RinMakoto. El poder de Géminis se logró combinar en Akira, no obstante, el estado de él con Yoshimi es desconocido, quien sabe que fue de ellos.
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Sin más, comencemos…
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Rafael había estado en una vida normal durante todo el tiempo en que la guerra contra Ares se estaba desarrollando, se había enterado de las muertes de varios de sus amigos los cuales fue desarrollando a través del tiempo que estuvo en Japón.
En estos momentos, el mexicano estaba en la casa la cual había construido para vivir él con su mujer e hija, aparte de sus cuñadas con las cuales se había encariñado bastante. Esa tarde, estaba lloviendo un poco, aunque no era la gran caída de agua, aun así, todos estaban en la casa, las hermanas de Yumi estaban mirando la televisión o en sus celulares, en el caso de la pareja, estos estaban mirando la televisión en su habitación.
- ¿Cómo se encuentra nuestro pequeño? – preguntó el mexicano mirando a su mujer con su vástago el cual estaba tomando algo de pecho de su madre.
- Pues está bien, Rin está bastante fuerte para tener apenas unos días de nacido – sonrió Yumi, resultando que el nombre del peli blanco era Rin Alférez Kurokage, el nombre le daba como anillo al dedo siendo que sus padres eran dominadores del cosmos de hielo.
- Me gusta escuchar eso, mi pequeño Rin estará fuerte cuando crezca, tiene suerte de tener una madre tan linda – sonrió el peli negro haciendo sonrojar a la shinobi, aunque esta miró a su hijo.
- No solo eso, mi hijo tiene la suerte de tener un padre el cual es poderoso y nos va a proteger de todo peligro.
- De eso ni lo dudes – sonrió Rafael, pero en eso, sintió algo extraño en las afueras de la escuela, Yumi notó esa mirada en él y supo que algo andaba mal.
- ¿Qué sentiste Rafael-san?
- No quisiera preocuparte Yumi, pero siento que algo anda allá afuera y no es agradable – con esas palabras, el mexicano bajó a las afueras de la casa en donde estuvo vigilando un momento hasta que alguien saltó a atacarlo.
- ¡Que fácil será esto! ¡Atacaremos a alguien que no puede atacar! – varios gladiadores salieron a la caza de Rafael, este sabía que no podía atacar usando su cosmos o de lo contrario su corazón saldría de su pecho lo que provocaría su muerte inminente.
- Patéticos, pensar que solo porque no atacarlos usando mi cosmos me van a derrotar así de fácil… están muy equivocados – susurró el chico el cual, sin más, fue hacia los tipos que lo querían atacar y en menos de un segundo, estos quedaron estáticos mirando como varias de sus extremidades salieron volando.
- ¡¿Qué demonios?! ¡¿Cómo es posible que nos haya hecho ese daño si ni siquiera nos golpeaste?!
- Tontos, si el cosmos ni siquiera es necesario para vencer a tipos tan débiles como ustedes – susurró el chico mientras que miraba para todos lados, los gladiadores cayeron al suelo muertos – siento un cosmos extraño aquí, ellos no son los que emitían esa energía fuerte, es alguien más.
- Parece que no eres alguien tan listo que no pasaste desaperciba mi presencia – la entidad que estaba ahí habló, Rafael no podía ver quien era, pero sabía que debía estar alerta por si este atacaba de algún lado.
- ¿Quién eres? No puedo sentir todo tu cosmos, pero siento que eres alguien muy peligroso.
- ¿Acaso no me recuerdas desgraciado? Fuiste quien mató mi cuerpo cuando peleamos la primera vez en esa tierra de hielo – al decir eso, la mente de Rafael le dio con el enemigo.
- Deimos, uno de los más fuertes en el ejército de Ares, que perdió contra un humano y su poderoso hielo ¿no es así?
- Cállate… ¡cierra tu inmunda boca humano!
- ¿Qué es lo que quieres? Ya no posees cuerpo físico, así que espero que es mejor que te largues porque no ganarás.
- Supe perfectamente que fuiste herido por mi padre y no puedes pelear, pero parece que aun así venciste a esos lacayos, pero no creas que solo con eso harás milagro, porque ahora solo eres un simple humano y podré tomar venganza por esa humillación que me diste – habló con molestia Deimos el cual se manifestó frente a Rafael luciendo con la misma apariencia de cuando poseía su cuerpo físico: su imponente armadura, aparte de su larga cabellera blanca y mirada penetrante y furiosa.
- Pues inténtalo entonces, porque la cosa no será nada sencilla, puede que no use mi cosmos, pero no me ganarás aun con esas – exclamó por lo bajo el mexicano, en eso, el alma de la personificación del miedo se lanzó al ataque hacia Rafael, este pensó que no sería tanto problema, pero notó como es que apareció detrás de él y le dio un golpe a puño limpio mandándolo a volar, el peli negro se recompuso rápidamente, solo para ser sorprendido de nuevo.
- ¿Qué pasa? ¿No se supone que incluso sin cosmos me ibas a ganar?
- Por supuesto, no creas que me vas a… - antes de que terminara, Rafael fue sorprendido por Deimos el cual abrió un agujero en el cielo absorbiéndolo a él y mandándolo a un sitio el cual desconocía, este sol miraba para todos lados confundido de lo que pasaba – ¿y esto?
- Puede que no sea la misma técnica que usé la otra vez, pero esta es más efectiva para personas como tú – decía la voz del dios mirando al chico – esta es mi técnica Miedo Mental, consiste en hundirte en una dimensión que no es más que tu mente.
- ¿Mi mente? Parece que quieres aplicar lo mismo que hiciste la otra vez ¿no?
- Las pesadillas volverán a atormentarte una y otra vez, no destruiré tu cuerpo primero, haré primero que tu mente se vaya a la mierda, será más fácil para mi matarte con tus propios miedos.
- ¿Qué miedos? – Rafael se vio hundido en los trágicos recuerdos de su vida, desde la muerte de su ex pareja hasta los 3 años los cuales la pasó mal emocionalmente, no obstante, este se resistió a eso, algo que impresionó a Deimos, más cuando lo vio sonreír.
- ¿Por qué tienes esa expresión? ¿Acaso no te provoca miedo volver a pasar eso?
- Obvio, no quisiera perder de nuevo a mis seres queridos, ahora más que nada, no obstante, no debo estar revolcándome en el pasado, eso ya pasó y son recuerdos que no olvidaré, aun así, estoy bien con mi vida ahora y no dejaré que eso me afecte en lo más mínimo – exclamó el chico mientras que con una patada al aire destruía la técnica de Deimos y volviendo al mundo real.
- Serás…
- ¿Y este cosmos? – susurró Rafael sintiendo una energía la cual se aproximaba, pero este sonrió por lo bajo – no es una amenaza, pero no pensé que ella vendría.
- ¿De qué hablas? ¿Quién es el dueño de este cosmos?
- No la conoces, pero es alguien importante para mí – susurró el chico, en eso, apareció un gran dragón verde el cual llegó como si se tratase de la mítica criatura, aunque esto solo era una ilusión del cosmos del portador.
- ¿Un dragón? ¿Qué significa esto?
- No pensé que vendrías, creí que estabas en China.
- Venía de visita, quería darte la sorpresa, pero creo que te la di de otra forma que no creí hacerlo – río la persona la cual era de piel morena, cabello rubio, aparte de tener un buen cuerpo, este estaba envuelto con vestimenta de los Caballeros atenienses.
- ¿Una armadura de Athena?
- Así es, esta es la armadura de Dragón – exclamó la persona la cual sonrió por lo bajo – la anterior portadora lastimosamente no pudo seguir peleando, por lo que esta volvió a su lugar de origen: el Pico de los cinco ancianos en Rozan, China.
- El Caballero de Dragón, pues no te ves tan imponente siendo una chica.
- Puede ser que no me veas así, pero es la verdad – dijo la persona – mi nombre es Lau Pei Pei, y soy la portadora de la armadura de Dragón, puedes llamarme Pei Pei de Dragón.
- ¿Pei Pei de Dragón?
- ¿Qué te parece Rafael? ¿A poco no me miro genial?
- Si, te queda genial – los dos miraron al alma del dios del miedo el cual seguía mirando con odio a los dos chicos.
- ¿A poco creen que solo porque apareció una tipa con armadura de baja calidad me van a derrotar con eso? Pues la verdad no creo que pase eso.
- Lo veremos, porque, aunque no use mi cosmos, tengo algunas cosas con las que puedo atacar sin activarlo.
- ¡No pasará!
- ¡Adelante Pei Pei! – ambos chicos se lanzaron al ataque, el dios solo detuvo bastante fácil los dos golpes de ambos, pero con el peli negro empezó a retroceder siendo que su fuerza era grande, aunque en un momento este se agarró la zona del corazón.
- Carajo, esto duele.
- Parece que te das cuenta del poder de la maldición de mi padre, al menos eres consciente que en caso de que sigas con eso, morirás, o pasa ello o te mataré yo.
- No pasará ninguna de las dos, porque el que va a morir serás tú – exclamó el chico mientras seguía empujando el alma del dios, es más, Pei Pei empezó a ganar fuerza también por eso.
- Valeroso, ¡pero inútil! – exclamó Deimos mientras volvía a abrir otra dimensión, pero debajo de esta estaba un vórtice negro gigante el cual parecía estar absorbiendo toda la materia que iba ahí.
- ¿Qué es eso?
- Es mi técnica Caída Infinita, consiste en ese agujero negro el cual absorbe todo y no saldrán de ahí nunca, estará atrapado por toda la eternidad – exclamó el dios riendo con algo de histeria, pero luego se calmó – no tengo nada que decir, solo mueran.
- La gravedad… es demasiado fuerte – dijo el peli negro tomando de la mano a la china la cual apretó el agarre.
- Hay que tener cuidado… esto nos matará si caemos ahí.
- Lo sé, pero no dejaré que eso nos arrastre adentro, ¡no lo permitiré! – exclamó el mexicano – mierda, si poseyera mi cosmos todo esto sería fácil.
- ¿Qué hacemos?
- Lo sé, ataca al agujero negro, yo trataré de evitar que nos arrastre allá.
- ¿Seguro? – Rafael asintió, Pei Pei elevó su cosmos para tratar de evitar el ataque del dios del miedo, pero antes de que esta atacara, Deimos apareció delante de la china dándole un golpe y estrellándola en el borde la dimensión creada por él.
- ¡Ni creas que me robarás mi victoria solo por haber aparecido de la nada!
- ¿Robarte la victoria? Es algo que no pienso hacerlo, porque no la vas a obtener – exclamó la rubia mientras que elevaba su cosmos al máximo apareciendo detrás de ella la constelación del dragón.
- ¿Crees que alguien como tú que a duras penas viste una armadura me va a ganar?
- Sí, lo que he aprendido a lo largo de este tiempo me ha enseñado que gana aquel que haga explotar su cosmos al infinito, aparte, sé que ustedes los dioses solo confían en sus poderes porque piensan que están encima de la humanidad y son mejores, pero nosotros los humanos poseemos una capacidad que ustedes no poseen.
- ¿Y eso sería?
- ¡La voluntad humana! – Pei Pei siguió elevando su cosmos haciendo brillar su armadura, Deimos notó que el cosmos de la chica no era algo calmado, estaba elevándose mucho.
- Esta mocosa…
- ¡Rozan Sho Ryu Ha! – el ataque se manifestó en un enorme dragón el cual fue directo hacia el dios del miedo, aunque este dio de lleno en él, logró detenerlo, no sin antes notar como es que poseía una herida en el pecho.
- Tu… ¿dañaste el alma de un dios? ¡¿Cómo te atreves?! – Deimos miró con molestia a Pei Pei – no entiendo, ¿Qué diablos fue ese ataque que usaste?
- El Rozan Sho Ryu Ha o para que entiendas, el Dragón Ascendente de Rozan, es una de las técnicas que aprendí y memoricé para pelear contra quien sea, aparte de que miré que te hizo algo de daño, aun siendo el alma de un dios – explicó Pei Pei – esta técnica consiste en la ejecución de un golpe de puño tan poderoso que sería capaz de invertir el curso de agua de la gran cascada de Rozan. Usualmente es utilizada de forma vertical, pero no se limita a esa única dirección y sí, es tan poderosa como para herir el alma de un dios.
- Ya veo, aparte de eso, escuché que esa armadura perteneció al legendario Caballero Shiryu de Dragón. ¿Y crees que podrás igualar su poder?
- Si elevo mi cosmos podré hacerlo.
- Como humana crees que podrás superar a los dioses solo con eso… ¡espero que recuerdes tus palabras cuando te vayas al Inframundo! – Deimos y Pei Pei siguieron chocando poderes, Rafael por su lado estaba deteniendo la fuerte gravedad que poseía el agujero negro creado por el dios del miedo.
- Si pudiera usar mi cosmos congelaría esta cosa, pudo llegar al Cero Absoluto, pero no sé qué deba… - la cabeza del chico le dio una idea – lo tengo, no puedo usar mi cosmos para atacar, pero si lo elevó para congelar esto usando mi cuerpo, creo que tendré una oportunidad… aguanta un poco más Pei Pei, solo un poco más.
- Ya me harté de esto, los eliminaré de una vez malditos humanos – exclamó Deimos el cual hizo aparecer un enorme meteoro encima de él, aunque este se destruyó en miles de pedazos de roca espacial.
- ¿Qué demonios haces?
- ¡Caída de rocas infinitas! – exclamó el dios del miedo lanzando una lluvia de estrellas fugaces encuentras en cosmos oscuro hacia la china, aunque esta pudo morir por eso, esta no se retractó elevando su cosmos también – ¿Qué haces?
- No cederé, tengo una técnica la cual podría contrarrestar ese ataque tuyo – Pei Pei dijo eso mientras aparecían múltiples dragones los cuales se iban a la espalda de la rubia y ya estaba con todo para lanzar su ataque.
- ¿Crees que con eso me harás daño?
- ¡Así es! ¡Rozan Hyaku Ryu Ha! – en eso, aparecieron decenas de dragones los cuales fueron a chocar con las estrellas fugaces de Deimos, esto sorprendió al dios el cual parecía no creerse que alguien como ella podía hacerle frente a su técnica.
- ¿Qué es ese ataque? ¿Por qué hay cientos de dragones volando hacia mis piedras infinitas?
- El Rozan Hyaku Ryu Ha o los 100 Dragones voladores de Rozan, consiste en es una poderosa habilidad ofensiva que se basa en expandir una explosión del cosmos que se proyecta en forma de cien dragones azules que impactan directamente en el enemigo causando grandes daños.
- No me creo que una técnica tan simple como esa me esté haciendo frente, ¡a mí, un dios!
- Pero eso no es todo, tengo una habilidad extra la cual no quería usar, pero supongo que solo podré acabarte usándola.
- ¿De qué hablas? No me vencerás con nada de lo que uses – rugió Deimos, pero este miró como es que la rubia sonreía por lo bajo – ¿Qué hay con esa expresión?
- Porque siento que si la uso, no tendrás ninguna oportunidad contra mí – susurró, pero el hijo del dios Ares lo escuchó claramente.
- ¿Qué quieres decir? ¿Acaso tu…?
- Sí – Pei Pei dejó de atacar y cuando parecía que estaba a punto de recibir el ataque de Deimos, este notó como es que, al mismo tiempo, su ataque de Caída Infinita desaparecía.
- ¡¿Cómo ha parado todo?!
- Sencillo, te dije que no atacaría y eso hice, aunque no cumplí con mi palabra de no usar cosmos, lo hice de forma que no me afectara el corazón – decía Rafael mirando como el sitio estaba congelado como si el mexicano hubiera usado su cosmos.
- ¿Qué mierda hiciste?
- Congelé todo el sitio hasta el Cero Absoluto, la temperatura más fría jamás alcanzada, la usé solo emanando este aire frio y los átomos dejaron de moverse, eso me dio la fuerza para romper tu técnica.
- S-Serán… - Deimos notó algo en la china, Pei Pei estaba en posición de loto mientras que cerraba sus ojos y parecía estar meditando, el dios del miedo estaba confundido, pero no iba a dejar que ambos se salieran con la suya - ¿esa es tu técnica secreta? ¡No me hagas reír!
- ¿No puedes sentirlo? La voz de los árboles, la tierra, el agua… todo el mundo como nos habla.
- ¿Te has vuelto loca acaso? ¡Acabaré contigo! – Deimos quiso golpear a Pei Pei, pero no pudo darle un golpe, de hecho, parecía que no golpeó nada – ¿Qué? ¿Dónde está?
- Estoy atrás de ti – susurró la china apareciendo justo detrás del dios del miedo, este intento golpearla nuevo, pero su intento falló nuevamente.
- ¿A dónde se va? ¡¿Por qué no puedo golpearla?!
- Aquí estoy – susurró Pei Pei dándole un golpe en la zona del corazón, aunque no tuviera cuerpo físico, eso fue un daño letal para su alma haciendo que este comenzara a perder poder.
- ¡¿Cómo es posible que me esté haciendo daño?! ¡¿Cómo has hecho eso?!
- Mi técnica definitiva junto con otra la cual es un suicidio hacerla, pero esta es diferente, es cierto que se usa mucha energía cósmica, pero en este estado, me vuelvo casi invencible – Pei Pei habló con calma – ahora puedo comprender lo que sintió Patricia cuando se sacrificó hace años… la naturaleza me ha ayudado a derrotarte.
- ¿Acaso no lo entiendes Deimos? – Rafael habló con calma – esta es la técnica definitiva de Pei Pei, Armonía de la Naturaleza.
- ¿Armonía de la Naturaleza?
- Sí, es una técnica que permite al usuario vaciar su espíritu y concentrarse con el fin de fundirse con la naturaleza. Su cosmos se armoniza con los elementos, el aire, el agua, la tierra, los árboles, las rocas y todo elemento natural.
- ¿H-Hacerse uno con la naturaleza? – exclamó el dios del miedo mientras que su alma parecía estarse desintegrando en la nada – no me lo creo… pudieron vencer a un dios como si nada.
- Pusimos todo nuestro empeño en hacerlo, no es por alardear, pero si por mí solo fuera usando mi cosmos al límite te habría eliminado, aun así, espero que descanses Deimos.
- No olvidaré esto… humanos – habló en voz baja el peli blanco para finalmente desaparecer y esta vez para siempre.
- Lo lograste Pei Pei.
- Sí – fue lo único que susurró la china para luego quedar casi sin energía, Rafael la logró tomar antes de que cayera al suelo, solo se había desmayado.
- Esa técnica lo hace a uno casi invencible, pero a cambio te succiona casi toda tu energía, fue al menos útil hacerlo – el peli negro volvió a su hogar con su amiga en brazos, un nuevo enemigo poderoso había sido vencido.
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Continuará…
