RinMakoto. Todo el tiempo que pasó Rafael luego de la guerra le hizo bien, aparte de que Pei Pei usó la armadura de Dragón y con eso, las cosas pueden ir haciéndose más fuerte lo cual será algo de utilidad en el futuro.

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Sin más, comencemos…

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De vuelta en el Santuario de Athena, las cosas estaban algo rígidas siendo que algunos Caballeros de Bronce perecieron en la región alta del norte del planeta, algo que el Patriarca Joan no pudo entender, de hecho, lo estaba consultando con la diosa Athena.

- Hay algo extraño en la región del Polo Norte, no entiendo cómo es que algo así está dejando a varios Caballeros de Bronce sin vida, pero debemos arriesgar todo.

- Podríamos hacerlo, aunque como Patriarca deberías saber que si mandamos a los del rango Dorado podrían traernos algo de información – decía la peli lila mirando al castaño.

- Supongo que podríamos hacerlo, aunque no deberíamos arriesgar mucho de los que han ido a batallar – decía el chico – ya perdimos algunos.

- Piscis, Cáncer, Capricornio y posiblemente Géminis han caído en batalla, Leo, Acuario y Libra vinieron no hace mucho del enfrentamiento en Asgard, por lo que yo recomendaría que mandemos a algunos que estén menos cansados, pero si quieres te lo dije a ti.

- Como ordene, diosa Athena.

- Sabes que me puedes llamar por mi nombre Joan, somos cuñados.

- Lo sé, pero es que se me complica aún saber que una de mis cuñadas es una diosa, por eso la trato con respeto.

- Bueno, como desees, eso lo dejo a tu disposición – mientras tanto, en el octavo templo zodiacal, Souta estaba vigilando desde afuera su templo, en eso, Nozaki llegó a donde estaba él.

- Yuuki-san, ¿Cómo te encuentras?

- Ya mejor, ahora me siento con más fuerza como si no me hubiera pasado nada – decía la rubia siendo que aún se recuperaba de la herida causada en la batalla contra las Amazonas, Souta había logrado cerrar su herida, pero aún le faltaba recuperarse completamente por la pérdida de sangre que tuvo.

- Aun así, creo que deberías descansar, no quiero que te pase nada malo.

- Pero Souta-kun, tú también batallaste duro contra ellas, también estás herido.

- Conmigo no me importa porque soy un Caballero Dorado y debo aguantar como alguien de mi rango, mira a Kurashiki-Senpai y Shinonome-Senpai, siendo Saintias lograron pelear muy bien, Kudo murió peleando como alguien que fue ascendido al mismo tiempo que yo y venció a una de las guerreras más fuertes de Ares.

- Espero que podamos seguir así, debemos proteger a nuestro planeta y…

- Escorpio, por favor reportarse en la Cámara del Patriarca de inmediato – la voz de Joan resonó en el octavo templo.

- Bueno, me voy, parece que me necesitan – el peli verde se fue hacia donde estaba Athena y el Patriarca, aunque Nozaki no estaba del todo calmada con eso, puede ser que aún no la llamaran porque tenía que recuperarse del todo.

Unos minutos después, antes de que Souta llegara a la Cámara del Patriarca, este se encontró con dos personas conocidas, aunque uno de ellos era más cercano a él.

- Hermano, ¿Qué haces aquí? – Escorpio notó a su hermano Shinzuke el cual estaba con Akane, ambos antes de entrar ahí.

- Fuimos llamados por Joan, así que vamos a una misión por lo que miro.

- Puede ser, aunque no entiendo mucho sobre qué haremos, pero supongo que es por algo extraño que ha pasado entre los de Bronce, al menos eso escuché.

- ¿Y Nozaki-san? – preguntó la castaña.

- Ella está descansando, no fue llamada, por lo que ella seguirá tomando energías para volver a batallar.

- Espero que se recupere, esa herida realmente la dejó mal parada – decía el peli turquesa mientras que estaban por entrar, aunque en eso, Nozaki llegó corriendo.

- Perdón por llegar tarde.

- ¿Qué haces aquí Yuuki-san? No fuiste llamada por Joan.

- Lo sé, pero no me quiero quedar de brazo cruzados, quiero batallar contigo Souta-kun – aunque la rubia lo decía con ganas, Souta estaba preocupado por su bienestar, aun así, solo entraron a la Cámara del Patriarca en el que se arrodillaron frente a su diosa.

- Estamos aquí Diosa Athena, Patriarca.

- Nozaki, no fuiste llamada, ¿Por qué estás aquí?

- Lamento mi intromisión, pero es que quiero solicitarle que me mande con ellos a batallar en caso de que les asigne una tarea así.

- Escuché que tenías una herida en la espalda, no creo que sea buena idea ir allá.

- No se preocupen por eso, lo único que me importa es pelear, se lo ruego – tanto Joan como Saori se miraron un rato y terminaron asintiendo.

- Muy bien Nozaki, haremos eso, de hecho, justamente la tarea que deben hacer es ir al norte del Planeta a ver qué es lo que ocurre.

- Permítame preguntar esto, ¿Qué está pasando allá? – Shinzuke fue el que habló.

- No tenemos idea – la diosa habló – pero mandamos a algunos Caballeros de Bronce y no han vuelto, solo sus armaduras volvieron al Santuario dando a entender que ellos murieron en el proceso, no sabemos qué fue lo que pasó, pero no arriesgaremos más de ellos para evitar problemas, entonces vamos a enviarlos a ustedes.

- Perdón por mi pregunta Patriarca, diosa Athena, pero ¿Por qué me envía a mi siendo un Caballero de Plata?

- Sencillo Shinzuke, porque eres alguien cercano al nivel de los Dorados aparte de las Saintias, por eso es que pensé en que ambos hermanos fueran, aparte de que solo enviaría a Ukita con ustedes, pero Nozaki también se unió, así que no habrá problema en eso.

- Por favor Caballeros, vuelvan bien después de esto – con eso, el cuarteto salió de la habitación, algo mientras que ambos que quedaron dentro se miraron entre sí.

- ¿Qué opinas?

- Es algo extraordinario, aunque esperemos que esto salga bien.

- Eso espero Athena… eso espero – mientras tanto, los 4 que fueron enviados por el Santuario se dirigieron directo a la zona del norte del país, con la velocidad de Souta que podía ir a la velocidad de la luz pudo adelantarse, pero decidieron ir a la velocidad del Match 2 para tratar de llegar lo más rápido posible.

De hecho, hicieron un gran viaje hasta que estaban llegando a donde se encontraban varias personas las cuales fueron varios Berserkers los cuales intentaron detener a los chicos.

- Parece que hay más alimañas de Athena, acabemos con ellos como hicimos con los que enviaron aquí hace poco.

- Creo que vamos a tener que partirles la cara a estos tipos – dijo Shinzuke por lo bajo tronando un poco sus manos, se lanzaron de golpe al ataque, Akane fue con él – ¡prepárate Akane-chan!

- A eso voy Senpai.

- Parece que una chica y una basura de plata llegan a hacernos daño, ¡mueran!

- No será así – susurró el peli turquesa lanzando su ataque – ¡Mordida de Cerbero!

- ¿Qué demonios? – el ataque del chico se manifestó en el perro de Hades el cual con sus tres cabezas este dio de lleno en muchos de los Berserkers mandándolos a volar por los cielos.

- ¡¿Cómo nos atacó de este modo?!

- ¡Akane-chan!

- S-Sí – la Saintia de Delfín fue rápidamente hacia donde estaban los Berserkers que estaban heridos o los que salieron intactos, esta cargó su cosmos usando sus piernas como ataque – ¡Aqua Splash!

- ¡¿Qué?! – el ataque de Akane se manifestaba en su pierna izquierda las cuales golpearon a sus adversarios mandándolos a volar.

- Una chica… nos está dando una paliza – susurró uno de los enemigos el cual sin más cayó al suelo muerto al igual que muchos de sus camaradas.

- Eso fue fácil, supongo que los Caballeros que llegaron aquí fueron vencidos de forma rápida por esos tipos, pero no entiendo como lo hicieron de forma tan rápida.

- Hay algo malo aquí – Souta dijo eso mientras mitraba para todos lados, aunque el sitio fuera lleno de nieve y solo habiendo puras llanuras de nieve, algo pasaba en ese sitio.

- No entiendo de que hablas hermano, pero si algo malo pasa entonces…

- ¡Cuidado! – Nozaki fue la que pensó rápido mientras que ella quitaba a Akane de donde estaba y recibía una flecha en su pierna la cual de suerte no atravesó por completo su pierna derecha, pero fue suficiente como para hacerle daño.

- ¡¿Nozaki-san?!

- ¿Qué demonios fue eso?

- Son ellas de nuevo – susurró Souta mientras que miraba hacia una llanura de hielo y nieve, aunque Akane y Shinzuke no comprendían eso, tanto Escorpio como Osa Mayor tenían conocimiento de eso.

- ¿Quiénes son?

- ¿Cómo es posible que hayan vuelto de nuevo?

- Desde que matamos a la líder parece que quieren venganza – el peli verde alistó su aguja para si tuviera que batallar de golpe, Nozaki se arrancó la flecha de la pierna mientras que elevaba su cosmos – ¡salgan de ahí o me veré obligado a hacerlas salir!

- ¿De quienes hablan? – una flecha iba directo hacia el peli turquesa el cual se dio cuenta tarde de eso, pero su hermano fue más rápido mientras que la tomaba a duras penas antes de que diera en la parte trasera de Shinzuke.

- Souta… eso…

- Yuuki-san, por favor.

- Sí – la rubia concentró su cosmos en sus brazos golpeando con fuerza el suelo haciéndolo temblar – esta es mi nueva técnica… ¡Oso Rugiente!

- ¿Qué es esa nueva técnica que tiene Nozaki-san?

- Es algo que aprendió hace poco mientras entrenaba, aunque ella la hizo prácticamente sola, es un pequeño temblor en la zona en la que emplea el ataque haciendo que sus enemigos se muevan violentamente por eso.

- Es genial, no sabía que ella había desarrollado por si misma ese ataque – Shinzuke susurró mientras que luego de unos segundos, algunas Amazonas aparecían en el sitio armadas.

- Lo sabía.

- No puedo creer que estén aquí, ¡ustedes dos luego de que asesinaran a nuestra líder Hipólita!

- Ella era nuestra enemiga, así que no esperaba otro destino que la muerte, al menos cayó ante mí, Souta de Escorpio – dijo con algo de arrogancia el Haraguchi menor haciendo enfadar más a las Amazonas.

- ¡Maldito Caballero Dorado, ahora si te mataremos y a tu noviecita también!

- No es mi novia, pero tampoco dejaré que le falten el respeto, espero que sepan aguantar el dolor de mi Aguja – susurró el chico mostrando su uña roja brillando.

- Relájate un poco Souta, no hay que confiarse mucho.

- ¡Muere! – una de ellas se lanzó hacia Souta, aunque su hermano mayor y las dos Saintias se pusieron en pose de combate, el peli verde los detuvo.

- Déjenme a mi… ¡esto será divertido! – exclamó mientras iba hacia ella, aunque este era más rápido por lo que atacó primero, todo mientras aparecía la imagen de un escorpión detrás de él.

- ¡Cuidado! – las demás Amazonas miraron como su compañera quedaba quieta ante el ataque del chico, aunque luego comenzó a sangrar por todo el cuerpo, la ropa de esta se rompió en gran parte mostrando su torso desnudo y los demás miraron como es que ella poseía marcas de picaduras en varias partes de su cuerpo, todas sangrando de gran manera.

- Souta, eso es…

- Es mi técnica Aguja Escarlata Quattro, es un movimiento veloz de brazo que consiste en ejecutar cuatro golpes con el dedo, los cuales producen en el cuerpo enemigo cuatro de las 14 picaduras de la Aguja Escarlata – sonrió por lo bajo el chico peli verde mirando a la Amazona la cual solo intentó ponerse de pie, pero parecía no coordinar sus movimientos – veo que te está haciendo efecto el veneno de mi técnica.

- ¿V-Veneno?

- Sí, mi Aguja Escarlata es como la picadura de un escorpión y hay un veneno que irá llegando a tu cerebro quitándote los sentidos – Souta miró a las demás guerreras – ¡más vale que ustedes tengan cuidado con eso sino quieren ser las siguientes!

- M-Mierda… ¿tanto así es el poder de un Caballero Dorado?

- ¿Qué te pasa Amazona? ¿Sufres con ese dolor pasando por tus venas? – el Caballero Dorado llegó a donde estaba la amazona sufriendo y sin pensarlo dos veces este la tomó de la cabellera y la lanzó con violencia hacia el suelo haciéndola vomitar sangre luego de darle varios golpes en el estómago, todo para el horror de las compañeras de la chica, aparte de algo de miedo en los aliados del peli verde.

- Oye Souta, creo que deberías…

- No hermano, si me vas a decir que la mate de una vez o que la deje, no lo haré, porque recordé lo que le hicieron a Yuuki-san y no puedo permitir que ellas salgan bien paradas.

- Souta-kun, ya estoy bien, déjalas en paz… - antes de que Nozaki siguiera hablando, notaron como es que Souta le apuntaba con su aguja disparándole nuevamente en la espalda.

- ¡Aaaaah! ¿Q-Que demonios…?

- Este es el quinto golpe, recuerda que ya te dije 4, aún faltan nueve sin contar a Antares, espero que disfrutes de esto – por alguna razón, no era el mismo Souta con el que convivían, este parecía ser diferente.

- ¿Q-Que le pasa a él? – preguntó Akane con algo de miedo.

- No lo sé, él nunca se ha comportado así – los dos miraron a Nozaki la cual solo estaba con los ojos muy abiertos.

- Él… lo está haciendo… - susurró.

- ¿Nozaki-san?

- ¿Qué pasa Nozaki-san?

- Souta-kun me dijo eso hace poco, pero no pensé que eso le pasaría – comentó la chica mientras recordaba un poco una conversación que tuvo con el menor de los hermanos Haraguchi.

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Flashback

En el Templo de Escorpio, había pasado poco desde la batalla que tuvieron con las Amazonas, Nozaki seguía recuperándose luego de la pelea en la que salió malherida, Souta se había encargado de su cuidado.

- ¿Cómo te encuentras hoy Yuuki-san?

- Mucho mejor, gracias por lo que has hecho por mi Souta-kun, lo agradezco realmente.

- Quedaste así por mi culpa, es lo menos que puedo hacer.

- No digas eso, no elevé mi cosmos lo suficiente pata hacerles frente, ellas eran más fuertes que nosotros, ¿Quién diría que serían igual de fuertes que un Caballero Dorado? Es más, hasta Shinonome-san nos tuvo que ayudar – río un poco la rubia, pero notó la mirada del peli verde mirando al techo – ¿te pasa algo?

- He pensado en algo que la verdad me tiene muy metido en el asunto como Caballero de Escorpio.

- ¿Por qué lo dices?

- Porque resulta que he profundizado en las memorias de los antiguos Caballeros que llevaron esta armadura y noté uno en mi antecesor del siglo XVIII, Kardia de Escorpio, era algo sádico y torturaba a sus enemigos, aunque este les permitía morir o redimirse, pero mi caso he sentido algo extraño en mi mente por eso.

- ¿Qué sería?

- Es lo sádico de la constelación – susurró el peli verde mirando a su amiga rubia – como sabes, representa a un escorpión mitológico, por lo que representan agresividad y peligro, por eso es que algún día presiento que eso de torturar a mis enemigos llegará a ser algo que llegaré a disfrutar, por eso te pido que tengas cuidado cuando ese momento llegué.

- Souta-kun – Nozaki estaba callada por eso, pero esta no se asustó ni nada, estaba fuerte – no te preocupes por eso, estaré atenta a eso y no me asustaré ni nada, te apoyaré en eso.

- Gracias Yuuki-san.

Fin Flashback

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- Me contó que a lo mejor llegará un momento en el que la agresividad del escorpión se haga presente en él y las ganas de luchar se apoderen de él – decía la rubia mientras que miraba como es que Souta seguía torturando a la amazona la cual le rogaba que se detuviera.

- Tu eres de la tropa de esa tal Hipólita que asesiné, ni creas que dejaré que salgas con vida de aquí – otros dos golpes fueron dando al estómago de la chica – ahora van 7 golpes, ya vamos por la mitad.

- ¡Déjala desgraciado! – varias chicas se lanzaron hacia el Caballero Dorado, pero Nozaki reaccionó primero mientras que con sus manos emanó una onda cósmica mandando a retroceder a varias de ellas.

- No dejaré que toquen a Yuuki-san… reciban mi ataque ¡Restricción! – el peli verde lanzó un golpe rápido hacia las Amazonas las cuales quedaron calladas por eso, pero lo que llamó la atención es que no podían moverse por nada.

- ¿Q-Que demonios pasó?

- ¿Por qué no nos movemos? ¡No puedo hacerlo!

- ¿Acaso no escucharon? Usé mi técnica Restricción, la cual consiste en el uso de la psicoquinesis para proyectar ondas mentales que, al alcanzar a su objetivo, sella por completo sus movimientos. Es como el miedo que dan los escorpiones a sus presas más débiles sintiendo ese miedo y no pudiendo moverse, así están ustedes, presas del miedo por mi técnica – explicaba el chico mientras iba hacia donde estaba el pequeño grupo de Amazonas paralizadas por eso – Yuuki-san, ¿me ayudarás con eso?

- Lo intentaré – dijo la rubia mientras que iba hacia una de ellas la cual parecía la que dirigía el grupo, aunque seguía paralizada por la técnica de Escorpio.

- M-Maldita, no dejaré que me hagas nada – susurró mientras que alistaba su arco y flecha apuntándole.

- ¡Ten cuidado Nozaki-san! ¡No te confíes!

- Será como matar un oso – dijo la líder de ese grupo de guerreras de Ares apuntándole y parecía una especie de cacería ante el oso, pero la rubia llegó a ella más rápido, esto por la técnica de Restricción – ¿eh?

- No lo harás… ¡Garras de Oso! – el ataque de Nozaki se manifestó en unas potentes garras de oso las cuales arrancaron los brazos de la arquera.

- ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAH! ¡¿Por qué mierda hiciste eso?! ¡Me duele! ¡Mi brazo!

- Oh, parece que alguien se queja por eso – susurró Nozaki mientras acababa con ella atravesando su pecho con sus manos, justo en la zona del corazón. La amazona líder cayó pesadamente al suelo.

- Parece que es hora de aniquilar a las demás, aunque no son todas las Amazonas que derrotamos hace tiempo, servirán para que podamos ir ganando terreno en la Guerra Santa.

- Ok, vamos a eliminarlas.

- ¡Por favor paren eso y…! – antes de que Shinzuke dijera algo, comenzó el exterminio de ese grupo de Amazonas por parte de Nozaki y Souta hasta que no quedó nada más que un montón de cuerpos muertos.

- Por Dios – Akane tembló un poco por eso y se aferró al peli turquesa el cual tragó saliva por eso, Souta y Nozaki pasaron a sus lados y aunque tenían varias manchas de sangre en sus armaduras.

- Eso fue genial… esta es la brutalidad de la constelación de Escorpio ¿eh?

- Los Osos matan a sus presas de esta manera ¿eh? Es algo genial – susurró la rubia mirando a su amigo, estos miraron a la amazona la cual agonizaba por las agujas, Souta solo disparó la última de las agujas hacia la tipa matándola, sin más, se fueron del lugar.

- E-Eso dio miedo Senpai – dijo Akane muy aterrada por la agresividad mostrada por Nozaki y Souta.

- Dímelo a mí Akane-chan… nunca los había visto de ese modo – Cerbero y Delfín se fueron del lugar, no obstante, esa violencia mostrada por ambos no era nada común.

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Horas más tarde…

Alguien llegó al sitio notando los cuerpos sin vida de las Amazonas, esta figura estaba riendo un poco por eso, pero de inmediato se puso sería.

- Tal parece que mandaron artillería pesada para acabarlas, aunque eran un grupo de perdedoras al final. Supongo que ahora me toca a mí eliminarlos en nombre de mi señor Ares, no caeré como lo hizo Enío cuando peleó contra Piscis y Equuleus – decía la mujer la cual lucía una armadura imponente y solo empezó a reír – ¡Pero es momento para que yo, Dino la anticipación del terror, entre acción! Jajajajajajajaja.

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Continuará…