RinMakoto. Esperanza dio todo hasta el final y aunque murió, eso ayudó al avance de la guerra en favor del ejército de Athena, Honjou quedó con la espada de ella, aun así, seguiremos con la guerra.

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Sin más, comencemos…

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Cámara de Athena, Santuario.

- Ya han pasado dos semanas desde la batalla contra los dioses del sueño – decía la diosa Athena la cual estaba con Joan, este estaba con las vestimentas del Patriarca, habiendo tomando el puesto que dejó su padre al morir contra Eros.

- Sí, lo sé, Esperanza de Capricornio se fue con ellos, aunque me sentí muy mal por su fallecimiento, era necesario para que ganáramos, ella se fue como una gran combatiente – el mexicano miró al cielo en el que justo las constelaciones estaban adornando todo – aun así, no debemos perder esta batalla, debemos ganarla por todos aquellos que murieron en combate.

- Lo sé – la peli lila apretó con fuerza a su bastón Nike – lo lamento… no he sido de mucha ayuda y creo que solo los he puesto más en problemas y muchos murieron por pelear en mi nombre.

- Usted no se preocupe – Joan la calmó – por eso es que muchos se convirtieron en Caballeros, para pelear en su nombre. Aunque yo lo hice por otras cosas, lo principalmente para estar con mi chica, aun así, peleo para tener un mundo mejor en el que no solo Kana, nuestros hijos y yo vivamos en paz, los demás merecen un mundo que no tenga dioses que quieran destruir a la humanidad.

- Patriarca – la peli lila sonrió por lo bajo – parece que tengo Caballeros que van a batallar en mi nombre.

- Por supuesto – a Joan se le vino a la mente algo, pero, aunque no tenía que preguntar eso, lo iba a hacer – Athena, quiero preguntarle algo, ¿me lo permite?

- Adelante, no hay problema.

- Hay algo que me he estado preguntando mucho tiempo, usted es la hermana de Ramón, pero él nunca me mencionó que usted hiciera algo fuera de lo normal como la diosa Athena – la peli lila asintió – ¿No hubo algo que le diera a indicar que usted era la diosa Athena?

- Pues… no entiendo la verdad tampoco, sin embargo, desde pequeña escuchaba una voz la cual me decía de muchas cosas, no eran malas, más bien, era cosas buenas – Saori miró fijo al castaño – verá, hace años…

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Flashback

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Una joven peli lila de ojos verdes, de nombre completo Saori Yuuki Maldonado Sonoda, esta chica era alguien calmada, su apariencia física fue muy llamativa ya que el cabello color lila no era muy común en la región, por lo que era muy llamativa, aparte de su belleza física.

- Saori, ¿lista para hoy? – exclamó Michiru, su hermana mayor por un año.

- Sí, ya hoy me gradúo de la secundaria, iré a la Preparatoria, por lo que espero que todo salga bien.

Athena.

- Por supuesto, estarás con Sayumi y conmigo, no tendrás nada que perder, espero verte pronto con nosotras – la peli azul habló riendo, pero en eso, su hermana menor se detuvo un momento – ¿Saori?

- Michiru… ¿escuchaste eso? – preguntó la peli lila, en eso, miraba para todos lados – me sigo preguntando qué es eso.

- ¿Sigues con eso de que escuchas voces en tu cabeza o alrededor?

- No entiendo, siempre que estoy calmada, escucho la misma palabra en mi cabeza, Athena.

- ¿La diosa de la mitología griega? – asintió Saori – a lo mejor te pareces a ella Saori. Mira que eres una buena chica.

- Puede que sí – era cierto, Saori era muy querida en todo el sitio por su actitud amable y le gustaba ayudar a los demás, algo que la hacía muy popular también, aunque se respetaba mucho de que su preferencia era hacia las mujeres en cuanto a sexualidad se refería.

Ese día, a sus 15 años era su graduación de secundaria, Ramón no se encontraba en esos momentos ya que este se ubicaba en México en las ruinas de la antigua civilización azteca.

Al llevarse a cabo todo, la peli lila volvió a su hogar celebrando todo el evento, las hermanas mayores y los hermanos menores lo celebraron, Ramón se disculpó por llamada no haber estado allí, aunque la oji verde le dijo que no se preocupara por eso. La joven de 15 años estaba dormida cuando en un sueño, pasaba algo que no comprendía.

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Sueño de Saori.

La chica se despertó en lo que parecía ser un campo de batalla en donde múltiples soldados estaban luchando contra lo que parecía ser un enemigo bastante extraño, este llevaba lo que parecía ser una armadura blanca con rojo la cual estaba con una lanza muy macabra.

- ¿Q-Quien es ese? – se preguntó la peli lila – ¿Por qué hay tantos soldados muertos alrededor de mí?

- ¡Diosa Athena! – exclamó alguien que llegaba a ella con una armadura dorada, esta poseía dos cuernos encima de los hombros, siendo esta la de Aries.

- ¿Diosa Athena? – pensó confundida.

- El ejército de Ares ha estado luchando ferozmente, pero estamos por acabar con él, necesitamos de su apoyo – el Caballero de Aries miró fijo a su diosa la cual estaba confundida por eso, pero al verse el cuerpo, Saori se dio cuenta de que estaba envuelta en una armadura imponente.

- ¿Por qué estoy vestida así?

- ¡ATHENA! – gritó una voz bastante potente en el cielo revelándose como la presencia del dios Ares le alertaba, su ejército que estaba casi diezmado se mantenía con fuerza mirando al dios Ares.

- ¿Q-Que demonios está pasando?

- ¡Diosa Athena! – un joven de unos 20 años el cual poseía los ojos azules con el cabello gris estaba parada frente a ella.

- ¿Qué pasa?

- Pido permiso para el uso de las armas de Libra – decía el joven el cual resultó ser el Caballero del séptimo signo del zodiaco – sé muy bien que el uso de armas está estrictamente prohibido en el ejército ateniense, pero me veo en la necesidad de hacer uso de ellas, pero necesito su permiso exclusivo.

- El uso de las armas de Libra – la peli lila no entendía nada, pero decidió hacerlo por puro instinto – adelante, permito el uso de las armas de Libra.

- Entendido – el Caballero tiró las armas a los Caballeros Dorados sobrevivientes los cuales solo eran 3 y estos comenzaron el contrataque hacia el ejército del dios de la guerra, los Berserkers de Ares comenzaron a caer por el uso de las armas de Libra, estas eran capaces de destrozar las estrellas, por lo que matar soldados enemigos era cosa fácil.

- ¡Malnacida Athena! – el dios la iba a atacar con todo y su lanza, aunque Saori se dio cuenta de que ella poseía un bastón de Nike y esta solo lo lanzó con fuerza hacia el dios de la guerra el cual solo miró como el arma de la diosa peli lila llegó hacia él atravesándole el pecho – ¡¿Q-Que demonios?!

- La diosa Athena logró dañar gravemente al dios Ares – los demás Caballeros miraron eso y el rugido que lanzó Ares fue tan potente que se escuchó en toda la tierra.

- ¿Q-Que he hecho? – susurró la chica la cual miró como el dios caía sosteniéndose el pecho, pero este solo se iba directo a otra dimensión, en un agujero que se abrió en la tierra, el resto de sus guerreros se fueron con él ahí.

- Lo hemos logrado, hemos salido victoriosos – los sobrevivientes de la guerra fueron pocos, pero esa experiencia se abrumó cuando Saori volteó atrás y notó como estaba la misma figura del dios Ares que había derrotado.

- Escúchame bien Athena, no permitiré que esto vuelva a pasar nunca más, cuando nos volvamos a enfrentar, esta vez será algo que no podrás igualar, te veo en el Inframundo mientras juego con tu cabeza decapitada – sonrió el dios de la guerra para posteriormente atravesar el abdomen de la chica con la lanza de Ares – estaré esperando de nuevo este momento, Athena.

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- ¡Nooooo! – la chica despertó con el cuerpo sudado, se revisó todo una y otra vez y no tenía rastros de la herida que le causó el dios, aunque se dio cuenta de lo que había ocurrido – oh, veo que solo fue un sueño, sí, solo eso, un sueño vil y cruel.

Para Saori fue algo bueno saber que todo fue un simple sueño, sin embargo, todo parecía que no tendría algo bueno que pasar, esto porque durante muchas noches, la joven peli lila comenzó a experimentar pesadillas referentes a distintos hechos en los que ella salía como la diosa de la guerra batallando contra distintos dioses, desde las guerras entre el ejército atlante y el ateniense, en el que peleaban contra Poseidón.

Incluso llegó a soñar las guerras contra el máximo rival de la diosa Athena, el Rey Hades, dios del Inframundo, con quien siempre salía victoriosa, sin embargo, ver la muerte de sus Caballeros y muchas atrocidades de la guerra la marcaron mucho, aunque no cambió en nada su personalidad, solo que tenía en cuenta mucho de lo que había soñado hasta ese momento.

Sin embargo, las cosas se complicaron cuando Ramón volvió de México luego de estar varios meses allá, cosa que puso feliz a la familia Maldonado, sin embargo, Saori notaba algo extraño en el peli negro y se manifestó una vez que se le quedó mirando fijamente, algo que lo conmocionó un poco.

- ¿Hermana? – la voz del menor la sacó de sus pensamientos – me estás preocupando, te me quedaste mirando algo extraña.

- N-No, no es nada, solamente que se me viene algo a la mente.

- ¿Qué cosa?

- Ramón… ¿Qué se siente cuando tienes una responsabilidad grande?

- Bueno, en mi caso, ustedes saben perfectamente que soy un guerrero de Kukulkán, aunque mi responsabilidad sea algo grande como entrenar a los futuros defensores de ahí, es mejor saber que hay que hacer.

- ¿Qué hay que hacer?

- Sí, uno no debe lanzarse a lo tonto a algo que no se ha planificado – el moreno empezó a reír un poco – aunque no creo que tenga que decir eso ya que hice algo hace un tiempo con alguien y no me fue nada bien.

- ¿Pasó algo entre tú y… alguna chica?

- Algo así, pero no quiero comentar eso – Ramón solo comentó eso, sabiendo que las cosas entre él y la Mahou Shoujo peli gris no salieron nada bien y eso lo afectó tanto física como emocionalmente – pero dejemos eso a un lado, ¿realmente tienes algún problema?

- N-No, solamente estaba pensando en eso para que no te sobrecargues de problemas Ramón, sabes que no quiero que te preocupes.

- Estoy bien por el momento Saori, no tienes de que preocuparte – sonrió el hondureño, cuando este se iba del lugar, la peli lila miró como es que a Ramón parecía tener una especie de alas plateadas y pudo ver la imagen de un Pegaso que iba con el chico.

- Ramón – susurró la peli lila, Ramón solo se fue a su cuarto en el que estaría, según Saori, esto no era nada normal en cuanto a su hermano menor se refería.

Al pasar los años y ya cuando esta poseía 19 años, la voz había vuelto durante todo ese tiempo, aunque al cumplir esa edad, la voz que la seguía desde niña se hizo más evidente, un día, todo cambió.

- Que buen baño, al menos fui primera y evité que Santiago la usará por más de una hora y…

- Saori.

- ¿Eh? – la oji verde miró hacia atrás y supo que se trataba de la misma voz – ¿otra vez?

- Ten cuidado.

- ¿Eh? Es la primera vez que me habla, así como así.

- Sabes quién soy… es la mismísima Athena que te habla.

- ¿Qué? ¿Athena? – la joven peli lila sacudió su cabeza – debo estar alucinando, a lo mejor es que tengo esquizofrenia y estoy imaginando las cosas en mi cabeza.

- No Saori Yuuki… no es así, no te estás imaginando cosas, solamente es que siento que el mal está por llegar y necesitas ir a Japón en donde está tu hermano, mi Caballero de Pegaso.

- ¿Con Ramón? ¿Qué le pasa a él?

- Tal vez no lo sepas, pero tú eres mi reencarnación.

- ¿R-Reencarnación? – la chica se quedó callada mirando a todos lados, aunque la verdad es que esa noticia era algo que la dejó impactada – ¿D-De que hablas?

- El peligro se acerca Saori Yuuki, eres mi encarnación y debes hacerte cargo para que el mundo esté lleno de paz – el alma de la diosa le seguía hablando – tu hermano tiene que ver algo contigo, él es el Caballero que estará siempre para defenderme de todo peligro. El Caballero de Pegaso está contigo.

- N-No me lo creo – susurró Saori la cual se sentó en el suelo de su habitación, sin embargo, en su celular miró una foto de ella con Ramón y solo asintió – diosa Athena… ¿Qué debo hacer?

- Ve y salva el mundo Saori Yuuki… no, Athena – la chica se quedó callada, esta fue la última vez que el alma de la diosa de la guerra le habló, sin embargo, la peli lila decidió ir hacia donde se encontraba su hermano, el país del sol naciente, Japón.

- Salvar el mundo… Ramón, no entiendo nada… supongo que solo es algo que me tiene loca, pero por las dudas iré a averiguar sobre los orígenes de nuestra familia, algo debe hacer aquí.

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Fin Flashback

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- Pensar que soy la reencarnación de Athena es algo que no me cabe hasta el día de hoy que he tomado el papel como diosa de la guerra – Saori jugó un poco con sus dedos – ahora estoy comandando el ejército de Athena en la lucha por el bien de la humanidad en contra del malvado Ares.

- Por cierto, ¿piensa usted en las guerras Santas anteriores?

- Tengo las memorias de todas las demás Athenas que existieron, por lo que el poder que poseo me permite saber que enemigos enfrentaron mis antiguas versiones en el pasado – sonrió un poco la peli lila – pero dejemos de hablar de esto, ¿Cómo está mi cuñada? ¿Se encuentra mejor?

- Claudia se encuentra mejor, estuvo muy mal luego de que Esperanza muriera contra los dioses del sueño, también le afectó mucho la muerte de papá, pero ella ha logrado empezar a dejar todo eso atrás, solo se enfoca en acabar con la guerra para que no haya más bajas en el ejército.

- Puedo suponer que Ramón realmente está en buenas manos.

- Sí, ojalá que sí – ambos solo siguieron mirando al cielo, aunque decidieron volver adentro para seguir planeando algo cuando los soldados del dios de la guerra planearan atacar – diosa Athena, ¿Qué sabe más sobre las tres Consejeras de Ares?

- Las tres Consejeras de Ares, esas tres mujeres son las que están en el alto rango del ejército, son conocidas como las tres Grayas.

- ¿Las tres Grayas?

- Sí, ellas son acompañantes del dios Ares, aunque también son sus Consejeras que junto a los hijos de Ares comandan su ejército. Primero está Dino, la anticipación del terror – explicaba Saori – luego está Enio, la Destructora de Ciudades.

- Esa fue la que vencieron Kudo y Tsubasa a costa de sus vidas ¿verdad? – la diosa asintió.

- Finalmente está Pefredo, la alarma. Ellas tres forman el trio de Consejeras, por lo que creo que debemos hacer algo en cuanto decidan atacar.

- Lo tengo – ambos jóvenes siguieron hablando de varias estrategias sobre lo que pasara en un caso de las Consejeras decidieran atacar.

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Aunque era de noche y las estrellas adornaban el cielo, la arena de batalla en la que normalmente los Caballeros entrenaban un poco o en donde se usaba para coronar a los caballeros, estaba siendo usada.

- Asuka, realmente has mejorado bastante – decía Claudia la cual estaba en ropa de entrenamiento griego al igual que la japonesa, ambas chicas estaban entrenando a la luz de la luna.

- Igual tu Claudia, creo que si seguimos así podremos llegar a otro estado – la peli gris estaba chocando los puños con la morena causando unas pequeñas ondas cósmicas. Sin embargo, llegó un momento en el que las dos se sostuvieran de brazos elevando sus cosmos mientras que parecía que querían saber quién era la más fuerte.

- Ambas son fuertes a su modo – dijo Ramón el cual ya estaba recuperado de todo lo que había pasado en cuanto a la herida de Ares se refería.

- Vamos a ver de qué lado masca la iguana – susurró la morena, Asuka sonrió por lo bajo y ambas siguieron entrenando para ver quién podía aguantar más. Al ser ambas del rango dorado, el cosmos estaba casi igualado, con la aparición de la imagen de una balanza y un león. Al final, Asuka se fue a su templo a descansar un poco, Claudia y Ramón quedaron solos ahí con la mexicana sentada en las piernas del hondureño – me alegro que estés de vuelta Ramón, ya no tener a mi mejor amiga y a mi padre fueron golpes duros para mí.

- Lo lamento… pero de igual modo tienes a Joan, él es tu familia más cercana y ambos se tienen el uno para el otro, pero no te preocupes, cuando nos casemos te haré la mujer más feliz del mundo Claudia – el peli negro le dio un beso apasionado a su amada la cual le correspondió mucho gesto, sin embargo, las cosas comenzarían a subir de tono cuando el centroamericano la bajó la camiseta para comenzar a chupar los pechos de la mexicana la cual lo disfrutaba como nunca, ambos querían que las cosas subieran a más, sin embargo, como siempre, las cosas no pasaban a más.

- Libra, Leo y Acuario, se les solicita que por favor lleguen a los aposentos de Athena de inmediato – la voz de la hermana de Ramón los dejó callados y molestos por ser de nuevo interrumpidos.

- Ya mejor ni digo nada porque siempre pasa lo mismo – susurró el hondureño.

- Mierda, parece que nunca me van a dejar tener mi primera vez contigo, me voy – Claudia estaba muy molesta, solo se subió la camiseta y se fue a donde estaba su hermano y su diosa. Con estos últimos…

- Esto es malo diosa Athena – susurró Joan mirando una carta que era llegada al Santuario.

- Aun así, vamos a ayudar – Saori habló – en cuanto lleguen Acuario, Libra y Leo, habrá que hablar sobre las cosas y poder ver si… ayudamos a Asgard que está en peligro.

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Continuará…