RinMakoto. Otra enemiga ha caído, aunque todo está lejos de que acabe ya que si la lanza de Ares es clave para la victoria, tendrán que hacer algo, ahora vamos con otra escena.

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Sin más, comencemos…

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Un cosmos extraño se había sentido en todo el Santuario cuando Shinji y Waka volvieron, no obstante, Virgo parecía saber la verdad sobre todo este cosmos extraño, sin embargo, se hablaba sobre un Caballero Dorado extra que estaba perdido desde tiempos mitológicos y que nunca se había escuchado de él.

En el coliseo de batalla, muchos Caballeros entraban, siendo estos los sobrevivientes de la guerra que aún no finalizaba, pero se ponían en forma cuando les tocara pelear contra algún Berserkers, por otro lado, Sayaka estaba terminando de entrenar cuando sintió de nuevo ese mareo de nuevo, algo que no podía explicar porque le pasaba, durante ese día estaba pasando eso una y otra vez.

- ¿Qué mierda es esto? No entiendo que me pasa, es la primera vez que siento esta sensación – susurraba mientras que se iba a descansar, no obstante, esta desconocía que algo pasaba, de hecho, un nuevo enemigo estaba arribando a las proximidades del Santuario.

- Oh, parece que por aquí está el Santuario de Athena, pero por más que quiera atacarlo en estos momentos, se me ordenó solo ir como espía, pero parece que no se han dado cuenta de mi presencia.

La figura era nada más que Dino, la Consejera la cual había obtenido poder divino de parte de Ares el cual le había brindado parte de su sangre para eso, por lo que tenía un poder superior a cualquier Caballero Dorado.

- No puedo… ¡no puedo evitar querer atacarlos! ¡Lo haré, aunque mi señor Ares me castigue!

- No tan rápido Dino.

- ¿Viniste a vigilarme Pefredo? – otra de las Consejeras del dios Ares estaba ahí, siendo las que quedaban vivas, aunque esta poseía menos poder que Dino.

- Dino, el dios Ares nos encargó espiar que hacían los Caballeros, no atacaremos a menos que sea necesario.

- No lo entiendes Pefredo, quiero acabar con ellos ahora, quiero vengarme sobre la humillada que me dieron Escorpio y Osa Mayor, aunque murieron, tengo que hacer pagar a los demás por eso.

- ¿Y confiarás en tu sangre divina?

- Sí, luego me castigará el Señor Ares, pero no me importa, acabaré con estos Caballeros odiosos y ganaremos esto de una vez – exclamó la peli verde yendo rápidamente hacia el Santuario, Pefredo solo suspiró, sin embargo, cuando estaba por llegar, fue encerrada en un espacio lleno de mandalas budistas – ¿Qué es esto?

- Parece que llegaron más guerreros de Ares a tratar de invadir el Santuario, pero no saben que nosotros estamos aquí para defenderlo de todo peligro – exclamó una voz la cual resultó ser Shinji apareciendo en posición de loto – más vale que se rindan ya que no pondrán un pie en el Santuario.

- Bah, tú no sabes con quien te metes Caballero, aparte ese cosmos lo conozco, fuiste tú el que mató a Alcipe ¿verdad?

- Ella murió por confiarse mucho en su poder, solo tuve que elevar más allá mi cosmos y pude ganarle, y no será diferente contigo.

- Eso es lo que tú crees – río la peli verde elevando también su energía cósmica – más vale que sepas a lo que te enfrentas, te haré sentir el miedo mismo.

- Te privaré de los sentidos, ¡así que más vale que estés preparado! – el peli ceniza sacó el Rosario de las 108 cuencas el cual comenzó a brillar al igual que todo el sitio – ¡vamos con el primer sentido! ¡Privación de la vista!

- ¿De la vista? – el cosmos de Virgo fue directo hacia Dino la cual quedó callada – vaya, si lo hiciste, te felicito, pero no quita nada que ya no pueda ver.

- El Tesoro del Cielo es la verdad absoluta, aunque digas que no es nada perder la vista, veremos qué pasa cuando tus demás sentidos se pierden – Shinji continuó con el ataque – ¡Privación del segundo y tercer sentido! ¡Olfato y gusto!

- ¿Qué? – así como dijo Shinji, ambos sentidos se fueron de Dino, ahora dejándola sin poder oler ni gustar.

- Ahora los quitaré de golpe para que no nos causes problemas futuros, ¡Privación absoluta de los 5 sentidos! – el cosmos de Shinji impactó directo a Dino la cual quedó sin nada de sentidos, siendo un zombi viviente – con eso, no podrás saber qué es lo que pasa, ya estás muerta.

- ¿Eso crees? – exclamó la Consejera sorprendiendo a Shinji.

- ¿Cómo me pudiste escuchar? Se supone que te quité los sentidos.

- No jodas con eso, ¡no perderé con esta técnica tan infantil! – el poder de Dino fue capaz de destruir los mandalas del Tesoro del Cielo, aparte de que anuló la privación de los sentidos.

- Su poder… es bastante grande, fue capaz de quitarse la privación de los sentidos, supongo que tendré que hacer algo superior… sí, como lo hice con Alcipe, destruiré el sentido del cosmos en toda su extensión, ¡aquí vamos! – la esfera de mandalas se manifestó de nuevo encerrando a ambos.

- ¿Qué? ¿Harás lo mismo? No me hagas reír, ya viste que no funcionó.

- No usé todo el potencial del Tesoro del Cielo, ahora elevaré más la vara, así como cuando vencí Alcipe, te privaré algo más fuerte que los sentidos normales – el cosmos del joven peli ceniza estaba llegando más alto.

- ¿Qué se supone que harás? No pasará nada por más que…

- ¡Privación del Séptimo Sentido! – una fuerte explosión fue hacia Dino la cual se sorprendió por eso, pero más cuando su cosmos bajó bastante hasta estar al nivel de un guerrero común.

- ¿Qué fue eso? ¿Qué le pasó a mi cosmos?

- Te prive de la esencia principal del cosmos, el Séptimo Sentido, con eso, ya no podrás atacarme en igual de condiciones ya que no tienes el poder suficiente para ir en contra de un Caballero Dorado.

- Vaya, con que esas tenemos – la peli verde sonrió por lo bajo – con razón el rumor de que los Caballeros de Virgo son los hombres más próximos a los dioses no mentían… pero, yo que tu no celebraría.

- ¿De qué hablas? – para la sorpresa de Shinji, el cosmos de la Consejera comenzó a elevarse de nuevo hasta el mismo nivel que poseía antes de la privación del séptimo sentido – ¿Por qué demonios pasó eso? Se supone que no deberías recuperar tu Séptimo Sentido.

- Como te dije, no volvería a caer en esa técnica tan infantil, es cierto que me quitaste mi cosmos, pero no olvides que poseo sangre divina, por lo que me hace una diosa en toda la palabra – susurró la peli verde la cual sin más fue hacia el Caballero Dorado apareciendo detrás de él.

- ¿C-Cuando llegó?

- Eres débil… Caballero de Virgo – una explosión de cosmos salió de Dino golpeando a Shinji mandándolo a volar y terminó estrellándose contra el suelo creando un cráter, la pelea fue lanzada muy alejada del Santuario siendo que sería mejor para eso, pero la Consejera Pefredo solo sonrió por lo bajo.

- Esa tonta fue con todo, pero la verdad es que si Virgo le hubiera dado esos ataques sin tener la sangre del señor Ares, Dino hubiera muerto, pero gracias a eso, tal como dice, es una diosa.

- ¿Lo viste? Estos Caballeros Dorados se quedan cortos, el Santuario está a merced nuestra ya que, si ni el Caballero Dorado más cercano a Dios pudo conmigo, entonces nada lo podrá – comenzó a reír Dino la cual, sin más, le echó ojo al Santuario y fue rápidamente hacia él.

- ¿Por qué siento un cosmos fuerte? – susurró Pefredo, pero sin más notaron como un toro dorado llegó a donde estaba Dino impactándola de lleno.

- ¡¿Qué mierda es eso?! ¡¿Cómo algo así me atacó?!

- No permitiré que ataquen el Santuario, como el Patriarca del Santuario no lo puedo permitir – exclamó justo un castaño de ojos del mismo color del cabello, por lo que sonrió por lo bajo.

- ¿Quién eres?

- Me presento ante ustedes, soy el Patriarca Joan y el antiguo Caballero de Tauro y como dije, no dejaré que nadie de Ares toque un tan solo bloque en el Santuario – el cosmos del mexicano se elevó más hasta que fue directo hacia la Consejera, esta estaba sorprendida por el poder del ex Tauro.

- Vaya, su cosmos es fuerte… ¡pero eso no significa que me vencerás! ¡Soy una diosa! – Dino fue directo hacia Joan el cual no estaba asustado y fue a atacarla, el choque de puños de ambos causó una pequeña onda cósmica que sorprendió a la otra Consejera.

- No soy alguien a subestimar Consejera de Ares, soy poderoso, pero igual tengo mis limites, no me hagas ir hacia ellos.

- Bah, no quiero que me amenaces porque vas a salir perdiendo.

- Eso lo veremos – el cosmos de Joan explotó llegando al tercer nivel de Super Guerrero con su cabello largo dorado y sus ojos verdes.

- Su cosmos… es alto y peligroso, más vale que Dino sepa lo que hace – susurró Pefredo la cual notó como ahora Joan poseía el mismo nivel o incluso mayor al de su compañera de armas.

- Por más que alteres tu apariencia no cambiará nada, ¡perderás! – Dino quiso atacar al mexicano, pero este no dijo nada y solo se quedó parado sin atacar ni nada – ¿Por qué no te mueves? ¿Tienes miedo acaso?

- No, es que presiento que no podrás atacarme por culpa del excesivo poder que posees – decía el chico, la peli verde quedó confundida por eso, pero no perdió el tiempo en atacar.

- Veremos si dices después de que te ataque con lo que más miedo sientes… ¡Juicio del Terror! – Joan fue encerrado en una esfera oscura en donde muchas imágenes de su pasado estaban proyectándose frente a él.

- ¿Qué es esto?

- Observa tus miedos de tu vida, como un humano tienes miedos que por más que quieras ocultar, saldrán a la luz – las imágenes estaban proyectándose frente al chico, aunque luego con el cosmos de la Consejera se proyectó en una ilusión la cual Joan podía sentir como si fuera real.

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Joan estaba en la cama con su novia Tsukumo mirando el techo, habían terminado de tener su momento íntimo.

- ¿Cómo se sintió Kana?

- Bastante bien, realmente no lo hacíamos desde que murieron nuestros bebés, pero la verdad no me importa.

- Espera, ¿Cómo que nuestros bebés murieron? ¡¿De qué hablas?!

- Sí Joan, ellos murieron, y yo también, es más, ya ni soy real – la peli negra se levantó convirtiéndose en polvo, algo que sorprendió al castaño, en un cambio de escena, ahora Joan estaba con su armadura de Tauro, pero el Santuario estaba destruido, solo encontraba cuerpos de sus amigos tirados, ahí, pero fue peor toparse en el templo de Leo.

- ¡Claud! ¡Ramón! – el castaño encontró los cuerpos muertos de su hermana y su amigo, esto era horrible de ver, los demás Caballeros estaban tirados por ahí, los guerreros de Ares celebraban la victoria sobre los atenienses.

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- No entiendo como alguien como tu osó en desafiarme si ibas a perder de todos modos, su miedo es que su familia termine falleciendo y que todo el mundo muera, siendo que él no podría ser un buen Patriarca como para llevarlos a la victoria, que patético jaja.

- ¿Acaso crees eso? – susurró Joan el cual llamó la atención de la Consejera.

- ¿Te liberaste por tu propia cuenta de mi Juicio del Terror?

- Así es, no creas que eso haría que me rindiera. Es cierto que me da miedo de que todo fracase, de que la guerra no se gane y que el mundo caiga en manos de un dios como Ares, aun así, confío en todos los Caballeros que hasta el momento han batallado duro, varios amigos que han perecido y me ha dado tristeza lo que les pasó, pero la verdad es que gracias a ellos vamos hacia un futuro en el que las siguientes generaciones lograrán llevar el legado que ellos dejaron y demostraremos a los dioses que no importa si no somos como ellos, podemos igualarlos si confiamos en nosotros y dejamos ese miedo a un lado, ¡eso es lo que nos hace humanos! ¡las emociones! – el cosmos de Joan llegó más allá por lo que cargó su ataque – ¡veamos si aguantas esto! ¡Gran Cuerno!

- ¿Qué? – el ataque dio de lleno en Dino la cual fue a estrellarse violentamente en el suelo, todo mientras que se ponía de pie, aún tenía mucha resistencia gracias a la sangre de Ares que corría en sus venas – m-mierda.

- La verdad es que me sorprende que hayas resistido mi Gran Cuerno, te admiro, y por más que debería matarte por haber manipulado la imagen de mi amada Kana, mis hijos y mi familia, por lo que no te perdonaré, pero tengo que decir que tú misma te matarás.

- ¿Por qué dices eso? ¿Crees que una diosa como yo perderá por mí mismo poder? No me hagas reír.

- ¿Acaso no me puedes atacar con más poder?

- ¡Ya verás! ¡Juicio del…!

Scraf.

- ¿Q-Que? ¡¿Qué demonios pasa?! – exclamó con dolor la Consejera la cual comenzó a vomitar sangre.

- Ves que te dije que te pasaría eso, es porque tú mismo poder te ha llevado al límite, pero a la vez es por algo más.

- ¿D-De qué hablas? – vomitó de nuevo.

- Tu corazón, puedo sentirlo, el cosmos de Souta y Nozaki en él.

- ¿Cómo que el cosmos de Escorpio y Osa Mayor? ¿De qué mierda hablas? – la parte de la armadura que protegía esa parte se destruyó al igual que la parte del cuerpo el cual mostró la zona del corazón, tanto Joan como Dino se notaron ese detalle en el órgano de la peli verde – e-esto es…

- Sí, es lo que piensas, es la Aguja del escorpión – efectivamente, clavada en el corazón de Dino, estaba la uña roja de Souta la cual quedó ahí al momento de dar el ataque al final de su vida junto con la rubia – ni creas que ellos murieron en vano, estabas confiada en que tenías el poder de Ares en tus venas que no miraste que el efecto del veneno estaba dándote, ahora que estás algo débil no puedes tener todo el poder que desees ¿no es así?

- Con que Escorpio y Osa Mayor me jodieron… no me lo creo… ¡es inaceptable! ¡No puedo perder contra unos Caballeros Dorados! ¡Soy una diosa, soy superior a todos ustedes!

- Eso es lo que dices, pero la realidad es otra, has perdido Consejera Dino.

- Hm… no creas que he perdido, es lo que piensas tú.

- ¿De qué hablas? No entiendo… - Joan se quedó callado – venían dos Consejeras, la otra debe ir tras…

- ¡Retirada! – Dino lanzó un ataque de cosmos hacia Joan que lo cegó por un momento, pero eso le dio tiempo a la peli verde para escapar.

- Mierda… se fue la muy cobarde, pero ya con eso tengo que ir con Shinji, la otra Consejera de seguro fue tras ella – por otro lado, Shinji estaba en el suelo inconsciente luego del terrible golpe provocado por Dino, no obstante, había alguien frente a él.

- Podré derrotar al Caballero más cercano a Dios, con esto, estaremos a un paso más de la victoria de nuestro señor Ares – justo cuando Pefredo estaba por acabar con la vida del peli ceniza, alguien más llegó – parece que tenemos compañía.

- Él es mi hermano menor, más vale que te alejes de él o te enfrentarás a mí.

- ¿Y tú eres?

- Soy Sayaka de Ofiuco, aunque sea del rango de Plata, no creas que te dejaré hacerle daño a mi hermano.

- Vaya, así que son hermanos y por lo que miro, se parecen mucho, por lo que tengo que asumir que son gemelos – la peli ceniza asintió – pues que mal, porque te voy a matar junto con tu hermano.

- No me jodas, la verdad es que no tengo miedo de pelear contigo, aunque seas alguien fuerte.

- Ya veremos eso, porque te enfrentarás a mí – susurró la tipa elevando su cosmos y eso asustó a Sayaka la cual sentía que las cosas estaban feas.

- No cedas… ¡no cedas! – sin más, la peli ceniza se lanzó al ataque – ¡Mordida de la Cobra!

- Inepta, con ese cosmos tan bajo no podrás hacerme daño, ¡veamos si puedes detener esto! ¡Aullido de Cetus! – el poder de la consejera se manifestó en el monstruo Cetus gritando lo cual destruyó el ataque de Sayaka mandándola a volar y estrellarse con fuerza en el suelo, incluso su armadura sufrió algunas fisuras – bah, realmente estos Caballeros son débiles.

- No me… has vencido – susurró la mayor de los gemelos Jinguji, su cosmos seguía activo – no dejaré que le hagas daño a Shinji… ¡no lo permitiré!

- Que necia eres, soy Pefredo de Aullido, Consejera del Dios Ares, es mentira que me vencerás por más que te esfuerces, mi cosmos es superior al tuyo, mejor date por vencida.

- ¡No lo haré!

- Necia… ¡Aullido de Cetus! – el ataque fue directo hacia Sayaka la cual tuvo que recibirlo de vuelta, pero su cosmos se hacía más y más grande hasta el punto en que finalmente llegó a su límite causando una explosión – ¡¿Qué es este cosmos?!

- ¡Mordida de la Cobra! – ahora fue el turno de la peli ceniza de atacar y esta vez, el golpe fue asertivo contra la Consejera la cual no podía creer lo que veía.

- ¿Qué demonios? ¿Por qué ella… sufrió ese cambio? – la armadura de Sayaka pasó de ser morada a oscilar al color dorado, aparte de que se hizo más imponente cubriendo todo el cuerpo, la careta que poseía también se hizo más grande, el cosmos de la peli ceniza estaba al nivel de los Dorados, incluso mayor.

- ¿Qué es este cosmos? ¿Acaso… Shinji-san tenía razón? – Waka susurró mientras que estaba meditando en el Templo de Virgo, no solo eso, al mismo tiempo, Shinonome sentía un cosmos viniendo de un sitio cerca de su templo.

- ¿Por qué sigue irradiando ese cosmos extraño? Precisamente viene entre mi templo de Sagitario y el de Escorpio, no entiendo de donde procede – la peli azul miró hacia abajo y solo sentía una gran concentración de energía cósmica de ahí, pero la última palabra la tenía Saori.

- Esto puede significar que… es el regreso del décimo tercer Caballero Dorado, aquel que fue borrado de la existencia del Santuario.

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Continuará…