RinMakoto. Los Caballeros Negros no serán nada fáciles, Kurashiki la tendrá peor ya que como dices, se enfrentará a una versión de ella malvada, aun así, las cosas no se darán como quieren.

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Sin más, comencemos…

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Kurashiki estaba frente a una versión suya la cual llevaba la armadura de Acuario de color negro, siendo que esta emanaba un cosmos bastante fuerte comparado al suyo, pero esta no comprendía del todo lo que pasaba.

- ¿Quién eres tú?

- Mi nombre es Geler de Acuario Negro y soy la persona que te matará, Caballera de Acuario – la peli roja pálido estaba mirando a la Dorada la cual estaba confundida por eso.

- Acuario Negro… ya veo, eres la líder de estos que tienen a Asgard de este modo – Kurashiki descongeló el ataque que Acuario Negro le había lanzado – tu hielo es frio, pero eso no será nada comparado a lo que voy a hacer.

- Pues que miedo tengo – exclamó – no seas tonta Acuario, no creas que porque llevas una armadura dorada ya eres digna de poder vencerme, es mentira que podrás hacer algo así.

- No lo creo, no hay que confiarse por estas cosas, Geler-san – la peli roja elevó su cosmos emanando una llamarada la cual confundió algo a su homónima negra – espero que esrés lista.

- Se supone que el Caballero de Acuario es experto en técnicas de hielo y aire frio, pero por lo que miro tu eres alguien que maneja el fuego, ya veo… ¡no eres digan sucesora de esa armadura!

- Habla lo que quieras, no me afecta en lo más mínimo, mi maestro que era el legítimo portador de esta armadura me la confió y no lo defraudaré – exclamó – solo porque no pueda hacer mucho hielo como pretendes, no me hace menos.

- Veamos si es cierto – susurró Geler mientras que elevaba su cosmos haciendo que apareciera la imagen de una mujer sosteniendo un ánfora de color negra – ¡muere Acuario! ¡Polvo de Diamantes!

- ¿Usa el Polvo de Diamantes? Es de las técnicas más básicas de nosotros los Caballeros de Acuario, sin embargo… esa técnica la manejo bien – pensó Kurashiki la cual no se movió de su sitio dejando que el ataque le diera, sin embargo, notó como es que al aire que emanaba esta tipa era muy frio, algo que notó cuando acabó de atacar.

- Parece que lo notaste ¿no es así? – Geler sonrió – mi aire frio no es nada de lo que ponerse confiada, este aire es tan frio que deberías tener miedo porque esto no es de risa.

- Ya veo, parece que esto está así ¿eh? – Kurashiki miró como su mano tenía escarcha, algo que la verdad no le había pasado, pero esta pasó su mano con algo de fuego derritiendo la escarcha – no me preocupo, si mi cosmos llega a un nivel superior al tuyo, no tendré nada de problemas.

- Pues no creas que caeré ante alguien que se hace llamar Acuario cuando no puede crear hielo, ¡eres una vergüenza!

- Ya lo veremos – la peli roja elevó su cosmos apareciendo la dama con el ánfora en sus manos – dices que solo porque uso fuego no tengo la habilidad de crear frio ¿eh? Eso lo veremos.

- Atácame con todo lo que tengas – Geler sonrió de forma confiada mirando a Kurashiki, aunque esta solo miró como el cosmos de esta última se elevaba más y más.

- ¡Aire Cortante! – el ataque de la chica se manifestó en varias ráfagas de aire frio las cuales fueron hacia Geler y estas le dieron en algunas partes del cuerpo dándoles algunas cicatrices por los cortes – ¿Qué te parece?

- Hm, parece que me equivoqué contigo un poco, pero si ese es todo el poder que posees, entonces no será ningún problema acabar contigo, Acuario – ambas chicas se miraron de forma muy retadora elevando sus cosmos – parece que esta será una batalla muy buena.

- Lo mismo digo – tanto Geler como Kurashiki chocaron poderes de frio mostrando parte de sus cosmos ardiendo.

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Claudia estaba sujetando su cabeza luego de que se topara con el Caballero de Lira Negro, Harp. Este solo tocaba la lira que poseía causándole un dolor muy feo a Leo la cual trataba de recuperase de esto.

- ¡¿Q-Qué es esto?!

- Es mi música maldita, a diferencia del Lira normal, esta melodía joderá toda tu comprensión y te hará entrar en una espiral de pensamientos sin sentidos que nublarán tu cordura.

- N-No me jodas – el dolor en la cabeza de la peli negra era fuerte, pero esta trató de concentrarse elevando su cosmos – ya me aplicaron esta misma técnica una vez, aunque de forma diferente.

- ¿Así? Pues espero que puedas aguantar esto porque no creo que la pases bien sin ni siquiera poder concentrarte – reía el Caballero de Lira negro, pero este miró como el cosmos de Claudia no disminuía, solo se mantenía en un estado normal – se supone que el efecto de mi Lira negra debería estarle dejando sin fuerzas, pero parece que no logro hacerle nada.

- ¿Qué pasa? Pareces que no tienes confianza en tu ataque – decía la mexicana la cual se levantó aun con el dolor en su cabeza mirando fijo al enemigo – eres un Caballero negro ¿no? ¿Qué demonios hacen atacando Asgard?

- Hm, pues nada más que haciendo nuestro trabajo, no tengo porque decirte nada a ti, Leo – decía Lira negro – yo solo tengo que rendirle cuenta a Geler-sama.

- De nuevo esa Geler-sama, ¿Quién chingados es esa?

- Ya te dije que no tengo porque decirte nada – susurró el tipo el cual estaba tocando su lira, pero de la nada, las cuerdas de su instrumento fueron hacia la Dorada tomándola de los brazos y sus piernas.

- Maldición, ¿Qué es esto?

- Las cuerdas de mi instrumento son fuertes, no creas que podrás destruirlas con facilidad, aunque seas un Dorada – sonrió con confianza Harp – espero que puedas soportar el dolor de ser desmembrada viva.

- Aunque sea alguien como tú que puede someter a una Dorada como yo, ni siquiera tus armas baratas podrán contra los colmillos del león dorado que poseo, además, hay algo que tengo que tú no posees – exclamó Claudia elevando su cosmos cambiando su apariencia física con el cabello dorado y rompiendo parte de las cuerdas de la lira de su enemigo.

- ¿Qué demonios es eso? Su cosmos… es más grande que hace un momento – susurró Harp mirando a la mexicana, detrás de ella su cosmos se manifestó como un león rugiendo.

- Por eso te dije que ni tus armas baratas serían comparables con los colmillos del león – susurró mientras se acercaba a Lira negro el cual solo retrocedió un poco.

- Es imposible, mis técnicas no le han hecho nada a pesar de que a los Dioses Guerreros de Asgard los derroté con esto, ¡¿Cómo demonios esta tipa no sufre ningún efecto negativo?!

- Espero que hayas terminado de rezar, porque necesitarás mucho de esto para irte al otro mundo… ¡Plasma Relámpago! – la morena lanzó millones de relámpagos los cuales impactaron de lleno en el Caballero negro el cual solo miró aterrado cuando su armadura se destruyó por completo y este cayó al suelo muy herido de muerte.

- No me lo creo… esta chica me… derrotó como si nada… usando un solo ataque – susurró Lira negro mirando cómo es que Claudia se le quedaba mirando – aun así… es impresionante que esta chica sea así de fuerte.

- Es porque peleo por algo que ayudará a la humanidad y a mis seres queridos – Claudia habló, aunque esta solo se alejó de allí dejando muy moribundo a Lira negro.

- El cosmos de Leo… ardió con mucha intensidad… espero que ella… - el Caballero negro murió en el acto mientras que la morena solo iba caminando, sin embargo, esta sintió varios cosmos los cuales no eran de sus compañeras.

- Hm, parece que no he acabado con estas escorias – en eso, varias flechas de color negro salieron de la nada yendo directo hacia Claudia, pero esta solo las detuvo sin problemas – eso es de cobardes, sal de inmediato para que pueda acabar contigo.

- Vaya, vaya, parece que lo has hecho bien Leo, pero eso solo es el aviso pequeño de que estoy aquí y planeo matarte.

- Te me haces conocida, pero espero que sepas que eres tú la que morirá en este sitio – la chica elevó su cosmos, aunque la chica que estaba delante de ella no se inmutó.

- Solo porque poseas una armadura dorada no creas que ya tienes la victoria en tus manos, pero te haré saber mi nombre antes de que te mande al otro mundo – la chica ondeó su cabello largo y negro – me llamó Sagi de Flecha Negra y seré la persona que acabe contigo.

- Lo sabía, esta chica se parece bastante a Honjou, el físico entre ambas es muy parecido, como si fueran familia – las palabras de la mexicana eran ciertas, la enemiga que tenía enfrente era muy parecida físicamente a Honjou, desde la cara, cuerpo y armadura solo que teñida de color negro, la diferencia era que el cabello no era vino tinto como la inglesa lo tenía, sino que era de color negro y los ojos eran grises.

- Supongo que debiste confundirme con alguien más, pero no importa, porque esta vez… seré la única Flecha que gane esto.

- Eso lo veremos – susurró la morena, pero antes de que atacara, sintió varias punzadas en la pierna y al ver, notó como es que varias flechas estaban clavadas en esa zona – ¿Q-Que es esto?

- Aunque seas del alto rango, sigues siendo muy tonta para confiarte en ataques tan simples que no te diste cuenta de que mis Flechas Fantasmales Negras te impactaron en las piernas.

- Fueron flechas bastante rápidas, parece que tiene algo de control, aun así, esas flechas para mí…

- Aunque seas una Dorada, parece que las cosas no pudieron ser mejores para mí – exclamó Flecha Negra la cual solo se acercó a la chica, pero antes de que atacara, sorpresa se llevó cuando una lluvia de flechas invadió el terreno de batalla – ¡¿Qué fue eso?!

- Varias flechas hechas de cosmos… sin embargo, solo hay una persona que posee esas técnicas y es…

- Sorry for the delay, but I'm already here.

- ¿Quién eres tú?

- Me presento… Chikage de Flecha, la auténtica y no la copia barata que tengo delante – exclamó la inglesa haciendo que su versión malvada frunciera el ceño.

- Comprendo, así que tú eres la auténtica Flecha, pero no entiendo cómo es que pretendes derrotarme si he sometido a una Dorada, ¿Cómo puedes pretender vencerme siendo alguien de Plata?

- Pues no creas que me heriste Sagi – exclamó Claudia riendo un poco – solo fingí que me dolía, pero esas flechas no significaron nada contra mí.

- Tu… ¡maldita!

- Claudia… ve a ayudar a tu amiga que creo que está cerca de aquí, yo me encargaré de esta tipa – decía Honjou.

- Bien, pero dime, ¿Cómo es que llegaste hasta aquí? Se supone que solo nosotras fuimos enviadas.

- Hablé con tu hermano y aunque intenté convencerlo de que se acostara conmigo, no quiso – eso causó una gota de sudor en la mexicana sabiendo que la actitud de la inglesa no cambiaba aun habiendo guerra – de igual forma, le pedí que me dejará llegar aquí a Asgard para que pudiera combatir junto con ustedes, pero ya se habían ido, por lo que tardé por eso, aunque deberías ver la sorpresa que se tienen tanto Athena como tu hermano.

- ¿Y eso sería?

- Luego te explico, antes que todo – la peli vino tinto miró de forma seria a su enemiga – I have to end this cheap copy of mine.

- ¿Copia barata dices? Pues supongo que no dirás eso cuando te mande al otro mundo – ambas chicas de Flecha se miraron fijamente mientras sus cosmos se elevaban.

- Claudia, vete de aquí – susurró Honjou, Leo hizo caso y se largó, aunque Sagi quiso atacarla, Honjou se lo impidió haciendo que este se detuviera.

- Hm, como dije, no creo que seas capaz de vencerme con el nivel que tienes.

- Quien sabe, aunque sea del rango de Plata, soy de las más fuertes y he alcanzado un nivel de cosmos que está al nivel de muchos Dorados inexpertos, por eso te digo que la que debería estar preocupada porque va a morir serás tú – susurró la inglesa haciendo aparecer múltiples flechas de cosmos – más vale que le vayas rezando a Ares para que te cubra.

- No necesito de su bendición para vencerte – Sagi creó la misma cantidad de flechas, pero de color negro – serás tú la que le tenga que pedir a Athena que te bendiga.

- Shut your mouth motherfucker – sin más, ambas comenzaron a lanzarse flechas las cuales al chocar entre ellas causaban una especie de onda cósmica pequeña, pero se podía sentir el poder de estas flechas siendo chocadas, aun así, las cosas parecían ser bastante parejas entre ambas.

- Realmente me sorprendes Flecha, aunque no lo parezca, eres bastante buena.

- Lo sé, es porque la armadura me la he ganado a base de esfuerzo, no soy como ustedes que solo tienen ese cosmos porque esas armaduras negras les dan poder.

- Puede ser así, pero entre más estamos enfocados en cumplir nuestras metas personas, más cosmos nos dará la armadura – decía Flecha Negra – Geler-sama nos ayudó en esto, cada uno de nosotros, los Caballeros Negros, tenemos nuestras metas establecidas y eso lo agradecemos, cumplir nuestras ambiciones, deseos carnales y muchas cosas más es nuestro deseo, es algo que tú no entenderías como Caballero de Athena.

- You really are some really nasty guys, Black Knights – exclamó la tipa la cual solo siguió atacando sabiendo que esto no sería nada fácil.

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Asuka se encontraba esquivando los ataques de los Caballeros Negros que la atacaban con todo, aunque la peli gris no tenía problemas con eso, se volvía bastante tedioso.

- Parece que no se cansan a pesar de que no tienen oportunidad contra mí.

- No creas que ya ganaste solo por poseer la armadura de Libra – los demás Caballeros Negros estaban mirando con firmeza a la peli gris la cual solo estaba concentrada en que harían los enemigos que debía vencer.

- No quiero usar las armas de Libra, quiero pelear a puño limpio, sin embargo, si no tengo otra opción…

- Deja de hablar en voz baja Libra, si estás dando tus últimas plegarías está bien, después de todo… ¡te mandaremos al Inframundo! – exclamó Kamu de Ofiuco Negro la cual solo se lanzó hacia la peli gris, pero Asuka no dijo nada - ¿ah sí? ¡Te crees fuerte, pero eres una mierda! ¡Veneno de Cobra Negra!

- La técnica más fuerte de Kamu, esta vez Libra está acabada – exclamaron los compañeros de Ofiuco Negro mirando cómo es que la tipa parecida a Sayaka Jinguji lanzaba muchas ráfagas de veneno hacia la peli gris, pero esta puso su escudo dorado en frente haciendo que el veneno rebotara en el arma de Libra y se regresaba hacia su usuario.

- I-Imposible, ¿detuvo mi veneno como si nada usando ese maldito escudo?

- Los escudos de Libra son tan fuertes que con capaces de destruir las mismísimas estrellas al igual que mis demás armas, por lo que tu veneno no pasara de aquí – Asuka elevó su cosmos – lo que estaba susurrando es que no sabía si usar mis armas contra ustedes porque los mataría de manera muy fácil.

- ¿Qué dices? ¡¿Te crees que fuerte solo por tener armas que te hacen fuerte?! ¡Das vergüenza!

- Supongo que tendré que pelear como quieren, las armas no me ayudarán a ganar – exclamó Asuka la cual, ante la mirada de los Caballeros Negros, esta se quitó la parte superior de su armadura dorada quedando solo con la protección de las piernas y en su parte superior solo llevaba un sostén de tela especial el cual cubría sus pechos de cualquier daño que pudiera sufrir – si así está mejor, entonces hagámoslo.

- ¿Eres idiota o qué? ¿Pelearás sin tu armadura solo protegiendo tus piernas?

- Por supuesto, si dependo mucho de mi armadura, entonces al momento de pelear estaré perdida, sin embargo, siempre he peleado sin llevar alguna protección, por lo que esto no se me dificultará casi nada.

- Pues creo que la tenemos más fácil con esta tipa – exclamó Perros de Caza Negro el cual solo sonrió de forma malvada ante Asuka – veamos si es cierto lo que dices… ¡Ataque del millón de fantasmas!

- … - Asuka notó como es que el Caballero Negro recreaba múltiples copias de él mismo los cuales iban corriendo hacia ella a atacarla como una jauría de perros, sin embargo, Asuka no se dejó intimidar.

- Nunca me han gustado los perros, en especial si estos atacan en manada, sin embargo, esto no es nada ya que gracias a las memorias de Libra tengo varias habilidades y entre ellas, hay una que no requiere de cosmos – Asuka comenzó a bailar en una especie de danza mientras que los perros de Caroli estaban siendo golpeados.

- ¿Qué demonios hace esta tipa? ¡Está bailando y nos está jodiendo la vida! – exclamó Peix de Pez Volador Negro elevando su cosmos – ¡Lluvia de Peces!

- ¿Más animales que van por mí? – Asuka solo río un poco mientras que con su danza derrotaba a cada uno de los perros y peces sin ningún problema y todo sin usar cosmos – ¿eso es todo?

- Sin cosmos nos está derrotando – exclamó por lo bajo Kamu la cual miró como es que la peli gris solo tomaba algo de aire.

- Esa fue mi Jovial Danza de Mil Tigres, algo que el legendario guerrero de esta constelación, Dohko de Libra, usó alguna vez estando joven, no crean que las armas de Libra es lo único que puedo hacer, todo este tiempo lo he hecho – Asuka siguió con esta técnica con la cual siguió derrotando más a los Caballeros Negros.

- Ya me harté de esta puta, ¡te mataré! – Perros de Caza Negro se lanzó al ataque, aunque este solo recibió una patada de lleno en el rostro de parte de Asuka lo cual lo hizo quedar sin consciencia y solo parado sin saber nada.

- Este es tu fin… de una vez – exclamó la chica tomando la espada dorada de Libra y decapitándolo al instante – ahora siguen ustedes dos.

- Maldición – susurraron Kamu y Peix mirando cómo es que Asuka, aun sin su armadura, les daba batalla, más sin el uso de cosmos.

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Con Geler y Kurashiki, ambas Acuario estaban dándolo todo, aunque llegó un momento en el que la peli roja dorada estaba mejor que su enemiga.

- Parece que no eres débil como lo pensé – exclamó Geler la cual sonrió por lo bajo, cosa que Kurashiki no entendió – aun así, dime, ¿te gusta el frio en el corazón?

- ¿Qué? – justo en ese momento, Kurashiki notó un fuerte dolor en el pecho y al mirarse, notó una enorme estalagmita clavada en su corazón proveniente del suelo – ¿Q-Q-Que es eso?

- Es mi técnica especial y oculta, Espada de Hielo, se trata de una estalagmita que atraviesa el corazón de mis enemigos, fue con esta técnica que muchos guerreros de Asgard murieron por sorpresa, espero que descanses en paz, Maiko de Acuario – la chica miró como es que Kurashiki "moría" al ser atravesada en el corazón. Geler siguió caminando riendo por su victoria, sin embargo, esta de repente sintió algo – ¿esto es… calor?

- Así es… es calor – cuando Acuario Negro volteó la mirada, notó como la estalagmita que creó para acabar con Kurashiki se derretía y el cuerpo de la peli roja se volvía cenizas para posteriormente aparecer como si nada hubiera pasado.

- ¿Qué demonios? ¡Se supone que moriste!

- Se supone tal como dijiste, pero no es mi caso. Antes de ser condecorada como Acuario, porté la armadura de la mítica Ave Fénix, por lo que deberías saber una cosa.

- Tu…

- Así es… yo no puedo morir, como el Fénix, puedo renacer de mis cenizas – susurró Kurashiki la cual elevó su cosmos – sí, ya miraste parte de mi poder como Acuario, ahora toca que veas… ¡el poder de Maiko de Fénix! ¡Alas del Fénix!

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Continuará…