
- Estudié mucho sobre Eros y si no me equivoco, la alada de cabello rubio es su hija Hedoné.
- ¿Hedoné?
- El espíritu femenino del deseo sexual, su nombre en griego Ἡδονή significa placer.
- ¿Y ellas dos?
- Si son su contrario, entonces serían Algos y Ponos, deidades que son, respectivamente, la personificación del dolor físico y emocional y la personificación del trabajo duro.
- Esto se puso peor – dijo el Caballero de Cáncer el cual miró como las tres deidades estaban mirándolos con cara de satisfacción.
- Espero que estén listos porque quiero ver como la sangre de los Caballeros cae al suelo – sonrió la divinidad peli negra azulada mientras que se iba al ataque con Yasmina, mientras que Ponos fue directo a Aoi y la hija de Eros estaba con el Patriarca Fábregas, Hedoné.
- Tu eres el que mi padre jodió en el pasado ¿verdad? Esto lo espero con ganas – sonrió la hija de Eros la cual fue a atacar al mexicano, pero este solo esquivó un poco el ataque de la mujer, y sin más, este le pegó un sello de Athena con discreción en la espalda haciendo que nadie notara eso, sin embargo, siguieron batallando – tienes habilidad humano.
- No soy tan tonto, sé que no tengo el suficiente poder para contrarrestar con un dios menor, pero sé que al menos podré ganar si mi voluntad de pelear no se va de mi cuerpo.
- Buenas palabras, pero vacías – susurró Hedoné mientras que apuntaba con varias flechas a Alfonso, este solo las intentó esquivar, aunque al final decidió actuar de una vez.
- Aunque sea solo el Patriarca, sé que no tengo experiencia en esto, sin embargo, como guerrero, soy alguien capaz de destrozar a mi oponente, así que prepárate – el moreno elevó más su cosmos haciendo que detrás apareciera la imagen de un águila y este fue al ataque – lo que no sabes es que en mi juventud batallé mucho y me convertí en uno de los guerreros más poderosos del Imperio Azteca el cual ya no existe desde la batalla contra Tezcatlipoca, en la que desgraciadamente no pude participar, pero mis hijos si lo hicieron y con eso sé qué debo hacer.
- ¿Qué? – la deidad menor recibió un golpe de parte del peli negro el cual se manifestó en forma de una garra de águila la cual le quitó algunas plumas de las alas de Hedoné.
- Garra Sangrienta, como las garras del águila las cuales perforan la carne, mi técnica realmente puede hacer eso, aunque al ser una deidad será difícil hacerlo, si fueras un rival normal estarías muerto con la piel saliéndote del cuerpo.
- Realmente creo que te subestimé, espero que disfrutes tu pequeña victoria porque será lo único que mires antes de morir – mientras que esto pasaba, Yasmina estaba peleando contra Algos, la personificación del dolor físico y emocional.
- Maldición, una chica tan linda como tu sirviendo a estos dioses como que no es muy lindo.
- Humano… ¿realmente sabes el dolor que produces cuando dices esas cosas? – decía la peli negra azulada – el dios Ares con sus batallas causa dolor, sin embargo, este es recompensando, mientras que con Athena, solo tienen dolor y sufrimiento cuando sus camaradas mueren.
- No es así, los Caballeros como yo batallamos para que el mundo sea un lugar mejor, aunque muchas personas no compartan ese ideal con nosotros, es nuestro deber protegerlos.
- No estás entiendo nada, todo el mundo está mal, las personas se matan las unas a las otras y eso solo causa dolor y sufrimiento a los demás, las guerras son necesarias para acabar con todo esto.
- La verdad no te creo nada, aunque seas una mamacita toda buena, no cederé ante ti.
- Entonces velo por ti mismo… ¡Dolor Punzante Emocional! – Algos lanzó su ataque manifestado en una mujer llorosa la cual se clavó en la mente del peli rosa, al inicio no sintió nada, pero luego comenzó a ver imágenes de todas las desgracias que pasaban en el mundo.
- ¿Y-Y esto que es?
- Un Caballero pelea por el amor y la justicia, pero cuando no sirve de nada, ¿Por qué seguir peleando? Además, con mi técnica, tu cerebro entra en una fase de depresión en el que pierdes la voluntad de pelear.
- No… no tengo que someterme a esto – decía por lo bajo, aunque Cáncer cayó de rodillas tomándose la cabeza mientras que su cerebro estaba con muchas imágenes de muertes y masacres, ver cuerpos muertos, familias destrozadas y llorando, algo que afectó un poco al peli rosa.
- ¿Lo ves? Los humanos cometen muchos crímenes los cuales no pueden ser perdonados, desde los nazis cuando cometieron todos sus crímenes de guerra y solo esta logró calmarlos y exterminarlos, los japoneses cuando estuvieron haciendo pruebas con prisioneros, ¿o acaso no olvidan los crímenes que cometió el escuadrón 731?
- S-Sabemos lo que causamos, pero…
- Sufrirás lo mismo que sintieron esas pobres victimas de esos atroces castigos… ¡Fuerza de Castigo! – ahora varios factores salieron detrás de la peli negra azulada, un enjambre de abejas y este fue directo a Yasmina el cual seguía con los efectos de la técnica de Algos.
- ¡Maldición!
- Este es un dolor bastante común en el mundo, por lo que el dolor que te llevarás en estos momentos es horrible.
- Las abejas son jodidas… pero estos dolores no son nada para mí, hay alguien más que está peleando – susurró Yasmina mientras que Aoi estaba peleando con Ponos, la cual era la personificación del trabajo fatigoso.
- Saintia de Corona Boreal, creo que alguien aquí morirá y sabemos quién será.
- No lo haré, soy una Saintia que pelea con todo lo que tiene, mi cosmos arde al infinito.
- Cállate – dijo la peli roja la cual usó sus manos para atar a la chica con unas ataduras de color carmesí lo que confundió a la peli lila.
- ¿Y esto?
- Mis Ataduras Carmesí, estas representan a que los humanos están amarradas a las ataduras del trabajo, muchos de ellos tienen que trabajar muy duro hasta el día de su muerte, algo que no pueden escapar, aunque si aumentamos eso los deja en posición ¿no? – la deidad río mientras sus ataduras comenzaban a brillar más sorprendiendo más a Aoi y esta comenzó a sentirse más y más débil.
- ¿Q-Que me estás haciendo?
- En estos momentos imagino que estás sintiendo como la energía abandona tu cuerpo, pero no te preocupes, pronto sentirás el placer de morir de fatiga, tu cuerpo estará tan cansado que no podrás moverte para nada, todo esto será la recompensa que obtendrás por haber vivido este tiempo como guerrera de Athena – decía Ponos, aunque este dios fuera originalmente hombre, por alguna razón se había transformado en mujer.
- E-Estas ataduras no podrán conmigo – decía Aoi, pero sus fuerzas estaban siendo absorbidas, haciendo que su tarea de soltarse fuera más difícil cada segundo que pasaba – mierda, ¿Cómo me salvo de esta?
- ¿Qué pasa Corona Boreal? ¿No te vas a zafar? – preguntaba la deidad del trabajo fatigoso, pero en eso, miró la sonrisa de parte de Aoi – ¿y esa expresión? ¿Acaso ya te estás dando por vencida?
- Tonta… no tienes idea.
- ¿Qué? – Ponos miró como es que sus Ataduras Carmesí estaban congelándose hasta que finalmente se rompieron – ¿Qué demonios pasó? ¿Cómo es que congelaste mis Ataduras Carmesí?
- Aunque te hayas llevado gran parte de mi energía, mi cosmos siempre estará conmigo, además, nada aguanta mi hielo, después de todo, una gran amiga nuestra es el Caballero de Acuario, por lo que he logrado que mi hielo llegue a una temperatura más baja de lo que podía hacerlo antes, no llega al cero absoluto, pero llega más allá de los – 200° C.
- Tu… eres una desgraciada.
- El trabajo puede ser fatigoso, pero es necesario, no hay que abusar de él, sino encontrar la manera de equilibrarlo en la vida de cada uno, nuestro entrenamiento como Saintias pudo no ser el más pesado, pero fue trabajo, los chicos entrenaron más que nosotras, pero ellos lo hicieron, por eso, seguiré peleando – el cosmos de Aoi se elevó más apareciendo detrás de ella la constelación de Corona Boreal – espero que aguantes el aire frío de mi cosmos… ¡Lágrimas Enjoyadas!
- ¿Qué? – la peli roja recibió de lleno los fragmentos de hielo de parte de Aoi los cuales se le clavaron en todos lados, pero algo fue más allá cuando un enorme trozo de hielo fue directo al pecho de Ponos.
- Parece que no me quedaba mucha energía más que la que me robaste – susurró Aoi mientras que observaba a la deidad la cual solo gruñó antes de caer al suelo, pero esta cuando cayó al suelo, hizo que el trozo de hielo se le clavara más atravesándole el corazón matándola en el instante.
- ¿Por qué sonríes con el dolor de la gente? – de nuevo en la batalla de Cáncer contra Algos, la diosa del dolor miró como el Caballero Dorado se levantaba con una sonrisa.
- Idiota, yo ya viví algo similar, además, soy Daisuke de Cáncer y sé cuan doloroso es perder a alguien, sin embargo, no todo en la vida es dolor, la muerte no es el final de todo tampoco, por eso… espero que aguantes ese dolor cuando te mande al más allá – el cosmos de Yasmina comenzó a arder apareciendo el gran Cangrejo Dorado detrás del peli rosa – ¡Ataúd de Ondas Infernales!
- ¿Ataúd de Ondas Infernales? – Algos se dio cuenta rápidamente del ataque del Caballero Dorado y como es que varios espíritus comenzaron a salir del suelo y tomaron a la alada peli negra azulada y comenzaron a rodearla metiéndose en su cuerpo hasta que se llevaron su alma dejando solo el cuerpo tirado ahí.
- Llamas azules demoníacas – el peli rosa quemó el cuerpo de la chica, aun así, luego estaba la batalla entre Hedoné y el Patriarca Fábregas el cual estaba teniendo problemas con la hija de Eros.
- ¿Qué pasa humano? ¿Te sientes caído ante mi cosmos? – la rubia sonrió por eso, pero en eso, cuando lo iba volver a atacar, le dio un puñetazo al cuerpo, pero el mexicano sonrió ya que este golpe no fue realmente un golpe – pero ¿Qué?
- Tal vez en nuestra batalla no te diste cuenta, pero coloqué varios sellos de Athena en tu cuerpo y supongo que ya hicieron efecto y tu poder se ha reducido a la centésima parte ¿no?
- ¿Qué has hecho qué? – el señor Fábregas puso su mano en el abdomen de Hedoné y solo le susurró algo al oído.
- Redención – el alma de la diosa salió de su cuerpo mientras que el cuerpo caía al suelo.
- Mi hija… ¡pagarás por esto maldito!
- ¡Cáncer!
- ¡Ondas de Inframundo! – Yasmina lanzó su ataque el cual hizo que el alma de Eros saliera de su cuerpo impidiendo que este pudiera hacer algo, sin embargo, parecía que el Caballero Dorado estaba teniendo problemas para mantener el alma del dios del amor fuera de su cuerpo.
- Con mi técnica de Redención puedo sacar el alma de cualquiera que yo quiera, pero lo más importante, es que si lo deseo… la puedo destruir – al decir eso, el señor Fábregas aplastó el alma de Hedoné matándola definitivamente – solo quedas tu Eros.
- Maldición… pero no importa – el dios sonrió – apuesto que no harías algo así sabiendo que una vida, aunque no te importe, está atada conmigo por siempre.
- No me importa, realmente quiero acabar con esto de una vez – en eso, el dios del amor fue directo a su cuerpo superando las capacidades de Yasmina.
- Idiota, no crean que solo por ser un dios que no se mira tan fuerte es débil, ¡Flecha de Éxtasis! – exclamó el dios lanzando su flecha hacia los dos Caballeros, aunque al impactarlos, estos no sintieron nada como la primera vez – ¿Qué?
- Una técnica no funciona dos veces contra un Caballero de Athena.
- ¿Así? Pues entonces elevamos la apuesta, Hachazo del Destino – una ráfaga de aire rosado a gran velocidad fue directo a Yasmina y Aoi los cuales no lo vieron venir, más cuando dos miembros volaron por el sitio sorprendiendo al Patriarca.
- ¡Maldición! – Yasmina cayó al suelo desangrándose lo mismo que Aoi, el Caballero de Cáncer fue amputado de su pierna izquierda mientras que Corona Boreal fue amputada de la derecha, ambos desangrándose de forma masiva y con quejidos del dolor.
- Supongo que tus Caballeros son simples humanos que con una herida así ya no pueden continuar, además, si usas esa técnica conmigo de nada servirá, puedes sacar el alma de mi cuerpo, lo mismo que el Caballero Dorado, pero por más que lo hagas regresaré a mi cuerpo, es un pecado para el amor y todo lo relacionado que se perturbe, además, ¿Qué podrás hacer tu?
- Si pudiera sacarle el alma del cuerpo y al mismo tiempo destruirle el cuerpo sería lo mejor para ganar, pero al usar Redención, todo mi cosmos debe concentrarse en hacerlo, por lo que no puedo hacer las dos cosas a la vez, Cáncer y Corona Boreal están heridos, no solo eso, debo atraer el alma a mi puño y romperla… esto será difícil – pensó el padre de Joan y Claudia mientras elevaba su cosmos, no tenía más opción que hacerlo.
- Use su técnica Patriarca – dijo Yasmina para sorpresa del moreno, Aoi también estaba sentada con ganas de seguir peleando – tengo una idea para lograr a cabo lo que quiere hacer.
- ¿Lo sabes?
- Tengo la habilidad de telepatía, por lo que sé que va a hacer, Aoi-san y yo tenemos una idea – la peli morada asintió mientras que el moreno solo se concentró en Eros.
- Vengaré lo que me hiciste… ¡Redención! – el Patriarca Fábregas lanzó su técnica hacia Eros el cual hizo que su alma se separara de su cuerpo, aunque el Patriarca no entendía que iban a hacer los dos Caballeros.
- ¿Eres necio? Volveré a mi cuerpo las veces que sea necesario y lo haré hasta que no te quede energía.
- No si lo podemos evitar – susurró Yasmina mientras que miraba a Aoi la cual asintió, ambos dieron un fuerte salto hasta llegar a donde estaba el cuerpo del dios Eros el cual quedó impresionado cuando estos dos tomaron su cuerpo.
- ¡Idiotas! ¿Saben lo que pasa cuando los humanos entran a la dimensión del amor que creé? Solo aquel que es un dios puede aguantar ahí.
- No nos importa, un antecesor mío lo hizo, por lo que seguiré su camino, Aoi-san y yo estamos más que dispuestos a morir por la paz de la tierra.
- Así es, ¡lo haremos por Athena! – ambos se miraron sonriendo una última vez antes de que ellos junto con el cuerpo de Eros fueran envueltos en llamas azules de parte del peli rosa, los tres cuerpos se calcinaron hasta la cenizas, poniendo fin a las vidas de los dos y desapareciendo el cuerpo del dios del amor.
- ¡Corona Boreal! ¡Cáncer! – gritó el Patriarca mirando como ambas armaduras iban hacia él y poniéndose a su lado.
- Desgraciados, ¿Cómo se atreven a quemar el cuerpo de un dios? Pero no importa, ellos murieron estúpidamente y ahora solo quedas tú.
- No murieron estúpidamente, solo queda tu alma frente a mí y como no tienes un cuerpo, te eliminaré – el mexicano estaba alistándose su técnica final, pero en eso, llovieron varias flechas de parte de Eros el cual dio en muchos puntos del cuerpo de Alfonso hiriéndolo gravemente ya que algunas flechas dieron en partes como los pulmones y abdomen bajo – E-Eros…
- Estúpido… ¡¿hasta cuándo lograrás comprender que no puedes vencerme?! – más flechas llegaban de todas partes clavándose en el señor Fábregas – además, si me matas, la dimensión se encogerá y te matará, no tienes suficientemente cosmos para escapar.
- Puede que tengas razón… y mi cuerpo lo atacaste por sorpresa, pero si he de derrotarte estoy más que feliz de llevarte conmigo – sonrió el Patriarca mientras se hacía una herida en el pecho, la sangre salía más y sumándole a eso las heridas de parte de flechas de Eros era peor.
- ¿Q-Que haces?
- ¡Succión de Alma! – el alma de Eros fue arrastrada el cuerpo de Alfonso y acto seguido puso un sello de Athena sobre la herida – listo… ahora podremos morir.
- ¿Qué has hecho? ¡¿Por qué me encerraste en tu cuerpo?!
- Esta es una técnica que nunca le enseñé a mis hijos, pero esta consiste en encerrar el alma de tu rival y morir con ella ya que el cosmos consume ferozmente ambas almas junto con el cuerpo del que la usó – susurró el peli negro vomitando mucha sangre, la dimensión que creó Eros se estaba encogiendo. Alfonso miró esto y el último sello de Athena lo puso en las armaduras y en el casco de Patriarca.
- Idiota… ¿salvarás esos pedazos de hojalata en vez de tu propia vida?
- Sí, mis hijos se sentirán mal por mi perdida, pero si ellos son felices no me importa, incluso si escapara llevo tu alma, sería un peligro para todos, es mejor que muera contigo Eros – el moreno sonrió – porque es el amor que le tengo a mis hijos.
- Eres estúpido humano, sin embargo… ese amor es impresionante. Pero la humana que hizo un trato conmigo morirá también ¿no?
- Marisela… no me importa realmente… solo mi verdadera familia, mis hijos, mi yerno, mi cuñada y mis nietos – la dimensión se encogió casi llegando al señor Fábregas, las armaduras y el casco se fueron a salvo mientras que el Patriarca estaba a morir, solo sonrió cerrando los ojos – Joan, Claudia… protejan a los demás por favor.
Todo llegó a cierto punto en el que la dimensión explotó mirándose en todo el cielo del Santuario y más allá, fue tan brillante que fue algo que no se miró nunca. Los Caballeros Dorados y Saintias subieron a la Cámara de Athena para ver, Joan y Claudia fueron los primeros en ver eso, pero estos estaban en la Villa de Athena, un sitio en el que solo la diosa y los dos hermanos Fábregas estaban.
- ¿Qué fue eso? – preguntó Shiho una vez que la luz se redujo mucho, todos los demás estaban reunidos mirando lo mismo.
- Fue la derrota de Eros – la voz fue de Aoi la cual llamó la atención de todos mirando como esta estaba con Yasmina, ambos con sus armaduras puestas, pero todos sentían algo extraño en ellos.
- Aoi-san y yo lo logramos derrotar – dijo el peli rosa sonriendo, Aoi se acercó a Yoshimi la cual no entendió cuando su mejor amiga le dio un abrazo fuerte.
- ¿Aoi?
- Yoshimi… cuídate por favor.
- Asada-Senpai, Yasmina-san, ustedes… - Waka y Shinji sintieron lo mismo, los demás miraron a los dos chicos y luego a Aoi y Yasmina los cuales estaban tomados de la mano y sonriendo.
- Más vale que ganen esto, nosotros y el Patriarca Fábregas hicimos mucho para derrotar a un dios menor como el hijo del dios Ares, espero que batallen mucho.
- Lo mismo digo, cuídense – ambos solo se dieron la vuelta y comenzaron a dar unos pasos tomados de la mano antes de que sus cuerpos desaparecieran y solo quedaran sus armaduras.
- No… - Yoshimi comenzó a sollozar, al igual que varias de las Saintias – Aoi… tu…
- Yasmina… maldito idiota… moriste dignamente – dijo Hibiki, aunque el peli rosa fuera un pervertido, honró su muerte como alguien que batalló hasta el final, los chicos hicieron lo mismo.
- Sus almas vinieron a despedirse – mientras eso pasaba, en la Villa de Athena Joan y Claudia miraban hacia el cielo sin entender nada, no fue hasta que detrás de ellos apareció su padre.
- Hijos… me alegro que estén bien.
- ¿Papá? – algo les extrañó a ambos, y es que no podían sentir presencia de su progenitor, aunque este estuviera parado frente a ellos – tu cosmos…
- Joan, Claudia – el hombre abrazó a sus hijos los cuales solo correspondieron el gesto de su padre, aunque no comprendían nada, hasta que Joan logró entender lo que pasaba.
- Papá… tu…
- Creo que lo sabes Joan, Claudia, supongo que tu también te habrás dado cuenta – la morena abrió grande los ojos al darse cuenta de la verdad.
- Papá, ¿Por qué?
- Lo siento si no puedo ver más a mis nietos, pero los estaré cuidando a partir de ahora desde el más allá, por favor cuídense mucho, siempre los amaré, Roberto, María y Frida siempre estarán conmigo – el señor Fábregas sonrió, aunque Claudia estaba hecha un mar de lágrimas, Joan solo aguantaba las ganas de llorar también, pero se contuvo. El castaño miró como su padre le señalaba el casco.
- ¿Y-Y eso?
- Ahora que no estoy, tú serás el que dirija el Santuario en el futuro, hasta entonces te encargo todo Joan, Claudia… nos vemos – el padre de ambos desapareció dejando solo el casco el cual fue tomando por Claudia. La morena no aguantó más lágrimas y el llanto.
- Papá… ¡Papá! – Leo fue abrazada por su hermano el cual no aguantó más y también comenzó a llorar, ambos abrazando el casco de su ahora fallecido padre.
El dios del amor fue vencido, aunque las constelaciones de Cáncer y Corona Boreal se apagaron en el campo de batalla junto con el Patriarca, sus muertes serán recordadas por ser un paso agigantado en la batalla contra Ares.
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Continuará…
