RinMakoto. La verdadera guerrera que deberán enfrentar está haciendo acto de presencia y vencerla no será nada fácil, Souta y Nozaki deberán darlo todo de sí.
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Sin más, comencemos…
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Una de las Consejeras de Ares, Dino la Anticipación del Terror, estaba presente y ahora eran Souta y Nozaki los cuales se enfrentarían contra esta tipa la cual lucía muy peligrosa.
- ¿Qué pasa? ¿Por qué no atacan? ¿Acaso se cagaron de miedo?
- No es eso, simplemente me tomo un pequeño descanso, solo espero que estés lista para cuando te mate – exclamó Souta mientras se levantaba y hacia arder su cosmos, aunque en eso, notó como es que su corazón le dolió con un ardor punzante – mierda, creo que la maldición de esa puta de Hipólita me está haciendo efecto, aparte de que sé que Yuuki-san está siendo molestada por esa herida que aún no se cura.
- Souta-kun, ¿estás seguro de que estás bien? Estás sangrando – exclamó la rubia mirando a su amigo el cual seguía en ese estado.
- No te preocupes por eso, no es como que me afecte mucho la moral, solo quiero seguir peleando hasta que la pueda derrotar Yuuki-san… realmente quiero hacerlo y mi aguja no me deja en paz por eso – susurraba el chico mientras que su uña roja estaba creciendo un poco, la Saintia de Osa Mayor asintió y miró a la Consejera.
- Vaya, parece que los noviecitos están pensando en quien va a morir primero, pues que mal que al final de todo morirán a mis manos, supongo que están haciendo sus plegarias ¿no es así?
- Te equivocas Dino… estábamos pensando en que hacer una vez que te derrotemos, así que es mejor que vayas alistándote porque tu muerte no será nada bonita – río el peli verde el cual de la nada sonrió – y de hecho, ya ha comenzado.
- ¿Qué? – Dino sintió un pequeño dolor agudo en el cuerpo justo en donde Souta había lanzado las picaduras antes y sintió como parte de su cuerpo estaba adormeciéndose – ¿Qué demonios me pasa? No entiendo.
- Resulta que el veneno del escorpión está haciendo efecto, aunque es poco por el momento, a medida que te lance más picaduras, sentirás el peor de los dolores.
- M-Maldito… hm, pues vamos a ver quién mata a quien Escorpio.
- Pues pelearás contra mi primero – Nozaki apareció frente al Dorado mientras veía fijamente a la Consejera, Souta podía ver como de la espalda baja de la rubia caía sangre.
- Yuuki-san, déjame a mí, ella es mi presa y yo me encargaré de asesinarle.
- No Souta-kun, déjame hacer esto – susurró la rubia la cual cuando volteó a verlo, esta se llevó una gran sorpresa, esta tenía una sonrisa maligna y en sus ojos se notaba que había mucha locura y estaba deseosa de hacer eso – por favor.
- Muy bien, hazlo, pero al menos déjame darle unos cuantos golpes antes de que muera.
- Muy bien – Nozaki sacó una risa un poco tenebrosa – serás mi presa, como un oso que quiere comer, serás la que calme mis ansias de asesinar.
- Y tan calmada que te ves muchacha y tienes esos pensamientos, ¿acaso no tienes miedo? – exclamó Dino mientras que elevaba su cosmos y antes de que la Saintia de Osa Mayor atacara, esta recibió una técnica que la encerró en una esfera negra – esta es mi ataque, Ojo del Terror, esta técnica me permite ver algunos recuerdos de mis víctimas y ver ese terror que tienen en sus mentes, tu forma de ver el mundo no es normal jovencita, tan linda chica que eres y con esas ideas da algo de miedo ¿no crees? Veamos que tienes para mí.
Nozaki intentó oponer resistencia, pero sus recuerdos estaban siendo hurgados por la Consejera la cual encontró el recuerdo que la rubia guardaba mucho en su cerebro.
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Flashback
Una Yuuki Nozaki tenía unos 10 años y esta estaba entrenando en unas montañas cerca de la ciudad, aunque fuera joven, ella era fuerte ya que su cosmos le hacía defenderse de muchas cosas, aunque eso no impedía que muchas personas, en especial chicos, la molestasen con muchas cosas, aunque lo más obvio era que su busto era algo notorio a pesar de su edad.
- Parece que la niña tetona está entrenando ella sola, mírala como cree que así ganará fama y amigos, que pena me da – exclamaron algunos chicos los cuales luego de la escuela, iban a ver a la joven rubia entrenando.
- Que linda es, apuesto que cuando sea mayor será una mamacita.
- Uf, te imaginas, si a esta edad tiene los pechos así no me quiero imaginar cuando esté en Preparatoria – a pesar de los comentarios que le lanzaban a la rubia, esta no se desconcentraba, aunque de igual forma le empezaban a molestar.
- Como quisiera que me dejaran en paz, solo quiero convertirme en una guerrera de Athena nada más, no quiero que alguien me quiera por mis pechos, quiero que me ame por lo que soy, no por mi físico – decía Nozaki para sus interiores, ese día sintió como es que había varios chicos desde compañeros de clase hasta chicos de preparatoria, ella con tan corta edad era ya una belleza.
- ¿Y si le hacemos algo a ella?
- No creo, es fuerte, nos mataría en cualquier momento.
- Vamos chicos, no perdemos nada con intentarlo – un grupo de 3 jóvenes de preparatoria asintieron y solo esperaron a que cayera la noche, Nozaki se estaba quedando en un campo abierto con su tienda de acampar y el fuego para hacer algo de comida, mientras que la hora de dormir llegó rápidamente, Nozaki se durmió y mientras eso pasaba, estos tres vándalos fueron a donde estaba ella y le pusieron cloroformo en un pañuelo hasta que estuvo drogada, lo suficiente para que ella no pudiera pensar con claridad y cargar su cosmos.
- ¿Q-Que demonios sucede?
- Que linda, a pesar de ser tan linda, parece que igual estará buena en unos años, llámenme enfermo, pero esta niña está buenísima siendo tan joven.
- ¿Por qué no puedo invocar mi cosmos? Mi mente no me deja pensar bien.
- Espero que disfrutes de lo que te vamos a hacer, porque será algo que no olvidarás – uno de ellos, siendo el enfermo que es, le arrancó la camiseta que tenía dejando su pequeño cuerpo al descubierto, pero antes de que pasara algo más…
- Roar.
- ¿Qué fue eso?
- Ni idea, pero hagámoslo rápidamente para que ella sienta algo que…
- Roar.
- En serio, ¿Qué demonios es eso?
- Es como un rugido.
- Pero ella sigue drogada, no entiendo cómo es que ella esté haciendo…
- ¡ROOOOAAR! – el sonido fue un fuerte rugido y de la nada, salió una enorme osa la cual miró a los tres jóvenes que se pusieron blancos del terror.
- ¿U-Un oso?
- No me lo creo, pero si aquí en Japón son raros los osos, ¿Qué hace aquí uno? – el animal primero se acercó a Nozaki la cual logró ver que era y aunque se asustó, la osa le destruyó las cuerdas que la tenía presa y la liberaron cayendo al suelo.
- M-Mierda, ¿Qué hacemos?
- ¡Hay que huir maldita sea! ¡Moriremos comidos por un oso! – antes de que se fueran, uno de ellos fue tomado de la pierna por las mandíbulas del animal, los otros dos cayeron al suelo luego de que sus piernas fueron rasgadas por sus garras.
- ¡Ayuda, duele mucho! ¡Por favor, alguien que nos ayude!
- ¡Me come! ¡ME ESTÁN COMIENDO! ¡ALGUIEN QUE NOS AYUDE!
- ¡ROOOOAAAR! – Nozaki logró escaparse de ahí a duras penas ya que seguía bajo el efecto del cloroformo, pero desde una distancia segura, notó como es que los tres chicos estaban siendo devorados por la osa la cual no tenía piedad de ellos, la sangre, viseras y todo se miraba en todo el lugar, el sufrimiento de los chicos se prolongó por horas hasta que finalmente murieron y Nozaki miró todo eso.
- Fueron comidos por ese oso… pero por más que eso estuvo horrible… me gustó como es que murieron, de hecho, creo que podré hacer un ataque inspirado en ellos – exclamó la chica de cabello rubio sonriendo por lo bajo – y me aseguraré de obtener la armadura de la Osa Mayor, esa osa realmente me ha inspirado.
Fin Flashback
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- Vaya pasado que tuviste Osa Mayor, alguien como tú que luce como un ángel es alguien que guarda mucho desprecio en su interior.
- ¿Y que si lo hago? ¡No es asunto tuyo! ¡Solo mío! Y no he usado mi técnica más poderosa contra ti ¡y por el momento no lo haré, pero atacaré con lo demás que tenga! – la imagen de la Osa Mayor apareció detrás de la rubia – ¡toma esto! ¡Mordida Alioth!
- ¿Qué? – el ataque fue manifestado como una enorme osa hecha de cosmos la cual fue directa hacia Dino la cual se sorprendió por eso y de plano terminó dañando su armadura provocando que la técnica del Ojo del Terror se destruyera liberando a la rubia la cual fue tomada por Souta.
- ¿Qué fue lo que hiciste?
- Ese ataque fue mi Mordida Alioth, llamada así en honor de la estrella más grande de mi constelación, es una poderosa mordida, pero… afecta mi cuerpo que no está del todo recuperado – exclamó por lo bajo Nozaki, el sangrado no se detenía de su espalda, la herida se abría más y más, tampoco ayudaba que el cuerpo de Souta siguiera sangrando de ese modo.
- Una técnica bastante buena, tengo que admitir que me heriste un poco Osa Mayor, pero no fue suficiente para matarme o hacerme algún daño significante – decía Dino la cual estaba con un hueco en la parte protectora de enfrente de su armadura, aunque incluso dejó con unas cuantas llagas en el abdomen.
- Aun así, te hirió, yo que tú me callaría Consejera.
- Realmente son molestos.
- ¡Chicos! – en eso, los demás que fueron enviados por el Santuario finalmente llegaron a donde estaban Nozaki y Souta.
- Parece que llegaron más insectos.
- ¿Qué demonios chicos? ¿Por qué se fueron así como si nada del Santuario? Tienes suerte de que eso no se considera traición por tu parte Souta – reclamaba Shinzuke bastante molesto, pero este solo provocó la risa de su hermano menor – ¿Qué te pasa?
- ¿Acaso crees que eso me interesa por el momento hermano? Solo quiero vencer a esa tipa.
- Nozaki-san, ¿Qué es lo que pasa? – preguntaron Tomoe y Akane, pero notaron como la rubia las miró del mismo modo que el Dorado de Escorpio.
- Es obvio chicas, mi yo verdadero despertó y lo único que quiero es derrotar a esa Consejera.
- ¿Q-Que te pasa? Es más, ¿Por qué sangras? – Tomoe preguntó mirando a la rubia la cual seguía con el sangrando de su espalda, pero parecía no importarle, aunque luego Hibiki notó algo.
- Tanto tu como Souta están sangrando, esa pérdida de sangre les causará la muerte tarde o temprano – exclamó el peli humo mientras que este estaba mirando a ambos.
- Suficiente charla, ni teniendo dos Saintias, uno de Plata y dos Dorados podrán contra mí, espero que al menos sepan a lo que se enfrentan – exclamó Dino mientras cargaba su cosmos y sin más, lanzó varias calaveras heladas las cuales fueron directo hacia ellos.
- ¡Muro de Cristal! – Tomoe y Hibiki crearon la pared invisible para evitar que el ataque les diera a ellos, pero cuando estaba por acabarse el ataque, Dino aumentó más el ataque haciendo que finalmente el Muro de Cristal de ambos fuera destruido y siendo todos golpeados y cayendo pesadamente al suelo.
- M-Maldición, la tipa es fuerte.
- Ella es una de las Consejeras de Ares, una de ellas fue la que murió en el enfrentamiento contra Kudo y Arihara-san – eso sorprendió a los demás, pero antes de que las cosas continuaran, más calaveras llegaron a donde estaban ellos, aunque atacaron, el ataque de la jueza fue más potente haciendo que resultaran más heridos.
- Les dije que ni con dos Dorados podrán ganar.
- Eso lo veremos… ¡Revolución de Polvo Estelar! – Hibiki se levantó su técnica la cual se manifestó en una lluvia de estrellas fugaces las cuales impactaron de lleno en Dino y aunque le causaron unas cuantas heridas en el cuerpo, la Consejera no estaba del todo vencida.
- Fue una buena lluvia de polvo estelar, pero eso no bastará para matarme.
- Eso lo veremos, atacaré con todo lo que tengo…
- ¡Alto ahí Hibiki! Esa es mi presa, no te atrevas a matar a mi víctima.
- Souta, ¿Qué demonios dices?
- Esto no es divertido si no la derroto yo, porque lo único que quiero es matarla – decía el peli verde – es normal para ustedes que debamos derrotarla, pero yo lo quiero hacer primero.
- Que patéticos, no importa con cuantos me enfrente, los mataré a los dos – exclamó Dino mientras creaba de nuevos múltiples calaveras de hielo, pero antes de que siguiera hablando, sintió fuertes pinchazos en su parte izquierda del cuerpo – ¡¿Q-Que demonios es esto?!
- Parece que hizo efecto.
- ¿De qué hablan?
- ¿Recuerdas que te dije que usaría mi técnica más fuerte que poseía? – habló Nozaki mientras miraba a la Consejera la cual estaba confundida, pero sumó todo y entendió el porqué del todo – ya lo averiguaste ¿no es así? Mi ataque de la Mordida Alioth fue solo una cortina de humo para que te diera mis picaduras.
- P-Pero… ¿cómo?
- Le enseñé a Yuuki-san la Aguja Escarlata – exclamó Souta sonriendo de lado – no creas que la dejaría sin hacer nada como mi compañera, aparte de que ella aprendió la técnica de este modo.
- Ya tienes 7 picaduras, la mitad de las que necesitas ya que la última, Antares, te mandará a dormir con los muertos, pero Souta-kun es el que se encargará de darte el golpe final.
- ¡Me las pagarán muy caro Osa Mayor y Escorpio!
- No peleen así, están muy heridos.
- No hermano, ¡este es el deber de un Caballero! Aparte, mi aguja no está calmada, quiere atravesar el cuerpo de esta tipa hasta que muera.
- Yo también quiero acabar con esa tipa, así podré estar en paz también – susurró Nozaki, ambos chicos estaban decididos a acabar con la Consejera.
- ¡Comencemos esto entonces! – Dino pisó fuerte el suelo haciendo que todo el sitio temblara hasta que solo quedaron los 3 mirándose fijamente, los demás estaban callados y por más que querían subir, el cosmos de Dino no permitía que ellos entraran en la pelea. Souta y Nozaki empezaron el ataque, aunque la Consejera comenzó también a atacar, sin embargo, esta última parecía tener la ventaja en la batalla.
- ¡Aguja Escarlata!
- ¡Mordida de Oso!
- Idiotas, ¿crees que con eso me van a derrotar? ¡Morirán basuras! – los golpes de Dino fueron directo a puntos clave, aunque en el contraataque de la rubia, esta cargó más su cosmos haciendo que sus heridas fueran más graves de lo que parecía, en especial la que poseía en la espalda haciendo que el sangrado finalmente fuera masivo.
- ¡Yuuki-san! ¡Ahora si me hiciste enojar hija de puta!
- Pues ataca entonces Escorpio, ¡hazlo! – exclamó Dino atacando al peli verde, pero este igual contraatacó, las cosas se ponían duras entre ambos atacando con fuerza mientras que calaveras de hielo estaban chocando contra el cuerpo de Souta el cual parecía no darse cuenta de que el daño que recibía su cuerpo, aparte de que la maldición de Hipólita le estaba dando duro a su corazón, sin contar que Nozaki estaba perdiendo fuerzas por la enorme pérdida de sangre.
- Eso… ¡llévame al punto en que pueda morir batallando! – gritó el peli verde, pero en eso, una fuerte golpe de la Consejera dio de lleno en el pecho del Caballero Dorado el cual comenzó a sangrar, pero fue peor cuando se notó que tenía en sí un agujero en el pecho mostrando su corazón el cual poseía una especie de cadena de cosmos, siendo esta la maldición del cinturón de la líder de la amazonas.
- S-Souta-kun… no puede ser…
- Supongo que es el final para ti Escorpio, al final me diste algo de problemas, pero morirás y… - Dino no continuó ya que empezó a vomitar sangre al mismo tiempo que caía de rodillas – ¿Q-Que mierda me acaba de pasar? ¿Por qué mi cuerpo se siente tan pesado? No lo comprendo.
- Hm, ¿no te diste cuenta? – exclamó el chico mirando a la mujer, no le importa que su corazón estuviera expuesto – ¿Por qué no te miras el pecho?
- N-No puede ser – Dino tenía las 14 picaduras en el cuerpo – m-mierda, mis sentidos no los estoy sintiendo bien.
- El veneno del Escorpio está haciendo efecto, espero que lo pases bien Dino porque te daré la última de las agujas y será tu fin – cuando estaba por lanzar su ataque final, fue detenido por la mujer la cual usó su cosmos para destruirle la aguja de su dedo.
- Tu maldita técnica ya no la podrás usar ahora que tu aguja está destruida, esto marca tu…
- ¿Q-Que fue eso? – Dino notó como la zona de su corazón estaba con una marca de picadura la cual de la nada comenzó a agarrar fuego.
- Aguja Escarlata Antares Flameante – susurró el chico – la última técnica de Escorpio, es la misma Aguja Escarlata Antares, pero con el único añadido que quema el sistema circulatorio de mi rival, espero que sepas aguantar ese calor intenso.
- S-Serás maldito… ¡pero no cederé aquí ni ante nadie! – exclamó Dino haciendo que todo el sitio comenzara a temblar de forma violenta, Souta estaba cargando todo el cosmos que le quedaba sabiendo que la Consejera perecería, por lo que pondría su vida en riesgo, aunque Nozaki se unió a él a pesar de que estaba en las últimas por la falta de sangre en su cuerpo.
- N-No dejaré que mueras solo Souta-kun… si tengo que irme de este mundo contigo lo haré.
- Gracias Yuuki-san – susurró el peli verde mientras que ambos se tomaban de la mano fuertemente, solo cargaron todo el cosmos que poseían para tratar de usar todo en un solo ataque.
- ¡Los destruiré a todos! ¡Morirán Caballeros de Athena!
- ¡AGUJA ESCARLATA ANTARES FLAMEANTE / MORDIDA ALIOTH! – exclamaron ambos chicos mientras que se unían en un solo ataque para golpear a Dino, en ese momento, el corazón de Souta terminó explotando por la atadura de Hipólita mientras que finalmente el cuerpo de Nozaki colapsó ante la falta de sangre por lo que una enorme explosión se produjo la cual duró unos instantes hasta que todo se calmó.
- ¡Souta! ¡Nozaki-san!
- ¡Por favor, alguien que responda!
- ¿Dónde estará mi hermano?
- Está cerca – susurró Hibiki mientras que al final dio con ellos, o al menos con sus vestimentas.
- Sus armaduras… pero ¿Dónde están ellos? – sus cosmos no se sentían en ninguna parte y el hecho de que sus armaduras estuvieran ahí les dio la respuesta.
- Hermano – Shinzuke apretó fuerte los puños mientras varias lágrimas caían de sus ojos, Akane lo abrazó y ella también comenzó a llorar por la pérdida del hermano de su Senpai y por su amiga, Tomoe hizo lo mismo siendo consolada por Hibiki, la misión estaba terminada, al menos no había restos de Dino… o al menos eso parecía.
Los 4 volvieron al Santuario en el que informaron sobre todo el asunto, la muerte de Souta y Nozaki pesó ya que dos nuevos Caballeros de alto rango cayeron en batalla, las armaduras de Escorpio y Osa Mayor quedaron en el octavo templo del Santuario, juntas como estuvieron sus portadores en vida.
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Cerca de los dominios del dios Ares…
- Malditos Caballeros… son unos desgraciados… pero… me vengaré… lo juro – Dino seguía con vida, ya en las últimas, pero esta solo cayó al suelo inconsciente, ya sin fuerzas para levantarse, pero aun estando viva.
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Continuará…
