RinMakoto. Saori sentía que ella era algo más, después de todo, terminó siendo la reencarnación de Athena y su deber de proteger al mundo es algo que hará ahora ella junto con Pegaso, Ramón. Ahora vamos con el nuevo arco dentro de la batalla contra Ares.
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Sin más, comencemos…
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Asuka, Claudia y Kurashiki fueron llamadas ante la presencia del Patriarca y la diosa Athena, estos tenían una carta la cual contenía algo que era de suma importancia. Al llegar, las chicas solo se arrodillaron ante la deidad.
- ¿Qué se le ofrece diosa Athena?
- Gracias por venir tan rápido como pudieron, necesitamos algo de ayuda – decía la peli lila – por el momento Ares está calmado, sin embargo, las cosas están algo turbias en Asgard.
- ¿Asgard?
- Así es – Joan fue el que habló – es el reino más alejado en el planeta, se encuentra en el extremo norte de Noruega y este se haya protegido por el cosmos de Odín y es resguardado por los Guerreros Divinos.
- Escuché algo de Asgard, pero ¿Qué es lo que pasa allá?
- Es una situación de vida o muerte para los asgardianos – Saori habló mirando la carta – se dice que al mismo tiempo que Ares está atacando al planeta en busca de la derrota nuestra, en Asgard pasan algunas cosas extrañas.
- No sabemos que es en sí, pero han pedido ayuda ahora que se han enterado que el Santuario está de vuelta – dijo Joan el cual solo cerró los ojos – aunque Asgard es un reino con bastantes guerreros fuertes, aun así, nos pidieron ayuda.
- ¿Solo nosotras iremos? – preguntó la peli roja.
- Por el momento solo serán ustedes ya que no mandaremos a los demás Caballeros Dorados porque puede ser que se dé un nuevo enfrentamiento y queremos mantener las cosas listas para cuando lleguen los nuevos enemigos.
- Libra, Leo y Acuario, se los encargo mucho ¿bien? – las tres asintieron y se fueron del recinto – espero que vuelvan bien.
- Así espero Athena – susurró Joan – así será.
- Lo será – mientras tanto, las chicas iban caminando dirigiéndose a sus respectivas casas para partir con rumbo a la tierra del hielo. Sin más, se dirigieron a la casa de Aries en la que gracias a Hibiki usando su telequinesis transportó a las tres féminas hacia las tierras gélidas de Asgard, aparte de que llevaban muchas provisiones de comida para darles a los asgardianos.
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Llegando a su destino, estas solo bajaron y miraron que la gélida tierra no era tal como se describía, de hecho, era mucho peor de lo que se esperaban.
- Tuvimos suerte de traer suéteres buenos – tanto Asuka como Claudia trajeron la dichosa prenda que las ayudaba con el frio, Kurashiki no lo necesitaba ya que el fuego de su anterior constelación guardiana la ayudaba por lo que el frio no era rival para ella, aparte de que ahora controlaba los dos elementos, fuego y hielo.
- Pues parece que las cosas no están nada bien en Asgard – la peli roja habló mirando cómo es que la nieve estaba por encima de lo normal, las cosas parecían ir de mal a peor.
- Vamos a ver que encontramos allí – la mexicana habló, las otras dos asintieron y fueron en busca de información, pero lo único que podía ver es que todo estaba desolado y sin presencia de nadie, de hecho, sabían que no había muertos porque sentían unos pequeños cosmos en las cosas y eran muchos.
- ¿A dónde vamos Claudia? No parece que nadie vaya a salir.
- Hey, ¿Quiénes son ustedes? – las tres chicas miraron hacia los dueños de las voces los cuales eran unos soldados rasos de Asgard – preséntense ahora mismo.
- Oye, cálmate un poco – Claudia habló – venimos del Santuario de Athena para poder ayudar en lo que pasa aquí.
- ¿Del Santuario de Athena? ¡Compruébenlo!
- Bien – las tres sacaron sus armaduras vistiéndose con ellas, el color dorado se miró en todo el sitio.
- S-Son Caballeras Doradas – susurró el tipo mientras que miraba a las tres siluetas apareciendo un león, una balanza y una mujer sosteniendo un ánfora – sin duda vinieron.
- Tenemos que hablar sobre qué está pasando aquí, es muy lúgubre como están las cosas.
- Lo sé, desde que aparecieron ellos las cosas no marchan muy bien aquí – dijo uno de los soldados.
- ¿Ellos? ¿Quiénes son ellos?
- Es mejor que la Dama Lyfia se los diga.
- ¿La Dama Lyfia? – las tres preguntaron, pero la mente de Claudia le trajo un recuerdo leve sobre ese nombre.
- Llévennos con ella por favor – las tres Doradas fueron escoltadas hacia el palacio en donde se encontraba la dichosa Dama Lyfia. Este templo era el famoso Palacio Valhala, lugar en el que residía la máxima autoridad de todo el reino de Asgard.
Al llegar, notaron en un trono subido en una tarima de unos 4 escalones a la Dama Lyfia, solo que ya no contaba con el hermoso cabello azul celeste que tuvo en su juventud, ahora tenía el cabello blanco, esto por su avanzada edad, aunque aún permanecía firme y fuerte.
- Dama Lyfia, han llegado los refuerzos del Santuario.
- Me alegro que después de mucho tiempo el Santuario de Athena esté de vuelta – dijo Lyfia la cual vestía ropas holgadas dignas de la mandamás del reino gélido, sin embargo, este echó una mirada fija a Claudia la cual quedó confundida, pero se dio cuenta como la expresión de Lyfia cambiaba a una especie de sonrisa melancólica – Leo… has vuelto como hace muchos años.
- ¿Yo?
- Sí, nunca olvidaré a Aioria de Leo, aquel hombre que me salvó muchas veces del peligro de cuando Loki quiso invadir el mundo, aparte de su hermano Aioros de Sagitario y los demás Caballeros Dorados que batallaron para salvar Asgard – decía la anciana bastante alegre – veo que ahora hay chicas en el más alto rango del ejército de Athena.
- Así es Lyfia-sama – dijo Kurashiki con respeto – me presento, soy Maiko de Acuario.
- Asuka de Libra.
- Claudia de Leo.
- Claudia, Maiko y Asuka… gracias por haber venido ante el inminente problema que tenemos en Asgard.
- Hemos visto con nuestros propios ojos que las cosas no están bien en todo el sitio, ¿Qué fue lo que pasó?
- Verán, desde hace un tiempo empezaron a aparecer unos tipos los cuales parecían fuertes, sin embargo, nuestros guerreros que defienden Asgard, los Dioses Guerreros, cuyos ropajes son tan fuertes como el mismo diamante se enfrentaron a los primeros que llegaron, sin embargo, con el pasar de los meses, volvían otros sujetos cada vez más poderosos y cuando menos acordamos, en 2 años estos nos tenían sometidos a su poder, cada uno de los Dioses Guerreros fueron cayendo uno a uno hasta que solo quedó uno el cual logró escapar y llevar la carta de auxilio al Santuario.
- ¿Por qué no pidieron ayuda antes?
- Sí lo hicimos, sin embargo, el Santuario ya no estaba activo cuando eso pasó, por más que quisimos pedir ayuda, todo fue en vano – explicaba Lyfia – luego me di cuenta que desde la guerra contra Hades el Santuario fue abandonado porque todos los Caballeros murieron y no quedó nadie para seguir su linaje. Ahora que nos dimos cuenta de que Athena renació de nuevo, pedimos ayuda la cual si fue escuchada.
- ¿Quiénes son los guerreros que están atacando a toda Asgard?
- Son unos tipos que se hacen llamar Caballeros Negros – las chicas se quedaron mirando extrañadas – sin embargo, hay algo que me extrañó cuando llegaron y fue que la que comanda esto se parece mucho a Maiko.
- ¿A mí?
- Sí, físicamente son iguales, se parecen mucho, es como si fueran gemelas, solo que esta posee el cabello de un rojo más profundo y su armadura es igual a la que vistes, pero de color negro.
- ¿Una armadura de Acuario color negra? – Kurashiki quedó callada ante esto y más cuando notó como algunos de los soldados estaban algo temerosos de su presencia.
- O sea que una chica como Kurashiki-san está haciendo todo el desastre en Asgard ¿es así?
- Así es, es igual a ella, pero su sentido del poder es bastante distorsionado, de hecho, pensamos que era el ejército de Athena que nos estaba atacando, pero nos dimos cuenta de que no eran ustedes, estos no pelean por justicia como se les instruyo a los Caballeros verdaderos.
- ¿Caballeros con armadura negra?
- Por cierto, Dama Lyfia, hemos traído desde el Santuario provisiones para el pueblo de Asgard – Asuka sacó la caja en la cual se reveló toda la comida y demás productos que le servirían a los asgardianos.
- Athena siempre tan amable con sus semejantes – sonrió Lyfia la cual ordenó a sus soldados repartir todos los alimentos a los habitantes de Asgard, cosa que hicieron de inmediato. Mientras tanto, las tres Doradas pasaron a la habitación que prepararon las doncellas del Palacio Valhala con grandes cobijas muy abrigadoras.
- Me pregunto que es lo que pasa aquí – Kurashiki fue la que preguntó mientras estaba acostada en la cama que le tocaba, frente a ella estaban Asuka y Claudia de igual forma. La peli roja solo le echó la mirada a su armadura dorada la cual estaba a su lado – no entiendo, ¿alguien parecida a mí?
- Puede ser que sea un error por eso, aunque la verdad no entiendo nada de qué habla con eso de los Caballeros Negros o algo así – la peli gris habló – pero si hay alguien que se parece a Kurashiki-san, necesitamos averiguarlo.
- Sí, pero…
- ¿Hay algo que quieran saber? – una voz se escuchó en la habitación, aunque se alertaron al inicio, supieron que no era un enemigo.
- ¿Inoue-san?
- No solo estoy yo, también Tomoe-san están conmigo, nos comunicamos a través de la telepatía que poseo – el Caballero de Aries hablaba – por lo que escuché, tienen un problema ¿no es así?
- Un poco, tenemos una duda sobre lo que pasa en Asgard, están bajo peligro por unos tipos que dicen que es comandado por alguien que se parece a mí – Kurashiki habló – aparte de que dicen que visten armaduras negras.
- Hibiki-san, creo que sé que son.
- Yo también lo sé Tomoe-san – el peli humo siguió hablando – miren, por el momento no podemos irnos del Santuario, tenemos orden de no salir del templo de Aries, sin embargo, les diré lo que sé sobre los Caballeros negros.
- Dinos lo que sepas Inoue-san, ¿Qué son exactamente los Caballeros Negros?
- Verán, los Caballeros Negros son un grupo de guerreros que existe paralelamente a la orden sagrada de los 88 Caballeros de Athena. Son una orden de Caballeros renegados, calificados como traidores a Athena, que la diosa ha apartado de su ejército. A estos guerreros solo les preocupa la victoria y el poder, su lado oscuro no les ha permitido conquistar una armadura legítima de Athena, por lo que portan Armaduras negras que son copias de las armaduras que usamos cada uno de nosotros, los Caballeros de Athena. Aunque no se conoce con exactitud cuántos son, pero me imagino que deberían ser la igual cantidad de Caballeros, aunque solo son unos pocos por lo que han registrado en la historia. Se comenta que el punto de reunión de estos es en la Isla de la Reina Muerte, en donde…
- Mi antecesor, Ikki de Fénix, recibió la armadura de Fénix hace muchos años.
- No solo eso, aquel que posea el mayor rango dentro de este ejército y comanda a todos los Caballeros Negros.
- Traidores ¿eh? – Kurashiki se quedó pensando – pero si son guerreros contrarios al Santuario, entonces la que dicen que se parece a mí debería ser…
- ¿Algo así como Acuario Negro? – sugirió Claudia.
- Puede ser, pero sería la primera vez que se ve un Caballero Dorado vistiendo una armadura negra, aun así, espero que salgan bien, Tomoe-san y yo velaremos porque salgan bien – Hibiki habló, Tomoe se despidió igual dejando a las chicas ya con algo de información.
- Aparte dijo Inoue-san que el de más alto rango comanda los Caballeros Negros, eso quiere decir que debemos buscar a estas amenazas que tienen así al pueblo de Asgard.
- Pero ¿Dónde estarán esos Caballeros Negros?
- Ni idea, pero si ellos vinieron de la Isla de la Reina Muerte hasta acá, tendrían que tener algún propósito o algo para pelear – Asuka habló para luego darse una idea – ¿y si están peleando para Ares?
- ¿Estás loca Asuka?
- No creo que Otori-san se equivoque – la peli roja habló – por lo que ha dicho Inoue-san, los Caballeros Negros pelean por interés y por querer conseguir algo, no es de extrañarse que ellos se aliaran a Ares en busca de algún beneficio y…
- ¿Y? – las dos ex Mahou Shoujos miraron como es que Kurashiki se agarraba la cabeza con fuerza como si algo le estuviera llegando a la cabeza – ¡¿Qué te pasa?!
- E-Estoy pensando en algo… sí, las memorias de mis antiguos sucesores se me vienen a la mente y me revelaron algo – explicó la peli roja – en la primera guerra entre Ares y Athena, hubo algunos Caballeros Negros que pelearon en su nombre, esto por lo que pude saber de las antiguas memorias de Krest de Acuario.
- Krest de Acuario – Asuka se quedó callada – creo saber quién es, si mis memorias de los antiguos Caballeros de Libra no me fallan, ese sería amigo cercano de Itiá de Libra ¿no es así? En el siglo XIII.
- Correcto.
- Bueno, dejando eso a un lado, deberíamos ir a buscar a esos tipos y derrotarlos – las tres asintieron y sin más, decidieron salir en busca de los dichosos traidores Caballeros los cuales estarían haciendo que Asgard fuera un infierno frio.
El trio de chicas se separó buscando por todas partes, aunque parecían no tener éxito, la búsqueda la continuaron por una hora, se adentraron en los bosques de árboles muertos de la zona, aunque cuando Asuka estaba caminando por ahí, algo sintió.
- Hay unos cosmos extraños siguiéndome de cerca, pero que ellos piensen que no los noto, pero deberían saber que no hacen nada para ocultarlo – pensó para sí misma la peli gris y justo en ese momento varios ataques de cosmos fueron hacia ella, aunque Asuka los bloqueó con los escudos de Libra – me lo suponía, pensaron que no los sentía.
- Muy lista eres Caballero de Libra… imaginar que una chica tan linda como tu sería nombrada del más alto rango es una gran sorpresa.
- ¿Quiénes son ustedes? ¿Son esos Caballeros Negros que tienen así a Asgard?
- Parece que nos reconociste – en eso, aparecieron tres figuras las cuales, tal y como Hibiki había mencionado, vestían armaduras parecidas a las originales de Athena, pero estas eran de color negro.
- Lo sabía.
- Tal y como pensaste, somos Caballeros Negros – sonrió uno de ellos, los tres poseían la cabellera de color negro, aunque de distintas tonalidades – me presento ante ti, soy Kamu de Ofiuco negro.
- ¿Ofiuco negro? – Asuka pudo notar como es que la guerrera tenía mucho parecido a Sayaka Jinguji, solo que con el cabello largo negro al igual que los ojos.
- Yo soy Peix de Pez Volador Negro.
- Y yo soy Caroli de Perros de Caza Negro.
- Pues espero que aguantes lo que te haremos Libra, porque suplicarás con tu vida a que paremos.
- No lo creo, porque no tengo pensado perder aquí – dijo la peli gris elevando su cosmos a un nivel que asombró a los Caballeros Negros.
- Pues parece que tenemos un pez gordo.
- Acabaremos con ella para complacer a Geler-sama.
- ¿Geler? ¿Quién es ella?
- ¡Ataquen a Libra! – ordenó Ofiuco negro la cual se lanzó al ataque junto con sus dos compañeros, Asuka sabía que tendría que pelear contra tres Caballeros al mismo tiempo.
Por su lado, Claudia estaba buscando algunos Caballeros renegados cuando sintió el cosmos de Asuka arder, cosa que no comprendió.
- Asuka debe haberse encontrado a algunos enemigos, iré a ayudarla – justo cuando estaba por irse, notó un ataque el cual fue directo hacia ella, pero lo pudo esquivar sin problemas – pues parece que no quieren que me vaya.
- Que lista que eres Leo, pero no creas que te dejaré ir de aquí – una figura que vestía una armadura negra estaba parada ahí, aunque lo impresionante era que estaba tocando un instrumento musical el cual la mexicana logró reconocer.
- ¿Una lira? Oh, entiendo, tu eres…
- Con solo ver mi arma principal te diste cuenta de que se trata todo ¿verdad Leo? Mi nombre es Harp de Lira Negro y seré la persona que te acabe en estos instantes – se presentó un hombre el cual poseía la cabellera larga y de color grisácea, aparte de llevar la armadura de la dichosa constelación, pero en tonalidades negras.
- Ja, una lira como esa no me hará nada, después de todo, tengo gustos musicales mejores, ahí están los Tigres del Norte u otras canciones que realmente son buenísimas de nuestra música mexicana.
- Pareces muy confiada Leo, pero mi música es bastante horrible – Lira Negro comenzó a tocar su música y Claudia sintió como su cuerpo le pesaba mucho y le surgió un dolor de cabeza horrible.
- ¿Q-Que es esto?
- Prepárate para sufrir… Leo – en otro lado, Kurashiki estaba en la base de las montañas que envolvían a Asgard cuando una gran corriente de aire frio llegó a ella golpeándole directamente en el brazo.
- ¿Q-Qué fue eso?
- Oh, parece que me encontré con mi versión dorada, pero de igual modo parece que es muy débil – sonrió una voz femenina la cual hizo acto de presencia, Kurashiki se quedó callada ante esto.
- No me lo creo… es como decía la Dama Lyfia – la figura misteriosa tenía la misma apariencia de Kurashiki, salvo que poseía el cabello color rojo muy pálido y los ojos eran de color rojo sangre, aparte de llevar una versión de la armadura de la onceava constelación dorada, pero en negro – ¿Q-Quien eres tú?
- Me presento ante ti, Caballera de Acuario – la peli roja pálido habló con una sonrisa maligna en su rostro – soy Geler de Acuario Negro, y soy la líder de los Caballeros Negros.
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Continuará…
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Y hasta aquí el capítulo de hoy.
Los Caballeros Negros son una orden olvidada en el fandom de Saint Seiya como del mismo autor, aunque la autora de The Lost Canvas no se olvidó de ello, tampoco yo.
Los nombres de los Caballeros Negros son referencias a su país de origen y sus nombres tienen que ver con sus poderes o constelación.
Kamu de Ofiuco Negro, parecida físicamente a Sayaka Jinguji, pero con el cabello negro. Su nombre "Kamu" significa morder en japonés, cosa que tiene que ver con las serpientes.
Peix de Pez Volador Negro, su nombre es catalán y significa pez.
Caroli de Perros de Caza Negro, su nombre es una de las estrellas de la dichosa constelación de Perros de Caza o Lebreles.
Harp de Lira Negro, su nombre se origina del latín y quiere decir Arpa.
Y finalmente, la líder de estos, Geler de Acuario Negro, físicamente es como Kurashiki, pero con cambios de color, su nombre significa congelar en francés lo que va con sus técnicas como Acuario Negro.
Sin más, este ninja se despide.
Bye.
