RinMakoto. Eros fue derrotado, aunque Yasmina, Aoi y el señor Fábregas tuvieron que pagar con sus vidas para eso. Como dije, la guerra es de la más violentas que existen y eso que el número de víctimas seguirá aumentando.
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Sin más, comencemos…
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Dos semanas pasaron desde el encuentro contra el dios Eros, este dios cayó derrotado a manos del Patriarca Alfonso Fábregas y los Caballeros, Daisuke de Cáncer y Aoi de Corona Boreal, sin embargo, las vidas de ellos se fueron con el dios, esto afectó de nuevo al ejército, aunque solo se hizo pública la muerte de Yasmina y Aoi, no se mencionó al Patriarca para no bajar la moral de los demás Caballeros.
Los hermanos Fábregas estaban devastados sabiendo que el único padre que ellos poseía estaba muerto, aunque ambos tuvieron el apoyo de sus amigos, Joan el de su pareja y aunque Ramón no estuviera consciente para consolar a Claudia, Esperanza se encargó de ella.
Aun así, las cosas no estaban nada calmadas ya que la guerra seguía, algunos Caballeros de Bronce lograron vencer a varios gladiadores de Ares, aunque muchos cayeron en batalla.
Mientras que, en el castillo de Ares en el Monte Olimpo, este estaba mirando con despecho y odio el cielo. Sin embargo, unos pasos se escucharon a lo que el dios de la guerra supo quiénes eran.
- Señor Ares, venimos a decirle que creo que es hora de que actuemos de una vez.
- Una batalla estará bien librada si derrotan a los guerreros de Athena – sonrió con malicia el dios – vayan y tráiganme unos buenos Caballeros que atormentar.
- Con gusto lo haremos y, además, vengaremos la muerte de nuestro amado padre y líder, el señor Hypnos, dios del sueño – el líder de los 4 dioses menores sonrió – no le fallaremos.
- Eso espero – con eso, los dioses desaparecieron quedando solo Ares en el lugar mientras que las cosas deberían desarrollarse tal y como lo planeaba.
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Templo de Capricornio.
La noche cayó en el lugar, los Caballeros estaban descansando, aunque algunos andaban patrullando por ahí por si aparecían algunos guerreros de Ares.
Sin embargo, en el décimo templo, Esperanza estaba durmiendo, aunque parecía que estaba teniendo algunas pesadillas las cuales no podía comprender.
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Sueño de Esperanza
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La peli verde estaba en un lugar el cual solo podía describirse como un sitio negro en el que no había nada, la chica estaba desnuda y no se podía ver nada.
- ¿Dónde estoy? ¡¿Qué sitio es este?! – gritó, pero parecía que nadie le respondía ni nadie le escuchaba, aun así, estaba tratando de caminar, pero sin éxito alguno. De repente, sintió un cosmos bastante extraño y fuerte – ¿Qué es eso?
- Capricornio.
- ¿Quién es? ¿Quién me llama? – la chica miraba para todos lados, aunque la voz parecía estar cerca de ella, pero no podía ver nada o a alguien.
- Capricornio… iremos por ti.
- ¿Quién es el que está hablando? – de la nada, apareció una figura la cual poseía la misma armadura que ella, pero el joven era un hombre de cabello negro azulado y una expresión de seriedad – t-tu eres… ¿el Cid de Capricornio?
- Ten cuidado… ellos vienen – fue lo único que dijo la figura para desaparecer de la nada, en eso, aparecieron unos rostros aterradores la cual la asustaron mucho.
- ¡Vamos por tu vida Capricornio!
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- ¡Mierda! – Esperanza se levantó de una vez mirando para todos lados, el cuerpo lo tenía sudado y aunque parecía ser medianoche, la peli verde decidió hacer una ronda por el Santuario. Se visitó con su armadura dorada y se fue a dar una vuelta por el sitio, ese sueño le había dado una extraña sensación que no se podía quitar.
Sin embargo, aunque recorrió el Santuario, no encontró nada sospechoso, las cosas habían estado un poco calmadas y no se había presentado una gran amenaza desde que Eros apareció. Al final, decidió ir a dormir de nuevo, pero sin quitarse esa extraña sensación.
Al día siguiente, Esperanza fue a la Cámara del Patriarca, más específico para ver a Ramón el cual seguía en su estado inanimado desde que fue herido por la Flecha de Sagitario.
- ¿Cómo sigue?
- Igual – Claudia respondió la cual limpiaba un poco la frente del hondureño, Saori estaba a su lado ayudando a limpiar un poco a su hermano.
- Ya casi un mes va a pasar y Ramón sigue igual – dijo la diosa Athena mirando al moreno, esta estaba muy preocupada – ojalá que despierte ya.
- Lo hará Athena, le aseguro que lo hará – respondió la española – Claudia, ¿y Carlos?
- Él está bien, de suerte Kana lo ha ayudado mucho en lo de papá, pero se ha asegurado de seguir el camino para ser el Patriarca.
- Espero que Carlos lo haga bien, él tiene talento para las estrategias y creo que será un buen dirigente del Santuario.
- Lo mismo espero de él – la peli lila habló, pero en eso, Esperanza se puso algo tensa, como si una sensación extraña invadiera su cuerpo se puso en alerta, antes de que Claudia dijera algo, también lo hizo y se pusieron ambas frente a Saori.
- Este cosmos… ¿Qué es?
- Ni idea, pero por alguna razón siento que ya lo he sentido antes – la española dijo eso, aunque en ese momento, apareció delante de las chicas una figura bastante extraña.
- Ja, parece que las cosas no cambian aquí – dijo la figurea la cual poseía una armadura que no era como la del ejército de Ares, era de color verde oscuro y tenía un aspecto totalmente aterrador y malévolo.
- ¿Quién es él? – preguntó la mexicana, aunque notó como es que Esperanza se ponía más tensa y a la defensiva – ¿Esperanza?
- Te recuerdo… ¡sé quién eres!
- Capricornio, cuanto tiempo sin vernos, aunque no sea el desgraciado del Cid de Capricornio, igual eres su sucesora, por lo que es lo mismo – la peli verde frunció el ceño – tal vez me recuerdas, soy Ikelos, uno de los dioses que sirven al señor Hypnos.
- ¿Dioses del sueño?
- Pero se supone que Hypnos ya no existe luego de que él muriera en la guerra santa contra Hades de hace muchos años.
- Por eso estamos aquí, para buscar venganza por la muerte de nuestro señor Hypnos y que mejor forma de recordar esto que llevando el alma de este ser humano.
- ¡¿Qué cosa?!
- ¡¿No sirven a Hades?!
- Ahora nuestro único objetivo es vengarnos sirviendo al dios Ares, pero, antes que nada, ¡me llevaré el alma de este humano! – el dios señaló a Ramón, Claudia fue la primera en reaccionar.
- ¡No voy a permitir eso! ¡Plasma Relámpago!
- ¡No Claudia! – el ataque de la mexicana fue directo a Ikelos, aunque atravesó el cuerpo de este, lo que resultaba en un escudo que desvió el Plasma Relámpago de Claudia y lo mandó hacia afuera.
- ¿Qué demonios?
- Ni creas que caeré dos veces en el mismo juego – ante la mirada de las chicas, el dios Ikelos tomó el alma de Ramón y la llevó consigo desapareciendo del lugar.
- Ikelos… desgraciado – susurró Esperanza apretando fuerte su puño.
- ¡¿Se llevó el alma de Ramón?!
- Sí lo hizo y sé a dónde se los llevó – la morena peli verde susurró – todo eso gracias a las memorias del Cid de Capricornio, sin embargo, quiero que sepan que esto no será nada fácil.
- El reino de los sueños ¿verdad? – Esperanza asintió – ¿podrás hacerlo?
- Lo haré, ya el Cid lo hizo, lo haré igual – Claudia no entendía casi nada, pero, aun así, no se quiso ir lejos del hondureño, además de que era una de las pocas personas que podía quedar con el moreno hondureño.
Mientras que la española atravesaba la Cámara, notó como es que las musas llegaban con Joan el cual no estaba vistiendo la armadura de Tauro, sino unas ropas como las que vestía el señor Fábregas, eran ropas patriarcales.
- ¿Carlos?
- Esperanza – el castaño miró a su amiga de infancia – ¿Qué fue ese cosmos?
- Un dios llegó y se llevó el alma de Ramón – las musas y el mexicano se sorprendieron por eso.
- ¡¿Cómo que se llevaron su alma?! – Umi fue la que preguntó alarmada.
- Sí, a eso voy, a tratar de buscar como entrar al reino de los sueños en donde posiblemente tengan a Ramón encarcelado.
- Ya veo.
- Por cierto, ¿Qué haces con esas ropas Carlos?
- Bueno, como papá ya no está, me siento en la obligación de ser el nuevo Patriarca del Santuario, por lo que trataré de llevar al ejército de Athena a la victoria.
- Espero que así sea, realmente creo que eres el más capacitado para hacerlo – en eso, el chico le dio un abrazo a la española – ¿Carlos?
- Por favor, cuídate – el gesto fue correspondido ante la mirada atónita de las musas, en especial de Eli la cual tenía que admitir que se puso un poco celosa, Umi estaba roja pensando que era algo indecente, Maki estaba igual, las demás lo miraban como un bonito gesto.
- No te preocupes, voy a ganar – la peli verde se fue del sitio mientras que alguien más la fue siguiendo, aunque la española sabía quién era – ¿Por qué me estás espiando en secreto Honjou?
- Did you know what was following you?
- Sí, el olor a greedy se siente a muchos kilómetros de distancia – la peli vino tinto se molestó por eso, pero decidió no decir nada – dime, ¿Por qué me sigues?
- Sentí un cosmos extraño, aunque solo fue por un momento, ¿pasó algo malo?
- Sí, pero por el momento me iré a buscar la entrada del mundo de los sueños.
- Creo que sé dónde puede estar – la peli verde frenó de golpe mirando a la inglesa.
- Habla Honjou.
- Creo que averigüé algo sobre los sueños cuando estuve hace poco en Inglaterra, aunque mi constelación guardiana, Flecha, no tenga nada que ver con los sueños, creo que algo parecido a eso estaba en Londres.
- Iré allá.
- Will you go alone? – preguntó la de rango de Plata – no conoces ahí, te puedes perder y, además, no creo que llegues tan lejos.
- Intentaré hacer algo.
- Yo iré contigo y te callas, be grateful that I, Chikage Honjou, go with you Cortés – aunque Esperanza no quería ir con la inglesa, al final tenía razón y decidió que no podía hacerlo sola.
- Está bien, solo no hables mucho – tanto Capricornio como Flecha emprendieron viaje hacia Inglaterra en donde, según la inglesa peli vino tinto, estaría la entrada al mundo de los sueños.
En el Santuario, Claudia estaba mirando por la Villa de Athena todo el Santuario, su diosa / cuñada fue con ella a ver.
- ¿Cree que Esperanza esté bien?
- Lo estará, ella es fuerte – la peli lila miró al cielo – lo que me preocupa es que esos dioses hayan regresado, en el pasado hicieron estragos.
- Pero es que… ¿dioses del sueño?
- Los dioses del sueño que son hijos de Hypnos, ahora están al servicio de Ares para vengar a su padre caído, es la única explicación que dio Ikelos.
- Ramón… su alma debe estar atrapada en el mundo de los sueños ¿no? – la diosa asintió – pero, ¿Por qué Esperanza está tan rara el día de hoy?
- Como dijo, Capricornio se enfrentó a los dioses del sueño varios siglos atrás y ellos han vuelto ahora para matar al Caballero Dorado que los mató en el pasado.
- Lo entiendo, pero… solo espero que esté bien.
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Pasadas varias horas, Esperanza y Honjou llegaron al país de origen de la peli vino tinto, las cosas parecían ir en paz y no había ninguna cosa que delatara problemas. Las cajas de sus armaduras estaban en sus maletas y solo vestían ropas de civil.
- Parece que no hay nada extraño.
- Por el momento, solo dime donde pueden estar los… - Esperanza no terminó de hablar cuando miró como es que algunas personas estaban corriendo despavoridas y eso las alertó – supongo que encontramos un pequeño problema.
- Are those Gods of the dream that you say?
- Puede ser, pero no perdamos tiempo, vamos – las dos se fueron vistiendo sus armaduras y cuando llegaron, el escándalo provenía del palacio real, en donde varias personas habían caído inconscientes y se miraba como es que una rubia estaba mirando todo el sitio con una espada en mano.
- ¿La reina?
- Rodwell – susurró la Dorada y fue a donde estaba la gobernante de Inglaterra, la cual al verla empuñó su espada, pero de inmediato la guardó.
- Cortés, Honjou, ¿Qué hacen aquí?
- Vengo a buscar la entrada del mundo de los sueños, ella me dijo que estaba aquí por lo que la acompañé a ver si podía salvar a Ramón y su alma.
- ¿Ramón? ¡¿El amigo de Joan?! – la española asintió – no me lo creo… What happened?
- No hay momento de explicaciones de eso, mejor dime, ¿Qué pasó?
- Mucha gente comenzó a caer dormida, pero lo que parece raro es que están como si sus almas hubieran sido extraídas, te lo digo porque vi a alguien extraer algo blanco del cuerpo de una de ellas.
- Debe ser Ikelos el que está causando – la peli verde miró a la de Plata – ¿Dónde está la entrada que decías?
- Vamos a Stonehenge, ahí está todo.
- Iré con ustedes – Claire miró a las chicas las cuales se sorprendieron por eso, Esperanza fue la primera en oponerse.
- Rodwell, la verdad no me importa lo que tu hagas, pero esta vez no es nada fácil esto, combatiremos contra dioses menores.
- No me importa, porto mi legendaria espada que me ayudará a partir a los enemigos que me salgan.
- Mis Flechas serán muy rápidas, they won't even know what hit them.
- Realmente estas greedys son problemáticas – dijo la peli verde por lo bajo, pero sin más, se fue con las dos inglesas al monumento megalítico en el que supuestamente estaría la entrada al mundo de los sueños.
Mientras corrían hacia allá que quedaba en el sur de Inglaterra, notaron que había cierta tensión en el lugar.
- No me gusta nada como el lugar emite un cosmos algo extraño.
- Lo mismo digo – susurró la peli vino tinto mientras que estaba pasando con las otras dos, en eso, de la nada, un extraño ataque llegó a las chicas las cuales pudieron esquivar.
- Who's there?!
- ¡Cuidado Honjou! ¡Ataca Espada del Cid! – la peli verde lanzó su típico ataque hacia donde estaba Flecha, esta lo esquivó, pero el sitio en el que estaba el cosmos maligno se produjo una falla espacio tiempo haciendo que el ataque de la española fuera a otro lado – ¿Qué pasó? ¡¿De nuevo esa mierda de técnica en el que distorsionas todo?!
- Sí, veo que recuerdas todo – Ikelos hizo aparición ante las chicas las cuales solo se pusieron en posición de combate por si algo pasaba con ese dios menor del sueño.
- ¿Tu eres el que se llevó el alma de Maldonado-kun?
- Así es, soy Ikelos, aquel que gobierna el mundo de los sueños, Fobia, aunque no creo que sepan cómo rescatar a su amigo, aun así, la pasarán mal si se enfrentan a mí.
- No lo creo, si mi cosmos es más fuerte que el tuyo, estarás muerto – habló la peli vino tinto elevando su fuerza cósmica – ¡toma eso, Lluvia de Flechas!
- ¡No seas idiota Honjou! – gritó la española mirando como el ataque de la inglesa iba hacia el dios Ikelos, pero cuando estaban por tocarlos, las Flechas fueron transportadas a otro lado y estrellándose lejos de ahí.
- What the fuck?!
- ¡Ataca Excalibur! – Claire no se quedó atrás y lanzó varios cortes con su espada, aunque sufrió el mismo destino que las flechas de Honjou y su ataque fue transportado hasta otro sitio – ¿Qué?
- No sean tontas, ese tipo puede ser desviar cualquier ataque creando una brecha en el que el tiempo espacio se distorsiona por lo que manda nuestros ataques a otro lado.
- Parece que se han dado cuenta de que soy imparable Caballeros de Athena – sonrió el dios del sueño – aunque tu antecesor lo hizo bastante bien, no volveré a caer en la misma trampa dos veces.
- Maldición, ¿tienes a Ramón en el mundo de los sueños?
- Lo tendré ahí por un largo tiempo, o hasta que su cuerpo se pudra por no tener un alma dentro, aun así, ni creas que harás lo mismo que hiciste Capricornio.
- Pues no dejaré que pase eso, yo, Esperanza de Capricornio, me encargaré de eliminarte al igual que a los dioses del sueño, sé muy bien que andan por aquí.
- ¿En serio? – preguntó Claire, en eso, se manifestaron varios cosmos los cuales hicieron aparición y eran los mismísimos dioses del sueño.
- Tiempo sin vernos Capricornio.
- Supongo que llegó el momento de vengarnos de ti y vengaremos a nuestro señor Hypnos – entre todos, eran 3 hombres y una mujer, Esperanza los logró reconocer a todos gracias a las memorias del Cid.
- Los 4 dioses del sueño, Oneiros, dios del sueño. Ikelos de la visión bestial, Fantasos de las apariencias engañosas y Morfeo el escultor del sueño. Todos ellos son fuertes, no por algo el Cid murió con ellos derrotándolos, pero no cederé.
- ¿Por qué no atacas Caballero Dorado? ¿Te acobardaste?
- No lo haré, Ikelos lo puede distorsionar y eso me jodería mucho.
- Lo haré yo – Honjou dijo eso mientras que cargaba su cosmos – recibe mi máximo ataque, ¡Flecha Celestial!
- Buen jugado Caballero Dorado, pero eso no es suficiente – susurró Ikelos el cual hizo que el ataque de la inglesa fuera transportado a otro lado, específicamente a las espadas de la peli vino tinto.
- ¡Cuidado Honjou! ¡Espada del Cid! – Esperanza lanzó su ataque para cortar la técnica de la inglesa.
- Caíste – Ikelos transportó el ataque de la peli verde hacia detrás de ella junto con la Flecha Celestial de Honjou. La flecha se incrustó en el hombro derecho de Esperanza, pero lo peor fue que su propio ataque le cortó de cuajo desde la mitad del brazo para bajo ante la mirada de asombro de ella.
- ¿Caí en esa trampa al igual que el Cid? ¡Mi propio ataque me cortó de un solo golpe el brazo! – pensó la chica mientras se tomaba con dolor la zona afectada, Honjou y Claire estaban sin palabras.
- ¿Qué pasó con ese valor que mostraste al inicio Esperanza de Capricornio? ¿Qué pasó? – exclamó Ikelos mirando a la morena la cual, aunque sabía que eso dolía como el demonio, esta solo miraba molesta mientras la sangre caía de la herida.
- Me llevaré el brazo – la diosa del sueño Fantasos tomó el brazo amputado de Esperanza – me recuerda mucho al del Cid, lo conservaré.
- Me pregunto si lograrás hacer lo mismo, ahora que solo tienes un brazo y a la vez que te desangras, veamos qué haces – los 4 dioses del sueño desaparecieron dejando a Claire y Honjou sin palabras, Esperanza solo se tomaba con más fuerza la zona de la herida. La guerra contra los dioses del sueño había comenzado de mala manera.
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Continuará…
