RinMakoto. Rescatar el alma de Ramón no es tarea fácil, aunque Esperanza está dando lo mejor de sí a pesar de estarse desangrando. La batalla contra Ikelos será peor para ella, aunque la española no dará su brazo a torser.

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Sin más, comencemos…

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Esperanza, Honjou y Claire estaban frente a frente con Ikelos, la española estaba como por atacarlo, sin embargo, esta estaba con su espada aumentado con el cosmos.

- Parece que al rebanarte el brazo solo fue como quitarle la vaina a una espada, sin embargo, creo que debe doler porque estás que sangras.

- No duele nada.

- ¡Atacaré yo! – exclamó Honjou la cual cargó su cosmos, Claire sacó su espada mientras que ambas al ataque del dios.

- ¡No lo hagan idiotas! ¡Él es muy fuerte!

- ¡Flecha Fantasmal! – exclamó la peli vino tinto lanzando varias de sus flechas hacia el dios, sin embargo, este sonrió haciendo que se distorsionara el tiempo y que las flechas fueran transportadas hacia donde estaba dándole varias en la espalda – what the hell happened?

- Realmente pensaron que me dañarían con unos golpes tan estúpidos.

- ¡Excalibur! – Claire fue la siguiente en lanzarse al ataque, sin embargo, de nada sirvió ya que cuando usó su espada lanzándola hacia Ikelos, este la desvió con su distorsión de espacio lanzándosela de vuelta y clavándosela en una pierna.

- Dejen de estar perdiendo el tiempo, este tipo no es cualquier rival – la peli verde lanzó su ataque – ¡ataca mi espada!

- ¿Qué no lo entienden? – exclamó Ikelos – puedo distorsionar el tiempo y el espacio a mi antojo, por lo que tus ataques no ser´na útiles.

- ¿Qué? – Esperanza notó como su ataque desaparecía por culpa de Ikelos, sin embargo, su espada la atacó desde abajo haciéndole muchos cortes en el cuerpo haciendo que sangrara más – j-joder.

- ¿Qué pasa Esperanza de Capricornio? ¿A dónde estaba esa confianza que decías?

- Esto no es nada, la sangre es solo eso, ¡aquí voy! – la peli verde se lanzó al ataque tirando más su espada, pero Ikelos le distorsionaba el especio haciendo que ella recibiera su propio ataque y haciéndose más daño en el cuerpo, los cortes en todo el cuerpo le estaban pasando factura, la sangre no paraba de salir.

- Honjou – la rubia miró a su compatriota – she won't hold out if she keeps attacking like this.

- ¿Qué haremos entonces?

- Batallaremos.

- ¿Segura?

- Sí, Cortés no puede llevar todo el peso de esta batalla sabiendo cómo está – la gobernante de Inglaterra habló aun sabiendo que ella estaba herida en una pierna y que Honjou había sido herida con varias de sus propias flechas, pero en eso, Ikelos habló.

- Ahora es mi turno de atacar, después de todo, los humanos son cobardes, aunque algunos con valientes en desafiar a los dioses aun sabiendo que pueden caer – el dios se hizo envolvió en su campo de distorsión del tiempo y "desapareció", las demás buscaban para todos lados, pero no lo sentían.

- ¿A dónde está?

- Debe haberse escondido en alguna dimensión – exclamó la peli verde mirando para todos lados, pero en eso, el dios apareció en forma de un lobo hecho de cosmos el cual atacó a las tres chicas haciéndoles unos graves cortes en varias partes del cuerpo, pero fue más grave en la peli verde.

- ¡¿Qué pasa humanas?! ¡¿Dónde está ese valor que dicen que poseen?! – Ikelos desapareció de nuevo

- Maldición, I couldn't feel his cosmos, it's as if it became imperceptible.

- Creo que recuerdo algo – susurró la morena mientras esperaba a que Ikelos apareciera, cosa que no tardó en hacer y las volvió a dañar para después desaparecer.

- Es mejor que se rindan de una buena vez, ¡no ganarán! – exclamó Ikelos. Honjou y Claire se veían algo afectadas por las heridas tan feas que les hacía el dios. No obstante, ambas inglesas miraron como es que Esperanza empezaba a tirar su sangre en forma de un circulo alrededor del lugar.

- ¿Qué haces Cortés?

- Si puedo hacer que cuando usa sus dimensiones toquen mi sangre podré sentir de donde viene su ataque – pensó Esperanza, en eso, cuando el dios estaba por atacarla, las dimensiones que usaba para escapar tocó parte de su sangre – ¡ataca Espada del Cid!

- ¿Qué hace Cortés? – exclamó Honjou, pero en eso, miró como es que la espada de Esperanza terminó hiriendo a Ikelos de gravedad al atravesarlo en el abdomen destruyendo su armadura y dejándolo tirado.

- D-De nuevo… ¿derramaste tu sangre para averiguar las fisuras de las dimensionesque usé? Maldita… el Cid lo hizo y ahora tu… ¡¿Por qué los Caballeros de Capricornio tienen este poder?!

- Porque lo dijo una vez el Cid, es cierto que existe un límite entre humanos y dioses que no podemos cruzar, pero si los humanos llevamos nuestras vidas al límite al igual que nuestros cosmos, podemos llegar a ese punto y poder enfrentarnos a ustedes los dioses – la morena miró a las dos inglesas – acaben con él.

- Sí.

- No… ¡volveré a perder contra humanos! – Ikelos recibió las Flechas Fantasmales de Honjou y la Excalibur de Claire, aparte de que Esperanza le dio un corte en la garganta, todo esto acabó con la vida de Ikelos.

- Lo logramos – dijo por lo bajo Claire la cual volvía a poner a Excalibur en su funda, Esperanza solo cayó de rodillas tomándose su herida.

- Oye, deberías dejar de pelear, si sigues así morirás.

- No me importa Honjou… tengo un deber y es encontrar el alma de Ramón – exclamó la peli verde poniéndose de pie, aunque las tres estaban muy heridas, Esperanza era la que peor estaba, en eso… - ¿eh?

- ¿Sintieron eso?

- Sí, un cosmos está llegando al mundo de los sueños.

- Y creo que sé de quién es – las tres fueron hacia ese sitio, aunque las cosas no estaría nada fáciles.

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En el mundo conocido como Morfía, sitio que era gobernado por el dios Morfeo, se encontraba el alma de Ramón encerrada, el dios estaba mirándolo.

- Y pensar que tendría la oportunidad de poseer el alma de Pegaso aquí – Morfeo habló – ahora si me encargaré de hacer que no reencarne nunca más, aunque fue maldecido por el dios Ares, este dará muchos problemas si lo dejamos suelto. Además, Ikelos y Phantasos han caído.

Morfeo sintió algo extraño, no era el cosmos extinto de sus hermanos divinos, sino que alguien estaba viniendo hacía Morfía, justo llegaron dos destellos dorados los cuales se pusieron en frente de Morfeo.

- Oh, parece que han venido intrusos a Morfía.

- Aquí es donde Ramón está preso – dos Caballeros Dorados habían llegado al sitio mirando fijo al dios del sueño.

- Así que guerreros de la elite de Athena llegaron hasta aquí, al mundo de los sueños, que insolentes humanas.

- Venimos por su alma y yo, Claudia de Leo, acabaré contigo.

- Estoy aquí para lo mismo, Asuka de Libra, te derrotará – ambas chicas estaban ahí con sus respectivas vestimentas doradas.

- Vaya, con que Leo y Libra llegaron hasta aquí, pero ¿Cómo lo hicieron?

- Nuestras almas están conectadas con la de Ramón – la mexicana habló – a donde quiera que él vaya, nosotras iremos.

- Más vale que lo liberes sino quieres sufrir las consecuencias – la peli gris habló mirándola muy molesta.

- Que boca tan grande tienes… pues este ser humano que resulta ser Pegaso no saldrá de aquí.

- Ni creas que dejaremos que lo mantengas aquí – exclamó la morena lanzándose al ataque – ¡Plasma Relámpago!

- Pobre humana – susurró Morfeo deteniendo el ataque de Claudia con una mano, aunque le costó un poco de trabajo ya que notó que el poder de la mexicana no era muy normal – Leo posee más poder del que pensé.

- ¡Asuka!

- ¡Justicia Final! – exclamó la peli gris haciendo levitar las 12 armas de Libra las cuales tomaron forma de una balanza – esta técnica, llamada también en japonés, Telos Dikaiosyni, es capaz de juzgar si el oponente que tengo delante es bueno o malo, y, por lo tanto, al ser malo, ¡hará que las armas exploten en su cuerpo! ¡Vamos!

- Las armas de Libra ¿eh? – Morfeo tuvo que esquivar mucho las armas de Asuka, aunque una que otra lo llegaron a tocar explotando y dañando parte de su armadura de dios del sueño – vaya, parece que Libra tenía una buena técnica que ofrecer, me ha hecho daño.

- ¡Plasma Relámpago! – exclamó Claudia volviendo a lanzar su ataque insignia hacia el dios, pero este lo esquivó saltando sobre ella.

- Leo, eso no servirá conmigo, tu ataque es muy débil.

- Eso lo veremos – el cosmos de Claudia volvió a aumentar más cambiando su negro cabello a dorado, Morfeo se quedó callado ante esto.

- Esa transformación junto con el aumento de cosmos es fascinante, pero no sé porque hace eso, aunque ese aspecto hace que sea más poderosa – pensó el dios del sueño, en eso, Claudia simplemente corrió hacia él, apareciendo la silueta de un león detrás de ella.

- ¡Plasma Relámpago! – el ataque esta vez fue más poderoso, Morfeo tuvo que defenderse mucho, aunque sufrió unos cuantos golpes en el cuerpo, este se mantenía de pie.

- Esta humana se ha hecho más fuerte, es admirable, pero eso no será suficiente. No lograrán liberar el alma de Pegaso, aunque lo deseen.

- Ni creas que nos daremos por vencidas con eso, nuestros sentimientos son grandes por él y no dejaremos que lo sigas manteniendo aquí.

- Me alegra escuchar eso, veamos si es cierto, ¡Morfeo Coma! – el dios del sueño lanzó la técnica contra las dos Doradas, esto se manifestó en flores blancas.

- ¿Qué son estas cosas?

- Son amapolas blancas, estas se enrollan alrededor del cuerpo de mi oponente, cada una de ellas cambia de color dependiendo de la emoción que robe.

- ¿Emoción que robe?

- Así es, con el pasar de los minutos perderán los sentimientos y emociones que poseen: tristeza, enojo, amor, felicidad hasta que lleguemos a las ganas de pelear, una vez quitado todo eso, no serán más que un cascaron vacío sin ninguna emoción.

- No creas que eso nos detendrá… vamos a… - Claudia fue la primera en sentir como es que por alguna razón dejaba de sentir varias de sus emociones, Asuka fue por ese mismo camino.

- ¿Y ahora qué? ¿Sienten algo?

- No estoy sintiendo muchas cosas, se supone que tengo que estar enojada por estar perdiendo de esta manera, pero no puedo sentir nada de enojo – pensaba la mexicana.

- Mis emociones se están yendo… no estoy sintiendo nada – Asuka fue la siguiente en pensar eso, las amapolas dejaron de ser blancas para pasar a ser de colores distintos, Morfeo sonrió ante esto.

- Parece que la técnica funcionó más rápido de lo que pensé – río el dios mientras que las amapolas cambiaban de colores, sin embargo, en un momento, Morfeo quedó callado mirando a la puerta en la que estaba el alma de Ramón encerrada – ¿eh?

- Ra… món…

- Sí… no debemos… perder… - la peli gris dijo eso mientras que se levantaba al igual que Claudia, las dos chicas a duras penas se levantaron elevando su cosmos a un nivel el cual Morfeo quedó callado.

- Él… me dice… que no me dé por vencida.

- A mi también – Asuka y Claudia seguían con un cosmos bastante poderoso el cual estaba manifestándose cada vez más y más hasta que no pudieron más y estalló un enorme cosmos el cual transformó las armaduras de Leo y Libra haciendo que lucieran más imponentes.

- ¿Q-Que es eso? Sus cosmos son aterradores y sus armaduras lo son también.

- No perderé – susurró Claudia. Su armadura dorada cambió un poco, siendo que el gran cambio que poseía ahora era que de su espalda salían una especie de alas, además de que su careta ahora cubría más su cabeza como si de una melena de león dorado se tratase.

- Yo tampoco voy a ceder – Asuka habló, así como Claudia, con la voz un poco más ronca. La armadura de Libra cambió mucho, el casco lucía más grande, no solo eso, Asuka poseía un escudo gigante en su espada aparte de llevar las armas de Libra detrás, aparte de ser más grandes e imponentes.

- No me creo esto, el poder que poseen es demasiado poderoso, es igual que cuando pasó con el Caballero de Pegaso del siglo 18 – dijo Morfeo el cual estaba mortificado mirando como cuando quiso atacar de nuevo a Asuka y Claudia, estas no dijeron nada y solo saltaron esquivando su ataque.

- Relámpago de Voltaje / Tridente Dorado – dijeron las dos con voz calmada, la mexicana lanzando su ataque más básico y la japonesa el arma, esta se incrustó en el pecho de Morfeo mientras que el golpe de Claudia fue contundente haciendo que la armadura del dios del sueño se destruyera.

- Esto es impresionante… estas dos chicas… escucharon algo de Pegaso que les hizo llegar a ese punto y las adquirieron… ¡las armaduras divinas! – Morfeo cayó al suelo y solo seguía mirando a las dos chicas mientras que su vida se iba apagando poco a poco – las armaduras divinas, aquellas armaduras que con la sangre de una deidad mutan y su cosmos llegan al nivel de los dioses… no puedo creer que Leo y Libra, puedan llegar a ese nivel, simplemente, impresionante.

Morfeo solo suspiró por última vez antes de morir, Claudia y Asuka siguieron con sus armaduras transformadas y sin pensarlo, ambas lanzaron su cosmos a la puerta que tenía el alma de Ramón destruyéndola, esta sin más se liberó, al mismo tiempo en que las dos chicas perdían la transformación divina de sus armaduras, aunque parecía que no recordaban nada de lo que pasó.

- ¿Eh? ¿Qué pasó? – exclamó Claudia mirando para todos lados, la oji azul también estaba del mismo modo.

- Ni idea, estábamos con las amapolas de Morfeo y… no recuerdo nada más – Asuka dijo eso pensando un poco, pero en eso, el alma del hondureño pasó frente a ellas tomando la forma de Ramón.

- Esta es su alma.

- Lo logramos – ambas sonrieron mirando cómo es que el alma del hondureño se iba del mundo de los sueños hacía su cuerpo físico en el Santuario.

- Imaginar que gracias a la bufanda que le diste a Ramón logró llevarnos al mundo de los sueños – dijo la peli gris a su amiga la cual se sonrojó un poco.

- Le puse mucho empeño a eso, no pensé que gracias a eso nos crearía una vía para poder entrar al mundo de los sueños – la conversación se trabó cuando notaron como es que el sitio estaba derrumbándose, siendo que las puertas que poseía a varios tipos con sueños se estaban destruyendo.

- Maldición, tenemos que salir de aquí o nos veremos afectadas por Morfía.

- Vámonos – las dos comenzaron a buscar una salida, pero no encontraban nada, sin embargo, varios trozos de cemento estaban cayendo hacia ellas.

- Claudia – la japonesa le lanzó una espada dorada mientras que ella usaba una de las tonfas para destruir todos los trozos que les cayeran, las armas de Libra podían destruir lo que fuera, por lo que no tuvieron problemas.

- Parece que estas cosas son duras.

- Con las chicas entrenamos con estas armas, aunque a Kurumi le viene mejor el escudo dorado – la peli gris y la peli negra siguieron destruyendo trozos, hasta que miraron como una gran ráfaga de aire cortó muchas de las piezas haciendo que dejaran de caer – ¿y eso?

- Conozco esa técnica – susurró la mexicana y justo fue lo que pensó, era Esperanza la cual estaba llegando con Honjou y Claire.

- Claudia… me alegro que estés bien – la mexicana se dio cuenta de que su mejor amiga estaba en mal estado al igual que las dos inglesas, pero fue peor cuando notó su brazo cercenado.

- ¡¿Qué te pasó?! ¡¿Estás bien?!

- No te preocupes… aunque perdí el brazo, estoy bien – la peli verde tuvo que ser tomada por Claudia, la morena española estaba tomando mucho aire pareciendo cansada – bueno, más o menos bien.

- Esperanza, esto es demasiado, deberías descansar, no estás nada bien.

- No, aún faltan dos dioses del sueño, tengo que acabar con ellos.

- No tienes que preocuparte por eso, Asuka y yo estábamos peleando contra Morfeo, pero creo que lo vencimos, aunque la verdad no recuerdo que pasó – Claudia miró a Asuka la cual asintió, ambas no recordaban nada sobre las armaduras divinas.

- Parece que Cortés-san no es la única en estar así, ellas dos también – la peli gris miró a Honjou y Claire las cuales también poseían heridas, las cuales fueron provocadas por Ikelos.

- Estamos bien, aunque duelen, pero podemos manejarlos.

- ¿Y el alma de Ramón? Sé que lo debieron encerrar aquí en Morfía.

- No te preocupes por él, lo liberamos y creo que ya ha vuelto a su cuerpo – eso calmó mucho a Esperanza, sin embargo, el momento de estar relajados solo duro un momento ya que sintieron un cosmos maligno en ese lugar.

- Vaya, parece que tenemos el mismo escenario de hace muchos siglos.

- ¿Quién demonios es? – exclamó Claire mirando al tipo el cual lucía una armadura como las de los dioses del sueño.

- Es el más fuerte de los dioses del sueño, Oneiros – susurró la peli verde mientras se ponía en pie y con firmeza.

- Capricornio, nos volvemos a ver las caras, aunque esta vez no tenga a Sagitario encerrado para poder hacerte sentir mal, no significa que tu morirás junto con las demás guerreras de Athena – el dios Oneiros miró a las demás – viniste con alguien que no posee una armadura, pero a las demás si las logro reconocer. Flecha, Leo y Libra están dispuestas a morir también.

- Cortés, this is the last God of sleep right?

- Sí, sin embargo… - en eso, miraron como es que aparecían detrás de él, Ikelos, Phantasos y Morfeo, aunque solo fueran sus almas.

- ¡¿Qué demonios?! – exclamó Claire – se supone que Cortés los derrotó, ¿Por qué siguen ahí?

- Es algo que no entienden humanos, ustedes no saben lo que los dioses podemos llegar a ser, por eso es que nos diferenciamos – Oneiros habló – destruyeron sus cuerpos, más no sus almas, ahora me pregunto como le harán para enfrentarme.

- ¿Enfrentarte? – preguntó Claudia.

- Tengan cuidado – Esperanza llamó la atención de las demás – Oneiros tiene la capacidad para unir las almas de los demás para hacerse un solo cuerpo y su poder llega a ser extraordinario. Esto se puso feo, es como que no hayamos hecho nada.

Las chicas se pusieron alertas, no solo enfrentarían al más fuerte de los dioses del sueño, sino que lo enfrentarían mientras este poseyera el poder de los otros 3 dioses caídos.

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Continuará…